Capítulo XC: La Diosa Arcana contra el Demonio Antiguo.
Apenas Onikage se lanzó contra Sakura, la ninfa volvió a expandir su aura y a utilizar su magia de tiempo/espacio, mediante lo cual Sakura interceptó el violento puñetazo, con el cual Chaos le atacó directo al rostro. Apenas el Uchiha maligno tocó el cuerpo de la ninfa, la pelirrosa se desmaterializó en flores de cerezo y reapareció a lo lejos. Sakura utilizó su elemento metal, subelemento del elemento tierra, y lanzó un puñetazo al frente, con su pequeña mano izquierda, por lo que se formó en un abrir y cerrar de ojos una enorme mano de osmio y con ella golpeó el cuerpo de Chaos, creando en el acto una brutal onda de choque que viajó al menos un año luz a la redonda y devastó el suelo del planeta con un agresivo terremoto, el cual partió completamente el suelo en colosales grietas y zanjas de enorme profundidad, al menos diez kilómetros cada una.
Chaos salió volando a lo lejos, al haber sido destruido en su totalidad su Susanō, y se arrastró varios metros por el suelo, rodando en múltiples volteretas, hasta que el metrosexual pelinegro rodó una vez más y usó sus pies para forzar un frenado sobre el suelo. Tras ello, Onikage volvió a formar su Susanō y recibió con las manos de su coloso una poderosa estrella de preones, pero no contó con que aquella estrella colapsada tuviese su polaridad electromagnética invertida y que tuviese un campo electromagnético alrededor de la misma, de tonalidad rosa pálido, el cual funcionaba como una trampa iónica.
Cuando aquella enorme estrella de preones, de unos cien metros de diámetro, colisionó contra el Susanō de Chaos, o más concretamente contra las manos del coloso, el remanente explotó violentamente en una hypernova. La explosión devastó todo el suelo del planeta, envió de nuevo una onda de choque más allá del horizonte cosmológico de luz y arrasó con cualquier clase de materia o energía que no fuesen organismos vivos, pues ahora Sakura tenía un control absoluto del MEST y evitaba dañar todo aquello que no deseaba tocar.
Chaos, en cambio, recibió toda aquella energía gamma de tonalidad rosa blanquecino, al estar en la frecuencia gamma, y sufrió severos daños por aquel plasma supercalentado, pues quizá se hallaba a decillones de grados Kelvin, además de que la energía que desprendió sería superior al de todos los quasars dentro del universo Prime. Incluso se formó una enorme nebulosa que cubrió todo el sistema planetario Trarvis-9, el cual tenía más o menos la misma cantidad de unidades astronómicas que el sistema solar donde se hallaba Terra. Igualmente, un jet de plasma se expandió desde el planeta, viajando más allá de la exopausa de la atmósfera del planeta, y se extendió hasta al menos mil años luz de distancia, como un poderoso blazar que consumía todo dentro de aquel GRB de plasma puro, con la misma tonalidad rosa pálido del aura de Sakura.
Onikage de nuevo salió volando, pero ésta vez Sakura lo detuvo con un muro a lo lejos, donde se estampó Chaos vehementemente, al grado de enterrarse dentro del mismo, mas no se desmanteló, porque Sakura tenía un control absoluto a nivel cuántico de su magia. La ninfa voló en una fracción de segundo a donde Chaos estaba, usando su velocidad superlumínica y su empuje por desplazamiento, llamado empuje warp. Incluso Chaos pudo ver la agitación de marea en las olas de aire, llamadas tidal wave u ola de marea, con la presión brutal del aire, las cuales viajaron como ondas expansivas, aunque no muy poderosas, apenas mandando a volar escombros.
Cuando Sakura llegó ante su enemigo, extrajo sus abanicos que Sasuke le regaló en el exoplaneta donde entrenó en su magia cuántica y la ninfa mezcló su aura con su elemento viento, infundiendo además sus abanicos, llamados zheshan, a los cuales también les expandió aquellas cuchillas de adamantino ocultas entre los pliegues. La pequeña ninfa de cerezos extendió sus brazos a los costados y cargó su aura al máximo, creando un increíblemente poderoso huracán al manipular su aura exterior, de cien metros de diámetro, la cual parecía una esfera hecha de puro viento, como un tornado circular.
— Ahora... voy a enseñarte mis nuevos poderes, Onikage — expresó Sakura, con voz solemne pero adamante — ¡Toma ésto! ¡Galaxy Tempestas!
Sakura agitó agresivamente sus abanicos de guerra, de un extremo a otro y en forma cruzada, y con ello no solamente levantó todo el terreno con la poderosa ventisca, sino que un brutal huracán del tamaño de todo el planeta arrasó con el suelo del lugar y con todo objeto que se hallaba a su paso, incluido Onikage. El Uchiha ahogó un grito cuando fue atrapado por el tremendamente poderoso huracán que azotó el planeta, el cual giraba a una velocidad cercana a la de la luz y levantaba en el giro todo el suelo del planeta, incluyendo rocas y subsuelo del mismo, donde hasta la lava fue succionada dentro del poderoso vórtice de viento. Debido a que el magma del planeta se mezcló con el poderoso huracán que creó Sakura, mediante la manipulación elemental con su aura y sus poderes psicokinéticos, aplicados al reino cuántico por supuesto, Onikage sufrió brutales quemaduras de tercer grado, así que se dañó severamente su tejido y expuso su carne.
Sakura de nuevo expandió su aura y se cubrió con sus dos auras, de modo que de nuevo infundió el aura exterior con su elemento viento y creó una esfera de tornado. Sakura extendió de nuevo sus brazos y cargó otra vez sus zheshan con elemento viento, aunque ahora lo ionizó con plasma, de modo que el viento adquirió la misma tonalidad de su aura, la cual actualmente lucía en una tonalidad similar al rodio. En combinación con el brutal huracán que creó anteriormente, Sakura prácticamente demolió todo el suelo, de modo que encima de la ionósfera del planeta se podía ver un remolino gigantesco, del tamaño de todo el planeta, el cual llevaba consigo lava y roca al rojo vivo, producto de entrar en contacto con el magma.
— ¡Éso es tan sólo el comienzo, Chaos! — gritó la pequeña ninfa, con su voz dulce y aguda, pero que ahora sonaba agresiva — ¡Ahora, toma ésto! ¡Cardea Gladius! — bramó.
Sakura hizo una serie de veloces movimientos con sus abanicos, como queriendo cortar el aire con ellos, y la ninfa lanzó literalmente millones de cuchillas de viento con sus abanicos de guerra, despidiendo de los mismos cuchillas cortantes ionizadas por el aire. Cada cuchilla emitió un barrido de frecuencias, desde las ondas de radio largas hasta las ondas de frecuencia gamma, emitiendo un chillido atronador y poderoso, además de que cada cuchilla sobrepasó la velocidad de la luz y emitieron un pequeño estampido lumínico, al superar la barrera de la velocidad de la luz.
Cada cuchilla cortó agresivamente el monstruoso huracán, infundido con la lava del exoplaneta, y Chaos no pudo evadir el poderoso ciclón, el magma que quemaba sus tejidos, ni los cientos de miles de millones de cuchillas que devastaron el huracán y que causaron terribles cortes por todo su cuerpo. Sakura entonces tomó de nuevo sus abanicos, los extendió a los costados y lanzó dos ráfagas poderosas de aire, con el cual terminó de desmantelar en su totalidad el huracán que creó para atacar a Onikage. Cuando se desvaneció el huracán, Chaos cayó libremente al suelo, aunque Sakura voló a una velocidad superior a la de la constante de la luz, en dirección a Chaos.
Cuando Chaos se recuperó por completo, al escapar por fin de aquel poderoso huracán, la princesa de las hadas lo acechó ahora con sus zheshan, aún infundidas de su elemento viento ionizado. Sakura atacó agresivamente a Onikage, con un corte directo a la cabeza con su abanico izquierdo, pero el Uchiha apenas pudo evadirlo por un margen de error de tan sólo unos milímetros de diferencia. Aún así, el ataque le generó un corte, con el roce de la filosa cuchilla del abanico, infundida de viento ionizado, en el costado diestro de su cuello. Aún con aquella herida, Onikage atacó a Sakura con una agresiva patada de giro aérea de setecientos veinte grados, aunque la ninfa era demasiado rápida para Chaos y la evadió desvaneciéndose entre cerezos.
Sin que lo supiera el demonio ojos de diablo, Sakura reapareció a sus espaldas y la ninfa endureció con la misma densidad de una estrella de preones su aura, para después arrojarse en una embestida contra su enemigo con su esfera de aura, convertida a la dureza y densidad del segundo remanente estelar más pesado del universo. Cuando Sakura colisionó con su aura en contra de Onikage, el pelinegro metrosexual fue arrojado violentamente contra el piso, donde no solamente se impactó y resquebrajó el suelo, sino que se enterró varios cientos de metros en el mismo, causando un terremoto en todo el planeta e incluso agitando agresivamente la fábrica del tiempo/espacio en todo el sistema planetario de Trarvis-9.
Sakura giró varias veces con una elegante danza similar al waltz, donde se agitaba su vestido de lolita y su cabello, dándole un aspecto sumamente hermoso a la ninfa, y con ello Sakura levantó otro jet de energía plasma de tonalidad rosa pálido, en la frecuencia gamma, con el cual levantó rocas y polvo desde el subsuelo. Sakura siguió girando velozmente, incrementando con su control de los campos electromagnéticos el giro de su aura exterior, hasta que la misma alcanzó una rotación superior a la de la luz, por lo que la misma enviaba ondas de choque por doquier, devastando el suelo e incrementando la potencia del gigantesco jet de radiación gamma.
Sakura levitó fuera del subsuelo, al haber desmantelado el mismo con su aura, y entonces, una vez que estuvo a más o menos unos cien metros por encima de la corteza del planeta, la princesa de las hadas detuvo su giro, expandió sus brazos a los costados, sus piernas en un ángulo de veinte grados y detonó su aura exterior. Mediante ello, Sakura envió todo el material que componía su estrella de preones, como su aura externa, y la energía viajó como un aura de plasma, creando con ello una explosión termonuclear de antimateria, de modo que se alzó otro monstruoso GRB a más allá del sistema planetario de Trarvis-9. Un poderoso terremoto sacudió toda la constelación Sagittarius, causando una deformación del tejido espaciotemporal, como si se tratase de una tela de seda que se agitaba en una tormenta eólica.
Al terminar la calamidad, Sakura despejó toda el área de la radiación térmica y del humo de la explosión, dejando apenas una estela de fotones de su energía. El aura de Sakura seguía rodeándola en un plasma interior de tonalidad rosa pálido, con el aura exterior circular en una tonalidad magenta claro, efectivamente volviendo a su composición natural. Sakura levitaba con el uso de sus alas de mariposa, mientras buscaba a su enemigo con su geomancia, en combinación con su espectro visible avanzado. Sakura percibía que Onikage aún estaba con vida, pero no podía detectarlo adecuadamente, todo gracias a un extraño barrido de frecuencias que alteraban su percepción de las frecuencias en el espectro electromagnético.
Justo en el momento que lo había detectado, Chaos reapareció en una sombra a sus espaldas, tomó su katana electrificada y la intentó empalar por el pecho, aunque antes de que Onikage lograse atravesar su cuerpo, la ninfa desapareció entre cerezos de la visión de Chaos, reapareció a las espaldas del mismo y le disparó un poderoso jet de energía gamma, con el cual hizo que el tipo gritara por el terrible dolor del rayo quemando su espalda. Sakura mandó a Chaos al suelo, donde se enterró de nuevo el demonio y el GRB causó otra explosión brutal, aunque en menor medida que la anterior.
Chaos quedó completamente tendido en el suelo, con una mueca de dolor, pero aún consciente, pese a sus terribles lesiones. Sakura, por su lado, seguía levitando en el aire, aún con sus pequeñas manos extendidas al frente, y ni se veía aún en lo más mínimo agotada. El Uchiha se reincorporó pesadamente, con enorme dificultad, y se sostuvo en una rodilla, además de mirar a lo alto, justo en la posición en la que se hallaba Sakura.
— Tú... maldita mocosa... — masculló con odio Onikage, sintiéndose agobiado por el tremendo poder de Sakura — No puede ser que me estés dando una paliza... ¡No es posible! — gruñó.
Sakura sonrió calmadamente y descendió al suelo, al desvanecerse en flores de cerezo. La ninfa, como anteriores veces, hizo un curtsy, prácticamente burlándose de Onikage en el proceso, y se echó un poco de aire en su rostro con su abanico de guerra izquierdo, en el cual ya había guardado las cuchillas de adamantino. Realmente Sakura ahora parecía y se comportaba como una auténtica loli.
— Te lo advertí, Chaos. No tendrías oportunidad de vencerme en combate — le remarcó la pequeña princesa de las hadas, sin borrar su calmada sonrisa — Quizá ahora sea una niña de once años, pero actualmente poseo más poder que todos los seres en el multiverso unidos. Mis poderes ahora son transinfinitos, como los de Sasuke-kun, y si me da la gana puedo crear o destruir a voluntad el omniverso entero. Incluso puedo reescribir las leyes que lo rigen, de ser necesario, a mi completa voluntad...
Sakura desapareció de la visión de Chaos, reapareció frente a él y colocó una mano en el pecho del demonio, la izquierda, para después disparar con su pequeña mano, usando su elemento viento, una onda de choque que destrozó los órganos internos del demonio Uchiha, el cual vomitó sangre y salió volando a cientos de kilómetros a lo lejos. Antes de que se recuperara en el aire, Sakura voló a una velocidad infinitamente superior a la de la luz y solidificó su aura a su alrededor, formándola en su femenino golem, el cual parecía una princesa de la era victoriana con dos abanicos, para después hacer que su gigante golpeara a Chaos con un puñetazo. Mediante ello, Sakura azotó a Chaos contra el piso y levantó una monstruosa ola de marea de roca y tierra que viajó por todo el hemisferio superior donde se hallaban combatiendo la ninfa y el demonio.
