Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.
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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".
Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).
Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.
Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).
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Artemisa: The History of The Queen Ghoul
Capítulo 48: Orientación Académica y El Gran Escape.
Para subrayar cuan importantes, eran los próximos exámenes, unos carteles habían sido colgados, en cada sala común.
ORIENTACIÓN ACADEMICA
Todos los alumnos de quinto curso tendrán, durante la primera semana del semestre del verano, una breve entrevista con su jefe de casa para hablar de sus futuras carreras. Las fechas y horas de las entrevistas individuales, se indican a continuación.
Artemisa revisó la lista y vio que el profesor Flitwick y la profesora Potter, le darían entre ambos, su entrevista, el lunes a las dos y media. Así mismo, Artemisa, y los demás, habían estado repasando un folleto con la información de aquellas carreras, que podrían tomar a futuro, y comenzó a señalar, y subrayar aquellas que podrían llegar, a interesarle. ― "Medimaga, Magizoóloga o Runóloga" ―susurró Artemisa, leyendo las que más le interesaban, y sabía, que su familia, contaba con dinero suficiente, como para pagar a un maestro de pociones decente, y aprenderlas, para la Medimagia. Pero luego, su mente se desvió. Ella, era (sinceramente), más Ghoul que humana. Su corazón y su alma, la llamaban. La llamaban a Japón, a defender a su raza, a de las Palomas.
Luego de una desastrosa clase de Pociones, el día lunes, y siendo ya su momento, Artemisa se acercó al despacho de la profesora de Encantamientos y a su director de casa. ―Bueno, señorita Potter. Esta reunión, es para ver los posibles trabajos a los que aspiras, y en tus EXTASIS, podrás prepararte para ello. ―Fueron las palabras del profesor Flitwick.
―Medimaga, Magizoóloga o Runóloga ―dijo lacónicamente. ―Solo sé que... mi futuro, está lejos del Viejo Mundo ―la miraron con interés. ―De un modo u otro, acabaré en Japón, junto a una maravillosa amiga, de mi infancia, incluso si ella es... una Muggle. Creo que podría, aspirar a ir ante el Ministerio Mágico Japonés, y pedirles residencia.
―Necesitas, como mínimo un Sobresaliente en Pociones y Encantamientos, para dedicarte a la Medimagia. ―Dijo el profesor Flitwick, Artemisa asintió.
―En Magizoología, solo importa Cuidado de Criaturas Mágicas, como mínimo, un Sobresaliente. ―Artemisa asintió, aquello ya lo sabía, había escuchado a Hagrid y a Grubbly-Plank. ―Y Runología, para dedicarte a esto, profesionalmente, un Sobresaliente, en la materia.
― ¿Por qué irse a vivir, a un lugar tan lejano, señorita Potter? ―preguntó Umbridge. Solo en ese momento, los tres repararon, en que estaba en un rincón de la habitación, tomando notas.
Artemisa le enseñó una sonrisa, que denotaba calma. ―Allí... allí está parte de mi corazón, allí viví un cambio, allí conocí a grandiosas personas, y mi vida cambió para siempre, en aquellas vacaciones.
―Puede retirarse, señorita Potter ―dijo Lily. La pelinegra/peliblanca, se retiró. Sonrió, al ver a una emocionada Hermione, de ojos brillantes, pasarle por el lado, para su Orientación Académica. Para ella, era obvio, que su novia, buscaría algún puesto de trabajo, que le permitiera defender los derechos de las criaturas.
―Aunque no recuerdo, ninguna materia, sobre Derecho Mágico Inglés ―se dijo, antes de irse por el pasillo, lanzando una sonora carcajada.
Dos horas después, los gemelos Weasley, habían causado un destrozo, con productos de la tienda de bromas de Zonko, pero también con sus propios inventos, dejaron un pantano en medio del pasillo del tercer piso, y pintaron las paredes del cuarto piso, de rosa y magenta, se fueron volando en escobas, luego de usar su propia bengala, la cual creó un dragón de llamas, que llenó de ceniza, a Umbridge de los pies, a la cabeza.
