Capítulo XCI: Los Sellos Elementales del Cosmos.
Con una apertura en el tiempo/espacio, Sasuke y Sakura finalmente reaparecieron en Juno, montados en Ignis por supuesto. En el cielo, se podía ver un enorme dragón alado, envuelto en un campo de fuerza que Sakura creó con su aura, hecha de plasma. Todos se asustaron inicialmente, pero eventualmente la sociedad de Juno reconoció aquel monstruoso dragón como Ignis, el señor de las bestias de Terra.
El dragón voló a toda velocidad, yendo a una zona relativamente aislada del enorme exoplaneta, donde ya Kaguya y el resto les esperaban con ansias. En cuestión de tan sólo segundos, Ignis llegó a una amplia meseta, relativamente libre de vegetación aunque con algunos diseños tecnológicos que preservaban al ecosistema, incluidos los animales que había en el sitio. Regularmente, a los animales se les mantenía en la corteza de Juno, pues se mantenía el respeto por la diversidad biológica aislada de los junonianos, pero había algunos no peligrosos en la superficie de Juno, en sus continentes artificiales.
Eventualmente, ambos aterrizaron en el medio del tumulto de guerreros, acompañados por Aino y sus hombres. Sasuke fue el primero en descender de un salto, para después ayudar a Sakura a bajar de Ignis. Una vez ambos se bajaron de Ignis, el dragón legendario se redujo de tamaño a apenas tres metros de altura, aún muy por encima de todos los presentes, pero más compacto a su regular veinte metros. Pronto, Kaguya y Kakashi los interceptaron.
— Sasuke... Sakura... que bueno que vuelven con bien — dijo la peliblanca, examinando a su pequeña hija, al tomarla de los brazos — ¿Qué fue lo que sucedió? He estado muy preocupada por ustedes.
Sasuke suspiró y se pasó una mano por el cabello. No era que fuese algo difícil de explicar, como tal, o que comprometiera a los demás, pero sí que sería patético el dar el pésimo informe de que ambos dejaron escapar, por accidente, a Onikage. En realidad, quizá fue más error de Sakura que otra cosa, pues, a pesar de haber alcanzado el nivel de poder Infinity, no pudo exterminar con éxito al demonio Uchiha. Ahora, realmente el universo pendía de un hilo, aunque por suerte Onikage no tendría las agallas de atacar a Juno. No mientras Sakura y Sasuke estuviesen presentes.
Evitándole a su pequeña flor de cerezo la humillación, Sasuke decidió adelantarse a su novia y tomar la palabra.
— El hijo de su puta madre logró escapar — comunicó Sasuke, haciendo que todos abrieran sus ojos como platos — Mi error. Debí ser yo el que enfrentara a ése imbécil de Chaos.
— No, Sasuke-kun... fue mi error, por insistir en enfrentarlo en combate... — corrigió Sakura, mirando a su sorprendido novio y colocándose frente a él — Yo fui la que no pudo matarlo por prolongar tanto el combate... — explicó al resto, mirándolos — Me emocioné tanto de mis nuevos poderes que me la pasé jugando con él, en vez de matarlo desde un principio...
— Sakura, espera un momento... — musitó por lo bajo el moreno.
— ¿Escapó? ¿De nuevo? Rayos — masculló Kaguya, frustrada con la noticia — Tan sólo espero que podamos dar con su paradero, antes de que extermine a una nueva civilización o que halle la manera de encontrar el portal al multiverso.
— ¿Por dónde empezar? El universo tiene de puro volumen 8.55 x 10^70 m3, u ocho mil undecillones de metros cúbicos . Es una dimensión simplemente absurda y nos llevaría una eternidad el poder rastrear al bastardo de Chaos — argumentó Kakashi, frotándose su mentón, cubierto por la mascada que siempre portaba — Incluso cuando tenemos hadas especializadas en rastreo, nos sería imposible cazarlo por todo el universo Prime, sin mencionar el meta-universo.
— De hecho, por éso no hay mayor problema — argumentó Aino, dando unos pasos al frente a la misma altura de Kaguya, armada apenas con lo que parecía ser un pequeño cañón de mano, llamado también pistola, pero de plasma — Nosotros contamos con la suficiente tecnología como para rastrear el universo Prime, por lo menos encima del noventa y nueve por ciento del mismo. Claro que, hablando en escalas de distancias cosmológicas, aún hay una diferencia abismal en aquel punto uno por ciento. Sin en cambio, si redoblamos esfuerzos con nuestros drones y androides de rastreo, no nos debería llevar mucho tiempo. Quizá en cuestión de días podremos dar con el paradero de Magnus.
— ¿En serio? — inquirió Kaguya, mirando a la pelinegra con implantes cibernéticos — Pero aún así, podríamos estarlo cazando por, literalmente, millones de años, pues seguramente se percataría de que andamos dándole caza por todo el universo. Y si llega a viajar al multiverso, entonces la cifra sería exacerbada al infinito. Jamás podríamos dar con su paradero.
— Para nada. Tenemos dispositivos que pueden rastrear más allá del universo. Además, existiría una clara señal de cuando Chaos abra el portal al omniverso. Sería un evento muy dramático y visible para todos, incluso para Trarvis-9b, el cual se encuentra en la lejanía de Prime — explicó la presidenta de Juno — Nuestros drones podrían rastrear los confines del universo. Si Chaos llega a traspasar la dimensión de nuestro universo, simplemente enviaríamos drones raptores a cazarlo, literalmente hablando.
— ¿Drones? — inquirió Sakura, pues por más intelecto infinito que tuviese, no conocía aún aquellos términos.
Aino volvió su mirada a Sakura y asintió.
— Se tratan de pequeños robots o máquinas con limitada inteligencia artificial, a los cuales nos referimos como mecaniloides, los cuales son capaces de realizar tareas de reconocimiento especial o incluso de combate irregular. En vez de enviar a tropas regulares o a personas, enviamos a máquinas a realizar el trabajo sucio — elucidó la morena, mostrando un drone que escaneaba la zona de tráfico, para controlar el exceso de velocidad — Podemos desplegar literalmente millones de ellos, de llegar a ser necesario. Como no son como tal seres vivientes, no emiten el mismo tipo de radiación electromagnética que nosotros emitimos y pasarían completamente desapercibidos con el sistema de camuflaje óptico.
Aino presionó un botón en una especie de panel que tenía en su brazo y de repente el drone a lo alto se desvaneció de la presencia de ellos, reflejando la luz que le atravesaba como un espejo. El concepto era similar al de los agujeros negros y las lentes gravitacionales de los mismos, los cuales reflejaban toda la luz que cruzaban a través de ellos. Sakura utilizó su espectro visible aumentando, de modo que ajustó la longitud de onda dentro de distintos rangos, hasta que utilizó al fin la radiación de ondas de radio largas y pudo ver con claridad los drones.
— Oh... la temperatura de color bajó drásticamente, por lo que veo — dijo la pelirrosa, viendo a los objetos en una tonalidad rojo vino, muy oscuro, apenas perceptible — Debe estar por encima de un kilómetro de longitud de onda y a una temperatura de color de menos doscientos setenta y dos grados centígrados, o lo que es lo mismo un grado Kelvin, en la escala de temperatura absoluta.
— Así es, princesa Sakura — corroboró Aino, impresionada de los grandes conocimientos científicos de la ninfa de cerezos — Debido a la extremadamente frecuencia, de la absurdamente larga longitud de onda del espectro visible, es casi imposible detectar a los drones, no sin usar un dispositivo para rastrear el minúsculo efecto gravitatorio que genera la masa de los mismos. Aquello indica la Ley de la Gravitación Universal.
Sakura asintió, secundando la noción. Aquello ya lo sabía ella, desde que era una infante de tan sólo cinco años. De hecho, desde muy pequeña, Sakura ya daba señales de ser extremadamente inteligente, al grado de decir sus primeras palabras apenas a meses de recién nacida. Cuando se le hicieron algunos estudios y análisis, en torno a su intelecto, Sakura resultó tener un coeficiente intelectual infinito. A sus cinco años, ya poseía conocimientos que adultos experimentados en ciencias apenas tenían a treinta años de haber laborado como científicos.
— En todo caso, es muy probable que Chaos también posea habilidades oculares similares a las que Sakura y yo poseemos, juzgando por la apariencia de sus ojos caleidoscópicos — refirió Kaguya, interrumpiendo a su hija y a la presidenta de Juno — Sería cuestión de tiempo para que Chaos se percatara de la presencia de los susodichos drones.
— Puede ser, pero le llevaría tiempo el siquiera sospechar que lo están rastreando. De todos modos, incluso la luz que emiten sus ojos sería reflejada por el lente gravitacional que sería creado con la trampa iónica del campo de fuerza que rodearía a los drones. Para cuando se dé cuenta, nosotros ya lo atraparíamos — argumentó Aino.
— Entiendo — dijo la albina, parcialmente convencida.
— Bueno... supongo que aquello resuelve lo del rastreo de Chaos, pero quizá cuando lo hallemos ya haya abierto el portal espacio/tiempo al multiverso — rebatió Kakashi, hablando por fin después de haber escuchado a la ninfa albina y a Aino — Si llega a viajar al omniverso, estaremos acabados. Jamás daremos con él y él se volverá infinitamente poderoso, quizá incluso más de lo que Sakura-hime lo es.
— Entonces tendremos que adelantarnos a su juego — señaló Aino, volteando a ver al peliplata.
— ¿De qué habla, señorita Aino? — preguntó con interés el paladín.
— Muy simple. Si el objetivo de Chaos es abrir el portal al multiverso, entonces nosotros tendremos que impedirlo al tener la llave del omniverso... O mejor dicho, las llaves del multiverso — explicó la morena, sonriendo confiada y guiñando un ojo.
— ¿Huh? ¿Llaves? ¿A qué se refiere, Aino-san? — preguntó Kaguya, entrecerrando un poco su mirada.
— Verá, m'lady... existen seis puntos, representantes a los elementos antiguos de la naturaleza, mas dos puntos extras que representan la luz y la oscuridad, respectivamente — comenzó a explicar Aino — Se hallan en seis puntos en particular del universo Prime y éstos son el sello del fuego, el sello del agua, el sello del viento, el sello de la tierra, el sello de la luz y el sello de la oscuridad.
Aino mostró con su guantelete una imagen de un mapa cosmológico, mediante un pequeño haz de luz, donde estaban indicados los diversos puntos en los que se ubicaban los sellos elementales del cosmos. Aino hizo un acercamiento, al presionar los botones en un pequeño panel de su guantelete, y la imagen hizo un acercamiento directo sobre el indicado como el sello del fuego, dentro de la constelación de virgo.
Aino prosiguió.
— El sello del fuego se halla en un cúmulo galáctico, en la constelación de Virgo, a aproximadamente cinco mil millones de años luz desde éste sitio. El sello del agua se halla en la Nebulosa Boomerang, en la constelación Centaurus, a aproximadamente cinco mil años luz de Alpha Centauri; poco más de cuatro mil años luz de aquí. El sello del aire se encuentra en un quasar ultramasivo, a aproximadamente once mil millones de años luz desde éste punto, en un quasar conocido como J0230. El sello de la tierra se halla en un exoplaneta conocido como HR 2562b, en la constelación Pictor, y se encuentra relativamente cerca, a tan sólo unos quinientos años luz desde aquí. El sello de la luz se halla en una galaxia muy lejana, casi al borde del universo, a doce mil quinientos millones de años luz desde éste punto, en la constelación Aquarius. Todos ellos, en conjunto, abren el último sello: el sello de la oscuridad, ubicado en el Supervacío KBC, el cual es el supervacío más grande en todo el universo Prime. De acuerdo a las teorías que hemos construido y la información que hemos recaudado, en el sello de la oscuridad se halla el portal al multiverso, dentro del llamado teseracto o fábrica del universo.
