De vez en cuando Charlie le lanzaba a Terry una mirada de preocupación, luego volvía a su lectura con el periódico moviendo la cabeza levemente y entrecerrando los ojos detrás de sus gafas de montura metálica, pues a pesar de ser aún muy joven, Charlie había estado teniendo fuertes dolores de cabeza y vista borrosa, pero el doctor por fin había dado con su problema: Necesitaba lentes.
Finalmente, levantó los ojos y los mantuvo fijos en Terry por un largo rato mientras este pelaba una manzana en el aire con la ayuda de una navaja. Sus dedos todavía alisaban el papel.
Charlie odiaba meterse en los asuntos de otros donde no le llamaban y Terry era un baúl sin llave, pero su padre tenía razón: era muy orgulloso y muy arrebatado para hacer las cosas, un chico como él no tenía por qué extenuarse en labores de obrero o mendigar un lugar en un teatro de Broadway donde era muy raro el que ascendía simplemente por tener "talento", un chico como Terry Grandchester podía ir a las mejores escuelas, cenar en los mejores lugares, resguardarse en una mansión y administrar sus negocios, o que mejor: dejar que alguien lo hiciera por él.
Claramente tenía la educación, se había dado cuenta de ello desde que le conociera por primera vez, aunque era su carácter rebelde lo que le hacía dudar sobre sus modales.
Terry le miraba algo incómodo, quien fuera que pusiera sus ojos en el muchacho ciertamente no se salvaría de ser examinado de la misma manera.
—¿Cómo va todo en el teatro? — pregunto lo primero que se le vino a la mente.
— Nada importante, Robert ha tratado de despedirme, pero Oliver lo detuvo, fue todo muy simple. — el muchacho se encogió de hombros.
— ¿Sir Oliver, dices?
— Si… "Sir Oliver".
— Bueno, tal vez Robert intentaba hacerte un favor, ¿sabes? — Menciono el mayor de los dos. — Quizás sería bueno que dejaras el teatro por un tiempo, podríamos dedicarnos a terminar nuestro edificio, ya tengo algunas personas interesadas en rentarnos, aunque no sé si sea mejor venderlo todo y volver a comprar otro lugar en ruinas y solo recoger las ganancias, está casi listo, pero quisiera tu opinión…
El muchacho le miro divertido, podía ver la caja registradora en la cabeza de Charlie mientras le detallaba cada opción, también quería decirle que Robert se hacía un favor así mismo, o más bien a su madre, pero los favores se cobraban muchas veces y Eleanor había estado pagando su deuda en la oficina de Robert Hathaway a altas horas de la noche.
Ahora que Robert Hathaway sabía de su verdadero origen, a Terry no le podía importar menos, ya no.
—Iré a ver en estos días. — dijo Terry asintiendo. — Pero no puedo dejar el teatro, al menos no por ahora.
No hasta cumplir su objetivo…
— Esta bien, pero de verdad creo que podría ser muy bueno para ti, para ambos.
A Terry no le gustaba la forma en que Charlie lo miraba. Había lástima en los ojos de su amigo, lástima y un pequeño atisbo de algo desagradable. ¿Desdén? No lo sabía o tal vez si, tal vez Charlie solo le tenía lastima… Tal vez podía ver en él lo mismo que ese chico, Billy Shields.
O quizás solo estaba imaginándolo.
— Tengo un tío en Wisconsin. — Charlie sonrió como si recordara algo y se centró en Terry quien miraba por la ventana, a las nubes a la deriva. — Él tiene una granja y cada año le ayudo con la cosecha de patatas, por supuesto que siempre hay paga, ¿porque no me acompañas? El dinero nos vendría de mucha ayuda para terminar de construir.
—No puedo, pero te daré mi próximo cheque.
—No es necesario— respondió un Charlie decepcionado, por un momento casi parece insultado. — te he dicho que todo está casi terminado.
—¿Entonces porque me dices esto? — inquirió algo irritado.
— Pensé que era una buena idea. — contesta simplemente, Charlie es un buen tipo y solo quiere asegurarse de que Terry está bien. Este último asiente sin retarle.
— También producen un queso sensacional, ¡te enseñaremos a hacer queso! — menciono Charlie sonriendo de oreja a oreja.
