5 años después
Siguió meciendo el pequeño cuerpo mientras este emitía palabras sin sentido.
- Papi... jarrón... leche... - la pequeña boquita hablaba sin parar.
- Tranquila nena. Aquí estoy. - siguió meciéndola y dejó un beso en su cabecita marrón.
Unos pasos le advirtieron que había demorado demasiado.
- ¿Edward? - preguntó su mujer desde la puerta. - Te dije que es el momento. - levantó un termómetro como prueba. - Vamos.
Él asintió pero fue apretado por el cuello por unos bracitos.
- Papi... - se quejó Violet apretándose contra él.
- Tengo que ir a dormir. - le explicó suavemente depositándola sobre su cama.
- No... - se quejó la niña con un puchero pero sin abrir los ojos.
Edward miró a Bella y supo que su misión podía esperar. Se recostó junto a la niña en su cama de dosel y Bella se acercó al otro lado.
Con Violet entre ellos se miraron un poco preocupados. La niña no estaba llevando bien el cambio de casa y ciudad. Extrañaba locamente a sus primos y tíos de Londres. Y aunque vivir cerca en Estados Unidos permitía que sus abuelos pasaran con ella mucho más tiempo no compensaban la ausencia de su familia y el hogar que conocía.
- ¿Cuándo crees que esto pase? - susurró Edward acariciando los cabellos de su niña.
- Quizás en un mes más. - suspiró Bella. - El preescolar tampoco es fácil si tienes un acento tan marcado como el suyo.
- ¿Siguen riéndose por eso? - gruñó Edward dispuesto a ir a patear pequeños traseritos.
- Son niños. Su maestra ya habló con ellos pero sigue llamándoles la atención. Hay un niño en específico que tiene una fijación con ella pero la maestra ya habló con sus padres y parece que la situación esta mejorando.
- Niño tonto. - gruñó molesto mirando el rostro ceniciento de Violet.
- Es un niño. Es su manera de expresar sus carencias.
Edward torció el rostro imaginando a su pequeña siendo víctima de bromas pesadas.
- Ayer vimos a Rosalie. - suspiró Bella.
- ¿En serio?
- Si, esa escuela es más pequeña de lo que parece.
Cuando decidieron mudarse a Los Angeles tuvieron que buscar una buena escuela para Violet y Edward no dudó en consultarle a Rosalie sobre el tema. Ella recomendó la escuela privada donde su hijo estudiaba.
- Cariño, esa escuela es gigantesca. - rió divertido. - Imagino que fue a recoger a su hijo, suele meterse en muchos problemas.
- Si, creo que lo suspendieron. Tenía un ojo morado. - le contó pensativa.
- No esta llevando bien la nueva relación de su madre.
- Lo imagino, Rosalie se veía agotada.
- ¿Hablaron? - preguntó curioso.
- Oh cariño, nosotras nunca seremos amigas. Sólo nos saludamos de pasada.
Edward suspiró acariciando su mejilla.
- Hey... - Bella llamó su atención. - Creo que ya cayó.
Violet había soltado su camiseta y otra vez decía incoherencias.
Muy despacio se alejaron de la niña.
- Mami... - se detuvieron asustados. - Torta...
Aliviados siguieron su camino hasta que lograron cerrar la puerta.
- Vamos. - Edward abrazo su cintura.
Bella soltó una risita cuando él empezó a tirar de su camiseta para liberar sus pechos.
- Espera... - reía luchado por llegar a la habitación con la ropa puesta.
- Apúrate. - la empujaba desesperado por llegar a la habitación que estaba al final del pasillo.
Llevaban poco menos de un mes intentando embarazarse de nuevo. Decidieron hacerlo cuando compraron la casa en Los Angeles pero primero Bella pasó por un tratamiento para asegurarse que su cuerpo recibiría adecuadamente al nuevo bebé.
Desde que se mudaron no habían parado de intentar la concepción pero una semana después de su llegada a la ciudad Bella había tenido su período lo que frustró los planes de Edward que ya daba por hecho el embarazo.
- Despacio. - se quejó entre risas su mujer cuando la penetro luego de sólo bajarse el boxer y hacer a un lado sus bragas de encaje.
No habían llegado a la cama. Edward la estaba tomando contra la puerta que habían logrado cerrar a tiempo.
- Dios... - gemía él agradecido por la sensación. - Vamos nena. - se movió más acelerado. - Vamos...
Bella lanzaba grititos en cada embestida y desesperada por su liberación arañaba su trasero buscando una penetración más profunda.
- Bella. - gimió besándola. Ella se derritió en sus brazos al escucharlo y lanzó un gemido doloroso cuando logró venirse.
Edward siguió con sus embestidas en su cuerpo deshecho.
