Capitulo 49


Las gemelas surgieron juntas desde el umbral de la gran puerta que daba entrada y salida a la torre del Hokage.

Ya estaba hecho.

Oficialmente el clan Tachibana había quedado establecido como una nueva familia con miras a ser una de las importantes de la Aldea de la Hoja, todo había quedado plasmado en un acta firmada por los líderes o representantes de las principales familias de la Aldea en una pequeña ceremonia privada celebrada en la sala de reuniones luego de un mes de investigaciones y redacción de lo que sería el reglamento familiar.

Ginchiyo y Muneshige estaban elegantemente vestidos mientras Tenten usaba su traje usual, cómodo para su condición de ninja. Cada asistente saludaba y daba la bienvenida a Ginchiyo pensando que se trataba de Tenten, ambas seguían el juego ya que durante toda su vida juntas siempre las habían confundido y siempre seguirían haciéndolo; solo aquellos cercanos a la castaña sabían diferenciarlas. No los podían culpar, evidentemente Ginchiyo reflejaba el porte de una dama mientras que Tenten tenía el porte de una guerrera. A pesar de que ambas habían acordado tomar juntas las decisiones referentes a la familia y dirigirla en conjunto, ante la Aldea Tenten era la líder, esa era un verdad indiscutible.

Tenten había reflexionado mucho sobre el nuevo reto que le sobre vendría llegando a la conclusión de que Nouhime había tenido razón al prometerle que su estadía en la isla le ayudaría a madurar en muchos aspectos de su vida, ahora Tenten estaba más que preparada para asumir mayores responsabilidades a las que estaba acostumbrada y se sentía con suficiente fuerza mental para afrontar los nuevos retos que le avecinaban.

- ¡Hola! - Se oyó el estruendo de varias voces luego de haber dado unos cuantos pasos por la calle.

- ¡Sakura, Hinata! ¿Pero que hacen por aquí? - Exclamó Tenten sorprendida.

- Obviamente yo las invité - Aclaró Ino que caminaba detrás de ellas.

- ¿Y eso por qué? - Preguntó curiosa.

- ¡Evidentemente tenemos que celebrar tu nuevo estatus social! ¿No pensarás que lo íbamos a dejar pasar? - Respondió Ino como si fuese lo más obvio del mundo - ¡Debieron verla chicas! ¡Se lució por completo ante ese montón de viejos verdes! - Exclamó emocionada - Sin ofender Hinata.

- ¡Oh! ¿A qué te refieres Ino? - Respondió tímidamente la joven.

La rubia se colgó de su hombro y con el otro brazo animaba a las demás a continuar caminando hacia el restaurante mientras les explicaba los pormenores de la extensa reunión. Ginchiyo se despidió de Muneshige y continuó con las jóvenes.

Ino había asistido como representante del clan Yamanaka debido a que el líder se encontraba fuera de la Aldea; ella, al ser hija del reconocido Inoichi y heroína de guerra había ganado tanto prestigio ante el consejo de la familia que la enviaron como representante. Había sido realmente refrescante ya que el resto de los presentes en la reunión habían sido orgullosos vejestorios o adultos que miraban a las gemelas de arriba a abajo menospreciándolas por su juventud. Sobretodo aquel odioso anciano que acompañaba al señor Hiashi Hyuga. No entendía que diablos hacía en la reunión, sus intervenciones eran con la mala intención de desprestigiar al nuevo clan por dos razones: la primera razón, porque es un clan matriarcal y la segunda razón, por su evidente juventud e inexperiencia.

El muy bastardo. Tenten le devolvía la mirada orgullosa y refutaba sus intervenciones con astucia e inteligencia. Ninguno de ellos había vivido tantas décadas como su hermana y Muneshige, ella por su parte conservaba en su mente los recuerdos de sus vidas anteriores, así que, aunque no lo deseara, estaba más que preparada para dirigir a la familia intentando corregir los errores que cometieron en el pasado. En términos generales, se podría decir que los tres tenían la suficiente experiencia de vida para sacar el clan a flote; por más que lo intentaran esos ancianos no lograrían intimidarla. Además, ella y su hermana contaban con dos dragones, eso es algo que debían tener en mente.

- ¡Oh, lo siento mucho chicas! - Se disculpó Hinata sobresaltada, dirigiéndose a las gemelas - El abuelo Hami es muy tradicional y estricto. Desde que se supo que mi padre no tendría hijos varones ha hecho todo lo posible para evitar que el liderazgo del clan quedara en manos de alguna de nosotras. Logro convencer a padre que yo no era digna y ahora está haciendo todo lo posible para evitar que Hanabi sea la líder del clan.

- ¡Es cierto! Escuché que está detrás de la campaña para que sea Neji quien asuma el liderazgo ahora que ha quedado libre del sello - Intervino Ino con curiosidad - No es que Neji vaya a ser un mal líder pero no me parece justo para Hanabi.

