A unas cuantas calles de allí no muy lejos del Red Sky ni demasiado cerca del Ice Azgeda, Octavia Blake colocaba un par de suaves toallas blancas sobre el calefactor de su habitación para que se calentasen un poco, mientras comprobaba que Kaylee siguiese durmiendo sobre su cama tras terminar de darle el biberón.

Tras echarle un último vistazo a la niña, Octavia cruzó la habitación y se dirigió al baño encontrando a Lexa Woodward, su mejor amiga y casi hermana en la misma posición en la que la había dejado momentos antes de irse a preparar el biberón.

Lexa estaba completamente desnuda metida hasta más arriba del pecho en la bañera del baño de la habitación Octavia y la ahora tibia agua la cubría. Octavia se preocupó al verla así desde la puerta, y se le encogió el corazón al ver la fija e ida mirada de su amiga posada en la sucia agua mientras temblaba y tiritaba sumida e inmersa en la angustia, el miedo y sus propios pensamientos.

Octavia se acercó a la bañera y se arrodillo junto a esta metiendo la mano en el agua comprobando tal y como sospechaba que había comenzado a enfriarse. Metió la mano hasta el fondo, y tanteo el suelo de la bañera hasta dar con el tapón retirándolo para que la sucia mezcla de tierra, suciedad y agua tibia fuese absorbida por el sumidero. El agua hizo una especie de grajeo desde lo más profundo de la bañera, y el nivel de agua comenzó a descender lentamente unos milímetros a ojos de Octavia.

Alargando la mano abrió el grifo del agua caliente y lo reguló a la temperatura adecuada para que no quemase la piel de Lexa pero suficientemente caliente para que esta no se congelase y se sintiese acogida en la bañera.

Lexa apenas lo notó, la mayor de las Woodward ni se inmutó cuando su mejor amiga alargó la mano cogiendo la botella de gel y una esponja y comenzó a pasarla por su tersa y ahora algo más limpia piel.

Octavia no quiso preguntar nada, no le hacía falta conocer al detalle nada de lo acontecido por su amiga para saber que esta vez, algo en Lexa se había roto de verdad.

Pensó seriamente en la posibilidad de llamar a Ilian y contarle lo que estaba pasando con ella, pero luego recordó que si Lexa quisiese que sus hermanos supiesen algo de aquello, habría ido a su casa y no acudido a la suya.

No, mejor dejar las cosas como estaban por el momento.

A medida que la sucia y casi fría agua se vaciaba y la caliente y limpia la sustituía, Octavia se fijo en como las manos de Lexa habían permanecido semi sumergidas abrazando sus rodillas con tantísima fuerza que sus nudillos se habían vuelto blancos incluso los que tenía heridos, y cogiendo una de sus manos comenzó a examinarla al tiempo que con la suave esponja retiraba todo rastro de posible suciedad sintiendo como los dedos de Lexa se quedaban fríos, temblorosos y arrugados por el tiempo que llevaban bajo el agua.

Lexa tampoco notó aquello.

Su mirada vidriosa y desenfocada posada aún en el agua permanecía perdida en la más absoluta lejanía. Ajena a lo que estaba sucediendo en su realidad.

Ni siquiera recordaba como había llegado hasta allí, solo recordaba que al dejarla Clarke en casa e irse, sus pies la habían conducido solos hasta acabar en casa de Octavia.

Clarke se había excusado con ella de algún extraño modo mencionando a su madre, pero la realidad era otra que ella desconocía absolutamente.

Clarke debía reportarse con sus jefes y sus compañeros antes de comenzar la mañana e informarles de todo lo que había averiguado desde su último reporte hasta entonces.

Octavia que se fijo en sus nudillos deslizando la yema de sus dedos suavemente por encima de estos supo que Lexa había golpeado algo o posiblemente a alguien en el transcurso de la noche, y tuvo a bien no hacer mayores conjeturas sobre de quien se podía tratar.

Llevando la esponja bajo el grifo para mojarla y estrujarla, Octavia la sintió calentarse un poco y la acercó al cuello de Lexa apartándole un poco el pelo viendo lo que parecía ser tierra seca y alguna especie de hierbajos prendidos de su pelo que retiro con cuidado poco a poco dejándolos caer en la bañera.

Tras limpiar bien su cuello, sus hombros y su cara, Octavia dejo caer la esponja dentro del agua, y gateando con las rodillas por la alfombra ayudo a Lexa a inclinarse hacia atrás para comenzar a enjuagar bien su pelo con el agua limpia que caía del grifo y algo más de champú con el cual masajeo suavemente su pelo para lavárselo bien, bien.

Su amiga le parecía tan jodidamente devastada, tan deshecha que a Octavia le pareció moverla como quien movía a una inanimada muñeca, y el corazón se le encogió al imaginar las clase de cosas que estarían pasando por la cabeza de su amiga justo entonces.

