Una sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Te digo adiós para toda la vida, pero toda la vida seguiré pensando en ti."
- José Ángel Buesa
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Capítulo 46:
"La última despedida"
Se podía ver como a ambos extremos del lugar estaban dos grupos acercándose cada vez más listos para intercambiar un golpe decisivo.
Por un lado, estaban unos chicos quienes luchaban por el alma de una amiga y por el otro estaba una deidad de milenios de años, que forma gran parte de la niñez de esa misma chica, quien luchaba por buscar un mundo pacificó en el que ella pueda descansar.
Ambos lados tenían en parte la razón, pero tan solo una voluntad debía prevalecer y esa era la que iba a definir el destino de la sacerdotisa.
Entonces Akko siendo veloz ubicó sus tentáculos en cada joven y los paralizó para luego empezar a canalizar su aura divina para...
... Regenerar y curar todas las heridas de los jóvenes.
- "¿Eh?" – Fue todo lo que pudieron pensar los jóvenes mientras sentían como nuevamente iban recuperando energía y sus heridas anteriores eran sanadas.
Todos movieron sus miradas listo para pedir una explicación, pero únicamente tan solo pudieron quedarse callados ya que ahora la imagen que estaban viendo los dejó muy sorprendidos como confundidos.
- Maldición... - Susurró Akko esbozando una pequeña sonrisa, aunque ahora sus ojos dorados empezaron a derramar varias lágrimas negras. – Esto es patético... unos simples humanos ganándole a un Yokai.
Todos no podrían creer lo que estaban viendo, al fin este sujeto dejó salir a flote sus emociones, pero no solo eso, sino que también los estaba curando cada herida. No tenían palabras que decir, ni quiera sabían que decir con exactitud.
- Yo siempre quise defender a mi pequeña tal y como ustedes lo hacen ahora, pero nunca pude pisar un pie fuera de mi playa porque si lo hacía yo me moriría al instante. – Burló Akko llevando sus mangas a sus ojos para limpiarlo. – Shiori siempre fue suave y muy gentil, incluso con alguien quien tuvo las intenciones de mutilarla la primera vez que la conoció. – Luego giró su cabeza hacia donde la sacerdotisa estaba expulsando más sangre oscura. – Pero si ella pudo encontrar algo bueno en este espectral pulpo creo que entonces ella tampoco se equivocó con ustedes... y estoy feliz de que ahora Shiori ya no estará tan sola cuando nuevamente me tenga que ir.
Luego de canalizar toda su aura curativa alejó todos los tentáculos de los jóvenes, quienes todavía se quedaron quietos en sus sitios y absortos por el cambio de actitud de la deidad.
- ¿Qué? ¿Les comió la lengua el gato? – Burló la deidad, aunque su sonrisa era nostálgica y llena de tristeza. - ¿Están tan sorprendidos de descubrir que también puedo llorar? Hasta los Yokais y los espíritus también sentimos dolor, no importa cuánto queremos escapar de ese hecho tan simple. O eso lo aprendí gracias a ella... - Luego bajó su cabeza.
- ¿No lo entiendo? Entonces ¿Por qué no hiciste creer todo lo contrario? – Preguntó Deuce al salir de su estado de trance.
- Niño, te hacen falta más de tres millones de años para que siquiera te hubieras dado cuenta de todas mis extrañas actitudes de perra sin corazón, aunque muchas de esas palabras guardan en gran parte una verdad.
Era hora de dar su último golpe de realidad, por lo que Akko tan solo les dijo:
– Los puse a prueba.
- ¡¿Una prueba?! - Exclamaron todos ahora totalmente confundidos.
- Espera. Espera ¿Entonces nunca tuviste intenciones de sacarle el alma y todo lo demás? – Exclamó Ace.
- En realidad si daban una respuesta incorrecta entonces sí hubiera llevado a cabo lo que dije y los hubiera matado. – Respondió Akko encogiéndose de hombro. – Pero no puedo creer que incluso con todo lo que dije ustedes aun así pasaran la prueba, los odio.
- Eso no me alivia en nada. – Respondieron todo con una gota de sudor bajando de sus cabezas
- ¿Y entonces qué pasa con el collar? – Preguntó Leona mirando aún hacia el lugar en donde estaba Shiori. – Ella todavía sigue expulsando sangre.
- Tranquilo tigre. – Akko miró a la dirección del hombre león. – El cristal tan solo está limpiando la sangre muerta y costras que aún tienen los órganos dañados de Shiori. Su cuerpo ha estado luchando desde antes y ahora dentro de poco terminará colapsando.
- ¿Costras?
- Sí, creo que ustedes se pueden hacerse una idea de lo que pasa cuando la piel roza con una fuerte descarga eléctrica. – Explicó Akko. – El cuerpo tiene que estar sano para que el cristal pueda acoplarse bien, aunque agradezco que el alma de Shiori no estuviera en su cuerpo o de lo contrario hubiera sentido todo el proceso doloroso de la curación.
- Espera ¿Y el tema de regresarla a su mundo? ¿Ese no era el principal objetivo de Shiori? Regresar a su casa con su templo. – Dijo Ruggie.
- Realmente me gustaría bastante poder ayudarla a regresar, pero... número uno la carne humana está prohibida en el mundo espiritual solo las almas y los espíritus tienen acceso a poder pasar por lo que si lo quieres pasar tendrás que hacerlo en tu forma espiritual. Y número, y lo más importante... - Akko bajo un poco su mirada para reflejar una leve tristeza. – Dudo mucho que Shiori quisiera morir tan joven... aún le queda mucho por vivir y experimentar tantas cosas que aún está a tiempo de disfrutarlas. Eso era lo que quería su padre.
No tardó mucho para luego dirigir su mirada serena a todos los presentes quienes habían puesto una cara un poco amarga al recordar al padre de Shiori.
- Pero eso es algo que ustedes ya sabían ¿Verdad? – Dijo Akko. – Porque, a juzgar por sus caras, ustedes también lo han visto. A través de sus sueños pueden ver memorias fragmentadas de Shiori.
Al instante todos los chicos tan solo abrieron sus ojos y jadearon de sorpresa ante tal descubrimiento. Ya no había dudas guardadas ahora tenían la confianza de que en realidad tenían toda la razón todo este tiempo... esas si eran las memorias de Shiori.
- ¿Memorias? – Floyd arqueó la ceja junto con su hermano al no comprender la situación.
- Entonces desde el incidente de Riddle... - Dijo Ace en un susurro.
- Junto con el incidente de Leona-senpai... - Continuó Jack.
- Cuando íbamos a dormir... - Continuó Deuce.
- Shiori nos mostraba parte de sus recuerdos... - Añadió Ruggie.
- Pero ¿Por qué? – Se preguntó Leona.
- ¿Ustedes pueden ver sus memorias? – Preguntó extrañado Grim.
- ¡Espera! ¡¿Tú no puedes?! – Pregunto Ace extrañado al gato, al igual que todos los demás.
- Esto es nuevo... -Dijo Akko arqueando una ceja. – Usualmente "la bendición de los marcados" permite forjar un lazo inquebrantable con el fin de que ella pueda brindar protección y curación, pero uno de los efectos secundarios de este lazo es que inconscientemente ustedes también pueden realizar una pequeña transmigración a la mente de Shiori.
Eso junto a algunas memorias incompletas de cómo Shiori llegó aquí había algo no le encajaban bien y no podría decir con exactitud cuales eran los motivos detrás de eso.
- "Me resulta casi imposible creer que el pequeño bakeneko no las puede ver." – Pensó Akko mirando fijamente a Grim. – "Pero ¿Por qué?"
- En fin. – Suspiró la deidad. - Solo les advierto, que cual sea el motivo por el que vean esos recuerdos, estén preparados... No entraré mucho en detalle ya que lo verán con el tiempo y dependerá de ustedes que hacer con toda esa información.
Akko solo cerró sus ojos como si lo estuviera reflexionando, aunque luego regresó a su ceño fruncido para advertirle/amenazar a los jóvenes:
– Pero si me enteró que la están haciendo sufrir entonces, buscaré la manera de regresar aquí y los voy a hacer llorar.
Los jóvenes solo asintieron su cabeza estando de acuerdo con la deidad, aunque no se preocupaban mucho ya que harían todo lo posible para que Shiori no se sintiera mal. Ya que eso sería lo último que hagan.
- Bien, al menos gracias a esa prueba que les puse ahora sé con certeza que no me fallaran mocosos. – Akko se relajó un poco.
- ¿Era necesario llegar a tales extremos? – Dijo Jack, sintiéndose confundido por el extraño método que tenía este sujeto.
- Era necesario ¿Dejarías sola a tu hija con un grupo de desconocidos en un mundo que ni siquiera conoces? - Akko cuestionó, pero muchos entendieron a donde iba su punto de vista – El estrés y la presión sacan a flote toda la verdadera oscuridad y emociones dentro de un corazón.
La deidad cerró los ojos profundamente para pensar sabiamente en sus palabras.
- Quería saber cuáles eran sus verdaderos sentimientos hacia mi pequeña y si son los indicados para permanecer a su lado en el tiempo que ella decida quedarse. – Luego cambió su expresión de sabiduría a una de reproche. – Aunque ni crean que me voy a disculpar por los golpes que les di, eso si se lo tenían merecido.
- ¡Fgna! ¡¿Pero por qué? – Exclamó Grim ofendido.
- ¡¿Cómo qué por qué?!
Akko les dio su lista de razones:
- Tú por meterla siempre en tus líos. – Señaló a Grim quien solo que quedó sudando balas al ver sus ojos rojos.
– Tú por burlarte de ella la primera vez que se conocieron y todas tus propuestas pervertidas que le dijiste. – Señaló a un Ace casi sonrojado.
– No tengo muchas quejas contigo, pero en parte eres culpable de que ella fuera involucrada en este problema solo por qué hiciste trampa en tu examen. – Señaló a Deuce.
– Ustedes dos por las peleas e intervenciones que le hicieron pasar a mi pequeña. – Señaló a los gemelos.
– Tú le causaste un ataque de pánico cuando le reviviste una cicatriz del pasado. – Señaló a Jack quien bajo sus orejas por la vergüenza de recordar aquel día.
– Tú le tiraste tierra en la cara y peleaste con ella en el torneo mágico ese. – Señaló a Ruggie, quien se rascó la mejilla al recordar dicho suceso.
– Y tú... por casi lastimarla en este estado Overblot y por colarte en su cama en más de una ocasión. – Señaló a Leona quien ahora recibió todas las miradas inquisidoras de los demás.
- ¡¿Cómo que te colaste en su cama?! – Exclamaron muy exaltados de todos los chicos queriendo respuestas.
Sin embargo, dicha conversación se detuvo al instante cuando el brillo de una luz irrumpió en el pleito que se iba a formar, después de que aquella luz menguó unas dos llamas de luz brillantes iban descendiendo hacia donde estaban situados Shiori y Azul, quien su cuerpo había regresado a la normalidad tan pronto como aparecieron esas luces.
- Ah, son las luces... - Dijo Grim mirando hacia arriba.
- Lo lograron... - Habló Akko viendo la suave danza de las dos llamas. – han escapado de la franja que los separaba de la vida y la muerte.
- Entonces esas son... - Dijo Ace mirando al brillo llamativo al igual que todos los demás.
