Aclaraciones: No hay POV definido.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Capítulo 49. Preparación

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Se había ido para su departamento tras explicarle todo a Hiashi, aunque no había estado muy de acuerdo, tuvo que admitir que debían trabajar de la mano con Tsunade. Ellos tenían un estilo de pelea que había sido desarrollado durante muchos años así como estaban acostumbrados de valerse de su dōjutsu para los combates y ninguna de las dos cosas les sería útil. No tenían una fecha definida pero tenían que empezar de inmediato los entrenamientos, debían estar listos a como diera lugar para el ataque. Iban a dividirse, el patriarca hablaría con los ancianos de consejo para convencerlos de la pertinencia de permitir que alguien externo al Clan los ayudara a entrenar y él haría lo que pudiera para que la Hokage accediera a prestarles algunos shinobis con diferentes estilos de pelea para tal cosa. Si se negaba, tendrían que resolverlo entre ellos. Además debía detener todo en lo que había estado trabajando en la mansión Hokage y unirse a los entrenamientos pues definitivamente estaba fuera de forma.

Iba a buscar la libreta de Tenten para leerla una vez más, ya sabiendo el significado de su última nota, sabía de memoria lo que decía pero igual quería verla, aunque tan pronto su cabeza tocó la almohada quedó dormido. Estaba completamente agotado, y al volver a abrir los ojos comprobó que iban a ser las siete de la mañana. Salió de la cama y tras bañarse revisó su cocina, no tenía nada para preparar y la comida que estaba en el refrigerador antes del viaje evidentemente estaba descompuesta. Ni modo, puso la tetera con agua al fuego y de la alacena tomó un envase de comida instantánea que solía tener allí guardada para imprevistos o situaciones similares, no era la primera vez que regresaba de una misión larga tarde y tenía que resolver su alimentación de alguna forma antes de comprar víveres y que del Clan le llevaran comida.

Tras ese desayuno y haber arrojado a la basura todo lo que estaba dañado, finalmente se dirigió a la oficina de Tsunade con las notas que había tomado mientras Tenten le había contado todo. Sus pensamientos mientras subía las escaleras se fueron hacia la castaña ¿qué estaría haciendo en ese momento? ¿Cómo había sido su vida durante esos meses que llevaba con el enemigo? ¿Alguien habría descubierto que había dejado ese clon? ¿La herida de su cuello si estaría sanando? ¿Lograría escaparse el día del ataque? No, esa última no era una pregunta, era una afirmación, ella iba a lograrlo y por nada del mundo él olvidaría cumplir el favor que le había pedido.

La rubia levantó la mirada después de decirle que podía pasar, guardó silencio mientras él explicaba ahora sí con calma lo que había pasado durante su viaje, como la noche antes de decidir que se iba a devolver preciso escuchó que uno de los gemelos estaba en Takigakure y que gracias a ese dato se quedó un día más y fue en ese momento que dio con los dos hermanos junto a Tenten. Ella no insistió en que le explicara el motivo por el que la castaña no había regresado con él. El primer paso sería enviar un mensaje a todos los shinobis que estaban fuera de Konoha para que terminaran sus misiones lo antes posible y regresaran, así como poner la aldea en encierro, no podían permitirse ningún inflitrado pues era prioritario empezar a prepararse para lo que vendría.

- Tsunade-sama — era el momento de hacer su solicitud — anoche hablé con el patriarca de mi Clan y queremos solicitar apoyo en nuestro entrenamiento pues no podemos valernos de nuestras técnicas

- Sí, yo también creo que es una buena idea — dibujó una sonrisa — tú no entrenarás con ellos, si bien es cierto que quieren destruirlos a todos, tu cabeza tiene un precio más alto

- Disculpe Tsunade-sama, pero no pienso hacerme a un lado el día del ataque

- Eso no fue lo que dije, un ANBU se encargará en persona de ti. Serás el primero al que atacarán — no quiso decirle que además estaban planeando sacarlo de sus casillas para que él fuera quien se abalanzara hacia ellos desesperado — dile a Hiashi que lo espero aquí, tengo algunas estrategias que me gustaría discutir con él — el tono de voz indicaba que debía hacerlo de una vez, por lo que se levantó y con una inclinación de cabeza se fue a los terrenos de su familia. La reunión con los ancianos todavía no había finalizado por lo que se sentó a esperar

- ¿Neji-niisan? — lo saludó Hinata

- Buenos días Hinata-sama — contestó y su prima se acomodó a su lado

- ¿Qué está ocurriendo? — había preocupación en su voz — llevan toda la mañana reunidos, después que te fuiste anoche padre se veía consternado

- Hinata-sama — ¿era prudente contarle? — creo que es mejor esperar que salgan de ahí y nos informen a todos

- Tú sí sabes que están discutiendo

- Sí... pero no puedo decirlo hasta que tomen una decisión

- Tiene que ver con los que te atacaron hace meses ¿verdad? — él asintió pero antes que pudiera decir algo más las puertas se abrieron y los ancianos salieron evidentemente molestos

- Bien Neji, ya estás aquí. Acompáñame, iré a hablar con la Hokage — él se puso de pie de inmediato — Hinata, a nuestro regreso necesito que todos los integrantes de las dos ramas estén reunidos

- Sí, padre — sin esperar más empezaron a caminar, era raro ver a Hiashi fuera de los terrenos

- La Hokage me había enviado a buscarlo — habló a mitad de camino, el mayor solo asintió sin decir nada más.