Con esfuerzo camino con ella por la habitación hasta llegar a la cama. Algo desesperado buscó una almohada para colocar en la espalda baja de Bella y así tener la altura deseada.
Bella era una diosa y recién cogida era impresionante. Totalmente ida sobre la cama, con los cabellos exparcidos como una cortina y sus pechos fuera de su pequeña camiseta con sus pezones tintineando grandes y mojados por sus lamidas. Se puso más duro al recordar que podía hacerla venirse sólo chupando sus pechos, iba a hacerlo después. Primero era garantizar su venida en su vientre. Estaba cargado ya que Bella cariñosamente le había prohibido tocarse a sí mismo y ella había sido muy estricta los días que no era fértil así que estaba muy seguro que por el bien de sus pelotas debía tener una buena descarga sino su mujer lo destrozaría.
Bella llegó a su segundo orgasmo unos minutos después. Edward sonrió mirándola retrocerse bajo él.
- Edward... - gemía esperándolo.
El cobrizo sabía que su gran final se acercaba así que elevó sus caderas y penetro con fuerza. Golpeó una y otra vez con sus caderas hasta que su semen comenzó su camino a través de su cuerpo hasta llegar al de su mujer. Sus tibios chorros empezaron a escapar abundantemente de su pene. Bella conectó su mirada con él ya que era un momento importante. Posiblemente estaban concibiendo a su segundo hijo. Edward siguió moviéndose hasta que su miembro perdió su tamaño y salió de ella empapado.
- Quita esa sonrisa arrogante. - Bella le pidió mirándolo divertida. - Quizás aún no lo lograste.
- Oh nena. Estoy seguro que sí. - se rió quitándose la camiseta ya sudada. Desnudo camino por la habitación hasta encontrar su teléfono.
- ¿Qué haces?
- Marcaré este día y cuando vayamos a tu primera ecografía sabremos qué día exactamente concebimos.
Bella rió divertida y emocionada. Ambos deseaban ese bebé con muchas ganas.
Edward torció el gesto al detectar un mensaje en su teléfono.
- ¿Qué sucede cariño? ¿Tu amante se molestó porque estas conmigo?
Edward cambio de rostro inmediatamente a uno divertido.
- No. Ella sabe que tengo necesidades.
- ¿Necesidades? - se burló Bella aún recostada sobre la cama. Se quitó la camiseta liberando sus pechos.
Edward sonrió lujurioso al verla.
- Si. Soy un hombre difícil de complacer.
Era una buena vida la que llevaba y no se podía quejar. Tenía su propia familia y un trabajo que le gustaba. Trabajo que motivó su traslado a Estados Unidos.
- ¿Niño o niña? - le preguntó su mujer luego de dejar un beso en su cuello.
- Creo que un niño estaría bien. - admitió. - Necesitaré ayuda para ahuyentar a muchachos que buscarán a mi princesa.
- Edward... - rió divertida. - Violet no ha cumplido los cinco años. Creo que los muchachos no estarán en nuestra puerta por muchos años.
- Años donde entrenaré a sus hermanos para alejar muchachos.
- ¿Hermanos? ¿Cuántos niños tienes en mente?
- Tres más. - admitió sin pena.
- Así que seremos una fábrica de bebés. - suspiró mirándolo.
- ¿No te gusta la idea? - preguntó preocupado. - Sé que tu carrera...
- Me gustó ser modelo estos años. - admitió deteniéndolo. - Sin embargo, dirigir la agencia es menos agotador. María me entiende, quiero tener otro hijo y cuidarlo así como hice con Violet los primeros dos años.
- Amas ser modelo.
- Si. - suspiró. - Me gusta pero alejarme un tiempo no me matará. Además te extrañe mucho durante mis viajes y Violet igual, ya debe dejar de ir conmigo a todos lados y llevar una vida menos agitada.
- ¿Crees que recuerde todos los lugares donde estuvieron?
- Espero que si lo hace sean buenos recuerdos y no las noches donde lloraba por su papi.
- Oh cariño. - suspiró abrazándola.
- Estoy siendo sentimental. - admitió apegándose a su cuerpo. - Deben ser las hormonas.
- Era lo mejor que llevaras a Violet contigo, era muy pequeña y te necesitaba cerca. Además no fueron períodos largos y me gusto mucho eso de coger en backstage.
- Tonto. - rió empujando su hombro. - Este pequeñín también irá conmigo a todos lados cuando nazca.
Edward se inclinó y besó su vientre.
- Apúrate en salir que te necesito de guardaespaldas para tu madre y hermana. Es mucho trabajo para mí.
Bella rió divertida.
- ¿Y si es otra niña?