Cuando el demonio Uchiha hizo un ademán de levantarse, Sakura hizo que su golem pisoteara a Chaos con su elegante tacón stiletto y de plataforma, resquebrajando el piso en el proceso, de modo que Onikage quedó atrapado entre el femenino tacón de preones del golem y el suelo, además de que intentaba inútilmente escapar. Sus huesos estaban siendo triturados uno a uno, además de que sus músculos fueron hechos polvo.
— Hubiese preferido no escalar las cosas hasta éste nivel, Chaos... pero te rehusaste a cooperar conmigo... — siseó fríamente la pequeña princesa de las hadas, finalmente cambiando su precioso rostro sonriente a uno hostil — De hecho, Sasuke-kun tenía razón al decirme que estaba loca, si es que pensaba que tú podrías rendirte tan fácilmente... Eres un ser defraudador y mentiroso, además de que es demasiado peligroso el dejarte con vida... Si no te exterminamos, y únicamente te derrotamos, terminarás volviendo de la muerte y atormentando a la creación por aeones cosmológicos... Quiera o no, tengo que exterminarte completamente...
Chaos miró con sus demoniacos ojos a los preciosos ojos de Sakura y sonrió malévolo, soltando una corta risotada burlona. Sakura, sin en cambio, se mantenía impasiva, no impresionada de los ademanes hostiles de su enemigo.
— Necia princesa... ¡Aún no te he demostrado todo mi poder! — masculló socarrón Chaos.
Haciendo uso de su brutal fuerza física, robada de Sasuke, Onikage empujó con sus manos el pie del golem de Sakura, haciendo que el monstruo tambaleara un poco. Onikage se incorporó de un salto, para después arrojarse al golem femenino de Sakura e impactar un poderoso puñetazo en el área del torso del monstruo. Mediante el brutal golpe, el cual tomó por sorpresa a la princesa de Iridia, Onikage destruyó por completo aquel monstruo hecho de preones reforzado con aura y la ninfa cayó al vacío. Chaos aprovechó la debilidad de la ninfa para impulsarse con unas alas de murciélago y para atacar a Sakura con un poderoso puñetazo. Desafortunadamente, para Chaos, Sakura fue demasiado veloz, además de que el ataque era muy telegráfico, y la ninfa simplemente voló a una impresionante velocidad a lo lejos.
Chaos simplemente chasqueó la lengua, irritado de la impresionante velocidad de su enemiga.
— Tch, maldita perra...
— Es inútil que tengas tanta fuerza, si no puedes golpearme con ella, Chaos — espetó la ninfa de cerezos, finalmente apareciendo de nuevo en el aire — Puede que seas un ser abominable para el resto de los humanos y hadas, quizá incluso para los dioses primordial del cosmos, pero no tienes oportunidad alguna contra un ser como yo, quien ha sobrepasado el nivel Infinity — aseveró, haciendo que Onikage se sintiese irritado — Incluso si de alguna manera lograses destruir el omniverso, yo crearía uno nuevo desde cero. Soy la primer entidad conocida en dominar por completo el MEST a su nivel más elemental: el mundo cuántico. Ahora, actualmente yo domino a la perfección transinfinita la magia cuántica y un ser tan inferior como tú no tendría oportunidad contra mí...
Sakura voló lentamente en dirección a Onikage, quien aún levitaba en los aires con sus alas demoniacas, y la princesa de las hadas se detuvo a unos cien metros del demonio. En su vuelo, la ninfa eventualmente desvaneció sus zheshan, quedándose "desarmada".
— Le has hecho mucho daño a gente inocente, Chaos... Sobretodo a las personas que más amo en el mundo... Especialmente a mi amor... a mi bebé... a mi Sasuke-kun... — masculló con odio la ninfa de cerezos.
Sakura no pudo evitar el rememorar las terribles experiencias que Sasuke pasó de niño, por culpa de aquel maldito monstruo subhumano que era Chaos. El recordar aquellas horribles memorias, las cuales le mostró Mikoto Uchiha en persona, hizo que Sakura derramara una tímida lágrima. Le dolía el saber que alguien como su amado Sasuke-kun haya pasado por tan terrible tormento, cuando él se merecía ser un hombre feliz. Sasuke jamás mereció el ser tratado como una rata subhumana, mucho menos el ser torturado físicamente de tan manera bestial. Sasuke siempre cargaría con aquellas cicatrices en su cuerpo, como un terrible legado de su atormentado pasado. A Sakura le dolía enormemente el que su amado Sasu-kun haya vivido todo aquello, porque jamás había sido merecedor de ello. Su cuerpo debía estar perfecto, como el de un adonis, y ahora en cambio estaba lleno de cicatrices. Cicatrices que quizá lo hacían ver rudo y apuesto, al mismo tiempo, pero que siempre serían testimonio de un pasado que jamás debió ser.
Y todo por culpa de aquel maldito ente, a unos cientos de metros de Sakura.
— Jamás te perdonaré por todo el daño y sufrimiento que le provocaste al amor de mi vida... A mi Sasuke-kun... — amenazó Sakura, tensando su mirada y clavando sus preciosos ojos en los de demonio del Uchiha maligno — Ésta vez, seré yo la que te mate, Magnus Chaos... Y me aseguraré de exterminar tu composición material para siempre... ¡Jamás podrás reformarte...!
Sakura extendió su pequeña mano izquierda al frente y disparó una esfera de plasma contra su enemigo, aunque ahora Chaos la evadió completamente, por lo que la misma golpeó el planeta Trarvis-9b y creó un poderoso terremoto a escala de todo el planeta, haciendo que roca y lava saltara a cientos de kilómetros a lo alto. Onikage reapareció a varios metros a la distancia, activó sus ojos caleidoscópicos y arrojó una llamarada oscura, con aquellas llamas oscuras que él llamaba Amaterasu, y las llamas colisionaron con el aura de la princesa de las hadas, lentamente consumiendo el aura de Sakura.
La ninfa, sin embargo, alteró la composición de su aura exterior y se produjo otra onda expansiva, pero ésta tenía una peculiar aura de tonalidad magenta claro, la cual aniquiló completamente las llamas negras de Chaos, extinguiéndolas al contacto, ante la sorpresa de él. El demonio simplemente no podía creerlo.
— ¿Qué...? ¿Pero qué demonios...? — gruñó frustrado Chaos, al ver cómo Sakura exterminó sus llamas — ¡¿Cómo es posible que hayas desvanecido mis llamas?! ¡Se supone que mis llamas no se pueden extinguir!
— Tú no puedes hacerlo, pero yo sí — aclaró Sakura, sonriendo orgullosa, pero calmada — Tus llamas son una reacción química de la materia oscura, pero incluso la materia oscura está compuesta de partículas subatómicas, sujetas a las mismas leyes de la física que el resto de la materia bariónica. Yo lo único que necesito es alterar las leyes que rigen la materia que tú manipulas y dispersar en el espacio los fermiones y bosones que componen a la materia oscura de tus llamas de Amaterasu.
Chaos se quedó con los ojos abiertos como platos, al saber que Sakura ahora tenía un control tan avanzado de la materia y la energía, a un nivel que para él sería simplemente inimaginable. No solamente Sakura dominaba a la perfección la antimateria, sino que tenía un control absoluto sobre el reino cuántico, siendo capaz incluso de alterar las subpartículas que componen los átomos de la materia bariónica e incluso la materia oscura. Aquello fue comprobado cuando Chaos trató de reactivar aquellas llamas que dispersó la ninfa, desde los bosones y fermiones dispersos en el aire, pero la composición física de los mismos había cambiado completamente. No podían hacer los enlaces necesarios, para formar siquiera estructuras básicas atómicas.
— Tch... tú.. — masculló Chaos.
— Es inútil, Chaos. Incluso tú no puedes alterar la física aplicada a la materia y la energía actual. Necesitarías estar en el nivel Transinfinity para poder manipular el mundo cuántico a la perfección — le remarcó la princesa de las hadas — Solamente existen dos seres que han alcanzado aquel nivel de poder, y de uno de ellos no se ha comprobado su existencia como tal: Deus Ex Lux y yo, Sakura Uchiha, princesa al trono de Iridia — añadió, mientras que su aura obtenía los mismos anillos de un magnetar — Te estás enfrentando a un ente que es capaz de reescribir las leyes de la física, de ser necesario...
Sakura ahora infundió su aura con elemento agua, en su estado líquido natural, y el aura exterior de la ninfa se volvió una enorme burbuja de cristalino líquido, sumamente densa y espesa, a la densidad de Planck de hecho.
— Te demostraré el nivel de poder al cual te estás enfrentando, Chaos... — dijo Sakura, extendiendo al frente sus pequeños brazos, juntando de modo horizontal sus manos — ¡Recibe ésto! ¡Aqua Jet!
Sakura disparó desde su aura un poderoso chorro a una presión impresionante, al nivel de presión de Planck, por lo que Chaos fue golpeado con una fuerza brutal que bien habría pulverizado una estrella de preones. El Uchiha sintió como si hubiese sido impactado con un monstruoso mazo de una potencia simplemente inimaginable, pues aquel chorro de agua muy denso y veloz lo arrastró varios cientos de kilómetros y lo impactó contra una montaña, la cual se pulverizó con la poderosa fuerza con la que fue golpeado inicialmente el pelinegro metrosexual.
Sakura no se detuvo ahí, sino que disparó otro jet al fondo del planeta Trarvis-9b, con el cual hizo que salieran enormes ciclones de agua desde el subsuelo, disparados al exterior en formas de jets de agua, además de que pronto inundó todo el planeta con aquel líquido. Expandiendo su aura, Sakura creó monstruosos megatsunamis que arrasaron todo objeto que se encontraban, pero, como siempre, la ninfa lo controló a la perfección para no atacar con ellos a su amado Sasuke-kun, pese a que éste estaba temporalmente sepultado bajo el agua y de alguna manera aún luchando contra los hombres de Onikage. Chaos, sin embargo, fue atacado limpiamente con el megatsunami, el cual llevaba una presión y fuerza monstruosa, y fue arrastrado kilómetros a lo lejos. La ninfa aumentó gradualmente la temperatura de aquel líquido, hasta que alcanzó la temperatura de Planck, aunque la princesa de las hadas se aseguró primero de cubrir a su novio con una barrera mágica, para protegerlo de monstruosas temperaturas y del ahogo con la pesada agua.
A pesar de que el líquido alcanzó una temperatura brutal, similar al del Big Bang, Sakura manipuló a la perfección la física aplicada al líquido, por lo que el fluido se mantuvo en su estado líquido y no se sublimó como debería. Chaos y los demás, sin embargo, fueron sometidos a una monstruosa temperatura que les causó quemaduras terribles por todo el cuerpo, especialmente a los ancianos elfos. Aún con ello, Chaos expandió su aura maligna, incluso cubriéndose con el manto Daemon Force, de modo que repelió lo más que pudo aquel fluido supercalentado.
Eventualmente, el agua sobrepasó el límite de un kugelblitz, una concentración de energía extrema como un agujero negro, pero de energía, y se sublimó completamente, por lo que eventualmente el agua se vaporizó en su totalidad, dejando una densa cortina de vapor de agua en los alrededores, igual a extremas temperaturas. Para entonces, sin embargo, la princesa de las hadas utilizó de nuevo su elemento agua y causó un poderoso maremoto a escala del planeta entero, por lo que las aguas que Sakura disparó al fondo del planeta salieron como erupciones de lava, solo que era agua supertermal. Aquello causó que todo el suelo fuese desmantelado y que Chaos sufriese lesiones severas con la poderosa agitación del agua y la colisión del agua con su cuerpo, igual a la presión de Planck.
Sakura entonces cargó su aura a niveles impresionantes y utilizó una ionización del agua, para infundirla con neutrinos y otros diminutos fermiones y bosones, de modo que hizo aún más densa y pesada el agua. La ninfa entonces rodeó a su amado Sasuke-kun, quien estaba actualmente peleando contra aquel tal Deathgaze y los ancianos elfos, con un campo electromagnético rosado, lo mismo al planeta entero por debajo del fluido, y Sakura alteró toda la composición del agua, invirtiendo el momento angular de su giro, y con ello les invirtió la polaridad electromagnética, transformando todo el fluido en antimateria, en tan sólo una fracción de segundo, mucho antes de que Onikage pudiese reaccionar.
Debido a las partículas suspendidas en el aire, el agua hecha por antimateria detonó brutalmente y causó una explosión de al menos tipo hypernova, al ser cientos de miles de millones de metros cúbicos de pura agua pesada e ionizada. Toda el agua, junto con Onikage y sus siervos, explotaron en una violenta detonación termonuclear, de modo que la energía se expandió como lo haría una estrella de tipo Wolf-Rayet cuando colapsa en un agujero negro, liberando al exterior una poderosa onda de choque cargada de plasma, en forma de una nebulosa sumamente caliente y devastadora. Cabe mencionar que cada explosión cósmica que creaba Sakura, ya sea directamente con sus poderes o a causa de ellos, causaba una violenta agitación de la fábrica del universo. En ocasiones, el temblor se extendía a más allá del horizonte cosmológico de luz, por lo que se podía sentir la brutal sacudida en casi todo Prime.
Sakura pronto liberó del campo electromagnético a su amado, a ella y al planeta donde estaban, además de los demás objetos cósmicos presentes en el sistema planetario Trarvis-9, por lo que en el ambiente viajaba una bella nube nebulosa de gas, cargada de fotones y de radiación no muy potente y poco duradera. Todo el piso del planeta parecía haber sido excavado por gigantescos animales, pues el relieve estaba completamente devastado y era difícil mantenerse en pie.
Onikage salió desenterrado de toneladas de roca, pero ahora tenía de nuevo su modo Daemon Force, robado de los Uzumaki, salvo que en su caso era como un mini Diez Colas, exceptuado que era más humanoide y con una sola cabeza. El aura del demonio rodeó al mismo, de similar modo a como lo hacía el aura de Sakura, con un aura interior en forma de llama rojo muy oscuro y con un aura en forma de corona solar negra, la cual expedía algunas runas demoniacas e incluso despedía sombras malignas que soltaban alaridos propios del inframundo.
