Descargo de responsabilidad. Highschool DxD no me pertenece. Sin más que decir, espero que les guste.
Rias empieza a despertar con un ojo morado después del golpe que le había propinado el Sekiryuutei de Dragon Truth, ella estaba en lo que quedaba de la sala de estar del templo la cual estaba siendo reconstruida. Aparte, ella fue encadenada y totalmente inmovilizada mientras veía a varios soldados de su familia así como Ángeles y a Ángeles Caídos, pero eso no era lo que la alarmaba.
Era que sus padres estaban ahí.
Estaban hablando con Issei y al parecer, los dos estaban disculpándose por el comportamiento de su hija. Pero no estaban solos. Sirzerchs, Grayfia y Milicas e incluso los padres de Ravel estaban ahí, el peli rojo también recibió un golpe en el ojo por parte de Issei ya que tiene el izquierdo morado… parece que aún le guarda rencor, Grayfia estaba neutral pero en el fondo, estaba muy desilusionada de la peli roja y Milicas parece que estuvo llorando ya que tenía marcas de lágrimas en los ojos, Rias no soporto más y volvió a ver a sus padres para escuchar la conversación con Issei.
-De verdad lo sentimos tanto Issei-kun, realmente nos avergüenza la actitud de Rias.- dijo Zeoticus al Dragon Pura Sangre.
-Si hay algo que podamos hacer para enmendar el error de Rias, solo tienes que pedirlo. Estamos en deuda contigo por detenerla.- luego continuo Venelana.
-Tranquilos no es…- pero Rokufen le tapa la boca.
-No digas nada, podemos sacar provecho de esta situación. Podemos tener el mejor banquete que el inframundo nos haya ofrecido.- susurro a su compañero.
-… *suspiro* Si dejas de comerte mi cena, lo hare.- le dijo neutral.
-Trato hecho héroe.- le guiña el ojo totalmente alegre y se retira.
-*Ejem*, lo voy a pensar.- dijo aclarándose la garganta.
Issei había notado que Rias finalmente despertó, así que decidió avisarles a sus familiares que estaba despierta. El peli rojo mayor y la castaña mayor se dirigieron hacia su hija la cual realmente parecía aterrada.
-Madre, Padre.- dijo asustada.
-No días nada Rias… Issei-kun nos lo conto todo.- la voz de su padre detonaba una gran decepción.
-Rias… creí que lo que nos dijo Issei-kun era mentira, pero cuando vi todo el destrozo que ocasionaste, mi corazón se rompió en mil pedazos… estoy muy desilusionada… creí que eras más madura que esto.- aquellas palabras con esa mirada sombría, para Rias no eran distintas a varias puñaladas al corazón.
-Concuerdo con tu madre, creí haber criado a una hija lo suficiente madura para llevar bien las situaciones de la familia. Tal parece que cometí un grave error, no puedo dejarle el mando a alguien tan inmadura y caprichosa como tú, Rias… estoy muy decepcionado.- y con esas palabras, Rias rompió en llanto.
El castaño hizo presencia de aquel acto, en otros momentos hubiera sentido lastima por ella o incluso la habría tratado de defender. Sin embargo, ahora ya no tenía ni el deber ni la voluntad para hacerlo, ya que se lo merecía. Los demás miembros del sequito de Rias y sus afiliados también empezaron a despertar, Ravel también estaba asustada ya que sus padres estaban ahí. El castaño solo tenía que esperar a que la regañaran también, para evitar ver eso. Se fue con sus amigos que estaban en las escaleras de la entrada aun siendo revisados por médicos del Clan Gremory y siendo ayudados por los poderes curativos de Hollow.
-¿Cómo se encuentran?- le pregunto Issei a Hollow.
-Estamos bien, no bien, bien pero bien.- dijo el peli platino con una sonrisa angelical.
-Me alegro, tuvimos suerte de no perder a nadie en esta batalla… eso me tranquiliza mucho.- continuo suspirando con tranquilidad.
-Aun así las heridas son algo graves, no podemos confiarnos ni un segundo cuando se trata de curar a los heridos, Naozen y Samurái también están ayudando con esto lo cual ya hace mi trabajo un poco menos pesado. Están siendo de mucha ayuda de verdad.- mirando feliz a sus amigos ayudándose entre sí.
-Se los encargo… Sin embargo también cuídate tú, no quiero que esa herida tuya haga algo malo en ti de la nada.- señalando la herida en su costado.
-Déjamelo a mí, y no te preocupes por mi herida. He tenido peores.- regresando a su trabajo
Al ver al peli platino regresar a su trabajo, Issei bajo las escaleras para ver al grupo de Rias y notar que Ravel estaba llorando también. Al parecer llego justo después de que sus padres la reprimieran, lo cual se alegra de no haber presenciado aquello, se sentó en uno de los escalones del lado paralelo a donde estaban sus amigos.
-Issei/Kun.- Pero luego nota las voces de Sona y Tsubaki con mucha preocupación.
-Sona, Tsubaki- nombrándolas alegre y yendo hacia ellas.
Rias al notar esto, se sorprende de que Issei estuviera feliz de ver que las peli negras estuvieran aquí, incluso tuvo muchos pensamientos que llegaron a convertirse en celos, al final los dos están frente a frente mientras Sona estaba jadeando ya que tuvo que correr desde la entrada ya que solo podía tele transportarse ahí.
-*Jadeo* *jadeo* Issei-kun *jadeo* *jadeo* qué bueno que estas bien.- dijo la joven Sitri entre jadeos pero alegre.
-Cuando nos enteramos de lo que estaba haciendo Rias intentamos ir a ayudar, pero no pudimos tele transportarnos y no podíamos pasar de la entrada.- luego fue la reina Sitri la que continuo.
-¿Qué? ¿No podían pasar? ¿Cómo así?- lo que dijo Tsubaki lo sorprendió.
