Giro la tortilla mientras tarareaba de buen humor.
- Nunca imagine que fueras de los que cantaban mientras cocinaban o se duchaban.
Saltó ligeramente sorprendido por la voz de Bella a su espalda.
Giro con una respuesta ingeniosa en la punta de la lengua pero olvido todo lo que pensaba cuando apareció vistiendo un camisón azul transparente que le dejaba poco a la imaginación. La noche anterior cuando se lo colocó la mala iluminación no permitió que admirara correctamente su piel y además sus sentidos estaban enfocados en una parte de su cuerpo. Parte que en esos momentos empezaba a levantarse en busca...
- ¿Cariño? La tortilla está quemándose...
- ¡Mierda! - gruñó girando.
Bella rió acercándose a él y abrazó su espalda.
- Buenos días. - saludó dejando un beso en su hombro.
- Buenos días... - suspiró feliz de lo bien que sonaba. - ¿Esta despierta?
- Creo que si. - se acarició el vientre con suavidad. - Estuvo inquieta toda la noche.
Edward sonrió recordando los movimientos de su hija, había pasado mucho tiempo hablándole sobre las cosas que harían cuando naciera.
- Hola pequeña. - saludó a su hija acariciando su vientre luego de colocar las tortillas en un plato.
Bella le sonrió en grande en respuesta.
Edward la abrazó con sentimiento y aspiró su aroma a lilas que en esos momentos se combinaba con el suyo ya que habían dormido juntos.
Era ya la tercera noche que pasaba en su departamento y las recordaría como las mejores noches de su vida.
- Edward... - ella gimió cuando empezó a dejar besos en su cuello. Habían tenido sexo minutos antes de levantarse y ella ya tenía una ligera irritación por el fin de semana. Debía detenerse.
Respiró hondo para tranquilizarse. No podía exigirle recuperar el tiempo perdido. Tenían todo el tiempo del mundo.
- Vivimos juntos meses sin tener sexo y ahora me cuesta quitarte las manos de encima... - se rió Edward de si mismo.
- Lo siento. - susurró ella preocupada. - El médico...
- Hey... tranquila. - suspiró él sintiéndose culpable. - No te preocupes por eso. Puedo controlarme. Además es por el bienestar de nuestra hija.
Bella suspiró mirándolo.
- Bella... - insistió.
- Lo siento. Sabes que estoy insegura sobre... todo.
Edward asintió en comprensión. Ya ella había sido clara desde el primer momento, ella aún no podía creer que él estuviera tan interesado en ella como decía estarlo. Había pasado meses siendo frío y distante con ella, era natural que ella estuviera llena de inseguridades.
- No quiero que busques complacerme en todo. - admitió él. - Sé que intentarás hacerlo porque así has intentado llegar a mí en el pasado. Somos una pareja y ambos debemos dar por igual, ¿entiendes?
Pareja. Eso eran luego de más de diez años...
Bella asintió y buscó sus labios.
Complacido la besó con todo el amor que podía reunir.
- Debemos desayunar, tenemos un largo día por delante.
- Uhm. - se quejó ella apegándose a su pecho. - No quiero ver a Jasper ni a mi madre... ¡Dios!... Han llamado miles de veces este fin de semana.
Ambos habían decidido dejar sus teléfonos de lado y conversar sobre sus vidas. Habían sido dos días donde se encerraron en una burbuja y sólo fueron ellos dos hablando de su hija y la vida que empezarían a vivir; juntos.
Bella se libero de sus brazos para empezar el largo día que venía pero se detuvo al tener una pequeña contracción.
- ¿Estas bien? - se apuró a preguntar.
- Si, sólo es una falsa alarma como las anteriores. Aún faltan algunos días.
Edward asintió pero acarició su vientre con preocupación.
- Necesito quitarme este yeso antes de que ella llegue.
- Eso lo dirá el médico. - Bella acarició sus cabellos con un suspiro.
Edward asintió pero no podía esperar por verlo.