Sakura, sin embargo, no se intimidó ante el impresionante poder de Chaos, a pesar de que hizo temblar todo el planeta y por consecuencia toda el área de los filamentos galácticos en su totalidad. Sakura se mantuvo calmada y hasta sonriente, pues sabía que sus poderes fácilmente eclipsaban los de Magnus Chaos, en un orden absurdo e inimaginable. De todos modos, ¿quién podría derrotar a una diosa arcana, con poderes y magia transinfinita? ¿Una diosa con el poder suficiente para crear o destruir a voluntad las mismísimas leyes que rigen el multiverso entero y la creación en su totalidad?
Sakura simplemente se acomodó su largo cabello.
— ¿Aún piensas seguir con ésta inútil pelea, Chaos? — cuestionó algo socarrona la ninfa, pese a que su tono de voz era gentil, al no solamente ser ella una señorita de clase, sino que también estaba en su papel de lolita — Sinceramente hablando, hasta me das lástima, Chaos. La diferencia de poderes entre tú y yo es simplemente inconcebible para un ser tan diminuto e inferior como tú, Magnus... Y pensar que alguien tan insignificante y mediocre como tú fue el causante de incontables muertes y destrucción en multiversos anteriores...
Chaos se sintió irritado de oír la traviesa risilla infantil de Sakura, quien aún no salía de su papel de lolita, además de que se cubría la mitad de su rostro con aquel precioso y elegante abanico que su amado Sasuke-kun le regaló. Chaos gruñó con odio y lanzó sus brazo a lo alto, emanando desde su aura cientos de manos con las cual atacó a la princesa de las hadas. Aún sin dejar de reírse como la niña que ahora era Sakura, la ninfa desaparecía y aparecía constantemente para evadir dichos ataques. Incluso algunos de ellos la atacaron a nivel de suelo, cuando Sakura descendió al terreno demolido, por lo que aquellas gigantescas manos creaban enormes zanjas de al menos diez metros de diámetro.
Sakura eventualmente reapareció a lo lejos, ya habiendo desvanecido su abanico, creó dos enormes cuchillas con forma de sierra de plasma, de la misma tonalidad y forma de una flor de cerezo, y Sakura las arrojó con sus dos abanicos de guerra Zheshan, por lo que ambos viajaban a una velocidad superlumínica. Chaos, como pudo, evadió aquellas veloces cuchillas con filo capaz de cortar una estrella de preones, pero sus brazos de aura no tuvieron la misma suerte, por lo cual fueron todos destruidos. Las extremidades dañadas por el corte se retrajeron dentro del aura, emitiendo un agudo chillido de dolor.
Sakura manipuló con sus abanicos aquellas cuchillas de plasma, por lo que ambas volvieron a viajar a una velocidad superior a la de la luz y atacaron de nuevo a Chaos. El demonio Uchiha tuvo que dar algunas volteretas y vuelos con sus alas de demonio para evadir aquellas cuchillas que viajaban más rápido que la luz, causando un estampido luminoso que enviaba una pequeña onda de choque cargada de plasma a los alrededores. Sakura cargó aura rosa en sus abanicos y lanzó cientos de sierras circulares contra Chaos, a quien se le complicaba el reaccionar debidamente ante aquellos ataques.
No obstante, Onikage eventualmente tomó su espada katana y la electrificó con su elemento rayo y atacó hábilmente cada cuchilla, a la cual destrozaba con su espada ionizada. Chaos atacó cientos de cuchillas con su espada, destruyendo cada sierra de plasma con la carga eléctrica que llevaba su larga cuchilla, y eventualmente solamente quedaron las dos iniciales que Sakura le lanzó, con sus abanicos. El Uchiha demonio utilizó su espada para regresar el ataque a su enemiga, casi como si se tratara de un bateo, por lo que ambas cuchillas volvieron agresivamente a su dueña, la ninfa de cerezos.
Chaos vio cómo Sakura se mantenía estoica e impasible, ante su inminente muerte por las cuchillas, por lo que sonrió malévolo y rió entre dientes. Sin embargo, cuando las cuchillas estaban a punto de tocar siquiera el aura de Sakura, ambas se desvanecieron por completo, apenas dejando una pila de fotones que fueron absorbidos dentro del aura de la pequeña princesa de las hadas. Sakura se reacomodó su extremadamente largo cabello y sonrió divertida, de nuevo echándose aire con su abanico zurdo.
— Es inútil que intentes utilizar mis propios poderes en mi contra, Chaos. Que no se te olvide que ahora yo manipulo el MEST a su más fundamental nivel, en el reino cuántico — remarcó orgullosa y alegre Sakura, irritando al demonio — Si me viniere en gana, podría destruirte aquí mismo, al alterar tu composición subatómica, donde reescribiría las leyes de la física y la cohesión del átomo que te mantiene unificado en un ser multicelular. Tan sólo te estoy dando una oportunidad de que te rindas y dejes tu patética pelea de lado...
Desvaneciendo su abanico, por nueva cuenta, Sakura extendió su pequeña mano al frente y la apretó, con lo que causó una monstruosa zanja de al menos un kilómetro de diámetro, mediante su control de elemento tierra. Chaos saltó de aquel cráter, ya que sino sería sepultado en el mismo y consumido por la lava que pronto rellenó aquella enorme abertura. Chaos voló con sus alas de demonio y atacó con una onda de plasma a su enemiga, haciendo un corte lateral de su katana. Sakura lanzó otra onda de choque de plasma con su abanico izquierdo, moviéndolo de derecha a izquierda, además de que las partículas que lo componían eran antipartículas, por lo que aniquiló el ataque de su enemigo a medio trayecto. Pronto, se creó una explosión termonuclear de tonalidad magenta, al estar infundida con el aura de ambos.
— Aún no comprendes tu lugar, ¿huh, Chaos? — masculló fríamente Sakura, brillando sus ojos y ésta vez fulminando al Uchiha con ellos — Entonces, te demostraré de lo que soy capaz...
Sakura extendió su pequeño puño al frente, de modo que de un portal espacio/tiempo salió la gigantesca mano de su golem de aura, una enorme mano femenina, y la misma impactó a Chaos directo en el cuerpo, mandándolo bajo tierra, donde no solamente quedó sepultado Onikage, sino que el planeta entero se sacudió violentamente y se agrietó en colosales zanjas de cientos de kilómetros de longitud. Chaos seguía enterrándose a kilómetros de profundidad, hasta prácticamente llegar a una cámara magmática que le produjo quemaduras de tercer y cuarto grado en el cuerpo.
Sakura ahora infundió su aura con elemento tierra, de modo que su aura cambió a un color café claro dorado, casi ocre, y el aura de Sakura se expandió notablemente, por lo que el plasma de su aura exterior creció a un kilómetro de diámetro.
— ¡Toma ésto! ¡Éste es uno de mis mayores ataques de elemento tierra! ¡Gaea Furor! — bramó Sakura su ataque, con un eco épico, gracias a la vibración que causaba su aura externa.
La pelirrosa parpadeó una vez, emanando una especie de onda de choque fantasmal, y expulsó una tremenda cantidad de energía, todo mientras tenía extendidos sus brazos a los costados. De inmediato, el suelo comenzó a sacudirse poderosamente, causando un temblor en todo el planeta a una magnitud simplemente brutal, casi al grado de destruir por completo el planeta. No había modo de medir la magnitud de momento de aquel terremoto, pues era simplemente devastador. Si todo el tejido tiempo/espacio estuviese compuesto de una sola plataforma de materia, y si Sakura no estuviese controlando a la perfección el MEST, seguramente la pequeña princesa de las hadas habría destruido por completo el multiverso, con aquel apocalíptico sismo.
Sakura juntó sus brazos en el pecho y de nuevo los expandió a los costados, con ello devastando todo el terreno de la corteza de Trarvis-9b y levantando enormes pilares de roca que botaron como si alguien los empujara desde el interior del planeta. El catastrófico temblor hizo que incluso la lava brotara desde el fondo del planeta, tal y como un volcán envía un largo chorro de magma a la atmósfera, solamente que en éste caso la lava traspasó por cientos de miles de millones de kilómetros de altura por encima de la exósfera del planeta.
Eventualmente, el terremoto se detuvo y Chaos salió expedido al exterior del planeta, cuando otra erupción desde la cámara magmática del planeta lo expulsó violentamente al exterior. Pronto, sin embargo, Onikage cayó como un asteroide al suelo del planeta e impactó con la misma violencia de un meteoro, por lo que se produjo una explosión que cubrió al menos un tercio del planeta. Las ropas de Chaos fueron severamente dañadas con la temperatura de la lava e incluso Onikage tenía llamas en la combustión de sus ropas. Sakura simplemente descendió calmadamente a la corteza del planeta y caminó en agraciados pasos hacia su enemigo, contoneando las caderas de manera elegante y echándose aire en su hermoso rostro. Onikage finalmente se reincorporó de pie, aunque con suma dificultad.
Apenas se puso de pie Chaos, tomó su espada en mano, actualmente al rojo vivo, y se arrojó contra Sakura, a quien atacó cuerpo a cuerpo con su katana, en su estilo de kendo. Sakura evadía elegantemente cada ataque, ni aún permitiendo el menor de los roces contra su cuerpo o su cabello, como si se tratara de una hermosa danza propia de las ninfas. Y en efecto así era, porque Sakura danzaba para evadir los ataques de su oponente, quien inútilmente trataba de asestar letales cortes en contra de la princesa de las hadas, pero cada ataque que lanzaba en su contra era evadido elegantemente por Sakura, quien poseía actualmente velocidad sin límite, además de su magia sin límite por supuesto.
Onikage, de hecho, se multiplicó varias veces, usando réplicas hechas de materia oscura, hasta que creó cientos de clones de él mismo, en un intento de tanto amedrentar a Sakura como de atacar con éxito a la princesa de Iridia. La pequeña ninfa, sin en cambio, ni se inmutó y simplemente esperó con una bella y refinada postura de baile, donde incluso utilizó ambos abanicos para adornar su postura y mostrarse como si estuviese haciendo una auténtica danza.
Chaos inmediatamente se arrojó con sus clones a atacar a Sakura, pero la princesa de las hadas daba elegantes volteretas, propio de una danza de waltz muy bella, y constantemente atacaba con cortes veloces y certeros a los clones que creó Onikage. Al primero de ellos le eludió un espadazo en estoque contra su cabeza, para después ella reaccionar con un corte a la cabeza del clon, en la cual infundió con plasma el elemento viento que combinó en su abanico, y con ello decapitó limpiamente al clon, quien cayó muerto al suelo. Al segundo, Sakura lo atacó con un corte a su pecho, en el cual giró hacia su izquierda y le atacó con un corte cruzado inferior en el pecho del mismo, por lo cual el clon fue partido a la mitad con el poderoso filo ionizado que Sakura tenía mezclado en las cuchillas de adamantino, las cuales a su vez estaban adheridas a sus abanicos.
Al tercero de ellos, Sakura lo recibió con múltiples cortes de sus abanicos, dando una infinidad de tajos en el cuerpo de su enemigo, el cual terminó prácticamente desmantelado en una pila de entrañas destrozadas y sangre en el suelo. Así, sucesivamente, Sakura fue atacando a cada uno de los clones de su enemigo, con veloces y elegantes cortes de sus poderosos abanicos de guerra, mezclados con elemento aire, mezclado a su vez con plasma, donde incluso mandó vientos cortantes ionizados con su poderosa aura, con los cuales destruyó a varios de los clones.
Eventualmente, Sakura decidió acabar con todos ellos de un sólo ataque, por lo que infundió toda su aura con elemento viento y dio varios giros sobre ella misma, mientras levitaba, por lo que cientos de cuchillas cortantes, cargadas de plasma, atacaron a todos los clones de Chaos, los cuales fueron partidos por la mitad u otros de ellos fueron limpiamente decapitados por las cuchillas ionizadas que Sakura arrojó. La ninfa eventualmente se detuvo de golpe, extendió sus brazos a los costados y expulsó toda su aura externa, enviando una poderosa onda de choque, la cual arrasó completamente con los alrededores, desmantelando en una pila de partículas subatómicas a los clones de Chaos. El original Uchiha maligno logró evadir con éxito la violenta onda expansiva de viento ionizado, pues la energía iba con una poderosa carga de antimateria, la cual fácilmente lo podría exterminar.
Chaos reapareció frente a Sakura y continuó atacando con su kenjutsu a la ninfa, pero la princesa de las hadas era demasiado rápida y podía eludir cada uno de los ataques de su oponente, ni siquiera recibiendo un sólo rasguño de parte de Onikage. El demonio atacó con un corte en caída a la ninfa, pero Sakura no solamente evadió el corte, sino que la pelirrosa giró hacia la izquierda y cortó la espada de su enemigo en múltiples pedazos, con un corte de su zheshan. Onikage vio impresionado cómo su espada fue hecha añicos, cuando se supone que era indestructible, al estar hecha de adamantino.
Tras ello, Sakura dio otro giro hacia su derecha y le dio una femenina y elegante patada de abanico al rostro de Onikage, usando su pie izquierdo, con la cual lo derribó al suelo, aunque no causó daños graves ni en Chaos ni en el terreno, pues la fuerza de Sakura era muy baja, en comparación de alguien como Sasuke Uchiha o prácticamente cualquier otra persona adulta. Chaos, por lógica, se incorporó de un salto y se preparó en su postura de combate.
Sakura, en cambio, lanzó dos veloces ráfagas de plasma contra su enemigo, usando sus abanicos en el proceso, las cuales viajaron a una velocidad superior a la de la luz, cortando agresivamente el viento en el sitio. A duras penas, Chaos pudo evadir limpiamente aquel ataque, pues la energía que Sakura usó en aquel ataque era simplemente abrumadora, además de que estaba hecha de antimateria, encima de que Onikage era un tanto menos veloz en comparación a la velocidad infinita de Sakura. La ninfa, gracias a sus reservas ilimitadas de magia, podía viajar cualquier orden de veces la velocidad más grande posible dentro del vacío estelar: la velocidad de la luz, la cual básicamente equivalía a trescientos mil kilómetros sobre segundo. Sakura fácilmente eclipsaba aquella velocidad, usando la taquionización de su aura, el empuje warp y la distorsión del tiempo/espacio alrededor de ella.