-No nos dejaba tele transportarnos directamente hacia el pueblo, y cuando lo intentamos nos dejó justo en la entrada, lo único que podíamos hacer era observar todo.- explico Sona.
Issei estaba confundido, ¿Sona y Tsubaki observaron todo lo que estaba ocurriendo? ¿Cómo fue que se enteraron? Pero lo que más molestaba al castaño era ¿Por qué no podían pasar de la entrada? Tenía sus teorías, pero no tenía pruebas ni nada por el estilo que las comprobara.
-Entiendo… pero creo que fue lo mejor el que no hayan participado en esta pelea.- con una sonrisa suave.
-… Lo sentimos.- ambas pelinegras se disculparon
-No tienen nada de que disculparse, solo esperemos que Rias haya aprendido la lección.- tomando un hombro de las dos.
-También espero eso.- Sona algo sonrojada.
-Si… yo también.- Tsubaki también.
El castaño le indico a la peli negra de gafas que se dirigiera hacia los heridos los cuales ya habían despiertos, Hollow obviamente empezó a Molestar a Sona y a Tsubaki sobre Issei, y molestar a Le Fay que estaba celosa al verlos juntos, Serafall estaba con brillitos en los ojos de ver a su hermana y su siervo mostrando sus sentimientos por Issei mientras que el sequito de Rias y la misma pues… creo que no hace falta decir que aparte de arder en celos, la peli roja sentía como todo su corazón se hacía polvo. Si ya tenía mucho con lo de sus padres, esto ya era suficiente.
-Sona y Tsubaki no podían pasar… ¿Qué las detuvo exactamente?- trato de pensar el joven.
[… Roguemos que no sea lo que estoy pensando]
(También espero eso)
Issei se volvió a sentar en los escalones tratando de relajarse después del arduo combate que libro. Pero al notar que no se podía calmar decide levantarse y mirar hacia su alrededor para ir a una parte y pensar con más claridad, pero de repente…
-Issei.- una voz preocupada suena alrededor.
Era nada más y nada menos que: Gabriel La Serafín más hermosa de todas, la cual fue directo a abrazar al castaño con gran preocupación, sorprendiendo a la mayoría de todos los presentes, exceptuando a Marcus quien ya sabía de la relación de la rubia e Issei.
-¿Gabriel-san? ¿Qué esta…?-
-Issei, ¡Se mi Rey de Corazones!- interrumpió esta.
Si de por si el abrazo era sorpresivo, esto termino cortando la función del pensamiento de muchos, por un lado Rias, su sequito y su familia en general estaban pálidos e impactados, Sona y Tsubaki dejaron de pensar por unos segundos al igual que Le Fay, Serafall estaba ardiendo en celos por ver a su "Rival" llevándose a su novio y Dragon Truth en su mayoría tenía la mandíbula en el suelo, exceptuando a Naozen quien pensó.
-(Mmm… interesante).- con una mano en la barbilla tratando de no sorprenderse.
-… ¿Ehh? Gabriel-san ¿Qué dijiste?- el shock fue tal que tardo en procesarlo.
-Lo que dije, Se mi Rey de Corazones y vive conmigo en el cielo.- con tono de preocupación, pero el castaño se separa de ella lo menos brusco posible.
-Ya te lo explique Gabriel-san, mi lugar es con Dragon Truth y no puedo irme de aquí.- contradijo él.
-Pero…-
-Gabriel… sé que te preocupa mucho Issei-kun y no quieres que le pase nada malo por lo que vimos. Pero el ya tomo su decisión, no podemos cambiar hacer nada para cambiarlo.- dijo Michael poniendo a su hermana triste.
-Ya veo… lo siento Issei.- con voz decepcionada.
-Esperen ¿Ustedes vieron todo?- pregunto con asombro.
-Así es, pero algo impedía el paso hacia el pueblo. Como si una especie de barrera estuviera cortando todo el paso hacia el pueblo, lamento no haber podido ser de ayuda Issei-kun. A lo mejor hubiéramos evitado esto.- explico el Líder de los Cielos.
-Entiendo, ustedes tampoco podían pasar, creo que eso explica muchas cosas. Pero no pasa nada, nadie murió y ahora todo está bien… casi.- con una mirada calmada.
-Pero ¿Estás seguro? ¿Realmente no quieres venir con nosotros?- Gabriel tocando el pecho de Issei con su palma.
-Tranquila Gabriel-san, lo tengo todo bajo control.- con una sonrisa calmada.
-Ohh… está bien.- algo más tranquila, pero no podía evitar sentirse decepcionada.
Cuando ya la conmoción se calmó, Issei se da cuenta de que falta Kuroka. Trata de buscarla por todos lados con la vista pero no la encuentra.
-Oigan ¿Dónde está Kuroka?- pregunto el castaño.
-Está en esa habitación, ha estado así desde que vio a su hermana encadenada e inconsciente… creo que ya se lo que le pasa.- le respondió Delta-Xis.
Y al hacerlo, señala a su lado Derecho con el pulgar una sala destruida donde se ubicaba la Biblioteca del templo, por suerte la mayoría de los libros quedaron intactos, pero los más importantes se quemaron o están ilegibles. Al entrar, el castaño ve a la Nekomata con la cara entre las piernas, tal parece que el ver a su hermana le trajo una desagradable sensación, al verla se va junto a ella y se sienta a su lado.
-Hola.- la saluda para llamar su atención.
-Hola Issei-san.- devolvió el saludo con una voz desanimada.
-Me alegra ver que no te ha ocurrido nada malo ¿No te duele esa herida?- mencionando la herida que tiene el estómago.
-Estoy bien… tu amigo Hollow es muy bueno curando heridas Nyan.- ese Nyan se mostró con mucho menos animo de lo normal.
Issei, no sabía cómo abrir el tema. Era muy delicado ver que alguien de tu familia te haga eso y más encima, sea por tu causa. El silencio perduro unos segundos hasta que el castaño decide abrir la boca.