- Así es, la pequeña luz morada oscura es el alma del mocoso llamado Azul... - Señaló una partícula de luz que lucía como si fuera una pequeña llama morada. – Y la otra... la segunda luz a la derecha - Señaló la sobrante llama lila que parecía que ocultaba algo. – Esa es la verdadera forma de Shiori... así es como luce su alma.
Casi muchos no tenían palabras de cómo describir lo que sus ojos estaban viendo, nunca en su vida podrán creer que el alma de Shiori pudiera lucir tan delicada y brillante, tanto que incluso la palabra hermosa quedaba muy corta. Aquella alma lucía como si fuera una especie de cristal en forma de una flor con varios pétalos hecho de un material mucho mejor que el de un diamante y cuyo brillo emanaba el clásico caleidoscopio lila que iba cambiando de formas a medida que descendía.
Cuando cada alma dejó de dar vueltas en su mismo eje cayeron en su cuerpo correspondiente, entonces traspasaron la superficie de sus formas físicas en señal a que habían regresado a salvo. Sin embargo, ni bien el alma de Shiori regresó a su cuerpo sumado al cansancio físico empezó a caer al mismo tiempo que la luz de sus tatuajes y ojos se pagaban para regresar a la normalidad.
Akko, viendo que el cuerpo de Shiori iba a chocar contra el piso, aceleró su corrida y la atrapó a tiempo para amortiguar su caída a la vez que también atrapó por reflejó el cuerpo de Azul.
Una vez más su pequeña logró salvar otra alma, así que no pudo sentir nada más que el orgullo de todo lo el poder que ella había alcanzado hasta ahora. Entonces con sumo cuidado hecho el cuerpo de la sacerdotisa al igual que el cuerpo de Azul para empezar a canalizar su aura para fijarse si había una que otra herida que curar.
Todos los presentes también no se quedaron atrás ya que también había llegaron a la zona en la que la deidad tenía sostenida a Shiori y a Azul para quedarse cerca y ver si ella estaba empezando a despertar, pero sus ojos se mantenían cerrados.
- Ella aún no despierta ¿Le pasó algo? – Preguntó Ruggie un poco preocupado.
- Felizmente no. – Respondió Akko limpiando los restos de sangre muerta. – Pero su cuerpo está muy exhausto por el uso excesivo de su marca y por todas las costras que expulsó. – Luego miró a Leona. – Por suerte ya no había varias ya que esas pastillas que le diste ayudaron a disminuir la gran cantidad de costras, te lo agradezco.
- No me lo agradezcas. – Simplemente respondió Leona, sintiéndose raro porque ya iba escuchando demasiados agradecimientos hacia su persona por cosas menores.
Aunque no le molestaban.
Ya con ese agradecimiento listo entonces con una leve caricia en el rostro de la albina, la deidad, sacudió lentamente cuerpo para poder despertar de a pocos.
- Escuchame mi pequeña Kappa, por favor despierta. – Susurró en un tono suave Akko.
Cuando los segundos pasaron, entonces la sacerdotisa despertó para solo observar a su alrededor las caras preocupadas de Akko, Ace, Deuce, Grim, Leona, Jack y Ruggie, quienes al volver a ver los ojos escarlatas de la joven soltaron un suspiro de alivio.
- Hola chicos. – Shiori saludó cansadamente tratándose de levantarse del suelo, pero un leve dolor apretó su vientre provocando que ella hiciera una mueca mientras llevaba su mano a la zona dolorida de su vientre.
- No te extralimites Shiori, aun necesitar curarte. – Dijo Ruggie colocando su mano sobre su hombro para que nuevamente ella se recostara.
- Escúchalo, tienes que reposar unos minutos más. – Agregó Akko movimiento todo sus tentáculos y manos alrededor del cuerpo de la chica para curar cada malestar y herida interna.
- Está bien Ruggie. – Asintió la sacerdotisa mirando a su entorno. - ¿Qué ocurrió?
- Tu amigo nos dijo que dado a que sobrepasaste los límites de tu marca y unas cuantas heridas que tenían tus órganos, tu cuerpo terminó colapsando. – Comentó Leona mirando fijamente a los ojos de ella. - Lo has hecho muy bien, gatita.
- No me puedo llevar el crédito si tú también me ayudaste. Gracias Leona, te luciste bien en ese ataque. – Shiori arqueó divertidamente la ceja.
- No seas modesta y acepta el cumplido. – Sonrió ladinamente Leona.
- Okey. Okey. ¿Cómo se encuentran los demás? ¿Jack? – Preguntó Shiori mirando al albino.
- Yo me encuentro bien. – Respondió Jack suavemente a la vez que le agradecía con su mirada ámbar. - ¿Cómo te sientes tú?
- Como si hubiera salido de un quirófano.
- Te pondrás bien.
- Akko es excelente con la curación así que me compondré pronto... - Luego la joven pasó a mirar a su felino amigo. - ¿Grim?
- Nada me pasó. – Festejó el felino acercándose a la mejilla de la joven para pasar su pequeña pata y sobar con sus almohadillas. – Pero avisa cuando te sientes mal. Casi nos llevamos un susto cuando empezaste a caer.
- Si perdón por eso. – Se disculpó Shiori ahora mirando al joven con el tatuaje de picas. - ¿Deuce?
- Estoy bien, no te preocupes por mí. – Deuce intentó sonreír como siempre, pero otra vez esa sensación de culpa lo dominó ya que por las manos apretadas y el brillo de sus ojos aquamarina hasta parecía que estaba a punto de querer derramar una lágrima. – Lo sentimos mucho Shiori, si hubiéramos sabido que esto te pasaría...
- No te preocupes Deuce. – Interrumpió la albina. - nadie sabe lo que pasará mañana así que no te culpes. Estoy feliz de que estés ileso.
- Shiori... para cualquier cosa que necesites, sabes que puedes contar conmigo ¿Verdad?... - Juró Deuce con toda honestidad y sentimiento.
- Gracias, lo tendré en mente. - Shiori solo le dedicó una sonrisa mientras pasaba su mirada a la siguiente persona en su campo de visión. - ¿Qué hay de ti Ace? – Preguntó.
- Loca, si me dieran una moneda por cada vez que te repito que también te preocupes por ti misma ya me hubiera hecho millonario. – Bromeó Ace. – De verdad ¿No necesitas nada?
- No por ahora. ¿Pero estas seguro de que no te duele nada verdad?
- Hmmmm ahora que lo pienso siento un leve dolor cerca de mi cara. – Ace acarició dramáticamente su mejilla mientras dibujaba una sonrisa en su rostro y con una mirada de galán le dijo. – Quizás si me das besito curativo a lo mejor se cure.
- "Este tipo no pierde el tiempo ¿verdad?" – Pensaron muchos de los presentes con una vena hinchada en su cabeza.
Pero antes de que Shiori pudiera contestar su broma o que alguno de los chicos lo enterrasen vivo, la deidad pegó uno de sus tentáculos a la cara de Ace y continuó curando a su protegida mientras que el joven luchaba por quitarse la pegadiza ventosa de su cara.
No era por ser malos, pero fue casi imposible no reírse de eso.
- Allí tienes tus besitos. Así que calladito te ves más bonito. – Dijo Akko en un tono monótono. – Mi pequeña kappa, en verdad has desarrollado un estilo muy peculiar para escoger a tus amigos.
- Si ese es el caso entonces solo puedo decir con orgullo que son lo más importante y especiales para mí, al igual que tu Akko. – Shiori tomó una de las manos de la deidad de cabello pelirrojo. – Gracias por toda tu ayuda.
- Mi pequeña Kappa. – Sonrió enternecidamente Akko acercando lentamente un tentáculo a la cara de la chica solo para que al final pegar su ventosa en la cara y jalar su mejilla a modo de reproche mientras traía una venita pulsante en la cabeza. – A mí no me engañas con esa miradita de borrego. No creas que te salvaras de mis regaños, niña. – Exclamó.
Muchos de los presentes ya tenían una gotita de sudor bajando de sus cabezas mientras se quedaron absortos viendo la gran lista de regaños que se había ganado Shiori por parte de este sujeto en tan solo unos poco segundos.
- No puedo creer el daño que tienen tus órganos. Has estado nuevamente usando esos pergaminos con pésima tinta ¿verdad? ¿Cuántas veces te he dicho que nunca sobrepases los límites del voltaje? Cada vez más quemas tus órganos y eso genera costras internas, tienes suerte que el hombre león te haya dado esas pastillas para disminuirlas. Que hayas usado bien la armadura no significa que el daño que sufriste antes se haya curado mágicamente, ten en cuentas eso siempre en tu cabecita y no seas imprudente a la próxima.
- Lamento mucho. – Dijo Shiori soltando una que otra lagrimilla cómica.
- Aun así... - Akko soltó la mejilla para ahora mirar tranquilamente a su protegida. - ...Bienvenida de vuelta.
Shiori solo infló levemente sus mejillas sonrojadas y marcadas mientras decía en un tono bajito.
- He regresado... gracias por cuidarme como siempre. – Respondió Shiori, sin embargo, casi como si un relámpago golpeara se acordó de alguien quien también estaba en el mismo estado que ella.
La sacerdotisa, girando su cabeza a un lado, pudo toparse con la cara dormida de Azul a su lado. Por cómo veía la situación estaba siendo tanto Jade y Floyd estaban a su lado esperando a que él despertara, aunque sus expresiones aun denotaban una sutil expresión de preocupación.
- Jade. Floyd. – Llamó la joven a quienes, quienes levantaron su mirada para verla. – No se preocupen, él está bien.
Decretó la sacerdotisa con confianza para luego regresar su mirada hacia Azul. Por cómo se sentía su cuerpo aun no podía moverse mucho por lo que levantó su mano para tomar la mejilla del joven de lentes y usar su pulgar para rozar la piel con cuidado.
– Azul, despierta. Ya hemos regresado. – Dijo Shiori en un tono suave.
Casi como si acatara la orden, Azul lentamente abrió sus ojos mientras ajustaba su mirada hacia la fuente de calor que estaba al lado de su cara, solo para toparse con la cara de la chica que le dedicaba una cansada sonrisa.
- Hola... - Saludó ella.
Azul tardó unos poco segundo en procesar la información de su entorno solo para terminar abriendo los ojos de par en par y soltar un respingón de sorpresa mientras que sus mejillas se sonrojaron ante la mirada del joven; sin embargo, tanto en cansancio como el mareo empezaron a apoderarse del cuerpo del joven y nuevamente estaba a punto de chocar contra el piso de no ser que alguien lo atrapó a tiempo.
- Oh, es verdad si despertó. – Sonrió Floyd estando satisfecho con el resultado mientras sostenía la espalda de Azul.
- Azul, ¿Cuántos dedos ves? – Preguntó serenamente Jade colocando cuatro de sus dedos frente al joven con lentes.
Azul entrecerrando su vista solo pudo murmurar levemente.
- ¿O...ocho? – Él arqueó una ceja.
- Muy bien. Parece que aún estás mareado. – Dijo Jade bajando su mano para finalmente soltar un suspiro de alivio y sonreírle. – Pero estoy muy aliviado de que estés bien. Gracias a la señorita Shiori hemos sido capaces de detener tu estado Overblot. – Entonces posó su mirada heterocromática hacia la joven albina, aunque se podría decir que había una oculta carga emocional detrás de esa mirada tranquila. – En verdad, estamos muy agradecidos con usted señorita.