Sakura desapareció y reapareció frente a Chaos, atacándole con un corte de su abanico izquierdo, el cual no solamente cortó el viento agresivamente, sino que arrojó un viento cortante con aquel ataque, aunque ésta vez no viajó más allá de unos metros. Chaos evadió a duras penas el ataque, el cual le causó un leve corte en su pecho, donde sangró profusamente. Onikage reaccionó con una patada de giro al rostro de Sakura, pero la ninfa se agachó elegantemente y atacó ahora con su abanico derecho al cuello de Onikage, pese a que éste lo logró esquivar con éxito, antes de que lo decapitara.
Chaos se alejó un poco, hizo unos veloces sellos y formó en su mano una enorme lanza electrificada, la cual arrojó contra la ninfa, mas Sakura la detuvo con absoluta facilidad con su aura y después arrojó sus abanicos cerrados contra Chaos. Al ir a tan asombrosa velocidad, Sakura enterró con éxito aquellos abanicos en el pecho de Onikage, quien gruñó de dolor al recibir aquellas cuchillas en su pecho, donde se enterraron casi completamente. Sakura giró elegantemente y extendió sus dedos, además de separarlos uno del otro un poco, para después extender sus brazos a los costados y hacer que sus abanicos se abrieran en la carne de Chaos.
Onikage pujó de dolor y sintió cómo aquel par de zheshan le cortaban el cuerpo, por lo que el demonio ojos de sangre cayó en dos mitades al suelo, aparentemente muerto por aquel brutal corte que causaron los abanicos de guerra de Sakura. La ninfa extendió sus manos al frente y atrajo con electromagnetismo aquel par de zheshan, hasta que llegaron a sus manos y la princesa de las hadas las tomó, dando un giro completo y malabareando aquellos abanicos, hasta que se puso en una elegante postura de danza.
Sakura vio cómo el cuerpo de Onikage se descomponía en materia oscura y cómo comenzaba a reformar el cuerpo antes destrozado del demonio Uchiha, ya que Chaos era la personificación de la entropía que se reformaba una y otra y otra vez mediante fluctuaciones cuánticas. Sakura simplemente miraba calmada cómo su oponente se volvía a formar poco a poco, reuniéndose como una masa gelatinosa oscura, inicialmente amorfa, pero pronto fue adquiriendo la figura de Chaos, aunque ésta vez sin su remera negra sin mangas, exponiendo su cuerpo fibroso y marcado, aunque no musculoso como el de Sasuke Uchiha.
Sakura obtuvo una postura neutra, aunque jamás bajo la guardia, pues sabía que Onikage era sumamente peligroso y que un sólo ataque limpio de parte de él, en ella, sería mortal. Por muy diosa arcana que fuera y el que haya alcanzado el nivel Transinfinity, Sakura no dejaba de ser una mortal con las debilidades de un humano común, sobretodo las de una niña de su edad. De todos modos, sin sus poderes mágicos, la princesa de las hadas era tan frágil como cualquier otra mujer humana, así que la ninfa era enteramente dependiente de ellos para causar daño, inimaginable éso sí. Realmente Sakura epitomizaba el concepto de un cañón de cristal: increíblemente poderoso en la ofensa, terriblemente frágil al impacto.
Sakura desvaneció sus abanicos y también su aura, aunque el aspecto de su modo Primordial Alpha Infinity seguía activado. La ninfa caminó con elegancia ante Chaos.
— Ahora lo entiendes, ¿cierto? — enunció con calma Sakura, para después detenerse a unos metros del ojos de diablo, actualmente lesionado — Incluso cuando robaste los poderes de mi Sasuke-kun, no tienes oportunidad de derrotarme en combate. Necesitarías despojarme de todos mis poderes para lograr derrotarme con éxito, Chaos. Solamente así podrías acabar conmigo.
Onikage se limpió la sangre que salió de su mejilla, pues el tacón de aguja o stiletto de Sakura tasajeó la piel del Uchiha maligno y actualmente sangraba un poco. El ojos de diablo sonrió socarrón y activó de nuevo su caleidoscopio, dejando intrigada un poco a la ninfa.
— Con que es así, ¿huh? — masculló el demonio Uchiha, activando la cabra satánica en su mirada — Entonces, sellaré aquellos poderes que posees, mediante mi Sharingan.
Sakura, restándole importancia, se encogió de hombros.
— Buena suerte con ello, Onikage. Te mataré, antes de que siquiera puedas alterar mi aura. Éso si es que puedes hacer aquello, claro está — espetó la princesa de Iridia, volviendo a emanar sus dos auras.
— Éso está por verse, princesa...
Justo cuando terminó de hablar el demonio, de pronto activó aquel ojo con varios elipses y aspas adornando el mismo, el cual estaba en tonalidad azul grisáceo. De repente, el panorama para Sakura cambió completamente, de modo que el cielo se volvió rojo sangre, el astro Trarvis-9 se volvió totalmente negro y las nubes se hicieron más densas. Sakura miró extrañada a su alrededor, aunque mantenía un rostro relativamente tranquilo.
De pronto, la ninfa escuchó una macabra y sumamente distorsionada risotada, la cual parecía escucharse como un auténtico relámpago, y entonces la ninfa vio cómo un enorme agujero negro, aunque no muy masivo, aparecía frente a ella, del cual Onikage escurrió con su verdadera forma de demonio, el cual aparentaba los estereotípicos cuernos del diablo, un cuerpo sumamente musculoso y unos ojos rojos sangrientos. Sakura, sin embargo, no se intimidó con la apariencia amedrentadora del demonio Uchiha.
La ninfa, sin embargo, ahogó un grito cuando fue atrapada entre eslabones candentes, los cuales quemaron su piel y la enclaustraron entre pesados grilletes. La ninfa trató de zafarse de aquellas cadenas, incluso usando su aura, pero en aquel momento se había desvanecido.
Onikage se rió como un demente, con una voz distorsionada como monstruo y se acercó a la inmóvil Sakura.
— Oh, vaya. No creí que fueses a caer en mi Tsukuyomi Infinito, princesa Sakura — se burló Chaos, riendo como demonio — Y pensar que eres una diosa arcana ahora, princesa Cerezo. Incluso una divinidad como tú, la más poderosa de todas las hadas que han existido hasta ahora, no podrás escapar de mi Tsukuyomi Infinito.
— ¿Tsukuyomi Infinito? — preguntó levemente adolorida Sakura.
Onikage asintió.
— Es un genjutsu de alto nivel, el cual somete un área geográfica entera a una ilusión permanente. Aquello me permite reescribir los deseos más profundos de cada individuo — explicó Onikage, haciendo que Sakura entrecerrara su mirada — En un universo, muy lejano a éste, existe otro universo paralelo, donde utilizaron ésta técnica para someter a un planeta similar a Terra a un genjutsu, atrapando a todo un grupo de shinobis en una ilusión permanente. Desafortunadamente para ellos, y debido a los limitados poderes del usuario en aquel universo, aquellos ninjas pudieron romper aquella ilusión... Sin embargo...
Onikage reactivó aquellos ojos demoniacos y todo el sitio pulsó con una onda expansiva relativamente débil, por lo que poco a poco el piso comenzó a fundirse y a emanar lava, además de que cientos de insectos salieron a flote.
— ... mis poderes van más allá de lo imaginable para aquel patético universo con shinobis y kages... Yo no solamente puedo someter a un planeta entero a un Tsukuyomi... — masculló Chaos, mostrando sus feroces dientes de demonio — ... ¡Yo puedo someter al multiverso entero a mi ilusión permanente!
— ¡¿El universo entero?! — gruñó Sakura, al saber que quizá Karin, Tenten, Kakashi y el resto estaban siendo sometidos a una ilusión óptica — ¡¿Cómo es que tú...?!
— Yo también puedo controlar el espacio/tiempo a mi voluntad, princesa Cerezo — se le adelantó el demonio a la joven princesa de las hadas — Tal vez no pueda alterar las leyes de la física que gobiernan el universo, o tener un control absoluto del mundo cuántico, como tú lo haces, lady Sakura... mas soy perfectamente capaz de alterar las frecuencias binaurales en el cosmos, para alterar la consciencia de las personas, al causar una confusión en el sistema nervioso central y por ende las neuronas...
Chaos extrajo una especie de estaca gigante, sumamente afilada y grotesca, pues parecía tener sangre seca de anteriores víctimas. El demonio Uchiha cargó con aura oscura aquella enorme estaca, además de que la infundió con sus llamas de Amaterasu, y después la lanzó velozmente contra el vientre de la princesa de las hadas. Al estar aún atrapada dentro de aquel genjutsu, con aquellas pesadas cadenas atando su cuerpo, Sakura recibió limpiamente en su vientre aquella enorme estaca, la cual no solamente traspasó por completo su estómago, sino que pronto quemó su cuerpo con aquellas oscuras llamas hechas de materia oscura.
Sakura ahogó un gemido de dolor, cuando aquella estaca la atravesó por el vientre, y pronto comenzó a expulsar sangre de la boca, pues aquella lanza le había dañado sus órganos internos y las llamas únicamente le causaron más dolor a Sakura. La princesa de las hadas pronto comenzó a soltar alaridos por la terrible sensación de tener su cuerpo consumido lentamente por las llamas de Amaterasu, además de que aquellos horripilantes e infernales monstruos con forma de insecto comenzaron a devorar su carne cocinada por las llamas de Amaterasu.
— ¡Éso es, perra...! ¡Sufre...! ¡Teme...! ¡Siente el miedo y el dolor recorrer todo tu cuerpo...! — gruñó oscuro Chaos, volando en dirección a la ninfa para acomodarle un poderoso puñetazo en su rostro, el cual sacó sangre a la princesa de Iridia — Los mortales como ustedes siguen siendo débiles de mente... Sin embargo, tú en especial eres bastante débil mentalmente, princesa Cerezo... Conozco todos tus temores y sé que lo que más temes es perder a tu amado, Sasuke Uchiha... Voy a destruir tu vida, antes de quitártela...
Pronto, Chaos se acercó a devorar lentamente a Sakura. Lo primero que hizo Onikage fue el tomar de los senos de Sakura, con sus filosas uñas, y desgarrarlos brutalmente, hasta dejar dos enormes y atroces heridas donde se hallaban anteriormente los senos de la princesa ninfa, quien soltó un estruendoso grito. A continuación, Chaos levantó dos dedos, el índice y medio, de su mano derecha, y otra filosa estaca salió del suelo, empalando a la ninfa en el recto y causando un alarido en Sakura. Tras ello, Onikage enterró su mano en el vientre de Sakura, torció la mano ahí dentro, y extrajo todas las tripas de la pequeña pelirrosa, por lo que Sakura pudo ver cómo el demonio Uchiha se llevaba sus vísceras frescas a la boca y las devoraba con ansias. El resto de los insectos comenzaron a consumir a Sakura, desde los pies hasta los hombros. Varios de aquellos insectos incluso mordieron violentamente sus labios vaginales y los arrancaron de su cuerpo, dejando terribles heridas en el sexo de la princesa de las hadas. A todo ello, Sakura soltaba terribles alaridos de sufrimiento, al haber sido atrapada por el genjutsu del demonio del cosmos.
Desde el mundo exterior, Chaos miró fascinado cómo Sakura gritaba del dolor que le producía él en el Tsukuyomi y eventualmente Onikage vio cómo Sakura caía inconsciente al suelo, como un tronco cortado y derribado de un árbol. Como siempre, Chaos había triunfado en Sakura, con la misma técnica que usó en Xian Yi, cuando la conoció por primera vez y cuando aún Hinata era parte de las fuerzas de Kaguya. El Uchiha se rió burlón, extrajo su katana, a la cual cargó con elemento rayo, y caminó lentamente hacia la inconsciente princesa de Iridia, quien no movía un sólo músculo.
— ¡Hahaha! ¡Patético, princesa Sakura! ¡Volviste a caer en el mismo truco de antes! — graznó el antiguo demonio del Cosmos — ¿Dónde quedó aquel ente, con niveles de poder que se comparan a Deus Ex Lux? No eres más que palabras, mocosa estúpida...
Chaos levantó con ambas manos su espada, tomándole desde arriba con ambas manos, dispuesto a empalar la cabeza de la desmayada Sakura.
— ¡Muere, princesa! ¡Arte aeones enteros en las profundidades del infierno! — bramó agresivo Chaos.
De un sólo movimiento, Onikage empaló con éxito la cabeza de Sakura, por lo que pronto se asomó el cerebro de la ninfa y la sangre inundó el piso. Chaos enterró con fuerza su espada dentro de la destrozada cabeza de la ninfa, hasta que sintió cómo su espada se empalaba dentro de la corteza del planeta Trarvis-9b, aunque aún con ello Onikage electrificó aún más su espada y con ello reventó la parte superior del cuerpo de la princesa de Iridia.
No obstante, Chaos no contó con que el cuerpo de Sakura se desintegrara en fotones de plasma, los cuales brillaron tremendamente, como pequeñas estrellas Wolf-Rayet. De pronto, todas explotaron en una detonación termonuclear de plasma tonalidad rosa pálido, mandando a volar a Onikage a varios cientos de metros a lo lejos, donde se estampó contra una enorme estructura de roca que se pulverizó al contacto. Chaos continuó rodando a lo lejos, arrastrándose por el demolido terreno y lacerando su cuerpo en el acto, hasta que la tierra hizo su frenado.
Onikage se incorporó del suelo con gran dificultad, bastante lesionado y con quemaduras por toda su figura, pues la explosión de plasma anterior creó severos daños en su tejido.
— Tch... ésa maldita mocosa... de alguna manera me engañó... — siseó con odio Chaos, usando su caleidoscopio para rastrear el paradero de la princesa de las hadas — ¡¿Dónde demonios estás, pequeña puta?!
