Al otro lado de la ciudad, Raven Reyes que parecía de lo más concentrada en terminar de atornillar y asegurar una de las últimas piezas de la moto que estaba reparando, volvió a sentir una vez más como los ojos de Ilian Woodward se posaban en ella disimuladamente cuando él creía que no se daba cuenta de nada.
Le había pillado mirándola un par de veces aquella misma mañana y la situación comenzaba a mosquearle un poco.
Cuando Raven dejo el destornillador en el suelo junto a las otras herramientas y se levantó, se limpió la grasa de motor en el mono azul de trabajo para después pellizcar la tela de su camiseta blanca de asillas para retirársela y que con el calor y el sudor no se le pegase al pecho.
Cuando levanto la vista de su pecho y pillo nuevamente a Ilian mirándola y fingiendo rápidamente ponerse a trabajar bajo el capo del coche que tenía a su cuidado, frunció el ceño y cansada de aquella situación se dirigió hacia él apoyando las manos en el coche para verle.
—Vale, ¿qué es lo que pasa?—dijo Raven a las claras quedándose mirando a Ilian que pillado en falta levantó la vista del motor con una llave inglesa en la mano a punto de excusarse vagamente—. Y no me digas que nada, porque es como la quinta vez que te pillo mirándome hoy.
Ilian que bajo la mirada algo avergonzado por la pillada tardó un instante en atreverse a mirarla con una débil sonrisa.
—Es... es una tontería, no importa.
Raven que no entendió aquello sintió cierta incertidumbre y curiosidad al escucharle y se sonrió igual de desconcertada que él.
—¿Una tontería?
Ilian tardó un segundo en encontrar las palabras adecuadas porque la imagen de Octavia le venía a la mente todo el tiempo y bajo un poco la mirada.
—Veras es que... mi hermano Aden tiene la absurda idea de que debería invitarte a salir —dijo Ilian tras un momento mirándola—. Pero me pone algo nervioso hacerlo.
—Oh, pues si te deja más tranquilo voy a decirte que si —le confió ella en tono cómplice bajando un poco la voz como si hablase con otra persona de alguien más.
Ilian que sonrió le dio una miradita a Raven que le devolvió la sonrisa viendo la perfecta oportunidad de tener un acercamiento con él, y obtener algo más de información acerca de su investigación y puso buena cara.
—¿Entonces te apetece salir por ahí a tomar algo conmigo? —dijo él sonriéndose un poco no creyendo que ella hubiese aceptado.
—Si, me apetece mucho —respondió Raven con buena cara disponiéndose a regresar con la moto—. Dame un toque y quedamos.
Ilian que la vio encaminarse hacia la moto trago despacio tras un instante sintiendo una punzada en el estomago por lo que iba a hacer.
—Raven —la llamó él haciendo que ella se volviese y se acercase un poco escuchando a los otros mecánicos trabajar y hablar con algunos clientes no lejos de donde se encontraban ellos—. Yo... eh... no busco nada serio, hay alguien más y solo... no sé, me gustaría intentar pasar pagina y tratar de olvidarme de todo eso. Prefiero decírtelo antes porque... me pareces una buena tía y no quiero que pienses que juego contigo.
Raven que se sorprendió un poco por la sinceridad ya que normalmente los tíos en eso solían mentir a la primera hizo un gesto.
—¿Así que algo de charla, diversión, y quizás algo de sexo sin compromiso? —le sonrió ella con gesto coqueto y travieso por su atrevimiento—. Genial, envíame ese mensaje cuando quieras, lo estaré esperando impaciente —le guiñó un ojos Raven cómplice y divertida y se alejo hacia la moto para seguir trabajando.
Con todo lo que estaba ocurriendo con el caso, con Clarke, con sus jefes y lo que pronto ocurriría, distraerse aunque fuese solo parte de la investigación le iba a venir de perlas.
Continuara...