- También me alegra que estén bien. – Shiori asintió con la cabeza.
Leona solo pudo chasquear la lengua en señal de fastidio antes esa mirada que esa anguila le dedicaba a Shiori.
- Vaya, mira por lo que nos hiciste pasar. – Gruñó el líder de Savanaclaw.
- Leona, no estás en posición para decir esto. – Añadió Ruggie de manera "casual".
Muy a pesar de todo lo sucedido en todo el entorno, Azul solo pudo levantarse con cuidado mientras acomodaba sus lentes y ropajes.
- ¿Qué... qué he hecho? – Preguntó Azul recordando fragmentos de todo lo que pasó en su estado inestable y lo que pasó después. Incluyendo el...
"No me das asco, Azul. Me gusta mucho tu abrazo y tus tentáculos son hermosos... Son grandes y protectores..."
Azul no pudo evitar empezar a sonrojarse con fiereza ante las palabras de la señorita Shiori. Agradece bastante que aun traía puesto su sombrero de fieltro o de lo contrario ya lo habrían notado.
- Usaste demasiado tu magia y entraste en el estado Overblot. – Dijo Jade mirando cada acción de Azul. - ¿No te acuerdas?
- "Dame tu fuerza~~" – Floyd imitó el lloriqueo anterior de Azul, pero en un tono muy infantil mientras hacía mímicas un poco exageradas. – Estabas llorando mientras corrías absorbiendo la magia de la gente. – Luego solo hizo un puchero mientras se cruzaba de brazos. – Me siento estafado, te veías muy poco cool.
- ¿Eh? No hay manera... ¿Hace un alboroto? – Susurró Azul mirando los grandes cráteres y desastres en la arena. – No lo puedo creer.
- Cualquiera se enojaría si le perdiste algo en lo que habías estado trabajando durante tanto tiempo y lo vieras desvanecerse frente a tus ojos. – Justificó Ruggie. – Si alguien fuera y abriera mi alcancía, nunca se lo perdonaría.
- Pero tienes que acabar con el asunto mafioso, ¿verdad? ¡Será mejor que reflexiones sobre esto! – Dijo Grim cruzándose de brazos.
- ¡Él quien debería reflexionar eres tú! ¡A la próxima no uses de las notas creadas por otras personas para tomar el camino más fácil también! – Dijo Jack mirando agudamente al felino.
- Pero tengo que admitir que hasta me has dejado sorprendida– Dijo Shiori levantándose del suelo una vez que Akko terminó por finalizar de curarla y la ayudó a acercarse al joven para que se vieran cara a cara. – Has logrado que Grim anotara más de 80 puntos.
- ¿Eh...? – Azul solo miro con asombro y halago por el comentario de Shiori.
- Es verdad. – Añadió Ace finalmente libre del tentáculo de Akko aunque ahora su cara tiene varias marcas de ventosas. – Obtuve 90 puntos con solo leer y estudiar tus notas por una noche, amigo.
- Sí, realmente fue excepcional. – Admitió Deuce.
- Escuchamos del director que creaste esas notas después de que tú investigaras a fondo los anteriores exámenes de hace 100 años. – Alagó Jack. – No puedo aprobar lo que hiciste, pero admiro tu determinación.
Luego de todos estos comentarios, Azul, tan solo volteó su cabeza a otro lado mientras lanzaba un pequeño bufido y acomoda su sombrero para sólo decir:
- ... Hmph tus palabras no me dan ningún consuelo.
- ¿Qué pasa ahora? Azul~ - Dijo Floyd mirando la cara volteada de Azul con una sonrisa traviesa. - ¿Tienes los ojos nublados?
- Oh vaya, vaya. – Dijo Jade uniéndose a su hermano. - ¿Ha vuelto a ser el pequeño llorón de tinta?
- ¡Ustedes dos! – Exclamó fastidiado Azul ahora levantando su mirada. - ¡Creo que hubo un acuerdo secreto entre nosotros de no volver a hablar de eso!
- ¿A sí? Mil disculpas. – Burló Jade mostrando su sonrisa afilada.
Entonces, en medio de toda esa escena, Jack recordó el motivo por el que se dieron todos estos locos acontecimientos.
- Ah, casi lo olvido. – Dijo Jack sacando la foto de su bolsillo para entregársela a Shiori. – Shiori completo los términos de tu contrato y te trajimos la foto del príncipe Rielle tal como lo pediste. – Luego miró hacia el cielo para ver la posición del sol. – Ya que el sol aún está sobre el horizonte, eso hace que esta sea nuestra victoria sea completada.
Shiori solo asintió con su cabeza mientras nuevamente examinaba la foto conmemorativa.
- Vaya, las sirenas de este mundo tienen un atractivo único. – Dijo Akko mirando a cada niño en la foto. – Es una lástima que las verdaderas formas de nuestras sirenas no se vean así de estéticas, ¿No lo crees mi pequeña Kappa?
- No puedo decir lo contrario. – Respondió Shiori.
- ¿De qué es esta foto? – Dijo Leona colocándose a un lado de la albina al mismo tiempo que miraba la foto con una ceja alzada. – Hay un montón de sirenas y tritones diminutos, no lo entiendo.
- ¿Una foto de la escuela primaria...? – Dijo Ruggie también uniéndose al tumulto de gente curiosa por la foto. - ¿Para qué querías esto?
Floyd al reconocer esa foto, sus ojos se llenaron de un brilló infantil y sin dudarlo se levantó del suelo rápidamente y se acercó al grupo para ver la foto con mucho entusiasmo.
- Aha, esto me trae recuerdos de cuando fuimos al museo durante la primaria. – Floyd señaló a un lado de la foto. – Jade y yo estamos aquí. Y ubicado en la otra esquina está... – Luego movió su dedo al otro lado de la foto. - ¡El bebé Azul!
Todos, ante dicha confesión, abrieron sus ojos de par en par y ahora miraban con detenimiento el pedazo de papel fotográfico como si fuera hubieran encontrado oro mientras exclamaron un:
- ¡¿Qué?!
¿Alguna vez nunca han tenido una foto tan vergonzosa de pequeño y que tu madre, por razones del destino se le ocurre mostrarla en la cena familiar tan solo para hacerte recordar aquel momento lleno de vergüenza? Pues así se sintió Azul, cuando vio como todos estaban mirando su foto. Era de más decir que el fuerte sonrojo, sumado a la desesperación, hizo acto de presencia en la cara del joven con lente a niveles estrafalarios.
- ¡Waaaaaaaaaaaaahh! ¡Deténganse! ¡No la miren! ¡Por favor no la miren! – Exclamó Azul intentando levantarse del suelo.
Pero digamos que este no era el día de la suerte para Azul ya que alguien había retenido sus hombros para obligarlo a seguir sentado mientras se retorcía para buscar una manera de escaparse, aunque sin tener mucho éxito en el proceso. Y no iba a ser fácil teniendo en cuenta de quién era el que lo retenía.
- Vaya, Azul. Te animaste muy rápido. – Sonrió divertidamente Jade sosteniendo con fuerza al joven cilophyte. - ¿Por qué no descansas un poco más? Será mejor que te rindas, al fin y al cabo, que todos ya los hemos visto.
- ¡Déjame ver! – Preguntó Ace entusiasmado.
- Escondido en la esquina... - Dijo Leona.
- No me digas que es este niño con patas de pulpo que es más grande que los otros niños eres tú... - Dijo Ruggie.
- Azul. ¿Realmente eras así de gordito en el pasado? – Preguntó Grim mirando con los ojos bien sorprendidos. – Tu qué opinas Shiori...
Sin embargo, hubo un silencio que llamó mucho la atención de todos los presentes, por lo que girando todas sus cabezas hacia el rostro de la sacerdotisa se toparon con la sorpresa que ella tenía la mirada muy brillante sumado al hecho que sus mejillas estaban adornadas con una sombra rosada.
- Es muy lindo... - Susurró Shiori mirando con una honesta sonrisa suave cada detalle del rostro rellenito del infante.
Y no era la única.
- Esos ojos tan redondos e inocentes que no conocen la impureza ni suciedad. – Murmuró Akko también con un sonrojo en su cara. – Esos nobles y refinados tentáculos diminutos tan encantadores y ¡Esas mejillas suaves y blanditas como un Tsukimi!...
– Se ve tan suavecito y adorable. – Finalizaron en sincronía tanto la sacerdotisa como Akko con muchos brillitos en sus ojos.
Casi todos los jóvenes miraron al dúo con una gota de sudor cayendo de sus cabezas, los gemelos Leech tan solo sonrieron ante las palabras de la sacerdotisa y el joven Azul tan solo empezó a soltar vapor de sus orejas debido al gran calor que golpeó su cara.
-¡AaaAAAAaaAAAAaaaaaahhhhhh! - Fueron los aullidos de la vergüenza que los labios de Azul emitieron mientras ocultaba su cara con sus manos.
Pero Deuce al percatarse de las acciones del joven y de cómo se sentía entonces sintió una gran empatía y decidió tomar una elección muy honorable.
- Entiendo totalmente cómo te sientes. ¡Todos tienen un pasado que quieren borrar! – Dijo determinantemente Deuce cubriendo sus ojos para luego dirigirse al grupo. - ¡Yo no vi nada! ¡Todos, olviden lo que vieron también!
- Eres... eres bastante impulsivo a veces, eh... - Comentó Jack mirando la espalda de Deuce al igual que los demás.
- ¡Niño estás mirando el lado equivocado! – informó Akko tratando de contener un poco la risa, aunque debía de admitir que no era tan malo.
- Jijiji, Deuce estamos aquí. – Rió Shiori girando al joven a la dirección correcta.
Deuce en cambio sólo no dijo ni una palabra y ni retiró sus manos ya que no quería que nadie viera su leve sonrojo.
- ¡Mierda...! – Murmuró Azul luchando contra sus emociones revueltas mientras bajaba sus manos de a poco. – Se suponía que debía expandir el Mostro Lounge y borrar completamente mi oscuro pasado al mismo tiempo...
- Ya sabes como dice el dicho: "Los que persiguen a dos conejos al final no tendrán ninguno" – Dijo Ruggie encogiendo sus hombros a modo de burla.
- Incluso destruí la imagen del anuario y las filmografías del fotógrafo. – Se quejó Azul. – Pensé que me había deshecho de todas las fotos mías existentes de antes, pero solo esta foto del museo seguía atormentando.
- Entonces deja de dar vueltas y no hagas que otros hagan tu trabajo sucio. – Replicó Grim cuando pronto Shiori colocó su mano sobre el hocico del felino.
- Me gusta mucho el viejo Azul... – Sonrió Floyd mirando la foto para luego empezar a babear levemente. – Solías ser tan sabroso.
- ¡Ese no es el problema aquí! – Exclamó Azul.
- Hiciste tu mejor esfuerzo, aunque no deberías de sentir vergüenza del pequeño Azul de esta foto. – Shiori le sonrió a Azul. – Ya que él al igual que muchos tienen algo especial en su interior que los hace ser únicos y diferentes de los demás, y por eso también merece brillar.
- ¿Eh? – Solo murmuró Azul abriendo sus ojos por el cumplido.
Allí estaba de nuevo, la cara de la verdadera honestidad que provocó un par de palpaciones empezase a resonar en el pecho de Azul acompañado de un cosquilleo en su estómago. Ante este cúmulo de emociones el joven cilophyte tan solo hizo la única cosa que podía hacer...