-Mira, Kuroka… yo.-
-No tienes que decir nada Issei-san… se lo que quieres decir.- mirando hacia la nada.
-… Lo siento.- bajando la mirada en señal de no saber qué decir.
Durante unos segundos, un silencio incomodo reino en la habitación. Issei tenía que pensar lo que iba a decir muy cuidadosamente lo que tenía que decir para no ofender a Kuroka. Ya que al derrotar a su hermana menor, esta quizá le guarde algún rencor o algo. Sin exagerar, tenía miedo de decir algo.
-… Es que...-
-¿?- Al final, ella rompe el silencio.
-… Me siento tranquila, pero al mismo tiempo… pienso que perdí algo muy importante al ver a Shirone intentando obligarte a volver con ella… además de que tuve que luchar contra ella misma para evitarlo, y al ser casi asesinada por ella, siento que ya…ya…- de la nada se cortó.
El castaño lo había notado. Había un nudo en su garganta que le impedía hablar, un nudo lo suficientemente fuerte como hacer que no pudiera decir nada. No quería presionarla, pero no quería dejarla que sufriera ella sola… pero eso no era la gota que derramo el vaso.
Fue que empezó a llorar.
Estaba sorprendido, en todo el tiempo que llevaron juntos, nunca la había visto llorar. Kuroka era una mujer fuerte y valiente, algo juguetona y coqueta. Pero no era una mujer que llorara por cualquier cosa. Issei al ver esto, se sentía impotente y mal, pero el solo espero que terminara la frase… pero él ya sabía lo desagradable que seria.
-… *sniff*… Ya no la reconozco.- con mucha tristeza y pesar.
-¡!- el simplemente abrió los ojos en son de sorpresa.
-No quiero perderla… no quiero perder a mi hermana… no quiero que mi única familia se aleje de mi… no lo soportaría… tengo… ¡Tengo miedo Issei-san!- sollozando en frente del Dragon Pura Sangre.
-… Kuroka.-
-No quiero perder a Shirone… no como perdimos a nuestra madre.- seguía sollozando.
-Basta.- susurro él.
-No sé en que falle… quizás si debí irme.- sintiéndose más triste.
-Por favor para.- rogo susurrando.
-Tal vez… hubiera sido mejor…-
-Detente.- le siguió rogando en susurros.
-… Que nunca hubiera llegado.- muy triste.
-… ¡Claro que no!- exclamo con fuerza, pero no gritando.
Kuroka se sorprendió ante la exclamación que hacia respecto hacia ella misma, al hacerlo se había acercado un poco más hacia la nekomata quedando muy cerca, y como si de una película se tratase. El sol empieza a iluminar el cuarto en el que estaban.
-I… Issei-san… ¿Qué?-
-¡No quiero que vuelvas a decir palabras como esas nunca más! ¿¡Bien!?- exigió este interrumpiendo al castaño.
-Pero… Issei-san…- intenta continuar
-¡Kuroka, no te eches la culpa de algo que no lo fue! Nada de esto lo has ocasionado tú, así que no quiero que estés triste por algo que no estuvo en tu control.- pero sigue interrumpiendo, esta vez con una mirada penetrante.
-Es que… Issei-san… yo…-
-¡Escúchame! Yo no quiero que vuelvas a hablar así de ti misma nunca más… ¡esa no es la Kuroka que yo conozco y que amo!- declaro muy fuerte.
-¡!- esas últimas palabras, dejaron a Kuroka sin aliento.
-La Kuroka que yo amo no es débil y no se cae ante estas cosas, ella es fuerte, valiente y bastante inteligente a la hora de luchar. Claro es un poco juguetona y un poco atrevida, pero también amo eso de ella… ella no se dejaría ir abajo por algo que ella no podía controlar… ¡No te vengas abajo por esto Kuroka!-
A pesar de no ser la declaración más romántica de todo el mundo, Kuroka no solo quedo sorprendida de escucharla. Se sintió bastante alegre, ella no quería hacer sentir bien a Issei por el hecho de que su hermana menor lo había traicionado. Ella también había caído enamorada de aquel castaño valiente y libidinoso que de esto último ya no tenía nada, y al ser correspondidos estos sentimientos, sintió un gran gozo y felicidad que no la habían embargado en muchos años.
Tanto, que le ayudo a tranquilizarse.
Ya no pensaba tanto que el comportamiento de su hermana era su culpa. Si no que se sentía muy feliz de que la persona que ama, le dijera que sus sentimientos son correspondidos. Después de un buen rato, Issei se da cuenta de todo lo que dice y la cara se le pone tan roja como el kimono de Samurái y se aleja un poco de Kuroka pensando en que la estaba incomodando.
-… Ehh. Ohh no, creo que lo hice otra vez.- rascándose la nuca.
-Ya veo… por eso me encanta estar contigo Nyan.- con felicidad.
-¿?- quedo confundido al escuchar eso.
-Por eso… Me encantas Issei-san… Nyan.-
-¿? … ¿Kuroka?- el solo se quedó a esperar…
Un beso en los labios de Kuroka.
Pero este no era como los otros. Por alguna razón, este se sentía más cargado de sentimientos y amor que los demás. No me refiero a que los demás besos eran vacíos. Si no que este tenía muchos más sentimientos y más amor que los demás. Al paso de unos segundos por la falta de aire, ambos se separaron para ver los rostros enrojecidos del uno al otro.
-Issei-san… eres una persona maravillosa… no te atrevas a cambiar ni un poco ¿ok? Nyan.- con una sonrisa muy dulce
-… No lo hare… lo prometo.- con una mirada seria, pero su aura denotaba felicidad.
Después de un pequeño "Nyan" de Kuroka, ella sonrió de manera más alegre, mientras que el castaño mostro una más suave. Los dos al final decidieron quedarse así un rato más, con Kuroka apoyada en el hombro de Issei, e Issei relajado y pacifico junto con su nekomata favorita.
(Cinco minutos después.)