Terry le mira algo avergonzado. —Nada me gustaría más, pero no puedo…
—¿Es por el teatro?
— No.— Se apresuró el muchacho en aclarar, ojalá pudiera mentir todo el tiempo. Ojalá fuese tan fácil—Si… así es.
—Entiendo.
—No puedo perder esta oportunidad.
Terry no hablaba mucho del teatro, como el, Charlie también había estado intentando ganarse le vida bajo las candilejas, pero después de años de tanto intentarlo, el dulce sabor de un sueño se había vuelto amargo, la lógica le había ganado a la emoción y le había dicho que si quería avanzar en la vida a veces tendría que sacrificar aquellas cosas que por más que persiguiera a veces no podían ser.
Terry había estado actuando extraño los últimos días, parecía menos triste y la estela de fatalidad que siempre le seguía había sido remplazada por una nueva vitalidad que no terminaba por convencerle por completo y no sabía a qué se debía pero sin duda se lo notificaría al señor Grandchester quien parecía de lo más mortificado por las andanzas de su hijo.
Un duque.
Terry era hijo de un duque inglés y una actriz americana.
Charlie escuchaba historias muy tórridas todo el tiempo, pues por algún motivo a la gente le gustaba confiar en el para hablar de sus secretos aun el siendo un completo desconocido.
Pero Terry no era ningún extraño, era su amigo y si debía dejar el teatro como el señor Grandchester había dicho, la mejor explicación que se le podía ocurrir era que muy en el fondo, la gran pasión de Terry por las tablas había nacido en el afán de sentirse cerca de su madre.
Y no era bueno. Eleanor Baker jamás le reconocería, no era difícil quedar deslumbrado con la gran belleza de la actriz, aun cuando ya no era una jovencita, tenía cierto aire etéreo en ella y una hermosura excepcional, pero era una criatura fría y superficial.
El recuerdo de Billy era lo primero que se venía a su mente cuando pensaba en Eleanor Baker, en como al principio la señorita Baker era lo más cercano a un hada madrina para el pobre Billy Shields, todas esas fiestas, todas esas ropas costosas, la manera que lo arrastraba con ella al encuentro de Oliver Winthrop.
La señora Shields estaba convencida que Eleanor había sido la culpable que su hijo terminara así, pero siempre había más de una versión en la historia, Eleanor Baker seguro tenía la suya.
Aun así, no había excusa para aquella vez cuando Terry cruzo el continente para ver a una madre ausente que le cerró la puerta en la nariz. Una madre que ha renunciado a el más de una vez.
Aquello ultimo había sido información cortesía del duque.
Le agrada el duque, parece un señor enigmático que fuma su pipa como si no hubiera un mañana mientras piensa cada palabra.
Pero, sobre todo, le agradan sus visitas al Delmonico's, donde le sirven el bistec más jugoso que jamás ha podido costear, espárragos asados y un puré de patatas tan delicioso que limpiaba el plato.
A la cuenta de Richard Grandchester, por supuesto.
Cuando cae la noche tiene la panza hinchada de tanto que ha comido porque esa tarde se ha ido a ver al duque.
Charlie le cuenta de todo un poco; El edificio que construyen juntos, Terry aferrado a la compañía Stratford y su nuevo extraño comportamiento, como si se riera del mundo, como Robert tratando de despedir a Terry sin motivo aparente y Sir Oliver intercediendo, pero hay algo de este último que no le da buena espina a Charlie y también se lo hacer saber, pero no en detalle.
No le gustaría que alguien tan distinguido como el duque de Grandchester le tildara de vieja chismosa.
Robert Hathaway era el mayor idiota que existía en el mundo y Eleanor se lo había hecho saber, no solo no había cumplido con lo prometido, sino que a partir de ese momento no dejaría de buscarla a su casa y de mandarle flores con frases estúpidas en tarjetas con acuarelas de conejos.
Al final el orgullo herido del señor Hathaway le había recordado lo mucho que ambos habían disfrutado juntos una vez más, también se había asegurado de recordarle que no se estaba haciendo más joven y él nunca le había olvidado.
Eleanor le había mirado con irritación y por más que intento no pudo evitar mofarse en su cara.
"Si… me di cuenta en esos tres minutos que duraste".