- ¡Oh, no! Mi primo se ha negado rotundamente - Se apresuró a decir Hinata con su acostumbrado sonrojo pero completamente segura de sus palabras.

- Es cierto - Intervino Tenten mientras se acomodaban en la mesa del cómodo restaurante - Conozco a Neji, jamás se prestaría para algo tan bajo y sucio.

La castaña no pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción antes beber otro trago. La verdad era que a Neji se le daba muy buen ser "sucio", en un sentido completamente diferente a lo que había querido decir. Pero, eso era un detalle que sus amigas no tenían que saber, en especial su tímida prima.

- Bueno mi querida Señora Tachibana, espero que no vaya a dejar que esos vejestorios la intimiden ¿No es así? - Agregó Ino sonriéndole.

- Jamás.

Las risas no se hicieron esperar. La noche transcurría con soltura y emoción. Las chicas se divertían conversando, hablando de temas al azar mientras comían y tomaban copas de alcohol.

- ¡Cuéntanos Hinata! ¿Cuando será la boda? - Preguntó Sakura emocionada.

- Aún no tenemos fecha - Su sonrojo se había acentuado aún más debido a las copas que había tomado.

- Ah, pensé que sería pronto - Respondió entristecida.

- ¿Por qué no eres honesta? Tu único interés es saber si Sasuke vendrá al evento - Puntualizó Ino y las demás rieron ante su comentario.

Tenten se atragantó un poco con su bebida, desde hace mucho tiempo no pensaba en el Uchiha. Al escuchar su nombre no pudo evitar recordar cierto momento ocurrido la última vez que se vieron y no pudo evitar sentir cierto remordimiento. Aún así Ino tenía razón, Sakura nunca lograría engañar a nadie; para un gran evento como ese era probable que Sasuke asistiera y la pelirosa solo contaba los días para poder verlo otra vez.

Intentaba alejar de su cuerpo aquella sensación de remordimiento al recordar que ella tenía algo de culpa en el alejamiento del pelinegro. Sin embargo, él siempre había hecho lo que deseaba y Sakura debía saber eso mejor que nadie. Había una verdad irrevocable: Sasuke nunca regresaría a vivir a la Aldea, sería más factible que ella se ofreciera a viajar con él.

- Te gusta mucho ese muchacho ¿No es así? - Preguntó Ginchiyo un poco tímida.

- ¡¿Gustarle?! ¡Está loquita por sus huesos! - Exclamó escandalosamente Ino animada por la bebida - Lo peor es que yo también lo estaba, peleamos muchos años por Sasuke ¿Verdad frentona? ¡Ahora me divierte recordarlo! Afortunadamente, años después, me di cuenta que el chico es un caso perdido, ¡Pero Sakura no se rinde! Esa es capaz de seguirlo hasta el mismo infierno.

- ¡Basta Ino! - La regañó Tenten - Ese es problema de Sakura.

- ¡Como mande la señora! - Respondió la rubia con fingida obediencia antes de reír estruendosamente contagiando a Hinata con sus carcajadas.

La pelirosa estaba a punto de llorar, su estado de embriaguez y la nostalgia de pensar en el constante rechazo de Sasuke había provocado en ella ese estado de repentina devastación. Bien sabía que ella era un caso perdido pero se negaba a resignarse, desde hacía muchos años sabía que estaba perdidamente enamorada de Sasuke y así sería siempre, lo había aceptado.

Ginchiyo la miraba con compasión, sabía de primera mano que aquel chico no le correspondía en sus sentimientos, al menos no como ella quería; podía sentirlo en su aura cuando los vio juntos por primera vez y ahora mismo seguía percibiendo el mismo sentimiento en la joven pelirosa que estaba sentada junto a ella; sin embargo estaban irremediablemente conectados, tal vez por su antigua amistad o por su extraña relación de amantes, no lo veía con claridad, necesitaba más predisposición de su parte para verlo.

- ¿Te gustaría saber que les depara el futuro? - Ofreció.

- ¡Ginchiyo! - Chilló Tenten sorprendida por las palabras de su hermana. Si bien era cierto que en la antigüedad ambas eran reconocidas como poderosas videntes ahora esas capacidades se habían atrofiado para siempre en ellas, tal vez jamás llegarían a ser como lo que habían sido.

- ¿Puedes predecir el futuro? - Gritó Ino fuera de sí - ¡Oh! ¡Si. Yo también quiero saberlo!

- Lo siento Ino, Sakura; tal vez antes hubiese podido ver algo con claridad solo tocando sus manos o invocando a los espíritus para interpretar sus mensajes pero ahora a penas y percibo nimiedades en la energía natural - Admitió la gemela apenada pero debía ser sincera. Era cierto, antes habría podido ser precisa, a pesar de que el porvenir siempre puede alterarse pero ahora solo eran una especie de ecos los que percibía gracias a la energía natural del dragón combinado con su propio legado de empatía. Le requeriría muchos años recuperar ese don, en sus condiciones actuales no podía hacer gran cosa. Luego recordó algo - Pero tal vez podría lograr ver algo... con ayuda - Agregó mirando a su hermana.

