Capítulo XCIV: Sello del Agua.

Eventualmente, todos volvieron a la nave que era piloteada por los hombres de Aino, o sus colaboradores realmente, al no existir clases en Juno. Una plataforma descendió al suelo del planeta, directo debajo de la enorme nave espacial, por lo que Ignis y el resto de los dragones a su mando se colocaron en la misma y ascendieron al interior del tecnológico vehículo. Al parecer, de acuerdo a lo que veía Aino, ninguno de ellos sufrió mayores daños, a excepción de Sasuke Uchiha, quien en realidad había sido atendido prontamente por Sakura Uchiha, su esposa, de acuerdo al conocimiento de Juno.

Aino fue la primera en aproximarse a los guerreros terrícolas, una vez que se cerró la compuerta levitante del vehículo aéreo.

— Uchiha-san, Sakura-san, ¿qué fue lo que sucedió? Perdimos la transmisión hace un par de horas — dijo la morena, ya frente a los chicos.

— Nada espectacular. Por fin obtuvimos el sello de la tierra — anunció Sasuke, quien sostenía el enorme orbe de tierra en sus manos.

Aino dirigió su mirada a la esfera de tonalidad café que tenía Sasuke en sus manos y se percató de que estaba encerrada dentro de una trampa iónica de plasma, seguramente creada por Sakura o Kaguya, por algún motivo en particular.

— ¿Acaso éso es el sello de la tierra? — preguntó redundante la presidenta de la república de Juno — ¿Por qué motivo está encerrada dentro de una trampa magnética?

— Por dos motivos, Aino-san — habló Sakura, quien estaba al lado de su amado Sasuke-kun — La primera es porque emite un poderoso campo electromagnético que es capaz de interferir con todos tus aparatos y destruirlos. La segunda es porque aquella esfera o sello emite un efecto gravitacional muy pesado, debido a que tiene una gravedad de Planck ejercida sobre el ambiente. Destruiría por completo la nave espacial y seguramente a todos nosotros con ella.

— Cielos... es cierto... — apoyó la morena — ¿Cómo es posible que puedas sostenerlo con tus manos, sin que te aplaste el peso? — le preguntó a Sasuke.

— Para mí ésto no es nada. Puedo levantar cualquier peso, o mejor dicho masa — aseguró el azabache — Si hubiese un cuerpo que poseyese la cantidad de masa de todo el multiverso, podría cargarlo sin mayores complicaciones.

— Oh, ya veo...

Aino no hallaba motivo para dudar de la palabra de Sasuke, teniendo en cuenta el cómo prácticamente pudo mantener una pelea contra Volos, actualmente desvanecido del cosmos. Juzgando incluso por el hecho que Sasuke tenía en sus manos aquel sello, compuesto de un remanente estelar en el límite de la física, quería decir que lograron derrotar con éxito a aquel Pain Elemental, quien fácilmente podría haber asesinado a Chaos, al menos en apariencia.

— En todo caso, hemos obtenido algo de información valiosa de parte de Lord Volos — anunció Sakura — Nos gustaría compartir dicha información con todos, pero lo mejor sería el poner el sello de la tierra en un lugar seguro.

— Por supuesto. Tengo una cámara designada para los objetos que encontramos a través del espacio sideral. Síganme — pidió Aino.

A la guianza de la morena, Sasuke y Sakura caminaron en dirección de donde les indicaba la pelinegra de orbes tecnológicos. A pesar de que la nave espacial era relativamente pequeña, en comparación al enorme exoplaneta que ahora lucía calmado y comenzaba a formar nubes para lluvia, el vehículo espacial aún así era enorme. Tan sólo llegar al destino, en la cámara donde resguardaban objetos de toda clase, les llevó al menos unos diez minutos.

Aino colocó sus dedos en una especie de panel, el cual activó una puerta electrónica que se deslizó a un costado, y dejó entrever una habitación relativamente oscura y con lo que parecía ser unas estructuras de metal, las cuales a su vez eran de forma cilíndrica y con pequeñas ventanas circulares en el medio. Aquellos mismos cilindros parecían tener algunos cables hechos de lo que parecía ser alambre, hechos de alguna aleación de metal. Igualmente, estaba siendo presionada por dos plataformas en la parte superior e inferior de la misma. Cada uno de aquellos cilindros de metal eran enormes, por lo menos de unos diez metros de diámetro.

Sasuke, Sakura y Aino ingresaron a la habitación y caminaron a una de los tantas estructuras. La presidenta de Juno activó otro panel cerca de aquella estructura y la estructura se separó en dos, dejando una plataforma del mismo diámetro de la estructura, como si se tratara de una mesa de trabajo, salvo que Sakura pudo sentir un poderoso campo magnético en aquella superficie de metal.

— ... Ésto es... ¿acaso es alguna clase de trampa iónica? — preguntó Sakura a la alta pelinegra.

La chica asintió.

— Se trata de una trampa magneto-óptica, lo que conocemos nosotros como un dispositivo MOT o Trampa de Penning. En éstos encerramos partículas subatómicas para aislarlas dentro de un vacío cuántico y las analizamos mediante computación cuántica — explicó Aino, dejando asombrada a Sakura — Cada una de éstas trampas crean poderosos campos magnéticos, los cuales aislan por completo cualquier materia del contacto con partículas del aire o del espacio donde se ubica. Son ideales para contener antimateria o materiales peligrosos, como agujeros negros y otra clase de remanentes estelares, incluso material altamente radiactivo.

Sakura examinó una de la trampa de iones, de modo que caminó en círculos alrededor de ella y se agachó un poco para ver a través de aquellas pequeñas ventanas que tenían. Al parecer, algunos imanes muy poderosos podían crear dichos campos, pero la ninfa aún no comprendía cómo era el funcionamiento de dichas trampas. Suponía que debía funcionar con alguna fuente de poder, lo cual seguramente provenía del algún reactor en la nave. Caso contrario, aquel dispositivo se apagaría por completo y comprometería la nave y todos los que habitan en él.

— ¿Cómo es exactamente que operan éstas Trampas de Penning que mencionas, Aino-san? — inquirió la pequeña hada.

— Utilizando una fuente de energía, transforma la energía eléctrica en un campo magnético, mediante los imanes, y aisla completamente cualquier materia en su interior, al mismo tiempo conteniendo cualquier radiación, efecto de gravedad o efecto físico de la masa en su interior — contestó Aino, entretanto que Sasuke colocaba encima de la Trampa de Penning el sello de la tierra que sostenía en sus manos — Recuerden que todo objeto con masa ejerce un efecto de gravedad a su alrededor, aún si ésta es diminuta o imperceptible, al igual que también emite radiación mediante isótopos imperceptibles para la vista humana. La Trampa de Penning se encarga de resguardar la materia y el tiempo/espacio que lo rodea.

Cuando Sasuke dejó encima aquel enorme orbe, el cual levitaba aún gracias a la trampa iónica que Sakura había creado a su alrededor, Aino activó de nuevo el panel de aquella trampa de Penning y la estructura cilíndrica se cerró de nuevo. Aino activó con otro botón los imanes alrededor del remanente estelar y éstos emitieron un campo de plasma de tonalidad azul cielo, muy poderosos, los cuales ejercían un efecto de vacío e iluminaban toda la habitación con la misma tonalidad.

Aino después se dirigió a Sakura.

— Ya puedes desactivar el campo magnético que creaste con tus poderes, Sakura-san — le comunicó la pelinegra.

Aún un poco dudosa, Sakura extendió su mano izquierda al frente y activó su aura rosa pálido alrededor de ella, aunque muy tenue y débil, dado que no estaba en combate. La ninfa eliminó el campo electromagnético alrededor del sello de la tierra y éste permaneció suspendido, para sorpresa de Sakura y Sasuke, quienes no comprendían aún a la perfección el funcionamiento de aquella trampa de Penning. Lo que sí vio Sakura fue cómo los imanes mantenían aquel plasma azul claro alrededor de aquel pesado orbe, el cual parecía no mostrar ninguna peculiaridad en especial con otros remanentes del mismo tipo, salvo por el hecho de que tenía algunas runas en un idioma indescifrable.

— La energía de la nave espacial mantendrá activo el campo electromagnético por lo menos durante un período de un mes. Supongo que será más que tiempo suficiente como para obtener el resto de los sellos elementales — supuso Aino, cerrando la compuerta de la trampa de Penning — En fin, ¿qué era exactamente lo que me querías decir hace unos minutos, Sakura-san?

— Cierto. Es en relación con éstos sellos — dijo la ninfa, caminando a la salida de la mano de su Sasuke, ambos detrás de Aino — Resulta que cada uno de éstos sellos están protegidos por seres conocidos como los Pain Elemental, los cuales son guardianes elementales, nacidos a partir de los Primordial, a su vez divinidades que nacieron después del Big Bang, seguramente a causa de bariogénesis. De acuerdo a lo que Lord Volos nos informó, si queremos obtener el resto de los sellos elementales, tendremos que probar que somos dignos de proteger el multiverso, puesto que aquel que tenga en su potestad los sellos elementales podrá manipular a voluntad el portal espacio/tiempo dentro del Vacío KBC. Es por ello que Lord Volos nos enfrentó en combate, para ver si tenemos las capacidades para proteger el meta-universo de las manos de Onikage.

Todos eventualmente llegaron a donde estaban los demás chicos, actualmente haciendo planificaciones del próximo punto a donde harían su travesía: La Nebulosa Boomerang.

— Pain Elemental... Había escuchado leyendas sobre aquellos seres, pero jamás detectamos indicios de su existencia o del efecto que tienen sobre el universo... — murmulló la presidenta de Juno, con su mano en el mentón, mientras caminaba de vuelta al mando de control — En todo caso, si es que ése va a ser el caso, será mejor que se preparen debidamente para viajar a la Nebulosa Boomerang — les dijo al matrimonio Uchiha, al menos matrimonio espiritual — Pensaba proporcionarles trajes de exploración espacial regular, pero si existe la posibilidad de que necesiten combatir, seguramente serán inútiles los trajes convencionales.

— Por mi parte realmente no es necesario — objetó Sakura, llamando la atención de Aino — Como lo había mencionado antes, puedo crear un campo de magia alrededor de Sasuke-kun y yo para aislarnos completamente del desgarrador frío de la nebulosa. Sin embargo, creo que sería bueno que se los proporcionaras a los demás chicos, ya que no sabemos si en algún dado momento tenemos que separarnos. ¿Cierto, muchachos?

Casi todos asintieron, exceptuando Neji y Naruto.

— Por supuesto. Siempre existe la posibilidad de que tengamos que investigar por separado — apoyó el paladín.

— Al diablo con los demás. Únicamente estorban — repeló Sasuke, haciendo que Sakura lo mirara con ojos acusadores y que los demás lo fulminen con la mirada — Tal vez Kaguya nos sea de utilidad, pero el resto solamente son un montón de inútiles. Solamente son unas basuras que estorban en el camino. El resto se quedará aquí.

— ¡Sasuke-kun, por Dios! ¡No seas grosero y altanero! — le regañó Sakura, dado que su novio siempre menospreciaba a todos, exceptuando a ella y su madre.

— No lo soy. Solamente digo la verdad. ¿Qué hicieron la inútil de Tenten, el cegatón ése de ojos de pescado asado, el Usuratonkachi y su perra? Ni siquiera el espantapájaros fue de utilidad. Todo el trabajo lo hicimos nosotros tres — refirió Sasuke, aludiéndose a el, Sakura y Kaguya.

— Por mí está bien — espetó Naruto, sorprendiendo a Sakura, al mismo tiempo que se encogía de hombros — No es como si me importara tanto lo que le pase a éste patético universo, ni tengo el más mínimo deseo ayudar al gorila y a su loli ñoña. Si decidí acompañarles en éste viaje, fue porque sabía que Karin-chan iría a arriesgarse en vano para salvar sus apestosos traseros — argumentó — Tan sólo provéanme de un medio de transporte de vuelta a Terra y al diablo lo demás. Que el Bakasuke y su loli se partan la madre y que se mueran. A mí qué demonios me importa.

— ¡Nada de éso! ¡Todos estamos en ésto y terminaremos ésta misión juntos! — rebatió ahora Karin, poniéndose entre Sasuke y su amado — ¡Y no me importa lo que digas, idiota! — le espetó a Sasuke, apuntándole con un dedo, quien se volvió a encoger de hombros.

— ¡Karin-san tiene razón, Sasuke-kun! ¡Estamos todos en ésto! ¡En serio que te estás comportando como un patán! — le reprimió de nuevo la princesa de las hadas, aunque ya un poco más calmada — Todos estamos siendo afectados por las acciones de Chaos y, como los guardianes del cosmos, es nuestro deber salvar al omniverso.

— Pues de todos modos, Sasuke no decide por nosotros — apoyó Tenten, igual caminando a la posición de los demás — Aparte de que contamos con el apoyo de Sakura, nosotros decidimos si queremos ir o no. Nadie, ni siquiera el tarado de Sasuke, nos puede detener.

El Uchiha resopló, un tanto fastidiado.

— Como quieran. Si ustedes se quieren morir, es su problema. Yo les quería evitar la posible muerte por congelamiento, pero ustedes sí que son necios y estúpidos — se defendió el pelinegro — Como sea. Ni piensen que vamos a estar de niñeras Sakura y yo. Se pierden en la nebulosa, están a su suerte. De cualquier manera, nadie va a derramar lágrimas por ustedes.

