Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Si comienzas a entender lo que eres sin intentar cambiarlo, lo que eres se somete a una transformación."

- Jiddu Krishnamurti

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Capítulo 47:

"El final de Octavinelle"

- No te olvidas de nada ¿Verdad? No me hago responsable si olvidaste algo aquí, gatita. – Preguntó Leona terminado de ayudar a acomodar el equipaje de la sacerdotisa.

- He revisado todo y ya nada me falta. – Dijo Shiori mirando de regreso al hombre león con una divertida arqueada ceja blanca . – No te preocupes al fin y al cabo ya recuperaras la tranquilidad de tu cuarto solitario.

Después de todo el incidente del overblot la sacerdotisa regresó al dormitorio de Leona para guardar sus cosas y regresar a su ya recuperada casa. Por otro lado, Leona no lo admitiría aun frente a ella, pero realmente iba a extrañar un poco su presencia aquí. Incluso en las noches.

- A la próxima que vuelvas asegúrate de no traer otro problema inesperado. – Dijo él tomando asiento en su cama cómoda.

- Sí, lamentó por todo eso Leona. – La albina se rascó la mejilla aun lado. – Pero en verdad me siento muy agradecida por todo tu apoyo y puedo decir que me has dejado muy sorprendida y hasta orgullosa de todo lo que hiciste y estás haciendo por tu dormitorio... - Luego soltó una leve risa. – Incluso si en un inicio solo lo hiciste era para evitar que no volviera a dar otro concierto aquí o por otro motivo.

- Tardaré días en quitarme esa imagen mental, aunque... – Él sonrió ladinamente - si vienes a solo tararear música más suave, lo tendré en consideración la próxima vez.

- ¿Acaso solo quieres buscar nuevos métodos para dormir tranquilo? – Ella bromeó sentándose también en la cama.

- ¿No me lo merezco después de estar tres días ayudándote?

Ella tan solo soltó una risita mientras daba una última mirada al cuarto y curiosamente se topó con el tablero de ajedrez que él tenía sobre su escritorio.

- Quizás podría aprender a jugar ajedrez, ya sabes para siquiera mantenerte un poco más despierto. - Ofreció ella. – No es como el Shogi pero la gran mayoría de las fichas se mueven casi igual.

- ¿Shogi? – Preguntó Leona un poco interesado en esa propuesta.

- Es como el ajedrez solo que más complicado ya que hay más reglas para mover ciertas fichas y además puedes subir de rango a tus piezas para realizar otros movimientos y mejorar las estrategias. – Shiori recordó todas las tardes de juego con las que pasaba con su maestro y a veces con Koichi. – Siento que cada día me voy oxidando y realmente estoy buscando un oponente digno para jugar en algunas ocasiones.

- Usualmente suelo estar cansado para muchas cosas... - Suspiró en un inicio Leona.

Shiori ya sabía de antemano que esa sería la respuesta, pero lo que Leona dijo a continuación la sorprendió mucho.

– Pero si lo coordinas bien conmigo entonces eres bienvenida a regresar aquí otra vez. – Terminó el ojiverde acariciando suavemente la cabellera blanquecina de la joven. – Solo advierto que no pienso ir tan fácil para ti.

Ante tal respuesta, Shiori tan solo le sonrió dulcemente y le respondió con orgullo.

- Nunca espero que lo fuera, mientras más difícil sea la partida más ansiosa estoy de saber cuál es tu tipo de estrategia.

- La curiosidad mató a la gatita ¿Sabías? – Respondió Leona.

- Pero al menos murió sabiendo.

Leona solo terminó soltando una risa mientras veía como Shiori tomaba su maleta, se despidió nuevamente y luego salió por la puerta dando un último intercambio de mirada escarlata con mirada verde verano.

- "Te estaré esperando"... - Pensó él colocando su cuerpo sobre las sábanas blancas y cerraba sus ojos para descansar.

Al salir del cuarto, Shiori, se topó con Ruggie y Jack y obviamente también les agradeció por toda su ayuda hasta el final. Ellos quisieron ofrecerse a lo que ella agradeciendo por el detalle accedió mientras todos caminaban rumbo a su hogar.

En el camino sorpresivamente para la sacerdotisa vio la gran mayoría de los estudiantes del dormitorio se despidieron de ella a la lejanía mientras movían sus brazos de un lado a otro, claramente lo chicos extrañaría la constantes presencia de la joven, pero al menos tenían el consuelo de que la podrían encontrar caminando por los pasillos del instituto o visitarla en el dormitorio. Al fin y al cabo, Shiori les prometió visitarlos cuando pudiera.

Después de un tiempo, tanto Shiori como Grim regresaron a su hogar. Billy, William y Bletcher realmente los habían extrañado después de tres días, lo bueno de todo era que la casa todavía estaba intacta con todas las cosas que ella dejó atrás. Sus lienzos y materiales aún estaban en su lugar. Las habitaciones incluida la suya estaban limpias. El cuarto de entrenamientos estaba ordenado y la despensa de la comida junto con el refrigerador aún tenían comida.

Para Shiori y Grim fue un gran respiro de tranquilidad y nostalgia el volver a casa. El felino decidió ir a dormir tan pronto como pisó una pata en el dormitorio mientras que la sacerdotisa quiso pasar un momento afuera para dibujar un poco con el fin de relajar la mente y pensar en todo lo sucedido.

Y a lo mejor quizás tenga la oportunidad de toparse con alguien.

Las horas pasaron y pasaron hasta dar pase a la noche despejada con las brillantes estrellas colgando en el cielo junto con la brillante luna.

- Y listo... – Dijo Shiori dando los últimos detalles de una de las tantas hojas sueltas que tenía cerca con el gráfico de una de las esculturas que el dormitorio abandonado tenía. – Sé que este no es mi verdadero hogar, pero es bueno regresar a este espíritu hogareño.

Entonces las ya conocidas luces verdes neón aparecieron volando alrededor de ella junto con esa gran aura familiar.

- Buenas noches, Tsunotaro. – Dijo Shiori girando su cabeza a un lado para toparse con la gran imagen del azabache con cuernos.

- Oh, veo que ya has regresado. – Habló el ojiverde. – Me sorprende que fueras capaz de vencer a Ashengrotto. En un inicio me pareciste distraída, pero resulta que eres bastante astuta.

- De hecho, fue gracias al consejo que me diste. Fue esencial para idear un plan. – Sonrió la albina. – Nuestra charla sobre las gárgolas fue una gran pista.

- ¿Yo? – Tsunotaro miró sorprendido.

- Sí, tú.

- Sin embargo, no pensaba ofrecerte una solución.

- Coincidencia. Apropósito. Destino. Algo inevitable. Hay tantos nombres que le podemos llamar a lo que sucedió, pero ninguna de ellas le quita el hecho de que lo que dijiste fueron la clave para este resultado. – Shiori guardó su lápiz y se giró todo su cuerpo para verlo cara a cara. - Por eso te lo agradezco, con o sin intenciones me ayudaste.

- Fufu. – Rió Tsunotaro. - En cualquier caso, supongo que todo salió a mi favor ya que este jardín está tan tranquilo como siempre. Me hubiera gustado ver la cara de Ashengrotto caer en la desesperación, debió haber sido un espectáculo digno de ver.

Al instante la sacerdotisa frunció levemente su ceño.

Muy a pesar de todo lo que pasó, ella ocasionó que Azul finalizara por entrar en el estado Overblot cuando mandó a destruir los contratos era lo equivalente a como si alguien le hubiera roto su rosario, esos objetos tenían un valor sentimental muy grande. Las cosas que le pasaron a Azul no era algo de lo que ella se enorgullece haber ocasionado.

- No puedo estar de acuerdo con eso. – Dijo tranquilamente Shiori, aunque su rostro se mostró un poco acongojado. – Es decir, si me alegra que todo volviera a la normalidad, pero el haberlo lastimado emocionalmente con una decisión mía no es algo que me gusté alardear porque, nadie merece ser lastimado de esa manera ni con palabras, ni con acciones y mucho menos golpes.

- ¿Incluso si ellos fueron los primeros en lastimarte? – Preguntó Tsunotaro alzando la ceja.

- Honestamente no me importa mucho saber quién fue el primero en lanzar la piedra. Si me pusiera a pensar el origen de todo ese problema no tendría fin. – Dijo la sacerdotisa. – el odio solo genera más odio y si queremos que ese ciclo termine entonces la mejor solución es darle a entender que lo que hace no es la solución al problema... ese siempre es mi lema de vida.