- ¡A mi no me metas en eso! - Expresó Tenten precipitadamente al darse cuenta de sus intenciones. Solo un gran sorbo de licor de la copa de su bebida para evitar aquella situación. En el pasado ella había sido la que mas se destacaba en aquel tipo de menesteres pero ahora no era ni la sombra de lo que había sido.

- ¡Por favor Tenten! - Rogó Sakura con sus mejillas enrojecidas y sus ojos cristalizados. La castaña no pudo resistirse a su desesperación.

- ¡Ash, está bien! Eres una llorona. Pero te lo advierto desde ya, tal vez no vea nada o peor, puede que vea algo que no quieras escuchar - Expresó a regañadientes - Además hace años que no hago nada de eso.

Hizo señas al mesero que las atendía solicitándole varias cosas para proceder sin dejar de balbucear y preocuparse por lo que podría llegar a predecir. El joven regresó con una tetera y tres tazas para tomar té. La verdad se había quedado sorprendido por su pedido pero después de todo las mujeres estaban tomando licor así que obedeció, algunas veces los clientes hacían pedidos un tanto excéntricos cuando estaban en estado de embriaguez. Tenten tomó la tetera, sirvió el agua caliente en la misma y dejó caer las hojas de té en la taza antes de entregársela a Sakura.

- Durante todo el proceso quiero que pienses siempre en el hombre que amas - Ino y ella se miraron la primera poniendo los ojos en blanco ante la obviedad de la respuesta - Sirve una taza de té. ¿Eres diestra? Bien, gírala dos veces a la derecha y una a la izquierda, toma un sorbo y regresa el líquido a la tetera nuevamente.

La joven de bellos ojos verdes seguía las instrucciones con solemnidad, sentía que su corazón latía desbocado, esperaba noticias esperanzadoras a pesar de las evidentes condiciones de su "relación". Cuando terminó el procedimiento extendió la raza y fue Ginchiyo quien la tomó.

La gemela giró la taza un par de veces examinando con cuidado las hojas húmedas de té en el fondo de la porcelana, cuando terminó su escrutinio le ofreció a taza a Tenten que la miró dudosa antes de sostenerla entre sus manos; habían pasado demasiados años desde que había leído una taza de té. La mirada de su gemela la llenó de confianza.

Miraba la fortuna de la ninja médico con atención. Su futuro en el ámbito profesional lucía prometedor, brillante y exitoso, su salud sería excelente, su belleza solo se acentuaría con el pasar de los años pero no era eso lo que la mujer deseaba encontrar. Cuando giró la taza hacia la derecha una vez más algo atrajo su atención, no era exactamente lo que buscaba pero definitivamente era una señal.

- ¿Sasuke-kun se enamorará de mi? - Preguntó con la emoción de su rostro en el intermedio entre la angustia y la esperanza.

Tenten le sonrió con amabilidad. Intercambió una mirada con su gemela para confirmar si ella había visto lo mismo, su hermana le devolvió una sonrisa a modo de afirmación. Había sido así, no veía al Uchiha muy cercano a ella en el futuro, tal vez su relación siempre estaría destinada a estar dominada por la distancia pero si veía claramente a una pequeña niña que albergaba las características de ambos, se parecía tanto a Sasuke como a ella. Su corazón se inundó de alegría por ambos, puede que no fuese exactamente amor lo que el pelinegro llegaría a sentir por ella, pero Sakura definitivamente lograría conquistar una parte de él llegando tan profundo que finalmente tomaría la decisión de iniciar una familia con ella. Por otro lado, esperaba que el amor de una familia pudiera traer paz al alma turbada de su amigo. De corazón les deseaba lo mejor. Carraspeó un poco su garganta antes de hablar.

- Ejem, lo siento amiga. No he logrado ver nada claramente - Mintió, sabía de primera mano que muchas veces las personas no necesitaban saber que les deparaba el futuro, la obsesión por apresurar el destino o evitarlo muchas veces creaba cambios catastróficos que alteraban el curso de los acontecimientos. A veces trayendo con ello consecuencias devastadoras a su vida. Ella sabía eso muy bien.

- Pero no te preocupes demasiado - Continuó Ginchiyo, su sonrisa cálida tranquilizó el turbado corazón de Sakura - Puedo ver que en algún momento regresará a ti, eso está claro.

- Lo sé - Respondió la pelirosa con una sonrisa nostálgica. No necesitaba de una lectura de té para saber aquella afirmación, Sasuke siempre regresaba a ella, aunque nunca de la manera que ella esperaba.