Sasuke entonces dirigió su mirada a Aino.

— Prepara a tus hombres de una vez. Iremos de inmediato a la Nebulosa Boomerang — ordenó el moreno, caminando hacia una mesa, donde estaba una botella de licor.

— Vaya... realmente tiene un carácter horrible... — musitó Aino, únicamente audible para Sakura — No me lo tomes a mal, Sakura-san, pero me cuesta trabajo creer que realmente puedas ser la esposa de alguien con una personalidad tan altanera y condescendiente.

La ninfa sonrió y rió levemente por lo bajo, cubriendo su rostro con su mano izquierda.

— Sí, es un poco difícil lidiar con Sasuke-kun, pero es un buen chico, te lo aseguro — murmulló suavemente Sakura, mirando a la cyborg — De todos modos, él nunca puede negarme algo, porque no puede resistirse a mis encantos femeninos — presumió, haciendo una pose de modelo.

Aino aún no podía hacerse a la idea de que alguien como Sakura, quien aparentaba tener unos doce años biológicos, fuese la esposa de aquel pelinegro de orbes fríos e intimidantes; un chico de casi veinte años. Después de todo, la mayoría de edad en Juno era a los veinte años, y Sakura estaba muy lejos de ello. Encima de todo, Sakura argumentaba que tenía dieciocho años, en perfecta edad de consentimiento sexual, pero no había ni aún una sola evidencia de aquello, apenas únicamente el testimonio personal de ella y los seres que la rodeaban. No obstante, realmente no le correspondía a Aino el investigar el pasado de Sasuke, además de que Sakura parecía dar su consentimiento a la relación.

En todo caso, Aino decidió ignorar aquello y enfocarse en la misión.

— En fin. Síganme el resto, por favor. Les proporcionaré trajes térmicos — pidió la morena, dirigiéndose al resto — Tras ello, continuaremos con la misión y partiremos a la Nebulosa Boomerang.

Todos, exceptuando a Sasuke, Sakura y Kaguya, siguieron a la morena. Sakura aprovechó para tener un momento a solas con su amado Sasuke-kun, puesto que incluso los pilotos se irían a preparar para las brutales condiciones de la Nebulosa Boomerang.

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Pronto, todos ya estaban listos con un traje a prueba de fríos extremos, sorpresivamente cómodo y que permitía la óptima movilidad. El de Karin y Tenten era entallado, lo cual irónicamente resaltaba las maravillosas curvas de las chicas, entretanto que el de Neji, Naruto y Kakashi era un tanto más abultado. Como Kaguya y Sakura eran ninfas, no necesitaban de aislantes de fríos extremos, pues sus auras eran mucho más eficaces en aquella tarea. Encima de todo, Ignis y los demás dragones acompañarían a la misión, siendo Ignis el que acompañaría a Sasuke y proveería calor al ambiente.

Eventualmente, todos estaban sentados de nuevo en los asientos de la cabina de mando de la nave, preparados a viajar a velocidades superlumínicas.

— Muy bien. Prepárense todos, porque partiremos de inmediato a la constelación Centaurus — avisó Aino, abrochándose su cinturón, junto con el resto — Capitán, prepare el factor warp.

— A la orden, presidenta — contestó el piloto, al centro del panel de control de la nave espacial.

Presionando algunos botones en el panel, el capitán de los pilotos activó la computadora y la nave fue rodeada por un campo electromagnético, de modo que una esfera enorme de tonalidad azul claro circundó la enorme nave. A las afueras de aquella ventana enorme de la nave, se podía ver cómo es que se distorsionaba el tiempo/espacio a su alrededor, con un efecto de lente gravitacional. Dentro de la nave, se podía percibir una pesada presión atmosférica y una gravedad tremenda, pero aún tolerable para humanos regulares.

Atención: factor warp activado. Esperando coordenadas — anunció el computador.

— Computadora, rastrea la Nebulosa Boomerang, ubicada en la constelación Centaurus — indicó Aino, viendo el panel en la ventana que mostraba un mapa del universo.

Buscando Nebulosa Boomerang... — dijo el computador, haciendo un zoom veloz en aquel plano virtual en la ventana de cristal templado — Nebulosa Boomerang hallada. Esperando indicaciones.

— Iniciar traslado a velocidad warp 1000 — ordenó la presidenta de la república de Juno.

Warp 1k activado. Inicio de despegue... — señaló la computadora — Por favor, abrochen adecuadamente sus cinturones y manténganse en sus asientos. Iniciando secuencia de vuelo...

La nave expulsó varios poderosos jets de sus turbinas, todos de plasma en frecuencia gamma, y el tiempo/espacio se distorsionó aún más de lo que ya de por sí estaba, causando que la luz de las estrellas cercanas, relativamente cercanas pues se hallaban a años luz de distancia, se distorsionara. Una pantalla de luz apareció a todo alrededor, cegando a todos los presentes en la nave, incluyendo a Sakura y a Kaguya.

En un instante, todos sintieron un poderoso tirón, cercano a los diez G, el límite que se podía resistir con trajes especiales, y pronto aparecieron en una zona relativamente aislada del universo, frente a una preciosa nebulosa con forma de moño inclinado, de tonalidad azul cobalto y que emitía un resplandor bastante intenso, mas no cegador. Si antes Karin y el resto estaban impresionados por el cómo era el cosmos, ahora quedaron maravillados con la apariencia de la nebulosa más fría de todo el universo Prime.

— ¿Ésa es la Nebulosa Boomerang? — preguntó redundante Karin — Dios... es preciosa...

— Vaya que lo es. Es increíble pensar las maravillas que guarda nuestro universo — secundó Tenten, sonriendo casi como boba, ante los bellos destellos de viento helado que expulsaba la nebulosa — Incluso desde ésta posición se puede sentir el frío que expulsa aquella nebulosa. Quizá suene irónico, pero estoy ansiosa de explorar dicho lugar.

— Están dementes — espetó Naruto — ¿A qué loco se le ocurriría el viajar a un lugar tan remoto del universo, a congelarse el trasero a menos doscientos setenta y dos grados centígrados? Incluso sin entrar a ésa cosa, ya se siente un frío brutal.

— Ése es precisamente el encanto, tarado — le contestó Karin, aún maravillada por la apariencia de aquella nebulosa — Es asombroso pensar que tenemos el honor de ser algunos de los pocos seres inteligentes que han viajado hasta éste lugar. Supongo que ustedes, en algún dado momento, llegaron a trasladarse hasta aquí. ¿No es así, Aino-san?

La pelinegra negó.

— No realmente. Hemos viajado en las proximidades de la nebulosa, pero nunca nos hemos adentrado a su interior. Apenas conocemos datos como su temperatura, composición y densidad, gracias a los análisis que hemos hecho mediante drones, pero jamás hemos profundizado en la nebulosa — señaló la morena — Encima de todo, debido al criogenizante frío húmedo, así como su densa composición de helio, nuestros aparatos suelen fallar en cuestión de horas.

— Oh, comprendo — dijo Karin.

— Será mejor que se coloquen los cascos protectores, puesto que nos vamos a adentrar completamente a la nebulosa. No respiren el aire de la nebulosa, o se les congelarán los pulmones al instante — advirtió la líder cyborg.

Tan sólo pensar en ello les criogenizaba la sangre a casi todos, o quizá era el terrible frío al que estaban siendo sometidos, o era simplemente algo tan coincidente que resultaba gracioso. Todos se colocaron los cascos que les entregó Aino, entretanto que Sasuke se puso una mascada que le otorgó Sakura, infundida con su aura, la cual le mantenía aislado de respirar el peligrosamente criogenizado aire que soplaba ferozmente en la nebulosa, como un huracán de categoría dos en la escala de ciclones, aunque aún así relativamente tolerable y no muy devastador. Ésto se debía a que la densidad del helio y el hidrógeno eran muy bajas en comparación al aire, además de que eran los elementos más comunes de la nebulosa.

La nave ya había disminuido su velocidad notablemente, aunque aún así viajaba a una enorme velocidad que le hacía poder aproximarse a la nebulosa en cuestión de minutos, aproximadamente unos diez. Sakura vio que su madre tenía activada una tenue aura alrededor de su cuerpo, así que ella misma activó su propia aura, igualmente tenue como la de su progenitora, y entonces tomó de la mano a su novio, quien estaba vestido con ropa de algodón, una capucha térmica de la misma tela que llevaba además una capucha. Pronto, el aura de Sakura también rodeó el enorme y musculoso cuerpo de Sasuke.

El moreno miró a su novia, por encima del visor táctico que le otorgó Aino.

— ¿No tienes frío, Sasu-chan? — preguntó en un susurro Sakura, ella sí sintiendo un poco de frío.

Sasuke vio cómo su pequeña novia temblaba un poco, pese a estar aislada con su aura, la cual emitía al menos una temperatura de cómodos veinticinco grados. Si era sincero, él apenas y sentía frío, como si un humano regular estuviese expuesto a una temperatura de la Antártida, a menos ochenta grados. Sasuke estaba acostumbrado a climas extremos, pues en algún tiempo entrenó en la zona de la Antártida, cerca de las proximidades del Glaciar de Neptuno. En aquel entonces, no tenía las ropas necesarias para resistir el desgarrador frío. Encima de todo, estaba científicamente comprobado que las mujeres resisten menos el frío, debido a su mayor grasa corporal. La grasa corporal de Sasuke era casi inexistente, por lo que resistían mucho el frío, a comparación de su novia Sakura o cualquier otra persona, de hecho.

— No realmente. Sí siento un poco de frío, pero es tolerable — contestó el moreno, fumando un poco de cannabis — Además de todo, durante un tiempo entrené en las montañas del Antártico, a una temperatura de aproximadamente menos sesenta grados, sin la vestimenta adecuada. Igualmente, alguna vez estuve arrestado en Pandemonium, cuando tan sólo era un mocoso, y varias veces me hicieron trabajar en el invierno y sin ropas, más allá de unas bermudas dañadas.

Sakura de inmediato rememoró aquel terrible sueño que le mostró su suegra ya fallecida, Mikoto Uchiha, en el cual Sasuke había sido torturado brutalmente, durante años. La pequeña ninfa rememoró con profundo dolor el cómo Sasuke había sido cortado, golpeado, flagelado y azotado brutalmente, al grado de deformarle la piel y causarle hemorragias severas. De tan sólo revivir aquellos instantes, Sakura sintió cómo es que su corazón se estrujaba con tremenda fuerza y cómo las lágrimas amenazaban con salir de sus hermosos ojos esmeralda. Igualmente, sentía que un sollozo y gimoteo estaba a punto de salir de sus labios, pero se contuvo haciendo esfuerzos sobrehumanos.

Sasuke entrecerró su mirada, al ver que Sakura desvió su mirada. La ninfa derramó una fugaz lágrima que se limpió de inmediato. Por supuesto que aquello extrañó a Sasuke, al ver que su novia evadía su mirada.

— Hey, Cerezo, ¿qué pasa? — preguntó consternado Sasuke.

Sakura se apresuró a limpiarse la lágrima, volvió su rostro a su novio y le sonrió, ocultando su dolor de recordar cómo había revivido aquel doloroso sueño, el cual en apariencia le había afectado más a ella de lo que a Sasuke le afectó el vivirlo.

— No es nada, Sasuke-kun... Tan sólo sentí una irritación en mi ojo y me retiré una lágrima que estaba a punto de criogenizarse... — se excusó Sakura — Tú sabes... el frío de éste lugar es extremo, Sasuke-kun...

El moreno se quedó en silencio unos segundos. ¿No se supone que, por ello, Sakura estaba rodeada de su tenue aura que la mantenía caliente el cuerpo y aislada del brutal frío al que era sometido la nave? Encima de todo, la temperatura era fría, quizá por debajo de los menos noventa grados dentro de la nave, pero no era lo suficiente como para congelar una lágrima al instante, especialmente porque las lágrimas son sumamente saladas. Sasuke sabía que su novia estaba mintiendo y tenía incentivos de averiguar el porqué de la evasiva de la princesa hada, pero aquel no era ni el lugar, ni el momento adecuado para ponerse a platicar de ello. Ya tendrían tiempo para ello, en un lugar más cómodo y a solas.

Sasuke exhaló audiblemente oxígeno y asintió.

— Comprendo. Supongo que es la primera vez que estamos expuestos a un frío tan abrumador como éste — secundó falsamente el azabache, pues aún no se creía el cuento de su princesa.

Sakura repentinamente sonrió, se pegó a su novio, lo más que le permitía su asiento y cinturón de seguridad, y entonces se estiró lo que más se le permitía, para besar suavemente la mejilla de su amado Sasu-chan, con todo su amor. Aquello, obviamente, sorprendió aún más a Sasuke. Sakura simplemente le miraba con sus ojos cargados de infinito amor y con una tierna sonrisa en su precioso rostro, además de que sus pómulos tenían un hermoso sonrojo que hacían que Sasuke se quedara embobado con la hermosa apariencia de su niña.

— Sasubaby... mi bebé hermoso... nunca olvides que te amo con todo mi corazón... — musitó tiernamente la niña hada, apenas audible para su novio — Te amo y siempre voy a amarte, pase lo que pase... Te prometo que yo te compensaré por todo lo que has tenido que sufrir y por lo que has perdido...

Sasuke enarcó una ceja.

— ¿Por qué me dices éso tan de repente, Sakura? ¿Qué es lo que pasa? — preguntó extrañado el Uchiha.