Justo en aquel momento, Chaos escuchó un sonido propio de un pulsar, por lo que volvió su mirada a sus espaldas, para percatarse de que una enorme estrella de neutrones, de aproximadamente un kilómetro de diámetro, fue lanzada hacia él, con la peculiaridad de que ésta estaba hecha de antimateria, juzgando por la trampa magnética que rodeaba al remanente estelar sumamente pesado. Chaos optó por esquivar aquella estrella colapsada, pues seguramente sufriría graves daños si es que aquel remanente colisionaba limpiamente contra su cuerpo.
Cuando la estrella de neutrones chocó contra el piso, se creó otra explosión termonuclear de plasma, además de que se expandió una onda de choque a cientos de miles de millones de años luz de distancia, la cual estaba ionizada con plasma, por lo que la energía arrasó con todo, del mismo modo que una hypernova lo haría, salvo que se extendió por todo Prime. La fábrica del universo se sacudió como una tela en un tornado, causando sismos brutales en al menos todo el área ocupada por todos los filamentos galácticos dentro del universo Prime.
Al pasar dicha calamidad, Chaos cayó al suelo, arrastrándose de nuevo un poco, pero pronto se incorporó del terreno. El Uchiha maligno miró entre el humo de la anterior explosión cómo una figura se acercaba a su posición, hasta que, en un abrir y cerrar de ojos, la princesa de las hadas voló frente a él, deteniéndose apenas a unos tres metros de su posición, y dispersó con su elemento aire, mediante sus abanicos, todo el humo de la explosión anterior.
— Te confías demasiado en tus habilidades oculares, demonio Uchiha — espetó Sakura, levitando en el aire con ayuda de sus alas de mariposa — Puede que antes hayas podido tomarme por sorpresa con tu Tsukuyomi, pero ahora las cosas son diferentes, Chaos. No soy una entidad de nivel Infinity por mi magia, sino por mi enorme sabiduría y mi coeficiente intelectual infinito. Nunca olvides éso.
Sakura también hizo girar su flor de cerezo en sus pupilas, aunque no tan rápido como Chaos solía hacerlo, y de repente el universo entero se paralizó en el tiempo, como si alguien hubiese congelado todo. El mundo alrededor de Onikage se tiñó de tonalidad gris y el demonio Uchiha no pudo escuchar un sólo sonido, como si se hallase en el vacío cuántico. Sakura descendió al suelo, con ambas zheshan en mano, a las cuales les extendió aquellas cuchillas que tenían infundido viento ionizado.
Chaos trató de moverse y de atacar a Sakura, pero sus movimientos eran ridículamente lentos y pesados, como si estuviese expuesto a una parálisis muscular por descarga eléctrica. No tenía idea de qué diablos sucedía.
— ¡¿Pero qué diablos?! — masculló con dificultad Onikage, pues aún hablar le parecía casi imposible — ¡¿Acaso ésto también es un genjutsu?!
— No es así. Es exactamente el mismo efecto que te hice experimentar antes, en Kepler-443b — negó Sakura, quien caminaba elegante y lentamente hacia Chaos, contoneando sus caderas como un gato lo hacía, pero manteniendo la elegancia de una señorita de su estirpe — Lo que estás presenciando es una dilatación del tiempo/espacio hasta su extremo y lógico límite. Cada segundo bajo tu percepción, es apenas un tiempo de Planck en el tiempo ordinario, lo cual equivale a 5.39121e-44 segundos o menos de una septillonésima de segundo. Aquello lo hago posible al crear una singularidad espaciotemporal y puedo hacer que tu tormento sea una eternidad, cuando en el exterior apenas son minutos. En aquel entonces, en Kepler-443b, no pude explicarte la física detrás de aquel fenómeno, pero creo que ahora es propenso hacerlo, ya que de todos modos voy a matarte...
Sakura desapareció de la visión de Chaos y reapareció frente a él, para después enterrar las navajas de su abanico en su torso y desgarrar su pecho en el acto, causando un terrible dolor en Onikage. Sakura hizo otro corte en el vientre del demonio Uchiha, ésta vez con su zheshan opuesto, el derecho, y con ello forzó al exterior las vísceras de Magnus Chaos, además de que una interminable cantidad de sangre escurrió por todo su cuerpo hasta el suelo. Sakura después cerró sus abanicos de guerra y se los enterró en los ojos al Uchiha maligno, por lo que Onikage soltó un alarido de dolor y colapsó de rodillas en el suelo, mientras se sostenía su cabeza, ante tan terrible herida.
— Ésto no es una ilusión, Onikage. Ésto es real — sentenció Sakura, aunque el Uchiha maligno no podía ver nada, a causa de sus destrozados ojos — Todo el daño que estás sufriendo no es una ilusión. Es enteramente real...
Sakura extendió su pequeña mano izquierda al frente y cargó su aura de nuevo, expandiendo la interna a cien metros de diámetro y la externa a un kilómetro, además de que se alejó un poco de Chaos.
— Ya he perdido bastante tiempo contigo, Onikage. No pienso seguir manteniéndote con vida. Acabaré contigo de un simple ataque, demoliendo todas las moléculas de tu cuerpo con un GRB — amenazó la joven princesa de las hadas.
Sakura creó una esfera de aura, de un metro de diámetro, en su mano izquierda y ésta resplandeció en una tonalidad rosa gamma, además de que brilló como un auténtico quasar de un agujero negro ultramasivo lo haría.
— Recibe ésto: ¡Caelestis Splendor! — gritó la ninfa.
De aquella esfera de plasma, la cual Sakura creó en su pequeña mano izquierda, salió expedido un poderoso jet de radiación gamma, el cual alcanzó un grosor de cientos de miles de millones de kilómetros, con una distancia de al menos un megaparsec. El cuerpo de Chaos fue golpeado limpiamente con el poderoso ataque y la energía desmanteló completamente su figura, volviéndolo polvo en el acto. Lo único que se pudo apreciar en aquella estela de poderosa luz de rayos gamma, fue cómo el cuerpo de Chaos fue demolido en trozos sumamente pequeños, quizá de nanómetros de diámetro.
El puro disparo de energía causó violentas sacudidas en el exoplaneta, así como oscilaciones poderosas en el tejido espaciotemporal, sin mencionar la brutal temperatura que alcanzó la atmósfera del planeta más lejano con nombre en el cosmos. Sakura, por supuesto, protegió de aquella calamidad a su amado Sasuke-kun, quien aún luchaba contra un Deathgaze transformado en un demonio, con un campo electromagnético de la misma tonalidad del aura de ella, por lo que únicamente Chaos y los otros fueron sometidos a la brutal temperatura de Planck, la cual expidió el blazar de Sakura en el planeta.
Cuando la energía finalmente se extinguió, Sakura aún tenía su pequeña mano izquierda extendida al frente, pero ya no emitía de su mano la esfera de aura, de donde disparó su GRB contra Chaos. Frente a ella, se hallaba una colosal zanja que cubría al menos todo el hemisferio donde estaba situada la princesa de las hadas, el cual tenía una monstruosa simetría circular, con una interminable longitud. En aquella misma zanja cilíndrica, se podía observar cómo algunos fotones de plasma rosado levitaban y se desvanecían en el aire, además de que había un viento rosa pálido en el ambiente, producto del poderoso jet que disparó Sakura de su mano.
La ninfa, eventualmente, bajó su pequeña mano a su cadera y examinó el área circundante, en búsqueda de rastros del aura de Chaos, usando su espectro visible aumentado. De hecho, Sakura pudo detectar señales de radiación infrarroja, la emitida por los cuerpos de materia vivos, aunque pronto del cielo cayeron infinidad de pequeños trozos de materia carbonizada. Aquellos trozos de materia pronto se atrajeron entre sí y se reunieron de nuevo en una masa amorfa negra, para eventualmente dar la figura de Onikage, aunque ahora lucía con varias lesiones en todo su cuerpo, como cortes y quemaduras de cuarto grado. Sus ojos, para sorpresa de Sakura, volvieron a formarse a la perfección y mostraron el demoniaco caleidoscopio, aunque la pequeña princesa ninfa siempre mantuvo la calma.
Chaos eventualmente sangró de sus ojos, al activar su Sharingan avanzado, y miró con ferocidad y burla a la ninfa de cerezos, quien mantenía un semblante impasivo.
— Hehehe... No puedes exterminarme tan fácilmente, princesa de Iridia — se burló Chaos, mostrando su dentadura y sonriendo malévolo — Hace falta más que un GRB para destruir mi composición molecular.
De la pura pereza, Sakura incluso bostezó. De hecho, le estaba dando algo de sueño, por el aburrimiento. A Chaos le irritó aún más ello, incluso más que las terribles lesiones que le provocó aquella niña pelirrosa.
— Qué persistencia la tuya. Sin embargo, únicamente estás posponiendo lo inevitable — señaló la pequeña pelirrosa, quien sorpresivamente aún no estaba agotada de la pelea — No importa cuántas veces te reformes, porque aún cuando puedas reordenar tu cuerpo, de un estado altamente entrópico, ni tú mismo posees energía potencial ilimitada, como yo lo hago. Eventualmente, llegarás al límite extremo, la energía de punto cero, y no tendrás la suficiente energía potencial como para poder reformar nuevamente las moléculas de tu cuerpo. Me basta con ver la cantidad de lesiones severas que tienes por todo tu cuerpo.
Onikage chasqueó la lengua, cuando Sakura apuntó con su pequeño dedo índice izquierdo a las llagas, cortadas y quemaduras de cuarto grado en el cuerpo del demonio ojos de sangre. A pesar de que había recuperado su forma, incluyendo sus ojos destruidos por los abanicos de guerra de Sakura, el cuerpo del demonio Uchiha estaba sumamente magullado y lesionado por los poderosos ataques de la princesa de las hadas. A comparación del Uchiha demonio, Sakura no había recibido ni aún un sólo rasguño, además de que apenas y se notaba una muy leve, casi imperceptible, fatiga en la ninfa.
Si la pelea se seguía prolongando, Chaos eventualmente agotaría sus reservas de aura y Sakura terminaría abrumándolo con su enorme poder de arcana. De hecho, Chaos recién se dio cuenta de que Sakura no estaba usando todo su poder, ya que la vez anterior que pelearon, donde igualmente Sakura lo habría derrotado si hubiese descubierto antes aquella debilidad en él, la ninfa estaba usando sus ataques más poderosos. Ahora, la princesa hada se había limitado principalmente en ataques elementales y algunos otros ataques que no necesitaban propiamente de la antimateria o magia cuántica.
¿Qué diablos había pasado en apenas unos días con aquella niña hada? Apenas parecía que se había vuelto una preadolescente, pero ahora Sakura era más poderosa de lo que era de por sí. Quizá incluso era más poderosa que Deus Ex Lux en su plenitud.
— Tsk... ¡¿cómo es posible que te hayas vuelto tan poderosa en cuestión de semanas?! — gruñó con odio Chaos, sosteniéndose el costado izquierdo de su torso, a causa de un punzante dolor — Puedo juzgar que no has usado tus verdaderos poderes, ¿cierto?
Sakura se reacomodó su increíblemente largo cabello hasta los pies y se sacudió un poco de polvo de su largo vestido de lolita, además de que sonrió divertida, como una niña de su edad lo haría, al hacer alguna travesura.
— Obvio que no, antropoide ignorante. Si utilizara mi verdadero poder, terminaría destruyendo toda la creación, en su totalidad — garantizó como sin nada Sakura, haciendo que el demonio tensara su mandíbula — Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, después de todo. En el único caso que me vería obligada a utilizar todo mi poder, sería si estuviese confrontando a otro ser con poderes que equiparen al nivel Transinfinity... Y ése en definitiva no eres tú, Chaos.
Sakura sacó una polvera del bolsillo de su vestido de lolita y se retocó el maquillaje con una suave esponja, haciendo que Onikage se enfureciera aún más. Prácticamente se estaba burlando de él. Sakura no dejaba de mirarse en el espejo, examinando su rostro en búsqueda de detalles que podría corregir, al retocar su maquillaje.
— Sinceramente hablando, dudo mucho que haya un sólo ser, además de mi querido Sasuke-kun por supuesto, quien pueda rivalizar con mis actuales poderes. Sasuke-kun es el único capaz de derrotarme, si realmente quisiera hacerlo. Nadie más puede vencerme en combate — dictaminó como sin nada la ninfa, ahora retocando sus labios con labial — No es que me guste andar presumiendo. Simplemente es la pura realidad.
Ahora, como jamás había sucedido con anterioridad, Chaos realmente se sentía un ser diminuto, al lado de aquella poderosa diosa arcana que era Sakura. Los poderes de la princesa de las hadas ahora eran simplemente inimaginables, pues tan sólo con su manipulación elemental, su creación de remanentes estelares, y con un poco de antimateria, Sakura había sido capaz de darle una paliza brutal al demonio ojos de sangre. Entretanto, Chaos ni siquiera había sido capaz de tocar a la princesa de las hadas, ya que la ninfa era extremadamente veloz como para siquiera rosar su cuerpo.
— Ahora las mesas han girado y tú estás del lado perdedor, Chaos. Tus poderes son insuficientes como para hacerme frente en combate. Y éso que yo no estoy propiamente adaptada para el combate, como lo está Sasuke-kun — recalcó la ninfa, al fin guardando su polvera y su labial, con lo cual irritaba y frustraba más a Chaos — Realmente debiste tomar mi oferta de rendirte pacíficamente y vivir el resto de tus días aislado de todas las formas de vida inteligente y de nuestro universo. Realmente te habría eximido de la humillación y la muerte, Magnus Chaos — lamentó, aunque se mantenía indiferente — Ahora, comprendo el punto que quiso exponer mi amor, mi Sasuke-kun, cuando pensaba que estaba delirando, cuando te ofrecí darte por vencido. El dejarte con vida sería una sentencia de muerte para el multiverso, y no pienso tolerar más muertes por tu causa o la de tus lacayos...