- Oh Dios... - gimió. - Me volveré loco. Seguramente también sería idéntica a ti.
Violet era una versión en miniatura de Bella. Con sus gigantescos ojos marrones podía poner a comer a cualquiera en la palma de su mano. Era una niña muy hermosa y ya habían pedido que sea imagen de campañas publicitarias pero sus padres se negaron. Era una niña, no trabajaría siendo tan joven.
- Ella tiene mucho de ti. - replicó Bella.
- Su manía de tirarse el cabello cuando se estresa. - rió divertido.
- Es una pequeña genio como tú.
- Cariño, tú eres muy inteligente. Mírate tienes tu propia agencia de modelos y además me atrapaste para que te ayude a administrarla, eres una genio.
- Eres tan tonto.
Edward rió pero se acercó a sus labios de nuevo. La distrajo con unos besos antes se penetrarla de nuevo. Bella no se quejó sino que se apretó contra su cuerpo.
Era una buena vida.
Ambos habían llevado su relación con lentitud, no habían vivido juntos hasta que Violet cumplió los dos años. Primero se dedicaron a crear una relación de pareja con salidas y momentos donde trataban de enfocarse en ellos no sólo siendo padres. Edward siguió trabajando y estudiando con los fondos que pudo obtener de los hoteles Swan. Los primeros dos años de vida de Violet los pasó en su propio departamento pero pasaba muchas noches con ellas. Bella por su lado se acercó más a María quién la ayudó con los cuidados de Violet y juntas decidieron empezar con la agencia de modelos, dado que Maria tenía los contactos y la experiencia no les costo mucho empezar. Bella empezó a modelar al poco tiempo recibiendo mucha atención de revistas y campañas publicitarias. Edward la apoyó en todo momento. Incluso cuando algunas sesiones de fotos, pasarelas y entrevistas demandaron que viajara a diferentes ciudades del mundo, él la apoyó. Sin embargo, las extrañó terriblemente ya que Bella se llevó a Violet a todas partes.
Cuando Violet empezó a hablar fluidamente expresó su necesidad de estar más tiempo con su padre así que decidieron vivir juntos. Edward se ajustó a la rutina de tener a la asistenta y maquilladora de Bella en el departamento casi a diario así que empezó a usar pantalones y camisetas siempre, cosa que no hacía cuando vivía solo. Violet por otro lado parecía encantada con las fotos y cambios de ropa que su madre lucía mientras ella jugueteaba con las corbatas de su padre quién acostumbraba sostenerla mientras Bella posaba. Al ver que el negocio crecía y se veían en la necesidad de viajar constantemente a Los Angeles decidieron abrir una oficina en la ciudad y Bella fue la encargada de empezar el proyecto pero entre modelar y su hija no tenía cabeza para todas coordinaciones necesarias fue ahí cuando recurrió a su novio, él aceptó el trabajo y se encargó de aprender como funcionaba el negocio y así poder ayudarla a administrarlo. Pasó casi un año, el cual estuvo lleno de estrés por los estudios acelerados que Edward tomó y a la vez los esfuerzos que hicieron, para que lograran la apertura y unos meses más para que ellos se trasladaran. Para entonces Edward ya le había pedido matrimonio en Forks, un fin de semana donde visitaron a sus padres, la sorprendió en la cabaña donde concibieron a Violet con un anillo que la niña le entregó luego de que su papi le dijera miles de cosas hermosas a su mami y esta empezara a llorar, esa era la señal, anillo luego de lágrimas sencillo y efectivo. Después de anunciar su compromiso la idea de un nuevo bebé los golpeó con fuerza, querían tener más hijos y parecía el momento correcto empezar en la tarea apenas se mudaran.
- ¿Ed? - Lo llamó Bella en un gemido luego de lograr su orgasmo, su novio aún no había alcanzado el suyo.
- ¿Mmm? - preguntó embistiendo su vagina.
- ¿Lo logramos?
- ¿Embarazarnos? Yo pienso que con...
- Hacer una vida, una vida juntos.
Edward le sonrió enternecido.
- Si, amor. Lo logramos.
Bella le sonrió emocionada antes de acercarse a besarlo una vez más.
Juntos, al fin.
Con una vida que tardaron años en acomodar y donde tomaron decisiones importantes que dirigieron su camino hasta ese momento donde la realización de sus sueños era palpable.
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No puedo creer que llegamos al final. Han sido años junto a esta historia. Y estos personajes han sido en más de una ocasión mi escapatoria de la realidad. Como les dije antes sus personalidades provienen de personas que he conocido y de mi misma, soy una persona depresiva y ansiosa como Edward, de alguna manera darle un final feliz me da esperanza.
Bueno nos leemos una vez más en el epílogo.
Saludos
