Enfrentamientos
Otro día iniciaba en la escuela de magia y hechicería. Los chicos estaban tristes por la partida de sus primos. Nada se sentía igual. No habían unas Cissys o Janes peleándose por ahí, o un Scorpius haciendo reír a todos, o una estruendosa voz como la de Lily, o una burla como las de James, o un Albus riéndose de todo. El día se sentía un poco más incompleto.
-Vamos chicos! Esto no será para siempre -dijo Neville. Solo voltearon la cabeza en otra dirección.
-Tiene razón. -apoyo Mary. -Qué tal si hacemos algo para levantar los ánimos?
-Cómo qué? -preguntó su hermano.
-Un picnic! Siempre hacemos un picnic cuando estamos agobiados. Ninguno de nuestros primos hubiese querido vernos con estas caras largas. Qué dicen? Lo hacemos?!
-SI! -respondieron todos. Mary suspiró aliviada. No estaba acostumbrada a ser el alma de la fiesta, eso se lo dejaba a Scorpius. Pero ella también necesitaba despejar su mente, lo extrañaba demasiado…
Neville caminaba por los pasillos de las mazmorras buscando a Daphne. Pensó que sería buena idea ir con ella. No obstante, la situación en la encontró no era muy cómoda.
-No puedes terminar conmigo. Tú me amas, no puedes vivir sin mí. -un chico de Slytherin la tenía acorralada.
-Esto se acaba cuando a mi me de la gana. No aceptaré por ninguna circunstancia un matrimonio arreglado. No te amo.
-Eres una perra! -la tomó del cuello. -Eres una zorra! Con quién te acostaste? -la chica orgullosa, sólo sonrió de lado.
-Yo no soy como tú.
-Quién te ha metido esas cosas en la cabeza? Eres tan estúpida? Al único Príncipe Azul al que puedes aspirar soy yo.
-Mi querido sapo… por más que te bese, nunca te convertirás en Príncipe. Puede estar seguro de que encontraré a alguien mejor que tú, que sepa tratar a una mujer y que no sea un idiota. -Neville suponía que estaba hablando de él, pero el miedo lo tenía paralizado. Mientras tanto, Daphne a penas podía respirar y hecha más leña al fuego.
-Con quién te acostaste?! -la rubia estaba roja del enojo, no sólo era por la falta de oxígeno.
-Con tu padre y tu hermano. Ojalá te hubiese llamado. Seguro los tres juntos hubieran formado un pene decente. -el chico levantó el puño para golpearla. En eso, Neville salió de su escondite y lo apartó.
-Que espectáculo! El gatito viene a defender a la zorrita…
-No la llames así! -se acercó para golpearlo pero el otro chico fue más rápido; estiró el brazo y golpeó a Neville tan duro que lo dejó tendido en el piso. Daphne fue enseguida a atenderlo ya que estaba botando mucha sangre.
-Neville! Estás bien?
-Por esto me has dejado Daph? Rubia tenías que ser. Ya no encuentras manera de lucir más estúpida? -los miró altaneramente desde arriba. -Como quieras. Es tu pérdida. -luego se fue.
-Oh por Dios! Neville, no le creas a él, no le creas a nadie, no creas lo que dije en ese momento. -Daphne hablaba muy rápido y nerviosa. Tanto así, que sin darse cuenta intentaba meter la sangre en la piel del chico. -Ni siquiera he pasado la noche con un hombre. No soy lo que todos dicen, no soy lo que digo.
-Lo sé. -dijo interrumpiéndola. -No tienes que darme explicaciones, creo en ti.
-Eso también está mal! Nadie te enseñó a desconfiar de las mujeres? -el negó con la cabeza. -Tienes muy buen corazón. Pero vivimos en un mundo difícil, con personas crueles. Las mujeres no tendremos cojones, pero tenemos tetas y eso amigo mío, es un arma peligrosa. -ambos rieron. Daphne era sincera, su boca no tartamudeaba para decir las cosas como las piensa. Podría no ser una chica promiscua, pero su forma de hablar sonrojó a Neville. -Uhh -le pellizcó los cachetes. -Eres un tierno…
-Lo lamento. En serio quería defenderte.
-Y lo hiciste. Evitaste que me golpeara por primera vez. -lo consoló con una sonrisa.
-Me encantaría verte reír por siempre. Tu sonrisa es la más hermosa que he visto. También me gusta tu cabello, ni creo que seas tonta. Además de linda, eres inteligente y dulce. Ese otro chico no sabe todas las tonterías de las que estuvo hablando. -a Daphne se le aguaron los ojos. Nunca había recibido tantos halagos juntos. -Está bien?
-Si… -respondió reteniendo las lágrimas.
-Tu cuello…
-Sanará. Al menos me libré de él. -él la tomó de las manos.
-Te prometo, te juro, que mientras siga vivo, nadie volverá a hacerte daño. -ella se aproximó un poco a su rostro.
-Con que estés cerca me basta. -cortó la distancia y lo besó. Fue un beso lleno de cariño y gratitud. Cuando él iba a reaccionar, ella se apartó.
-Ve a la enfermería para que te curen esa herida. Nos vemos en el picnic. -se levantó y se fue… y se fue! Neville se quedó observándola hasta que desapareció en el pesillo. No sabía desde qué momento se habían llevado bien, desde cuando se fijaba en ella. No sabía que era posible preocuparse tanto por una persona. Tampoco estaba seguro de si volvería a ser amenazada. Pero de todos modos, estaría preparado. Se ejercitaría y le daría una paliza a todo hombre que se atreviera a denigrarla. No era chico agresivo, pero por ella valía la pena.