Sakura aumentó drásticamente su aura, resplandeciendo como una estrella Wolf-Rayet, salvo que su aura estaba tan enfocada que el rosa gamma de su aura fue perfectamente visible aún desde lo lejos. Regularmente, es imposible que dicha clase de colores existan en una estrella, sin importar el tipo, porque cuando aumenta drásticamente su temperatura suele obtener el azul celeste de las tipo Wolf-Rayet, como R136a1, la estrella más masiva de Prime. Sin embargo, el aura de Sakura era tan poderosa que su aura abrumaba la frecuencia gamma en la que se hallaba.
Sakura voló repentinamente muy a lo alto y levantó sus pequeños y delicados brazos a lo alto, para después formar unos orbes de plasma tonalidad magenta claro en sus manos. En los alrededores, se produjo un viento muy agresivo, creando un huracán enorme en todo el hemisferio donde Sakura y Onikage se hallaban. Un poderoso remolino se formó desde el suelo, alrededor de la princesa de las hadas, e hizo que el suelo se desmantelara y que aquel poderoso tornado cilíndrico levantase roca y polvo en su interior. La materia, sin embargo, se desintegraba cuando entraba en contacto con el aura de la pequeña princesa de las hadas.
De las manos de Sakura, fueron disparados quizá cientos de miles de pequeños orbes que estaban cubiertos por una trampa iónica, por lo que Chaos supo que aquellos orbes estaban hechos de antimateria. Los orbes, sin embargo, pronto adquirieron una forma de una flecha ionizada, de tonalidad del aura de Sakura, y aumentaron drásticamente de tamaño, además de que se escuchaba un agudo sonido del barrido de frecuencias que emanaban aquellos poderes.
Sakura miró hacia abajo, viendo los ojos de aquel demonio que suplantaba a su amado Sasuke-kun, y Sakura hizo brillar sus ojos como auténticos diamantes, emitiendo de sus orbes esmeralda, con pupila de flor de cerezo rosa pálido, un brillo muy potente, aunque aún así era perfectamente visible la diferencia de colores entre el esmeralda aqua y el rosa pálido de la flor de cerezo. Onikage simplemente estaba impresionado por aquellas flechas ionizadas que Sakura había preparado en el cielo, pues prácticamente iluminaban toda la bóveda celestial con en majestuoso e imponente brillo que emitían.
— ¡Athena Lanceae! — gritó Sakura, nombrando su ataque, para luego arrojar sus manos hacia Chaos.
Con una velocidad superlumínica, aquellas flechas fueron arrojadas contra Onikage, quien apenas y tuvo oportunidad de evadir aquellos poderosos ataques que no solamente desmantelaban todo el terreno, sino que causaban brutales terremotos y que levantaban jets de plasma a por lo menos un año luz de altura, con cientos de miles de kilómetros de diámetro. Desde el espacio exterior, se podría haber apreciado cómo un sin fin de blazars, de la tonalidad rosa típico de las flores de cerezo, se levantaban encima del exoplaneta y cómo devastaba toda materia y energía que hallaban a su paso. Cientos de miles de aquellos jets devastaron completamente la corteza de Trarvis-9b, además de que la temperatura aumentó a niveles simplemente brutales. De no ser porque Sakura ahora tenía un control absoluto sobre la materia y la energía, su amado Sasuke-kun, quien ya había acabado con los ancianos que alguna vez formaron el consejo de Iridia, habría sufrido quemaduras severas.
Sakura vio cómo aquel demonio evadía, aunque con dificultad, sus ataques, por lo que la princesa de las hadas preparó su legendario arco del pacto y cargó en él una flecha mucho más poderosa que las que actualmente arrojaba contra su enemigo, la cual creó una violenta sacudida de aire a su alrededor, con cientos de ondas de choque que azotaban en suelo del planeta y que mandaban a volar los escombros. Sakura activó su visión infrarroja, viendo todo en tonos resaltados, y con ello pudo divisar a Chaos, quien se hallaba evadiendo cuanto ataque de flecha ionizada era arrojado contra él. Sakura apuntó con su poderoso arco al cuerpo de Chaos, siguiendo la trayectoría que llevaba el demonio Uchiha, y transformó en antimateria la flecha de plasma en su mano.
— ¡Te tengo! — gritó cortamente Sakura.
La ninfa disparó su poderosa flecha contra Chaos, a una velocidad simplemente inimaginable. En factores warp, warp uno sería la velocidad estándar de la luz, por lo que la flecha de Sakura viajó a por lo menos warp mil, unas mil millones de veces la velocidad de la luz, de modo que la flecha impactó al instante contra Onikage, quien no pudo hacer nada para evadir el poderoso ataque. La flecha creó una explosión de plasma, creando otro poderoso GRB, solamente que ahora abarcaba una distancia de un megaparsec, con un ancho de todo el planeta y con una energía en un orden simplemente brutal, fácilmente alcanzando la energía de Planck, además de que alcanzó la potencia de Planck. Onikage, de nuevo, fue desmantelado en moléculas pequeñas, al ser sometido a la brutal temperatura de Planck, la cual es en un orden de 1.5 x 10^32 Kelvin, prácticamente ciento cincuenta quintillones de grados Kelvin, o dicho de otro modo la temperatura que alcanzó el Big Bang al momento de detonar.
Cuando todo el cataclismo concluyó, Sakura aún tenía su arco apuntando al suelo, con un poco de aura aún emanando alrededor de él. Sakura eventualmente desvaneció su arco y descendió levemente al demolido suelo de Trarvis-9b, agitando sus alas en el acto. Justo cuando Sakura aterrizó, del suelo salió una cuchilla larga, debajo de ella, y tuvo la intención de empalarla. Sin embargo, Sakura hizo un elegante y bello back layout con twist, básicamente un movimiento de gimnasia artística donde se arroja en un mortal hacia sus espaldas, sin tocar el suelo, mientras igualmente rotaba su cuerpo en modo horizontal, con lo cual esquivó el letal ataque de su enemigo con un precioso e impresionante mortal hacia sus espaldas, donde al final la ninfa levantó sus brazos, como las gimnastas.
Sakura después voló por los aires, con la ayuda de sus alas de mariposa, levitó unos metros en lo alto y entonces atacó el suelo, con su palma izquierda extendida al frente. La ninfa disparó una estrella de preones de antimateria, la cual tenía apenas un diámetro de un metro, pero tenía exactamente los mismos anillos que una magnetoestrella, al tener un campo magnético sumamente poderoso, llevado completamente a su límite físico. La estrella de preones cayó velozmente al suelo como un meteoro e impactó en el suelo como uno, de modo que una monstruosa ola de marea de roca, lava y polvo se alzó a cientos de miles de millones de kilómetros por encima de la exosfera del planeta, además de que iba acompañado por un jet de plasma que se extendió a cuando menos un año luz de distancia.
Cuando el suelo fue desmantelado, Sakura vio de nuevo a Chaos, con su modo Daemon Force activado, quien además estaba en cuatro patas como un animal, y la pelirrosa entonces reactivó su aura exterior, tanto la interna de cien metros de diámetro como la externa, de al menos un kilómetro de diámetro. Onikage también aumentó del mismo modo su poderosa aura, de modo que le rodeó en un orbe oscuro y rojo, con al menos cien metros de diámetro a la redonda.
Chaos rugió como un auténtico demonio y cargó su aura al máximo, hasta que aquella esfera que le rodeaba al exterior se extendió al mismo diámetro que la aura externa de la princesa de las hadas, es decir a un kilómetro de diámetro. El demonio pronto adquirió una forma idéntica a un mini Jūbi, con tan sólo una cabeza pero con diez colas, y creció a un tamaño aproximado de tres metros, aunque en su posición de cuadrúpedo tenía apenas un metro setenta de altura.
Onikage abrió su boca, cargó frente a ella una densa esfera de aura y disparó un oscuro jet de materia oscura, totalmente negra como plasma oscuro, la cual viajó a una velocidad de al menos warp cien, que es al menos un millón de órdenes la velocidad de la luz. Sakura, sin embargo, prácticamente podía superar la constante de la luz por milicentillones de veces, si así es que lo deseaba, de Warps, de modo que que la ninfa evadió el ataque de Chaos, desapareciendo entre cerezos. El poderoso jet oscuro de Chaos no solamente sacudía todo el planeta con un catastrófico sismo, sino que iluminaba todo el panorama con una tonalidad púrpura oscuro y además se demolía el suelo al paso del jet oscuro de plasma de Onikage.
No conforme con su resultado, rápidamente Chaos volvió a atacar a Sakura con otro rayo, cuando la pequeña hada reapareció a un punto a lo lejos, aunque el demonio Uchiha volvió a fallar, pues la princesa de las hadas desapareció de nuevo entre cerezos. Así se mantuvo Chaos, disparando infinidad de veloces y poderosos rayos oscuros contra Sakura, entretanto que la joven ninfa fácilmente evadía y esquivaba los ataques arrojados contra ella. Cada que Onikage le atacaba con rayos de aura oscuro, la princesa de Iridia desaparecía entre cerezos, reapareciendo a lo lejos y repitiendo el proceso.
— Tsk, mocosa cobarde. ¡¿Piensas seguir huyendo como una rata?! — masculló con desprecio Onikage, cuando al fin se incorporó en dos pies y expandió de nuevo su aura, con lo cual abrió un cráter de al menos unos mil kilómetros de diámetro.
Lo que Chaos no se percataba era de que Sakura en realidad estaba preparando un ataque, sobretodo cuando aquellas pequeñas flores de cerezo estaban siendo cubiertas por una diminuta trampa iónica, pero que no era distinguible a causa de que el color del campo electromagnético con el que eran cubiertas era de la misma tonalidad rosa pálido que el aura de Sakura. Onikage, al estar sumamente enfurecido, seguía disparando una infinidad de blazars oscuros, fallando constantemente en atinarle a Sakura, pese a que incluso se anticipaba a sus movimientos. Sakura fácilmente se movía a la velocidad warp mil, al menos mil veces más rápido que la velocidad del demonio Uchiha.
Eventualmente, Sakura reapareció a lo lejos y materializó sus abanicos de guerra, por mucho ahora su arma favorita, tan sólo porque se las regaló su amado Sasuke-kun. La ninfa dio un elegante giro de waltz y atacó con dos ondas verticales de plasma, no solamente destruyendo aquel jet oscuro con el que le atacó Chaos, sino que le obligó a centrarse entre las flores de cerezo, las cuales descendían suave y lentamente al suelo, meciéndose en el aire. Cuando Chaos se quiso dar cuenta, ahora estaba rodeado de cientos de miles de millones de flores de Sakura, cada una cubierta con un diminuto campo electromagnético de tonalidad rosa pálido.
Después de analizarlos unos segundos, Chaos se percató de que se trataban de flores de cerezo, convertidas en antimateria. Sin embargo, al analizar aquellas flores de cerezo, más a detalle, Onikage se percató de que su densidad era sencillamente brutal. Cada una de aquellas flores de cerezo tenía la densidad de Planck, por lo que debían pesar quizá lo mismo que al menos R136a1, la estrella más masiva de Prime, con doscientas quince masas solares. La ninfa de cerezos, en cambio, estaba a varios kilómetros por encima de todo.
— ¡¿Pero qué demo...?! — masculló asombrado Chaos, al verse rodeado de cientos de flores de cerezo.
— Te mostraré una de mis técnicas más poderosas, Chaos. No importa qué hagas o dónde te ocultes. No podrás sobrevivir a éste ataque. ¡Quedarás hecho polvo! — amenazó adamante Sakura, juntando sus brazos en el pecho — Ésta es mi técnica insignia, la cual desarrollé, con ayuda de mi amado Sasubaby, mientras perfeccionaba el control de la magia cuántica y la antimateria...
Sakura cerró un momento sus ojos, pero los reabrió al instante, mostrando cómo giraba aquella flor de cerezo en el interior de sus írises esmeralda. El aura de la ninfa aumentó drásticamente, de modo que ahora brillaba con un quasar, aunque seguía manteniendo aquella tonalidad magenta claro, con la interior rosa pálido, mas la temperatura de la misma alcanzó la misma del Big Bang, haciendo hervir en lava al pequeño planeta. Como era de esperarse, Sasuke fue protegido con un campo electromagnético que creó Sakura, con sus poderes.
— ¡Recibe mi técnica insignia, Chaos! — bramó Sakura, concentrando una impresionante cantidad de aura dentro de aquellas flores de cerezo, las cuales volaban alrededor de Chaos — ¡Florecimiento Total: Impacto de la Flor de Cerezo! — vociferó épicamente la ninfa.
Sakura extendió sus brazos a los costados y desvaneció las pequeñas trampas iónicas que cubrían las flores de cerezo que había dispersado por doquier. Las flores de cerezo se desintegraron en pétalos de cerezo y se expandieron por todas partes. Cuando entraron en contacto con las partículas de aire, hechas de materia regular, los pétalos de cerezo se aniquilaron con las mismas, de modo que todos brillaron enormemente, como diminutas estrellas Wolf-Rayet, y entonces explotaron en una detonación termonuclear de plasma rosa pálido. Cada uno de los pétalos tenía la misma masa de una Wolf-Rayet, por lo que el poder liberado fue de una hypernova por pétalo.
Debido a que había, literalmente, millones de aquellos pétalos por doquier, se produjo una explosión simplemente brutal, superando incluso al legendario Big Bang. Quizá ni toda la energía existente en el universo Prime habría igualado en poder a aquella explosión que creó Sakura con su Impacto de la Flor de Cerezo definitivo, donde Sakura superó por centillones de veces la potencia de Planck, con aquel ataque. La devastación causada en el universo que vivía la ninfa habría destruido por completo el mismo, de no ser porque, en su estado de diosa arcana que alcanzó el nivel Transinfinity, Sakura ahora tenía un control absoluto del MEST a nivel del reino cuántico. Con ello, la princesa hada pudo mantener completamente estable toda materia y energía que no buscaba dañar, incluyendo la fábrica del universo. Obvio que Sasuke estaba exento de todo daño.