Nerviosa Bella jugueteaba con su mano mientras el chófer de la empresa los llevaba hacia el edificio de oficinas donde trabajaba.
- Iré contigo. - Edward bajó detrás de ella.
- ¿Qué...? Pero tu trab...
- Llame mientras te vestías. Hable con mi jefe y le pedí llegar tarde. No puedes estar sola ahora.
Bella asintió y tomó su mano con más fuerza.
Los empleados les dieron algunas miradas nada disimuladas apenas entraron al vestíbulo. Nunca antes lo habían visto y posiblemente creían que ella tenia una relación con Dimitri.
Algo protector la abrazó apenas entraron en el ascensor.
- Casi puedo escuchar a todos murmurando y preguntándose por ti.
- Si... el lisiado que lleva de la mano a la jefa. Debe ser un escándalo.
Bella rió por su humor negro.
- El lisiado lleno de tatuajes que se ve delicioso en un traje formal.
- Tu lisiado desalineado y enamorado de ti.
Bella sonrió en grande y se acercó a besarlo. Fue en ese momento que las puertas se abrieron y dos empleados entraron pálidos disculpándose incómodos.
Bella negó alejándolo con una sonrisa.
- Eres un peligro, Masen.
Edward la abrazó con seguridad y espero a llegar a lo más alto del edificio donde la oficina de Bella estaba.
Durante el fin de semana habían hablado sobre sus vidas y lo que querían, Bella había tomado una decisión gracias a sus conversaciones. Edward estuvo sorprendido pero no pudo evitar aceptar que era lo mejor para su familia.
Jasper y Renne ya estaban en la sala de reuniones. Al verlo acompañarla no evitaron colocar un rostro de sorpresa.
- Él no puede estar en una reunión de esta envergadura. - criticó Renne.
- Es mi pareja y el padre de mi hija. Ya es hora que entiendas el peso de su presencia en mi vida.
Jasper carraspeó.
- Bienvenido Edward. - saludó Jasper. - Espero que esta reunión no dure mucho. Nuestro abogado no debe tardar.
- El mío estará aquí en 5 minutos. - admitió Bella. - Quiero acabar con esto pronto.
Renne y Jasper levantaron las cejas sorprendidos.
- ¿Tomaste una decisión?
- Si. - admitió. - Pero tengo que esperar a mi abogado para decirles.
- Bella, no es necesario llegar a estos extremos. Entiendo tu molestia y es justificada, has hecho un buen trabajo estos años...
- Trabajo que no se compara con la inestabilidad que le ha costado a la empresa. - agregó Renne.
- No quiero discutir. - Los interrumpió Bella. - No hay necesidad de tocar el tema. Ya la decisión fue tomada.
Jasper miraba a su hermana con curiosidad. Mientras Renne se veía muy tensa por su actitud.
Los abogados llegaron y pronto la conversación se volvió pesada ya que se hablaron de cifras y cantidades de acciones que Bella poseía. El abogado de la empresa también comunicó las dos opciones que le ofrecían, opciones que ya Jasper y Renne le habían dado el viernes en la noche.
- Mi cliente ha considerado sus opciones. - empezó el abogado que gracias a la recomendación de James habían conseguido y trabajado durante parte del fin de semana. - Viendo las circunstancias de una relación laboral insalvable, va a proceder a ceder temporalmente su voto en la junta de accionistas al señor Jasper Charles Swan. - El mencionado respiro aliviado y le dedicó una pequeña sonrisa a su hermana pero esta no fue correspondida. - Esto no quiere decir que las regalías que le corresponden serán cedidas, muy por el contrario mi cliente solicita una mensualidad equivalente al sueldo que el señor Swan recibe y si este aumenta mi cliente también se verá beneficiado y en caso disminuya quedara con el anterior monto, no se aceptan disminuciones. Por otro lado, Violet Dove Masen. - Bella se quedó sin aire al escuchar el nombre de su hija vinculado a algo tan oscuro y triste. - Será la heredera legal de las acciones de su madre y podrá tener voz y voto en la junta al cumplir la mayoría de edad. Así mismo cualquier otro descendiente de Isabella Marie Swan tendrá los mismos derechos que Violet Dove Masen, Caroline Olive Swan, Nathan Charles Swan y cualquier otro descendiente de Jasper Charles Swan. Se exige también una indemnización por los daños psicológicos y emocionales que mi cliente y su pareja, Edward Anthony Masen, han sufrido debido a la relación conflictiva que existió con Renne Swan y Jasper Charles Swan.