Todos, exceptuando Sakura, Sasuke y Kaguya, se quedaron asombrados de la impresionante explicación de parte de Aino. Por supuesto que alguna vez Kakashi y Shizune, también presentes con ellos, habían escuchado hablar de los cinco sellos del universo, los cuales abrían el portal al multiverso. El detalle era que ni siquiera se había comprobado la existencia de un omniverso, donde existía el universo que ellos habitaban, junto con una infinidad de universos alternos. Todo eran meras teorías y mitos ancestrales. No obstante, ahora tenía más sentido, al saber que la avanzada civilización junoniana realmente tenía noción, aunque sea parcial, de aquel metaverso. El que entes tan avanzados como los cyborg de Juno sepan tantos detalles del mismo era para no poner en duda la existencia de dicho multiverso, junto con el hecho de que Chaos conoce de la existencia del mismo.
— Ya veo... — tomó la palabra Sakura, después de escuchar la prolongada explicación de Aino, con respecto al multiverso — De ser así, entonces lo único que tenemos que hacer es adelantarnos a Chaos y obtener los sellos elementales en dichos puntos, con el fin de evitar que Onikage se haga con ellos y abra el portal al multiverso.
— En efecto. Quizá más que cazar a Chaos, deberíamos crear una distracción con nuestros drones y androides de combate para mantenerle ocupado a él y a sus hombres. Entretanto, nosotros nos adelantamos a él y obtenemos cada uno de los sellos elementales, previniéndole permanentemente el acceder fuera del tiempo/espacio al omniverso — sugirió la presidenta de Juno.
— Estoy de acuerdo con ello — apoyó Kakashi — De todos modos, el universo en el que vivimos es enorme y nos llevaría bastante tiempo el localizar a Chaos, aún si es que utilizamos dichas máquinas inteligentes que Lady Aino señala. Lo mejor es ir directo por los sellos elementales y prevenir que Chaos acceda a otros universos paralelos. Podemos evitar muertes innecesarias.
El Uchiha entonces caminó un poco al frente de sus camaradas y los encaró.
— Muy bien, entonces. Ignis y yo nos encargaremos de recolectar dichos sellos — dijo Sasuke — El resto se quedará aquí. Absolutamente todos, ésta vez — remarcó Sasuke, mirando a todos, incluida a Sakura.
Sakura abrió sus ojos como platos y negó.
— ¡Olvídalo! ¡Yo también iré contigo! — rebatió la pequeña princesa de las hadas, quien caminó adamante hacia su novio, su Sasuke-kun — ¡Y ni se te ocurra decirme que ésto no tiene que ver conmigo o que es demasiado peligroso para mí! ¡Ya no soy una damisela en peligro! ¡Soy tan fuerte como tú y todo lo que tenga que ver contigo tiene que ver conmigo! ¡¿De acuerdo?! — se le adelantó, sabiendo de antemano los argumentos de su amado Sasuke-kun.
El azabache suspiró con pesadez y se pasó una mano por su espesa melena azabache. ¿Qué caso tenía discutir con Sakura? No solamente perdería el argumento, como siempre, sino que haría un bonito show frente a todos.
— ¡Bien, de acuerdo! — contestó algo enojado Sasuke, además de chasquear la lengua — Tch, en serio que eres condenadamente molesta.
Sakura sonrió triunfante, se acercó a su novio, lo abrazó por el torso y recargó su cabeza en el fuerte pecho de su amado Sasuke-kun. Aún con los enormes tacones de plataforma que tenía puestos Sakura, a duras penas le llegaba a poco más abajo de la altura del hombro.
— En serio, Sasuke-kun, no estás solo en ésto — musitó dulcemente la pequeña niña hada, mirando a su novio con infinito amor — Tu lucha es mi lucha, porque yo te amo con todo mi corazón y mi alma. Además, nosotros somos los descendientes milenarios de los ancestros Adán y Eva, ¿no es verdad? Nosotros tenemos la obligación moral y el deber de derrotar a Magnus Chaos, además de salvar a todo el multiverso. Somos un equipo y estamos juntos en ésto hasta el final. ¿De acuerdo, mi amor?
Sasuke encogió sus hombros y levantó sus manos a la altura de los mismos. Al menos podía estar de acuerdo en Sakura con ello: eran un equipo y sus corazones estaban entrelazados con el nexo del amor que sentían el uno por el otro.
— De acuerdo. Será como tú digas — se rindió Sasuke, al ver la hermosa sonrisa conquistadora de su niña — De todos modos, necesitaré a alguien que pueda manipular la magia de tiempo/espacio.
Sakura asintió, besando apenas el mentón de su novio, cubierto de barba.
— También necesitarás de nosotros, si quieres acelerar el proceso, Sasuke — dijo Kaguya, mirando las obsidianas del azabache.
Sasuke, sin embargo, negó con la cabeza.
— Para nada. Ésto ya no tiene nada que ver con ustedes. Nunca lo tuvo que ver — argumentó por cienmilmillonésima vez el moreno — De todos modos, Sakura, Ignis y yo somos más que suficientes para obtener los sellos del cosmos y para limpiar todo éste desastre.
— Olvídalo. Iremos contigo te guste o no, Sasuke — ahora dijo Kakashi, encarando a su ahijado — Todos somos parte de ésto y no vas a dejarnos atrás, como lo hiciste cuando combatieron a Chaos. Si nos hubiesen llevado con ustedes, seguramente ahora estaría muerto.
Aquello tenía buen punto, pensó Sakura. Sasuke, sin embargo, no pensaba igual.
— Si nos hubiesen acompañado, ustedes son los que estarían ahora mismo muertos, manga de maricones inútiles — espetó el azabache, ganándose una mirada fulminante de todos, excepto Kaguya.
— ¡Sasuke-kun, no seas grosero! — le regañó la pequeña ninfa pelirrosada — Además, mamá y los demás tienen razón: los vamos a necesitar a todos, si es que queremos ganarle en la carrera a Chaos.
— No solamente éso, princesa Cerezo. Necesitarán no solamente de nosotros, sino de herramientas necesarias y tecnología avanzada, pasa sobrevivir a las condiciones brutales de cada uno de los puntos extremos del universo, donde se hallan los seis sellos del cosmos. Ni siquiera seres mágicos como ustedes podrían sobrevivir a las extremas condiciones de los sellos elementales de Prime. Quizá ni nosotros los cyborg lo haríamos — argumentó Aino, caminando hacia Sasuke y Sakura.
Ante lo mencionado por la líder cyborg de Juno, Aino se ganó una mirada intrigada de todos los terrícolas, quienes pensaban que aquello era una hipérbole. Es decir, si Sakura pudo sobrevivir en combate contra Chaos, ¿qué tan terrible podría ser viajar a los sellos elementales?
— Tan sólo el sello del fuego, en el cúmulo galáctico RX J1347, se halla a una temperatura de trescientos millones de grados Kelvin. Más de mil veces más caliente que Wolf-Rayet 102, la estrella Wolf-Rayet más caliente conocida en el universo Prime. El sello del agua, en la Nebulosa Boomerang, se halla apenas un grado Kelvin por encima del cero absoluto, o lo que es lo mismo: -272°C. El sello del viento, en el quasar ultramasivo J0230, sopla con unos poderosos vientos que llevan una velocidad de doscientos millones de kilómetros por hora. Prácticamente un veinte por ciento de la velocidad de la luz, o aproximadamente unas seiscientos veinticinco mil veces más poderoso que los vientos de Terra y Juno juntos. Quizá los únicos sellos relativamente accesibles a ustedes serían el sello de la luz, en WISE J224, y el sello de la tierra, en HR 2562b. Éso sin tomar en cuenta la enorme luminosidad de WISE J224, la cual seguramente emite una brutal radiación gamma letal que les causaría cáncer al instante, así como los atroces terremotos a los que está sometido HR 2562b y su inhospitable atmósfera.
A causa de la explicación de Aino, Sakura se quedó con los ojos cuadrados de la impresión. Por supuesto que había escuchado de aquellos sitios y sus condiciones extremas, pero una cosa eran las teorías y rumores, al ser Terra relativamente primitiva, y otra cosa era comprobarlo de primera mano, de parte de la morena cyborg, aunque aún humanoide. Era cierto que Sakura podía crear un campo mágico, lo suficientemente poderoso para aislar el monstruoso calor del sello del fuego, el desgarrador frío del sello del agua, los devastadores huracanes del sello del viento, la luminiscencia ionizante del sello de la luz y hallar la manera de levitar con el mismo campo magnético a todos los presentes, tal vez incluso con la ayuda de su madre.
La cuestión era que sería demasiado problemático, tardado e impráctico para Sakura y Kaguya el tener que viajar de un punto a otro tan sólo para resguardar a los terrícolas de las condiciones abrumadoras de los extremos del universo. Quizá Sasuke e Ignis podrían, de alguna manera, sobrevivir a tan brutales condiciones, pero el caso para Tenten y Kakashi no era de ése modo, pese a que el Hatake era extremadamente poderoso por sí solo, casi tanto como Sasuke. Definitivamente necesitarían la ayuda de Aino y los junonianos.
Al final, Sakura lo analizó y después asintió.
— De acuerdo. Aceptamos tu ayuda, Aino — confirmó Sakura, con una sonrisa que fue devuelta por la morena — Sin embargo, lo único que sí les quiero solicitar, de la manera más cordial, es que, en caso de que Chaos, sus hombres y sus demonios nos lleguen a atacar, que por favor se abstengan de interferir — pidió, amablemente — Chaos es demasiado poderoso y no es el oponente indicado para ustedes. Estamos hablando de un ente con poderes similares al nivel Kardashev Tipo VII en poder, si no es que está cerca del Omega Minus. Él sólo sería capaz de destruir el multiverso entero y es demasiado peligroso que lo confronten. No puedo permitir más vidas inocentes perdidas.
La presidenta de la república de Juno asintió.
— Por supuesto. De hecho, apenas llevaré a algunos hombres conmigo. El resto serán androides de combate no biológicos, ni con inteligencia independiente — señaló la líder de Juno — Los restantes serán mecaniloides de combate, vehículos espaciales todo terreno, herramientas para crear trampas iónicas, diversas armas, trajes para ambientes extremos, entre otros utensilios.
Sakura asintió, convencida.
— De acuerdo — apoyó Sakura.
— Pues bien, no perdamos más el tiempo — enunció adamante y algo autoritario Sasuke, aunque en él aquello ya era común — Prepárense entonces para partir desde éste momento. Nos veremos dentro de unas seis horas en éste mismo lugar.
Todos asintieron de inmediato. Sasuke tomó de la mano a Sakura y caminó hacia Ignis, quien asintió y volvió a adquirir su colosal tamaño de veinte metros. Sasuke tomó de la cintura a su pequeña flor de cerezo y saltó al lomo del dragón del fuego. Apenas subieron Sakura y Sasuke al enorme señor de las bestias, de inmediato el legendario reptil adquirió vuelo por encima de la tropósfera de Juno y voló al departamento de ambos chicos.