Sakura simplemente le sonrió con aún más amor de lo que lo hacía y lo besó de nuevo en su mejilla, aunque besó más barba que piel, debido a que Sasuke ahora tenía un espeso bello facial.

— Por nada. Simplemente porque sé que has tenido una vida muy dura y que has sufrido injusticias que jamás debiste haber pasado — objetó la ninfa, acariciando el poderoso brazo de su novio — Te prometo que te haré el hombre más feliz en el multiverso... Te amo con todo mi corazón y te amaré hasta mi último aliento...

Sasuke seguía perplejo, pero después sonrió genuinamente y asintió.

— Yo también te amo, Cerezo. Lo sabes — contestó el Uchiha, besando ahora él la frente de su pequeña — En fin. Mejor siéntate bien, porque aún estamos viajando a una velocidad peligrosa y las fuerzas G pueden dejarte inconsciente.

Sakura asintió y besó una última vez a su novio, ahora en la comisura de los labios, para finalmente sentarse correctamente en su asiento y esperar a que la tecnológicamente avanzada nave interplanetaria arribara a su destino.

Con cada vez que avanzaban al interior de la nebulosa, se sentía un frío terrible y criogenizante. Los únicos que enduraban el frío eran los cyborgs, Sasuke y Kaguya, porque el resto sentía un frío brutal, como si estuvieran dentro de alguna especie de cámara criogénica a menos cien grados bajo cero. Incluso el respirar dentro de la nave causaba dolor a los pulmones de los chicos, aunque lo cierto era que sus cascos aún no estaban completamente sellados y sus tanques de oxígeno activados. Aino les había señalado que esperaran hasta que ingresaran al interior de la nebulosa.

Los chicos vieron cómo es que la nave ingresó completamente a la nebulosa, viendo el resplandor de la misma enceguecer el panel cristalino de la nave, y entonces el frío se hizo aún más abrumador.

Advertencia: niveles de temperatura críticamente bajos. Iniciando sistema de calefacción térmica ambiental — anunció la computadora de la nave.

— ¡Vaya! ¡Ya se habían tardado con éso! — dijo Naruto, frotándose los brazos a través de su traje.

Temperatura interior actual del ambiente: menos veinte grados Celcius — señaló la computadora — Límite establecido para el interior: veinte grados Celcius.

— Será un verdadero problema cuando intentemos salir a exponernos a la temperatura criogénica de la Nebulosa Boomerang, así que no se quiten los trajes — remarcó Aino — Computadora: reduce el límite de temperatura a diez grados centígrados.

Atención: secuencia de comando alterada. Se reducirá la temperatura límite a diez grados Celcius. Esperando confirmación.

— Afirmativo. Inicia de nuevo el parámetro para temperatura máxima — ordenó la morena.

Secuencia confirmada. Límite máximo establecido a diez grados Celcius.

Eventualmente, la temperatura interior se estableció en los diez grados centígrados, aún frío pero no terrible como en la temperatura de la nebulosa. Cada que avanzaba la nave, sin embargo, el sistema tenía que adaptarse a la temperatura baja, encima de que había zonas en las que estaba peligrosamente cerca del cero absoluto. Hielo se empezó a formar en el cristal templado de la nave, causando un empañado del vidrio. De no ser porque estaba templado, y porque un campo de fuerza protegía a la nave al frente, seguramente cualquier roca relativamente pequeña lo haría pedazos.

Eventualmente, todos pudieron ver numerosos cuerpos celestes, totalmente congelados y aislados el uno del otro, además de que había un objeto relativamente pequeño al centro de aquella nebulosa, apenas emitiendo luz infrarroja, de acuerdo a como lo detectaban los sensores de la nave. Sakura y Kaguya igualmente ajustaron su espectro visible, en la longitud infrarroja, de modo que prácticamente era invisible para todos, excepto los cyborg, las hadas y la nave.

— Una enana marrón... — dijo Sakura, viendo el cuerpo celeste al centro.

— ¿Huh? ¿Enana marrón? — repitió Naruto, aún sin poder visualizar correctamente el astro — ¿Qué se supone que es éso?

— Son estrellas de baja masa, regularmente entre las setenta y cinco masas de Júpiter. Algunos los conocen como "estrellas fallidas", porque son incapaces de fusionar hidrógeno, como las estrellas de la secuencia principal, tal y como lo es nuestro sol en Terra, o el astro de Juno, lo que nosotros llamamos Kepler-22 — explicó Sakura — Durante su juventud, eran capaces de brillar ligeramente, apenas por encima de un exoplaneta del tipo super-Júpiter. Al paso del tiempo y la quema de su combustible, pierden la mayor parte de su radiación y únicamente emiten longitudes de onda entre los ochocientos nanómetros y los dos mil quinientos nanómetros. Longitudes de onda imperceptibles para el ojo humano, mas no para otras especies, como la Homo Fata, como nosotras. Supongo que ustedes también lo detectaron, ¿no es verdad, Aino-san?

La morena asintió.

— Por supuesto. Tenemos espectrómetros incorporados en nuestros "ojos biónicos", los cuales nos permiten ajustarnos a cualquier clase de longitud de onda — afirmó Aino — Aquella enana marrón debe estar apenas en las setenta y cinco masas de Júpiter, juzgando por su baja temperatura. A pesar de que aquel cuerpo está relativamente frío, entre menos treinta grados y los cero centígrados, aquella enana marrón seguirá emitiendo radiación durante aproximadamente 10^37 años, muy cerca de la era de los agujeros negros, cuando el universo se expanda y se enfríe, comenzando a morir lentamente.

Tenten y los Uzumaki estaban asombrados de escuchar aquello, pues eran rangos temporales simplemente absurdos. Seguramente ningún ser del tipo biológico viviría todo aquel tiempo, no cuando Terra termine o completamente consumida por la gigante roja que será el sol, o, si se salva de aquella gigante, cuando el sol se enfríe completamente y se vuelva una enana blanca y Terra termine completamente congelada al paso de millones de años. Incluso Juno se vería en las mismas circunstancias, salvo por el hecho de que ellos no dependen de funciones fisiológicas como los terrícolas y especies terrícolas lo hacían. Un ser biológico enfrentaría muchos desafíos para sobrevivir en aquellos tiempos.

— ¿La muerte del universo? — preguntó Karin, sin saber el porqué se le congelaba la sangre de tan sólo imaginarlo, ¿o acaso era por la nebulosa?

Aino asintió.

— Eventualmente, debido a que el universo está en constante expansión, y a pérdida de combustible, la formación de nuevas estrellas será imposible — inició a explicar la presidenta de Juno — Cada que sucede una nova, sea del tipo supernova o hypernova, toda la materia que expulsa es simplemente el abono necesario para la formación de una nueva estrella. Las estrellas son el resultado de la acumulación de polvo cósmico y elementos que eventualmente combustionan y forman una esfera de gas muy caliente, como lo es el sol de su sistema solar y nuestra estrella, ambas de secuencia principal — detalló — Sin embargo, con el paso de los años, el universo irá expandiéndose a rangos de distancia absurdos, inconmensurables para nosotros, y la formación de estrellas irá decayendo, a la pérdida de elementos y decaimiento de los átomos. En 10^40 años, será imposible la formación de nuevas estrellas y los únicos cuerpos celestes serán los agujeros negros. Dicha etapa durará un rango temporal aún más absurdo, aproximadamente unos 10^106 años, poco más de un googol de años. Éso si es que los protones decaen, por supuesto. De no ser así, se prolongaría a 10^10^76 años. Suena un rango temporal fuera de lógica, pero ni el universo es eterno y eventualmente alcanzará un máximo estado entrópico.

— El caso es que Chaos, por algún motivo, parece querer acelerar la muerte del universo — señaló ahora Sakura, mirando aún al frío objeto estelar en la pantalla — No sé cuál sean sus intenciones, pero no voy a permitir que siga causando estragos por doquier. Ya suficientes muertes se han provocado por su causa y no toleraré más.

Atención: llegando al punto de no retorno — anunció la nave espacial, frenando progresivamente la velocidad — Advertencia: posible interferencia electromagnética impide el acceso al punto de no retorno. Por motivos de seguridad, se ha detenido la aceleración de las turbinas. Se mantendrá una estabilidad en el horizonte del no retorno.

— ¿Una interferencia electromagnética? — se dijo a sí misma Aino, acercándose al panel de la computadora de la nave — ¿Cómo es posible éso? Debimos haber detectado el barrido de frecuencias desde hace años luz.

La pelinegra presionó varios botones en el panel principal y en el cristal de la nave apareció un área perfectamente esférica, la cual aparecía distorsionada en múltiples tonalidades. Aino intentó rastrear el origen de la interferencia, pero la computadora no podía dar una precisión exacta. Lo más que pudo hallar Aino fueron cuatro puntos que mostraban estar conectados al interior de la nebulosa, seguramente mediante campos gravitatorios. Los cuatro puntos mostraban una similar interferencia electromagnética, pero eran parcialmente visibles como cuatro satélites enanos, seguramente de una masa similar a la de la luna de Terra.

— Tal parece que éstos satélites naturales están relacionados con la interferencia — expresó la presidenta de Juno, con una mano en el mentón — Probablemente estén causando un barrido de frecuencias y es lo que nos impide seguir rastreando el interior de la nebulosa. Hasta que no hagamos algo con ésta interferencia electromagnética, no podremos avanzar ni un kilómetro más.

— ¿Por qué no? ¿No acaso podemos aún ver? — preguntó torpemente Naruto, haciendo que Sasuke se llevara una palma a la frente.

— ¿Eres estúpido, o estás compitiendo para ello? — le espetó Sasuke, sacudiendo de un lado a otro su cabeza — Es obvio que la nebulosa tiene un radio de al menos un año luz desde el centro, lo que equivale a casi diez billones de kilómetros; nueve punto cinco billones de kilómetros, para ser exactos. Buena suerte hallando tu camino con una interferencia electromagnética del nivel de ésta nebulosa. Quedarías perdido para siempre en el sitio más frío de todo el universo.

Todos, exceptuando Karin y Tenten asintieron. Realmente ambas chicas también tenían la misma perspectiva de Naruto, pero no quisieron hacer el ridículo como lo hizo el príncipe de los Uzumaki. El rubio, en cambio, simplemente rodó los ojos y se encogió de hombros, sin importarle que se había puesto él sólo en evidencia, de nuevo. De todos modos, ¿cómo es que él iría a saber tantos detalles científicos?

— Bah, yo no soy un condenado cerebrito, como todos ustedes — respondió molesto el Uzumaki.

— No es cuestión de ser un erudito, Usuratonkachi. Es puro sentido común — siguió insistiendo el Uchiha — Aunque esperar que tu cerebro, de una masa de Planck, pueda asimilar éso es como tratar de hallar el santo grial.

— ¡¿Qué dijiste, estúpido?! ¡Repite éso! — desafió Naruto.

Sakura no pudo evitar reírse discretamente ante el ácido comentario de su amado Sasuke-kun, quien fumó en victoria por hacer enfadar al rubio. Sasuke sonrió torcido, como solamente él podía hacerlo, y se encogió de hombros.

— Hey, solamente estoy señalando lo obvio, ¿no es verdad? Eres más estúpido que un neanderthal. Incluso ellos formaron civilizaciones primitivas. Dudo mucho que tú seas capaz de limpiarte el trasero, sin la ayuda de tu novia.

— ¡Tú, maldito gorila! ¡Te voy a enseñar de lo que soy capaz! — espetó el rubio, tratando de quitarse el cinturón de seguridad, el cual estaba entrelazado por seguridad.

— ¡Oh, por favor! ¡No me durarías ni diez segundos, maricotas! ¡Con un sólo puñetazo te dejo convulsionando en el suelo! — se burló Sasuke, aunque ahora más enojado que antes — ¿Te acuerdas de la paliza que te dí en el continente olvidado? Pues adivina qué, idiota. Aquella vez no estaba utilizando ni el uno por ciento de mi verdadero poder. Te acabaría en cuestión de un instante.

— ¡¿Oh, de verdad?! ¡Pues yo he estado entrenando y ahora estoy seguro de que te puedo hacer polvo! — gruñó el rubio — ¡¿Por qué no vienes y compruebas qué tan inútil soy, Bakasuke?!

— ¡Al cliente lo que pida, maricotas! — gritó Sasuke, ya levantado de su asiento, tal y como Naruto — ¡Vamos a uno de ésos satélites y verás que te voy a partir la madre!

De alguna manera, Sakura apareció entre los dos y los separó el uno del otro, con una leve ventisca de su elemento viento.

— ¡Ya es suficiente, ustedes dos! ¡Dejen de comportarse como un par de niños de doce años! — les regañó Sakura, fulminándolos con la mirada.

— ¡Oh, mira quién lo dice! ¡La loli con cabello de salmón! — rebatió Naruto, apuntando a Sakura con un dedo.

— ¡No le digas así a mi chica, degenerado incestuoso! — bramó Sasuke, tomando del traje al rubio y levantándolo un poco del suelo.

— ¡Cierra la boca, maldito pedófilo! ¡Al menos yo no me ando cogiendo a una mocosa de doce años! — respondió el rubio.

— ¡¿Quién diablos te crees, idiota?! ¡Te voy a destrozar la cabeza, estúpido! — amenazó Sasuke, levantando su puño derecho a la altura de su cabeza.