Tenten sentía una profunda tristeza por ambos jóvenes. Puede que las hojas de té sugirieran que el Uchiha y Sakura estarían juntos como familia en algún momento del futuro pero no veía con claridad nada más, esperaba que aquella pequeña criatura que compartiría un lazo con los dos lograra hacerlos felices.

Ino exclamó decepcionada que no había sido lo que ella estaba esperando y les pidió que le leyeran las cartas o la mano. Ginchiyo le explicó que en su época no existía nada parecido a las cartas pero le prometió investigar sobre los nuevos métodos de adivinación y practicarlos. Pero si sabía leer la mano, así que hizo su trabajo con las emocionadas mujeres prediciendo éxito en sus vidas románticas aunque ya Hinata había dado el gran paso hacia un compromiso con el Uzumaki.

La noche continuó amena, las predicciones de Ginchiyo para las demás chicas las habían entusiasmado a pesar de que se esforzaba en aclararles que nada era preciso. Tenten sabía que su hermana disfrutaba de aquellos rituales, a ella también le producían cierta nostalgia, le recordaban a su madre. Sin embargo, tenía otra cosa en mente resonando, un lejano recuerdo que le daba algo de que preocuparse.

Recordó ciertos ojos de color perla que la habían observado reprobatoriamente durante toda la reunión. Todo ese momento con Sakura le había recordado que en el pasado siempre había sabido leer las intenciones del corazón en las personas. Ese anciano le había transmitido algo que no podía interpretar correctamente pero algo era seguro, pronto tendría que enfrentarse a un nuevo reto que estaba íntimamente relacionado con la prestigiosa familia Hyuga.

...

Era una noche fría y despejada, sentía la soledad a pesar que la ciudad era típicamente vívida y fragante. Neji tenía una mala noche, daba vueltas y vueltas en la cama sin lograr conciliar el sueño mientras contemplaba las sombras que invadían el cuarto.

Reflexionaba sobre el transcurrir del último mes y todo lo que había ocurrido. Recordaba las constantes conversaciones que había mantenido con el consejo del clan sobre los asuntos de la sucesión y la posición que se esperaba que el cubriera. No había sido un mes grato, durante cada día que pasaba se acercaba la siguiente reunión que sería la última, aquella en la que se definiría su situación.

Neji Hyuga decidió levantarse, no tenía caso intentar dormir cuando su mente intranquila no dejaba de pensar con pesimismo, el sentimiento de fatalidad se negaba a alejarse de él. Su tío Hiashi entendía bien su decisión y apoyaba que la sucesión del clan continuara en manos de su hija menor Hanabi. Sin embargo desde los trágicos acontecimientos que ocurrieron durante el año de su ausencia la pobre chica había perdido prestigio entre los miembros del clan, sobretodo entre los más arcaicos que habían terminado por convertirse en sus detractores. Un solo error y todos querían su cabeza en bandeja de plata.

Neji se había enterado que Hanabi fue secuestrada y en el proceso su Byakugan había sido robado provocando un evento tan catastrófico que casi acaba con la rama principal pues Hinata se vio involucrada, afortunadamente la Aldea envío a un grupo competente para recuperarlas y todo resultó bien, tanto que ahora su prima estaba comprometida con Naruto.

No obstante, la joven heredera presentó ciertas complicaciones que la mantuvieron internada durante varias semanas hasta su recuperación total. Durante esos días los detractores retrogradas aprovecharon la oportunidad para crear una campaña en su contra alegando debilidad de su parte. Un importante anciano llamado Hami era quien dirigía la comitiva que estaba en contra de ella. Siempre había sentido respeto por aquel anciano pero había llegado demasiado mejor en su empeño, tanto que había convencido a Hiashi de considerar a Neji como sucesor del clan, propuesta que le hizo antes de su larga misión, sin embargo aquella situación planteada se trataba de una simple idea secreta entre el líder y el anciano que no había sido divulgada de ninguna manera. Cuando se presentó la crisis en la que se vieron involucradas las hermanas Hyuga el anciano con toda la intención de sembrar la idea mencionó ante la junta que Neji sería el mejor prospecto a considerar como sucesor en caso de que las jóvenes no regresaran. A pesar de que aquella situación había quedado en un buen desenlace, que tanto Hanabi como Hinata estaban sanas y salvas, la idea quedó resonando entre las pareces de la antigua mansión de la familia principal, creando así una división entre los miembros del consejo, aquellos que apoyaban a Hanabi como sucesora y aquellos a los que la idea de que el genio Neji fuese el nuevo líder.

Para los miembros de la rama secundaria había sido la mejor noticia que habían tenido desde hace años. La escalada de un miembro de la rama secundaria al liderazgo principal era una noticia muy esperanzadora. La idea de unificar a ambas ramas en una sola tomaba más fuerza con Neji como líder.