La lona de tela estaba desplegada bajo un árbol. Los chicos que estaban acostumbrados a esto estaban de lo más normal. Mientras que sus padres del pasado estaban sorprendidos por los distintos tipos de comidas de las distintas casas. Las de Gryffindor eran dulces y tradicionales, las de Slytherin´s eran elegantes y agridulces; las de Ravenclaw eran ricas en pescado y vegetales.
-Que extraño… ustedes comen eso? -le preguntó Hermione a Draco quien se sentó junto a ella.
-Si. -respondió mirando el platillo señalando. -Hacen muchas cosas con esa cosa.
-Cosa? No sabes lo que es? -la castaña a penas podía contener la risa.
-Le llaman carne roja. Eso es todo lo que sé. -Harry, que había estado escuchando la conversación estalló en carcajadas. -Qué pasa? -frunció el ceño.
-Es que pensábamos que ustedes sólo comían carnes de criaturas mágicas.
-Y esa no lo es? -preguntó alarmado. Los demás también prestaron atención
-No. Vienes de la vaca/res. De ella también se obtiene la leche y de ella se saca el queso, el helado y el yogurt.
-Me siento engañado. -dijo haciéndose el ofendido. -Solo me consuela se buen sabor. -todos rieron debido a su dramatismo. Con un tenedor, Hermione le dio a probar la carne de pavo y también le gustó.
Iba caminando feliz luego de una gran comida.
-Dicen que ese chico, Draco Malfoy, es un mortífago. -escuchó decir a una persona antes de doblar la esquina y se escondió en una columna.
-Yo creo que sí. Es un asco de persona. Además, es de Slytherin. -dijo una de su casa.
-Es una amenaza y las autoridades no se dan cuenta. Debería estarse pudriendo en Azkaban. -Hermione estaba iracunda. Sacó un objeto de su bolso y lo hechizó. Pasó discretamente por detrás de ellas y dejó de caer su fracaso de tinta previamente encantado. Al impactar contra el piso, no hizo sonido, pero si desprendió un horrible hedor a los pocos segundos. Las chicas corrieron asqueadas mientras Hermione se reía de ella en la lejanía. Tocó el tiempo para entrar a clases, el pasillo empezaba a despejarse y decidió que era hora de irse. Pero alguien la detuvo y la volvió a acorralar contra la pared.
-Lo veo y no lo creo. Hermione Granger, vengándome?
-Ellas no saben de lo que dicen. Además, es todo tu culpa. Por qué siempre estás en boca de las chicas?
-Así que… esta ha pasado más de una vez? -la castaña se quedó callada. -Qué fue lo que le hiciste? -ella rodó los ojos. No tendría más remedio que contarle.
-Puse a una rana en su cabeza y otra en su bolso. También hice duplicados de corta distancia, para que tuvieran que perseguida. -el rubio estalló en carcajadas.
-Qué fue lo que dijo de mi para llevarse tal susto? -Hermione intentó escapar pero el volvió a acorralarla y le hizo cosquillas. -Qué dijo?
-Di Dijo que Dijo que eras ardiente y que y que te te quería sobre ella! -respondió entre risas. Pararon las cosquillas y ahora el que se reía era Draco.
-Y te pusiste celosa?! -a Hermione no le hacía gracia. Más bien estaba avergonzada y trató de defenderse.
-Es una atrevida. Cómo puede hablar así de un hombre casado y con hijos?! -se sonrojó aún más. Por qué no podía pensar bien las cosas? A ella no solían escapársele las palabras, pero Draco la ponía nerviosa. Él solo se limitó a mirarla. La castaña decidió que se iría para proteger lo que le quedaba de dignidad, pero él la detuvo, de nuevo.
-Yo también me he hecho la idea de que serás mi esposa y debo decir que me agrada la idea. Pero sobre lo que pasó en estos momentos; no puedes culparlas por atender a los hechos… solo porque tú no te quieras dar cuenta. -ella lo miró a los ojos.
-Eres un Mortífago? -él no podía ocultárselo más.
-Si. -ella derramó lágrimas. -Podemos ir a la sala de los menesteres? Quiero hablar contigo. -ella sintió entre el llanto. -Lo siento, no pude aceptar tu consejo. Mi familia está en peligro… sé que Harry los ha preparado para la batalla. Ahora que Dumbledore está aquí, pensé que sería más fácil. Él los protegería cuando las tropas del Sr. Tenebroso invadiesen el castillo. Pero el mismo me ha pedido que lo matara.
-No! Si lo haces te mandarán a juicio y perderemos a nuestro director.
-Esa fue su petición y parece de ser suma de importancia. Él tiene un plan, si no lo hago será peor. -dijo entre lágrimas. Ella lo abrazó.
-Todo estará bien.
-Lo lamento. Tu vida será bastante dura, teniendo a un mortífago como esposo. -Hermione hizo que la mirara a los ojos.
-No eres un mortífago. Eres víctima de la situación. Lo superaremos. -sus ojos volvieron a derramar lágrimas. -Porque no puedo imaginar un futuro sin ti. -él no se contuvo más y la besó. Fue un beso dulce y saldo. El tan esperado beso no sucedió con prisa. Sabían que tenían todo el tiempo del mundo, solo para disfrutar uno del otro. Cuando se separaron, quedaron abrazados y decidieron saltarse una clase y disfrutar del tiempo juntos.