— ¡Basta ya! — gritó de nuevo Sakura, llamando la atención de ambos — ¡Y para tu información, Uzumaki Naruto, te recuerdo que tengo dieciocho años, a pesar de que parezco una preadolescente! ¡¿De acuerdo?! — remarcó, apuntando ahora ella al chico — ¡Ahora, vuelvan a sus asientos, antes de que los deje inconscientes con uno de mis hechizos!

A regañadientes, ambos chicos se separaron finalmente, mientras que Sakura suspiró para pasar su propio enojo. La princesa hada se acercó a su novio, a quien le acarició suavemente el pecho y le tomó de la mano derecha, con su pequeña mano izquierda.

Sasuke-kun, no caigas en el juego de Naruto... — le pidió dulcemente Sakura, mediante su enlace telepático — No es más que un tonto que le gusta provocarte. Además, debes tener cabeza fría para la misión, amor.

Sasuke suspiró, igual para pasarse el enojo, y asintió.

Está bien, lo siento — se disculpó el Uchiha, aunque Sakura negó, haciéndole saber que no necesitaba hacerlo — Me molesta la gente estúpida como el Dobe. En serio que lo mejor sería es que nunca tenga descendencia con la zorra de Karin.

Sakura rió levemente y abrazó fugazmente a su amado.

Todos tenemos derecho a vivir, bebé. Incluso gente como Naruto — argumentó Sakura, sonriéndole a su amado y besando su mano derecha con cariño, pues Sasuke era demasiado alto y ni con sus tacones stiletto de plataforma lo alcanzaba — No todos pueden tener un coeficiente intelectual tan alto como el tuyo, Sasubaby. Recuerdo que Mikoto-san y mamá alguna vez dijeron que tenías un IQ de aproximadamente trescientos, ¿cierto?

Sasuke enarcó una ceja.

¿Cómo sabes tú eso? Ni yo mismo lo sabía — dijo Sasuke, aún mediante el enlace telepático.

Recuerdos de nuestro pasado juntos, amor. Los recuerdos que alguna vez olvidamos — aludió la princesa ninfa — Te conozco mejor de lo que tú te conoces a ti mismo, Sasu-chan. Créeme.

Sasuke enarcó ambas cejas, pero después encogió los hombros.

Como sea. Al menos nuestros hijos serán superiores a los Uzumaki. Éso es un hecho — remarcó Sasuke, mientras que Sakura se reía dulcemente.

Ambos chicos volvieron su mirada hacia Aino, quien resopló con frustración y encaró a todos los presentes.

— Muy bien, todos. Creo que necesitaremos hacer algo al respecto con aquella interferencia electromagnética. No podemos simplemente adentrarnos a la nebulosa. No si no queremos perdernos para siempre en aquel infierno criogenizado — dijo la chica.

— ¿Qué sugieres, Aino-san? — inquirió Sakura, ya separada de su novio, Sasuke.

— Tendremos que ir a aquellos cuatro puntos personalmente y hallar la causa de la interferencia, de ser posible desactivarla. No llegaremos a ningún lado si nos adentramos a la nada. Puede que nos perdamos para siempre, si lo hacemos.

— De acuerdo. Dices que son cuatro puntos, ¿cierto? — preguntó la princesa ninfa — Entonces sería conveniente que, ahora sí, nos dividamos en equipos de dos personas. Preferentemente, cada uno acompañado por uno de los dragones elementales.

— Buena idea. Así podremos liberar la interferencia electromagnética cuanto antes — secundó la pelinegra — Ya tengo localizados los cuatro satélites que causan la interferencia. ¿Cómo irán los equipos?

— Similar a como lo planeamos desde un principio — interrumpió Sasuke, terminando de fumar su cigarro de cannabis — Sakura, Ignis y yo iremos a uno de ellos. El resto puede ordenarse como se le pegue la gana. No me interesa.

Sakura suspiró, porque su novio no cambiaba su horrible actitud. Sin embargo, estaba más que feliz de ir con Sasuke a uno de los satélites.

— De acuerdo. Sakura-san y Uchiha-san serán los que irán al satélite norte, a un millón de kilómetros de distancia — dijo Aino, haciendo unos tecleos en la pantalla, señalando en tonalidad rojo el satélite al norte del mapa en el cristal — ¿Quiénes serán los que irán al extremo sur?

— Si les parece, iremos nosotros, Sir Kakashi y yo — mencionó Kaguya, quien tenía puesta su armadura de combate warlock, elegante e imponente al mismo tiempo — ¿Le parece bien, Sir Hatake? — inquirió, mirando al aludido.

Kakashi asintió.

— Por supuesto. Es un honor para mí acompañarle — respondió el peliplata, haciendo una elegante reverencia, propia de un paladín de su linaje y categoría.

— Muy bien. Entonces ya quedó el punto del sur — marcó Aino en el panel — Ahora, necesitamos un equipo al este — señaló.

— ¿Crees que puedan auxiliarnos, Tenten-san, Neji? — preguntó Kaguya a la monja y a su anterior sirviente, actual mano derecha de ella.

— Claro, no hay problema — apoyó la castaña, siendo secundada por el pelicafé, con un asentimiento.

— El último extremo, al oeste de la nebulosa, será cubierto por ustedes, ¿no es así? — aludió la presidenta de la república de Juno a los Uzumaki.

Naruto levantó sus manos, encogiendo los hombros.

— ¿Tenemos otra opción? — preguntó sarcástico el Uzumaki.

— Sí la tienes. Te puedes quedar aquí a retocarte el maquillaje o hacerte el manicure — se burló Sasuke, sonriendo con sorna.

— ¡¿Qué dijiste, tarado?! — rugió furioso el Uzumaki.

Sin embargo, antes de que se abalanzara al Uchiha, Karin lo detuvo al ponerse frente a él y empujarlo con su mano.

— ¡Ya basta, Naruto! ¡No te vas a estar peleando con Sasuke por cada tontería! ¡Mucho menos por comentarios sexistas! — le reprimió la pelirroja, mirándolo con ojos de espada.

El chico se calmó, mientras que la chica Uzumaki se dirigió a la líder de los junonianos.

— Aino-san, nosotros nos encargaremos del punto oeste — aseguró Karin.

— Muy bien. Ya todos los puntos cubiertos, partamos cuanto antes — mandó Aino a su equipo de pilotos.

— A la orden — contestaron todos al unísono.

Pronto, todos se sentaron en los asientos que les correspondían y la nave viajó a una velocidad warp 1, pues no estaban ni a un año luz de distancia entre punto y punto, encima de que era peligroso usar velocidades superiores y colisionar con los satélites.

.


.

La nave se detuvo en el satélite norte, tras haber dejado al resto de los guerreros terrícolas. La compuerta de debajo de la nave espacial se abrió magnéticamente y en la plataforma ya estaba Ignis en cuatro, con Sasuke y Sakura en su espalda. Una vez que la plataforma descendió unos cien metros de la nave, Ignis adquirió vuelo y se movió a través de la criogenizante nebulosa. Apenas se expusieron a la brutal temperatura helada, el cuerpo de Ignis se congeló casi completamente, aunque su temperatura corporal natural y la llama en su cola le permitía mantener una temperatura estable, de al menos treinta y cinco grados externos.

Sakura, sin embargo, estaba preocupada por la aparente dificultad que Ignis mostraba al volar hacia el satélite, donde se supone que estaba la interferencia.

— Ignis-sama... ¿está seguro que estará bien? — preguntó consternada la princesa ninfa, viendo el cuerpo lleno de hielo del dragón del fuego — Se está condensando demasiado hielo en sus alas y cuerpo...

Ignis volvió su mirada hacia Sakura y sonrió arrogante, aunque lucía aterrador con su aspecto imponente.

Bah, ésto no es nada para mí, mocosa — aseguró el mastodonte alado — No soy una debilucha hada como tú, quien depende de magia para sobrevivir. La temperatura de mi torrente sanguíneo se mantiene arriba de cuatro mil grados Kelvin, así que es imposible que me enfríe más allá de algunos grados centígrados.

— ¿De verdad? Me alegro por ello, por su bienestar, Lord Ignis — pronunció la ninfa, con una leve sonrisa — ¿Será el mismo caso para los demás dragones elementales? — se preguntó — Me preocupan los chicos, especialmente Tenten y Neji.

Ignis asintió.

Quizá Edaphos tenga un poco de complicaciones, puesto que es un dragón de elemento tierra, pero lo logrará — argumentó Ignis, volando a gran velocidad a través del aire — Por otro lado, tengo entendido que aquella extraña mujer les dio un dispositivo para preservar la temperatura ambiente en el interior de sus trajes, ¿cierto?

Sakura asintió.

— Aún así, me preocupa que puedan quedar atrapados en el fuerte vendaval de ésta nebulosa. No solamente es fría, pero expulsa una tormenta eólica de al menos ciento sesenta y cinco kilómetros por hora. Lo equivalente a un huracán de categoría dos — remarcó la ninfa, quien se sostenía con su brazo derecho del torso de Sasuke, éste mismo abrazándola firmemente contra su cuerpo — Un categoría dos es capaz de causar inundaciones de hasta un metro de profundidad, por lo menos en Terra. Sin mencionar que se imposibilita el andar en aquellas condiciones.

Estarán bien, sobretodo Ray. El mayor desafío para los otros dragones será la criogenizante temperatura — refutó Ignis, quien se había rodeado de un manto de fuego que, extrañamente, no quemaba ni a Sasuke ni a Sakura — Y aún con ello, podrán sobrevivir por al menos unas cuarenta y ocho horas a la intemperie.

— Olvidémonos de los demás. Concentrémonos en la misión — interpeló el Uchiha, quien sostenía de aquel enorme collar con pinchos en el cuello de su "mascota" — Ya tendremos tiempo de estar de niñeras del resto.

Ignis asintió, mientras que Sakura entrecerraba su mirada. En serio que no le agradaba el modo en que su novio se dirigía al resto de sus amigos, o los que se supone que debían ser sus amigos. No obstante, sabía que aquel tampoco era el momento para ponerse a discutir por trivialidades. El moreno vio que Sakura estaba con un rostro de molestia por su comentario, de modo que se bajó un poco la mascada que tenía y besó suavemente la frente de su niña, mientras que la ojiesmeralda volvía su mirada extrañada a su amado.

— Hey, Sakura, descuida. No dejaremos a su suerte a ésos tontos, te lo prometo — le garantizó el Uchiha.

Aquello bastó para la ninfa, por lo que Sakura sonrió tiernamente, besó de pico los labios de su novio y lo cubrió con la mascada que tenía.

— Vamos, Sasu-chan. No te descubras el rostro o se te congelarán los pulmones, amor — pidió dulcemente Sakura, preocupada porque algo le pasara al hombre de su vida — ¿Te molesta si me quedo entre tus brazos? Tengo frío.

— ¿Por qué me molestaría? Me lo hubieras dicho desde el principio — le recriminó Sasuke a su amada, metiéndola adentro de su capucha, únicamente sacando la cabecita de su niña a través del cuello de su capucha, cubierta de lo que parecía un líquido helado — Hey, Ignis, súbele a la calefacción. Mi chica se está convirtiendo en un témpano de hielo.

Pfft... humanos. Tan débiles, frágiles e insignificantes — masculló el dragón — Como sea. Supongo que no tengo de otra.

El dragón aumentó la temperatura del interior de las llamas, donde estaban refugiados Sasuke y Sakura, de modo que ahora ambos se sentían a un ambiente aproximado a los cero grados centígrados. Aún bastante frío, pero tolerable en comparación del casi cero absoluto de la nebulosa. Sakura, por su lado, se abrazó al cuerpo de su novio, recargó su cabecita en el hombro izquierdo de su amado y lo besó dulcemente en el cuello, haciendo que Sasuke sonriera y que la abrazara aún más contra sí mismo.

Ignis viajó durante aproximadamente unos treinta minutos por el criogenizante aire, tratando de llegar lo más pronto posible al satélite que les correspondía a Sasuke y a Sakura, tanto porque las ropas de Sasuke se estaban congelando, haciendo que el moreno y la ninfa sufriesen de una hipotermia leve, como por el hecho de que a Ignis se le estaba complicando ligeramente aletear sus enormes alas. Incluso sus llamas estaban bregando por mantenerse aisladas de hielo.

Eventualmente, después de un viaje que les había lucido eterno a Sasuke y a Sakura, Ignis finalmente divisó un relativamente pequeño satélite natural, al menos del tamaño de la luna de Terra, el cual estaba cubierto completamente de una helada nieve y gruesas capas de hielo.

Creo que por fin llegamos a nuestro destino — anunció el enorme dragón legendario — Rayos. Hasta respirar éste condenado aire cuesta trabajo.

— Dímelo a mí, que soy un humano común y corriente — enunció ronco Sasuke, pues incluso sus cuerdas vocales estaban siendo afectadas por la espantosa temperatura criogenizante — Será mejor que le avisemos a los demás.

Sakura asintió, poniéndose de pie junto con su amado Sasuke-kun. Aunque no quería apartarse de los brazos del amor de su vida, tanto por sentirse amada como por la temperatura que le brindaba el azabache, la ninfa se vio pasivamente forzada a salirse de la capucha y a activar su propia aura para aislar la criogenizante temperatura ambiente de la Nebulosa Boomerang. No solamente respirar costaba trabajo para los tres, sino que incluso ver era sumamente complicado. Sasuke tenía un visor táctico que le proporcionó Aino, mientras que Sakura e Ignis dependían de su avanzada visión.