En ese lapso de tiempo, Kuroka salió con una sonrisa muy alegre mientras que Issei salió de manera neutral. Sin embargo, no noto a primera vista que Marcus estaba justo al lado de el en la escalera junta a la habitación.
-Hey… ¿Cómo te fue?- pregunto el castaño de lentes.
-Me fue bien, ahora está mejor.- con una sonrisa suave, luego Marcus posa su mano sobre el hombro de Issei y le dice.
-Amigo… sí que tienes suerte.- con un tono alegre.
-Jeje… supongo.- rascándose la mejilla.
-Tiene razón Issei, estos sujetos aparte de ser muy poderosos son bastante inteligentes, solo mira la arquitectura y el poder de este artefacto. No parece una Sacred Gear.- Dijo Azazel apareciendo en escena.
Samurái, Naozen y Rokufen vieron que uno de los Líderes de Grygori, el mismo pelinegro de mechas rubias tenía uno de los artefactos de la bóveda la cual ocultaba el rubio enmascarado debajo del templo. La mayoría estaban sorprendidos de ver aquel artefacto pero los Dragon Truth más antiguos estaban pasmado.
-¡OYE! ¿De dónde sacaste eso?- exclamo el rubio.
-Ahh ¿Esto? Lo encontré en esa bóveda que tienes ahí abajo, la puerta estaba abierta así que decidí echar un vistazo, me sorprende que nadie más la haya visto siendo que está a la vista de todos.- señalando la bóveda que en efecto, la puerta estaba abierta.
-Nunca había visto ese lugar.- hablo el castaño Sekiryuutei.
-Valla, pasan los años y este lugar no deja de sorprenderme.- siguió el peli azul ígneo.
-*Suspiro*. No quería que se enteraran así.- dijo Samurái rascándose la sien.
-Hemos estado recolectando y creando artefactos para mantenerlos lejos tanto de la humanidad como de las tres grandes facciones, muchos de estos están incompletos y algunos no hemos logrado descubrir muy bien que hacen.- explico el peli negro gótico.
-¿Y por qué los ocultan?- se preguntó el mismo líder de Grygori.
-Para evitar que gente como tú haga algo sospechoso, No confió en las tres grandes facciones para dejarle artefactos que ni yo conozco. Ya tuvimos experiencias no muy gratificantes. Por no decir más cosas.- arrebatándole el artefacto a Azazel y mirando mal al Maou peli rojo.
-Por el Cairo ¿Por qué no les dijiste de una buena vez sobre este lugar?- reclamando el mitad Fénix.
-Ya dije que se los diría cuando todo terminara, es una lástima porque ya no va a ser sorpresa.- respondió Samurái.
-Tal parece que ni ustedes confían en sus compañeros ¿Cómo vas a ser un gran líder si guardas secretos como estos?- hablo Azazel.
-Por qué no tiene que saberlo por ahora, el ayer y el ahora son dos conceptos totalmente distintos. Nadie es el mismo después de diez años.- contra argumentando.
-Cambiando de tema ¿Qué demonios haces aquí? ¿Quién te invito al templo?- pregunto Rokufen hostil.
-Uno de los Siervos de Rias Gremory es mitad Ángel Caído así que también nos corresponde tomar cartas en el asunto, no traje a los demás solo para evitar ciertos inconvenientes.- mirado de reojo a Akeno la cual agacho la cabeza en señal de vergüenza.
-Mira… no queremos más problemas, solamente llévense a Rias, a sus ciervos y márchense.- Dijo Naozen con voz sombría.
-Muy bien, Creo que tendré que llevarme a Akeno a Grygori, no te imaginas lo decepcionado que esta Barakiel.- poniendo tensa la ya mencionada.
-Nos llevaremos a Irina para inspeccionarla, es impresionante que con todo lo que ha hecho no haya caído aun, tal vez debamos quitarle la carta.- la peli naranja se tensó demasiado.
-Les aseguro que reprenderé a mi hija por estas acciones, no puedo dejar que quede impune después de manchar el apellido Phoenix.- dijo Lord Phoenix al ver a su hija.
-(Ustedes ya mancharon el nombre de mi padre).- pensó Rokufen bastante molesto.
-Rias y los demás miembros de su sequito pagaran por todas las cosas que hicieron, les aseguro Dragon Truth, que recibirán algo peor que un castigo ordinario.- Rias ya estaba temblando de miedo.
Los líderes de casas y facciones estaban a punto de llevarse a los culpables, el castaño tenía un dilema interno consigo mismo con respecto a lo que Kuroka le había dicho. Quería ayudarla a no sentirse culpable, pero no quería empeorar las cosas, aunque ya estaban bastante mal como para ponerse peor, sin embargo él no era ningún tonto en cosas lógicas.
A Issei, se le ocurrió una buena idea.
-¡ALTO!- grito al aire llamando la atención de todos, incluso a Dragon Truth.
-Veo que no necesite interferir, bien hecho.- en especial Samurái.
-¿Qué sucede Issei-kun?- pregunto el patriarca Gremory.
Por un momento, un silencio suspensivo se presentó en el salón, en eso, el mismo castaño pone los brazos cruzados para hablar.
-Voy a hacerles una propuesta que no pueden rechazar… ¡Voy a retirar, todos los cargos!- levantando su mano abierta.
Todo el mundo quedo en shock, sobre todo el clan Gremory. Quedaron completamente sorprendidos al ver que el castaño les estaba salvando el pellejo a su hija, incluso una parte de Dragon Truth quedo sorprendida al escuchar las palabras del castaño.
-¡ESPERA ISSEI! ¿¡QUE ESTAS HACIENDO!?- grito Delta-Xis alarmado.
-¿¡EN SERIO VAS A PERDONARLOS ASÍ COMO SI NADA!?- le siguió Hollow.
-¡ESTAS LOCO PENSADO QUE CON ESO LO ARREGLARAS!- luego Marcus.