Abrazar sus rodillas e irte a una esquinita a ahogarte en tus emociones y de paso ocultarte de los demás para que nadie vea tu estado actual.
– Ya no quiero esto... Quiero volver dentro de mi olla de pulpo... - Gimió Azul enterrando la mitad de su cara en sus rodillas.
Akko solo observa a lo lejos las actitudes del joven de lentes con una ceja alzada.
- "Y pensar que tenía ganas de aniquilar a este sujeto, pero aun sigue siendo un niño..." – Pensó la deidad. – "Aunque viendo todos los pensamientos de este joven incluso cuando estaba inmóvil..." – Luego miró a Shiori interactuando y hablando con los otros jóvenes que la rodeaban. – "Creo que ahora entiendo porque no lo hice... fue porque me recordó mucho al pasado de mi pequeña con su antigua escuela."
"Los humanos son seres asombrosos, Aktormaru"
"Muchos de ellos a pesar de nacer en este mundo lleno de sufrimiento"
"Luchan para salir adelante y buscar un propósito en su vida"
Un recuerdo de Senhime empezó a recorrer su memoria.
"Al igual que todos los espíritus y Yokais."
"Todos somos iguales en ese aspecto."
"Algún día me gustaría ver con mis propios ojos un mundo en el que los humanos y todos nosotros vivieran como una sociedad... ¿No lo crees, Atkormaru?"
- "Hace milenios te dije que eso sería imposible ya que teniendo en cuenta todos los errores de la humanidad y las nuestras, una unificación como tal solo conllevaría al caos. Pero ahora... puedo decirte que nuevamente tenías toda la razón, mi amada Senhime." – Pensó Akko mientras de uno de sus ojos se formaba una pequeña burbuja negra de tinta. – "Si el mundo de Shiori y nuestro mundo espiritual fuera como este lugar... hubiéramos evitado tantas desgracias." – Sus uñas perforaron las palmas de sus manos señal de tratar de contener las lágrimas. –"Y entonces ella... ella no... mi pequeña no... no hubiera pasado por todo ese horrible dolor."
Aunque después de unas fuertes bocanadas de aire volvió a su normal compostura, aunque a pesar de que la amargura quería nuevamente golpear uno de sus tres corazones por lo que trató de contenerse ya que ya no quería arruinar el momento de su pequeña. No era tiempo para deprimirse.
Estaba a punto de unirse al grupo cuando de repente una fuerte resonancia invadió su cuerpo.
- "No puede ser..." – Pensó Akko girando su cabeza hacia un punto en específico...
Volviendo con la conversación de los jóvenes tanto Jack como Shiori ahora estaban al frente del joven de lentes.
- De todos modos. Te trajimos la foto como prometimos. – Dijo Jack cruzándose de brazos al costado de la albina. – Eliminamos todas tus condiciones.
- Bueno, aunque destruimos todos los contratos antes de que eso sucediera. – Añadió Grim.
- Aun así, no me gusta robar. – Dijo Jack colocando sus manos al lado de su cintura mientras expresaba una cara de disgusto.
- Somos dos. – Añadió Shiori sintiéndose del mismo modo.
- Azul ¿No se supone que tienes una política de mantener tus tratos de manera legal? Asume la responsabilidad y devuélvela a donde pertenece.
- Y yo iré contigo para asegurarme de que lo cumplas ¿De acuerdo? – Asintió Shiori mirando fijamente sus ojos escarlatas a los ojos azules del líder de Octavinelle.
El joven después de ver la cara de reproche de Shiori simplemente la giró a un lado mientras para dar su respuesta.
- ...Lo entiendo. Pero al menos déjame pasarlo por algún software de edición para borrar mi vergüenza... - Azul quiso tomar desesperadamente la foto, aunque Shiori no puso mucha resistencia al entregársela.
- Ja, no sabes cuándo rendirte. – Burló Leona. – Al menos muestra tener buenos modales a quien se arriesgó su pellejo para salvarte.
- Tiene razón, los recuerdos deben ser atesorados. – Sonrió levemente Jade posicionándose al lado de Azul.
- Entonces, ¿Cuándo iremos? – Floyd se acercó al lado del otro hombro libre de Azul para aferrarse a él como koala mientras de sus ojos botaba varios brillos. – Vamos con todos juntos ¿Verdad? ¡Estoy tan emocionado! Tengo muchas ganas de ir al Museo Conmemorativo de la Atlántida~ No he estado allí desde la escuela primaria. ~
Shiori de algún modo solo pudo sonreír ante la actitud infantil de Floyd por lo que dejó que toda la escena continuará su curso. Hasta que de pronto sus orejas captaron un sutil ruido de alguien olfateando.
Buscando con su mirada escarlata, Shiori, descubrió que el sonido provenía de Grim quien estaba olfateando la arena de la lejanía.
- ¿Hm? ¿Por qué estás husmeando en el suelo, Grim? – Dijo Ace mirándolo con una ceja arqueada.
- Mis sentidos de cazador gourmet están hormigueando - Respondió Grim ahora empezando a escarbar la arena. - ¡Mi trufa negra favorita ha caído por aquí!
- No inventes ¿Acaso eres un cerdo? – Ace colocó una cara de asco.
- ¡Ffgna! ¡He encontrado la roca negra! – Grim sacó la piedra negra para alzarla con triunfo. – Con la nariz del gran Grim no se puede engañar.
- ¿Una joya negra...? - Leona alzó una ceja.
- ¡Gracias por la comida! – Grim exclamó de felicidad.
- ¡Grim! – Exclamó Shiori deteniendo momentáneamente la acción del felino.
Estaba a punto de llevarse la piedra a la boca, cuando de repente al girar su cabecita peluda se encontró con el trote rápido de Shiori quien iba a su dirección con un gran rostro fruncido.
- ¡S-Shiori! – Sonrió nerviosamente Grim.
- ¡¿Qué planeas hacer?! – Dijo ella a pocos metros de ella.
El gato sin dudarlo más tan solo se llevó la piedra a la boca y se tragó la piedra rápido al mismo tiempo que Shiori lo atrapó entre sus manos.
- Cuántas veces te he dicho que no comieras cosas de procedencia desconocida del suelo. – Dijo Shiori tratando de hacer que el método Heimlich para que el monstruo devolviera la piedra, pero sin mucho éxito. – No te preocupa saber lo que te llevas a la boca.
- Mmmm... Comienza pesado y rico, pero luego hay un golpe de sal – Dijo Grim. - ¡Nunca me cansaré de este sabor!
- Es imposible. – Suspiró Shiori soltando a Grim para masajear su frente.
- Ah, ¿De nuevo está comiendo cosas del suelo de nuevo?... – Preguntó Deuce llegando a la escena del crimen.
- Es un poco inútil detenerlo, solo tenemos que aceptar que los monstruos tienen gustos diferentes. - Sentenció Ace rindiéndose con Grim.
Ante todo ese escándalo, Leona, tan solo miró detenidamente al grupo mientras se mostraba pensativo.
- ... ¿Ese mapache siempre está comiendo rocas negras del suelo? – Preguntó Leona a Shiori.
- Bueno, la glotonería de Grim es un gran problema, en realidad... - Dijo Shiori regresando su vista al hombre león. – Pero no come piedras negras todo el tiempo.
- ¿Pasa algo, Leona-senpai? – Preguntó Jack alzando una ceja.
- En realidad no. No es nada. -Suspiró Leona luego de dar una breve mirada a Grim.
- Luego discutiremos esto. – Sentenció la sacerdotisa mirando con reproche a Grim. – Pero en fin supongo que debes de sentir mucho cansancio Akko... Te gustaría ver la... ¿Akko?
La sacerdotisa detuvo su conversación porque no encontró la rebelde cabellera pelirroja de la deidad por ningún lado.
Al inicio se preocupó bastante porque creyó que simplemente había desaparecido, pero para su gran alivio y después de girar su cabeza por todas partes por fin encontró a Akko de espaldas mirando algo.
Al inicio ella no comprendía mucho que era lo que estaba mirando o al menos no lo supo hasta levantar sus ojos al cielo y ver qué era lo que la deidad estaba viendo.
Todos los presentes empezaron a sentir una extraña corriente marina que los empujaba lentamente hacia un punto en específico. Las sorpresas estaban lejos de terminar durante esos minutos ya que ahora ellos incluyendo Azul levantaron las miradas para ver un grandioso espectáculo visual que nunca en sus vidas volverán a ver.
Del cielo se podía ver una especie de partículas celestes que dejaban un rastro espectral a medida que iban bajando hacia la arena, mucho de los jóvenes presentes se preguntaron qué clase de fenómeno ambiental era, pero todas sus dudas se disiparon cuando luego una gran cascada de agua celestial cayó de golpe adoptando la forma de un acuático pilar de luz que toca la tierra y generaba a su vez de un gran charco de luz neón color celeste en la arena, se trataba de un portal espiritual.
Akko se estaba comunicando a través de su aura para escuchar sus nuevas indicaciones del otro lado sin embargo también pudo sentir como una familiar aura acompañada de varias que estaban a su espalda acercándose cada vez más hasta detenerse en seco a unos cuantos metros de distancia.
- ¡Akko...! - Llamó Shiori casi como si fuera un grito. – ¿Esto caso es...?
La deidad después de mirar el pilar solo regresó su mirada dorada hacia la joven para mostrarle su rostro tranquilo.
- Oye ¿Te acuerdas de aquel día? Cuando me informaron que iba a regresar y acordamos encontrarnos una última vez... - Habló Akko.
La albina solo sintió una leve opresión y miedo en el pecho mientras desviaba su mirada a un lado como si de repente se hubiera acordado de algo triste.
- A-Aquel día acordamos que íbamos a pasarlo para poder despedirnos como era debido. - Continuó la deidad aunque ahora su voz sonaba un poco rota. – Pero yo... bueno ya te imaginaras lo que pasó...
- De hecho, yo ... - Shiori quiso decir algo, pero Akko esta vez no le permitió avanzar.
- Perdón por interrumpirte mi pequeña, pero realmente me gustaría terminar. – Habló la deidad. – Siento que si no te lo digo ahora... Nunca podré quitarme este peso que siempre me ha estado martillando desde que nos separamos por nuestros caminos.
Shiori también quería decirle algo, pero primero quería escuchar lo que Akko quería decirle, aunque se sentía nerviosa y hasta un poco asustada de lo que podría escuchar decidió dejar todo eso atrás y afrontar lo que tiene que pasar.
- ¡Shiori!... – La deidad colocó sus manos sobre los hombros de la albina.
Muchos de los presentes ahogaron un grito y se sorprendieron por aquella inesperada acción, incluyendo la mismísima Shiori.
El motivo detrás de ello era porque esta era una de las pocas veces en la que Akko se refería a la sacerdotisa con su nombre, ella sabía que eso significaba que lo que tenía que decir era muy serio.
Por otro lado, los chicos por más que querían saltar a la escena y separarlos sabían que sería una falta de respeto para los dos porque, por cómo lucían sus caras, sabían que lo mejor sería no interferir esta vez y solo dignarse a ser espectadores. Era lo mínimo que podrían ofrecerle a Shiori.
Se notaba que los dos tenían un asunto pendiente que tenían que solucionar.
- Shiori... Tú...– Akko dio unas leves bocanadas de aire y soltó lo que tenía que decir. - ¿Tú aún estás enojada conmigo por ese día?