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A pesar de que tenían el tiempo justo, Sasuke halló un pequeño intervalo en el tiempo/espacio para calentar a su pequeña niña, su Cerezo, por lo que ambos amantes terminaron haciendo el amor. Sasuke estaba penetrando vaginalmente a Sakura por detrás, actualmente sentada a horcajadas sobre una mesa, entretanto que sus manos acariciaban suavemente los pequeños senos de su novia. Sakura simplemente se retorcía del placer, ante las deliciosas penetraciones vaginales que le daba su amado Sasuke-kun.
— ¡Ahhh...! ¡Sa-Sasu-chan...! ¡E-Espera...! — suplicó entre gemidos Sakura, aún recibiendo el enorme pene de Sasuke dentro de su vagina, mientras tomaba las manos de su novio con las pequeñas suyas — Tenemos que... ¡Ahhh...! I-Ir con los mu-muchachos... ¡Ahhh...!
Sasuke, en cambio, ignoró por completo la petición de su niña, por lo que continuó embistiendo vaginalmente a su Cerezo, disfrutando de las increíblemente apretadas paredes vaginales de Sakura, a la vez que seguía amasando los diminutos senos de su loli, aún en desarrollo.
— Lo haremos, una vez que te llene de semen, princesa — gruñó Sasuke, pues las paredes vaginales de Sakura eran sumamente apretadas — Ugh... Dios... Hasta parece que me quieres arrancar la verga, Cerezo. Éso merece que te castigue, hermosa. Te voy a coger tanto que no vas a poder caminar en una semana.
Sasuke embistió con un poco de más fuerza y velocidad, aunque no al grado de lastimar a su pequeña, pues sabía perfectamente que su pene era un monstruo, comparado con el pequeño cuerpo de Sakura. Ya era un auténtico milagro que Sakura pudiese recibir aquel monstruo de verga que poseía Sasuke, con casi siete centímetros de diámetro y treinta centímetros de largo, aunque obvio no recibía todos los treinta centímetros. Sakura, entretanto, gemía como loca y se retorcía del enorme placer que sentía al recibir el monstruo de pene de Sasuke, encima de que los pezones los tenía un poco inflamados de tantos pellizcos que le daba su querido Sasuke-kun con los dedos.
Después de tantas penetraciones, eventualmente el orgasmo en Sakura ya era inminente, a pesar de que hacía lo posible para retrasarlo y disfrutar del pene del amor de su vida, de su Sasu-kun. Ya ni le importaba el pensar que su Sasuke-kun era un pedófilo enfermo que le gustaba cogerse a una niña de once años, casi doce, como ella, ni que hacía toda clase de perversiones como cuando ella tenía dieciocho años biológicos. Hasta hace unos minutos, de hecho, Sasuke se la había pasando amamantándose de los diminutos senos de Sakura, bebiendo de la vagina empapada de la princesa ninfa y lamiendo el interior del ano de la hada de cerezos. Incluso sin dejarla llegar a su primer orgasmo, con el cunnilingus y el anilingus que le dio, Sasuke la penetró vaginalmente, aunque con ello Sakura sí llegó a su primer orgasmo; uno de tantos que le había provocado Sasuke, en aquella sesión de hacer el amor. Pronto, Sasuke la había comenzado a penetrar, prolongándole el orgasmo, hasta hallarse en la actual situación que Sakura tenía al frente.
— ¡Ahhh...! ¡Sasuke-kun...! — gimió Sakura, cuando por fin llegó a su orgasmo.
Sakura de inmediato expulsó todos sus fluidos vaginales, con lo cual lubricó completamente el monstruoso pene de su querido Sasuke-kun e hizo que la verga de su novio resbale con aún mayor facilidad dentro de su pequeña vagina. Cuando Sasuke primero sintió cómo las paredes vaginales se apretaban fuertemente sobre el tallo de su pene, gruñó sumamente excitado, pero lo que derramó el vaso fue cuando percibió los cálidos fluidos vaginales de Sakura lubricar toda su colosal verga. No solamente Sasuke resbalaba perfectamente su pene dentro de la vagina de su niña, sino que hacía que la fricción de su glande y el tronco de su verga, contra el suave tejido mucoso que era la vagina de Sakura, fuese más delicioso. Lo curioso de todo es que Sakura quizá lo disfrutaba mucho más de lo que él lo disfrutaba, pues la pequeña ninfa de once años estaba perdiendo la cabeza. Su consciencia estaba nublada y Sakura casi perdía el conocimiento de tan intenso orgasmo.
— ¡Prepárate, Cerezo! ¡Te voy a llenar completamente con mi semen que vas a parecer expendedora de esperma! — gruñó pervertidamente Sasuke, metiendo y sacando su pene a un ritmo frenético de la vagina de la niña hada — ¡Toma todo mi semen, princesa! ¡Queda embarazada de mí!
Con una última y fuerte embestida, Sasuke le dejó ir casi todo su enorme pene a Sakura. De inmediato, Sasuke eyaculó como una fuente rota, disparando como un volcán en erupción todo su semen dentro de su pequeña novia de once años. Sakura gritó fuertemente cuando sintió cómo el espeso y cálido esperma de su novio la llenaba completamente, dejándola tan atiborrada de tanto semen que no cabía dentro de ella, como era de esperarse. De hecho, si antes a sus dieciocho años Sakura siempre falló en contener todo el semen de su querido Sasuke-kun, mucho menos ahora podría retener tanto esperma, cuando el cuerpo de la princesa de las hadas era el de una niña preadolescente, de tan sólo once años. Era literalmente imposible retener litros de semen de su Sasuke-kun adentro de ella. Sakura aún se preguntaba cómo era que Sasuke podía eyacular tanto, pues de verdad parecía un semental macho alfa.
Sasuke emitía una especie de gruñido/rugido, mientras la cabezona punta de su enorme pene seguía disparando largos, gruesos, fuertes y espesos chorros de semen dentro de la pequeña, suave, húmeda y cálida vagina de la ninfa de cerezos. Tanto la mesa como el suelo ahora también estaban embadurnados de tanto los fluidos vaginales de Sakura, los cuales salían mezclados con el semen de Sasuke, como del esperma del moreno. Era un auténtico desastre, pero ni a Sakura y aún menos a Sasuke les importaba. A ambos lo único que les importaba era seguir prolongando su placer.
— ¡Ahhh, Sa-Sasuke-kun...! — pujó de placer Sakura, al sentir cómo su útero quedaba atascado del semen de su amado.
No obstante, todo lo bueno llegaba a su fin, tal y como fue con el orgasmo que ambos tuvieron. Sakura prácticamente colapsó pesadamente sobre la mesa, sin importarle derribar todos los trastes de la comida que preparó para su querido Sasuke-kun, y sin importarle embadurnarse de aquel néctar del amor que era el esperma de su novio. Gracias a que estaba de pie, el caso para Sasuke fue distinto, pues apenas goteaba ocasionalmente semen de su glande. Sasuke, sin embargo, metió sus dedos índice y medio dentro del ano de Sakura, comenzando a masturbarla de inmediato, a lo que la pequeña niña hada comenzó a gemir de nuevo.
— Ahhh, Sasuke-kun... e-espera... — jadeó algo cansada la niña hada.
No obstante, gracias a que estaba aún sumamente excitada, Sakura llegó de nuevo a su orgasmo, expulsando fluidos vaginales de nuevo. Pronto, ella misma apartó la mano de su novio de su trasero, mediante lo cual sacó los dos dedos de Sasuke de su pequeño y apretado recto, tonalidad rosa pálido. Apenas lo hizo, Sasuke se llevó sus dos dedos a la boca, probando el delicioso sabor del recto de la princesa de las hadas. Y queriendo probar más de aquel exquisito ano de su niña, de aquel hermoso tejido rectal de Sakura ligeramente prolapsado, Sasuke pronto hundió su rostro entre las nalgas de Sakura, con lo cual prácticamente devoró el recto de su Cerezo, besando, lamiendo, chupando y succionando el esfínter anal de Sakura, al igual que las paredes anales del interior del recto de la hermosa ninfa de cerezos. De nuevo, Sakura tuvo un orgasmo, volviéndola loca y acabando con sus energías.
— N-No, Sasuke-kun... Por favor... basta... — suplicó la pequeña ninfa — Ya no puedo más...
Sasuke se rió por lo bajo, se acercó al rostro de su niña y la besó apasionadamente en los labios, probando aquellos besos dulces sabor cereza que estaban lubricados por la misma saliva que Sakura había emanado de su boca, con toda la intensa actividad sexual. La pequeña princesa de las hadas no tuvo de otra, mas que corresponder a aquel beso suave, pero profundo, que su amado Sasuke-kun le daba. Obvio que a ella le fascinaba el hecho de que el amor de su vida, su Sasu-chan, siempre la besara de ése modo, cada que terminaban de hacer el amor. Ni siquiera le importaba el complacer la pedofilia de su amado Sasuke-kun, porque así de depravado como era lo amaba.
Después de unos largos segundos, ambos apartaron sus labios y se miraron con amor. Especialmente, la mirada de Sakura emitía dulzura y amor infinito para con su amado Sasuke-kun; su bebé. Cuánto amaba a aquel hombre, más que a su propia vida, incluso.
— Te amo, Sasu-chan... — musitó tiernamente Sakura, con su aniñado tono de voz, propio de una niña de once años, mas con infinito amor — Te amo tanto, mi dulce príncipe...
Sasuke sonrió genuinamente, maravillando a Sakura el cómo la sonrisa de su novio era adornada por su espesa barba, y la besó de nuevo, cortamente.
— Yo también te amo, mi pequeña flor de cerezo — musitó gentilmente Sasuke, otra vez besándola.
Durante el beso, Sasuke movió sus caderas y ahora penetró analmente a su niña, por lo que Sakura apenas pudo pujar de placer.
— ¡Ahhh, n-no...! ¡E-Espera, Sasuke-kun...! — suplicó Sakura, al sentir el enorme pene de su novio abrirle sus paredes anales.
— ¡Vamos por el segundo round, princesa! — gruñó ronco y excitado Sasuke, comenzando a embestir como loco dentro del recto de Sakura, aprovechando que, en la penetración anal, Sasuke sí podía meter toda su verga dentro de Sakura, hasta que se asomara en el vientre de la princesa hada, como un bulto.
Por lo visto, llegarían tarde al punto de encuentro con los demás chicos. A veces, Sakura odiaba que Sasuke fuese un auténtico semental alfa. No obstante, la princesa de las ninfas siempre terminaba sometida a los placeres carnales con los cuales su novio la torturaba deliciosamente.
Sakura siempre era la víctima de todo el placer sexual que Sasuke le infundía. Aquella era su tortura eterna. Su eterna y sumamente deliciosa tortura.
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Al cabo de un tiempo, todos salieron al punto de encuentro, en una zona relativamente baja en vegetación, mas no desértica. Como era de esperarse, Sakura y Sasuke eran los últimos en llegar, todo gracias a las perversiones del Uchiha. La pequeña ninfa, de hecho, apenas y podía caminar de la tremenda cogida que Sasuke le dio. Si no caminaba como pato era porque su magia sanadora realmente le había ayudado a no sentir el escozor en su vagina y su ano, como le pasaría normalmente a una humana regular.
— Lamentamos la tardanza, pero tuvimos un contratiempo — argumentó Sakura, fulminando con su mirada a su novio, quien sonrió torcido.