Él se había quedado en silencio mientras los dos líderes hablaban, al igual que Hiashi la noche anterior, el consejo de los Hyūga había estado inicialmente renuente a creer que se aproximaba una amenaza real, si solo eran seis hombres no les costaría mucho derrotarlos. Luego hubo incredulidad ante la existencia de un sello que ocultara objetos móviles del byakugan pues su ojo era infalible. El siguiente punto fue el entrenamiento y cómo se organizarían el día del ataque, Tsunade le expresó que lo mejor sería dividirlos en medio de los escuadrones que se formaran y aunque inicialmente el patriarca no estuvo de acuerdo pues prefería que la familia fuera un escuadrón completo, escuchó los argumentos de la rubia sobre volverse un blanco de esa forma, si estaban distribuidos iba a ser más fácil tanto protegerlos como forzar a los hermanos que si querían acabar con ellos debían dividirse. Tres jōnin que ya estaban de regreso se encargarían de apoyarlos en los entrenamientos dentro de los terrenos y a él específicamente un ANBU lo ayudaría en su campo.

No sabía exactamente cómo sentirse en ese ir y venir ¿un mensajero? ¿un guardaespaldas?, ahora iba de nuevo con Hiashi de regreso. Todos los Hyūga estaban esperando en el dōjō principal, iba a tomar su lugar junto a los miembros de la rama secundaria pero fue detenido, era él quien debía pasar al frente y explicarle la situación a todos los presentes. Respiró profundo antes de empezar a hablar, ignorando los murmullos que iban creciendo entre varios y que fueron silenciados con una severa mirada del patriarca. No tenían tiempo que perder, esa misma tarde empezarían los ejercicios mientras llegaban los jōnin prometidos por la Hokage. Todos estaban reacios a tener que dejar de lado sus valiosas técnicas. Por su parte empezaría su entrenamiento personal al día siguiente, por lo que esa tarde se dedicó a ayudarlos.

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Ryuuken se había ido al día siguiente de la conversación y llevaba tres noches por fuera, ella seguía levantándose temprano y después de cocinar se quedaba ansiosa en la sala. ¿Cómo se iba a escapar? ¿Cómo actuar normal sabiendo todo lo que sabía? ¿Cómo avisar en Konoha que ya había una fecha definida del ataque? Los escuchaba cuchichear, a veces los espiaba, a veces no. Realmente ya no tenía sentido intentar acumular información, Uryuu no solía perderla de vista y había recibido algo parecido a un ultimátum por parte del menor, por lo que debía simplemente quedarse quieta y fingir que no la afectaba lo que estaba pasando.

La tarde iba por mitad y en el momento que todos estaban entrenando entre ellos apareció Ryuuken, el mayor la envió al cuarto y le fue inevitable acumular chacra en sus oídos.

- Konoha envió un comunicado solicitando que todos sus shinobis en servicio vuelvan, además frenaran el comercio y turismo pues van a poner la aldea bajo encierro

- ¿Quién los puso sobre aviso? — preguntó Jannos

- ¿No les has contado? — no hubo respuesta, solo un chasquido de lengua — hace unos días a las afueras de Takigakure nos cruzamos al chico Hyūga

- Y no lo mataron por lo visto

- No, pero lo dejé malherido

- Y ahora regresó a su casa y la aldea está alerta, Uryuu eso no fue muy listo — este solo se encogió de hombros — ¿qué hizo la chiquilla?

- Nada, aquí está todavía ¿no?

- ¿Qué sigue entonces?

- Ryuuken, sigue pendiente de las comunicaciones como hasta el momento. Jannos y yo estaremos coordinando con las otras bandas, ya pusimos todo en movimiento y no vamos a frenarlo. Ikkaku irás con Jannos y Hiroku vienes conmigo, Tuuli — pareció dudar por un momento — solo usaremos sellos nosotros, no los vamos a compartir con nadie más ni les diremos al respecto así que no tendrás que hacer más — el rubio asintió.

Ella se mordió el labio, según esos planes los hermanos iban a volver a salir lo que le daría una ventana de tiempo para intentar su escape, pero tenía un nuevo inconveniente y es que el pelirrojo de la familia había instalado explosivos en todo el perímetro pues no se fiaban de las otras bandas y no eran fáciles de detectar para desactivarlos.