Había sido una mala idea retarle, Robert se había puesto rojo de vergüenza y después le había llamado zorra y todos los nombres más vulgares que se le ocurrieron mientras se marchaba de su casa dando portazo que asusto a su mucama.
Ahora Eleanor estaba iracunda. Y no era para menos, todo lo que hizo fue para nada, le ha mirado, esa tarde en los ensayos ha mirado a su hijo interpretando a un maestro de fonética, escucha los tonos perfectos de su acento inglés y le ve moverse con gracia en el escenario, es realmente bueno.
Si Terry no fuese su hijo se permitiría admirar su potencial, le diría lo excepcional que es y el encanto poco común que solo algunos actores despiertan.
Pero Eleanor es una cobarde y ha visto todo desde la oscuridad de la platea, cuando hay ensayos no se gasta en iluminar todo el sitio y ella ha aprovechado la ocasión, después también ve aparecer a Oliver tratando de instruir a su hijo, le rodea como un buitre.
Un toque aquí, otro toque allá…
Les escucha reír juntos y Eleanor se pone pálida.
A su mente vienen los recuerdos involuntarios de ese otro muchacho y es en ese momento cuando Eleanor lo sabe.
Sir Oliver mira hacia las butacas del teatro, por un segundo ha jurado haber visto a Eleanor observándoles, arriba en la platea ve la sombra de una mujer cubierta de la cabeza a los pies, ambos se han mirado fijamente a los ojos y después la ve huir despavorida.
Más tarde mira a su ángel a su lado, su Terry. En estos últimos días las cosas eran muy diferentes entre ellos, después de que evitara que Robert le despidiera, pareciera que ha ganado algunos puntos con su muchacho, una sonrisa incipiente modela su rostro cuando le mira cada mañana, como si le tentara…
Y es una tentación muy difícil de vencer, pero se ha dicho a si mismo que esta vez haría las cosas bien.
Su ángel es muy diferente al malagradecido de Billy. Hay algo para él allí, algo puro, fuerte y absorbente. Hay un nuevo brillo en esos ojos que un día fueron vidriosos y rojos nublados por la confusión
Hay tanta vida en su ángel y no es solo el quien lo nota, también esta esa tonta chica de Karen Klaise y otras tantas que se pegan a él como la gomina, Oliver les odia, odia el hecho de que puedan sonreírle a Terry y pestañear, odia que puedan tocarlo y sentir su calor. Odia el hecho de que Terry lo pida sin si quiera decir una palabra, parecen estar bajo su encanto y Terry no hace el mínimo intento para repelerlas, todo lo contrario, agradece sus atenciones con la mayor de las amabilidades y Oliver es el primero en caer en su embrujo.
Le desquicia y le excita al mismo tiempo. Es imposible vivir en ese estado de frustración.
Es en los ensayos donde tiene su mayor oportunidad, en el descanso espera a que el muchacho se acerque a él pero nunca sucede. Terry no se acerca a él, solo le sonríe y le promete que alguna vez tomaran algo juntos, le asegura que le admira muchísimo y tal parece que ese día de la joyería nunca ha sucedido. Ninguno lo menciona nunca y pretenden conocerse por primera vez.
Ambos lo han olvidado y Oliver estudia todas las posibilidades.
La ultima tarde del mes, casi como un colegial, Oliver se arma de valor y decide ir a buscarle, sabe que está en su camerino.
Falta decir que, gracias a Sir Oliver, Terry tiene un camerino, todos se han quedado mudos cuando Oliver le cedió el protagónico y el mismo se relego a un papel de menor importancia. Ese chico le debe mucho.
Oliver toca a su puerta tres veces, adentro se escuchan risas y está prácticamente seguro que una de ellas pertenece a la horrible señorita Klaise, aun así, lo intenta de nuevo y tiene que tocar dos veces más para que le abran.
Cuando la manija se abre el muchacho le mira con desinterés, su mandíbula sugiere un poco de molestia, pero tal vez sea solo porque las sombras ocultan la mitad de su rostro.
—¿Si?
Sus ojos son duros y sus labios se fruncen en una línea mientras sus pómulos parecen más pronunciados que nunca, la grasa infantil se ha visto complemente despojada de su rostro y su cuerpo vigoroso. Su voz es más profunda y áspera, e incluso su cabello se ve diferente; opaco bajo la luz artificial.
