Rió lleno de emoción sosteniendo la varilla que tenía una dos líneas rosadas.

- Sigue. - gruñó Bella recostándose sobre su pecho. - Sigue. En unos meses tú serás el único que cambiara pañales.

Edward besó su coronilla y ajustó su brazo alrededor de ella.

- Lo sé, lo sé. Lo prometí. - siguió riendo animado. - ¿Cómo te sientes?

- Asqueada. - admitió. - Necesitas una ducha.

Edward rió con fuerza al escucharla.

El bebé en su brazo se removió molesto por el sonido.

- Oh Dios. Otro bebé. - gimió Bella ocultando su rostro en su cuello. - ¿Qué haremos?

- Lo mismo que hicimos con los otros bebés. Llorar con ellos cuando no podamos más.

- Estas de excelente humor. - gruñó Bella.

- Bueno, la verdad me hace feliz la noticia.

Bella suspiró al escucharlo y se acomodó mejor contra su pecho desnudo. Pasó los dedos por su piel pensativa.

- Cuidado, que esa clase de caricias inocentes son las culpables de que ahora estes asqueada. - le advirtió Edward aún de excelente humor.

Bella tiró de sus vellos en venganza.

- Mierda... - gruñó adolorido.

- Estoy asqueada porque hueles a ese estupido perfume. No lo tolero cuando estoy embarazada.

- Lo amas. Además gracias a él estas embarazada de nuevo.

- No me recuerdes el truco del perfume ahora. - gruñó Bella de nuevo. - No sé como puede ser delicioso cuando no llevo un Masen en el vientre.

- Amor, este bebé nos saldrá gruñón si sigues de este humor. - quiso besarla pero el bebé que llevaba en el brazo volvió a quejarse.

- Lo llevaré a su cuna. - Bella se levantó de la cama donde estaban recostados para tomar al pequeño. - Dúchate. - ordenó seria.

- Esta bien. - rió entregando al pequeño.

Bella le sonrió al pequeño bebé que suspiró entre sueños. Sus pequeños cabellos cobrizos le daban un aura aún más angelical.

- Así de bonito debe ser el que esta ahora en tu vientre. - le indicó Edward divertido.

Bella lo fulminó con la mirada.

- Es mi hijo, será hermoso.

- ¿Dónde queda la hermosura Masen?

- Cállate, estas insoportable hoy.

Edward siguió riendo divertido.

Bella sólo puso los ojos en blanco mientras salía de habitación y él iba camino a tomar una ducha en el baño del pasillo de la casa de sus padres.

Era de madrugada y ambos debían dormir pero Bella tuvo la necesidad aplastante de vomitar cuando se acercó a ella, lo cual era indicador de que su sentido del olfato estaba más sensible. Fue entonces que ambos sacaron cuentas y la sospecha de un nuevo embarazo los golpeó de sorpresa. Habían tenido al pequeño Aiden cuatro meses antes. Era ya el tercer bebé que tenían y supuestamente el último para Bella, sin embargo, cuando ella empezó a retomar su vida laboral sus ganas de recuperar su cuerpo dieron como resultado un Edward muy cariñoso e interesado en observarla o mejor dicho asistirla en sus rutinas de yoga. Estas rutinas debían ser temprano ya que los niños despertaban a las 7 de la mañana. Edward despertaba poco después que ella fuera a empezar su rutina en su habitación porque no podía arriesgarse a salir ya que sus pequeños tenían unos oídos con alarma para los pasos de su madre. Edward la observaba con detenimiento en todo momento mientras se preparaba para ir a trabajar, echándose su perfume favorito para provocarla... fue en una de esas sesiones que la tomó sin condón y algo desesperado, Bella le gruñó y le ordenó que la dejara pero sus reclamos no fueron oídos. Cuando se vació en ella le sonrió orgulloso y prometió hacerse responsable por los resultados de su encuentro. Poco más de tres semanas después ya estaba teniendo un resultado positivo al test de embarazo. Al recordar como la embarazo se sintió un poco culpable y apenado porque no estaba en los planes de Bella embarazarse ya que quería retomar su trabajo.

- Un monito se me subió encima mientras regresaba. - la voz de Bella lo sacó de sus pensamientos.