Realmente la opinión de aquel anciano le tenía sin cuidado, no le importaba en absoluto, aquel anciano que siempre había sido indiferente con él y, aunque lo había perdonado, nunca olvidaría que fue Hami quien grabó el sello del pájaro enjaulado en su frente a los cuatro años, ni que fue él quien sugirió que su padre muriera en lugar de su hermano. El anciano era un fiel creyente de las tradiciones más aberrantes del clan Hyuga y esperaba que Neji continuara con aquel despreciable legado. Jamás lo aceptaría. Jamás traicionaron a sus hermanos de la rama secundaria que habían sufrido lo mismo que él.

En cuanto llegó a la Aldea se sorprendió de que sus primas lo interceptaran en su apartamento. Hablaron toda esa noche sobre lo que había ocurrido en el clan, los rumores, las intenciones. En secreto los tres hicieron una promesa, un pacto de hermandad en el que se comprometerían a cambiar el paradigma que había regido con rigidez el vivir de los Hyugas. Serían la nueva generación que cambiarían las leyes del clan para romper de una vez por todas con la división que los había mantenido a la familia en una guerra fría por años. Rama principal o Rama secundaria, al final de cuentas todos formaban parte de la misma familia. Les prometió a las chicas apoyar a Hanabi en su liderazgo siempre y cuando ella terminara definitivamente con la terrible tradición del sello maldito. Desde entonces mantenían esas reuniones secretas para planificar la mejor manera de contrarrestar la propuesta del anciano y convencer a su tío Hiashi de que la manera más pacífica de reformar el clan es a través de Hanabi.

Era evidente que ya no podría dormir, por lo que se levantó y caminó hacia la cocina de su cómodo apartamento y se sirvió una copa de vino. No se había vuelto aficionado a la bebida pero durante su estadía en la Isla de la Noche había aprendido a catar descubriendo que no era un pasatiempo tan desagradable. Nouhime le envió una caja que contenía más de una docena de lo que ella consideraba los mejores vinos que la isla había importado, así que abrió una de esas botellas y se entretuvo durante un rato detectando la gran cantidad de compuestos presentes en aquel líquido. Había aprendido que aquello, más que un arte, se trataba de una ciencia, ya que le exigía una sensibilidad y sutilidad para detectar los secretos que albergaba aquel vino, era una experiencia casi sensorial.

Sonrió con la copa cerca de sus labios antes de dar el primer sorbo pues una presencia conocida para él había llegado a interrumpir su labor. No podía ignorar aquella presencia que se imponía provocando que la habitación vibrara con antelación ante lo que ocurriría después.

Neji no se volvió a mirarla, camino hacia una de las despensas para sacar otra copa, luego tomó del refrigerador cubos de hielo y regresó a la mesa en la que estaba sentado, sabía que ella prefería tomar ese tipo de bebidas fría. Vertió el líquido en la copa inclinándola para observar las pequeñas burbujas que se formaban mientras se llenaba antes de ofrecérsela.

La castaña se sentó a su lado, aceptó la copa sin cortar el contacto visual en ningún momento. Neji se inclinó un poco para ir desabrochando lenta y suavemente uno a uno los botones de su vestido. Su aroma era intenso. Una deleitable mezcla de su perfume y licor que ya había ingerido antes de escabullirse en su apartamento una vez más. Sabía que había sido una noche decisiva para ella. La mujer dio un sorbo a la copa antes de hablar.

- ¿Extrañas la isla? - Preguntó.

- No - Respondió Neji suavemente - Bueno, tal vez solo un poco.

Ella le sonrió con complicidad entiendo perfectamente a qué se refería. No era el clima, ni las atenciones, ni las excentricidades o la elegancia lo que extrañaban. Era más bien aquella sensación de libertad e inhibiciones. Aquella sensación de ser invisibles y poder amarse en cualquier lugar o rincón. Desde que llegaron a la Aldea habían estado tan ocupados en sus respectivos asuntos que pocas veces habían estado juntos, aunque eran momentos memorables anhelaban con intensidad el momento en el que se repitiera la ocasión nuevamente.

- ¿No añoras los espectáculos de baile o la excentricidad de los postulantes?

- No - Respondió Neji - A menos que quieras bailar para mí, o pasearte desnuda para mí. Si sientes un deseo irresistible por someterme puedes hacerlo si es lo que deseas. En tal caso, estoy a tu disposición, como todo un caballero. Pero ahora tengo otra cosa en mente.

- Entonces hazlo - Contestó Tenten.

Lo sostuvo de la mano y caminó llevándolo de vuelta a la habitación. Al detenerse frente a la cama de inmaculadas sábanas blancas se deshizo de su vestido. Su piel bronceada contrastaba con la blancura de la colcha, la luz de la mesa de noche era tenue pero aún así le permitía contemplar los dos pezones, provocativos como una dulce fruta. Neji se entretuvo acariciando la cara interna de sus muslos y en suave vello de su intimidad, le dio un beso casi casto antes de alejarse para dirigirse a la cocina.