— Aquí equipo alfa, cambio — habló Sasuke, a través del dispositivo comunicador en su oído derecho — ¿Me escuchas, Aino? Cambio.

Fuerte y claro, Uchiha-san. Los demás equipos están por llegar a sus posiciones — anunció Aino, a través del comunicador que Sasuke y Sakura tenían en sus orejas — ¿Cómo están las condiciones atmosféricas en el exterior, Uchiha-san, Sakura-san?

— T-Terribles... — respondió Sakura, tiritando de frío ante el ambiente helado — No puedo esperar a salir de éste lugar.

Aino rió a través del comunicador.

Solamente estaremos aquí algunas horas, princesa Cerezo. En cuanto logremos dispersar la interferencia y adquirir el sello, nos iremos cuanto antes. Es peligroso, de todos modos, en permanecer en éstas condiciones meteorológicas y atmosféricas — remarcó Aino — Un momento... parece que tenemos otra transmisión activa... Aquí mando de control...

Aquí equipo beta. Hemos llegado al extremo sur del punto de no retorno, en el satélite natural — dijo Kakashi, a través de su comunicador — Se siente un frío terrible y cuesta incluso mover los músculos de la cara. Fuera de ello, al parecer hay una pequeña estructura como un mini-templo, donde seguramente se encuentra la causa de la interferencia de la nebulosa.

Aquí equipo gamma. También hay una estructura similar a la que menciona Sir Kakashi, en el punto este extremo — habló ahora Neji, igual a través del comunicador — El aire es bastante denso en ésta zona, con una corriente de aire de aproximadamente ciento cincuenta kilómetros por hora.

Equipo delta. El frío aquí es igual de terrible y el viento también es fuerte. Nuestro anemómetro marca aproximadamente ciento sesenta kilómetros por hora y el termómetro mide menos doscientos setenta y un grados. Vaya ganancia — dijo Karin, mediante su comunicador, con ironía absoluta ante el último enunciado — Demonios... De haber sabido, me hubiese quedado en Juno. Siento que me tienen que amputar los brazos y piernas.

Resiste tan sólo un poco, Uzumaki-san — rió divertida Aino, imaginando el terrible sufrimiento de un helado viento en los brazos de los chicos — Dime, Uzumaki-san. ¿puedes hallar alguna pista que, potencialmente, te guíe a la interferencia electromagnética?

Tal parece que Naruto halló una cueva subterránea, a un desnivel aproximado de tres metros. No tenemos nada de luz, por lo que no nos hemos aventurado a explorar — replicó Karin — ¿Hay alguna manera de que nos proporcione éste traje luz?

Por supuesto. Lo pueden activar por comando de voz, diciendo "Activar Visión Nocturna" o pueden pulsar un pequeño botón verde en sus brazaletes en sus brazos izquierdos — indicó la presidenta de Juno — Mediante aquel panel, pueden alterar los nanómetros y la longitud de onda necesaria, de acuerdo a su ambiente.

Escuchando la explicación de Aino, todos, incluyendo Sasuke con su visor táctico, activaron su modo de visión nocturna, de modo que ahora veían objetos en una tonalidad de verde monocromático. Sakura y Kaguya, por su lado, ajustaron su longitud de onda en su espectro visible para ajustarse a la frecuencia infrarroja, de modo que ellas vieron en rojo monocromático a sus alrededores. La intensa luz de la Nebulosa Boomerang fue filtrada por los visores de los terrícolas, así como las pupilas de los caleidoscopios de Sakura y Kaguya.

— Aquí equipo alfa. Sasuke-kun halló una estructura de roca helada en éstos momentos— dijo Sakura, a través de su dispositivo radio-comunicador — Supongo que debe tratarse del origen de la interferencia electromagnética, porque puedo detectar un barrido de frecuencias con mi aura.

Recibido. Necesitaré entonces que se adentren en el interior de aquellas cuevas y estructuras a investigar la causa de la interferencia electromagnética. Entretanto, yo haré un mapeo en infrarrojos de aquellos objetos. Mantengan sus aparatos encendidos, pues es crucial para no solamente el éxito de la misión, sino para auxiliarlos, en caso de que lo necesiten.

— Entendido, Aino-san. En cuanto tengamos información Sasuke-kun y yo, nos comunicaremos a través de éste dispositivo — garantizó la ninfa pelirrosa — Cambio y fuera.

Todos los demás también dijeron un cambio y fuera, para después adentrarse a explorar aquellas estructuras heladas y relativamente grandes, aunque potencialmente pequeñas en comparación con la supuesta enana marrón al centro de aquella nebulosa helada. Para cuando Sakura se dio cuenta, Sasuke ya estaba excavando con una pala que trajo como herramienta de parte de Aino, buscando desenterrar el resto de aquella enorme estructura de roca, la cual parecía más dióxido de carbono congelado. El moreno se pasó unos diez minutos, aproximadamente, tratando de exhumar aquella estructura sepultada al fondo de aquel satélite, el cual parecía más un planeta enano.

— Déjame ayudarte, Sasuke-kun — pidió Sakura, aumentando su aura notablemente — Voy a utilizar mi elemento tierra para desenterrar aquella estructura.

— De acuerdo.

Una vez que Sasuke se apartó unos veinte metros del área, Sakura extendió un poco sus brazos, en un ángulo de unos treinta y cinco grados, y se rodeó con un aura de tonalidad marrón claro. Con un aumento de su aura, la princesa de las hadas levantó una enorme cantidad de aquella tierra extremadamente dura y la pulverizó por completo. Para no desperdiciar toda aquella potencial energía, Sakura la transformó en fotones de alta energía y la infundió en su aura, aunque en realidad no tenía mucho efecto en ella, porque de por sí el aura de Sakura ahora era infinita.

Cuando Sakura excavó toda aquella tierra y hielo del suelo, con el uso de sus poderes, el moreno, la pelirrosa e Ignis vieron una cueva gigantesca, quizá era de kilómetros de diámetro, y una entrada a la caverna de al menos unos cien metros de pura área, por donde salía un viento sumamente helado, seguramente viciado de millones de años encerrado dentro de aquella cueva. También había helio líquido alrededor de la cueva, el cual se adhería a la pared y "resbalaba" a través del muro, como si se tratara de una corriente ascendente.

— Mira, Sasuke-kun, es helio. Está actuando como un superfluido — dijo Sakura, apuntando con su pequeño dedo izquierdo al líquido helado que fluía a lo largo de la superficie de la cueva.

Sasuke asintió, al mismo tiempo que se colocó en una rodilla, para examinar más a detalle la cueva.

— Por supuesto. El helio ha pasado el punto Lambda y ahora está en su estado Helio II. Cuando está a menos de dos punto siete grados Kelvin, el helio comienza a comportarse como un fluido — detalló Sasuke, aunque Sakura aquello ya lo sabía.

Oh, así que ésa es la razón por la cual el helio está fluyendo y desafiando a las leyes de la gravedad, ¿huh? — mencionó Tenten, a través del comunicador, haciéndoles saber a los demás que ella había encontrado el mismo fenómeno — ¿A qué se debe aquello?

— Cuando un líquido pierde toda viscosidad, fluye libremente a través de una superficie, sin fricción alguna. Ésto solamente es posible a temperaturas extremadamente bajas, cerca del cero absoluto — informó Sakura, igualmente a través de su comunicador — Si pudieses encerrar el helio dentro de un circuito cerrado, podrías hacer que fluya eternamente, siempre y cuando mantengas la misma temperatura y presión atmosférica. Dado que aquí la presión atmosférica es muy baja, el helio mantiene un circuito cerrado, similar a como lo harías en una cámara de vacío.

Tengan mucho cuidado de no tocar directamente el helio líquido, muchachos — advirtió Aino, desde el mando de operaciones de la nave — Si por algún motivo llegan a estar en contacto prolongado con el Helio II, se congelarán sus trajes para fríos extremos. Está de más decir que si se llega a quebrar la zona congelada del traje, y llegan a estar directamente expuestos a menos doscientos setenta y dos grados ambiente, sufrirán quemaduras severas por enfriamiento y morirán en cuestión de un minuto, aproximadamente. En el mejor de los casos, sobrevivirán con necrosis severa y seguramente tendríamos que amputar sus extremidades, incluyendo sus genitales, chicos.

El escuchar aquello les congeló la sangre a todos, exceptuando a Sasuke. No era que al moreno no le preocupara el perder una extremidad por frío extremo, sino que él no era tan estúpido como para permitir aquello. Además, estaba adecuadamente abrigado para fríos extremos, con ropas hechas de piel de animal térmico y vestimenta de algodón. Encima de todo, Ignis mantenía una temperatura relativamente tolerable de menos cien grados centígrados ambiente, con su llamarada poderosa del cuerpo. Sakura igual mantenía un área de al menos veinte mil kilómetros cuadrados templado con su aura, en combinación con la radiación térmica de Ignis.

— Como sea. Terminemos con todo ésto — ordenó Sasuke — En cuanto tenga alguna noticia importante, les informaré. No fastidien entretanto, idiotas. Cambio y fuera.

— ¡Sasuke-kun...! ¡¿En qué quedamos con tratar bien a los demás?! — le regañó en un mascullido Sakura.

— Oh, por favor, Sakura. El día que se ganen mi respeto tal vez considere el dirigirme a ellos adecuadamente — repeló Sasuke, rodando los ojos — Ahora, vayamos a ésa condenada cueva helada.

Sasuke descendió de un salto y cayó sobre una superficie parcialmente sumergida en Helio líquido. Por suerte, Aino le había proveído al Uchiha con unas botas criogénicas, aunque de todos modos no era bueno que permaneciera en aquel sitio o se congelaría por completo su cuerpo, junto con la bota.

— Vamos, Sakura. Sabes que no es bueno que permanezcamos en un sólo sitio por mucho tiempo. Tenemos que movernos constantemente — avisó Sasuke, caminando al interior de la cueva.

Sakura suspiró y levitó hacia la posición de su amado Sasuke-kun. Era como pedirle peras al olmo el esperar que Sasuke cambiara algún día su horrible actitud.

— Ignis-sama... ¿viene con nosotros? — pidió Sakura, más que preguntar, cuando volvió su mirada al señor de las bestias.

Creo que sería demasiado arriesgado que ingrese a aquella cueva helada. Puedo fundir completamente el material en el interior y causar una inundación — advirtió el colosal reptil, mirando de vuelta a la princesa de las hadas.

— Por ello no habrá mayor problema, m'lord. Yo puedo contener todo aquel líquido o encerrarlo dentro de una singularidad espacio/tiempo — aclaró la princesa de las hadas — De nada serviría que se quede en el exterior a solas, Ignis-sama.

El dragón enarcó un ojo, girándose completamente a la ninfa.

Éso sería incluso más peligroso que la inundación, mocosa — recalcó Ignis — Como sea. Tú serás la única responsable si es que algo sucede dentro de aquella helada cueva, puesto que tú estás insistiendo a que les acompañe.

Sorpresivamente, Sakura asintió.

— Por supuesto. Le prometo que mantendré todo en orden — prometió la niña hada — Vamos, entonces, Lord Ignis.

Ignis redujo su tamaño a unos tres metros de altura, el doble de Sakura con todo y tacones, en efecto, y voló levemente, detrás de Sakura, quien igual levitaba enfrente de él. Ignis ahora estaba sorprendido de sí mismo, pues jamás imaginó que lucharía lado a lado junto a una hada para salvar el multiverso. Hasta hace algunos millones de años, existía un odio absoluto entre la especie Homo Fata y la especie Draco Sapiens, la especie de dragones mitológicos inteligentes en las que Ignis se encuentra como "rey". Aquel odio había culminado en una brutal guerra que casi extingue a no solamente la especie Draco, sino por lo menos a un setenta por ciento de toda la vida en Terra. Solamente detrás de la extinción del Pérmico-Triásico que acabó con un setenta y cinco por ciento de toda la vida, y la razón del porqué el noventa y nueve punto nueve por ciento de todas las especies que alguna vez existieron están actualmente extintas.

Ignis era el dios dragón, Draco Ignis de acuerdo a su especie y por ello el nombre, y tenía poderes simplemente asombrosos, rivalizando incluso con los de Sakura o Sasuke. Si hubiese querido, Ignis habría extinguido a todos los seres de Terra en un instante, o habría destruido por completo al planeta, dado que Ignis podía sobrevivir en el espacio exterior, similar a loa tardígrados o conocidos mejor como ositos de agua. Solamente Sasuke y Sakura podrían sobrevivir al espacio exterior, aunque seguramente perderían el conocimiento en el acto, por asfixia.

Y ahora, Ignis estaba luchando lado a lado con la especie "enemiga" de Sakura, todo para salvar no solamente a Terra, sino al multiverso en su totalidad. En sí, de hecho, Ignis también tenía familia por la cual luchar, no solamente en el sentido de los sobrevivientes de la especie Draco, sino que tenía una esposa e hijo recién nacido de quién cuidar. Porque incluso un ser tan mitológico y poderoso como lo era Ignis también tenía una vida fuera de las peleas. Ignis, en realidad, luchaba más por su familia que propiamente por el destino del cosmos.

Ignis sonrió de ver que la lucha por sus seres queridos le llevó a aliarse con un "enemigo", como lo era Sakura. El enorme e imponente monstruo sonrió de extremo a extremo y se rió oscuramente, haciendo que Sakura lo volteara a ver, mientras ella también volaba a su lado.