Tras unos minutos más Octavia la dejó allí y salió a la habitación para ir a coger las toallas que había dejado sobre el calefactor que ahora estaban calentitas y mucho más acogedoras que antes y tras otro fugaz vistazo a su cama comprobando una vez más que Kaylee se encontrase bien regreso al baño.

Lo primero que hizo fue colgarse las toallas al hombro y agacharse un poco para ayudar a Lexa a levantarse con cuidado.

Ella pareció estremecerse cuando el frió aire del baño toco su piel, y se abrazó temblando sintiendo que las piernas de un momento a otro le fallarían a la vez que Octavia cerraba el grifo inclinándose sobre la bañera sin soltarla demasiado.

Un segundo después, Octavia cogió una de las toallas y rodeo su cuerpo con ella que levantó la mirada del suelo algo conmocionada, ida y perdida.

—Eso es, así... —murmuró Octavia cerrando la toalla sobre su pecho antes de rodearla con su brazo para sostenerla y que pudiese salir—. Ahora levanta la pierna y saca un pie fuera.

Lexa obedeció mecánicamente sacando primero un mojado pie que no tardó en empapar la blanca alfombra y luego el otro. Su cabello comenzó a chorrear un poco sobre la espalda de la toalla sin que Octavia hubiese reparado en ello y rápidamente la chica lo apartó con sus manos para que la toalla no perdiese del todo su calor.

—Espera, espera... —murmuro ella tras escurrirlo cogiendo la otra toalla de su hombro ayudando a inclinarse un poco a Lexa con las manos hacia delante—. Así, muy bien —dijo al terminar de enrollar la toalla sobre la mojada melena de su amiga buscando un instante después sus ojos cogiendo la toalla de manos para dejarla sobre el suelo y que Lexa la pisase abandonando la mojada alfombra—. Ahora sécate bien los pies, no queremos que te caigas, ¿verdad que no?

El intento de sonrisa que Octavia pretendió darle a su amiga no le llego a los ojos, y quitándose sus zapatillas se las dejo a Lexa a los pies ya que había olvidado llevarle unas con todo lo de Kaylee y en cuanto Lexa se las puso la acompaño hacia fuera donde la habitación.

Nada más salir Octavia se dio cuenta de que Kaylee ocupaba su cama rodeada de almohadas y cojines pero penso rápido, y trató de sonreír a Lexa conduciéndola con ella hacia la puerta para salir al pasillo y llevarla a la habitación que Bellamy ocupaba allí cuando le daba por aparecer.

Octavia encendió la luz al entrar con ella en la habitación y se dirigió con Lexa a la cama.

—¿Qué tal si me esperas aquí en lo que busco algo seco y limpio que puedas ponerte? —le propuso ella tratando de encontrar de algún modo los cómplices ojos de Lexa, no encontrando más que dolor y vacío en su lugar.

Lexa bajo la mirada temblando agarrada con fuerza a la toalla y acabo asintiendo imperceptiblemente sin atreverse a mirar a su amiga del todo.

—Vale, bien vuelvo enseguida, ¿vale? —murmuró Octavia posando los labios en su frente antes de asegurarse de que era capaz de quedarse sentada sola en la cama saliendo de allí para ir a por algo de ropa limpia a su habitación.

Y lo cumplió, sin hacer demasiado ruido para no despertar a su sobrina Kaylee, Octavia abrió los cajones de la cómoda, y su armario en busca de ropa cómoda y confortable de la que Lexa solía dejar cuando se quedaba allí y alguna que otra de ella.

Cuando atravesó el pasillo y regreso de nuevo a la habitación de Bellamy, la inesperada escena no pudo más que romperle el corazón.

Lexa estaba acurrucada en la cama aún envuelta en la toalla y parecía haberse quedado dormida tal que así. Octavia bajo la mirada a la ropa que le había traído y la dejo sobre el escritorio de Bellamy justo antes de acercarse al armario, abriéndolo y sacando un confortable edredón de allí con el que acudió a cubrirla.

Pasándose las manos por la cara demasiado exhausta como para lidiar con mucho más, Octavia le dio un último vistazo y acercándose a la puerta apago la luz dejando la del pasillo encendida la cual daba para ambas habitaciones.

Tras un segundo de mucho pensarlo Octavia deslizó la espalda por la pared del pasillo frente al tabique que separaba ambas habitaciones y quedo sentada en el suelo vigilando el sueño de las dos desde allí.

Nia tardaría aún un par de horas en venir a por Kaylee y Lexa a saber que había tomado o cuando despertaría, no podía dejar sola a ninguna de las dos.

Ojala Ilian estuviese allí, no pudo evitar pensar antes de apoyar la cabeza hacia atrás y cerrar sus ojos por unos instantes. Él lo hacía todo más fácil siempre, y a su lado no era difícil sentirse segura.

Él hacía su vida más completa, más feliz...

Continuara...