-¡ESTOS SUJETOS ME PLANTARON UNA ESPADA DRAGON SLAYER EN EL ABDOMEN! ¿¡LO VAS A DEJAR ASI!?- y por ultimo Rokufen.
-No me refiero a eso.- sorprendiendo a sus amigos.
-¿Ehh? ¿Entonces a qué?- el peli azul un poco más calmado
-Quiere pedir ciertos favores a la casa de Gremory a cambio de su silencio con respecto a esta situación al Pueblo y respecto a su apellido el cual ya está muy manchando ¿O me equivoco?- pregunto Naozen a nuestro protagonista.
-Eres más asertivo de lo que esperaba Naozen… no esperaba menos de ti.- mirando con orgullo a su amigo gótico y aclarando las dudas de sus amigos.
-Un momento… antes de aceptar lo que sea, primero quiero oír esas demandas.- impuso el pelirrojo mayor
-Solo quiero que me hagan cuatro favores… el primero, como lo dijo Naozen es el silencio con respecto a la situación. Desde mi traición por parte de Rias, hasta los incidentes de hoy. Y sobre todo, la existencia de este pueblo y sus habitantes- con mucha seriedad.
-Hecho… ¿Cuál es el segundo?- aprobando el primer acuerdo.
-Lo segundo, pagar por todas las reparaciones del templo.-
-Hecho, ¿El Tercero?- pregunto por el siguiente.
-Tercero… una cena con un enorme banquete.- esperando la reacción de Rokufen.
-¡YUJUUUU! ¡BANQUETE!- levantando los brazos emocionado.
-Hecho… acordaremos la fecha cuando podamos ¿Cuál es el último favor?- exigiendo el favor que quedaba acatando el tercero.
Issei había cerrado los ojos y los volvió a abrir para dirigir su mirada a Kuroka, ella al verlo. Ya podía predecir lo que iba a pedir, así que con una sonrisa acento la cabeza, mientras que el castaño hacia lo mismo y luego vuelve a ver a Zeoticus directamente.
Solo para pedir algo que confundiría a muchos.
-Quiero que uno de los siervos de Rias venga a vivir con nosotros… quiero llevarme a Toujo Koneko.- con una voz seria.
Las sorpresas no paraban de llegar. Rias estaba completamente sorprendida de que quisiera a la Loli peli platina a cambio de no decir nada, y ni hablar de Koneko no estaba solamente sorprendida con eso, si no que aterrada, ya que conocía muy bien de lo capaces que eran los guerreros de Dragon Truth.
-Esta…-
-No quiero oírlo de usted, quiero oírlo de Rias.- mirándola frívolamente.
La mencionada tenía su cabello tapando su mirada y mordiéndose el labio, era obvio que no quería entregar a Koneko a ellos, tenía mucho miedo de que le harían algo muy malo como la última vez que ella se enfrentó al peli azul ¿Pero ella tenía algún derecho a quejarse o a protestar?
Claro que no.
Ella ya había hecho cosas muy horribles, traicionar y asesinar a Issei, enfrentar a sus amigos a un duelo a muerte, destruir el hogar de sus mismos amigos, e intentar hacer que regrese a la fuerza con métodos bélicos. Básicamente Rias no tenía ningún derecho a decir nada respecto a esta demanda que estaba haciendo Issei.
-… Está bien… Koneko es tuya.- lo único que podía hacer era aceptar.
-Perfecto, Con esto cerramos el trato.- liberando sus manos.
Los miembros del sequito de Rias estaban impotentes, no podían imaginar las cosas que le harían a Koneko si se quedaba, uno de los guardias del Clan Gremory libero las esposas que tenía Koneko y lentamente fue caminando hacia el castaño hasta quedar en frente de él.
-No sé por qué lo hiciste, pero… realmente te lo agradezco.- con una voz tímida.
-No lo hice por ti… lo hice por Kuroka.- caminando hacia adelante pasando de ella.
La Loli peli platina quedo en shock al escuchar su razón. Ella pensó que lo haría para vengarse de ella y evitarle ver a sus amigos, pero lo hizo por su hermana mayor. Ella sabía que Issei podía llegara a ser bastante noble y desinteresado, pero aceptar en su hogar a alguien que le hizo muchísimo daño y más encima siempre lo trataba como basura era simplemente increíble.
-Bueno Issei-kun, con tu permiso nos retiramos.- hablo el patriarca del clan Gremory.
-Procuren vigilar bien a sus familiares, nunca se sabe lo que uno puede ver.- advirtió el mismo.
-Nos aseguraremos de que no vuelva a pasar, cuídate Issei-kun.- la matriarca Gremory acercándose a él para besarlo en la mejilla.
Este se sonrojo haciendo que muchas otras sintieran celos, salvo Gabriel. Los miembros más importantes del Clan Gremory y los demás estaban saliendo de la estructura, el castaño se posa contra la pared con los brazos cruzados viendo como Rias y los demás eran escoltados hacia la salida.
-Bien… ¿Aprendiste tu lección?- pregunto Issei serio.
-Si.- respondió si verlo y la cabeza agachada.
-¿Lo volverás a hacer?- seguía serio.
-… No.- muy avergonzada en el fondo.
-¿Qué harás cuando regreses a tu casa?-
-…Mejorare.-
-Más te vale, no quiero verte haciendo esto otra vez a otro peón si es que llegas a tener a otro. En fin nos veremos en el banquete supongo.- se sale de la puerta y procede a retirarse pero.
-Issei.- ella lo llama.
Este de mala gana, acata el llamado de su ex líder y lo voltea a mirarla. Esta también procede a hacerlo para mirar al castaño de una forma que lo sorprendió enormemente, tanto que abrió los ojos lo más que pudo para corroborar lo que estaba viendo.
Era que Rias estaba sonriendo.
-Perdóname por ser… un fracaso de líder.- con algunas lágrimas en los ojos.