— ¿Sucede algo, Ignis-sama? — inquirió la princesa de las hadas.

El enorme monstruo miró a la pelirrosa y volvió a sonreír, intimidando un poco a la ninfa de cerezos.

¿Quién diría que terminaría ayudando a la especie que tanto odié durante millones de años? — refirió Ignis, finalmente entrando dentro de la cueva — De haberte conocido antes de saber que eras la mujer de Uchiha, seguramente ahora mismo ya estarías muerta, princesa hada. Aún a éstas alturas, soy perfectamente capaz de matarte, incluso con tus nuevos poderes, princesa Cerezo — señaló ahora, incrementando un poco el miedo en Sakura, aunque no al grado de sentirse amedrentada — Y sin embargo, ahora estoy ayudando a una niña hada, nalgas miadas.

Curiosamente, lejos de que Sakura se ofendiera por la acidez de los comentarios del imponente reptil alado, la ninfa monarca sonrió amigable.

— Sea cual sea su motivo para luchar a nuestro lado, aún si es por obligación indirecta, le agradezco enormemente que nos ayude a salvar a nuestro universo, m'lord — agradeció con sinceridad Sakura.

Bah, no es como si me agradara hacerlo, mocosa. Soy un dios entre las bestias, niña. Tengo casi el mismo tiempo de vida de Terra y he estado en incontables peleas, donde en ninguna de ellas ha sobrevivido ninguno de mis oponentes, incluyendo hadas arcanas — rememoró el dragón, aún volando al interior de la cueva — No pienses que estoy haciendo las pases contigo, mocosa. Si estoy ayudándoles actualmente a lucha contra Chaos, es porque ése maldito interfiere en mis planes de ser el supremo amo del cosmos. Una vez que acabemos con ése maldito, después acabaré con ustedes dos y conquistaré al multiverso por mi propia cuenta.

Aún con aquel amenazante comentario, Sakura sonrió aún más y negó.

— No se lo permitiré, Lord Ignis. No le permitiré conquistar al omniverso. No importa si tengo que poner mi vida al límite y enfrentarme a usted — advirtió gentilmente Sakura, aunque Ignis apenas se inmutó — Sin embargo, aún así le agradezco que nos ayude, sean cual sean sus motivos.

Ignis soltó un monosílabo, al estilo de Sasuke, y sonrió de vuelta.

Como sea. Será divertido el ver hasta dónde llegan tus poderes, mocosa. Realmente estoy ansioso de poder algún día luchar contigo, con mi verdadero poder. Sé que será una pelea espectacular — le alabó el dragón — Bien, ahí está Sasuke — interrumpió la conversación, apuntando con su dedo derecho.

El moreno estaba examinando una roca, con extraños jeroglíficos parpadeantes, los cuales parecían dar un código en referencia a la Nebulosa Boomerang.

— ¿Sasuke-kun? — le llamó Sakura, por lo que el moreno la miró de reojo — ¿Pasa algo?

Sasuke asintió.

— Creo que ésta extraña piedra está mostrándonos pistas en referencia a aquel extraño campo electromagnético que rodea el centro de la nebulosa — contestó Sasuke, finalmente incorporándose de pie.

El moreno le hizo una seña a Ignis, quien asintió e incrementó la temperatura de su cuerpo, de modo que el helio se vaporizó en el interior de la cueva. Por medida de precaución, Sasuke se cubrió con su mascada, pues podía intoxicarse con el helado vapor. Sakura, por su lado, aterrizó suavemente en el suelo del satélite, sorprendiéndose de su extremadamente baja gravedad, y caminó hacia aquella piedra que Sasuke observaba. La ninfa se cubrió con su aura, pues el helio estaba condensado a niveles peligrosos en el interior de la cueva.

La chica se arrodilló en cuclillas, para ver más a detalle aquellos jeroglíficos.

— Hmm... tal parece que ésto no es un lenguaje, propiamente hablando — demostró Sakura — No hay un orden específico o gramática adecuada. Son apenas pictogramas sobre los satélites que conectan con el centro de la nebulosa y ésta de acá parece una especie de deidad — mostró la chica, apuntando con su pequeño dedo izquierdo a la figura de una hermosa doncella, rodeada de lo que parecía una ráfaga de agua — De acuerdo a lo que puedo descifrar, al parecer éstos satélites son una especie de sellos que mantienen una barrera mágica alrededor de ésta bella doncella. Dicha doncella es la que, en teoría, mantiene la cruda temperatura de los alrededores, o al menos en principio. La realidad es que las nebulosas pasan por éste proceso, al ser estrellas fallidas.

— ¿Hay alguna manera de liberar el sello? — preguntó Sasuke, arrodillándose junto a Sakura.

La ninfa, más por instinto que por otra cosa, tomó de la mano izquierda a su novio y siguió descifrando el jeroglífico.

— Bastaría con romper éstos sellos y liberar el plasma que encierran. La energía que mantienen atrapada en el sello expulsaría un jet que conectaría en una zona céntrica del área de la interferencia y con ello la barrera se desactivaría. La temperatura, sin embargo, es probable que no aumente, sino todo lo contrario. Es probable que disminuya a menos doscientos setenta y tres grados, apenas unas milésimas encima del cero absoluto.

— Entonces será mejor avisarles al resto — dijo Sasuke, pulsando un botón en su comunicador en la oreja — Aquí equipo alfa. De acuerdo a los jeroglíficos que Sakura descifró, dentro de las estructuras que hallaron debe haber un sello, marcado con jeroglíficos, los cuales deben destruir para liberar el plasma en su interior. Dicho plasma reactivará y desmantelará aquella interferencia electromagnética, con lo cual desvanecerá el campo electromagnético que la contiene.

Entendido, equipo alfa — respondió Aino, desde la nave al exterior de la nebulosa — Esperando confirmación de beta, gamma y delta.

Apenas pasaron unos segundos, Aino recibió una señal de los otros equipos.

Aquí equipo delta. Pudimos hallar una similar estructura a la que alfa encontró — habló Karin, a través de su comunicador — Emite un destello azul cyan, una radiación helada muy intensa y un efecto de densidad elevado, aunque curiosamente poco efecto gravitacional.

Aquí equipo gamma. También hay una estructura similar aquí — secundó Neji, con su comunicador.

Equipo beta, comunicándose. Tenemos una estructura similar a la que señalan el resto — ahora dijo Kakashi — Nos mencionan que hay que destrozar éstas piedras, ¿cierto?

— Éso parece — contestó el príncipe de los Uchiha — Supongo que tendremos que hacerlo al mismo tiempo para coincidir con los jets de plasma.

Es lo más probable — apoyó Aino — De acuerdo, entonces. Les auxiliaremos con nuestros cañones de rieles de antimateria para destruir aquellos puntos. Tan sólo necesitamos que excaven lo suficiente para que tengamos campo libre de tiro.

Sasuke sonrió y soltó su estereotípico monosílabo.

— Éso no será necesario. Yo haré pedazos ésta roca de un sólo golpe.

Quizá no lo sea para ti, Uchiha-san, pero tal vez lo sea para los demás — rebatió Aino — Aunque lo ideal sería que pudiesen hacerlo por su propia cuenta...

De hecho, tal vez realmente no necesitemos de su apoyo, Aino-san — argumentó Kakashi — Tal vez mis fuerzas no se comparan con las de Sasuke, pero incluso yo debo ser más que suficiente para demoler ésta roca, con mi espada. Supongo que debe tener una similar dureza al carbino, pero debo ser capaz de destruirla con fuerza brutal.

Quizá yo también pueda destruirla con mi fuerza... Con ayuda de Naruto, claro — aclaró la pelirroja, mediante el transmisor,

¿Qué hay de ustedes, equipo gamma? — preguntó Aino, mirando el panel donde se veía las figuras de Tenten, Neji y Edaphos.

Lamentablemente, nosotros no contamos con la fuerza necesaria para destruir la roca, así que supongo que tendré que utilizar mi magia de ataque para devastar la estructura — avisó Neji.

— Imposible — interpeló Sakura, sorprendiendo a todos, exceptuando a Sasuke e Ignis, quien ni se enteraba de nada — La roca absorbe cualquier clase de radiación en el ambiente, transformándolo en plasma. Incluso la radiación infrarroja que emitimos naturalmente de nuestros cuerpos está siendo absorbida por las rocas. Lo único que sucederá es que debilitarás tu cuerpo, Hyūga-san.

Rayos... ¿qué haremos, entonces? — preguntó frustrada Tenten, mediante el comunicador de su traje — Ni siquiera con mi fuerza podría llegar a destruir ésta cosa.

Descuida, Tenten-san. Simplemente utilizaremos nuestro cañón de rieles de antimateria para destruir aquella estructura — le garantizó Aino — Sin embargo, es demasiado peligroso que se queden en aquella zona, por lo que en un momento iremos por ustedes.

— Olvida éso — interceptó Sasuke — Edaphos aún está contigo, ¿no es verdad, Tenten?

¿Huh? Claro — respondió la pelicafé — ¿Qué con ello?

— ¿Tengo que explicarte todo con manzanas? Es obvio que Edaphos posee la fuerza suficiente para demoler ésa cosa. Avísale de ello y dile que lo ordenamos Ignis y yo.

Como sea — dijo Tenten, haciéndole caso a Sasuke.

En su zona, la pelicastaña se acercó cautelosamente a Edaphos, quien le miraba pasivamente, a pesar de que su mirada era imponente, al ser el dragón legendario de la tierra.

— Perdone, Lord Edaphos... — se dirigió con respeto Tenten al imponente reptil que parecía tener piel de montaña — Tenemos un inconveniente con el hecho de que nosotros no podemos destruir una roca de carbino que encierra el sello de la nebulosa. Queríamos solicitar que, por favor, nos ayude a destruir la roca.

Edaphos entrecerró su mirada, haciendo que Tenten respingara. ¿Sería acaso que el dragón no tenía la más mínima intención de ayudarlos? ¿O será que Tenten no se estaba dirigiendo con el respeto adecuado ante el legendario monstruo?

El dragón agachó un poco el rostro, poniéndose muy cerca de Tenten, la cual estaba nerviosa ante las acciones de aquel reptil que actualmente tenía unos tres metros de alto.

Destruir una roca, ¿huh? — repitió Edaphos, quien actualmente estaba completamente cubierto — Hay un problema con ello.

Tenten se esperaba lo peor, quizá la negativa del imponente dragón. El reptil rocoso entrecerró su mirada, haciendo que se pusiese más nerviosa.

Puedo destruir la roca, pero seguramente terminaré también destruyendo el satélite en el acto. Todo depende de la resistencia del material que estemos hablando — advirtió Edaphos.

Tenten se alivió un poco, excepto por el hecho de que Edaphos podía destruir el satélite en el que estaban.

A pesar de que puedo destruir aquella roca, puede que el sismo que cree se extienda por todo el planetoide — refirió el legendario monstruo.

Sakura, quien estaba a literalmente millones de kilómetros desde el punto de Tenten, pudo escuchar todo a la perfección, al aumentar su espectro audible. Más concretamente, los decibelios y longitud de onda que podía percibir del sonido.

Por éso no hay problema — les dijo Sakura, con su propio comunicador — Yo puedo mantener estable todo el satélite, exceptuando la estructura de la roca. Tan sólo necesito que me den unos segundos para hallar la emisión de radiofrecuencias y mantener la cohesión atómica.

— Es verdad, m'lady. Usted posee habilidades mágicas muy por encima de las mías — recordó Neji.

Correcto, ya pude localizar la emisión de radiación. Denme un minuto y aumentaré la gravedad y presión atómica de la materia que pisan. Sería conveniente que se apartaran del suelo, preferentemente montando a Edaphos — recomendó la ninfa.

— Entiendo — dijo la monja — Perdone, Lord Edaphos... Sakura-hime se ofreció a mantener estable el satélite, pero nos recomendó que le montáramos, para evitar ser aplastados por la fuerza de gravedad. ¿Estará bien que le montemos de nuevo?

El dragón asintió.

Por supuesto — enunció calmado el ser rocoso, aumentando su tamaño y colocándose en cuatro patas — Suban cuanto antes, por favor.

A la orden de Edaphos, Tenten y Neji saltaron al lomo del dragón y éste adquirió vuelo, de modo que levitaba dentro del templo de al menos unos cien metros de altura, con varios kilómetros de área.

— Estamos listos, m'lady — anunció Neji.

Muy bien. Incrementaré la gravedad y presión atómica. Espero que Lord Edaphos pueda contener la gravedad. Aquí voy.

Desde el aire, Tenten sintió cómo la gravedad del satélite incrementó drásticamente, al menos unas mil veces la cantidad de gravedad presente en Terra. La monja y el Hyūga colapsaron sobre el lomo del rocoso reptil, quien parecía no afectado por nada.

— Dios... la gravedad es muy pesada... — masculló la monja, haciendo un increíble esfuerzo de incorporarse.

Tenten-san... Hyūga-san... no se levanten, por favor — pidió Edaphos, sorprendiendo a los chicos por la amabilidad del dragón de la tierra — Si se levantan aún un poco, impactarán contra mi espalda con una fuerza equivalente a un millón de toneladas. Lo suficiente para pulverizar todos sus huesos y licuar su carne. Manténganse recostados.