— Ni me quiero imaginar qué clase de contratiempo... — masculló Kaguya, igualmente fulminando a su pervertido ahijado, sabiendo de antemano las perversiones que su yerno hacía con su amada hija.
— ¿Eh? ¿Mencionó algo, princesa Kaguya? — preguntó Aino, pues estaba atendiendo una conversación con el capitán de la guardia federal de la república.
La albina negó, forzándose una sonrisa, pese a que en realidad tenía ganas de patear a Sasuke en los testículos.
— No es nada. En cualquier caso, creo que ya estamos todos presentes, ¿cierto? — preguntó Kaguya.
Sasuke notó la ausencia de cierto pelirrubio que tanto odiaba, al menos parcialmente.
— ¿Dónde está Uzumaki? — preguntó Sasuke, al no ver al pelirrubio, príncipe de los Uzumaki.
— Me temo que Naruto no vendrá — contestó Karin, apareciendo en la visión de Sasuke y Sakura — Desde hace algunos días, cuando tuvimos una fuerte discusión, se ha mantenido aislado y no lo he visto desde entonces.
Sakura enarcó una ceja, entretanto que Sasuke no le tomó tanta importancia.
— Perdón por ser tan indiscreta, pero, ¿qué clase de discusión tuvieron? — preguntó Sakura.
Karin suspiró un poco y encogió los hombros.
— Fue una pelea personal. Resulta que el día trasantier recolectó una enorme cantidad de oro que halló en una mina, con el fin de guardarlo y hacer que adquiera plusvalía, en esperanza de que en algún dado momento lo pueda vender y volverse millonario — comenzó a explicar Karin, dejando sorprendida a Aino y algunos otros, mas no a Sasuke o a Kaguya — Me molestó el hecho de que siempre piensa en el interés económico y materialista, incluso por encima del bienestar social, y pues sinceramente hablando sí que tuvimos una discusión fuerte. Admito que me excedí en mis palabras y que debí haberlas elegido mejor, pero me enojó bastante el saber que le importa tanto el dinero y las riquezas materiales, como para hurtarlos de éste planeta — confesó, un poco dolida, pero más frustrada en realidad — Creo que se toma demasiado en serio lo del anarco-capitalismo y lo del survivalismo. Éso o es tan avaricioso que es capaz de guardar metal amarillo sin valor intrínseco o nominal.
Aino, saliendo de su sorpresa, levantó una mano, restándole un poco de importancia.
— No entiendo porqué hace éso, sin ánimos de ofender, Karin-san — dijo Aino, encogiendo los hombros, mientras que Karin asentía — El oro no tiene ningún uso, sin un sistema económico del tipo mercado, además de que el valor que le damos se basa en un consenso general. La última vez que nuestra civilización utilizó dinero como activo y medio de cambio entre agentes económicos, fue literalmente hace más de diez mil millones de años — explicó — Dado que hoy día todo está completamente automatizado en Juno, y todo es compartido socialmente, no hay una necesidad de que exista un sistema de mercado como tal, ya que no existe una escasez artificial regida por la demanda y oferta. La etapa de los mercados es realmente para civilizaciones primitivas. Si una civilización no deja atrás el ánimo de lucro, ni siquiera podrá pasar más allá del nivel Kardashev Tipo 0. Varias civilizaciones han destruido su planeta natal, por la sobreexplotación irracional de los recursos naturales.
— En pocas palabras, simplemente está coleccionando un montón de metal brillante e inútil, en términos económicos — dedujo Sakura, colocando su dedo índice de la mano izquierda en su mentón.
— Técnicamente hablando, sí. El oro en nuestra sociedad no tiene ningún valor, más allá de las aplicaciones en la electrónica, en el mejor de los casos. Incluso en dichas industrias, como en la mecatrónica, en Juno hemos reemplazado el oro por aleaciones mucho más abundantes, menos corrosivas y menos oxidables. Aleaciones principalmente hechas de cobre, níquel y acero templado a altas densidades — confirmó la presidenta de Juno — Literalmente nadie en nuestro planeta valora el oro como medio de intercambio, pago o moneda, por el simple hecho de que carecemos de un mercado. Incluso los coleccionistas se mantienen escépticos de amotinar oro, porque, además de que es fácilmente sintetizable, es muy abundante en Juno. Incluso el rodio, altamente escaso en Terra de acuerdo a nuestros análisis topográficos, es muy abundante en Juno. No hay un sólo incentivo para recolectar tanto oro, porque para ello primero necesitas tener un sistema de intercambio comercial. El oro por sí solo no sirve para nada.
— En todo caso, no creo que Naruto venga con nosotros — interrumpió Karin, puesto que la conversación ya se había desviado del punto original — No lo he visto desde aquel día y no me sorprendería que estuviese con alguna otra fulana.
Realmente Karin lucía molesta, con tan sólo imaginarse que Naruto estaría revolcándose con alguna puta. Aunque también había cierto sentimiento de culpa por ello en la mirada escarlata de la "princesa" Uzumaki. Tal vez estaba sacando deducciones erróneas, pero el hecho era que Naruto ni se había dignado en aparecer.
— Como sea. No va a quedarse aquí de princesa, esperando por el retorno de su caballero gendarme en armadura brillante, mientras nosotros nos salimos a partir la madre con Chaos — espetó Sasuke, con su ácido y políticamente incorrecto humor negro, el cual era más exagerado por su forma de hablar y de ser — Iré por el maricotas. Adelántense ustedes — ordenó.
— Yo voy contigo, Sasuke-kun — informó Sakura, tomando de la mano izquierda a su novio.
— Yo también voy. Sé que me excedí con Naruto y que debo disculparme con él — admitió ahora Karin — Aunque también se está comportando como un niño que le arrebataron un dulce, claro está...
A Sasuke le molestaba siquiera estar cerca de la presencia de la Uzumaki, pero si repelaba y la mandaba al diablo, seguramente Sakura le llamaría la atención y ella exigiría que dejara a Karin acompañarles.
— Como sea. Vamos de una buena vez por ése maricón o ése idiota de Chaos nos va a causar más problemas — mandó Sasuke, comenzando a caminar de la mano con su pequeña niña, Sakura — El resto adelántense — finalizó, mientras caminaba con Sakura.
Karin no respondió y simplemente siguió a la pareja de tórtolos a sus espaldas. Estaba pensando en todo lo que le diría a Naruto, pues ya había concedido que se había excedido aquel día con sus palabras. Realmente quería a Naruto dentro de su vida, pero aquel día sí la enojó y la frustró con su actitud. Amaba demasiado al pelirrubio, más que a cualquier otra cosa en el universo, y aún tenía el deseo de formar una familia con él.
Si debía ella humillarse a sí misma, con tal de recuperar al amor de su vida, lo haría. Aún podía arreglarse todo.
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Naruto bebió un último trago de su botella. Un licor extremadamente fuerte que pidió, de tantas botellas que ya se había vaciado. Apenas después de beber unas cinco botellas, finalmente el Uzumaki estaba completamente intoxicado. Botella tras botella eran vaciadas por Naruto, quien, a pesar de estar entonado, era aún perfectamente consciente de sus alrededores. Ni siquiera había probado bocado alguno, a pesar de que se hallaba en un restaurant-bar.
Naruto empinó la botella sobre el vaso, no consciente de que ya estaba completamente vacía, aunque eventualmente se percató de ello y maldijo por lo bajo. Naruto dejó caer la botella en la mesa y destapó la última que tenía al frente. Ni siquiera se molestó en servirse en el vaso que le habían entregado, por lo que se empinó la botella y se bebió una enorme cantidad del líquido en su interior, ingiriendo peligrosas cantidades de alcohol.
Pronto, de nuevo se vació la botella, con tan sólo algunos tragos. Al ver que estaba vacía, el rubio golpeó la pequeña mesa en donde estaba sentado, llamando la atención de una chica atractiva, pero también cyborg, aunque con apariencia humanoide, como Aino.
— Hey, sírveme otro trago y dame otra botella — exigió alcoholizado Naruto.
Algo molesta, la chica le sirvió otro trago a Naruto. Sin embargo, el rubio notó que apenas le sirvió la mitad del vaso. Naruto entrecerró su mirada y fulminó a la ligeramente temerosa, aunque más enojada, chica de cabello castaño.
— Llénalo — exigió el rubio, intimidando un poco a la chica.
Sin embargo, la bella castaña se armó de valor y encaró al rubio.
— Creo que ya has bebido demasiado, ¿no lo crees?
Más que una pregunta, era una afirmación. El rubio, por su lado, simplemente tomó la botella de licor y se la arrebató con algo de brusquedad a la castaña.
— Escucha, lindura... tu trabajo aquí es servir bebidas y verte linda — espetó alcoholizado Naruto, sirviéndose de la botella en su vaso — Manten ésa linda boquita cerrada.
Aún más enojada, la chica tomó el vaso donde Naruto se sirvió licor y se lo arrojó en la cara al rubio.
— ¡Fuera de mi bar! ¡Ahora! — exigió la chica, desafiando con valor al Uzumaki, además de que apuntó a la salida.
Naruto simplemente suspiró y tomó la botella en su mano, dispuesto a irse a otra mesa.
— Vaya manera de tratar a los clientes — enunció ebrio el rubio.
Naruto caminó a una mesa, pero fue interceptado por un enorme guardia, de al menos dos metros de altura.
— Hey, la dama pidió que te retiraras, ahora — remarcó el alto hombre.
Naruto apenas lo miró a los ojos y después lo atropelló con su hombro, haciendo que el alto guardia se tambalease en el acto.
— ¡Hey, te estoy hablando! ¡Te dije que la dama te pidió que te re...!
Sin siquiera terminar su enunciado, Naruto lo tomó del brazo, lo golpeó en el vientre y lo azotó contra la mesa. Después de ello, el rubio quebró la botella que sostenía en su mano y estaba dispuesto a atacar con los vidrios cortantes al cyborg, actualmente lesionado por el golpe que le propinó Naruto en el estómago, junto con el azotón en la mesa. Sin embargo, cuando estaba a punto de enterrar la botella en el hombre, una mano fuerte le detuvo con firmeza. El rubio estaba a punto de atacar al que le sujetaba, excepto por el hecho de que era alguien que lo superaba en fuerza.
— Con que el maricotas tiene los suficientes huevos para ahogarse en la botella y para iniciar peleas, ¿huh? — se burló Sasuke, aunque su rostro era frío e intimidante.
— ¡¿Qué demonios quieres, idiota?! ¡¿No tienes a una mocosa nalgas miadas que cogerte, como el pedófilo enfermo que eres?! — replicó con acidez el rubio, encarando sin temor a Sasuke, una vez que se zafó del agarre del moreno.
— Al menos no soy un repugnante violador como lo eres tú, Uzumaki — contestó igual de sulfuroso el azabache — Mírate nada más. Apenas tuviste un pleito con tu puta de cabello de menstruación y ya te estás ahogando en el alcohol. ¿Dónde quedó tu supuesta posición de semental macho alfa, maricotas? ¿Te quedó muy grande el condón?
Sasuke empujó con fuerza a Naruto, haciendo que se tambaleara y que cayera sentado en el asiento, frente a la mesa.
— Dos botellas — pidió autoritario Sasuke, haciéndole una señal a la pelicastaña tras la barra de bebidas, quien estaba asustada de la presencia de aquel par de intimidantes hombres que eran Sasuke y Naruto — Y más te vale que las traigas, a menos que quieras que tu querido bar termine hecho un muladar — sentenció.