Shiori abrió sus ojos de par en par ante esa pregunta.
- ¡¿Cómo?! – Dijo ella.
- Aun me acuerdo de aquella lista que hiciste conmigo con todos los planes que queríamos hacer, sin embargo, no me parecía suficiente ya que quería darte algo con lo que me pudieras recordar siempre... - Akko narró mientras recordaba todo lo que pasó ese día. – Pero cuando ese día llegó me encontré con un imprevisto, aparecieron muchos demonios y terminé perdiendo la noción del tiempo... - Luego liberó su agarre de los hombros de Shiori. - Si hay algo de lo que me arrepiento fue el haber llegado tarde aquel día.
Un gran número de sentimientos mezclados llegaron al cuerpo de Shiori, pero aún se mantuvo quieta y con la mirada aún congelada por todas esas palabras siguió escuchando.
- Luego cuando te vi por segunda vez, dios mio tenia tantas ganas de abrazarte con mis fuerzas pero los kamis me estaban vigilando así que no pude mostrarte gran parte de mis verdaderas emociones... Se que esto no es excusa por lo que pasó y no espero que me perdones, pero si aun estas enojada conmigo, lo entenderé. - Continuó Akko para por fin finalizar. - Solo quería que lo supieras antes de que me fuera, cuídate mucho.
Akko luego de finalizar estuvo a punto de lanzarse al portal y regresar porque no quería escuchar la respuesta que creía que Shiori le diría muy a pesar de tener unos minutos extra. Era muy cobarde de su parte el no querer afrontar la realidad, pero quizá sí lo hacía rápido sería menos doloroso.
Pero antes de siquiera pisar un pie dentro del pilar, Shiori, agarró con fuerza uno de sus brazos y no permitió que diera otro paso más.
La deidad volteó su mirada dorada hacia la cara de su protegida para toparse sorpresivamente que ella, entre temblores y sollozos, estaba derramando varias lágrimas.
- ¿P-por qué lloras? – Preguntó Akko en un tono preocupante.
Y luego Shiori empezó a reírse mientras lloraba.
- ¿Por qué te ríes? – Preguntó de nuevo, pero ahora sin comprender lo que estaba pasando.
- Porque es irónico. – Respondió Shiori limpiándose sus caras. – Akko, es irónico porque yo también quería decirte justo lo mismo.
- ¡¿Qué?! – Exclamó con sorpresa Akko.
- Yo también tenía algo importante que decirte, pero tenía tanto miedo de saber cuál iba ser tu respuesta... - Dijo Shiori ahora tomando sus dos manos.
- Era que también yo... yo... aún me sentía tan arrepentida de haber llegado tarde a nuestro encuentro. – Shiori finalmente dijo lo que había guardado en su corazón por tantos años de separación. – Cuando por fin pude llegar a la playa y no te vi por ningún lado sin dejar algún mensaje creí que te enojaste conmigo y pensé en lo peor, pero cuando te vi la segunda vez pensé que aún lo estabas... aunque entre en duda cuando me entregaste el omamori.
Mentiría si dijera que los chicos no sintieron un gran alivio de escuchar esa declaración en vez de la otra.
- ¡¿Un momento?! ¡¿Tú?! ¡¿La reina de la puntualidad llegando tarde?! – Muchas preguntas llegaron disparadas a la cabeza pelirroja de Akko. – Pero, ¿Por qué? Tú nunca llegarías tarde, A menos que...
Shiori solo hizo movimientos nerviosos, pero que fueron muy notorios para la deidad además de que mientras leía las ondas de su aura y pensamientos...
- ¡Hay, no puede ser! – Al instante Akko mostró su enojo en menor escala. No porque estaba molesto con la albina sino por el motivo detrás de toda preocupación que tuvo que pasar por años por culpa de unos mocosos. En ese mismo instante la deidad tenía ganas de patearle a una piedra y volverla polvo. – ¡Puta madre! Lo digo en serio mi pequeña Kappa, cuando regrese no importa a cuantos pendejos dioses enoje iré de nuevo a tu mundo y arrastraré esas putas almas mierderas de esas pequeñas mierdas al jodido reino de las bestias y de allí no salen hasta que no sean pen...
Y así la deidad soltó varias maldiciones mientras seguía hablando, todos se quedaron con los ojos bien abiertos por las escuchan tantas y creativas malas palabras juntas en una oración, pero para Shiori eso no fue ningún problema ya que estaba acostumbrada a su lenguaje soez cuando la deidad de enojaba de verdad.
Cuando Akko dijo lo que tenía que decir entonces nuevamente soltó un jadeo mientras se podían ver muchas venas hinchadas en su cabeza a pesar de haber sacado todo su enojo, aunque dichosos sentimientos terminaron cuando Shiori ya no pudo contenerse más y de nueva cuenta empezó a reír por todos los comentarios que la deidad dijo de golpe.
Akko podría haber arqueado una ceja, pero viendo como su cansancio ganó terminó por contagiar por esa risa y también empezó a reír.
- Esto es ridículo. – Dijo Akko una vez tranquilizando su respiración.
- Lo sé, Akko. – Respondió Shiori. – Quién hubiera imaginado que este giro de trama fuese tan irónico... realmente fue muy tonto de nuestra parte.
- Exacto solo somos unas dos chicas que tontamente sobrepensaron lo peor de algo que no era. – Sonrió Akko ahora terminando su oración para luego soltar sus manos y acariciar las mejillas de la albina. - pero ya que está claro finalmente puedo decir que estoy feliz de que me hayas convocado hoy, Gracias...
Por fin una duda aclarada, sin embargo, para el otro bando.
- ¡¿Qué?! ¡¿Una mujer...?! – Exclamaron tanto Deuce, Ace, Grim y Jack ante el gran descubrimiento.
- Alto. Alto. Este sujeto no es un tipo sino ¿una dama? – Dijo Leona también colocando una cara de sorpresa absoluta mientras miles de pensamientos y dilemas golpearon su cabeza al igual que Ruggie.
- Vaya, esto sí que es inesperado. – Sonrió Jade ante la reacción de los demás.
- Jajaja Mira sus caras Jade – Rió Floyd mientras ayudaba a Azul a caminar. – Son tan graciosas~
- ¡Fgna! ¡¿Por qué no nos dijiste que también eras mujer?! – Exclamó Grim con los sorpresivos ojos en blanco por la sorpresa.
- ¿Eso importa, bakeneko? – Sonrió ladinamente Akko mientras soltaba las mejillas de Shiori y las colocaba sobre su cadera. - Además yo nunca dije que era un varón.
- Así que él... ella... también es una cecaelia. – Susurró Azul sin poder creer esta sorpresa.
- Un yokai pulpo para ser exacto. – Corrigió Akko. – Aunque ¿Qué les hizo pensar que yo era un chico? – Preguntó arqueando la ceja.
- Tú voz. – Dijo Grim.
- Tú manera de expresarte. – Dijo Ace
- Y la ropa holgada. - Añadió Deuce.
- "Y sobre todo las acciones de príncipe encantador que tuviste con Shiori en todo momento" – Pensaron todos los presentes al recordar cada interacción de ambas.
Akko realmente le parecía gracioso ver la reacción de todos estos jóvenes por haberla confundido y podría tener varias razones para fastidiarlos con este el juego, pero sabía que no le quedaba mucho tiempo, quería disfrutar un poco más el tiempo que le queda al lado de su pequeña antes de que el efecto del omamori terminase.
- Akko... - Dijo la sacerdotisa.
- ¿Sí? – Preguntó Akko.
- ¿Cuánto tiempo te queda?
- ... Como unos 10 minutos.
- Ya veo... - Shiori bajó un poco decepcionada por el poco tiempo que les queda.
- ¿Querías hacer algo conmigo?
- Bueno... yo ... - Shiori tímidamente solo se sonrojo. - solo me preguntaba si todavía había tiempo suficiente para hacer algo de la lista que hicimos, pero... creo que la mayoría sobrepasa un poco el límite del tiempo.
La deidad estaba de acuerdo desde el hecho de buscar tesoros perdidos en las profundidades del mar, nadar con delfines, buscar medusas colosales para saltar sobre ellas y graciosamente buscar un pez tropical naranja para bautizarlo con el nombre de "pato". Todas y cada una de ellas sobrepasaban el limite tiempo.
Aunque si la yokai podría recordar bien cada punto de esa lista había una cosa si podrían hacer.
- Creo que sí podemos hacer algo~ - Akko sonrió. – lista de actividad número 16°
- ¿La 16? – Shiori trató de recordar todo el contenido de la lista y cuando lo logró tan solo abrió sus ojos al recordar con detalle aquella última activada. – Oh...esa...
- Estabas tan obsesionada con esa película de esa sirena que no parabas de contar toda la trama con entusiasmo. – Rió Akko. – hasta te memorizaste todos los diálogos.
Entonces la pelirroja dando un paso para atrás extendió su mano hacia sorprendida la sacerdotisa.
- Podrías concederme este ultimo baile, Mi pequeña Kappa. – Preguntó educadamente la deidad.
Los chicos no estaban del todo seguros después de la treta que hizo la deidad, ya que tenían el presentimiento de que algo iba a pasar. Para su suerte la deidad se percató de ello y solo les dijo brevemente.
- Descuiden solo será unos minutos, además no planeo nada bajo la manga. – Akko entonces hizo unas tres cruces sobre su pecho. – Palabra de pulpo.
Shiori solo cambió su expresión de asombro a una sonrisa enternecida mientras aceptaba la mano de su querida amiga guardiana y caminaron juntas a un costado del pilar de luz que inesperadamente empezaba a formar extraña una aurora boreal en todo su entorno al mismo tiempo que se empezó a emitir una especie de sonido casi idiófonos y aerófonos mezclado con cordófonos de tonos largos y lentos.
La inició todos los jóvenes se sorprendieron de escuchar este extraño sonido espectral, pero no incómodos, se sentían muy cómodos casi como si fuera una zona de confort que lo retenía en donde estaban parados.
Volviendo con las doncellas con la ubicación de sus lugares ya establecidos tanto Shiori como Atkormaru se estaban mirando mutuamente con una sonrisa.
- ¿Lista? – Preguntó la deidad entrelazando sus manos.
- Pero ¿no importa si no hay música? - Shiori arqueo una ceja.
- No la necesitamos. – Akko sonrió mirando a las auroras. – tan solo necesitamos las letras de una canción que conocemos bien.
Entonces Akko empezó a moverse mientras guiaba a Shiori con sus movimientos. A medida que la melodía espectral iba adoptando forma al compa de sus pasos, Akko, encontró el tiempo ideal y se dispuso a cantar la misma melodía que llevaba grabada en su corazón por muchos años.
La rosa que destinó / This rose is our Destiny
La separación / Hikisakare
No nos quiere dejar / Futari no te wa
Estar juntas nunca más. / Hanarete-itta
Entonces Shiori continuó la canción con su tono de voz armoniosa y suave a la vez que veía como de las energías espirituales del charco neón iban produciendo más partículas de luces celeste iluminaban en todo el lugar como si fueran copos de nieve cayendo a la inversa.