Tsunotaro se quedó pensando en las palabras de la sacerdotisa por un breve tiempo antes de nuevamente sonreír.

- Me agradas. Tienes una manera de pensar muy peculiar y llamativa.

- ¿De verdad? – Shiori se sorprendió mucho al escuchar esa respuesta.

- Aunque lamentó mucho si mi comentario te hizo incomodar.

- Descuida Tsunotaro, apenas vamos conociéndonos de poco a poco.

- Sí... - Respondió el azabache antes de sentir un pequeño sonido muy a la lejanía. – Hm creo que es hora de que vuelva a mi propio dormitorio...

Shiori al ver que el hombre nuevamente ya se estaba a punto de irse entonces un impulso de querer agradecerle apareció rápidamente en su mente así que sosteniendo lo que tenía en sus manos y lo detuvo brevemente.

- Espera, antes de que te vayas te quiero dar esto... - La albina le extendió las varias de hojas sueltas.

- Esto es... – Tsunotaro examinó cada hoja con un leve asombro sumado a un gran cuidado muy extremo.

- Estuve dibujando toda la tarde y tenía una pequeña noción de que aparecieras. Entonces como noté que te gusta mucho todo este tema de las gárgolas pensé que si te daba todas las ilustraciones los canalones de mi templo que recuerdo junto con algunas del dormitorio abandonado entonces te demostraría lo cuan agradecida estoy contigo. – Comentó Shiori jugueteando con sus dedos a su espalda. Se notaba que la ansiedad la estaba carcomiendo, pero realmente quería darle algo por su ayuda. – Sé que no es el mejor regalo, pero lo entenderé si no lo quieres. No hay ningún...

- Me gustan. – Dijo Tsunotaro acomodando la colección de hojas en una mano al mismo tiempo que iba tomando la mano libre de la sorprendida sacerdotisa. – Gracias, voy a apreciar este hermoso detalle hecho por tus manos, Señorita Shiori.

- Me alegra que te haya gustado. – La albina sonrió de satisfacción al saber que al ojiverde le gustan sus dibujos.

El azabache tenía todas las intenciones de nuevamente besar la mano de la joven como cortesía y estaba muy cerca de realizar ese contacto hasta que el sonido de una rama rompiéndose a lo lejos junto con el sonido de varios pasos los irrumpieron.

- Hay dos presencias acercándose... – Advirtió Shiori viendo a la dirección de las rejas de su dormitorio, de alguna manera sintió una familiaridad en estas dos presencias como si ya las hubiera visto antes.

- Perdone me tengo que retirar, buenas noches. – Se despidió Tsunotaro antes de desaparecer junto con las hojas de papel y las luces neones.

- Sí, buenas noches... - Se despidió la albina al aire.

Estaba muy confundida con la salida de Tsunotaro a comparación de las anteriores veces y pensó que quizás a lo mejor se le hacía tarde para el toque de queda y que por ello tendría que regresar pronto a su dormitorio, en fin, quizás si tiene una próxima conversación en un futuro entonces podrían seguir platicando en otro momento. Shiori iba a caminar de regreso hacia su casa, pero luego el sonido de dos voces llamó su atención.

- ¿Lo viste? – Dijo una voz tranquila.

- No, parece que no está aquí. – Sonó la voz fuerte.

- "Estas presencias ya las he sentido antes" – Pensó Shiori caminando con cuidado y en silencio hacia una de las columnas que tenía sus rejas.

Para su mayor sorpresa ella no se equivocó ya que al asomarse por el borde de la pared pudo ver que se trataban de los mismos jóvenes de cabello plata y verde del mismo dormitorio que pertenecía Tsunotaro, aquellos que conoció en la cafetería y que la ayudaron cuando pasó el incidente del torneo mágico. Si mal ella lo recordaba sus nombres eran Silver y Sebek.

- Quizás podría estar en el edificio oeste. – Dijo Silver mirando a la dirección opuesta a la del dormitorio.

- Uugh, Joven amo. – Suspiró preocupado Sebek. - ¿Por qué siempre vas sin tus guardias?

"Shiori-sama, No debe salir a estas altas horas de la noche sin una escolta."

- "Me recuerda mucho al hermano Fudo-san ... pero ¿Por qué?" – Pensó Shiori llevándose la mano al pecho.

- ¡Eso es porque le quitaste los ojos de encima, Silver! – Ahora Sebek exclamó muy fuerte su tono de voz.

- "Ah, ya me acorde" – Habló mentalmente ella recordando la fuerte voz de Fudo.

- Ya no es un niño. – Justificó Silver. – Te preocupas demasiado por él.

- ¡Entonces sería demasiado tarde si algo malo le sucediera! ¡No bajes la guardia ni por un segundo! – Gritó Sebek. - ¡¿Tienes algún respeto por tu distinguido papel como guardián del joven amo?! ¡No permitiré que olvides la gran deuda que le debes al joven amo y a Lilia por criarte!

- Eso no tiene nada que ver con lo otro... - Suspiró Silver un poco fastidiado por el comportamiento de Sebek.

Como si eso fuera el fin de la conversación los dos jóvenes partieron a otro rumbo para buscar a tal "Joven amo" haciendo que por fin Shiori saliera de su escondite.

- ¿Joven amo...? – Shiori ladeó su cabeza. – ¿Están buscando a alguien que se perdió?

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Después de colocarse su camisón y dejar su ropa a un lado miró por última vez el nuevo cristal que colgaba de su cuello con un hermoso brillo y se dirigió a su habitación para toparse con Grim ya profundamente dormido sobre la almohada mientras hablaba entre sueños.

- Oyes... no puedo comer tanto... es un pez grande... zzz... Myah... Myah - Roncó Grim.

Shiori solo soltó una leve risa.

- Hoy fue realmente agotador... - Suspiró ella pasando por el espejo de su cuarto.

Pero ni bien pasó al lado otra vez un fuerte palpitar resonó en su pecho junto a una luz que se encendió a su espalda junto con su tatuaje.

- Imposible... - Susurró Shiori volteando su cabeza rápidamente para ver que otra vez el espejo estaba emitiendo nuevamente esa fuerte luz blanca.

La última vez que pasó esto siempre había creído que era alguna clase de sueño, pero ahora que se estaba pellizcando el brazo podría comprobar al cien por ciento que está completamente lúcida y en sus cinco sentidos.

Entonces, ella se acercó para caminar lentamente y con cuidado para mirar la superficie brillante. Se podía ver que el reflejo se llenó una niebla blanca empezó a nublar todo el escenario junto con una sombra que tocaba al espejo como si fuera una puerta.

En un inicio creyó que se trataba de algún espíritu atrapado en el espejo, pero gracias al Ajna no pudo detectar nada o al menos...

- ¿...Alguien? ... ¿Allí? – Sonó una voz casi opacada.

Shiori miró a todos lados buscando la procedencia de la voz, pero al no encontrar otra presencia aparte de la suya y de los que vivían allí entonces tan solo había un lugar posible.

- ¿Hay alguien... Ahí dentro? – Dijo la voz proveniente del espejo.

Pero ahora la mayor sorpresa para la sacerdotisa era que la sombra ahora mostraba una silueta aún más clara en la que consistía en una gran cabeza con dos orejas redondas. Shiori pudo reconocer fácilmente esta imagen ya que se trataba de la más icónica marca que todas las películas Disney tenían presentes en cada caja de video. Pero cuando sus ojos dieron un parpadeo el brillo junto con la imagen desapareció mostrando nuevamente el reflejo de la sacerdotisa sorprendida a más no poder.

Muchos habrían dicho que quizá si hubiera sido un delirio momentáneo por el cansancio, pero la sacerdotisa estaba muy segura de lo que vio y no se trataba de alguna ilusión mental o de cualquier clase.

Esa era la silueta de...

- ¿Mickey? – Susurró Shiori tocando la superficie plana del espejo.

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Después de despertar, desayunar algo ligero, colocarse el mismo conjunto que usó para ir al Mostro Lounge aquella vez y guardar todos platos ya utilizados, tanto Shiori como Grim, pudieron escuchar la tocada constante de la puerta, anunciándoles que alguien había llegado a su casa. Al caminar hacia la puerta y abrirla de par en par se toparon con los dos gemelos Leech quienes estaban vestidos con sus uniformes y sus sonrisas radiantes.

- ¡Koebi-chan! ¡Foquita con orejas! ¡Buenos días! ~ - Exclamó Floyd alegremente entrando al dormitorio.