Totalmente intimidada, la chica de inmediato obedeció. Ya era conocido el enorme talento en combate de Sasuke, tan sólo por el hecho de que sobrevivió a una pelea contra Magnus Chaos. De hecho, apenas dejó las botellas en la mesa y se apartó de inmediato. Cuando se dio cuenta Naruto, también estaba Karin sentada a un lado de él, mientras que Sakura estaba al otro costado. A pesar de ello, había una separación considerable entre todos.
— ¿A qué se debe la reunión? ¿Piensan burlarse de mí? ¿Tan patéticas son sus vidas que buscan reírse de la desgracia ajena? — cuestionó Naruto, sin atreverse a ver a su amada Karin.
— Naruto-san... comprendo que quizá no estés de humor para escucharnos, mucho menos a Sasuke-kun, pero tenemos una importante misión que cumplir — habló Sakura, logrando calmar el ambiente con su dulce tono de voz; algo propio de ella, una hada — Desafortunadamente, Chaos Magnus logró escapar a nuestro asalto y actualmente está buscando la manera de hacerse con el control de los seis sellos elementales del universo. Si no lo detenemos, no solamente condenaremos a nuestro universo a la extinción, sino que quizá el multiverso entero perezca con él.
Naruto bufó.
— ¿Y éso a mí qué demonios me importa? El mundo de todos modos se irá al diablo. ¿Para qué siquiera esforzarnos en tratar de posponer lo inevitable? La extinción de todas las formas de vida ya es un hecho — cuestionó el rubio, sin interés alguno en la reciente amenaza a la creación, mientras bebía de la botella que le trajeron.
— ¿Qué pretendes hacer entonces, Usuratonkachi? ¿Vas a sentarte aquí, como una princesa, ahogarte en el alcohol y esperar que nosotros solucionemos todo? — cuestionó hostil el moreno, bebiendo también de su botella, como lo hacía Naruto — No somos tus niñeras, ni eres mi novia, como para que ande protegiendo tu trasero.
— ¿Quién te está pidiendo que lo hagas, gorila? — desafió el ojizafiro — Ciertamente yo no lo hago. Por mí te puedes ir a meter un tronco por tu gangrenoso ano.
Sasuke sonrió torcido, para después reír levemente, aunque era más una risa de sorna y burla total. Después de ello, le dio un largo trago a su bebida, además de que encendió un cigarro de cannabis, al cual le dio una calada larga y profunda, soltando el humo de inmediato.
— ¿Sabes? Te llamaba marica por tu cara de princesa y por tu falta de testosterona, pero jamás creí que le harías honor a tu seudónimo — se burló Sasuke, bebiendo otro trago de nuevo, al mismo tiempo que fumaba de su cigarro — Es increíble que, alguien de tu reputación, se orine en sus pantalones al imaginar que Chaos está allá afuera, dispuesto a ir por ti. Incluso tu perra inmunda tiene más huevos que tú — señaló, apuntando a Karin — Qué patético.
Naruto se sintió de inmediato irritado por el comentario de Sasuke, más aún porque insultaba con despectivos tan hostiles a su querida Karin-chan, quien miraba preocupada a su rubio, el cual se enojaba progresivamente. De inmediato, Naruto se incorporó de su asiento, rodeó la mesa y levantó a Sasuke de las solapas de su remera, con su mano derecha, hasta erguirlo completamente. El azabache, en cambio, seguía manteniendo su sonrisa burlona, logrando irritar aún más a Naruto.
— ¡¿Acaso estás buscándome pelea, Uchiha?! — gruñó con odio el príncipe Uzumaki.
— ¡Bah, por favor! Si se me pegara la gana, ya estarías muerto en éste momento — replicó el moreno, aún sonriente a su modo y volviendo a fumar de su cigarro, para después echar el humo en la cara del furioso Naruto — Si no me derrotaste en el continente olvidado, cuando no estaba usando ni siquiera un punto uno por ciento de mi poder, ¿qué te hace pensar que lo harás ahora, cuando puedo usar mi verdadero poder? No me durarías ni diez segundos, Uzumaki — agregó, aún más burlón — Ni siquiera pudiste vencer a mi chica, cuando pelearon en Próxima b.
Naruto gruñó por lo bajo. Claro que recuerda el momento en que Sakura, cuando perdió por completo la cabeza, le enfrentó en combate, al confundirlo por algún motivo con Chaos Magnus. Quizá de las únicas tres derrotas que ha tenido Naruto, incluyendo a manos de Onikage, la derrota a manos de Sakura fue la más humillante de todas. Especialmente porque, en aquel entonces, Sakura apenas y tenía el poder que Kaguya Senju tiene actualmente, quien a su vez perdió en combate contra Chaos.
— Tsk, si peleáramos en éste momento, te derrotaría en un instante, Uchiha — dijo el rubio, tratando de defender su orgullo.
— Claro. Con decirte que tu puta ahora es más fuerte de lo que tú lo eres — remarcó Sasuke, de nuevo empujando a Naruto.
Tambaleándose de nuevo, el rubio se sentó en su asiento. Simplemente decidió seguir bebiendo alcohol y hacer todo lo posible por ignorar a los presentes.
— Ya se burlaron de mí. Ahora lárguense — ordenó Naruto, casi vaciándose toda la botella.
Sasuke, en cambio, no se movió de su asiento, sino que también bebió de su botella de licor y fumó cannabis.
— ¿Qué piensas hacer entonces, Uzumaki? — cuestionó Sasuke, ya más calmado — ¿Vas a sentarte aquí a ahogarte en el alcohol, mientras todos se parten la madre por ti? Y no salgas con tu estupidez de que nadie nos lo pidió. Ésto nos afecta a todos y si triunfamos tú también vas a salir beneficiado. Lo sabes perfectamente bien, Uzumaki Naruto.
Ésta vez, Naruto vio que el tono de Sasuke era solemne, pese a que su comentario era provocativo y algo humillante, sobretodo porque Naruto se estaba comportando como un verdadero cobarde. Incluso Sakura, la princesa de Iridia, estaba luchando contra un ser tan abominable como Magnus Chaos. Lo cierto es que Sasuke por sí solo era más que suficiente para derrotar a Onikage, por lo que no entendía mucho el rubio la razón del porqué lo necesitaban a él.
Aún así, Naruto decidió actuar serio por una vez en toda aquella charla, aunque antes se echó un trago de alcohol a la boca, para darse valor.
— Escucha, Uchiha... — dijo Naruto, con su voz ronca por el alcohol — Admiro tu valentía y el hecho de que estés luchando para proteger al multiverso... aunque creo que tu loli influencia más en ello que tu propia voluntad — remarcó, sin siquiera dignarse en mirar a Sasuke y a su novia — Sin embargo, no hay nada más que hacer. Prime ya se fue a la letrina y lo único que podemos hacer es intoxicarnos con alcohol y hierba, en espera de que nos arrastren al cagadero.
Sasuke soltó un bufido de burla, para después darle un trago enorme a su botella.
— No esperaba que realmente le hicieses tributo a lo de ser un auténtico maricón, Uzumaki — espetó Sasuke, aunque el rubio ésta vez ni se inmutó, quizá a causa del alcohol — No hay nada más beta y marica que sentarse a lloriquear por lo que pasa afuera, resignándote a lamerle el escroto a Chaos por el resto de los días. Ni siquiera me sorprendería que terminaras aliado con él, por mera cobardía y por tus intereses materialistas y capitalistas.
— ¿No acaso alguna vez fuiste tú igual, Uchiha? — desafió Naruto, mirando duramente a Sasuke, quien ni se inmutaba — ¿No acaso tú también estabas obsesionado con asesinar a Madara?
— Ciertamente, pero jamás me interesó regodearme entre la burguesía — contestó el moreno, echando el humo de cannabis a lo alto — Mírate nada más, Uzumaki. Sin siquiera admitirlo o darte cuenta, estás sirviendo los intereses de Chaos. No hay nada más que él ame que la cobardía. Literalmente le estás poniendo alfombra roja con tu trasero.
— No eres nadie para darme lecturas de moral, Uchiha. Tú no luchas por defender a los terrícolas, a los junonianos o al multiverso. Luchas por tus propios intereses particulares y por tu novia ñoña, la loli.
— Y tú ni siquiera luchas, Usuratonkachi — dijo Sasuke, para después azotar la botella de licor en la mesa, ponerse de pie y encarar al rubio, al mismo tiempo que azotaba sus fuertes manos en la mesa — Escucha, Uzumaki. No tengo tiempo para tus mariconerías. Aquí solamente tienes dos opciones: o te resignas a que Chaos te la ensarte por el ano o te armas de huevos y de testosterona y sales a partirte la madre junto con nosotros. Vive de rodillas, ingiriendo a diario el putrefacto y rancio semen de Onikage o lucha por tu carta de hombre. ¿O es que acaso se te encogieron los huevos, maricotas? — interrogó — Eres una patética excusa de un hombre, Usuratonkachi. Estoy seguro de que tu gente debe estarse revolcando en sus tumbas al ver al cobarde y afeminado príncipe de su pueblo tirar la toalla.
Ahora sí que el orgullo de Naruto fue herido. El rubio se levantó de su asiento, mirando con ferocidad al Uchiha. Sasuke, en cambio, mantenía una faz calmada, aunque aún se podía percibir la frialdad en su mirada.
— Tch, al diablo con todo éso — masculló Naruto, vaciando finalmente su botella de licor — Ya estoy cansado de pretender que lucho por un buen futuro, cuando todo señala a que vamos a morir a manos de Chaos.
Sasuke endureció la mirada y se acercó al rubio.
— ¡¿Estás cansado, huh?! — endilgó el moreno, echando el humo de su cigarro en el rostro de Naruto — ¡Vete al diablo, imbécil!
Sasuke derribó la mesa de una patada, impactando tanto a Sakura, como a Karin, como a todos los presentes dentro del bar. Todos sabían de la reputación del temible dragón escarlata, quien había sobrevivido a una pelea contra Chaos, así que no se atreverían a armarle pleito.
— ¡Miren todos aquí! — gritó Sasuke, apuntando a Naruto con su mano derecha — ¡Un espécimen perfecto de los Uzumaki! ¡Todos son unos completos maricones e inútiles! ¡Ahora todos saben porqué los Uzumaki fueron masacrados! ¡Por ser unas basuras y unos maricones que se la comen toda!
— ¡Sasuke-kun, por favor! — pidió Sakura, acercándose a su novio, a quien le tomó por el torso.
Sasuke se apartó del agarre de su pequeña novia, con algo de brusquedad, y bebió de nuevo de la botella de licor, como un auténtico alcohólico. Naruto, en cambio, sentía el coraje comenzando a ebullir la sangre de sus venas.
— ¡Oh vamos, Sakura! ¡Mira a éste inútil! ¡Es el fenotipo perfecto de los Uzumaki! ¡Unas completas basuras! ¡Peso muerto evolucionario! — se burló con acidez Sasuke, mirando a Naruto con una sonrisa torcida — Ahora que lo pienso, creo que sí es mejor que te sientes a sofocarte el licor, Usuratonkachi. Nadie va a extrañar a los Uzumaki y de hecho el multiverso va a estar mejor sin ustedes. Además, seguramente te llega la regla, mientras estemos en combate.
Poco a poco, el coraje en el rubio iba aumentando. Hasta parecía que el alcohol estaba desapareciendo de su torrente sanguíneo. Karin, por otra parte, miraba preocupada a su amado rubio, pues ni siquiera le importaba tanta palabrería de Sasuke.