Incluso durmiendo / Nemuru toki mo
Me aferro a lo que fue / anata e no yume
Y puedo alcanzar / Idaki nagara
Todo aquel sueño que también compartes. / Todoke sekaii no hate made
Entonces Akko sostuvo con fuerza las manos de Shiori y juntas empezaron a dar vueltas de su mismo eje a medida que los cristales empezaron a emitir un fuerte brillo que las cubrió para colocarles sus armaduras brillantes y continuar bailando juntas.
Entonces ambas intercambiando dulces miradas cantaron al unísono de sus voces al igual que el lazo de amistad que las une.
Brilla en mí un poderosos amor / toki ni ai wa tsuyoku
Que puede causar dolor / hito no kokoro wo
Directo en el corazón / kizutsuke mo suru
Te quiero ah~ / keredo Ah ~
Nos puede atraer / yume wo atae
Que nos quieren prohibir / yuuki no naka ni
Entonces Shiori dijo:
Nuestro amor / itsumo
Luego Akko dijo:
Verte a ti / Hikari
Finalmente, ambas volvieron a cantar al mismo tiempo.
Rendida a la pasión / kagayaki hanatsu
Un reto que pienso asumir... / hitotsu no chikara ni...
Entonces ambas a medida que giraban y se movían por todo el lugar, pudieron sentir como varios recuerdos del pasado iban recorriendo por sus mentes como si fueran fotogramas recorriendo en una cinta fotográfica antigua.
Akko, en ese instante, había mirado brevemente a la dirección de los jóvenes absortos del escenario y, ya sea a propósito o inconscientemente, decidió mostrarles partes de sus recuerdos para que pudieran conocer un poco más acerca del pasado de Shiori desde su punto de vista.
Así que emitiendo sus ondas permitieron que los jóvenes vieran imágenes de dichoso pasado a medida que escuchaban la canción como sonido de fondo.
...
Atkormaru estaba reposando su inmóvil cuerpo mal herido y roto sobre las arenas calientes mientras la creciente mancha de sangre crecía bajo sus haori Azul.
Había intentado destruir otra embarcación marina para poder alimentarse de las auras de los tripulantes, pero nunca pudo imaginar que ellos contarían con varios talismanes sagrados. A cada día que pasaba, los humanos, ya estaban aprendiendo a cómo defenderse de ellos.
Este sin duda no era su día de suerte y para colmo estaba muy débil para siquiera curarse apropiadamente.
¿Cuántos años ya han pasado desde el día que perdió a su amada? ¿dos milenios? ¿Tres? Ya no podía recordarlo. Por más que seguía vengándose de los humanos, por no saber apreciar su sacrificó por ellos y ser la causa de su muerte, el vacío de su cuerpo aún no se desvanecía aún.
No se sentía satisfecha...
Se odiaba mucho por eso. ¿Por qué es que las cosas terminaron así? ¿Por qué matar a toda esa gente no satisfacía su corazón vengativo? ¿Cuál era su propósito de continuar ahora que técnicamente lo perdió todo? Su estatus, su familia, su derecho a regresar a su hogar, su amada, su motivación. Tan solo le quedaba la soledad del mar esperando a que finalmente su existencia se volviera espuma de mar.
- "¿Qué era lo que tanto Senhime veía en la humanidad a tal extremo de dar su vida por ellos? Solo son criaturas que velan por sí mismas y por nadie más, a menos que quisieran algo a cambio." – Se preguntó la deidad sintiendo como sus párpados se iban cerrándose. – "Vaya manera de morir..."
La rosa que destino / This rose is our Destiny
El conocerte / michibikare
Un encuentro causal / Futari wa ima
Qué recuerdos removió / mou ichido deau
O al menos lo pensó cuando de pronto pudo sentir una gran presencia de alguien.
- "La esencia de un humano y no uno cualquiera..." – Pensó Akko mirando con sus ojos moribundos a la dirección en la que una pequeña sombra se asomaba entre el cúmulo de piedras. – "Ya veo, es una marcada. Eso significa que me va a exterminar pronto a menos de que yo lo haga primero..." – Eso hizo que nuevamente la llama de la venganza volviera a resonar dentro de su cuerpo. – "Adelante, muéstrame esa asquerosa crueldad de los humanos."
Entonces la deidad solo se quedó quieta mientras, veía como la imagen se iba acercándose. Por su forma física podría deducir que esa niña tenía como unos siete años. Traía puesto un traje de baño verde, su rostro estaba cubierto con una máscara con forma de un pato y traía a su espalda una mochila circular.
La niña de a pocos se fue acercando para ver con más detenimiento las grandes heridas que tenía el cuerpo y los tentáculos de esta criatura.
- Lucen graves. – Dijo la niña en un tono bajo mientras iba sacando su maleta y le dio la espalda para buscar algo de entre sus cosas.
La deidad al ver su oportunidad, entonces movió lentamente el único tentáculo sano que tenía para atacar a la niña.
Estaba a punto de cortarle su pequeño y frágil cuello, pero de pronto cuando la niña encontró lo que buscaba y se giró rápidamente solo para ver el tentáculo cerca de su cara.
Uno estaría asustado o sorprendido por lo que estaba a punto de pasar, pero esta niña en cambio...
- No, no te muevas aún. – Advirtió la niña tomando el tentáculo con cuidado y lo colocó a un lado para empezar a abrir su botella de agua y limpiar la sangre de la piel. - Tus heridas se abrirán y te dolerán mucho.
Atkormaru no dijo nada. Solo se quedó inmóvil en su lugar viendo cada movimiento de la niña.
Era extraño, desde hace varios años y milenios había matado sin piedad a varias mujeres, hombres y niños, pero esta era la primera vez que decidió no hacer nada. Tal vez era el cansancio o la debilidad del momento, pero su mente tan solo se llenó de tantas preguntas sin respuestas mientras veía como la niña iba pegando alguna extraña clase de extraños pergaminos diminutos sin nada escrito, pero de colores llamativos.
Por momentos posaba su pequeña mano tatuada para curar las heridas menores como raspones y una que otra pequeña cortada.
- "¿Ella...intenta rescatarme?" – Pensó sorpresivamente Atkormaru viendo como su cuerpo poco a poco se iba curando, aunque podía sentir como la niña se estaba cansando rápido. No tenía resistencia. - "Aún no sabe dominar la marca del todo bien y está incompleta."
- Creo que con eso bastará. – Dijo la niña entre varias respiraciones agitadas mirando con orgullo su trabajo mientras dejaba al lado de la deidad una bolsa de plástico cuyo contenido tenía dos emparedados. – Si tienes hambre puedes comerte mis emparedados de cangrejo, están muy ricos, y también te dejo mi juguito de manzana...
- Espera niña. – Interrumpió Atkormaru, logrando detener la charla de la pequeña. – Tus sabias muy bien lo que soy y eres consciente de lo que estaba a punto de hacer... ¿Por qué no acabaste conmigo?
- ¿Eh? – La niña solo ladeo su cabeza sin comprender la pregunta. – Bueno te veías triste y me preguntaba si necesitas ayuda... ¿Te perdiste?
En ese momento, en ese instante sintió una pequeña palpitación en su pecho ya que de alguna manera ese modo de hablar le recordó mucho a Senhime. Pero que al instante la desechó ya que no debía confundir las cosas...
No he olvidado / Donna toki mo
Lo que prometimos / ano yakusoku
Un triunfo a la vez / Wasurenaide
Que todo salga como había soñado / yato koko made kita yo...
- ¿Eres consciente de lo que acabas de hacer? – Susurró Atkormaru mirando fijamente su mirada dorada contra la escarlata. - Acabas de salvarle la vida a un yokai asesino que es capaz de desatar su ira y matarte ahora mismo ¿Por qué me salvaste?
- Hmm – La niña albina solo cerró sus ojos y se puso a pensar en su respuesta mientras ladeaba su cabeza de un lado a otro. – Bueno si te hubiera dejado aquí... entonces tu familia se pondría triste.
Akko tan solo se quedó con las palabras atrapadas en su garganta al escuchar esas palabras.
- Yo una vez preocupé mucho a mi padre cuando terminé muy herida. – Shiori mostró su pequeña espalda con la cicatriz todavía lucía como si todavía le faltaba mucho por curar. – Me imagino que debes de tener a alguien esperándote y si te rindes ahora... ya no podrás verlos ¿Verdad?
Ahora que lo recuerda todos aquellos yokais con los que guardó relación alguna vez como familia y amigos ¿Cómo estarán? ¿Se habrán olvidado de ella?
Tantas preguntas ocasionaron que la deidad terminara por soltar una risa que dejó aún más confundida a la niña.
- Me has dejado con las palabras en la boca humana... - Atkormaru levantó un poco su cabeza pelirroja. - ¿Cuál es tu nombre?
- Shiori... Nakamura Shiori ¿Cuál es el tuyo?
- Shiori... hah. - Rió la deidad. – Luces más como una Kappa. Yo soy... Atkormaru... solo Atkormaru.
...
Brilla en mi un honorable amor / toki ni ai kedakaku
Que puede causar dolor / hito no kokoro wo
...
-... Y eso fue lo que pasó esta mañana. – Susurró una pequeña Shiori sentada a las orillas del mar formando varios pilares con las piedras que estaban esparcidas por allí.
- Típico de los ayakashi... - Burló Akko escuchando la narración de la niña. - Son tan predecibles, cuando ven algo que está fuera de su alcance su codicia los ciega y los hacen cometer estupideces. No me sorprendería si un humano hace lo mismo.
- ¿Tú crees? – Shiori ladeó su cabeza.
- ¡Pero por supuesto! El día en que conozca a alguien que no caiga por su tentación, por tu poder o de lo que sea, sería hasta capaz de cortarme un tentáculo. – Juró Akko.
- Por favor no lo hagas. – Dijo Shiori con una gota de sudor bajando de su cabeza.
...
Puñaladas a traición / tsuranuku you ni
No quiero ah~ / motome Ah
...
- ¿Aun te duele la cicatriz, pequeña kappa? – Dijo Akko mirando la espalda de la niña.
- Ya no tanto como antes... creo que poco a poco está dejando de doler. – Dijo una Shiori de ocho años vestida en su traje de baño.
Aquel día Akko recordó que se había ofrecido a llevarla al océano porque quería enseñarle a perfeccionar el control de su aura con ayuda de un artefacto que le costó mucho encontrar.
- Si te duele mucho no dudes en decírmelo... y yo te curaré.
- ¿De verdad? Vaya eso es muy amable de tu parte Akko. – Sonrió tiernamente Shiori. - ¡Gracias!
- N-No te hagas una idea equivocada. – Akko solo desvió su mirada a un lado para que no viera su sonrojo. – Sería un problema si te da un ataque en medio de la lección.
- Sí, como tu digas.
- No perdamos el tiempo. – La deidad ante las palabras de la niña solo se acerca a ella y le coloca un collar con un cristal familiar. - Ahora ponte este cristal. Te ayudará a respirar bajo el agua, pero al finalizar la lección me lo tienes que devolver.
- ¿Devolverlo? ¿A quién?
Akko solo miró el cristal blanco con mucha nostalgia y hasta tristeza.
- Tengo que regresarlo a donde pertenece...
...
Deseo recibir / mamoru mono ni
de dios la bendición / mamorareru mono
...
Akko miraba desconsoladamente el rostro herido y magullado de Shiori de nueve años, quien solo soltaba varias lágrimas por el dolor físico y emocional.