- No soy un monito, soy Spiderman. - La corrigió el niño aferrado a su cuello.

- ¿Spiderman? - rió Edward abriendo la cama para ambos. - Ayer eras Flash.

- Puedo ser todos. - suspiró el niño recostándose cómodamente.

Bella dudo un segundo.

- ¿Qué pasa, cariño?¿Estas mareada?

- No, es sólo que... tuve una especie de dejavú. - admitió entrando a la cama y aceptando el abrazo apretado de su hijo que suspiró cómodamente.

- ¿Si? - suspiró mirándola. - ¿Te viste antes embarazada y con hijo pequeño robándote espacio?

- En realidad, si.

Edward levantó una ceja interesado.

- Yo... - empezó acariciando los cabellos desordenados y marrones de su hijo que cayó rendido al sueño inmediatamente. - Luego de mi aborto... soñaba con esta imagen. Tú y... nuestro hijo, era un niño pero se parecía más a Aiden.

Edward se acercó más apresando de esa forma al pequeño Logan, su segundo hijo de tres años, que al sentirlo gruñó. Ignoró la protesta de su hijo y abrazó la cintura de Bella.

- Yo también soñé con un niño hace unos años en Forks. Quizás es verdad lo que dicen... vivimos en una realidad pero existen otras donde tomamos otras decisiones.

- ¿Crees que en otra realidad él esta vivo? - susurró afectada.

- Me gusta pensar que si. - admitió acariciando su mejilla. - Nunca podremos olvidarlo, por eso prefiero pensarlo así. Feliz como en mi sueño.

- ¿Qué hacía? - preguntó interesada acomodando a su hijo sobre su pecho para estar más cerca a su esposo.

- Uhm... - se detuvo recordando. - Estaba en el bosque con nosotros. Jugando cerca al río y tenía la ropa empapada. Tú estabas de mal humor y él no paraba de intentar hacerte reír. Parecíamos amigos, éramos muy jóvenes en mi sueño y él debía tener diez años.

- ¿Diez? - susurró impresionada. - El de mi sueño era de la edad de Logan. Tenía unos tres o cuatro años.

- Ahora él ya tendría dieciocho. - meditó Edward. - Soy padre de un adulto.

Rió ligeramente en ese momento. Bella en cambio tiró de él para abrazarlo antes de sollozar suavemente.

- Lo quiero con nosotros, debió haber estado con nosotros. - susurró ella.

- Amor... no hay nada que podamos hacer, no podemos seguir lamentando y deseándolo cerca. - susurró. - Además tenemos cuatro hermosos hijos. Debemos concentrarnos en ellos.

- Yo... me siento triste. No lo sé. De pronto empece añorarlo tanto. Desearía haberlo conocido...

Edward le sonrió melancólico.

- Yo también hubiera deseado eso. - acarició su vientre ya que inconscientemente puso ahí su mano protegiendo al bebé que crecía del peso del cuerpo de su hermano.

Edward meditó un segundo. Bella añoraba a su bebé debido a que estaba embarazada del cuarto...

La mañana siguiente se levantó muy temprano, el sol a las justas se asomaba. Dejó a Bella en la cama con Ian enredado entre las sábanas.

Revisó a Violet que dormía pacíficamente en la pequeña habitación ya que su hermanito no estaba para perturbarla tan temprano y Aiden dormía profundamente en la cuna que estaba junto al camarote.

- ¿Mis padres querrán poner otro camarote? - se preguntó en voz baja. - Dios... serán cuatro...

Habían mejorado notablemente la casa de sus padres. Agregaron una habitación que era planeada para ser usada por Edward y Bella cada vez que los visitaran y la antigua habitación de Edward sería usada por los niños. Finalmente Bella se negó a dejar la habitación y la pequeña cama donde solía dormir con Edward cuando vivieron ahí. Los niños se quedaron con la habitación nueva pero pronto esa habitación no sería lo suficientemente grande para cuatro niños.

- Buenos días, cariño. - Lo saludó su madrugadora madre.

- Hola, mamá. - la saludó besando su mejilla con dulzura.

- ¿A qué se debe que despertaras a esta hora?