Todos solían irrespetar las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras, susurrando todo el tiempo, y no prestando atención al cuaderno.
«Te juro, que estoy a punto de agarrar una escoba e irme de aquí» Decían algunos.
«Otra clase como esta, y me marco un Weasley» Decían otros.
Un día, aparecieron folletos, de un local alquilado por los gemelos (gracias a que Artemisa, les entregó una fracción de su dinero), para su tienda de bromas y que ya estaba en funcionamiento.
Umbridge y Filch, estaban histéricos, debido al pantano que dejaron los Weasley, y por esto mismo, tenían que pasar a los alumnos en un barco.
― "Mamá, Flitwick o McGonagall, podrían retirar ese pantano" ―susurró Thomas, a sus hermanos y novias de su hermana.
― "Sí, pero prefiero ver a Umbridge y Filch, pasando penurias y haciéndonos subir en la barca" ―susurraba una emocionada y sonriente Susan. Allí, su cuñado estaba 100% de acuerdo.
Alguien, logró meter un Escarbato de hocico peludo, al despacho de Umbridge, siendo este destrozado por completo.
La Brigada Inquisitorial, intentaba ayudar a Filch, a atrapar a los nuevos bromistas, pero nada funcionaba.
Draco Malfoy, despertó una mañana, con todos sus uniformes pintados de rosa y con el escudo cambiado a Gryffindor.
Warrington, despertaba con el cabello pintado de colores, y su voz era ahora, el sonido de diversos animales.
Daphne Greengrass, no hacía nada por intentar cambiar su actual logo de casa. Slytheclaw, que era una referencia, al amor entre ella y Artemisa.
Cuando Umbridge entraba en el salón de clases, a los alumnos les subía la fiebre, se ponían pálidos, se desmayaban o vomitaban. La profesora chillaba de frustración, debido a que no podía hacer nada, para descubrir lo que provocaba los síntomas.
Y esto le vino perfecto al grupo de Artemisa, para sus clases, pues el Escuadrón Inquisitorial, tenía otras cosas de las que ocuparse, que de su grupo.
Las clases se volvían más amenas.
Dumbledore, juraba y perjuraba, a Umbridge que hacía todo lo que estaba en sus manos, para tratar de detener estos ataques, en contra de la escuela. Pero todos estaban seguros, de que aquellas chispas rojas y azules, eran únicamente eso, y que aquello, no era el idioma de las criaturas mágicas japonesas llamadas Qirin, sino algo que el director se había sacado de El Señor de los Anillos.
Artemisa se sorprendió, cuando un día, vio a Peeves, enroscando unas serpentinas en un candelabro, y juraba ante lo más sagrado, que la profesora McGonagall, agitó su varita, para ayudarlo, y no para "reprobar su comportamiento", como ella juró a Ginny Weasley, quien también la vio.
Así mismo, unas divertidas Artemisa y Susan, vieron, un día cualquiera, durante una sesión de besos, como una brillantina rosada, comenzó a caerles encima. Vieron a la profesora McGonagall, sonreírles. La siguieron, solo por diversión, y la vieron hacer lo mismo, a unas Ginny y Millicent, también acarameladas.
Dumbledore dijo a los alumnos, que, gracias al más reciente Decreto Educativo, era la Inquisidora, quien debía de resolver estos asuntos, ocurridos recientemente y no él, pues ese ya no era uno de sus poderes.
Y todo aquello, solo lograba estresar más, y más a Umbridge, para el deleite de alumnos y maestros.
Aquello, hizo que muchos miembros del grupo de estudios de Harry (y sus novias), dejaran aquel sentimiento de depresión, que había inundado al castillo, desde que inició el año, y lograban realizar hechizos, a la primera.
La profesora McGonagall, estaba especialmente feliz, de ver a tantos alumnos, lograr que a sus tazas les crecieran patas, y hacerlas caminar. Elogió, el que no solo les dieran pies humanos, sino de animales, y que pudieran dar, aunque fuera, tres pasos, antes de tropezar, y animaba a los alumnos, a intentarlo nuevamente.
Pero no todo era paz, tranquilidad y risas: Los TIMOS, se acercaban.