- ¿Quién te hizo esto en el rostro? – Preguntó Akko en un tono muy preocupado mientras sostenía con mucho cuidado el rostro para empezar a curarlo con sus manos. - ¡Estás llena de heridas! Dime ¡¿Quién te hizo esto?!
Shiori, sin embargo, no respondió la pregunta ya que solo se mordió los labios partidos mientras frotaba sus pies por la timidez.
No había necesidad de esperar a que la niña dijera una palabra ya que con sus ondas áuricas podía saber a detalle lo que estaba pasando.
- ¡¿Fueron eso moscosos verdad?! – Exclamó Akko volviendo sus escleróticas rojas y un aura de ira envolvía su cuerpo. - ¡Malditos! ¡Ya lo verán cuando los tenga en mis manos los voy a asesinar! - Parándose de golpe, emprendió camino para buscar a esos malnacidos.
Akko estaba a punto de salir de los límites de la playa. Sabía muy bien que, si ponía un pie fuera del lugar de la playa o su "penitencia" ya no había vuelta atrás y ese sería su final, pero a estas alturas ya nada le importaba ya se canso de quedarse quieta no hacer nada y nadie lastimaba a su protegida sin recibir una paliza o mucho mejor una maldición karmica.
Sin embargo, para la pequeña, al ver lo que la deidad estaba a punto de hacer, tan solo entró en una crisis nerviosa y se acercó con rapidez a la deidad para abrazar con fuerza sus piernas mientras botaba más lágrimas gruesas y rogaba a gritos:
- ¡No, Akko! ¡Por favor, detente! ¡No lo hagas! ¡No quiero que tú también desaparezcas por mi culpa! ¡Por favor Akko! ¡No salgas!... ¡Te lo ruego! ¡No me dejes sola! ¡No me abandones!
Akko al voltear su rostro para ver esa expresión llena de tristeza y esas lágrimas, solo provocó que su furia se fuera menguando poco a poco. No quería verla sufrir más ya que el tan solo ver esas lágrimas infantiles hacían que su alma se fuera fragmentando muy lenta y dolorosamente.
Esa niña ya había sufrido lo suficiente con la pérdida de su padre y no quería causarle otra herida más.
Entonces la deidad se agachó a la altura de la niña y solo se dispuso a consolarla en sus brazos mientras iba secando sus lágrimas prometiéndole que no iba a salir de los confines de la playa.
...
Nuestro amor / Itsumo
Verte a ti / hikari
Rendida a la pasión / Kagaki hanatsu
- ¡Pequeña Kappa! – Gritó Aktormaru mirando por todos lados en búsqueda de alguna cabellera blanca, pero no había nadie.
El sol estaba a punto de ocultarse y eso significaba que faltaba minutos antes de regresar al mundo espiritual...
... pero ahora perdió su oportunidad de despedirse bien.
- No... - Akko susurró rendida mientras se dejaba caer a la arena y apretaba algo entre sus manos. - Lo siento, Shiori... lo siento pequeña... perdóname.
De los ojos dorados varias lágrimas negras empezaron a caer mientras el rostro de la deidad se llenaba de desconsuelo total mientras veía cómo todo su entorno iba desapareciendo.
...
Un reto que pienso asumir... / Hitotsu no chikara ni...
Luego de mostrarles esas imágenes, todos los jóvenes, solo soltaron un leve respingón ya que habían salido de aquel trance momentáneo para regresar a la realidad.
Cuando levantaron sus miradas todos los recuerdos se esfumaron para mostrar que Shiori aún seguía bailando con Atkormaru, sin embargo, ahora la deidad la tenía abrazada mientras su rostro estaba en el hueco del cuello de la sacerdotisa.
El motivo de esa pose era más que nada para que Akko les dirigiera una mirada, a todos ellos, porque quería decirles algo, aunque sea de manera mental.
- "Escuchen niños, sé que no están obligados a tener algo serio con Shiori" – Dijo Akko. – "Pero tan solo les voy a pedir una cosa y quiero que lo cumplan o si no la pagaran caro..." – Entonces dirigió su mirada dorada a la dirección de Shiori. – "No la abandonen como lo hice yo. Háganla reír y mantengan su sonrisa lo más que puedan... nunca tuvo la oportunidad de tener un verdadero amigo aparte de mí, así que siéntase orgullosos de ser sus primeros amigos reales."
Luego cuando finalizó la charla, se separaron levemente y aumentó más la frecuencia de los pasos mientras giraban y las miradas de la sacerdotisa y la deidad se encontraban.
- "No puedo prometer que todo sea felicidad ya que siempre habrá peleas, pero definitivamente ella ya no estará sola." – Pensó Ace mirando un poco sonriente la sonrisa de Shiori. – "Eso lo prometo"
- "No soy alguien perfecto, pero desde ahora prometo que no voy a decepcionar a Shiori." – Pensó Deuce. – "Haré lo que sea para hacerla feliz, aunque sea un poco."
- "No tengo idea de lo que pasó, pero a mi secuaz no está sola." – Pensó Grim echándose al hombre de Deuce temporalmente.
- "Definitivamente es una chica muy determinante y honesta. Por eso también quiero poder caminar a su lado para protegerla incluso si no la necesita." Pensó Jack también haciendo un juramento.
- "A pesar de haber nacido en un lugar con privilegios incluso tiene sus propios demonios." - Pensó Ruggie. – "No puedo ofrecerle mucho, pero concuerdo en proteger esa sonrisa... porque ella se lo merece."
- "La gatita ya ha demostrado mostrar una fortaleza única por la que siento respeto, pero supongo que como ser humano también tienes sus momentos vulnerables y eso es normal. Sin embargo, eso no significa que no le voy a negar nada... ya que es lo mínimo que puedo hacer por ella" – Pensó Leona mirando el gran brillo y fortaleza que emanaba Shiori.
- "Hacer feliz a una invitada sería un honor, después de todo ese es nuestro trabajo." – Pensó Jade sonriendo levemente. – "Además de que estoy muy ansioso por conocer mejor a la señorita Shiori."
- "¿Hacerla reír? ¿Eso es un sinónimo para hacer cosas divertidas todos los días? Si es así no tengo problema~ - Pensó Floyd estando de buen humor.
Azul solo se quedó callado mientras veía la escena de las dos jóvenes bailando, y fue cuando una vez más recordó aquel poema de la medusa y el pulpo que le gustaba leer de niño. Muchas veces su madre le dijo que algún día quizás en un futuro podría encontrar a su medusa o alguien similar a ella. Alguien que lo aceptara por como es.
Él sabía bien que puede contar con Jade y Floyd muy a pesar de las ideas chocantes que tienen, pero con la señorita Shiori... ya no estaba seguro.
Entonces algo por los ojos de Azul pasó, en vez de ver a la deidad por unos segundos se vio a sí mismo, en su verdadera forma bailando de la misma manera con Shiori en su armadura, sintiendo la cercanía suave de su tacto e intercambiando de sus miradas llenas de aceptación y reciprocidad.
Entonces de manera silenciosa sus mejillas se sonrojaron mientras un pensamiento pasó por su mente.
- "¿Realmente ella podría ser esa medusa que tanto buscaba?" – Pensó Azul
Brilla en mí un poderoso amor / Toki ni ai wa tsuyoku
Que puede causar dolor / Hito no kokoro wo
directo en el corazón / kizutsuke mo suru
Te quiero Ah / Keredo Ah
Nos puede atraer / Yume wo atae
que nos quiere prohibir / yuki no naka ni
Nuestro amor / Itsumo
Verte a ti / Hikari
Rendirte a mí / Kagayaite
Entonces Akko empezó a dar un par de vueltas a Shiori para que luego frenara en seco y empezar a usar sus tentáculos para que cada uno tuviera su turno para bailar con la sacerdotisa. Mientras la deidad iba cantando la albina giraba elegantemente a su alrededor mientras también cantaba.
Sabían que el gran final estaba cerca, por lo que decidieron meter un poco más de sentimentalismo a cada movimiento y palabra mientras el tiempo se iba reduciendo poco a poco al compás de los sentimientos de amor de las doncellas que iban en aumento.
Como si fueran una sola fuerza.
Un poderoso amor / Ai wa tsuyoku
que puede causar dolor / hito no kokoro wo
detener el corazón / ugokashite yuku
Te quiero Ah~ / Dakara ah~
Estar juntas las dos / Futari de iru
Los podemos desafiar / kitto sekai wo
Nuestro amor / Kaeru
Perseguir / Tame ni
Y el mundo transformar / Soshite subete wa
Un reto que pienso asumir. / Hitosu no chikara ni
Y con una vuelta al final acompañado de una pose en la que sus manos y cuerpos se mantenía aún unidas, Shiori y Akko, se miraron mutuamente para finalmente finalizar con la canción con un:
Por ti... / Naru...
Después de permanecer quietas durante unos segundos, Akko rodeó sus brazos y tentáculos a la cintura de Shiori y la apretó con mucha fuerza mientras escuchaba un leve quejido de parte de la albina.
- Más de nueve años y ¿Aun no te acostumbras al abrazo de ocho? – Rió Akko.
- ¿Quién dijo que me estaba quejando? – Sonrió Shiori también rodeando sus brazos alrededor de su cuello para apretar con fuerza.
- ¡Ouch! Jajaja valla fuerza señorita.
- Aprendí de la mejor.
Como ambas iban a extrañar este abrazo. Akko pensó, deseó y pidió muchas veces al tiempo que se detuviera en este momento para inmortalizar este instante para la eternidad, sin embargo, el tiempo no se detiene para nadie y todo tiene que seguir continuando, aunque doliera.
Pero antes de que siquiera todo terminara necesitaba decir una última cosa.
- Shiori, quiero que me prometas algo. – Akko susurró muy cerca del oído de la albina.
- ¿Eh? ¿Qué ocurre, Akko? – Preguntó Shiori prestando atención a cada palabra.
- No tengo el derecho de decidir cómo tú debes de vivir, así que más que una promesa es una petición mía. – Akko hizo una breve pausa. - Prométeme que, con esta segunda oportunidad, seguirás viviendo con la frente en alto y en libertad absoluta como lo has hecho hasta ahora. Ante toda adversidad y peripecia que encuentres enfréntalas con fiereza ya que los buenos tiempos vendrán... yo te lo aseguro.
- De acuerdo Akko, haré lo mejor que pueda. - Susurró Shiori enterrando su cara en el cuello de la deidad. - Te voy a extrañar mucho.
- Yo también voy a extrañar mucho, mi pequeña... cada día. Gracias por ayudarme a regresar a casa y gracias por ayudarme a encontrar mi propio camino en la redención. – La voz de Akko se fue fragmentando un poco. - Si no fuese por ti yo no sería quien soy ahora, tú haces que me vuelva a enorgullecer de ser un Yokai guardián. Te estoy eternamente agradecida.
Entonces Akko pudo sentir como los hombros de Shiori empezaron a temblar mientras sentía como la presión de su abrazo aumentaba un poco y un líquido caliente recorrió su cuello.
- ¡Oh no! ¡no lo dije para que lloraras! – Akko también empezó a llorar sus lágrimas de tinta. – Porque si tú lloras... yo... yo.
Por otro lado, junto con los jóvenes.
- Veo que se les hace difícil decir adiós. – Comentó Ace viendo la escena con una extraña sensación de nostálgica.
Sin embargo, un pequeño sollozó junto con un respingón llamó mucho su atención.
- ¿Deuce? ¿Estás llorando? – Habló sorprendido Ace.