Al cabo de unos minutos regresó con un frasco de chocolate líquido y una taza con frutas tropicales cortadas en trozos. Tenten estaba dispuesta, acostada desnuda en su cama, incorporada sobre sus codos observando como él se despojaba de su ropa. Neji no paraba de admirar la forma de sus provocativos pechos y su sexo. Estaba preciosa con sus mejillas ligeramente sonrojadas que le confería un aspecto ligeramente tímido.

- ¿Qué vas a hacer? - Preguntó con una sonrisa vacilante mirando con una mezcla de extrañeza y diversión los objetos que sostenía en sus manos.

- Pronto lo sabrás - Respondió provocativamente mientras seguía despojándose de su sencilla ropa para dormir, luego se tumbó junto a ella mientras la besaba con ternura.

Estiró uno de sus brazos para alcanzar el bol de las frutas, alcanzó una fresa que acercó a los labios de la mujer para que la mordiera. Dejó que sus dedos se empaparan de chocolate derretido y empezó a untarlo en los pezones de Tenten. Lo hacía suavemente, estirándolos mientras los acariciaba. Tenten jadeaba y se retorcía ante sus caricias, parecía expedir de su piel un intenso calor, invisible como su perfume tan embriagante para él. No se consideraba a sí mismo un amante de chocolate pero sabía que Tenten lo adoraba; así que empapó otra de las frutas con aquel espeso líquido y lo llevó hasta los labios de su amante para que debustara de aquel sabor mientras él se deleitaba con el dulce que cubría sus rosados, erectos y provocativos pezones.

Neji estaba tumbado sobre el cuerpo femenino, procurando siempre no aplastarla con su peso. La acariciaba con sus manos mientras chupaba y lamía los duros pezones de la castaña. Tenten sentía como todos sus músculos se tensaban debido a la intensidad de las sensaciones. Lo abrazaba con fuerza sintiendo en su sexo el roce de aquel endurecido miembro masculino que tanto deseaba tener en su interior nuevamente, empujándola, embistiéndola con violencia como si pudiera desgarrar todo dentro de sí.

Ambos estaban al mismo nivel en la intensidad de sus emociones. El deseo que Neji sentía era puramente animal pero su mente ofrecía cierta resistencia. De repente otra idea se le vino a la mente. Se levantó para buscar alguna prenda suave que sirviera para su propósito. Finalmente encontró una delgada y sencilla camiseta que dobló antes de envolverla al rededor de la cabeza de la mujer de modo que cubriera sus ojos.

Tenten emitió un lánguido suspiró, como si se hubiese relajado luego de estar en tensión o tal vez era a causa de los suaves y húmedos besos que Neji dejaba en sus labios. El castaño sintió el cuerpo de la joven relajarse bajo el suyo. Lo rodeó con sus brazos y abrió más las piernas permitiendo que el contacto entre sus intimidades fuese más cercano. La mujer no podía dejar de mover sus caderas de manera rítmica mientras sus gemidos se habían más sonoros.

Tenten murmuraba palabras que Neji no podía entender. Sus gemidos y jadeos eran como quejidos de dolor, estaba completamente excitada. Usaba sus brazos para sostenerse de la espalda de Neji como si no tuviera más fuerzas. Él tenía cuidado de que el contacto entre sus sexos no fuese tan intenso pues de seguir así terminaría derramando su pasión sin siquiera haberla penetrado, esa mujer lo enloquecía con su fogosidad.

Tomó de nuevo en sus dedos aquel dulce chocolate derretido y lo aplicó en su sexo distribuyéndolo por el pubis y los labios vaginales. Ella habría sus piernas entregada por completo a sus caricias, retorciéndose, con su cabello desordenado y su rostro congestionado - Si, hazlo, hazlo... - Murmuró entre jadeos.

Neji no pudo contenerse más. Sepultó el rostro en el vientre de su amante aspirando su aroma natural, su olor a perfume y chocolate. Decidió dejar de torturarla y entonces empezó a atacar con voracidad su vulva, lamiendo con movimientos ascendentes su clítoris, oprimiendo su boca contra los labios vaginales para abrirlos y succionarlos con suavidad.

Tenten era completamente suya. Yacía con las piernas y brazos abiertos como si estuviera atada a la cama sin poder moverse ni defenderse. Neji lamió todo aquel sabor afrodisíaco que se había mezclado con el caliente y delicioso fluido de Tenten. Cuando Tenten anunció que estaba a punto de llegar al orgasmo Neji se montó sobre ella y la penetró de una sola estocada.

La estrechez y calidez de su compañera envolvió su miembro de manera deleitable que en poco tiempo estalló dentro de ella. Tenten se corrió al mismo tiempo que él con todo su cuerpo estremeciéndose ante aquella sensación enloquecedora. Sus sexos unidos convulsionaban estremeciéndose al mismo ritmo. Ambos permanecieron en la misma posición hasta que sus cuerpos se relajaron.