— De acuerdo — aceptó Tenten, articulando sus palabras con enorme dificultad.

Del lado de Sasuke, Sakura levitó lo más alto que le permitía aquella caverna de cien metros de alto, tal y como Ignis volaba a la altura de ella. El azabache, por su parte, desenterró con sus manos el resto del hielo que cubría a la piedra y se tronó sus nudillos.

— Muy bien. Prepárense todos a pulverizar éstas rocas — ordenó Sasuke, a través de su comunicador.

Entendido, equipo alfa. Esperando indicaciones — respondió Kakashi.

— A la cuenta regresiva de tres, todos impactarán contra las rocas — remarcó el Uchiha — Tres... dos... uno... ¡ahora!

Sasuke impactó su puño derecho en la roca, tal y como el resto lo hicieron, incluyendo Edaphos, y con ello los sellos quedaron completamente pulverizados al impacto, siendo reducidos a polvo y escombros. El impacto fue tan fuerte en el área de Sasuke que no solamente la roca se pulverizó por completo, sino que el suelo se sacudió violentamente, resquebrajándose en su totalidad y cavando una monstruosa zanja, encima de que la cueva donde se hallaba el sello se derrumbó completamente. Aquello, por supuesto, fue previsto por Sakura, quien levantó sus manos a lo alto y contuvo todo el material que estaba a punto de derrumbarse sobre de ellos. La pelirrosa descompuso aquella materia en energía y la absorbió por completo dentro de su aura, de modo que Ignis, Sasuke y ella quedaron completamente expuestos al criogenizante e impetuoso aire de menos doscientos setenta y dos grados centígrados, o un grado Kelvin.

De pronto, un GRB de tonalidad azul turquesa salió disparado de donde antes estaba la roca, el cual se extendió un año luz de distancia y se dirigió al centro de la nebulosa. Sakura vio cómo aquel jet astrofísico se elevó hacia un punto en específico, además de que otros tres GRBs se juntaron con el que emanaba del satélite donde todos estaban. En aquella zona, se generó una esfera de plasma muy poderosa y aparentemente caliente, la cual brillaba con una intensidad superior a la de un quasar.

La pelirrosa miró impresionada cómo es que aquella energía crecía de tamaño y aumentaba gradualmente la temperatura de la nebulosa. Sakura entonces abrió sus ojos como platos, al ver cómo aquella esfera de energía estaba a punto de detonar.

— ¡No puede ser! ¡Es un kugelblitz! — dijo Sakura, gritando nerviosa — ¡Al suelo todos, chicos! — advirtió, aumentando su aura para proteger a todos con un campo de fuerza.

A la orden de Sakura, todos, exceptuando Sasuke, Ignis y los dragones, se arrojaron al suelo y se cubrieron sus cabezas, entretanto que Aino activó en la nave otra escudo de plasma, el cual rodeó enteramente a la nave. El kugelblitz se expandió enormemente e incrementó la energía atrapada en su interior, para después explotar con una fuerza equivalente a la de un yottatón de TNT, simplemente brutal. La energía se expandió por toda la nebulosa, a una temperatura absurdamente alta, aunque apenas por algunos segundos, por lo que toda la Nebulosa Boomerang fue abrasada por el monstruoso calor, además de que una onda de choque de plasma se expandió a una velocidad superior a la de la luz, consumiendo toda materia que se hallaba en su camino; la que no estaba protegida por Sakura.

Cuando toda la calamidad pasó, la nebulosa extrañamente no se vio alterada, pese a la poderosa ráfaga de la onda expansiva anterior. De hecho, la temperatura pronto decreció de nuevo a los menos doscientos setenta y dos centígrados, o un grado Kelvin. El viento, sin embargo, ahora soplaba un tanto más fuerte, aproximadamente a unos doscientos cincuenta kilómetros por hora, haciendo que el frío se sintiese peor.

Uchiha-san... Sakura-san... ¿me escuchan? — preguntó Aino, desde la cabina de control de la nave — Por fin la barrera electromagnética se ha disipado y tengo un panorama claro. Tal parece que hay una zona relativamente plana, rocosa y amplia en el interior de aquella área esférica de la nebulosa. Tal y como lo predije, en el centro de aquella nebulosa se encuentra una enana marrón, a una temperatura muy baja. Ya deberíamos poder cruzar sin mayores complicaciones el punto de no retorno.

— Entendido. Viajaremos al interior, entonces — anunció Sasuke — Prepárense para partir de inmediato, todos — mandó.

¡Un momento! ¡¿Cómo diablos esperas que nos movamos tan rápido como lo propones, gorila?! ¡Nosotros no tenemos las habilidades que la ñoña de tu loli tiene, tarado!

— ¿Crees que no pensé en éso, idiota? Mira y aprende, maricotas — le respondió ácidamente Sasuke — Sakura, por favor, crea un agujero de gusano, donde todos podamos viajar al centro de aquella nebulosa.

— De acuerdo. Dame un segundo, Sasuke-kun... — pidió la ninfa.

Sakura cerró sus ojos un momento y juntó sus manos en el pecho, como si estuviese rezando, y entonces el aura de la pelirrosa se expandió a unos dos metros de su cuerpo, apenas agitando un poco más la de por sí poderosa ventisca. De repente, en los alrededores, en un área esférica de la nebulosa apareció una singularidad espaciotemporal, del tipo ringularidad y entonces se abrió un agujero negro de Kerr, de tipo rotatorio, el cual mostró un túnel de gusano en el interior.

Sakura separó sus manos, abrió sus ojos y le sonrió a Sasuke, quien asintió de vuelta.

— Muy bien. Muevan todos sus traseros, de inmediato — ordenó el Uchiha.

Sin protestar, todos montaron a su respectivo dragón, incluyendo Sasuke y Sakura, y los dragones de inmediato volaron en dirección al portal espacio/tiempo que era aquel agujero negro rotatorio. Tan pronto lo cruzaron, todos se encontraron del otro lado del portal, el cual se cerró detrás de ellos, y se mostró al frente una enorme porción de tierra de al menos el diámetro de la supuesta área de la interferencia electromagnética. Los dragones de inmediato aterrizaron en el suelo, con una leve sacudida de todo el terreno.

Sasuke y el resto descendieron de inmediato, inspeccionando el área circundante alrededor de ellos.

— ¿Dónde se supone que estará el sello? — preguntó Kakashi, mirando un área alejada.

— Miren éso — señaló Sakura, con su dedo índice izquierdo, a una especie de cofre a lo lejos, rodeado de un viendo azulado.

Sasuke y la ninfa se acercaron caminando a aquel extraño cofre, aún rodeado de aquel viento cobalto, y entonces Sasuke acercó su mano al mismo. Apenas tocó el cofre, Sasuke sintió una brutalmente helada corriente congelar completamente su brazo, por lo que se apartó de inmediato, viendo pasmado cómo aquel hielo continuaba congelando progresivamente su cuerpo. Sakura por supuesto que se alarmó, ante lo cual la princesa de las hadas se acercó corriendo al hombre de su vida y le calentó su extremidad con su aura, a una temperatura de ochenta grados centígrados, con lo cual finalmente destruyó el hielo, aunque éste se congeló antes de caer al suelo.

— Rayos... es helio sublimado... — masculló Sasuke — Tal parece que ésta cosa es el que encierra el sello del agua.

Sakura entrecerró su mirada, cuando analizó de nuevo el arcón usando su caleidoscopio en forma de flor de cerezo. Lo que notó Sakura es que aquel viento helado no solamente estaba ionizado, sino que estaba infundido con aura mágica, lo que le hizo entender que alguien controlaba a voluntad propia aquel cofre. Lo que fuese que estuviese encerrado dentro de aquel cofre, sin duda tenía un poder impresionante, porque se podía sentir una energía emanando de aquel baúl mágico.

— Hay algo dentro de ése cofre... — advirtió Sakura, enfocando su pupila en el cofre mágico — Y estoy un noventa y nueve punto nueve por ciento segura de que, lo que quiera que esté ahí adentro, es el responsable del brutal clima dentro de ésta nebulosa.

Todos se quedaron pasmados, a excepción de Sasuke, quien volvió a examinar el cofre.

— ¿Estás segura de ello, Sakura? — le preguntó el moreno a la ninfa.

Sakura asintió.

— Cien por ciento. Puedo incluso sentir una presencia dentro de aquel cofre — confirmó la pelirrosa, finalmente acercándose al mismo — Intentaré abrirlo.

— No es por ofenderte, Cerezo, pero no podrás hacerlo — advirtió Sasuke, quien recibió una mirada intrigada de la ninfa — Quizá seas muy poderosa, en habilidades mágicas, pero careces de la fuerza física para hacerlo.

Sakura tenía que darle crédito a Sasuke por éso. No lo decía de manera condescendiente o altanera el moreno, sino únicamente haciéndole saber a Sakura sus limitaciones como una hada. Quizá ni su tía Tsunade podría haber abierto aquel cofre.

— Pero si tocas tú el cofre, te congelarás por completo, Sasuke-kun — argumentó Sakura — Es muy peligroso. No solamente quedarás paralizado, sino que tu temperatura corporal disminuirá peligrosamente y podrías morir de una hipotermia.

Sasuke negó.

— Éso no sucederá — rebatió el moreno — Deja que yo me encargue de ello.

Sin embargo, antes de que Sasuke siquiera tocara el cofre, Naruto ya estaba a su lado, lo empujó con su mano derecha y lo apartó completamente.

— Hazte a un lado, gorila. Deja que un hombre se encargue de ésto — se burló el rubio, adquiriendo su modo Daemon Force.

Sasuke rodó los ojos y levantó sus manos indiferente.

— Haz lo que quieras. Total que si te mueres aquí mismo, por mí mejor.

Tras ello, Sasuke retrocedió unos pasos, encendió un cigarro de cannabis que comenzó a fumar y miró atento a lo que hacía el Uzumaki. Naruto se frotó las manos, tomó el cofre con sus manos y el hielo se consumió con su manto. De inmediato el pelirrubio tiró varias veces de él, halando con todas sus fuerzas del mismo, en un intento de abrir el baúl que estaba infundido con aura y iones. Todos vieron cómo Naruto estaba haciendo su mejor esfuerzo para intentar abrir el cofre, pero eran inútiles, puesto que tal parecía que el arcón estaba reforzado por diamante. Sasuke sonrió torcido y le dio una calada larga a su cigarro, para después expulsarla en dirección del príncipe de los Uzumaki.

— ¿Qué pasa, Uzumaki? ¿Tienes miedo de que se te arruine el manicure? — se burló Sasuke.

Naruto gruñó de fastidio, fulminando parcialmente a su odiado rival con su mirada, y siguió haciendo esfuerzos para intentar abrir el cofre. De hecho, en varios de aquellos intentos, Naruto lograba abrir el mismo unos centímetros, pero una brutal fuerza de gravedad parecía atraer a la tapa del cofre, por lo que se volvía a cerrar con intensidad, como si alguien lo hubiese soldado con plasma y titanio. Así se la pasó Naruto, intentando abrir el cofre y siendo observado con una sonrisa de burla por los demás. Incluso Sakura, quien no solía burlarse del infortunio de la gente, no podía evitar cubrirse la boca para no soltar la carcajada.

Eventualmente, Naruto se cansó y quedó recostado sobre el cofre. Sasuke terminó de fumar su cigarro de cannabis, se acercó al cofre y tomó a Naruto del hombro derecho, con su grande mano izquierda.

— Hazte a un lado, idiota. Deja que un verdadero macho alfa se encargue de ésto — espetó burlón el Uchiha, empujando fuertemente a Naruto, casi haciendo que se caiga — Mira y aprende, soyboy.

— ¡Sasuke-kun...! — exclamó nerviosa Sakura, al mismo tiempo que extendía su mano izquierda a su amado, con su puño derecho cerca de su mentón.

— Estaré bien, Cerezo. Lo prometo — garantizó el moreno, volteando a ver fugazmente a la princesa de las hadas.

Sasuke enterró sus manos en el cofre, tomó la tapa con sus dedos y la arrancó de un sólo tirón, sin hacer el más mínimo de los esfuerzos. Del fondo del cofre salió expedido otro GRB, exactamente de la misma tonalidad de los anteriores, salvo que éste portaba una brutal cantidad de energía, además de que hacía que todo el suelo se cimbrara con la potencia de un estallido de rayos gamma. El jet astrofísico se elevó a por lo menos un año luz de distancia, con un diámetro de al menos un kilómetro de ancho, por lo que todos fueron mandados a volar, incluyendo los dragones.

Sasuke pronto recuperó su postura y atrapó en el aire a su pequeña novia, entre sus fuertes brazos. Sakura enterró su cabecita entre el cuello de su amado, sintiendo la helada ventisca de aire que le estaba congelando el cabello y ropas. Sasuke se arrodilló y abrazó a Sakura contra su cuerpo, escondiendo la cabeza de la niña hada entre su pecho. El resto también recuperó su punto de equilibrio, algunos de ellos gracias a la ayuda de los dragones. Sasuke, por otro lado, se cubría su rostro con su antebrazo izquierdo, pues varios trozos de hielo salieron expedidos en su dirección.

Cuando todo pasó, todos, a excepción de los dragones, Sasuke y Sakura, ésta última aún entre los brazos de su novio, estaban derribados y cubiertos de hielo. Sasuke apartó su brazo finalmente, sacudiendo agresivamente su extremidad para apartar el hielo, y miró a su novia.