- Buenos días Floyd. Buenos días Jades ¿Qué los trae por aquí? – Preguntó Shiori sorprendida por su visita.

- Venimos a recogerte. – Respondió Floyd. – Vamos a dar un paseo.

Grim tan solo al ver a los gemelos por la puerta se había ocultado en el hombro de Shiori para usar su cabello blanco como si fuera alguna clase de cortinas protectoras.

- Ugh... sigo poniéndome nervioso cuando los veo porque creo que estoy en problemas otra vez. – Susurró Grim cerca del oído de la sacerdotisa.

- Oh dios mío. Nunca haríamos nada desagradable a los que no rompen contratos. – Respondió Jade colocando su mano a la altura de su pecho, como si el comentario de Grim lo hubiera herido, pero dicha actuación terminó rápidamente cuando sonrió de nuevo. – Hoy es un día muy brillante y soleado, con clima maravilloso para una excursión... lo que significa.

- ¡Vamos al museo conmemorativo de la Atlántida! – Añadió Floyd muy animadamente casi al punto que Shiori sonrió a escondidas por esa actitud infantil.

- Ya veo... - Sonrió la albina ante la idea de regresar al mar. – En ese caso iré por mi bolso para tener lo suficiente para mi entrada.

Shiori estaba a punto de tomar su pequeño bolso colgado en el perchero cerca de la puerta, pero la mano de Jade delicadamente se posó en su mano para alejarla de dicho objeto.

- De hecho, Azul fue tan amable de pagar por la entrada para todos, así que no te tienes que preocupar. – Respondió Jade. – Se adelantó y ya debe de estar esperándonos allí junto con los demás.

- Hmmm. – Shiori alzó una ceja ante el entusiasmo de los gemelos. – No ha alterado la foto ¿verdad? – Preguntó con cautela.

- De hecho, tengo la foto está conmigo para guardarla. – Dijo Floyd sacando de su bolsillo la foto original.

- Ya me lo suponía. – Suspiró la albina, aunque no fue con desgano sino con un toque gracioso mientras tomaba la cámara fantasma que estaba colgada. - Bueno quien soy para juzgar... - Luego miró a los gemelos. - Entonces ¿nos vamos?

- Sí, señorita Shiori. – Sonrió Jade ofreciendo su brazo.

- Vamos, date prisa ~ Vamos~ - Respondió Floyd imitando las acciones de su hermano.

La sacerdotisa se quedó un tanto sorprendida por las acciones nuevas que los gemelos hacían, pero por esta vez optó por no pensarlo mucho y aceptar aquella muestra de detalle.

En lo que iban caminando...

- Oye Koebi-chan cuéntanos más acerca de ti y el mundo del que vienes. ~ - Sonrió Floyd. – Esa amiga tuya nos resultó muy llamativa. ~

- Es una lástima que no la hayamos conocido lo suficiente para saciar nuestra curiosidad. – Dijo Jade.

- ¿Están seguros de que quien escuchar los datos? Solo advierto que son extensos. – Shiori sonrió de al lado.

- No es ninguna molestia señorita Shiori, es más ayudaría a entretenernos en lo que caminamos hacia el museo.

- Una vez mencionaste que Azul y Akai tako-chan tenían muchas similitudes~ Quiero saber en qué más se parecen. ~ – Comentó Floyd.

- Supongo que eso es algo que tenemos en común. – Dijo Shiori ganándose una leve sonrisa de los gemelos. – Veamos ¿Quieren saber todo acerca de los Akkorokamuis? o ¿De las otras criaturas marinas, aparte de las ningyo, que existen aparte de Akko?

- ¿Tienes otras más criaturas marinas aparte de las ningyo? ~ – Preguntó Floyd mirando entretenido.

- Por supuesto, desde Bake-Kujiras que es una legendaria ballena fantasma, los Umibozu que son seres oscuros que salen de los mares para destruir embarcaciones, hasta nurea que son como las mujeres serpiente...

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Ya adentro del museo...

- Wow, es tan genial. El interior es increíble. – Dijo Ace sorprendido mirando el interior de la infraestructura.

- Hay una estatua de un legendario rey del mar... - Dijo Deuce mirando las esculturas que estaban a su alrededor. – Parece que hay otras personas importantes además de la bruja de mar, eh.

- ¿No está bien entrenado este rey? – Comentó Jack mirando alegremente la estatua del rey Tritón.

Shiori tan solo empezó a sacar varias fotos a diestra y siniestra del lugar con la cámara fantasma, la primera vez que vino aquí no pudo enfocarse en los detalles, pero ahora que lo podía mirar detenidamente se sentía como si estuviera en la mismísima Disneylandia de Estados Unidos, pero con el hecho de que todos aquí todo era real. Se sentía como si viviera en un ensueño y no iba a desaprovechar esta oportunidad.

- Ya tengo muchas referencias guardadas. ~ - Cantó Shiori. - Tengo suerte de haber comprado varios cartuchos de antemano.

Luego cargó rápidamente el próximo rodillo fílmico como si hubiera recargado una pistola para seguir disparando con luces.

- ¿Como cuantas fotos vas? – Preguntó Grim mirando maravillado por el lugar.

- Hmmm las suficientes para completar un ¼ de mi álbum personal. – Sonrió la albina.

- Bienvenidos todos, al Museo Conmemorativo de la Atlántica – Saludó Azul detrás de todos los presentes. – Hoy el recorrido educativo está patrocinado por el Mostro Lounge. Bueno, usé esa excusa para reservar el museo para hoy, así que por favor diviértanse.

- Ahí está, el pulpo Azul... - Dijo Grim girando todo su cuerpo junto con el de los demás para toparse con la imagen humana del líder de Octavinelle en su uniforme de colegio. - ...Oh espera, ¿Por qué sigues en tu forma humana?

- Bueno, los cilophytes y las cecaelias como yo somos muy raros de ver por aquí... - Justificó Azul acomodando sus lentes. – No quisiera atraer una atención desagradable después de devolver la foto.

- No hay necesidad de preocuparse. – Dijo Jade en su forma original. – Nadie se daría cuenta de que el pulpo regordete de la foto eras tu.

- Vinimos hasta aquí así que ¿No sería más conveniente estar en tu forma real? – Floyd inclinó su cabeza a un lado en el mismo estado que su gemelo.

- Hmmm. Por favor déjenme en paz. – Azul respondió. – Iré a guardar la foto en secreto, así que por favor disfruten de su visita turística.

Luego de lo dicho el joven de lentes tan solo salió caminando hacia la zona en la que estaban todas fotos de la visita mientras que los demás se iban por el lado contrario.

- El cachivache dorado de la princesa sirena se exhibe por aquí. – Dijo Floyd señalando la sección de artículos antiguos.

- Lo vi en el panfleto, ¿pero eso es totalmente solo un tenedor? No importa cómo lo mires. – Comentó Ace moviendo el panfleto en varias direcciones tratando de entender la imagen.

- Hehehehehh... - Rio Jade. – Podría parecer eso para los de la tierra...

Y así Jade continuó explicando la mayoría de los objetos de la exhibición mientras los demás lo seguían, sin embargo, Shiori tan solo se quedó mirando a la dirección a la que estaba Azul y tomó la decisión de acompañarlo por lo que empezando a bucear se aproximó lentamente a él. Aunque el joven de lentes noto la presencia de la joven,gracias al sonido del agua moviéndose.

- ... ¿No vas a ir con ellos? – Preguntó Azul alzando una ceja a la joven.

- De hecho, viene aquí para acompañarte un rato. – Comentó Shiori.

- No hay necesidad de dudar de mí, lo devolveré apropiadamente...

Luego de declarar dicha afirmación, el joven de lentes, sacó la otra foto editada y la colocó devuelta a su lugar, aunque se podía notar muy claramente que tenía en su cara un leve tiño de insatisfacción por la acción que hizo. Por unos cuantos segundos tanto él como su acompañante solo se quedaron viendo la imagen en silencio y sin que nadie dijera nada, o al menos lo fue hasta que alguien decidió romper el muro de hielo que los separaba a los dos.

- ...Pensé que si borraba todas mis viejas fotos creí que me ayudarían a borrar mi pasado de ser un pulpo tan indefenso y tonto. – Dijo Azul sin quitar la vista de la foto. – La bruja del mar nunca escondió su oscuro pasado, pero lo enfrentó y trabajo para sobrescribir su reputación. – Luego bajó un poco su cabeza. – Seguía diciendo que quería ser como ella, pero... al final, no pude aceptar a quién era en el pasado y seguí rechazándome.