Entonces todos proceden a retirarse en un círculo mágico, dejando al castaño un poco sorprendido. Por alguna razón eso le dejo con un mal sabor de boca, obviamente no se sentía arrepentido por lo que hacía, tenía que poner a Rias en su lugar o todo se vería destruido. Pero de alguna manera eso lo mosqueaba y le hacía sentir medio mal. Al regresar al templo vio a todos ya sanos de las heridas que tenían y caminando de manera mucho más estable que antes.
-Bueno, nos están ayudando estos seres. Quizá no me gusta mucho la idea pero será mejor que les echemos una mano para que terminemos antes, adelante chicos.- animando a sus camaradas.
Todos asistieron menos Issei, Decidió ir a su cuarto a ver el estado en el que se encontraba su cuarto, en una de esas tenia suerte y estaba intacto pero tampoco hay que estar tan seguros. Le Fay noto la actitud del Sekiryuutei y decide seguirlo, Delta-Xis también los quiere seguir pero Samurái los detiene.
-Oye, para tu tren. Esta situación no nos corresponde de momento.- mirando a la maga rubia seguir al castaño.
-…Si.- concordando con su amigo.
-Oye… ¿Qué tal si me ayudas con la biblioteca? Quizá podamos salvar más libros de los que pensamos.- le propuso una idea.
-Ahora no… tengo que cerciorarme de algo antes.- el rubio entendió a qué se refería el peli azul ígneo.
-…Muy bien.- Este decidió acceder.
Entonces todos empezaron a moverse para reconstruir el hogar de Dragon Truth. Ángeles, Ángeles Caídos, Demonios y Dragones empezaron a trabajar codo a codo para poder reparar el Desastre de uno de ellos, y en el mejor de los escenarios. Enmendar el error que cometieron.
(Cambio de escenario: Habitación de Issei)
El castaño quien llego a su habitación, estaba agradecido que se su habitación estuviera intacta. Lo primero que hizo ir en frente a la pared de esta, apoyarse, deslizarse hacia abajo, sentarse y se agarró las manos en la cabeza. Toda esta experiencia, desde la traición de Rias hasta lo de hoy fue emocionalmente y físicamente agotadora, fue una montaña rusa de emociones la cual subía y bajaba de manera muy estrepitosa. Haciendo que todo esto lo dejara agotado.
-*Suspiro* que agotador.- comento Issei.
-Tú lo has dicho.- hablando una voz de la ventana.
La voz pertenece a la de Naozen quien estaba mirando sentado al borde de la ventana hacia afuera, el castaño decide levantarse y mirar hacia el horizonte junto con el pelinegro gótico.
-Je… tuvimos bastantes problemas.- mirando hacia las montañas.
-Silverwolf y yo, ya sabíamos de ante mano lo que iba a pasar, pero creo que pudimos haber hecho más por detener esto.- tratando de reflexionar.
-No te preocupes por eso. Detuvimos a Rias y los demás de cometer otra estupidez muy grande, quizás hasta salvamos sus vidas.- con una ligera sonrisa.
-Aun no entiendo comprendo del todo el propósito de usar a esa chica para destruir el templo… aun trato de averiguar por qué.-
-Por el momento solo concentrémonos en reconstruir el templo como estaba, Con todos los soldados de las Tres Grandes Facciones ayudándonos seguro podremos reconstruirlo más rápido.- tratando de hacer que se relaje.
-Issei… Me has sorprendido, lograste superar tus límites y detuviste a Rias solo con usar mejor tu cerebro, realmente estoy orgulloso de ti.- felicitando a su amigo.
-Gracias Naozen Pero, ojala hubiera hecho las cosas un poco mejor. Así quizá… no lo hubiera arruinado todo.- mirando con pesar.
-…Se a lo que te refieres. Pero tú no arruinaste nada… las cosas simplemente se dieron así.- mirando hacia el horizonte.
-No Naozen… si yo hubiera reaccionado mejor con respecto a Rias esto no habría pasado.- sintiéndose culpable al pensarlo mejor.
-Issei esto no es tu culpa… fue Rias quien ocasiono todo esto y también Crom Cruach. Ambos tienen la culpa de que el templo fuera destruido.- haciéndole ver a Issei que no es su culpa.
-Pero mira esto… todo fue por que trate a Rias como un insecto, Es cierto que estuve muy enojado con ella y quería desquitarme… pero yo también termine llevando las cosas al extremo.- poniéndose la mano en la frente
Pero justo cuando Naozen iba a contestar, se escuchó como se abría la puerta de la habitación de Issei mostrando a Le Fay con un semblante de confusión, el cual de inmediato paso a ser de vergüenza al notar que interrumpió la conversación que tenían el castaño con el pelo negro gótico.
-Ohh, lo siento. Creo que vine en mal momento… los dejare…-
-No, viniste en el momento perfecto, yo ya me iba, por favor quédate con el... tengo muchos asuntos pendientes que resolver afuera… ¿Podrías hacerme este favor Le Fay?- mirando hacia con un aura de seriedad.
-… Por su puesto que lo hare.- Tan contenta que sonrío de manera muy hermosas haciendo que el castaño se sonrojara.
-Perfecto, Nos vemos y recuerda Issei… esto no es tu culpa.- yéndose por un agujero negro confundiendo a Le Fay.
-¿De qué estaba hablando?- pregunto con curiosidad.
-…- El simplemente miro hacia el suelo.
-¿Issei-sama?- cambiando la curiosidad por preocupación.
-… Es que *suspiro*… Siento que soy algo responsable por todo este desastre.- admitiendo su preocupación.
-¿Ehh? ¿De qué está hablando?- pregunto la maga rubia.
-… También me excedí en como trate a Rias… la termine tratando igual que un insecto todo este tiempo quizá peor, y cuanto más lo pienso… Más pienso que es mi culpa.- tirándose contra la pared y sentándose.