— Sí... mejor quédate aquí, maricotas. Deja que el alfa entre los alfas se encargue de todo. Incluso tu puta tiene más huevos que tú y será perfecta carne de cañón para que acabemos con Chaos — argumentó Sasuke, bebiendo y fumando de nuevo — De todos modos, ¿a quién demonios le importa que una pura sangre Uzumaki como la zorra de Karin se vaya al infierno? Ciertamente a mí no. Al diablo con el patético linaje de los Uzumaki. No sirven para nada. ¡Bola de maricas, inútiles y llorones! ¡Me cago y me orino sobre el legado de los Uzumaki! ¡A ti y a tu clan me los paso por los huevos! — se burló Sasuke con una ácida sonrisa, haciendo una seña obscena de que se restregaba algo por los testículos.
— ¡Sasuke, ya es suficiente! — le gritó Sakura, tomando a su novio de los brazos.
Y aún así, Sasuke de nuevo se apartó. El moreno se acercó a distancias peligrosas al progresivamente furioso rubio y bufó en su rostro.
— ¿Entonces qué, señorita? ¿Piensas seguirle haciendo honor al patético clan de los Uzumaki? ¿O por primera vez vas a crecerte un par de huevos peludos y comportarte como un hombre? — le preguntó amenazante el azabache, bebiendo el último trago de su botella, la cual después arrojó al suelo, donde se estrelló en miles de pedazos — No, claro que no. Eres un Uzumaki; un maricón por naturaleza. Vaya clan legendario; lleno de cobardes inútiles como tú.
— Cierra la boca, Uchiha — masculló el rubio, mirando con ferocidad a aquel odioso moreno que tanto detestaba.
Sasuke, en cambio, enarcó una ceja, se colocó su mano derecha en el oído derecho e hizo un ademán como de tratar de escuchar a la distancia.
— ¿Perdona? No te escuché. ¿Dijiste que eres un maricón que se inca ante Chaos y se la mama? ¿O quizá simplemente admites que tu clan está lleno de basuras reemplazables? — se siguió burlando Sasuke — Oh, lo lamento, señorita. Me imagino que necesitas unos tampones, ¿no es cierto?
La única respuesta que obtuvo Sasuke fue un poderoso puñetazo en el rostro, el cual lo mandó a volar contra la barra de bebidas. El golpe fue tan fuerte que incluso la barra se partió y Sasuke quedó empotrado contra un mueble con cientos de botellas quebradas, además de que estaba todo lleno de alcohol. Todos, incluida la dueña del bar, quedaron completamente anonadados de la acción de Naruto, quien incluso tenía activado su modo Daemon Force, sin que ni él mismo se haya dado cuenta de ello. Karin igualmente estaba impactada, viendo a su amado pelirrubio con sus ojos llenos de ira y frustración. Ella sabía que si había algo que enojara a Naruto, era que trataran a su clan y dinastía como basura. Sobretodo cuando aquellos insultos iban en contra de su masculinidad.
— ¡Sasuke-kun! — gritó Sakura, horrorizada de ver a su querido pelinegro totalmente inconsciente y sangrando por la comisura de su boca.
Sakura de inmediato se aproximó corriendo a su amado y se arrodilló frente a su inconsciente cuerpo, sin siquiera importarle el ensuciarse con todo el derramado líquido de las botellas rotas. Apenas colocó una mano en su pecho, la princesa de las hadas, como todos los presentes dentro del bar, escucharon cómo Sasuke comenzaba a reír primero entre dientes, aunque después se volvió una risa audible, mas no demente. Era como si Sasuke estuviese feliz de lo que recién había pasado.
Pronto, Sasuke se movió y se incorporó lentamente, como sin nada, sonriendo torcido.
— Nada mal, Uzumaki. Nada mal — dijo Sasuke, limpiándose la sangre que salía de la comisura de su labio izquierdo — Veo que realmente tienes testosterona dentro de ése saco que cargan aquellas patéticas pelotas, a las cuales les llamas testículos — añadió, aún ácido — Sería todo un espectáculo el que demuestres ésa clase de coraje ante el causante de tu desgracia, Usuratonkachi.
Naruto bajó su puño y desactivó su modo Daemon Force. El rubio entrecerró su mirada y observó directo a los ojos obsidiana de Sasuke.
— Tú... ¿acaso lo hiciste adrede? — preguntó asombrado Naruto.
Sasuke se retiró algunos vidrios de su cuerpo, además del exceso de humedad, o mejor dicho alcohol líquido, de su cabeza, para después caminar hacia el pelirrubio. Una vez frente a él, Sasuke descompuso su sonrisa y miró con seriedad al Uzumaki.
— ¿Qué decides, entonces, Uzumaki? ¿Vas a quedarte aquí como Magdalena, a ahogar tus penas en el alcohol? ¿O por primera vez en tu vida vas a comportarte como un hombre, asumir tu responsabilidad como el príncipe de tu pueblo y a luchar por el honor de tu clan y de tu familia? — desafió Sasuke, mirando duramente al rubio, pegando incluso su frente con la de él — ¿Vas a dejar que tu novia luche tus batallas? ¿Piensas dejarla morir a manos de Chaos, mientras tú estás aquí, orinándote en tus bragas? ¿O será que dejarás de llorar como una puta, te crecerás unos peludos huevos, tomarás responsabilidad y harás tu trabajo?
Naruto tensó su mandíbula, sintiéndose tan frustrado de todo lo que le pasaba.
— Piénsalo, Uzumaki. Tienes hasta que Chaos venga por ti y te mate — dijo Sasuke, comenzando a caminar a la salida del bar — Nos vamos, Sakura. No tenemos más tiempo que perder.
La ninfa suspiró y asintió, siguiendo a las espaldas a su novio. Karin, por otro lado, se quedó a contemplar cómo la princesa de las ninfas y Sasuke se alejaban. No fue hasta que ambos se perdieron en la distancia que Karin se acercó a su novio, limpiándole un poco de alcohol de la comisura de los labios. Naruto de inmediato quedó embelesado del hermoso rostro de su hermana/amante, además de que había extrañado tanto su tacto.
— Escucha, Naru... — pidió Karin, tomándole con sus pequeñas manos el rostro, de modo que el chico conectara sus zafiros con los rubí de ella — Sé que todo ésto tiene que ver con la discusión que tuvimos el otro día, o por lo menos tuvo mucho que ver en tu actual frustración, y quiero decirte que lamento haberte dicho aquellas palabras... — se disculpó con sinceridad, incluso soltando un leve suspiro — Aquel día dije cosas que jamás lo haría en mi sano juicio y únicamente las espeté por puro impulso. Realmente me enojó y me dolió mucho el ver que volvías a ser aquel chico que tanto odié, durante varios años. Sin embargo, admito que dije cosas sin pensarlo y no fue mi intención lastimarte...
Karin le acarició con cariño su espesa cabellera rubia, besando después tiernamente los labios del Uzumaki, lo cual lo relajó de inmediato.
— El dinero va y viene, Naru. Nosotros no, como tampoco nuestro clan y nuestro legado — continuó Karin, mientras acariciaba con amor la melena rebelde de su chico — Si no tenemos un futuro, no tendremos nada. No puedes ser leal a tu linaje y clan, así como al dinero al mismo tiempo. Únicamente puedes amar a uno de los dos. Y por más que yo te ame, desde el fondo de mi corazón y mi alma, no puedo consentir tu codicia y avaricia, Naru. Yo quiero que mis hijos y los hijos de mis hijos tengan un hogar libre de maldad y avaricia. El vanagloriar el dinero no es compatible con mi futuro, y si sigues pensando de ése modo, por más que me duela, tú tampoco podrás ser parte de él...
La mirada de Naruto repentinamente se ablandó, al escuchar aquel comentario de su novia y hermana menor. Naruto se imaginó un futuro sin su amada hermanita y la mujer que amaba. Era una auténtica tortura y no quería jamás padecer semejante sufrimiento por un capricho de él. Peor aún, se imaginó a Karin en brazos de otro hombre, gimiendo bajo de él y pariendo a sus hijos. Tan sólo la memoria creada era sumamente dolorosa y enfurecedora para el rubio. Jamás permitiría que aquello sucediese.
— Naru... mi amor... si realmente me amas, entonces camina de mi mano — suplicó Karin, mirando con cariño, pero con tristeza, a su novio — No puedo obligarte a nada, pero quiero creer que realmente el amor que me profesas es auténtico y que tomarás la decisión correcta...
Karin se acercó más a Naruto y lo besó dulcemente en los labios. Naruto se rindió ante el beso, abrazó a su Karin-chan por la cintura y se fundió en aquel pasional beso que su querida pelirroja inició. El resto del bar permanecía en silencio, aún impactados por la pelea entre Sasuke y Naruto. El suave tacto de los labios de Karin disiparon toda la amargura en el rubio, porque si había alguien que pudiese doblegar sus emociones, sentimientos y espíritu, aquella era Karin Uzumaki. Su hermanita. Su amante. Al diablo con los prejuicios.
Tras algunos segundos, Karin se apartó de los labios del chico, aunque besó de pico una última vez a su amado.
— Debo irme, Naru. Los chicos partirán de inmediato — musitó la pelirroja — Te veré después, si es que sobrevivo a todo, por supuesto...
Con aquellas últimas palabras, dolorosas a su modo, Karin finalmente caminó fuera del bar, dejando pensativo a Naruto. ¿Realmente dejaría que su novia se expusiera a una muerte segura a manos de Chaos, todo por su estúpido orgullo?
Naruto se sentó de golpe en la silla donde estaba y sacó una botella de licor que siempre portaba consigo. Aún tenía más ganas de seguir bebiendo.
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Tras unos cinco minutos, aproximadamente, Sasuke, Sakura y Karin volvieron al puerto de mando en Juno, donde se supone que se reunirían antes de partir a la misión de abrir el sello al multiverso. En realidad, debían obtener los orbes elementales del cosmos y prevenir que Chaos abriera el portal espacio/tiempo, o de lo contrario el multiverso entero estaría en peligro de extinción a manos del demonio Uchiha y sus hombres.
Sasuke, Sakura y Karin ingresaron al interior de la cabina de comando, por lo que todos los miraron entrar.
— Creí que habían ido a convencer a Uzumaki de que se nos uniera — dijo Tenten, quien estaba cruzada de brazos en una esquina — ¿Dónde está?
— No nos sirve para nada. Está mas pendiente de seguirse embriagando y lloriqueando como una perra — contestó el Uchiha — Estaremos bien sin él. No tenemos tiempo de andarlo esperando a que se digne a ayudar en la misión o que siquiera se crezca unos huevos.
Sasuke se sentó en una silla libre y después atrajo a Sakura para que se sentara en su regazo. A pesar de que la pequeña ninfa estaba sorprendida de la acción de su amado, no protestó y se sentó en el regazo de su novio, porque además tal parecía que nadie protestaba, ni siquiera Aino que estaba hablando con uno de sus colaboradores. Karin decidió sentarse al lado de Kakashi, quien a su vez tenía a Shizune a su lado. Tenten se encogió de hombros y se sentó al lado de Neji, quien le sonrió levemente e hizo que la chica se sonrojara un poco, aunque pronto salió de su bochorno.