Shiori sabía de antemano todo lo que Azul pasó en su pasado y no era fácil para él aceptarse de la noche a la mañana, cuando uno lleva consigo las palabras de los demás niños lo han dicho durante años y de guardados sin buscar la ayuda de alguien tan solo esó le generó varias heridas emocionales que tardan en sanar dependiendo de lo que él iba a decir. Sabía que tomara su tiempo, pero aún está a tiempo de poder amarse tal como es y de eso ella estaba segura.

- Creo que nuevamente te está subestimando Azul. – Dijo Shiori. – Yo creo que tú eres genial incluso si no necesitas robar las habilidades de otros, tan solo mírate ahora tienes un poder mucho más fuerte que en el pasado y eso tan solo lo conseguiste con esfuerzo y dedicación. Eso es algo que admiro de ti.

- ¿Eh? – Respondió Azul sorprendido por las palabras de Shiori tanto que nuevamente sintió como su cara se iba calentando, aunque sea un poco.

- Con esa mente brillante lograste demostrar ser lo suficientemente emprendedor para incluso poner contra las cuerdas a un adulto como el director. – Ella sonrió. – Aprender a ser un gran trabajador es mucho más difícil que la magia ya que se requiere de una gran fortaleza para seguir creciendo y dejar una huella en este o en otro mundo.

- ¿Trabajador? ¿Yo...? Fufu ¿Puedo pedirte que se abstenga de pintar todo con tu luz tan positiva? – Azul solo desvió su rostro a otro lado dando a entender que no le importaba la conversación, pero lo que nadie sabía era que una sonrisa suave estaba adornando su cara. – Soy simplemente una persona que quería vengarse de las personas que se burlaban de mí.

Ante el desviamiento de mirada, Shiori, tan solo posó su mano a la altura de la mejilla del joven y lo giró nuevamente de regreso para mirarse mutuamente.

- Llámalo como quieras, pero toma lo que dije como un consejo de una persona que también sufrió bulling. – Dijo Shiori palmeo levemente la mejilla del joven para retirarla lentamente y estando dispuesta a salir del lugar para darle Azul un tiempo para que recapacitara su conversación.

Sin embargo, Azul nunca supo el ¿por qué? o si fue un impulso, pero otra vez recordó el fragmento del poema justo en la parte en la que la medusa se aleja con su grupo mientras el pulpo veía como se alejaba de su vista y sintió un leve pánico al verla alejarse, tanto que rápidamente tomó su mano antes de que ella se fuera mientras le decía:

- Espera...

Shiori se sorprendió mucho con esta actitud inesperada, pero vio algo en los ojos de Azul que querían decirle algo por lo que tan solo se quedó quieta mientras lo miraba fijamente y abría bien sus orejas para escuchar con claridad.

- ¿Por qué los perdonaste? – Preguntó él suavizando el agarre de su mano hasta liberarla. – Tu tenías todo lo necesario para vengarte de ellos, pero ¿por qué no lo hiciste?

Ante tal comentario la expresión sorprendida de la albina cambio a uno lleno de una total tranquilidad acompañado de una suave sonrisa.

- Esa pregunta tiene varias respuestas quizás sea por que como me educaron, por mi manera de ser y muchas otras cosas más, pero por mucho tiempo he visto como muchas personas intentaron optar por el camino de la venganza, pero eso lejos de solucionar el problema solo terminan por empeorar aún más ya que debido a que ellos se enfrascaron en satisfacer ese vació que llevaban en su interior tan solo provocó que se perdieran de las verdaderas cosas más importantes de la vida. Hay un dicho que dice que: "es fácil vengarse, pero perdonar es muy difícil." – Entonces ella recordó nuevamente a Akko. – No es fácil, eso es un hecho, pero al menos así demuestro que las palabras de aquellos que me molestaron tan solo eso... palabras vacías al aire que vienen de alguien que necesita trabajar de donde viene toda su ira y eso lo sé ya que esos antiguos apodos de mi físico no es lo que realmente me define como soy actualmente.

- ¿Cómo puedes mantenerte tan tranquila? incluso con todas las palabras y acciones que te dije. Es demasiada presión incluso para alguien como yo. – Dijo Azul

A cada palabra que escuchaba de ella poco a poco empezó a sentir una gran admiración por la tranquilidad que ella poseía.

- La presión me hizo ser lo que soy y gracias a esa cualidad aprendí que nadie realmente hace daño porque quiere. Eso también te incluye, Azul, Es verdad que nos lastimamos mutuamente pero detrás de esas acciones ocultan una realidad y por eso quiero conocer al verdadero tú y sin filtros - Respondió ella extendiendo su mano libre hacia la mano de él y le preguntó con una sonrisa llena de sinceridad. – ¿Qué dices? ¿Te gustaría volver a empezar desde cero y conocernos como es debido?

Azul no podía creer lo que veía sus ojos esta jovencita realmente había perdonado todo lo que él le hizo a ella sin pedir nada a cambio, uno creería que había alguna trampa en este término, pero creo ya vio lo suficiente de las acciones de la señorita Shiori para catalogarla. Ella era de esas pocas personas honestas que difícilmente uno puede encontrar.

Él no quería dejar las cosas terminar en tan solo como un incidente, que casi arriesgó sus vidas, y listo cada quien por su lado. Ahora tiene una segunda oportunidad para conocerla como era debido sin ningún trato de por medio.

- ¿Estás segura de que quieres esto? – Pregunto un poco dubitativo, pero en ningún momento la mano de la sacerdotisa bajó. – Muchos optan por no querer relacionarse conmigo.

- Ellos son ellos y yo soy yo, o al menos que no quieras. – Habló Shiori. - Yo respetaré tu decisión.

Ante esas palabras ya no había dudas. Esta fue la única prueba para que Azul confiara en la sacerdotisa y terminar por estrechar su mano cálida para aceptar la propuesta de la joven con una cálida sonrisa.

- Mi nombre es Azul Ashengrotto. Dueño del restaurante del Mostro Lounge y líder del dormitorio Octavinelle. – Dijo él, pero ahora nuevamente acercó la mano de la albina para besarla con respeto.

- Shiori Nakamura. Prefecta del dormitorio abandonado y una simple sacerdotisa que viene de otro mundo. – Respondió ella dando una leve reverencia de cortesía.

- ¿Sacerdotisa? Pero qué interesante, entonces supongo que en tu mundo veías todo lo relacionado a lo paranormal.

- Algo así, aunque no era la única...

La conversación podría haber continuado hasta que Grim interrumpió.

- ¡Shiori, ven! – Grim se acercó nadando hacia la zona en la que se encontraban Shiori con Azul y tirar de su brazo como si fuera un pequeño niño emocionado de haber encontrado algo. - ¡Hay un esqueleto de dinosaurio gigante ahí atrás! – señaló con su pata a una dirección.

Y como si fuera alguna clase de imán de gente todos los amigos de la albina y los gemelos llegaron también a la zona.

- No es un dinosaurio, es un monstruo llamado dragón marino. – Corrigió Jade. – La leyenda dice que la bruja del mar tenía un esqueleto de dragón marino como entrada a su caverna.

- Incluso hay una réplica de su caldero. – Añadió Floyd

- ¿Qué? ¿También hay calderos en el océano? – Dijo Deuce sintiéndose muy atraído por el tema.

- ¿Cómo demonios calientan eso aquí abajo? – Preguntó Ace un poco confundido pero intrigado.

- Hmmm ni idea. – Respondió con honestidad Floyd. – Azul, podrías decirnos.

Automáticamente todo giraron su cabeza hacia el mencionado, aunque él lejos de incomodarse tan solo sonrió.

- Muy bien. Pero les advierto, soy un guía turístico caro.

Shiori ante la confianza del joven solo esbozó una sonrisa lista para caminar con grupo, sin embargo, al igual que con los gemelos, Azul también inesperadamente le ofreció su brazo en señal de caballerosidad a lo que Shiori alegremente aceptó con gusto. Pero nunca se percató de los muchos celos que esto ocasionó en la mayoría de presentes ya que los hermanos Leech se entretenían mucho con cada mueca que los amigos de la albina hicieron.

Aunque no quitaron el hecho de que ellos al final se la estaban pasando bien viendo y aprendiendo mucho acerca de las exhibiciones, fue un bello día para nuestra querida sacerdotisa quien no paraba de mirar a su alrededor con un gran brillo en sus ojos escarlata.