-… Issei-sama, Recuerde que Rias-sama lo traiciono y los demás también lo hicieron, le mintieron todo este tiempo y más encima casi le quitan la vida, con todo eso claro que uno estará enojado, no se sienta mal. Eso es algo natural y lógico.- acariciando su cabeza y hablando en un tono maternal.
-Pero aun así… si simplemente me hubiera olvidado de todo el asunto de Rias y lo de Sirzerchs… quizá nada de esto habría pasado, que digo quizá. Si solo me hubiera concentrado en solo destruir a Crom Cruach y a sus Dark Wings mis amigos no habrían perdido su hogar.- tapándose la mitad de la cara.
-Pero ellos no perdieron todo su hogar… bueno, es cierto que perdieron la mayoría de las cosas de valor, además de que muchos habitantes están confundidos y pudo haber controlado mejor sus reacciones con respecto a todo lo que ocurría, pero Rias-sama tampoco actuó de la mejor manera, vino al pueblo con la intención de destruirlo, los desafío a todos en un duelo, los lastimo hasta dejarlos heridos de muerte. Ella tiene más culpa que usted.- tomando sus hombros.
-…- mirando a un lado sin argumentos para contrarrestar los suyos.
-Issei-sama, no tiene que echarse la culpa más de lo necesario, las cosas sucedieron así y ya no hay nada que hacer, de nada sirve ahora que la situación se arregló. Además, las cosas pudieron haber salido peor, tuvimos mucha suerte de que nadie murió el día de hoy.- Sonriendo de manera maternal.
Al ver la sonrisa de la maga rubia, el castaño sintió una calidez que casi le hacía olvidar sus problemas y solo concentrarse en ella. Lo hacía sentir más tranquilo, y con menos preocupaciones de las que se estaba poniendo, a pesar de como la trato el a ella. La hizo llorar, la hizo rabiar y en muchas ocasiones le hizo mal, pero estaba tan concentrado en hacerle daño a Rias y en destruir a los Dark Wings y a Crom Cruach que muchas veces olvido que ella estaba allí.
Que mucha gente estaba ahí.
-Le Fay…- mencionándola.
-¿Si Issei-Sama?- con una dulce voz que lo encantaba.
Entonces este se levanta y suavemente la abraza sorprendiéndola y sonrojándose, pero estaba disfrutando el abrazo que le daba el Sekiryuutei. Ella con mucha alegría sonríe y corresponde al abrazo de Issei.
-A pesar de todo lo que te hice… aun sigues conmigo, debiste de haber pasado muchos malos ratos por mi culpa.- acariciando su cabello.
-Está bien Issei-Sama… usted necesitaba mucha ayuda, yo simplemente aporte todo lo que podía.- dejando en sorpresa al castaño.
-Le Fay… te prometo, que cuando todo esto termine… te dedicare todo el tiempo que te mereces… voy a compensar todo el daño que te hice estos últimos meses.- con un tono profundo y serio haciendo estremecer un poco a la maga.
-No Issei-Sama… no es necesario…- iba a seguir.
-¡No! Si es necesario. Sufriste mucho por mi culpa y aun así decidiste quedarte conmigo, hice que te preocuparas más de una vez y seguro que también hoy… por eso quiero compensarte todo lo que hiciste. Quisiera compensarte ahora pero…-
-Descuide… Lo entiendo, aun no es el momento. También estoy de acuerdo.- esta también lo interrumpe.
-…- cerrando un poco más los ojos.
-Por el momento solo centrémonos en destruir a Crom Cruach… después bueno… bueno…- tratando de seguir pero no puede.
-Nyan Le Fay, unos segundo que nos despistamos y ya estas planeando tu vida con Issei-San ¿No te parece que vas muy a prisa Nyan?- entonces una Nekomata los interrumpe.
Kuroka no venía sola, detrás de ella venían Serafall, Sona, Tsubaki y Koneko. Issei estaba sorprendido de que las Sitri no se habían ido todavía, aunque no era sorpresa de que la Loli Peli platina estuviera con ellas.
-¿? Creí que ya se habían ido.- dirigiéndose a las peli negras con gafas.
-Bueno… de hecho queríamos hacerte un poco de compañía, lo que debiste pasar de seguro fue muy agotador.- empezó Sona.
-Sona-chan, me siento orgullosa. Finalmente estas aceptando tus sentimientos a Issei-chan.- continúo Serafall con las palmas unidas y brillitos en los ojos.
-¡! No es eso… solamente me preocupo porque Issei-kun se ganó mi respeto. Además, es normal que me preocupe por alguien a quien estimo mucho.- tratando de excusarse con la cara roja.
-¿Estimas mucho Nyan?- con eso la peli negra cabo su propia tumba.
Entonces todas empiezan a reír mientras que Sona estaba completamente avergonzada, parece que el amor hace cometer estupideces hasta a las personas más lista. El castaño nota que hasta Tsubaki está aquí, lo cual hace llamar su atención.
-Tsubaki, no es por ser grosero pero ¿Qué haces tú aquí? Creí que no te agradaban los pervertidos como yo.- señalándose a sí mismo.
-Yo ya no te considero como un pervertido cualquiera, de hecho ya hasta te has ganado mi respeto al detener a Rias-sama. Además… igual que Kaicho… me preocupo por las personas que estimo mucho.- con un ligero ¿Sonrojo?
-Nyan ¿Así que tú también caíste Nyan?- mirando de forma juguetona a la peli negra.
-¡! ¿Qué quieres decir con eso?- mirando extrañada a Kuroka.
-Parece que vas a tener mucha más acción Issei-san Nyan.- y todas se empiezan a Reír menos Sona y Tsubaki.
(*Suspiro*, parece que voy a tener mucho trabajo por delante.)
[Buena suerte Socio, a ver si no caes primero.]
(Ja, Ja. Muy gracioso.)
-Ohh, es cierto, había olvidado por que estamos aquí- Issei-san, alguien quiere hablar contigo Nyan.- con su sonrisa juguetona de siempre.