Cuando Tenten comprobó que sus piernas no le fallarían quitó la venda de sus ojos y se levantó de la cama trayendo consigo a Neji consigo hacia el cuarto de baño. Ducharse juntos era una de las cosas que ambos sabían disfrutar cada vez que tenían la oportunidad. Se besaban con ternura mientras lavaban sus cuerpos hasta que poco a poco la ternura iba dejando espacio a la locura.

Neji se separó de ella para tomar una toalla y secar sus cuerpos. Cuando hubo terminando ambos empezaron a besarse con avidez, con sus cuerpos llenos de ansias y desenfrenado deseo. Al instante estaban nuevamente sobre la suave cama. Tenten casi enloqueció cuando él se enterró nuevamente su sexo en su interior, siempre se sentía como una conexión mística cada vez que él la llenaba por completo.

Las embestidas de Neji eran fuertes y brutales, como si hubiese estado conteniendo su pasión. El sexo de Tenten estaba lleno, sus tiernos pezones palpitaban mientras movía sus caderas con violencia buscando intensificar el contacto. Finalmente lanzó un sonoro gemido de alivio mientras él eyaculaba con un último y enérgico movimiento.

Luego permanecieron abrazados, ella besaba sus pezones, amaba aquella sensación, los mordisqueaba y acariciaba con sus dientes hasta que el sexo de Neji estuvo nuevamente endurecido y la abrazó con pasión apretándose contra ella. Se incorporó para acomodar a Tenten sobre su órgano; ella emitía susurros de aprobación mientras él la movía con habilidad hacia arriba y hacia abajo sobre su miembro, clavándola sobre su cuerpo con los dientes apretados. Su interior volvió a contraerse abierto sobre él, palpitando de nuevo con un ritmo frenético hasta exclamar nuevamente de alivio mientras él se volvía a descargar en ella.

...

Adoraba verla dormir. Desde que habían formalizado su relación, al menos entre ellos dos, lo único que anhelaba su ser era estar a su lado cada día. Se desesperaba por arreglar su situación lo más pronto posible para poder trabajar en pro de su siguiente propósito: hacerla su esposa.

Tenía suficientes ahorros, su apartamento era lo bastante grande y lujoso para que ambos vivieran juntos, hubiese podido ofrecerle una vida modesta una vez que su familia aprobara su compromiso, pero ahora ella era la líder de un clan. Él mismo asistió a alguna de las reuniones y aportó ideas sobre la manera en que podían organizarse y ayudó en la creación del reglamento de la nueva familia.

Era estúpido pensar en eso pero ¿Acaso él sería lo suficiente para ser su esposo? Las dudas habían asaltado sus pensamientos desde que estaban en la Aldea. No dudaba de sus sentimientos, no. Era su situación familiar lo que le había arruinado los planes. Por una parte, si aceptaba ser el líder del clan Hyuga entonces Tenten tendría que renunciar a su legado para poder estar con él, Neji jamás le pediría algo así. Por otro lado, él ya había decidido no aceptar aquel ofrecimiento por lo que su situación se complicaría; de manera que podían ocurrir dos situaciones: la primera era que lo anexaran a la rama principal de la familia dándole un puesto como miembro del consejo; eso no estaría mal, sin embargo, debido a su negativa lo más probable era que ocurriera la segunda opción: devolverlo a la rama secundaria, lo que provocaría irremediablemente que tuvieran que grabarle el sello de maldición nuevamente. Era algo que él jamás permitiría.

Su nueva vida le pertenecía solo a él, ya había decidido que hacer con ella, su nueva razón de vivir estaba centralizada en su amor por Tenten y por su Aldea. Siendo el primero su motivación para seguir adelante cada día. No iba aceptar un destino en el que ella no estuviera. Por eso lucharía. Estaba orgulloso de su clan, seguiría siempre honrando su apellido y trabajando en pro de unificar nuevamente la familia pero sin tener que sacrificar nuevamente su vida. Eso ya lo había hecho.

La mujer se removió entre las sábanas de la suave cama, antes de abrir sus ojos castaños. Neji pudo observar como la imagen del dragón tatuado se movía desde su hombro hasta su espalda desnuda para luego perderse entre la piel que estaba cubierta por las sábanas, ya se había acostumbrado a la presencia de la mística criatura que ahora era parte de la mujer que amaba, representaba el poder de su nueva posición y a su vez le confería un aspecto aún más excéntrico que había aprendido a amar. Finalmente, Tenten posó sus ojos en él y le regaló una bella sonrisa relajada. El hombre se acercó hasta la cama para darle un dulce beso en la frente.

- ¿Dormiste bien?

- Siempre duermo bien contigo - Le respondió ella abrazándolo por la cintura mientras la sensación de modorra se negaba a dejar su cuerpo.