A medida que se entretenían el tiempo pasó rápido y ya casi era la hora de la tarde y tendrían que volver al instituto, quizás esta sea una de las pocas veces en las que todos podrían estar junto por lo que una idea se prendió en la cabeza de Shiori mientras sostenía con cuidado la cámara fantasma.

...

- Bien, vamos a tomarla aquí. – Dijo Shiori configurando el enfoque de la cámara.

Todos los presentes están frente al esqueleto del dragón marino mientras se acomodaban bien para salir presentables en la foto, a petición de la sacerdotisa.

- ¿Todo esto es necesario? – Preguntó Azul un poco nervioso mientras iba arreglando un poco su corbata.

- Yo lo veo justo, si devolviste la foto retocada entonces lo mínimo que deberíamos hacer es tomarnos una con nuestros yos actuales. – Comentó Jade ubicándose junto con los demás.

- Foto~ Foto~ - habló Floyd moviendo su aleta de un lado a otro en señal de que está contento.

- Solo te advierto loca, nada de hacer otra treta. – Comentó Ace ahora están casi el doble de alerta. - Esta vez estaré atento a todo lo que hagas.

- Tú sólo concéntrate en lucir lindo como siempre. – Bromeó Shiori. – Jack, colócate un poco más a la derecha, el rostro está casi cortado a la mitad.

- Ah, ok. – Balbuceó Jack acomodándose según la albina daba sus instrucciones.

- Perfecto. – Avisó ella. - Acércate un poco a tu izquierda, Deuce.

- ¿Así está bien? – Preguntó el joven del tatuaje de pica.

- Sí. Te ves genial, Deuce. – Alagó ella ganándose un leve sonrojo del mencionado.

Ya con todos estando listo Shiori colgó la cámara al frente y junto con Grim se ubicó al medio de todos los demás, aunque Azul lentamente se apegó un poco a su lado.

- ¡Miren todos hacia la cámara! – Shiori indicó levantado el pulgar para apretar el disparador.

- ¿Oye Koebi-chan, no usarás el otro traje para la foto? – Preguntó Floyd girando levemente su cabeza. – Se veía muy bien ~

- ¿El otro traje? ...– Shiori lo pensó por un momento mientras acariciaba el collar. – Hmm sería un poco llamativo. No sé si es apropiado para la ocasión.

- De hecho, no me molestaría verlo una vez más. Ese traje realmente te queda muy bien. – Comentó Azul animando a la albina a usar el traje de medusa al igual que los demás.

Fue grande la insistencia de todos que al final la joven terminó aceptando la propuesta y convocó la armadura para lucirla. Ahora sí, todos finalmente lucían formalmente para la foto.

- Muy bien, todos sonrían y... - Shiori puso su mejor sonrisa. – ... ¡Digan laringitis!

- ¡Laringitis! – Todos exclamaron posando a la cámara.

Sin embargo, algo tiene que pasar en las fotos grupales ¿Verdad? Antes de que el pulgar presiona del todo el disparador en este caso Jade y Floyd se miraron con complicidad y usando sus largas colas envolvieron a todo el grupo como si fuera un burrito para finalmente posar al mismo tiempo con una sonrisa mientras la luz capturó todas las caras chistosas de los presentes incluida la de Shiori atrapada en el pecho de un muy sonrojado Azul que la sostenía de la cintura para que no se cayera.

- ¡Jade! ¡Floyd! – Exclamó Azul a los gemelos.

- ¡Ahahaha! ¡Como adoro esta parte de la pesca, Jade! ~ -Rió Floyd.

- Me alegra mucho que te estés divirtiendo, Floyd. – Sonrió su hermano.

- ¡Lo sabía! ¡Sabía que algo ibas a tramar Shiori! – Exclamó Ace intentando acomodarse bien.

- Si lo sabías entonces ¿Por qué estás también atrapado? - Cuestionó Deuce con una gota de sudor bajando de su cabeza.

- ¡Pero si no tuve nada que ver esta vez! – Respondió ella sin poder evitar soltar una risa por la ironía de la situación. - ¡Ni siquiera tuve que pedirlo!

- Oigan alguien ha visto a Grim. – Preguntó Jack mirando a todos lados.

- ¡Ayudaaaa! – Exclamó Grim siendo aplastado en medio de todo el tumulto de jóvenes.

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Con la visita al museo terminado y de regresó a la cámara del espejo de la oscuridad con una sonrisa en sus ojos.

- ¡Uf! ¡El oxígeno en la tierra definitivamente sabe mejor! – Grim se estiró en el hombro de la albina.

- El museo conmemorativo de la Atlántida fue bastante divertido. – Comentó Deuce también estado satisfecho muy a pesar de lo sucedido anteriormente.

- Solía pensar que era súper aburrido, pero es bastante bueno de vez en cuando. – Habló Floyd ahora devuelta en su forma humana.

-Una vez que nos acostumbramos a estar en tierra, es un poco divertido pensar en lo equivocados que era el antiguo reino de las sirenas. – Rió Jade recordando un poco el pasado.

- El tenedor... Ah, no... El cachivache dorado fue hilarante. – Ace sonrió.

- Tengo muchas fotos del museo~ Soy feliz. ~ – Dijo Shiori con su ropa normal.

- Me complace escuchar que todos disfrutaron su tiempo. – Habló Azul mirando complacido al grupo. – Debes estar bastante cansado después de pasar tanto tiempo en el mar. Ya casi es hora de que abran el Mostro Lounge ¿Qué tal disfrutar de una taza de té?

"Nunca es un mal momento para disfrutar de una buena taza de té."

Shiori recordó con cariño aquella memoria de su maestro, esa memoria fue tan influyente que terminó aceptando la propuesta de ir al Mostro Lounge.

- Yahoo! Me estaba dando sed. – Sonrió Grim festejando al saber que le daría algo para llenar su estómago.

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- ¡Una bebida especial para mí! – Dijo un residente de Heartslabyul.

- Y yo pediré el combo de comida y bebida de edición limitada. – Pidió formalmente un residente de Pomefiore.

- ¡Un especial en camino! – Acató la orden el mesero que era un estudiante de Octavinelle.

Alumnos de todas las casas estaban sentados en casi todas las mesas del restaurante que ordenaban, comían y charlaban con sus compañeros. Era una locura, pero no tan caótica como uno se lo imagina.

- ¡¿Eh?! ¿Por qué hay tanta gente? – Dijo Ace casi asombrado.

- Oh, vaya. Parece que el "Anunció" ya está haciendo maravillas. – Comentó despreocupadamente Jade.

- ¿Publicidad? – Preguntó Jack alzando una ceja.

- Bueno, el director nos regañó por robar magia sin contrato después de ese incidente, así que Azul hizo tarjetas de puntos. - Floyd se encogió de hombros con el ceño fruncido levemente al recordar con un poco con desgano todo el griterío que pegó el director Crowley el día de ayer.

Siendo honesto parecía como si actuara como un padre de familia regañando a todo pulmón a niños desconocidos por lastimar a su hija.

- ¿Tarjetas de puntos? ¿Para Mostro Lounge? – Preguntó Ace.

- Sí. – Afirmó el líder de Octavinelle. – Obtienes 1 punto si pides la bebida especial de 600 Madols. Si pides el combo especial de comida y bebida, son 3 puntos. Si logras acumular 50 puntos, el Gerente, es decir yo, escuchará tus problemas.

Automáticamente el trío mononeuronal se había interesado en la propuesta de las tarjetas de puntos, técnicamente se le notaba en sus caras incluso si estuvieran lejos de distancia.

- ¿Todo se vale? – Preguntó Grim.

- ¿Incluso si es sobre... el trabajo escolar? – Añadió Deuce.

- Pero por supuesto. – Sintió Azul con su cabeza.

- Y si ustedes son capaces de ahorrar hasta tres tarjetas de puntos, pueden obtener un servicio especial aún más deseable. – Comentó Jade.

- Para más información, eche un vistazo a ese folleto o a la página web del restaurante.

Creo que no hace falta decir que ni bien los tres magos escucharon dicha propuesta su lado compulsivo salió a flote de manera automática.

- ¡Ffgna! ¡tomaré la bebida especial! – Exclamó Grim.

- ¡Yo también! – Habló Ace.

- ¡Me gustaría el combo de comida! – Añadió Deuce.

- Muchas gracias por su pedido. – Azul sonrió muy complaciente al escuchar esas órdenes.

Y hablando del colmo de los colmos.

- Chicos... -Suspiró Jack viendo que la mayoría de ellos pareciera que no aprendió la lección anterior.