- Yo no estoy llorando. – Exclamó el joven peliazul marino mirando a otro lado. – la salinidad del mar me está picando los ojos.
- Este ni siquiera es el mar. – Comentó Jack con una gota de sudor bajando de la cabeza.
- Una despedida... - Susurró Grim mirando la escena, sintiendo una extraña sensación de deja vu. - "¿Por qué de la nada me siento nostálgico?" - Pensó el felino.
Akko permaneció por mucho tiempo abrazada a la sacerdotisa o al menos lo estuvieron hasta que ambas terminaron de llorar. Fue entonces que la deidad empezó a sentir una pequeña oleada de aura alrededor de su cuello que llamó su atención. Cuando se separó un poco de Shiori, ella pudo ver que de su cuello ahora estaba colocando un cristal de color de lila.
- Usualmente hago esto para hacer amuletos curativos o de protección a base de mi aura, se podría decir que este sería mi propio poder áurico materializado, aunque coloque un pequeño fragmento de mi alma para que te acompañe. – Dijo Shiori sonriéndole con los ojos un poco hinchados mientras se separaba a regañadientes.
Akko ante tal regalo solo dedicó también una sonrisa mientras un leve sonrojo se adornaba en sus mejillas tatuadas.
- Eres muy adorable. – Dijo Akko secando su rastro de lágrimas mientras iba acariciando brevemente el cristal lila.
El pilar, luego de mucho tiempo, empezó a emitir unas leves ondas en todo el entorno en señal de que ya era hora de separarse.
- Ya es la hora, cuídate mucho Akko. – Dijo Shiori acompañando a la deidad hasta el portal. – Asegúrate de hacer bien tu trabajo como guardián de Hokkaido.
- Así será. – Asintió Akko.
Aunque brevemente miró detrás de ella para ver a las miradas fijas de todas las jóvenes puestas en ambas y de pronto una traviesa idea se le vino a la cabeza.
Entonces entrecerrando sus ojos dorados para dar una mirada muy dulce, Akko, se movió a un ángulo mejor para que los jóvenes pudieran ver con claridad mientras que Shiori, solo arqueó una ceja blanca en señal de confusión por la acción de la deidad. Aunque no duró mucho tiempo ya que ahora la mano de la deidad está jugueteando con una de las mechas blancas de la albina al mismo tiempo que acariciaba su oreja sensible.
- ¿Qué? – Dijeron todos los jóvenes al ver ese raro pero familiar movimiento ya que empezaron a sentir que algo no estaba bien a tal punto que había una gran alarma de alerta gritando en sus cabezas.
- Me alegra tanto verte hoy, mi pequeña Kappa. – Suspiró Akko mientras iba subiendo lenta y tortuosamente la otra mano libre a la otra mejilla.
- Ah, sí. – Dijo nerviosamente Shiori viendo la mano de su amiga jugueteando con su cabello y oreja.
- Considera esto un regalo de parte de mi corazón y los sentimientos que siento por ti, Shiori. – Akko sonrió con la mirada.
- Eso... ¿A qué...?
Pero Shiori no pudo terminar la oración porque Akko sorpresivamente tomó el sombrero jingasa y colocarla a un lado de sus caras, pero gracias a que el material del sombrero estaba hecho de las umbrelas y junto a la luz del portal se podría ver la silueta de las dos caras de las jóvenes juntas.
Demasiado juntas para que ni siquiera se pueda ver la silueta de las narices como si se estuvieran dando un beso en los labios.
Esto provocó un montón de reacciones.
Ace dio una fuerte bocanada de aire mientras tenía bien abiertos los ojos y la boca al mismo tiempo que señalaba la escena como si no pudiera creer lo que estaba viendo.
- ¡No inventes! – Dijo él en voz alta.
Deuce, como todo niño inocente, tan solo se escandalizó mientras su cara se volvía tan roja como una remolacha y balbuceaba cosas sin sentidos. He de añadir que inicialmente se había llevado las manos hacia los ojos, pero por culpa de la curiosidad entreabrió los dedos para seguir mirando.
Grim sin entender nada de lo que estaba pasando solo miró con sus ojitos hechos puntos a todos los presentes con varios signos de interrogación sobre su cabeza.
Jack sintió como todo su cerebro se apagaba y se quedó estático como piedra mientras una sola cosa pasaba en su mente lobuna.
– "¡¿Pero qué ha pasado?!"
Ruggie tan solo miró con los ojos en blanco mientras las puntas de su cabello y cola se crisparon.
- "¡Se nos adelantaron! ¡No robes el pan frente a los demás!"
Leona... oh, Leona podría sentir como la furia iba dominando su cuerpo mientras varias venas hinchadas sobre su cabeza.
Que Shiori pudiera abrazar a su amiga, es aceptado porque tiene el derecho. Que Shiori quiere bailar con ella, también es aceptado ya que es libre de decir sobre sus acciones; Pero que le robaran su muy probable su primer beso en frente de sus narices y sin permiso... eso sí que no era aceptado.
- "¡Maldición, no puedo dejar que ella se salga con la suya!"
Azul, se le rompieron las lunas de sus lentes y sintió como toda su cara se coloreó bastante hasta el punto que sus orejas botaron vapor.
Jade tan solo miró la escena con los ojos abiertos mientras ocultaba elegantemente su boca en forma de "o".
Y Floyd:
- ¡Me toca! – Exclamó divertidamente el gemelo mientras iba corriendo hacia la escena.
Todos automáticamente miraron alarmados al gemelo desarreglado y ahora tendrían que vigilar el doble para que no intente hacer algo de más con Shiori por lo que se dispusieron a correr para detenerlo y ahora si separar a las dos jóvenes.
Mientras tanto con las señoritas. Shiori abrió sus ojos tan sorpresivamente no porque Akko le había besado una de sus mejillas si no por lo que le susurró después de eso.
- ¿Es para mí? – Dijo Shiori casi con la voz ahogada.
- Quiero que lo cuides mucho. – Respondió Akko. – Te la confío en tus manos.
- Pero... creía que esto significaba mucho para ti. - La sacerdotisa llevó sus manos al cuello en donde descansaba el cristal de Senhime.
- Como todos los regalos que merecen la pena, supongo. – Akko se separó un poco de su cara. – Senhime era una yokai medusa que velaba a muchos, así que eres la indicada para portar su armadura. Ella siempre vivirá en mi corazón, pero también debo aprender a seguir adelante.
Shiori no tenía palabras para expresar lo honrada y sorprendida de recibir tal regalo de gran magnitud, era demasiado para su noble conciencia.
- Ah y antes de que vengan a por mí... dos consejos. – Dijo Akko. – La primera aprende a volar con esas alas, no estas usando todo el potencial de ellas.
- Lo haré entrenaré mucho, para lograrlo. – Prometió Shiori.
- Y consejo dos... - Akko solo sonrió ladinamente mientras sacaba su lengua y se relamía los labios para humedecerlas junto con un ojo guiñado. – Si tienes la oportunidad de tener una linda noche de pasión con alguno de ellos, usa el condón y las pastillas conceptivas. La seguridad es lo primero.
- Si Akko también yo prometo usar el con... - Shiori estaba a punto de prometerlo sin pensar, pero cuando volvió a repetir mentalmente la propuesta su cara se encendió como un foco rojo de navidad en plena oscuridad y de sus orejas salieron varios humos de vergüenza pura. - ¡Pero qué diablos Akko!
En ese momento viendo la cara roja de su protegida junto con sus manos a la altura de su boca por la conmoción y el acercamiento de los jóvenes a distancia fue la mezcla perfecta para realizar su gran salida.
Devolviendo el sombrero a su lugar para mostrar la cara sorprendida y sonrojada de Shiori haciendo lucir la escena como si hubiera pasado algo, entonces le dio una última acariciada a la cara roja de Shiori para decirle.
- Cuídate mucho Shiori. Te quiero mucho. – Susurró Akko.
Shiori al instante sintió como el agarre de alguien la jalo hacia atrás y la aprisionó entre sus brazos. Se trataban de Ace, Deuce y Grim abrazándola mientras que Jack, Leona y Ruggie vigilaban a que Floyd no hiciera nada raro.
- ¡¿Qué haces, maldita?! – Exclamó Ace mirando con celos a la deidad. – ¡Ese beso no cuenta!
- ¡¿Shiori, estás bien?! – Preguntó Deuce.
- Ay, pero qué exagerados. – Akko levantó una ceja, aunque la mirada de superioridad mezclada con su sonrisa puntiaguda aún estaba latente. – Aunque no me arrepiento de nada.
- Maldita... - Susurró Leona clavando su mirada a Akko.
- Lo mismo para ti, minino. – Burló la pelirroja saliendo de escena y nadando rápidamente hacia el pilar de luz con una sonrisa. - ¡Asegúrate de no descuidar todo lo que te enseñe, Mi pequeña!
Shiori luego de salir de su trance solo para fruncir su ceño y mostrar un adorable puchero.
- ¡Vuelve aquí! Moh... ¡¿Incluso en nuestra despedida siempre tiene que tomarme el pelo?! – Exclamó Shiori echando humo.
- ¡Eso es porque te ves linda cuando te vuelves toda rojita!
- ¡Mira quién habla!
- ¡Prefiero verte así de molesta que estando llorando de tristeza...! – Akkó sacudió su mano para despedirse. - ¡Y cuídate mucho! ¡Te amaré por toda la eternidad!
Entonces cuando la deidad tocó el pilar este se transformó en una aurora boreal de varios colores que volvieron translúcido de a poco su cuerpo para luego fusionarse con halos de luz que adoptaron la otra enorme forma original de Aktormaru que empezó a nadar hacia el horizonte más y más lejos.
Shiori al inicio solo inflo sus mejillas, pero a medida que veía como la imagen iba alejándose una parte de ella quiso perseguir a ese enorme pulpo femenino, pero solo se quedó parada en su sitio mientras nuevamente el picor de sus ojos volvía, aunque esta vez no iba a llorar de tristeza, si no de alegría como ambas lo hubieran querido.
Así que Shiori solo extendió su mano tatuada y la agitó muchas veces mientras le gritaba.
- ¡Akko! ¡Me alegra mucho haberte visto de nuevo! – Shiori sintió como el líquido de sus ojos nuevamente caían, pero no evitaron que siguiera hablando. - ¡Te quiero Akko, gracias por todo y por ser la mejor amiga que jamás haya tenido! ¡Adiós! ¡Gracias por todo!
Como si Akko la hubiera escuchado tan solo respondió con un fuerte aullido suave casi similar al de una ballena para después terminar desapareciendo junto con la aurora como si nunca hubiera estado allí.
Luego de que la deidad se fuera tanto la sacerdotisa bajo su mano y no quitó su mirada escarlata de su mismo sitio.
- ¿Shiori? – Preguntó Grim acercándose al hombro de la joven.
- A ella nunca le gustó las despedidas amargas... - Sonrió Shiori mientras se secaba las lágrimas y sentía el sabor agridulce de estos nuevos sentimientos. – Pero ella hace unas locuras solo para que no llore... ella es toda una loca.
Un bello final para una hermosa amistad...
- Pero aun así ese beso es de amigas y no cuenta... - Reafirmó Ace.
- ¿De qué estás hablando? – Respondió Shiori con un signo de interrogación en su cabeza.
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Continuará...
Próximo capítulo: El final de Octavinelle