El castaño ya tenía en mente quien era la persona de la cual estaban hablando, entonces ellas se apartan para dar a lugar a un Loli peli platina con una mirada que expresaba timidez y miedo, nuestro protagonista lo único quedarse parado con un semblante serio asustando más a Koneko.
-Creo que era obvio que vendrías aquí.- con una voz relajada.
-… Si.- tímidamente cortante.
-Bueno… ¿Qué quieres decirme?- yendo directo al grano.
-Yo... bueno, yo… es que… bueno… ahh.- poniéndose muy nerviosa.
-… Si… ya se lo que quieres decir.-
-¡!- abriendo los ojos.
-Mira, dejemos las cosas en claro… yo ya no te odio, ni a ti ni a Rias ni a nadie más… solamente a Crom Cruach y a sus Dark Wings… así que... déjalo salir.- preparándose para lo siguiente.
Entonces, Koneko empieza a llorar.
Se abalanza contra el mismo castaño el cual por suerte al ser más fuerte que ella, logra retener la tacleada de ella sin ningún problema y entre llanto y lamentos ella se acurruca en el pecho del Sekiryuutei de Dragon Truth.
-¡Lo siento! ¡Lo siento mucho de veras!, ¡Prometo que nunca volverle a hacerte daño!, ¡No volveré a decirte pervertido!, ¡No volveré a golpearte nunca más!, ¡Nunca te volveré a decir nada despectivo, frio, indiferente, etcétera! ¡Ya no te juzgare ni te diré nada! ¡Lo siento de verdad! *sniff* ¡Lo siento! *sniff* ¡Lo siento!, ¡Lo siento en serio!- dejando salir todo de su pecho.
-*Suspiro*… Ya olvídalo, solo promete que estarás más tiempo con Kuroka y pasaran mucho tiempo como hermanas.- limpiándole las lágrimas y acariciándole la cabeza.
-*Sniff* Lo prometo *sniff*, muchas gracias… Issei-sempai.- derramando lágrimas de felicidad.
-Ya, pero. Ya deja de llorar, ya paso.- entonces ella se seca las lágrimas con una sonrisa.
-Nyan, eres tan considerado con nosotras Issei-san, creo que debo de compensarte todo el esfuerzo que hiciste por nosotras y por Dragon Truth ¿No?- abrazándole por la espalda restregando sus voluptuosos atributos por ella.
-Bueno… pero cuando todo esto termine.- algo sonrojado poniendo celosas a todas.
-¿Lo prometes Nyan?- muy alegre.
-Lo prometo. Prometo que las compasare a todas por tenerme tanta paciencia… será una gran celebración cuando derrotemos a esa lagartija aprovechada.- con una sonrisa confiada.
-Usted podrá Issei-sama, de eso no hay duda.- Le Fay dándole alientos.
-Bueno… esperemos que sea así.- rascándose la cabeza mientras que Serafall mira por la ventana.
-Mmm…- con una mano en la barbilla.
-¿Qué tienes Onee-sama?- le pregunta su hermana menor.
-Ahh, no pasa nada Sona-chan, solo pienso que deberíamos ir a ayudar a los demás.- llamando la atención de todos en el salón.
-Es cierto, tenemos que ayudar a Samurái y a los demás a reconstruir el templo… algo me dice que será algo más que solo daños estructurales.- viendo venir ya todo el trabajo que se les encima.
-Pues más vale que empecemos los más rápido posibles Issei-sama.- con una animosa sonrisa que Issei no veía en mucho tiempo.
-Muy bien chicas, tenemos que ayudar a Nuestro amigos así que ¡Adelante!- levantando el puño en señal de ánimo.
-¡HAI!- todas emocionadas
-Tú también ayudaras.- dirigiéndose a Koneko.
-Por supuesto.- con una sonrisa.
Entonces todas se fueron directo a la planta baja del templo para poder reconstruirlo, el castaño al ver a la Loli Nekomata delante suyo decide acariciarle la cabeza. Sin embargo, de manera bastante oculta, los mismísimos Dragon Truth presenciaron toda la escena de la reconciliación del muchacho castaño y el ciervo de Gremory.
-*Suspiro* qué día… ese muchacho tiene un corazón más grande que el mío.- dijo Samurái
-Ojala hubiera sacado fotografías, con eso podría haber molestado a Le Fay mucho tiempo.- luego siguió Hollow.
-¿Qué onda con esa manía de molestar a las chicas con sus celos?- pregunto de manera cómica haciendo reír traviesamente al hibrido.
-Ese muchacho sí que tiene suerte, Tiene mis respetos.- luego siguió Marcus.
-Es asombroso…*chomp* Creo que no estaría mal compartir mi comida con el.- mientras tenia estas típicas piernas de cerdo en una mano que saco… de quien sabe dónde.
-Bueno chicos… alagar a nuestro amigo no repara el daño que se hizo hoy, vamos a tener que esforzarnos muy duro por el bien de nuestro pueblo, así que ¡Vamos!- imitando al castaño.
-¡SI SEÑOR!- y ellos a las chicas.
Y entonces bajaron como paracaidistas profesionales menos el rubio quien miro en horizonte con un aura de esperanza. Por primera vez en muchos años, tiene la esperanza de que esta batalla contra los Dark Wings dará fin, de que al fin tendría paz por lo menos una temporada, y de que tanta sangre, sudor y lágrimas caídas, podrían valer la pena.
Samurái finalmente sentía esperanza después de muchísimos años luchando.
-Issei… tengo toda mi fe en ti.- entonces salta hacia abajo para juntarse con sus amigos y compañeros.
Fin del Capítulo 46.
Capítulo cuarenta y seis terminado, junto con este arco. Espero que les haya gustado ya que este capítulo sí que me costó escribirlo después de varios bloqueos uno por uno. Recuerden no salir de sus casas, seguro se lo dicen mucho pero si nunca es malo hacer recuerdo.
Sin más que decir se despide SamuraiDelta.