El tejido del tiempo/espacio de Prime casi se destruye con la brutal explosión de aquel Impacto de la Flor de Cerezo que Sakura creó, pero la ninfa supo mantener estable la fábrica del universo, tal y como lo hizo con la materia que existía en el universo en el que vivía. Varias ondas de choque cargadas de plasma fueron las principales responsables del monstruoso terremoto que azotó a todo el universo Prime. Todas aquellas ondas de choque tenían una brutal presión en el ambiente que superó incluso a la presión de Planck, de un orden de 4.63 x 10^113 pascales, hallado únicamente en agujeros negros ultramasivos y durante la fase inicial del Big Bang. Todo lo que no estaba protegido con el campo electromagnético que era el aura de Sakura fue desmantelado por completo en partículas subatómicas, pues la onda de choque viajó como un poderoso muro de plasma supercalentado, consumiendo todo lo que hallaba a su paso.
Cuando aquella devastación concluyó, Sakura desactivó sus campos mágicos con los que protegió a lo que no deseaba dañar, prácticamente todo lo que no eran Chaos o sus secuaces. Chaos y aquel tal Deathgaze, por supuesto, recibieron todo el daño que el Impacto de la Flor de Cerezo de Sakura produjo. Los ancianos de Iridia ya estaban muertos, a manos de Sasuke, así que no había caso con ellos.
Chaos ahora estaba completamente derribado, apenas su cuerpo se había restaurado a su totalidad, pero tenía quemaduras terribles por todos lados, moretones negros en su piel, sus órganos vitales estaban pulverizados y el demonio Uchiha estaba bañado en sangre ya seca y quemada, además de que estaba recostado sobre otro enorme charco de sangre. La princesa de las hadas desactivó su aura, tanto la externa como la interna, y descendió agitando levemente sus alas de mariposa monarca, de tonalidades magenta a rosa pálido, hasta que aterrizó con finura y belleza en el suelo.
La princesa de las hadas comenzó a caminar hacia Chaos, quien no podía moverse adecuadamente, debido a sus terribles lesiones por todo su cuerpo. La princesa ninfa también vio cómo Deathgaze salía volando en dirección a donde estaba Chaos, hasta que cayó arrastrándose en el suelo, junto a su señor que servía. Aquel alto hombre, sirviente de Chaos, tenía brutales heridas por golpes, encima de que ahora estaba muerto, al juzgar por los ojos en blanco del siervo de Onikage.
La ninfa se detuvo frente al cadáver de Deathgaze y Chaos, mientras que una distorsión del tiempo/espacio se abrió a unos metros de Sakura y Onikage, donde se creó un agujero de gusano, por donde atravesó Sasuke. El moreno llegó en un instante junto a la pequeña princesa de las hadas, sacudiéndose un poco su casaca. Sasuke se sorprendió de ver a su odiado enemigo, Magnus Chaos, totalmente destrozado y moribundo, entretanto que Sakura no parecía tener ni aún un sólo rasguño en su perfecta piel albina. Apenas tenía algo de suciedad en su precioso vestido de lolita, y aquello más que nada seguramente a la contaminación del ambiente, con tantas explosiones.
Decir que Sasuke estaba impresionado era poco. Sasuke jamás imaginó que la princesa de las hadas tuviese aquel poder tan inimaginable. No cabía duda de que su Cerezo realmente merecía ser llamada una diosa arcana. Ya nadie necesitaba a Deus Ex Lux. Sakura podía manejar la creación completa y resguardarla debidamente. Quizá nunca los humanos necesitaron a Deus Ex Lux, después de todo.
— Sakura... tú... Dios... — musitó anonadado Sasuke, al ver tan brutalmente lesionado a Chaos.
La princesa de las hadas miró a su novio, aún ella con su modo Primordial Alpha Infinity activado, le sonrió alegremente, hizo la señal de amor y paz con su pequeña mano izquierda y colocó su mano a la altura de su ojo izquierdo, de manera horizontal y con los dedos apuntando hacia su rostro, mientras guiñaba su ojo zurdo. Sasuke sonrió orgulloso de tener a una increíblemente poderosa diosa. Para él, era un increíble honor el estar casado con aquella hermosa ninfa quien, pese a tener apenas once años biológicos, ya superaba a cualquier clase de ser en el multiverso. Sin duda, Sakura era la arcana definitiva.
Sakura volvió a poner un rostro serio y encaró a su oponente. Sakura vio que Deathgaze ya no se movía ni respiraba, por lo que supo que ya estaba muerto, asesinado por su Sasuke-kun. Onikage, por otro lado, lentamente abrió sus ojos, levantó su mirada a Sakura, aunque veía borrosa y poco nítida la imagen de la pequeña princesa hada, y gruñó por el terrible dolor al que había estado sometido. Chaos realmente intentó incorporarse del suelo, pero su cuerpo le pesaba toneladas y el dolor en toda su figura era sencillamente abrumador.
Sasuke simplemente le dio una patada a Chaos, muy fuerte pero no al grado de devastar el planeta como lo hizo anteriormente con sus ataques, de modo que el Uchiha maligno quedó completamente tendido en el suelo y boca-arriba.
Apenas Chaos intentó mover un músculo, sintió el tacón de aguja de Sakura en su pecho, el cual le obligó a permanecer tendido en el suelo.
— Tch... maldita perra... — gruñó con odio y dolor Chaos, al estar ya sin energías.
— Te lo dije desde un principio, Chaos: debiste haber tomado mi oferta de rendirte pacíficamente. Jamás tuviste una sola oportunidad de vencerme en combate — le dijo la princesa ninfa, en cruda verdad — A pesar de que no soy una guerrera como tal, como lo es Sasuke-kun, mis poderes ahora son ilimitados y puedo crear de cero lo que me plazca, del mismo modo que puedo destruirlo. Creíste poder confrontar a una diosa arcana, la más poderosa que haya existido en la historia del multiverso, pero terminaste haciendo el ridículo, Chaos.
Y no era que Sakura se estuviese alzando por encima del resto, realmente. Sencillamente, remarcaba la brutal y fría verdad, en relación a la diferencia entre ella y Chaos. La ninfa siempre conservaría su humildad y su sencillez, así como su fuerte sentido de la justicia.
Sakura extendió su pequeña mano al frente, mientras cubría todo lo no fuese Chaos o sus lacayos, actualmente muertos. Por supuesto, Sakura también cubrió a su amado Sasuke-kun con una barrera mágica de plasma, de modo de protegerlo de su ataque definitivo contra Chaos, con el cual finalmente le daría el golpe de gracia, para exterminar de una buena vez por todas al demonio ojos de sangre y sus lacayos. Para siempre.
— No pienso perder más tiempo con un ser tan inferior como tú, Chaos. Acabaré ahora mismo contigo y con tu patética vida. No permitiré que sigas atormentando al omniverso con tu avaricia y tu codicia — amenazó la ninfa, emanando de nuevo su aura monstruosa, la cual ahora únicamente creó un brutal huracán que arrasó con todo escombro en el hemisferio del planeta donde todos se hallaban — Voy a acabar contigo de un sólo ataque. Pese a que sobreviviste a mi Impacto de la Flor de Cerezo, con aquel poder de regeneración tuyo, no podrás sobrevivir al siguiente ataque.
Aún mientras Sakura cargaba su aura, Chaos sonrió socarrón y malévolo, para después comenzar a reír entre dientes, todo mientras miraba las esmeraldas brillantes de la pequeña princesa de las hadas. Sasuke únicamente se sentía irritado por aquella sonrisa arrogante.
— Necia princesa de Iridia... Es imposible, aún para ti, el destruirme. Bien tú lo sabes, princesa Sakura... Lo establece la Ley de la Conservación de la Materia... La Ley de Lomonosov-Lavoisier... La materia y la energía no se crea ni se destruye. Solamente se transforma... — le recordó Onikage a la estoica Sakura — No hay manera de que puedas destruir materia, pues ésta siempre permanece constante, y la masa consumida de los reactivos es igual a la masa de los productos obtenidos. Es imposible destruir algo que no puede ser creado, en primer lugar. Ni siquiera una diosa transprimordial como tú podría hacerlo...
Onikage rió de nuevo, pero, ante su impresión, Sakura ni se inmutó, impresionando incluso a Sasuke, quien pensaba que Chaos tenía un punto. Es decir, ¿no acaso el demonio tenía razón? La única manera de "destruir" la materia, o mejor dicho las estructuras de materia en Prime era precisamente destruyendo las mismas leyes de la física que lo componían. Sería reinventar nuevas leyes de la física. Algo que ni aún los primordials podían hacer. Se requería de conocimiento absoluto de las leyes de la física y el alterar aún su composición subatómica y cuántica.
Sasuke entonces abrió los ojos ampliamente, al saber porqué Sakura estaba tan tranquila.
— Muy cierto... Ciertamente, tienes toda la razón, Chaos... Es imposible destruir la materia, en efecto desapareciéndola del plano existencial. Ni aún Deus Ex Lux podría hacerlo... — secundó Sakura, haciendo entrecerrar su mirada a Onikage, por la calma total de la princesa hada — ... Sin embargo, hay un modo de alterar tu composición molecular, de modo que nunca más puedas volver a regenerarte...
Chaos y Sasuke abrieron sus ojos como platos. Sasuke más por la impresión de cierta teoría que alguna vez leyó en un libro de física, mientras que Chaos estaba impactado por el hecho de que, quizá, había un modo de derrotarlo para siempre.
— Ésto sería por un proceso llamado Falso Vacío — comunicó Sakura, dejando a Sasuke asombrado por poder corroborar la teoría que alguna vez leyó — Ciertamente, toda partícula y materia busca estar en un estado de reposo absoluto, donde pierde toda su energía potencial y donde está estable completamente. Éso es lo que llamamos Estado Fundamental o Energía de Punto Cero,en la mecánica clásica, lo cual es básicamente el estado más bajo posible en el que una partícula subatómica se encuentra al cero absoluto y sin la capacidad de moverse o de producir un trabajo — prosiguió explicando, con sus asombrosos conocimientos sobre física de partículas y mecánica cuántica — Sin embargo, existe un estado de vacío falso, donde aún existe bastante energía potencial, lista para ser liberada, como una rama bañada en alcohol, dentro de un pajar. Mediante un túnel cuántico, toda aquella energía potencial en reposo puede ser liberada, detonando un cataclismo que alteraría la propia composición molecular y las leyes físicas que lo componen...
Sakura materializó frente a ella una pequeña estrella de neutrones, apenas de unos diez centímetros de diámetro, y luego aplicó su aura a la misma, con su mano izquierda, de modo que la desvaneció en cientos de miles de millones de partículas subatómicas que se perdieron como polvo en el viento.
— Aquello es lo que llamamos como Colapso Cuántico — nombró Sakura, dejando a los dos Uchiha en shock; Sasuke porque comprobó la teoría que se había formulado hace algunos años — Se trata de un evento catastrófico que crearía un vacío cuántico verdadero. No solamente desmantelaría la estructura física de los átomos y núcleos cuánticos, sino que reescribiría por completo las leyes de la física y química que lo rigen. Sería como una enorme onda de choque que viajaría a una velocidad superlumínica en todas direcciones, como una gigantesca burbuja que está rodeada de un campo de energía, el cual devora todo lo que entra en contacto con ella — sentenció, dejando paralizado a Onikage.
Sakura se reacomodó su cabello, siempre mirando con frialdad a su ahora anonadado enemigo, Magnus Chaos. Eventualmente, sin embargo, la pelirrosa prosiguió.
— Todo lo que toque aquella onda de choque, queda eliminado de la existencia. El multiverso entero quedaría suprimido para siempre. En tan sólo una fracción de segundo, todo desaparecería. Ahora, imagina que yo puedo manipular a mi voluntad dicho colapso cuántico — amenazó la princesa de las hadas, dejando aterrorizado a Chaos — A menos de que logres averiguar las leyes de la física que estableceré dentro de aquel vacío cuántico, jamás podrás volver a regenerarte, Chaos. Incluso si descifraras mis leyes establecidas, las cuales he de aplicar a las partículas subatómicas de tu nuevo cuerpo, siempre podré alterarlas a mi voluntad. Frenaría en seco tu evolución y te dejaría en un estado entrópico permanente, sin mencionar que puedo encerrar las partículas subatómicas que componen tu cuerpo dentro de un agujero negro ultramasivo, de una masa inconcebible. Encima de todo ello, suprimiría por completo tu capacidad neuronal y te convertiría en partículas de materia inerte. Morirías eternamente, en términos prácticos.
Chaos se quedó ahora petrificado del terror de llegar a desaparecer para siempre del universo. Quizá sus moléculas aún existirían, pero, con la duración que un agujero negro ultramasivo tarda en evaporarse, el cual equivale a aproximadamente un googol de años en el mejor de los casos, Onikage jamás podría obtener la sabiduría necesaria para reformar su cuerpo. Todo ello, sin mencionar el hecho de que Sakura prometió suprimir su memoria y transformarlo en materia inerte que jamás podría volver a reformarse. Nunca más sería ni aún siquiera un ser biológico, aún menos una forma de vida inteligente.
— Tú... ¡maldita zorra! — bramó el antiguo demonio del cosmos, aterrado y con odio — ¡No puede ser que yo, el supremo amo del universo, pierda ante ti! ¡Te maldigo, princesa Sakura!
Sakura ignoró por completo la maldición de su enemigo y se cubrió ella misma con su aura, la cual actuaba como un campo electromagnético que protegería su cuerpo y el de Sasuke, obviamente. Sakura igualmente protegió todo Prime, y todo aquello que no era Onikage, del inminente decaimiento de vacío que Sakura planeaba usar, para alterar completamente las leyes de la física que regían la composición y estructura molecular de Onikage. Sakura caminó hacia su novio, Sasuke Uchiha, le tomó de la mano izquierda con su pequeña mano derecha, lo protegió dentro de su aura, la cual estaba reforzada con un campo mágico por si algo salía mal, y entonces la princesa extendió su pequeña mano izquierda, con su palma extendida, a Chaos.
— Prepárate, entonces, a desaparecer para siempre del multiverso, Onikage... — amenazó fríamente la princesa de las hadas — Au revoir, Magnus Chaos...