- Bella... - suspiró sincero.

- ¿Qué le pasó? ¿Durmió mal? Ya le dije que esa pequeña cama...

- No es eso. - rió. - Esta embarazada otra vez.

Su madre lo miró en shock antes de sonreírle en grande.

- Oh cariño. Eso es grandioso. - lo abrazo emocionada. - No sabía que planeaban más niños.

Sólo planeé a uno de mis hijos, pensó.

- No lo planeamos. - admitió suspirando. - No sé cómo funcionaremos. Bella quería trabajar de nuevo. Modelar...

- Estoy segura que podrán hacer lo necesario para que este bebé se integre a su rutina pronto. Además Aiden y él serán contemporáneos, les gustará jugar juntos.

- Es posible. - suspiró algo triste.

- ¿No quieres tener otro hijo? - le susurró su madre sorprendida.

- Si quiero, por supuesto que si. Ya amo a nuestro bebé es solo que no me siento bien al atrasar una vez más los sueños de Bella. Ella me ha dado todo y yo sigo exigiéndole más.

- No estas atrasando nada. - le aseguró Bella con los ojos llenos de lágrimas y un bebé cobrizo en sus brazos que bebía de su pecho.

- Los dejaré solos. - les sonrió su madre saliendo del lugar.

- No es necesario que trates de hacerme sentir mejor. - le aseguró con una pequeña sonrisa. Bella se acercó hasta estar frente a él.

- Esto. - señaló Bella a su bebé y luego tomó su cintura. - Es mi sueño desde que tengo dieciséis años. No modelar, ni trabajar. ¿Qué no ves que nuestra familia siempre fue mi gran sueño? Además también te prometí darte todos los hijos que quisieras. Ahora espero que con cuatro tengas suficiente.

Sonrió en grande al escucharla.

Estaba locamente enamorado de la mujer que tenía frente a él.

- ¿Ya podemos abrir los regalos? - una pequeña voz gruñona los hizo saltar.

Logan caminaba con dificultad debido al sueño que aún tenía. Terminó chocando contra el cuerpo de su madre para intentar subir a sus brazos.

- Mañana es Navidad, tesoro. - le aseguró su madre acariciando su mejilla. - Tienes que esperar un día más.

- Solo quiero abrir uno. - prometió aún tirando de su ropa para treparse.

- Logan. - suspiró mirándolo. - No puedo tomarte en brazos, Aiden esta comiendo ahora.

- Ven conmigo, campeón. - Edward tomó a su hijo que no parecía muy conforme.

Logan era idéntico a Bella y Violet, los tres eran evidentemente familiares. En cambio, Edward era muy diferente con su cabello cobrizo y ojos verdes. Cada vez que iban a Forks las habladurías empezaban y sus niños eran blanco de eso. Habían rumores estupidos sobre su paternidad pero no le importaba, sus hijos eran perfectos y bellos, así que no había manera de que hubiera deseado tener algún rasgo suyo en ellos. Sin embargo, quien si estaba molesta era Bella que lo hostigó con la idea de un nuevo bebé desde la primera navidad de Logan en Forks. Edward no quería intentar tener un hijo que saliera igual a él sólo por chismes que no deberían molestarla y se negó por dos años y medio hasta que ella cambió de anticonceptivos y él no pudo llevar un control adecuado de su libido que le permitiera colocarse condón en todas las oportunidades que estaban juntos. En esa ocasión fue Bella quien rió de felicidad por el resultado positivo de la prueba de embarazo. Aiden salió idéntico a sus hermanos pero con cabellos cobrizos y eso permitió que su madre se tranquilizara en su obsesión. Lamentable Logan estaba teniendo problemas con la idea de no ser más el pequeño de la casa.

- ¿Hoy si iremos al bosque? - preguntó Logan mirando por la ventana.

Bella dudó mirando al bebé que amamantaba. Aiden era muy pequeño y necesitarían llevar muchas cosas para hacer el pícnic que los niños deseaba.

- Mamá, no encuentro mi peine. - una gruñona y despeinada Violet entró.

- Es el monstruo del bosque. - se rió su padre haciéndole cosquillas a un no tan gruñon Logan.