Oliver le contempla en silencio, su muchacho parece diferente bajo nuevas sombras, la metamorfosis en el muchacho va a completar su proceso en uno de estos días y pronto no quedara nada de su ángel. Sera un hombre muy pronto.
Lo ve todo el tiempo en muchachos como el, es por eso que Oliver debe tenerle una vez más y beber de su cuerpo, debe hacerle suyo una vez más, aunque por otro lado tiene el presentimiento de que sin importar que deje de ser un jovenzuelo, Terry seguirá siendo el ser más bello que ha visto en su vida, de pronto la idea de una vida envejeciendo a su lado no le molesta en lo absoluto, le hace soñar.
Oliver no ha soñado en años, es como si hubiese estado muerto todo este tiempo.
Por Terry podría renunciar a cualquier cosa, haría todo lo que el quisiera, si se lo pidiera, haría cualquier cosa…
— ¿Necesita algo?
Terry le mira fijamente, por primera vez le sostiene la mirada sin parecer un ciervo asustado.
Porque, en cierto modo, el muchacho sabe que tiene una especie de poder retorcido sobre él, y no dejara de usarlo hasta cumplir su cometido.
—Comenzara a llover muy pronto. — dice Sir Oliver con el tono más que jovial en su voz.— Me estaba preguntando si necesitabas que te lleve a casa, tengo mi carruaje afuera y…
—¡Nos encantaría! — Interrumpe Karen Klaise sacando su morena melena por la puerta mientras se mantiene demasiado pegada a Terry. — es usted muy amable, Sir Oliver, ¿verdad que es muy amable, Terry?
— Magnánimo.
Sir Oliver frunce la boca, observa al muchacho tan fijamente que siente que sus ojos se cruzan y se olvida de lo que está mirando, y cuando regresa a sí mismo, Terry ha cerrado la puerta y solo puede escuchar las risas de los dos jóvenes dentro de la habitación.
Su ángel es una criatura cruel.
¡Gracias por leer!
Only D:
Mi estimada Dayana, muchas gracias por tu review, la verdad es que esa carta hacia Candy si iba escrita en ese sentido donde Terry trata de liberarse de ciertas cosas, como una especie de diario personal que mas que una carta a candy son mensajes a el mismo, (tal como tu lo describiste pues, espero no ser muy pretenciosa). Espero también que este capitulo no te decepcione, y que la duda de Eleanor se haya resuelto en este capitulo :D
Soy malísima para el lemon espero me sepas perdonar jeje.
Yo también te mando un abrazo y espero que te encuentres muy bien.
Gaby39:
Que halagos tan bonitos Gaby, no creo que me los merezca pero de todas maneras muchas gracias, pues no vio a Eleanor pero si la escucho…
Cuídate mucho y un saludo.
JJaammrr:
Aqui y en wattpad, muchas gracias por las porras, eres un sol, no se que pienses de la venganza de terry, sera una venganza? El duque anda comiendo con Charlie xD un saludo Jjaammrr, que estes muy bien, cuídate mucho y visítame en wattpad porfis : )
Kamanance:
Que final se te ocurre jaja, no que va, si hago escribo eso me llenan de tomates y huevos podridos, Eleanor trata, que le resulte es otra cosa, cuídate y un saludo!
Sandy Sanchez:
Señorita Sandy, que gusto tenerte en los comentarios, este fic esta escrito en gran parte gracias a tus porras : )
Me gusta leer los comentarios de Eleanor, de ti y de algunas por aqui, la verdad es que ella es muy divertida de escribir, ella no tiene mucha practica en ser madre y no lo hace muy bien, pobre mujer. La verdad es que trato de no imaginarme el anime porque los dibujos no son muy "favorables", yo prefiero imaginarme a todos de carne y hueso. Yo también te envío un abrazo con traje especial y gel antibacterial. Que estes muy bien tu y tu familia.
Gracias a Mary silenciosa, Blanca G, a las guests, Candy Nochipa, Rub Jimenez, mia811
Y también a esas lectoras fantasmas que andan por ahi.
Gracias a todas por leer y que pasen felices fiestas, que estén bien.
.