- No puedo creerlo. - gruñó Renne Swan. - Esto parece una broma.
- Estudios truncados y perjudicados serán reconocidos en el proceso de cálculo de la indemnización para el señor Edward Anthony Masen.
- Nosotros no trucamos sus estudios. - reclamó Renne.
- Tenemos evidencia de la intercepción de Jasper Swan para evitar que sea aceptado en universidades que Edward Masen consideraba para sus estudios. Esta indemnización es bastante pequeña en comparación al escándalo que sería la denuncia de corrupción que envolvería el nombre de Jasper Swan.
Tanto Renne como Jasper se removieron incómodos.
- La indemnización de Isabella Marie Swan, será calculada según el daño emocional, psicológico y laboral que se detecte.
- ¿Emocional...? - empezó a reír Renne.
- ¿Laboral? - preguntó Jasper interrumpiendo a su madre. - Ella sigue teniendo un puesto en esta empresa.
- Mi cliente ya no laborará en esta empresa.
- Bells... - empezó Jasper sorprendido. - Es tu trabajo y eres buena en ello, mi intención nunca fue despedirte. Todo esto es sólo por el voto en la junta de accionistas. No tienes que romper todos los lazos que nos unen.
- Conseguiré un trabajo por mí misma. No quiero tener nada que ver con los hoteles Swan. Esto es el inicio de una nueva vida para mí y... - vió a Edward. - Mi familia.
- ¿Vivirás en Londres? - susurró Jasper preocupado.
- Edward tiene un trabajo que le gusta aquí, nos quedaremos mientras sea posible y nos sintamos cómodos. Sin embargo, es posible que volvamos a Estados Unidos en algún momento por Violet, queremos que crezca cerca a su familia.
- Caroline y Nathan son su familia, no quiero que ellos crezcan viéndose competitivamente. Son primos.
- Veremos la manera de encontrar un equilibrio. Sólo no quiero a mi hija cerca a nadie que pueda lastimarla.
Renne alejó la mirada, esa era una indirecta a ella.
- Violet es mi sobrina. No permitiré que la lastimen.
- Eso no puedes asegurarlo. - admitió Bella.
- Bella. Por favor, no es necesario que seas tan drástica.
- Si lo es, Jasper. Esta empresa y ustedes sólo han traído dolores a mi vida y por lo que veo yo no he sido de gran ayuda en su estabilidad. Ya no quiero volver a exponerme a eso y mucho menos a mi hija. En unos años podrá decidir que hacer con sus acciones y que hacer con su vida a partir de eso.
El silencio que siguió fue tenso y pesado.
Ambas partes perdían e intentaban disminuir sus pérdidas aumentado el poder y dinero que ganarían a pesar de ellas. Finalmente Jasper y Bella estaban atrapados, amenazados.
- Bueno señores. - concluyó el abogado. - Depende de ustedes.
Jasper observó los documentos llenos de cláusulas que debía analizar.
- Tendremos una respuesta si nos dejan unos minutos a solas. Queremos evaluarlo.
- Bien. Estaremos en mi oficina. - Bella se paró con ayuda de Edward.
La pareja junto a su abogado caminaron ante las miradas curiosas de los empleados que sabían que algo malo sucedía.
- Señorita Swan. - La saludó tensa su secretaria, Emily. - Deje sus cosas en cajas como me lo ordenó.
- Gracias Emily. - le sonrió. - Envía todo a mi departamento.