Sin embargo, Shiori tan solo se rió levemente al ver las caras emocionadas de sus amigos.

- Ninguno de ellos parece particularmente arrepentido. – Dijo ella dibujando un leve sonrojo en sus mejillas. – Pero no importa... así como son me agradan, todos ustedes.

- ¿Eh dijiste algo Shiori? – Preguntó Ace al escuchar el murmuró de la albina.

Entonces con su rostro calmado tan solo miró al grupo con una mirada divertidamente sombría, como parte de una pequeña broma pasivo/agresiva que los asustó un poco ya que sabían lo que estaba a punto de pasar.

- No estarán planeando lo que creo que piensan ¿Verdad? – Dijo ella levantando sus manos. – De alguna manera siento tantas ganas de abrazarlos con todas mis fuerzas.

- N-no de verdad Shiori. No es lo que piensas prometí ya no fallar en los exámenes. - Dijo rápidamente Deuce tratando de salvarse de "la ira" de su amada amiga.

- Yo aún estoy dispuesto a cumplir mi castigo tal y como lo mandaste. – Dijo Grim levantando las patas en señal de paz.

- ¿Ace? – La mirada escarlata de Shiori ahora recaía en el rostro del joven de ojos rojo-cereza.

Ace ya estaba empezando a sudar balas frías de sudor e intentaba buscar una respuesta no repetitiva, pero debido a la presión no encontró ninguna y solo terminó por suspirar.

- Hazlo rápido. – Murmuró como si aceptara su sentencia de muerte, aunque su único consuelo era que era un medio de estar cerca de tener contacto con la albina.

Tanto Deuce como Grim tuvieron compasión del joven y tan solo hicieron un saludo militar en señal de despedida, aunque inútilmente escondieron sus risas.

- La historia nunca olvidará tu coraje y sacrificio. – Dijo Deuce.

- Adiós Ace, no ha sido un placer conocerte. – Dijo Grim.

- Los odio. – Susurró Ace viendo como Shiori iba poco a poco acercándose. Podría sentir como cada vez la brecha se acortaba más y los latidos de su corazón iban acelerando,

Sin embargo, dicho contacto nunca se dio ya que alguien se había interpuesto en medio de ambos y aceptando la fuerte presión de los brazos de la albina.

Crack...

Muchos pensarían que ese sonido era la columna de Ace tronando, pero en realidad quien lo recibió fue...

- Oh vaya. Ahora entiendo porque Floyd ama mucho esta presión.

Shiori levantado su rostro se topó con la mirada sonriente y hasta complacida de Jade, quien casi al instante envolvió con sus brazos a los hombros de la sacerdotisa.

- Ehh, no es justo Jade. ~ Yo también quiero. ~ - Ahora sí Floyd respondió rodeando sus brazos a la cintura de la albina mientras se ubicaba a su espalda y le susurraba infantilmente a su oído. – Koebi-chan, abrázame. ~

¿Saben cuándo una maquina se cuelga por algún motivo y por culpa de ello la pantalla del ordenador se queda cógela por varios segundos? Pues así se encontraba Shiori mientras un fuerte sonrojo apareció en su cara mientras echaba humo por sus orejas como si fuera una tetera hirviendo, un poco más y todo el sistema se reinicia. Por varios segundos la sacerdotisa se quedó quieta, pero para deleite de los gemelos sólo miraron al resto de los amigos de ella con una sonrisa de victoria.

¿Qué cómo lo sabían ellos? Pues creo que era algo obvio y predecible.

- "¡Oye ese era para mí! – Ace se mordió el labio por la cólera mientras tenía una vena palpitando.

Pero para alivio de muchos todo esto no duró uno por la intervención de Jack al rescatarla del abrazo. A partir de ese momento no se separó de ella en ningún momento, aunque el sonrojo de la chica duró mucho tiempo incluso cuando ya estaban sentados en sus mesas correspondiente.

Aunque eso no mató el animado ambiente del local.

- Jade, Floyd, es hora de trabajar. - Anunció Azul

- Sí / Sí~ - Respondieron al unísono los sonrientes gemelos.

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El tiempo pasó volando y a medida que eran atendido con varios platillos exquisitos y la increíble atención que recibían el ambiente del lugar cada vez más se volvía animado, en todo ese tiempo Shiori compartió muchas de sus anécdotas paranormales que ella presenció a la vez que escuchaba muchas de las otras convivencias de las vidas de sus amigos de mesa y escuchaba atentamente el país de procedencia de cada uno, se quedó maravillada por todas las grandes cosas nuevas que había en Twisted Wonderland. Sin embargo, con sus amigos no fueron los únicos en conversar con ella ya que cuando Azul venía por momento a saber si todo iba bien con la atención de vez en cuando charlaban, dentro de su conversación ella averiguó que Azul aún tenía planeado seguir buscando un segundo sitio para el restaurante muy a pesar de que Ace le dijo que se rindiera con esa idea.

- Oye Azul, ahora que lo noto, de casualidad han instalado una nueva plataforma en esa esquina. – Shiori señaló a dicha zona luminiscente.

La última vez que ella pisó un pie aquí en ese espacio estaba inhabilitada y le sorprendió mucho que ahora parecía disponible con un micrófono, un piano y varios instrumentos para Jazz, pero parecía casi vacío.

Azul mirando a la dirección en donde señalaba Shiori tan solo le sonrió.

- De hecho, muchos de los residentes de Heartslabyul me contaron que eras buena cantando y pensé que si ibas a perder la apuesta y trabajar para mi entonces muy aparte de ser nuestra maid te hubiera puesto como cantante de entretenimiento para generar más ganancia. – Dijo Azul soltando un suspiro. – Pero como ya lo puedes ver quizás simplemente lo devuelva.

- ¿Devolverla? – Preguntó ella en un tono sorprendido. - ¿Invertiste mucho por eso?

- Lo necesario, aunque tengo planeado recuperar lo que invertí el resto de la semana antes de las vacaciones. – Respondió honestamente él.

Aunque Azul se percató de la mirada que Shiori estaba dando al lugar y supo al instante lo que ella querría hacer y quién era él para no ayudar a un alma artística que pedía a gritos expresarse.

¿Benevolencia genuina? ¿Quién sabe? Pero sabía que esta sería una de tantas sus oportunidades para quizás empezar y mejorar un poco en su "relación" con ella y quizás conocerla un poco, no sería mucho, pero era una cuestión de ganar y ganar.

Estaba listo para proponerle una oferta de la manera más tranquila y pacífica, pero alguien se le había adelantado.

- Entonces porque no cantas una canción. – Sonrió Grim tomando su vasito con su bebida. – Si la van a quitar entonces esta seria tu única oportunidad de usarla.

- "¿Eh?" – Azul solo que quedó un poco desubicado de que se le había adelantado, adiós a su oportunidad de tener un momento con ella. – "Maldito gato metiche." – Pensó inflando levemente sus mejillas en señal de puchero.

- ¿Tú crees? – Dijo Shiori estando a punto de casi pensar en declinar la propuesta, pero tal parece que el gato no era el único.

- No es mala idea. – Dijo Deuce animando a la sacerdotisa. – Si al líder y a nuestros residentes les gusta tu voz ¿Qué podría salir mal?

- ¡Que cante! ¡Que cante! – Exclamó Ace golpeando palmadas en la mesa al compás de sus palabras.

Esto solo ocasionó que muchos de los invitados voltearan a ver de dónde provino el ruido y al ver la cabellera de blanca de Shiori al instante varios residentes del dormitorio Heartslabyul la reconocieron, ellos no dudaron en seguir el vitoreo de Ace a todo pulmón. Algunos de otras casas tampoco se quedaron atrás y también llamaban a la albina para que se animara a subir a la tarima.

- ¡Ah, la chica ángel está aquí! – Dijo emocionado un residente de Scarabia.

- ¿Eh? ¿Dónde? ¿Dónde? – Buscó un estudiante de Pomefiore.

- ¡¿Cómo que la lorelei del Night Raven va a cantar?! ¡Llamen a los bro y rápido! – Dijo uno de Savanaclaw.

- ¡Esto tiene que estar en las redes! #LolereiDelNightRaven #ShioriEsLaWaifu #LolereiEnElMostroLounge #OMG #EstoSeVaADescontrolar – Escribió furiosamente en su teléfono un chico de Ignihyde.