Sakura emanó su aura cada vez más, hasta que formó un gigantesco jet que cubrió toda su aura exterior, en forma de cilindro, además de que el planeta entero se sacudió violentamente, causando ondas gravitacionales en la fábrica del tiempo/espacio, donde estaba sitiado Trarvis-9b. Los cabellos de Sakura se agitaron levemente, al igual que su vestimenta, incluso revelando un poco sus piernas y los knickers de la princesa hada. Sasuke se tuvo que cubrir el rostro con su brazo, pues la ventisca y fotones de plasma que emanaba el aura de Sakura eran potentes.
Sakura pronto se rodeó la mano izquierda con una esfera de tonalidad rojo escarlata, casi infrarrojo, y aquel mismo poder parpadeó varias veces, aumentando y disminuyendo de tamaño a cada rato, con un aura adicional fantasmal. Cada vez parpadeaba más rápido y con un sonido de frecuencias altas, hasta que parecía como si a una candela la encendieran y apagaran constantemente.
— ¡Toma ésto y muere...! — bramó la pequeña ojiesmeralda, mientras que Onikage abría sus ojos aterrado — ¡Quantum Collapsus!
En una fracción de segundo, Sakura disparó una onda de choque de tonalidad infrarrojo, la cual se expandió a una velocidad superlumínica, barriendo toda materia que hallaba a su paso; lo que Sakura no protegía con su campo mágico. Onikage prácticamente vio en cámara lenta cómo aquella onda expansiva barría con toda partícula a su alrededor y pronto sabía que lo devastaría a él mismo. Sakura, sin embargo, protegió su cuerpo, el de Sasuke y toda materia, viva o no, que no fuese Chaos o sus hombres, mediante un campo electromagnético, con el cual mantuvo en la misma materia las mismas leyes de la física que rigen al multiverso actual.
Onikage, sin embargo, fue atacado limpiamente por aquella poderosa y amplia onda de choque, por lo que pronto únicamente se vio cómo una estela de luz muy intensa se expandía y consumía su cuerpo, dejando nada al pasar. Desde lo lejos, en el espacio exterior, se veía una gigantesca onda de choque, cargada de un plasma rojo escarlata, la cual desmantelaba todo objeto en existencia. Algunos cuerpos menores, menos relevantes, como los asteroides y remanentes estelares, como estrellas de neutrones, fueron desmantelados en su totalidad. Sakura únicamente preservó aquellos que eran importantes para la supervivencia de las formas de vida de Prime. Todo lo demás, fue suprimido para siempre, en un instante.
Eventualmente, aquel barrido de frecuencias viajó más allá de los filamentos galácticos del universo conocido, hasta que se perdió en los confines de Prime. Sakura eventualmente detuvo la onda de choque y estabilizó el vacío cuántico, dejando la energía en su estado fundamental, también llamada Energía de Punto Cero. El barrido de frecuencias concluyó y Sakura desactivó completamente su aura y las trampas iónicas con las que cubría toda la materia del multiverso. Sasuke igual se descubrió su mirada y vio impresionado que Chaos fue exterminado completamente, pues no había ni rastro de él.
Sasuke soltó la pequeña mano de Sakura y miró a su alrededor, en búsqueda de señales de Onikage. Al no hallarlas, se volvió impresionado a su pequeña novia, quien tenía un rostro serio y perdido al frente. Aquello le extrañó un poco, pero Sasuke igual sonrió genuino.
— Vaya... ¡Lo lograste, Sakura! ¡Eres increíble! — alabó Sasuke, impresionado.
Sakura, sin embargo, suspiró con pesadez y negó, dejando aún más intrigado al Uchiha.
— No... no lo hice... — masculló frustrada la princesa de Iridia, sorprendiendo aún más a Sasuke.
— ¿Huh? ¿Qué quieres decir con ello? — preguntó ahora el moreno, colocando una mano en la cabeza de Sakura y haciendo que le viese a los ojos.
La ninfa resopló de nuevo, aunque ahora se le veía más frustrada y molesta, como si la hubiesen engañado.
— Chaos escapó, justo al momento que utilicé mi Colapso Cuántico — admitió la pelirrosa, apuntando un punto a lo lejos.
Sasuke dirigió su mirada hacia aquel punto, gruñendo con odio al ver cómo un diminuto vórtice se cerraba inmediatamente. Aquello seguramente era a causa de aquellos ojos demoniacos de Onikage.
— Tch, seguramente utilizó su Kamui para escapar... — masculló Sasuke, al rememorar aquel poder que Chaos utilizó, cuando escapó de sus garras, en Kepler-443b.
Sakura tensó levemente sus puños y mostró un poco de su perfecta dentadura.
— Al final de todo... fallé... — musitó conmocionada Sakura — Subestimé a Onikage y terminó engañándome... Lo dejé ir con vida... Soy una inútil...
Justo antes de que Sakura comenzara a llorar, del puro coraje y frustración, Sasuke se agachó a su altura, le tomó del mentón y la besó dulcemente en los labios. La frustración y rabia de Sakura desaparecieron como por arte de magia. Aquel era el efecto de los labios de su amado. La ninfa ahora se mantenía con sus preciosas esmeraldas clavadas en las obsidianas de su amado Sasuke-kun y con su mirada levemente abochornada. Sasuke le sonrió genuinamente, le acarició su espalda y nalgas suavemente, y la besó de nuevo en los labios, ésta vez un poco más profundo.
— No, Sakura. Lo hiciste increíble — rebatió gentilmente Sasuke, haciendo que Sakura se sonrojara aún más, por la felicidad que la embargó — Ya le buscaremos de nuevo. Por ahora, volvamos a Kepler-22b. Ahora sí que necesitaremos a los muchachos para cazarlo por todo el universo.
Sakura sonrió y asintió, devolviendo el amoroso beso que su Sasuke-kun le dio.
.
.
Onikage reapareció en la dimensión del Chaos, totalmente malherido y con quemaduras severas en todo su cuerpo, además de que quedó completamente tendido en el suelo y expulsando sangre de su boca a borbotones. De lo lejos, apareció Tayuya en un vórtice, seguramente de una de sus misiones de reconocimiento especial, pues la chica parecía ligeramente cansada con el viaje. Aún así, Tayuya pronto se encarreró a auxiliar a su malherido señor, pues Onikage estaba severamente lastimado.
— ¡Lord Chaos! ¡Permítame ayudarle! — pidió Tayuya, cuando se acercó al demonio ojos de sangre a auxiliarlo.
Tayuya pasó el brazo derecho de Onikage y lo levantó del suelo, ayudándole a caminar hasta aquella macabra silla a lo lejos, donde estaban colocadas un par de esferas en las esquinas de los respaldos del trono hecho de esqueletos negros. Una vez cerca de aquel trono macabro, Chaos se dio cuenta de que aún estaba siendo ayudado a caminar por aquella bella pelirroja, quien sabrá Dios cómo ha sobrevivido hasta ahora, por lo que se apartó agresivamente de ella y la empujó con su brazo, casi haciendo que la chica se tambaleara.
— ¡Apártate de mi, zorra! — gruñó aún adolorido Chaos, cayendo pesadamente y sentado en su asiento, mientras se quejaba del dolor.
Tayuya se inclinó frente a el, temiendo que el demonio Uchiha acabara con su vida, pero Chaos no tenía ni las energías para mover su cuerpo. Quizá hasta Tayuya ahora mismo sería capaz de derrotarle en combate, pese a que Chaos podría regenerar su cuerpo. La pelirroja, sin embargo, pronto fue por un poco de agua, de una fuente extraña que había en la dimensión del Chaos, y se retiró la remera que tenía, para con ello limpiar las heridas sangrantes que su Lord tenía por todo el cuerpo.
— Permítame tratar sus heridas, mi señor... — suplicó Tayuya, pasando aquel paño húmedo por el cuerpo magullado de su amo.
— Olvida éso, mujer. ¿Qué fue de la misión que te ordené que cumplieras? — cuestionó frío y con agonía el demonio ojos de sangre.
Tayuya, aún continuando con su tratamiento a las lesiones de Onikage, lo miró momentáneamente a sus demoniacos ojos, con temor, y volvió a su trabajo de seguir tratando las heridas de su Lord.
— Pude hallar la información que me encomendó, mi Lord — anunció solemne y respetuosa Tayuya, mientras seguía limpiando la sangre del cuerpo de su amo — Al parecer, las llaves del portal al multiverso no se encuentran como tal en un sólo punto en el universo Prime, Lord Chaos. Existen varios puntos que interconectan un agujero negro de gusano en el centro del Supervacío KBC. Aquellos son llamados los Sellos Elementales del Cosmos — informó, enjuagando el paño ensangrentado en el agua que extrajo de la fuente misteriosa, a lo lejos.
Chaos estaba sorprendido con la información. Claro que había escuchado de dichos sellos elementales, pero no había comprobado su existencia de primera mano. Se supone que cada uno de los sellos contenía, valga la redundancia, un sello elemental que funcionaba como una llave dentro del teseracto, con lo cual se podía acceder al omniverso. También estaba el hecho de que aquellos sellos estaban fuertemente resguardados, por los que eran conocidos como Pain Elemental; básicamente, las deidades más poderosas de todo Prime, incluso por encima de Primordials.
Chaos, sin duda alguna, mostró un fuerte interés en ello. Por su lado, Tayuya prosiguió, mientras atendía a su dios.
— Se requiere abrir el portal, utilizando cuatro singularidades o sellos en el cosmos. El primero de ellos está en la constelación de Virgo, en un cúmulo de galaxias llamado RX J1347, el cual representa el sello del fuego. El segundo se halla en la Nebulosa Boomerang, en la constelación Centaurus, la cual encarna el sello del agua. El tercero se encuentra del quasar ultramasivo llamado J0230, el cual sería el sello del aire. El cuarto de ellos se encuentra en la constelación Pictor, en un exoplaneta conocido como HR 2562b, el cual sería el sello de la tierra. El quinto sello, llamado sello de la luz, se encuentra en WISE J224, en la constelación Aquarius, en una galaxia infrarroja ultraluminosa. Todos aquellos sellos abrirían el sello de la oscuridad en el Supervacío KBC, dando por resultado la apertura del portal del cosmos al meta-universo.
Onikage estaba sorprendido por la información detallada que Tayuya le había dado, pues era impresionante el saber que ésa chica había conseguido en tan sólo unas horas la manera de abrir el portal al multiverso. Chaos fácilmente podría extender su conquista a otros universos y ser conocido como el supremo dios del omniverso. Seguramente, había tantas civilizaciones muy avanzadas que esperaban para vanagloriarle, o cuando menos de acuerdo a su retorcida imaginación.
Chaos chasqueó la lengua, pero después sonrió. Todo lo que tenía que hacer Chaos era abrir el portal al multiverso y con ello obtendría más poder que el que Sakura actualmente tenía. Seguramente habría entes increíblemente poderosos en los universos paralelos, a quien Chaos les podía arrebatar su genética y sus líneas sucesorias. Ni Sakura podría rivalizar con la combinación del Cromosoma Adán y la manipulación absoluta del MEST. Ni siquiera Sasuke podría vencerlo en combate.
Chaos tomó del cabello a Tayuya, causándole algunas lesiones en la cabeza, pero sorpresivamente la besó bruscamente en los labios, causando algo de impresión en la pelirroja, pero quien después tímidamente correspondió, besando a su dios.
— Muy bien. Te felicito, Uzumaki Tayuya. Tu información me ayudará a volverme el supremo amo de no solamente éste putrefacto universo, sino que me convertiré en el nuevo arquitecto del omniverso — masculló orgulloso Chaos, sonriendo como un enfermo — Y como premio, te permitiré complacerme con ése bello y suave cuerpo tuyo...
Tayuya sentía temor cada que pasaba éso, pero sentía más temor de llegar a rechazar a su amo, por lo que simplemente asintió y se comenzó a quitar la ropa, en espera de que Chaos de nuevo profanara su cuerpo, mediante un lascivo y agresivo acto carnal. A pesar de que Onikage era sumamente atractivo, como tal, a Tayuya siempre le intimidaba el cómo aquel metrosexual pelinegro llegaba a tomarla y poseerla como a una auténtica prostituta.
En cuestión de segundos, Tayuya estaba completamente desnuda. Chaos simplemente la sentó en su regazo y la penetró fuerte y profundamente, llegando a tocar con su glande la entrada del útero de la bella pelirroja, quien gimió fuertemente cuando sintió el pene de aquel Uchiha maligno dentro de ella. Onikage no perdió ni un segundo, y embistió fuerte y agresivo a la chica, quien correspondía con movimientos de cadera y también los besos que le daba aquel intimidante demonio.
"Muy pronto, princesa Sakura, Sasuke Uchiha..." se dijo en su mente el demonio de ojos de sangre, mientras seguía penetrando violentamente a Tayuya, quien gemía como loca "Ya nos volveremos a ver, bastardos... Y la próxima vez, yo acabaré con ustedes, par de cucarachas inmundas..."
Lo único que se escuchó en aquella dimensión oscura fueron los gemidos de Tayuya y las risas de maldad de Onikage, quien tenía su mente aún conectada en todo el potencial territorio que le esperaba en el multiverso.
Pronto, el reino de terror de Chaos se extendería al omniverso entero.
.
.
...
Una pelea corta, lo sé, pero es que no es la batalla final. Tan sólo quería que Sakura se luciese un poco, demostrando de lo que es capaz con sus nuevos poderes. Fue más un pretexto para demostrar el tremendo poder que ahora Sakura-chan tiene ;) más que propiamente una pelea sólida.
Como de costumbre, les doy un agradecimiento especial por su espera y por su paciencia para con ésta historia. Les doy un agradecimiento de antemano.
La historia finalmente está llegando a un punto climático, además de que nos encaminamos al fin de la misma. Aún quedan algunos eventos importantes que cubrir, por lo que mucho me temo que sobrepasarán los cien episodios. Realmente no quería prolongar tanto la historia, pero aún hay mucho que relatar y estoy segura de que les va a fascinar.
Sin más que agregar por el momento, me despido de ustedes, linduras ;)