- Así lo haré. - asintió pálida antes de carraspear. - ¿Ya no será mi jefa?
- No. - admitió Bella. - He renunciado. Imagino que Jasper asignara a alguien para que ocupe mi cargo.
Emily empalideció aún más si eso era posible.
- Tranquila, Emily. Estoy segura que conservarás tu trabajo.
- En realidad me asusta más la idea de empezar a trabajar con la señora Swan si soy honesta.
Bella le sonrió con simpatía más no contestó ya que no tenía idea de cuales serían las decisiones de su hermano.
Edward se sentó junto a ella en un gran sofá rojo que adornaba el lugar.
- Me gusta el lugar. - admitió tratando de distraerla de la tensa situación.
- Emily lo decoró. - admitió. - Ha sido una buena secretaria, se encargo de decorar el lugar luego de que regresara de Estados Unidos y destrozara todo en un ataque de angustia.
- ¿En serio?
- Te dije que no soy la mujer perfecta.
- Bueno yo he tenido mis propios ataque de angustia e ira. - le recordó. - Mejoraremos. Ya verás.
Bella le sonrió.
- Lo sé.
Ambos acariciaron su vientre tratando de trasladarse al futuro. Uno donde ese problema se había resuelto y su familia estaba tranquila.
- ¿Bella? - Jasper tocó su puerta. - ¿Podemos hablar?
La mujer asintió seria.
Edward quiso salir de la habitación pero ella lo retuvo sujetando su mano.
Jasper suspiró mirándola.
- Hermana, estoy dispuesto a aceptar tus exigencias aunque las considere abusivas. Sólo te pido que medites tu idea de dejar tu puesto en Swan, necesito tu apoyo en esta área.
- No, ya esta decidido. Necesito alejarme de los hoteles y decidir por primera vez que hacer con mi vida. Mi hija no crecerá viéndome atrapada en una vida que no escogí.
Jasper tiró de sus cabellos frustrado.
- ¿Qué harás? ¿Sólo te dedicarás a cuidar a la niña?
- ¿Y si lo hago que? - preguntó agotada. - ¿Tiene algo de malo querer ser mamá? No quiero que mi bebé sea criado por nanas como nosotros.
- Me preocupa la vida que tendrás. - admitió. - Siempre has tenido todo.
- No Jasper. En realidad ahora lo tendré todo. - suspiró.
Edward ajustó su abrazo y beso su frente.
Jasper observó al cobrizo dubitativo.
- No esperaba volver a verte, Edward. - admitió. - Pero ya antes creía que no volvería a verte. Siempre que apareces destrozas todo a tu paso. Arrasas con la vida de mi hermana y desapareces. ¿Cómo no voy a preocuparme? ¿Qué harás con ella?
- Entiendo tu preocupación. No quiero volver a lastimarla. - admitió dolido. - Ella y mi hija son mi prioridad. Trataré de darles la mejor vida que pueda ofrecerles. Tengo un trabajo estable pero empezaré a llevar clases apenas nos estabilicemos económicamente. La niña necesitará mucho y estoy dispuesto a dar lo mejor de mi por ellas.
Jasper no parecía convencido y estaba claramente preocupado.
- Ya no puedes seguir intentado protegerme Jasper. Ya no.
- Después de todo, nunca lo hice bien, ¿no? - rió amargamente.
- Hiciste lo que pudiste. - Bella le dedicó una débil sonrisa.
Jasper le respondió con otra.
- No hay vuelta atrás, Bella. No serás parte de la empresa y no podrás volver.
- Estoy segura. Quiero hacer mi propio camino.
Si hermano asintió resignado pero respetó su decisión.
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Actualización! Ayer fue mi cumpleaños y quería subir este capítulo pero el tiempo no fue suficiente.
Gracias por sus comentarios y los que me preguntaron por mis problemas, se podría decir que las cosas empeoraron un poco y estoy agotada sin embargo sus comentarios y escribir estas historias mejoran mi ánimo.
Saludos.