— Pues bien. Ya que todos los necesarios están aquí presentes, procederemos a explicar la misión — habló la presidenta de la república de Juno — Como les había informado anteriormente, tenemos como objetivo prevenir que Chaos abra el portal cosmológico al multiverso, el cual a su vez es activado mediante los seis sellos elementales del cosmos: el sello del fuego, el sello del agua, el sello del viento, el sello de la tierra, el sello de la luz y el sello de la oscuridad. Cada uno de estos posee un orbe elemental, similares a los que fueron usados para colapsar el tiempo/espacio desde Terra, contrayendo el tejido espaciotemporal que le permitió a Chaos alcanzar distancias intergalácticas.
Al presionar un botón en un panel, de pronto descendió una enorme pantalla, sostenida por una colosal estructura, y dicha pantalla mostró el cosmos a una escala mucho menor que la actual, aunque pronto se hizo una especie de acercamiento, de modo que abarcó los seis puntos de los sellos del universo. Pronto, también aparecieron unas letras que marcaban la ubicación exacta de cada uno de los sellos, con algunos detalles menores, como la distancia en años luz, el diámetro de la zona, la constelación donde se ubicaba, entre otros detalles.
— Debido a su relativa proximidad, sería conveniente que primero intentáramos obtener el sello de la tierra, ubicado en el planeta HR 2562b — sugirió la líder de Juno.
Aino, apuntó con un láser, o la mira del mismo que salía de un objeto cilíndrico en su mano, a la ubicación del planeta, en el cual se hizo otro acercamiento en la imagen holográfica.
— Se trata de un enorme planeta de tipo híbrido, es decir de atmósfera densa de gas, con una superficie sólida. De acuerdo a nuestros análisis, aquel exoplaneta tiene una atmósfera relativamente habitable y respirable para la especie humana, aunque tiene altas concentraciones de dióxido de carbono, creando un efecto invernadero en su interior, de modo que su temperatura promedio es de unos treinta grados. No solamente éso, sino que aquel planeta es conocido por su tremenda gravedad, al menos cien veces más alta que la de Terra, y por los brutales terremotos que sacuden su superficie, de una magnitud de al menos veinte grados en la escala sismológica. Por ejemplo, si Sasuke Uchiha, quien pesa en Terra y éste planeta ciento cincuenta kilogramos, fuese a aquel exoplaneta, su peso sería de aproximadamente quince toneladas. Los terremotos, por otro lado, son lo suficientemente poderosos para destruir un pequeño planeta como Terra. Si no destruye a HR 2562b es porque el planeta es conocido por ser el más masivo de todo el universo conocido, con una masa de aproximadamente treinta Júpiters, el planeta más masivo en el sistema solar.
— Dice que la gravedad es al menos cien veces mayor a la de Terra, ¿huh? — repitió Kakashi, colocando una mano en su mentón — Éso quiere decir que, a excepción de Sasuke, Tenten y yo, seguramente nadie más podrá moverse con libertad en ése enorme planeta. Éso sin mencionar la velocidad de escape del planeta, la cual sería de aproximadamente mil ciento veinte kilómetros sobre segundo.
— Con aquello no hay mucho problema — infirió Aino — Contamos con naves propulsadas por antimateria, en la forma de turbinas de kugelblitz, de modo que podemos escapar de prácticamente cualquier objeto con gravedad, exceptuando quizá un agujero negro, ya que para escapar del horizonte de sucesos de un agujero negro se requiere de energía infinita, más allá de los trescientos mil kilómetros por segundo de la velocidad de la luz.
— Oh, ya veo — contestó el paladín — Aún así, pocos seríamos los que podemos realmente actuar libremente en ése planeta. Se requiere una enorme cantidad de esfuerzo para siquiera moverse.
— En efecto. Por ello es que es necesario que los más fuertes entre ustedes vayan a HR 2562b. Recomiendo que sea una pareja, para así garantizar que podamos obtener cuanto antes los sellos elementales — recomendó ahora la presidenta de Juno.
— Muy bien. Yo opino que la señorita Zhang y yo vayamos a ése planeta y obtengamos el sello de la tierra — señaló Kakashi, mirando momentáneamente a la mencionada — Siempre y cuando la señorita Zhang no tenga ningún inconveniente, claro está.
Tenten sonrió y negó.
— Para nada, Sir Kakashi. Será un honor para mí el acompañar a la travesía al descendiente de Sir Arthur — respondió Tenten, con un leve asentimiento.
— Muy bien. Entonces, Sir Kakashi y la señorita Zhang serán los que irán a HR 2562b — marcó Aino.
La líder de Juno después hizo un acercamiento en su monitor, poniendo ante la visión de todos el sello del agua.
— El próximo punto sería la Nebulosa Boomerang. La Nebulosa Boomerang tiene condiciones relativamente nobles para la vida humana, con la diferencia de que tiene una temperatura criogenizante de menos doscientos setenta y dos grados centígrados, o un grado Kelvin, casi estando al cero absoluto. Contamos con trajes especializados para temperaturas extremadamente bajas, por lo que acudir al centro de la nebulosa no debería ser muy peligroso, siempre y cuando no permanezcan más de un día en su interior. Hay un planeta relativamente pequeño al centro de la nebulosa, el cual circunda a una estrella enana roja a muy bajas temperaturas, donde existe un noventa y nueve punto nueve por ciento de probabilidades de que ahí esté el sello del agua.
— De ser ése el caso, recomiendo que seamos Neji y yo los que vayamos a la Nebulosa Boomerang — dijo Kaguya, para después voltear a ver al castaño — ¿Estás de acuerdo con ello, Neji-san? — preguntó.
El moreno asintió, igual con una leve reverencia.
— Por supuesto, m'lady. Será un honor para mí el acompañarle — replicó el Hyūga.
— Correcto. Seguimos con el sello del fuego, entonces — dijo la presidenta de Juno, marcando un contorno circular alrededor de la Nebulosa Boomerang, en tonalidad azul rey, para después pasar al sello del fuego — El siguiente sería el sello del fuego, ubicado en el cúmulo galáctico RXJ1347, en la constelación de Virgo. De todos los puntos, quizá éste sea el más extremo y peligroso de todos, ya que el cúmulo galáctico RXJ1347 tiene una temperatura media de trescientos millones de grados Kelvin. Igualmente, su luminosidad es muy intensa, dado que está siendo constantemente bombardeado con radiación gamma proveniente de un quasar ultramasivo al centro del cúmulo. Lamentablemente, no contamos con trajes especializados que puedan resistir dicha temperatura, ya que solamente un material con la misma densidad y dureza de una estrella de neutrones podría endurar dicha temperatura. En el mejor de los casos, únicamente podríamos proveer de un campo electromagnético para aislar la mayor cantidad de calor, y aún con ello estarían sometidos a por lo menos mil quinientos grados ambiente.
— De ser así, entonces éso quiere decir que se necesitaría de una trampa iónica de plasma para contener dicho calor, ¿no es verdad? — dedujo Sakura, la experta en física del grupo.
Aino asintió.
— Se requeriría de mantener constantemente una barrera electromagnética alrededor de los que ingresen en el cúmulo galáctico, mantenido con una fuente de poder inagotable — explicó la pelinegra cibernética — La radiación gamma es muy intensa, así que sería necesario que el campo electromagnético fuese tan poderoso como en un magnetar. Mucho me temo que nos llevaría algo de tiempo trasladar el equipo necesario hasta ése lugar, con el cual crear una trampa iónica artificial y aislar el brutal calor.
— Bueno... éso no es ningún problema para mí, realmente — dijo la pequeña hada pelirrosa, con una sonrisa, mostrando sus dientes — Tengo las reservas mágicas necesarias, al ser infinitas, para mantener un campo magnético lo suficientemente potente para aislar la radiación térmica de incluso toda una civilización — explicó, con algo de orgullo — Yo me encargaré de aislar todo el calor, para que apenas se sienta como un día sumamente caluroso en Terra.
— Bien. Entonces yo iré contigo, Cerezo — se adelantó Sasuke, sin esperar la confirmación.
— ¿Estás seguro de ésto, Uchiha-san? — preguntó la presidenta de la civilización más utópica de Prime — Hasta donde tengo entendido, eres un humano regular y, aunque posees una fuerza extraordinaria y un metabolismo muy avanzado que permite la regeneración de tejido y heridas, podrías sufrir quemaduras muy graves, de hasta cuarto grado.
Sasuke soltó un monosílabo.
— No es nada para mí. Además, Ignis irá con nosotros también.
— ¿Ignis? ¿Se refiere al enorme dragón que les acompañaba desde un principio? — preguntó Aino redundante
— Así es. Además, yo me encargaré de mantener a salvo a Sasuke-kun — fue Sakura la que respondió, mirando a su novio con una sonrisa.
— Ya veo. Pues entonces procedemos al sello del viento.
Aino marcó el cúmulo galáctico, para después hacer un acercamiento en el sello del viento.
— Bien. El sello del viento se encuentra en la constelación Cetus, a aproximadamente once mil millones de años luz desde éste punto, rodeando a un quasar ultramasivo de nombre J0230 — explicó la morena, de nuevo apuntando con su láser al quasar — El sitio tiene relativamente estables condiciones de ocupación, aunque la radiación es bastante alta, además de que la gravedad es apenas tres veces la de Terra. Sin embargo, lo más peligroso de éste sitio son los poderosos huracanes que azotan al sitio, ya que viajan a una velocidad media de al menos doscientos millones kilómetros por hora, casi un quinto de la velocidad de la luz. Sin la maquinaria y protección necesaria, saldrían expedidos al espacio exterior, probablemente perdiéndose para siempre. Se requiere de alguien que también pueda aislar la mayor cantidad de viento alrededor de sí.
Karin se llevó una mano a su mentón. Recordaba que, cuando peleó con Nagato, al usar su modo Daemon Force Unlimited, podía aislarse de toda clase de materia y energía, la cual era incluso desmantelada dentro de su aura de viento ionizado con plasma. Si ingresaba con su modo Daemon Force activo, seguramente podría ingresar sin mayores problemas a la ergosfera del quasar ultramasivo. Su aura se encargaría de repeler el brutal efecto de los letales vientos del sitio.
— Tal vez yo pueda encargarme de ello... — dijo Karin, mirando el punto que marcaba el monitor enorme — Puedo usar mi modo Daemon Force para aislar todos esos poderosos vientos.
— La cuestión es que me temo que no queda nadie para que le acompañe, señorita Uzumaki — lamentó Aino, con una mirada de consternación — Podría perderse para siempre dentro de la ergosfera, probablemente incluso cayendo dentro del horizonte de sucesos del agujero negro que alimenta al quasar.
En ése momento, Karin sintió una punzada en su corazón. No por el temor a morir atrapada en el quasar que señalaba el monitor, sino porque Karin estaría sola, aventurándose a una zona extrema en el universo Prime, sin ayuda de nadie. Hasta Neji Hyūga y Sasuke Uchiha, quienes eran conocidos por ser lobos solitarios, tenían ayuda de alguien más. En el caso del moreno, incluso era su pequeña novia, Sakura Haruno, o Uchiha actualmente. La pelirroja tuvo en su mente al rubio, pero Naruto estaba completamente perdido en sí mismo, además de que no tenía ningún interés en ayudar a la supervivencia de los terrícolas.
Aún así, Karin se forzó una sonrisa y negó.
— Estaré bien. Soy fuerte, aunque no lo parezca — afirmó no muy convincente Karin.
— Tal vez sería mejor esperar para que yo pueda acompañarte, Karin-san — sugirió Sakura, mirando a la bella pelirroja.