Neji acariciaba su largo cabello castaño, apoyó la espalda en la cabecera de la cama mientras la dejaba descansar unos minutos más hasta que finalmente Tenten decidió levantarse para empezar su día. Aún era muy temprano y tenían unos minutos antes de tener que arreglarse para asistir a su entrenamiento matutino.

- Tenten - Comentó Neji. Casi se distrajo cuando ella se sentó en la cama dejando caer la sabana hasta su cintura por lo que su torso desnudo disponible para su deleite visual. Respiró profundamente, no quería distraerse, tenía algo muy importante que decir.

- Cásate conmigo.

Tenten quedó estupefacta. Su corazón se había detenido antes de empezar a palpitar a un ritmo tan frenético que parecía estar a punto de tener un ataque. Repentinamente sonrió ampliamente y luego fue incapaz de detener las modestas carcajadas que dejó salir como gesto de emoción y nerviosismo. Tenía que hacerlo pues si no iba a llorar debido a la emoción.

- ¡Claro que sí! - Expresó sin dejar de sonreír emocionada antes de abrazarlo efusivamente.

Neji no pudo evitar sentir alivio. Sabía que era lo que deseaba en lo más profundo de su corazón pero aún así se requería cierto tipo de valor para decir aquellas palabras que tanto significaban. Cuando Tenten se separó de su cuerpo pudo ver sus ojos tan radiantes como si hubiese llorado pero era un brillo especial el que irradiaba de sus orbes castaños. Lo miraba con amor.

Antes de que pudiese decir algo más se levantó, abrió una de las gavetas cerca de su cama y sacó una pequeña caja de terciopelo rojo mientras explicaba:

- Se supone que la tradición del compromiso debe seguir ciertos lineamientos. Sin embargo eso podemos hacerlo después - Explicó con una delicada sonrisa - Aún así tenía esto desde hace mucho tiempo y será mi primer regalo de compromiso.

Tenten recibió con las mejillas sonrojadas la bella y pequeña caja de terciopelo, al abrirla contempló una delgada pulsera de oro sencilla y delicada de la cual colgaba un pequeño dije que tenía el símbolo del clan Hyuga grabado. Ella acarició delicadamente el metal antes de sacar la prenda de la caja y ofrecérsela a Neji para que se la colocara.

- Quería esperar hasta mañana para entregarte este primer regalo - Comentó Neji.

- ¿Por qué? Es perfecta - Expresó ella sin dejar de contemplar la pieza. Se entretuvo mirando el símbolo que representaba al clan Hyuga, una llama de fuego encerrada en un círculo. Al girarla notó que parecía estar incompleto. Cuando su mirada interrogante se conectó con la del Hyuga este respondió:

- Mañana van a entregarme el grabado que contiene el símbolo del clan Tachibana - Explicó con una sonrisa.

Tenten no podía estar más feliz, parecía estar flotando en una nube debido a su felicidad.

Era tradición que los novios intercambiaran varios regalos antes de la ceremonia, al igual que se debían cumplir ciertos protocolos relacionados con las familias de los futuros esposos. Sin embargo ningunos de los dos tenía padres, así que no era necesario seguir un protocolo tan estricto antes de la propuesta de compromiso. Aún así Tenten se sintió un poco incómoda debido a que no tenía un regalo para él.

Ambos compartieron un sencillo desayuno después de que volvieran a unirse apasionadamente luego de aquel emocionante acontecimiento que los había comprometido.

Cuando se dirigían al campo de entrenamiento Tenten se mostraba un poco pensativa y algo preocupada. Antes de empezar con la rutina Tenten se detuvo llamando la atención del castaño.

- ¿Qué sucede? - Preguntó el hombre.

- ¿Estás seguro Neji? - Preguntó decidida - Se que sabes lo que significará este compromiso una vez que lo hagamos oficial ante tu familia. Tal vez no lo permitirán - Dijo bajando la mirada sintiendo inseguridad - ¿Estás realmente seguro?

Neji se acercó y pegó su frente a la de ella. Se separó ligeramente no sin antes dejar en su lisa frente un dulce beso con el que quería expresar sin palabras lo mucho que la amaba.

- Lo estoy - Dijo mirándola fijamente a los ojos - Te amo.

Tenten sonrió sintiéndose completamente segura de la sinceridad de sus palabras y de sus sentimientos. Siendo así, ya sabía perfectamente cual sería su primer regalo para Neji.

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Notas:

El nombre el anciano Hyuga Hami es cortesía de IdamariaK; nombre mencionado en su fic "¿Neji Hyuga es Gay?"

Estuve leyendo sobre las bodas tradicionales japonesas ya que ellos no suelen seguir la tradición occidental de dar un anillo de compromiso. Sin embargo si se realiza una especie de intercambio de regalos entre los novios y las familias de ambos. En este caso se hizo más casual ya que ni Neji ni Tenten tienen a sus padres vivos.