- ¡Si! ¡Es una niña lobo!

Violet les gruñó molesta.

- ¡No pueden hablarme así! ¡Soy la hermana mayor!

Edward tuvo una idea en ese momento.

Aiden se quejó por los gritos.

- Esta en tu bolso, cariño. El que llevaste al supermercado. - le indicó Bella cambiando de pecho al bebé.

Violet puso cara de resolución y salió corriendo.

Edward suspiró viendo a su pequeña niña, la adolescencia parecía acercarse a pasos agigantados y sólo tenía nueve años. Bella lo tranquilizó diciendo que ella fue igual en su momento y que tener una pequeña vanidosa no significaba que ya había empezado la adolescencia.

- Papá, quiero ir al bosque. - gruñó Logan.

- Bien iremos. - aceptó.

- Edward... - le reclamó Bella.

- ¡Yey! - gritó eufórico Logan perturbando a Aiden que fijo la vista en su hermano. - Llevaré mi disfraz de...

- Sin disfraces. Además iremos al río. Así que...

- ¡Me meteré al agua!

- No, debes abrigarte más porque en esta época hace mucho frío.

Logan no parecía muy conforme pero aún así fue alegremente a ponerse ropa.

- ¿Bosque? ¿Río? ¿Niñin aireos? ¿Bebé? ¿Me explicas el plan?

- Es una sorpresa. - sonrió enigmático.

- Espero que sea un buen plan. - suspiró mirándolo escéptica.

Y lo fue.

El bosque estaba cubierto por un manto blanco que sus hijos usaron en su guerra de bolas de nieve. Cuando llegaron a la vieja pero reformada casa del guardabosques Edward sacó una vieja bandera que decía Masen. Entre risas le contó a su familia que hizo la bandera cuando tenia diez años y solía ponerla en la puerta de la casa para marcar su territorio.

La bandera fue colocada en una rama que cruzaba el río, estaba lo suficientemente alta para que el cause del rió nunca la alcanzara y el viento pudiera flamearla. Edward la miró nostálgico mientras Logan saltaba hablando sobre piratas y Violet buscaba refugio en brazos de su padre ya que había estado nerviosa cuando lo vio treparse al árbol.

- ¿Estas bien? - Bella le preguntó curiosa. Tenía a Aiden en su pecho firmemente sujetado en su porta bebé y su abrigo envolvía a ambos.

- ¿Recuerdas el sueño que te conté?¿Ese donde él aparecía?

Bella pareció afectada al escucharlo.

- Si.

- Tenía esa bandera en su espalda como si fuera una capa. Parecía tan feliz en ese momento que me pareció correcto tenerla aquí mientras les contamos a los niños sobre él.

Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas mientras asentía.

Violet miró curiosa a su padre.

- ¿Qué pasa, papi?

- Pues pequeña, debes saber que tienes un hermano mayor que no pudo estar con nosotros.

Violet abrió los ojos impresionada.

- ¿Cómo se llama, papi?

Edward miró dudoso a Bella, tenía un nombre en mente. Ese que en ese sueño le fue revelado. Sin embargo, no sabía si decirlo.

Su esposa habló por él.

- Noah, se llamaba Noah.

Al escucharla se quedo sin aire. Coincidía. Su mirada era igual de emocionada porque ella también sabía que habían coincidido.

Y ahí fue cuando Edward empezó a contarle de la manera más dulce posible sobre un niño de pelos cobrizos que los cuidaba hace dieciocho años y que debían recordar siempre porque fue quien cambió la vida de sus padres. Bella lloró por la versión adulterada y dulcificada de los eventos. Con un suspiro triste pero dulce se refugió en los brazos de su esposo mientras Violet absorbía la información y Logan saltaba alegremente al rededor de ellos.

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Que difícil fue dejar esta historia, muchas emociones y momentos complicados. Realmente espero que les gustara este epílogo que me costo bastante escribir más que todo porque no deseaba dejar ir esa historia.

Como prometí en su momento con Limites Obligados, también intentaré escribir una que otra escena extra para endulzar el paladar con esta ya hermosa familia o para saldar algún hueco en la trama que ustedes deseen leer.

Sin más que decir les deseo una feliz Navidad.