Karin negó, aún sonriendo falsamente.
— De verdad que estaré bien, Sakura. Yo sola puedo encargarme de ello, se los aseguro — reafirmó la pelirroja.
— No, no podrás — negó una voz, la cual recién ingresó a la sala de comando.
Todos volvieron su mirada a donde provenía aquella voz, sorprendiéndose de que se trataba de nada más y nada menos que un rubio de orbes azulados. Sasuke fue el único que no mostró mayor expresión, apenas soltando un monosílabo.
— Naruto... — murmulló asombrada Karin.
— Es por éso que iré contigo — determinó el príncipe del clan del remolino.
Karin abrió sus ojos como platos, mientras que los demás, exceptuando Sasuke y Neji, sonrieron alegres de ver que Naruto realmente se preocupaba por su amada pelirroja. La chica igual no daba crédito a la determinación del rubio.
— ... ¿Es en serio? — preguntó incrédula Karin.
— ¿Crees que bromearía con algo como ésto? — contestó Naruto, entrecerrando un poco su mirada.
— Pero... ¿por qué? Hasta hace unos minutos, estabas reticente a siquiera salir de aquel bar — señaló la ojirubí.
Naruto se encogió de hombros.
— De nada sirve que me quede ahí sepultado a esperar mi muerte, además de que, si el bastardo de Onikage irá de todos modos por nosotros, al menos me aseguraré de arruinarle sus planes — contestó con simpleza el rubio — Encima de todo, no permitiré que te aventures a la nada y cometas suicidio por imprudencia.
Karin no pudo contener su emoción, de modo que se levantó de su asiento, se abalanzó a los brazos del rubio, lo abrazó por el cuello y lo besó con todo su amor, sin siquiera importarle que ambos estaban exhibiéndose frente a todos.
El beso, sin embargo, duró poco, porque Karin se separó apenas unos segundos después.
— ¡Gracias, Naru-kun! ¡Me has hecho muy feliz! — musitó dulcemente la pelirroja, mirando con amor a su chico.
El rubio sonrió torcido, con aquel gesto de sensualidad masculina que derretía a cualquier mujer, Karin incluida.
— Espero que me des mi premio cuando volvamos de aquel abominable sitio, Karin-chan... — murmulló sensual Naruto.
Karin sonrió traviesa, pues sabía perfectamente a lo que se refería su amado hermano y amante.
— Cuente con ello, doctor Uzumaki — contestó divertida Karin, en aquel juego del doctor y la enfermera que siempre antecedía a una salvaje sesión de sexo.
— Entonces, ustedes serán los que viajen al sello del viento, ¿cierto? — recalcó Aino.
Ambos Uzumaki asintieron.
— No dejaré que Karin-chan se quede abandonada en el medio de la nada. Además, es una competencia contra Uchiha y su loli — espetó Naruto, mirando burlón al azabache y su pequeña novia.
— Bah, no seas estúpido, Usuratonkachi. No estamos compitiendo por un premio, tarado. Se trata del destino del multiverso — contestó frío Sasuke, aunque Naruto se encogió de hombros, aún sonriente.
— Da igual. Soy mejor que tú en todo — argumentó Naruto, riendo malévolo.
Sasuke rodó los ojos, mientras Karin se reía por lo bajo.
— Correcto, entonces. De momento, recomiendo dejar el sello de la luz al final, ya que es el objeto más distante en el universo, por lo menos desde nuestra posición — propuso Aino, pues aquel objeto estaba a doce mil quinientos millones de años luz, casi al horizonte cosmológico de luz — A pesar de que nuestras naves pueden viajar hasta el horizonte del universo en cuestión de horas, es mejor dejarlo al último, una vez que tengamos los otros seis sellos del universo.
— Opino lo mismo — secundó Kaguya — De todos modos, Onikage no podrá hacer nada, cuando obtengamos al menos uno de los sellos del cosmos.
— Pues ya que está todo planeado, vayamos directo al sello de la tierra — ordenó Sasuke, poniéndose de pie junto con Sakura, quien antes estaba en su regazo — Iré por Ignis y los cuatro dragones elementales. Nos veremos en una hora, en las afueras de Juno.
Sasuke y Sakura salieron de la sala de comando, entretanto que Aino les dio las últimas instrucciones al resto.
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Onikage desenterró su espada del cuerpo del guardián de la civilización más alejada de Prime, la última pendiente en conquistar, tras haberlo asesinado con un estoque de su katana electrificada y una brutal descarga eléctrica inimaginable, quizá la suficiente como para iluminar toda una galaxia. El guerrero de aquella civilización semiutópica cayó al suelo, convulsionando más por acto de reflejo de su sistema nervioso que propiamente porque estuviese vivo, ya que en realidad el ataque de Chaos lo asesinó al instante, tan sólo con la brutal quemadura que le provocó con la descarga eléctrica.
Chaos, para rematar a su enemigo, azotó su pie en la cabeza del mismo, con lo cual no solamente destrozó su testa, sino que creó un masivo cráter de al menos unos cien kilómetros de diámetro, dejando aterrados a los demás habitantes de aquel planeta aislado del cosmos. Chaos entonces cargó su espada con viento ionizado con plasma y blandió su espada hacia un costado, de modo circular, con ello asesinó a todos los guerreros presentes en aquel planeta, a excepción de los sirvientes de Chaos. La onda de choque viajó como un plasma supercalentado, consumiendo a todo ser que no fuesen los demonios que conformaban el ejército de Onikage, de modo que el sitio quedó completamente limpio y relativamente ruinoso, a pesar de que había algunas estructuras en pie.
Tras desenterrarse de entre cientos de toneladas de polvo, los demonios pudieron ver cómo a unos metros de ellos se formaba un vórtice oscuro, similar a un agujero negro pero de tamaño relativamente pequeño, apenas de unos diez metros de diámetro, de donde salió una pelirroja encapuchada y con máscara de demonio, la cual a su vez venía montada en un dragón demonio, similar a un Wyvern con huesos expuestos y ojos completamente rojos, como sangre. Apenas al aterrizar, la pelirroja desmontó al enorme dragón, se acercó a su dios y se arrodilló ante él.
— Mi señor, tengo un informe importante que darle — dijo Tayuya, al mismo tiempo que se descubría su rostro.
Onikage dejó enterrada su espada en el suelo y después volvió su mirada a su sirviente pelirroja.
— Dime.
— Me ha sido anunciado que Uchiha, la princesa Sakura y sus aliados, junto con los habitantes del planeta Juno, ahora están buscando hacerse de posesión con los seis sellos elementales de Prime — remarcó la pelisangre — Seguramente han ido primero por el sello de la tierra, dado que se encuentra a aproximadamente quinientos treinta años luz desde Kepler-22b, llamado también Juno.
Onikage entrecerró su mirada, al saber que, de alguna manera, Sasuke y Sakura llegaron hasta el planeta más parecido a Terra en todo el universo, exceptuando por su masa y tamaño. Si ahora contaban con la manera de viajar cientos de años luz en un instante, seguramente también podrían adelantarse a él y obtener los seis sellos elementales del universo. En realidad eran cinco, hablando en términos prácticos, pues el sello en el Supervacío KBC se activaba cuando se reunían los otros cuatro sellos elementales, de acuerdo a la información que sabía Chaos, de parte de su sirviente pelirroja.
El demonio Uchiha sonrió torcido, para después reír levemente.
— Ya veo. Por lo visto, quieren prevenir que abra el portal al multiverso — dedujo Chaos — Vaya que son sabios Uchiha y su puta. Incluso hallaron la manera de trasladarse a Kepler-22b, cuando nosotros fallamos en siquiera acercarnos al sistema planetario Kepler-22. No cabe duda de que son auténticas deidades entre los mortales.
— Mi Lord — habló uno de los demonios superiores de Chaos, un Revenant con apariencia humanoide, líder de las tropas infernales de Onikage — Si nos lo permite, sería conveniente que Lady Tayuya y yo intercediéramos para recuperar los sellos elementales, antes de que Uchiha y la princesa Cerezo obtengan el resto y nos prevengan de abrir el portal al multiverso. Incluso si tenemos que combatir contra ellos, nos aseguraremos de recolectar todos los orbes elementales.
Onikage miró de reojo al Revenant, intimidándolo con su mirada criogenizante,
— Bah, no digas estupideces. Ni siquiera tendrían oportunidad contra Kaguya y Sir Kakashi.¿Qué les hace pensar que podrán contener una batalla contra Uchiha y la princesa de las hadas? — espetó Chaos — La princesa Cerezo es incluso más poderosa que todos los seres existentes en Prime, incluyéndome. El único que se compara a su tremendo poder sería Sasuke, y éso únicamente en cuestiones de combate. Quizá Ignis sea otro que pueda hacerle frente, pero nadie más que ellos dos. Aún si todos ustedes se unieran en combate contra la princesa ninfa, en el mejor de los casos morirían junto con ella.
Ambos se quedaron petrificados ante las palabras de Onikage. No se podían creer que una mocosa de no más de doce años, apenas una puberta, realmente tenía un poder tan dramático. Aunque, por otra parte, Tayuya recuerda que su dios, Chaos, estuvo a punto de morir a manos de Sakura Haruno, Uchiha actualmente, así que quizá no era tan radical el imaginar que realmente la princesa de las hadas había adquirido niveles de poder multiverso. Se supone que Deus Ex Lux es el único que alguna vez alcanzó los niveles de poder Transinfinity, además de Chaos, cuando estaba en su estado primigenio.
— ¿Qué haremos, entonces, Lord Chaos? — preguntó Tayuya, con respeto — Si Sasuke y su mujer obtienen tan sólo alguno de los sellos, nuestras esperanzas de conquistar el multiverso se extinguen con él?
Onikage sonrió malévolo, negando levemente.
— Dejaremos que lo hagan — dijo el pelinegro metrosexual, sorprendiendo a la Uzumaki y al líder Revenant — De todos modos, confrontarlos no es una opción. La princesa de las ninfas es más que suficiente para destruir por completo el omniverso — recalcó — Dejaremos que hagan el trabajo sucio y que abran el portal en el Vacío KBC. Siempre tengo un as bajo la manga. No todas las guerras se ganan en combate, de todos modos.
— Entiendo — apoyó Tayuya, haciendo una leve reverencia — ¿Qué deberíamos hacer entonces, mi Lord?
— De momento, manténganse pendientes de las acciones de aquellos estúpidos terrícolas. Yo me encargaré de prepararles una enorme sorpresa para ésos inútiles terrícolas y los junonianos — explicó el demonio — El resto se encargará de sitiar éste planeta y a todo GN-Z11.
— A la orden, Onikage-sama — replicaron los demonios, haciendo una reverencia.
Chaos soltó un monosílabo, giró su larga capucha y comenzó a caminar a lo lejos.
— Nos vamos. Tengo que darle una visita especial a cierto Uchiha, a quien le debo un favor... — masculló el demonio.
Tayuya abrió los ojos, sabiendo a lo que Chaos se refería. O mejor dicho, a quién se refería. Mas antes de cuestionarlo, ambos desaparecieron dentro de un vórtice.
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...
A partir de éste capítulo, por fin nos adentramos a la parte final de ésta historia, la última saga. Aunque aquello no quiere decir que pronto va a finalizar la historia, pues aún hay mucho que contar.
Como no hay nada que aclarar en éste episodio, nos veremos en el próximo capítulo, linduras.