Así, mucho todos los invitados e incluso el personal, ya estaban vitoreando a que la sacerdotisa saliera de su escondite. La pobre Shiori todo colorada por los comentarios que sus orejas sensibles percibían, casi se perdía en el tumulto de pensamiento que aparecieron sobre su cabecita, pero gracias al leve toque de la mano de Jack sobre su hombro la despertó de su trance para solamente decirle:

- Si lo que quieres es cantar hazlo, nadie te tiene que obligar hacer algo que no quieras. – Aconsejó Jack, aunque no lo admitiera muy en lo profundo de él había un pequeño lobito moviendo la cola esperando a que Shiori cantara, pero no quería obligarla.

Ya con todo el vitoreo y el ánimo entonces la sacerdotisa decidió dejar todas sus dudas y preguntarle alegremente a Azul:

- ¿No hay ningún problema si estrenamos esa tarima hoy, Azul?

Ante esa sonrisa Azul no pudo decirle que no, así que devolviéndole el gesto le extendió su mano esperando a que la sacerdotisa aceptara. Ella sin dudarlo mucho tomó la mano enguantada y juntos se dirigieron a la tarima provocando que todos soltaran un grito de emoción junto con aplausos ya que sabían que tendrían un espectáculo que lo iban a disfrutar.

Ya cuando estaban es sus lugares Azul se ubicó en el piano mientras que Shiori tomó el micrófono y se posicionó en un ángulo cómodo para mirar todas las caras expectantes.

- Acorde de Re menor. – Susurró Shiori a Azul.

El joven al escuchar la indicación entonces colocó sus largos dedos sobre las piezas y espero a que la sacerdotisa le mandara una señal para empezar.

Shiori tan solo cerró un momento sus ojos y, entre leves bocanadas de aire, respiró hondo y luego con una mirada entrecerrada miró a todos los invitados para separar sus rosados labios y dejar que el inicio de canción fluyera muy lentamente a modo de acapela.

Everybody's got a thing / Todo el mundo tiene algo

But some don't know how to handle it / Pero algunos no saben cómo manejarlo

Entonces Shiori miró un momento a Azul para asentir con su cabeza y avisarle que puede estar listo para pisar las teclas.

Always reaching out in vain / Siempre tendiendo la mano en vano

Just taking the things not worth having / Sólo tomar las cosas que no vale la pena tener

But don't you worry 'bout a thing / Pero no te preocupes por nada

Todos los estudiantes, Ace, Deuce, Grim y Jack escuchaban la melodía en silencio; cada uno de ellos no podía evitar soltar una sonrisa leve y hasta algunos cerrar brevemente sus ojos ante la voz de la albina, ¿y quién no podría evitarlo? Música suave acompañado de una voz suave tan solo daba ganas que estar sentado y dejarte sumergirse en las aguas tranquilas de un mar lleno de paz total y armonía, literalmente eran motivos suficientes para guardar silencio y dejarse envolver en la voz de Shiori.

De alguna manera Jade Y Floyd viendo todo el acto tampoco querían quedarse atrás así que también si entiendo el fuerte impulso de complementar al escenario entonces Floyd se ubicó en la batería mientras que Jade tomó el contrabajo. Algunos de los estudiantes de Octavinelle viendo que aún quedaban algunos instrumentos libres decidieron tomar los trombones, Fliscornos, saxofones, congas y hasta guitarras para esperar el momento indicado.

Don't you worry 'bout a thing, mama / No te preocupes por nada, mamá

'Cause I'll be standing on the side / Porque estaré de pie en el lado

When you check it out... / Cuando quieras...

La sacerdotisa vio que ahora todos tenían sus ojos puestos en ella y la mayoría hasta parecía muy relajados por esta primera parte de la canción, entonces ahora estaba a punto de comenzar el fuerte subidón de la melodía.

Como si su mente fuera leída tan abiertamente, todos los demás acompañantes musicales tocaron fuertemente todos los instrumentos de vientos al compás del piano de Azul y el marqués de tiempos de los hermanos Leech.

They say your style of life's a drag / Dicen que tu estilo de vida es un desperdicio

And that you must go other places / Y que debes ir a otros lugares

Con este buen inicio Shiori dejó de estar quieta y también empezó a contonear suavemente su cuerpo y sus caderas al compás de la música y vitoreo de todos los invitados e incluso todos sus amigos también empezaron a dar palmas.

Just don't you feel too bad / No te sientas muy mal

When you get fooled by smiling faces / Cuando te engañan las caras sonrientes

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Don't you worry 'bout a thing, baby / No te preocupes por nada, nene

Luego la sacerdotisa se acercó brevemente hacia el piano de Azul y le dijo con una sonrisa:

'Cause I'll be standing on the side / Porque estaré de pie al lado

When you check it out / Cuando lo requieras

When you get it off your trip / Cuando tú te apartes de tu camino

Cuando terminó de decir esto ella regresó a su mismo sitio para seguir bailando y cantando. Pero no puedo llegar a contemplar bien el rostro de Azul quien se quedó muy asombrado, no solo por el nivel vocal que Shiori poseía sino que también tenía la impresión de que no solo estaba cantando, sino que también le estaba dando un mensaje de entre líneas.

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Come on! / ¡Vamos!

A estas alturas Shiori estaban tan metida en la canción y en el baile que terminó saliendo de la tarima, por suerte el reflector fue siguiendo todo su camino hacia cada mesa de los invitados y le regaló a cada uno de ellos unos pequeños segundos de su baile acompañada de una mirada llena de emociones que animaron a todos a levantarse de sus asientos y siguieran el ritmo de la melodía con ligeros movimientos de un lado a otro en sus mismos sitios.

Entonces ella se acercó a la mesa en las que estaban Ace, Deuce, Jack y Grim y allí se quedó un buen rato bailando para ellos mientras continuaba cantando con todas sus emociones a flor en piel entre sus aplausos.

Everybody needs a change / Todo el mundo necesita un cambio

A chance to check out the new / Una oportunidad de ver lo nuevo

You're the only one who sees / Eres el único que ve

The changes you can take yourself through / Los cambios que puede realizar usted mismo

Entonces ella paró en seco y cantó una vocal improvisada que se volvía más y más agudo a tal punto que algunas copas empezaron a vibrar debido a los parlantes y la frecuencia de la voz

¡Uuuuooooohhhhhhh!... ¡Aaaahhh! ~

¡Crack!...

Al instante tanto la joven como los músicos pararon todo por unos segundos para averiguar de dónde vino el sonido. No tardaron mucho en encontrar la prueba del delito ya que en efecto el origen de dichoso ruido provino de uno de los vasos que estaba cerca del parlante, el pobre objeto no pudo resistir a las vibraciones y terminó estallando dejando a muchos sorprendidos.

Shiori no podía creer lo que estaba pasando nuevamente se dejó llevar por sus emociones y ahora estaba empezando a sonrojarse de la vergüenza debido a lo sucedido al pobre vaso junto con las miradas de todos sobre ella.

Estaba casi a punto de dejar el micrófono de lado, sin embargo, eso lejos de ser su humillación terminó transformándose en una gran cantidad de ovaciones y aplausos de todos los clientes.

Hay una frase que dice "si no puedes con ellos pues úneteles" y eso fue lo que hizo Shiori, ya que todos seguían omitiendo lo que pasó al vaso entonces ella decidió seguir la corriente dándoles una sonrisa nerviosa y encogiendo levemente sus hombros para continuar cantando...

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Dado a que el coro se repetía varias veces sorprendentemente, muchos de los clientes también se aprendieron el ritmo de la letra pegajosa e inconscientemente también empezaron a cantar a su lado.

- ¡Ahora jueguen conmigo! – Dijo Shiori volviendo a la tarima para alzando una mano mientras saltaba.

Pa-pap, pa pa pa pa pa pa pa pa

Pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa

Pa-pa-p, pa pa pa pa pa pa pa pa

Pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa

No creo que haya necesidad de decir que todos siguieron a Shiori en esta estrofa. Las voces sonaban como si fueran varios ecos de distintos tonos que regresaban a cada palabra que ella decía, pero aun así manteniendo una armonía.

Don't you worry ~ / No te preocupes~

Don't you worry 'bout a thing, mama / No te preocupes por nada, mamá

'Cause I'll be standing / Porque estaré de pie

I'll be standing for you~ / Estaré de pie para ti~

Entonces la albina nuevamente soltó otra vocal improvisada pero esta vez se moderó un poco en sus altos ya que no quería explotar accidentalmente otro vaso.