Las semanas iban avanzando lentamente una tras otra, los hermanos solían estar la mitad de la semana por fuera y la otra mitad entrenando, a ella la habían dejado de lado en cuanto a los ejercicios y ahora no era solamente la mirada de Uryuu la que sentía vigilándola atentamente, debía sumarle ahora a Jannos que no se perdía ni un solo movimiento que ella hiciera. Estaba desesperada pensando cada vez más en si su aviso a Neji habría servido de algo y confiando que la Hokage tuviera el suficiente sentido común para no dejarlo ir al campo de batalla, pero eso era una ilusión vana, sabía a ciencia cierta por sus años conociendo al Hyūga que no huiría de la situación, de hecho podía apostar que estaría en primera línea, no solo por ser un luchador de cuerpo a cuerpo sino porque él mismo se ofrecería. Quería reírse internamente a la vez que pensaba que era un maldito Hyūga testarudo.

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Sentía que estaba a punto de hiperventilar pues le faltaba el oxígeno, había descuidado su defensa por un milisegundo y el ANBU con el que combatía hizo uso de esa vulnerabilidad para golpearlo sacándole gran parte del aire. Se había dado cuenta que estaba fuera de forma en el enfrentamiento con Uryuu y reafirmaba qué tanto era ahora que retomaba sus entrenamientos diarios. Si bien era cierto que podía usar el kaiten pues en el ataque que le hicieron tiempo atrás comprobó que no lo podían inutilizar, sí podían forzarlo a usarlo más veces de las que su chacra podía soportar lo que ocasionaría quedarse sin fuerza a mitad de la batalla y eso sería peor. Así que estaba enfocado en no utilizarlo bajo ninguna circunstancia.

En cuanto a los otros miembros del Clan, Hiashi había tenido que reprenderlos en un par de ocasiones pues había algunos que no dejaban de lado la soberbia que siempre los había caracterizado y no estaban entrenando con la rigurosidad debida. Y por si la reprimenda no era suficiente recurrían a él para que fuera a los terrenos y les diera una paliza, esto con el fin de demostrar un punto simple, a él lo habían derrotado con facilidad ¿qué les esperaba a aquellos que no eran capaces siquiera de hacerle frente? Alguna vez había escuchado que los ANBU tenían horarios que podían llegar a completar las 20 horas en un día y algo así estaba él en ese momento, no había un solo espacio de tiempo que desperdiciar.

En el preciso instante que declaró el cierre de la aldea empezaron a llegarle mensajes de los otros kages, lo que estos decían variaba, el Tsuchikage y el Raikage por ejemplo no pensaban unirse al combate pero crearían un perímetro en sus fronteras, cuando la lucha se decidiera los criminales no podrían volver a ingresar. La Mizukage solo le deseaba buena suerte pues estaba a una distancia grande y al ser una isla no los afectaba lo que iba a ocurrir, cómo le gustaría ir hasta allá y usar su castaño cabello como una mopa para limpiar el piso mientras le recordaba todos los renegados que se habían fortalecido durante la época oscura de esa aldea. Finalmente el Kazekage preguntaba si podía ayudarlos de alguna forma y ella decidió que rechazaría su ofrecimiento, no porque la ayuda no fuera bien recibida sino porque no sabía qué infiltrados podían llegar en ese grupo y no podía arriesgarse a tal cosa.

Todos los shinobis de la aldea sin importar su rango se encontraban entrenando arduamente, tenía por delante escoger con cuidado quiénes irían la frente de batalla y quiénes se quedarían en la aldea resguardando a los civiles. Dado que Takigakure se había vuelto casi una zona de guerra pensaba que el enfrentamiento se llevara a cabo lo más lindante posible a ese lugar pero manteniéndose dentro de las fronteras del país del Fuego, escoger el lugar para llevar un combate era parte de las cosas que podían ser decisivas en el resultado. No quería estar tan cerca de Konoha pues en un descuido los enemigos podían escabullirse y atacar la aldea pero tampoco quería estar muy retirada en caso que llegase a ser necesario enviar refuerzos. No creía que dicho ataque tardara más de un día, pero debía estar preparada para cualquier escenario.

Cuando el sol se ocultó escuchó los tres golpes en la puerta de su oficina que anunciaban la llegada de Neji, le avisó que podía seguir y sin decir nada más él se sentó en la silla frente a ella para continuar trabajando en la estrategia que estaban creando para ese día, al parecer se estaba registrando movimientos en dirección a ellos por lo que no faltaba mucho para el ataque. Debían estar listos a cómo diera lugar.

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¿Aprendí a redactar batallas? No :(:

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Por si acaso les recuerdo que sus comentarios son bien recibidos en forma review y que se pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando con mis historias y mi vida.

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No tengas miedo pues todo irá bien...

Att: Sally K