Uuuuooooohhhhhhh... Aaaahhh ~

Don't you worry 'bout a thing / No te preocupes por nada

Y con una pose final Shiori dio por terminado su canción mientras jadeaba por todo el esfuerzo que le colocó a la canción mientras dejaba que todos ahora aplaudieron y silbaron a la sacerdotisa, quien luego de recomponerse dio las gracias y dio una leve reverencia para finalmente retirarse del lugar no sin antes chocar sus manos con las de los gemelos y la de Azul, claro que este último fue quien disfruto bastante el contacto breve de ese momento.

Cuando Shiori regresó a su mesa por fin se pudo a volver a sentar mientras todavía tenía dibujada una sonrisa por todas estas emociones que la golpearon de pronto iban menguando de poco a poco, realmente necesitaba beber agua fría para refrescarse, aunque antes de poder hacer eso todos sus amigos e incluso Grim llegaron a ella para felicitarla por su actuación ya que realmente disfrutaron muy a pesar de todo lo que pasó.

- Buen trabajo Shio-chan – Dijo Ace colocando su brazo alrededor de su hombro y le despeinaba un poco el cabello.

- La manera en cómo rompiste ese vaso fue genial. – Dijo Deuce sonriéndole tiernamente.

- Nada mal, Shiori. Tiene un gran talento para la música. – Dijo Jack también mostrando una pequeña sonrisa.

- ¡Otra! ¡Otra! -Festejaba Grim sentándose en su regazo.

- ¡Eso! ¡Koebi-chan canta otra! – Exclamó alegremente Floyd queriendo abrazar a la albina, pero Ace y los demás como que se colocaron como un escudo humano frente a ella.

- Fuhuhu. Veo que se están divirtiendo mucho. – Dijo Jade llegando a la escena.

- Eso fue totalmente fenomenal señorita Shiori. – Alagó Azul. - ¿Realmente, no te interesaría trabajar medio tiempo aquí como vocalista? Te pagamos muy bien.

- ¡Sí! ¡Ven a vivir con nosotros, Koebi-chan! – Asintió Floyd.

- ¡Ah, no hermano! ¡Consíganse a su propia amiga! – Dijo Ace frunciendo levemente su ceño y empezando a discutir con el gemelo.

Aunque ese término de parte de Ace provocó que en secreto el corazón de la albina se llenará de mucha alegría y felicidad.

Toda esa pequeña cicatriz de soledad que su corazón tenía, muy a pesar de tener el amor de su familia y el de Akko, por primera vez la dejo de sentir y realmente estaba disfrutando de lo que era ser una adolescente normal de su edad, o bueno casi en su totalidad teniendo en cuenta de que aquí todos tienen magia, pero lo más importante era que al fin podría disfrutar de lo que era tener amistades en todo su esplendor y sus matices.

Por fin ya tenía persona a quienes nombrar como sus verdaderos amigos.

- Muchas gracias – Sonrió ella lagrimeando un poco. – Mis queridos amigos...

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Finamente otro día laboral terminado, el restaurante ya cerró sus puertas en la noche y Azul junto con los gemelos se encontraban en su oficina contando y analizando el flujo de las ganancias que el restaurante ganó con este nuevo sistema de tarjetas junto con la presentación de Shiori.

Afortunadamente la sacerdotisa había aceptado la propuesta de Azul de venir a cantar con la condición de que fuera solo de vez en cuando y en fechas programadas para que ella no quería perjudicar sus estudios, pero mientras pueda verla de vez en cuando entonces sería más que suficiente para por lo menos estar contento y esperando su próxima visita.

- Que maravilloso. – Dijo Azul viendo complacido el resultado final. - Nuestras ganancias aumentaron cuatro veces hoy.

- Fufu, parece que nuestros planes finalmente se están poniendo en marcha una vez más. – Sonrió Jade ordenando unos cuantos documentos al mismo tiempo que vigilaba que su hermano estuviera tranquilamente en el sofá de la habitación V.I.P.

- A este ritmo nos las arreglaremos para tener todo lo que necesitamos. La segunda ubicación de Mostro Lounge estará abierta pronto.

Con ese alegre decretó luego pasó a ver las nuevas solicitudes de los clientes que suelen dejar dentro de la caja de comentarios que tiene el restaurante con el fin de ver cuáles eran las necesidades de cada estudiante, lamentablemente muchas de ellas como siempre no eran lo suficientemente recatadas para siquiera tomarlas en serio.

- Quiero dormir en clase sin ser atrapado. Quiero comer la comida de lujo de la cafetería. Quiero obtener un personaje SSR de evento en mi juego. – Azul solo miró decepcionado cada petición. - ¿No hay peticiones más decentes?

- Bueno... son estudiantes ¿Qué esperabas de ellos? – Suspiró Jade.

- Soñar no cuesta nada... ¿Hm? – Azul detuvo su conversación al instante al ver una petición que provocó que frunciera el ceño y chasqueara la lengua con desagrado total.

Esto llamó, de alguna manera, la atención de los gemelos ya que ver esa cara no significaba algo bueno, por lo que dejándose llevar por la curiosidad decidieron acercarse para ver cuál era el motivo por el cual Azul ponía esa cara.

- ¿Qué pasa, Azul? – Jade se acercó a un lado de del joven con lente para ver lo que había escrito, para su consternación también que quedó sorprendido con lo que había escrito. – Oh, vaya...

- ¿Qué es? – Dijo Floyd ubicándose al otro lado, pero al instante se arrepintió porque ahora estaba de muy mal humor ante lo que Azul sostenía.

En el dichoso papel dorado, estaba escrito de una manera tosca y poco decente las siguientes palabras:

"Quiero perder la virginidad con Shiori Nakamura"

Siete palabras.

Cuarenta y un jodidas letras que evocaron a la muerte segura.

Esto lejos de ser una broma provocó que una sombra oscura pasara sobre los ojos el trio de Octavinelle.

- Oh, vaya. Esta es la primera vez que nos topamos con una petición tan indecorosa como esta. – Dijo Jade.

- ¿No tienen ganas de exprimir a alguien? Porque yo quiero hacerlo. – Dijo Floyd tronando el hueso de su hombro.

- Y bien Azul ¿Qué hacemos frente a este problema?

- Creo que está muy claro. – Respondió Azul levantándose de su asiento. – Averiguaremos quién escribió este salvajismo y le daremos una "amigable" bienvenida para hacerle entender nuevamente que nuestros contratos no se aplican para el amor y mucho menos atentar contra la voluntad de una dama.

Usar pociones de amor y control mental era de los métodos más bajos que alguien puede hacer incluso para la magia y lo era mucho más si se trata de alguien tan honorable como lo era Shiori.

No les conviene a ninguno de los tres perder su más preciada medusa y mucho menos dársela a cualquier miserable adolescente calenturiento, esos sujetos no merecen obtener el tesoro de más valor que ellos encontraron.

- Como ordenes, Azul. – Asintió Jade.

- Hay que ir tras ese hijo de perra. – Dijo Floyd.

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Bajo la misma luz de la luna, Kalim se encontraba sentado con una gran pila de archivos cuyo contenido tenían escrito gráficos y detalles acerca de los avances del dormitorio de Scarabia. Dado a lo que estaba escrito esto solo provocó que el joven albino cerrara los ojos por el fastidio y suspirara muy decepcionado.

- No solo quedamos en el último lugar en el torneo, ahora nuestro desempeño durante los exámenes finales también ha perjudicado el lema del dormitorio de Scarabia. - Dijo él en un tono frío mientras se ponía de pie para abrir sus opacos ojos rojos y llenar de severidad. - Esto es alarmante. ¡Jamil! Jamil, ¿Dónde estás?

Dicha ya la orden del Líder de Scarabia el sonido de unos pasos lentos empezaron a sonar en el lugar seguido de la aparición del Jamil desde las sombras de la entrada abierta de la sala común. Cuando él llegó frente al albino y le hizo una leve referencia en señal de respeto.

- Sí, estoy aquí. – Respondió él.

- Reúne a los estudiantes de inmediato, espero que esos vagos perezosos no estén pensando que pueden tomarse las cosas con calma. – Regaño Kalim empezando a caminar hacia la salida de la sala común con Jamil protegiéndolo desde su sombra.

- Entendido. - Asintió Jamil. – Haré lo que desee, Líder.

Sin embargo, muy a pesar de la mirada fulminante de Kalim, Jamil a sus espaldas no pudo evitar soltar una pequeña risa ante la actitud de su líder de dormitorio.

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Continuará...

Próximo capitulo secundario: Happy beans parte 1