— ¿Estás bien, amor? — preguntó Sasuke, sin darse cuenta de lo que decía.

Sakura abrió sus ojos como platos, dejando perplejo al moreno.

— ... ¿Q-Qué fue lo que dijiste, Sasuke-kun? — preguntó en un titubeo la ninfa, pasmada de haber escuchado aquellas palabras.

— ¿Huh? ¿De qué hablas, Cerezo?

Sasuke entonces se percató de lo que había dicho, por lo que él también abrió sus ojos, hasta casi salírsele de sus cuencas oculares, y se sonrojó levemente, lo cual le pareció sumamente adorable a la princesa de las hadas.

— ¡No! ¡No dije nada! — contestó el moreno, desviando su rostro de su novia, porque sentía sus pómulos calientes.

Sakura sonrió enternecida, tomó el apuesto rostro de su novio con su pequeña mano derecha, lo atrajo hacia ella gentilmente y después le dio un dulce beso en sus labios, transmitiéndole todo el amor que ella siempre sentiría por él.

— Descuida. Estoy bien, Sasubaby — murmulló con ternura la princesa de las hadas, con un hermoso sonrojo en sus pómulos pecosos.

Sasuke se quedó completamente embelesado con el increíblemente hermoso rostro de su novia, por lo que él mismo se acercó lentamente a los dulces labios de cereza de la princesa de las hadas, ansioso por besar los labios de su niña.

— Princesa... — murmulló hipnotizado Sasuke, mientras que Sakura cerraba sus ojos, dispuesta a recibir el beso de su novio.

Sin embargo, antes de que se besaran, se escuchó una risa entre malévola y seductora a unos metros de ellos, por lo cual ambos apartaron sus rostros de inmediato. Sasuke vio a lo lejos cómo se formaba la figura de una hermosa mujer de cabello azul cyan, con piel blanca, casi albina como la de Sakura y Kaguya, de aproximadamente un metro ochenta de estatura, vestida además con un vestido de estilo griego, similar a los que Sakura solía usar de manera recurrente, y unas sandalias stiletto de tonalidad plata, como su vestido. La mujer, además, era increíblemente voluptuosa, tanto como lo serían Hinata o Kaguya.

Sasuke y Sakura eventualmente se incorporaron, tal y como el resto. Los hombres presentes en aquel lugar no pudieron evitar quedarse algo embobados con la impresionante apariencia bella de la mujer, aunque Sasuke lo hizo de manera discreta, para no hacer enfadar a su novia. Aún con ello, Sasuke despejó sus pensamientos de ver aquella bella mujer, además de que jamás se le compararía a su novia, y entrecerró su mirada.

— Una ondina... — musitó Sakura, al ver a la bella mujer hada.

— ¿Ondina? — preguntó Tenten, volteando a ver a Sakura.

La princesa de las hadas asintió.

— Una ondina es una hada del elemento agua. Su poder consiste en la manipulación del frío y los fluidos — explicó la pelirrosa — Debí haberme imaginado que aquel poder provenía de parte de un hada...

La ondina miró a la princesa de las hadas y sonrió, tal y como lo haría una femme fatale.

— Oh, vaya. Es un honor que Lady Cerezo, la princesa de las hadas, conozca sobre mi existencia — dijo entre malévola y divertida la mujer.

La mujer miró a todos los chicos, pero después se le quedó viendo sensual y pícara a Sasuke. Por supuesto que Sakura se percató de la mirada atrevida que le enviaba aquella mujer, por lo que entrecerró su mirada e infló un poco sus mejillas.

— Debo suponer que tú eres la Pain Elemental de éste sitio. Más concretamente, tú debes ser la Pain Elemental guardiana del sello del agua. La Pain Elemental del agua, ¿cierto? — dedujo Sasuke, más que preguntar.

La bella mujer sonrió aún más sensual, colocándose en una atrevida pose con su mano izquierda en la cadera, y asintió.

— En efecto, bombón. Yo soy la ondina, guardiana del sello del agua — afirmó la mujer, mandándole un beso soplado a Sasuke y haciendo que Sakura se irritara aún más, al grado que su rostro ya competía con el cabello de Karin — Mi nombre es Thalassa, la Pain Elemental del agua.

— ¿Thalassa? ¿Será que el mar fue llamado así en su honor? — preguntó Kakashi, mirando atento a la bella mujer.

— Ciertamente — confirmó la bella ondina del agua — Fuiste tú el terroncito que me liberó, ¿no es así, guapo? — le preguntó a Sasuke.

El moreno ignoró por completo el atrevimiento de aquella mujer y asintió. Sasuke entonces tomó su sanjiegun entre sus manos y se posicionó en su postura de combate típica con el bastón triple articulado.

— Vayamos directo al punto — exigió Sasuke — Realmente odio luchar con mujeres, pero lo haré si no tengo opción. Sin embargo, te daré el beneficio de la duda, así que permitiré que te rindas y que nos entregues el sello del agua. ¿Qué decides?

La bella mujer sonrió aún más sensual, llevándose sus manos a su increíble escote, el cual bajó un poco, mostrando aquel maravilloso valle entre sus enormes senos que sencillamente lucían suculentos para cualquiera.

— Lo lamento, pero no te lo puedo entregar así tan fácilmente, querido — desafió la mujer, haciendo que el moreno afilara sus ojos.

— Hmp, ya veo. Entonces tendrá que ser por las malas — siseó el Uchiha.

Pero justo cuando estaba a punto de atacar a la mujer, la peliazulada levantó su mano derecha, deteniendo de pronto a Sasuke.

— No obstante, te lo puedo entregar con mucho gusto, si es que haces algo por mí, bebé... — ronroneó la bella ondina.

— "¡¿Bebé?!" ¡¿Quién diablos se cree ésta fulana, llamando a mi Sasu-chan "bebé"?! ¡Solamente yo le puedo decir así! — masculló irritada Sakura, sintiendo su sangre hervir de puro enojo.

Sasuke, en cambio, tomó una postura neutra, aunque jamás bajó la guardia.

— ¿De qué hablas, mujer? — cuestionó severo Sasuke, pues se sentía algo incómodo con la presencia de aquella mujer.

Thalassa, en un abrir y cerrar de ojos, desapareció entre fotones y reapareció frente a Sasuke, para después abrazarlo por el cuello y atraerlo hacia sí. Sakura estaba con la boca abierta de la impresión, aunque después volvió a tensar su rostro, sintiéndose profundamente celosa de ver que otra zorra, como ahora describía a la bella mujer, se le estaba insinuando a su amado Sasuke-kun.

— Pues... ¿qué te parece si nos divertimos un poco, terroncito? — preguntó la hada legendaria, con la voz más seductora que tenía — Hace tantos años que no estoy con un hombre tan apuesto y varonil como tú, cariño...

— ¡Oye, tú! ¡Aléjate de mi esposo! — bramó Sakura, apuntando a la bella peliazulada con su dedo índice de la mano izquierda.

La ondina volteó a ver a Sakura, con una ceja enarcada, y bufó de soberbia.

— ¿Tu esposo, dices? — repitió la Pain Elemental, mirando a Sakura como si se tratara de una plebeya — No molestes, niñita tonta. Ésto es entre éste bombón y yo. Un hombre tan apuesto y varonil, como éste galante muchacho, merece una verdadera mujer como yo, no una mocosa que aún huele a orines.

— ¡¿Qué dijiste, pedazo de zorra?! ¡Repite eso, tarada! — repeló Sakura, totalmente enfurecida y maldiciendo como nunca lo había dicho.

La mujer le hizo un movimiento con su mano a Sakura, como si estuviese corriendo a un pordiosero.

— Largo de aquí, escuincla. Éste hombre es sólo mío — aseveró Thalassa — Como sea, ¿en qué estábamos, mi amor? — preguntó sensual, acariciando al paralizado Sasuke, literalmente hablando.

Sasuke, en cambio, la empujó con algo de fuerza, mas no exagerada, y afiló de nuevo sus ojos.

— Déjate de tonterías, mujer. Estoy aquí por el sello, no por ti — espetó Sasuke — Entrégamelo o sufre las consecuencias.

— Oh, aún insistes con éso, ¿huh? — cuestionó la diosa legendaria — Ya te lo he dicho, querido. Si me complaces un rato, te entregaré todo lo que quieras... — siseó sensual la ondina, de nuevo acercándose a Sasuke y colocando una mano en su fuerte pecho, al cual acarició sensual — Vamos, no seas tímido, bebé. Te haré pasar un tiempo de pasión a mi lado...

De repente, la ondina parpadeó sus ojos en una tonalidad azul rey. Una sombra tonalidad azul cobalto se escurrió desde Thalassa a los pies de Sasuke, para pronto infundirse como líquido en el cuerpo del moreno, quien de inmediato sintió cómo un líquido sumamente helado le paralizaba totalmente el cuerpo y le impedía moverse de manera adecuada. Por más esfuerzo que hacía, Sasuke estaba petrificado, o congelado en éste caso, de pie ante la legendaria Pain Elemental.

— ¡¿Pero qué demo...?! ¡¿Q-Qué fue lo que hiciste, mujer?! — cuestionó con dificultad Sasuke, pues el frío terrible en su cuerpo le impidió moverse.

La ondina sonrió sensual.

— Ahora tendré lo que quiero, incluso si es en contra de tu voluntad.

Apenas terminó de hablar, Thalassa selló sus labios contra los de Sasuke, quien ni se pudo mover a causa de ello. Sakura abrió los ojos como platos y sintió un pinchazo en su corazón, viendo con dolor cómo Sasuke, aparentemente correspondía al beso, incluso cerrando parcialmente sus obsidianas. La princesa de las hadas pronto sintió cómo las lágrimas se escurrían por sus mejillas, además de que sus gimoteos y sollozos acompañaron el dolor tan terrible que sentía la ojiesmeralda.

— Sasuke... ¿cómo pudiste...? — preguntó quebrantada Sakura, llorando ahora a lágrima vida.

Sakura se dispuso a dar la vuelta y se dispuso a irse de ahí. ¿A dónde iría, pues estaban en una nebulosa helada, a miles de años luz de Terra y Juno? A ningún lado, pero no es como si estuviese pensando con claridad. Su dolor era tan terrible que no podía aguantarlo. Sakura juró que nunca en su vida había sido víctima de tan terrible dolor, pues incluso un hierro al rojo vivo contra su corazón le habría dolido menos que la "traición" de Sasuke.

¿Qué fueron todas aquellas hermosas palabras que Sasuke le dedicó? ¿Qué fueron todos aquellos hermosos momentos que ambos compartieron? ¿Qué fueron todos aquellos dulces besos que se dieron, dicéndose lo mucho que se amaban? ¿Qué fueron aquellas suaves y delicadas caricias que ambos se dieron, bajo el calor de las sábanas? ¿Qué fueron todas aquellas mágicas noches, en las que ambos amantes hicieron el amor?

Seguramente Sasuke únicamente jugó con ella.

Sakura lloró con más fuerza y estuvo a punto de salir corriendo, pero una mano pálida la detuvo.

— ¡Suéltame! — gritó destrozada Sakura, mirando a su madre con profundo dolor.

— ¡Espera un momento, Sakura! — demandó adamante la ninfa mayor — ¡Algo no anda bien con Sasuke...!

— ¡Sasuke es un idiota...! ¡Está besando a otra mujer que no soy yo...! — gritó aún quebrantada la princesa de las hadas, mientras intentaba liberarse del agarre firme de su madre — ¡Me ha roto el corazón y lo odio...! ¡Lo odio...! ¡Odio a Sasu...!

— ¡Cierra la boca, mocosa necia! — le gritó Kaguya, con un tono digno de una reina como siempre lo fue, mediante el cual intimidó un poco a Sakura — ¡Te estoy diciendo que algo le hizo aquella mujer a Sasuke, niña tonta!

— ¡¿Q-Qué...?! — musitó pasmada Sakura.

Aún con lágrimas en los ojos, Sakura miró a su novio con su caleidoscopio y notó cómo es que estaba como si lo estuviesen colgando desde el aire, totalmente debilitado y con su piel casi morada del terrible frío al que lo estaba sometiendo la ondina. Cuando se dio cuenta Sakura de que, efectivamente, Sasuke tenía algo, el moreno estaba rodeado de hielo en casi todo el cuerpo, mientras que la ondina de alguna manera se las arregló para criogenizarlo de pie. Sakura bajó su mirada y se horrorizó de ver que Thalassa le había metido una mano en el pantalón a su novio y le acariciaba el pene con celo. Todos los demás estaban tan impactados que ni se movían de su sitio.

La ondina movía de adelante atrás su mano, masturbando el parcialmente erecto y enorme pene del príncipe de los Uchiha. No es que Sasuke estuviese disfrutando lo que le hacía aquella mujer, sino que su cuerpo reaccionaba solo.

— Dios... mira el tamaño de ésta verga... — enunció ronca Thalassa, lamiendo con su lengua sus propios labios carnosos y suculentos — No sabes cuántas ganas tengo de cogerme éste enorme pene...

Sin embargo, antes de que continuara, Sakura tensó su rostro, reemplazó su anterior tristeza por ira total y soltó un grito femenino y agudo, expulsando su masiva aura en el acto, haciendo que el suelo de aquella zona se sacudiera violentamente.

Pronto, una estrella de preones de antimateria apareció en la mano izquierda de Sakura.

— ¡Suelta a Sasuke-kun, maldita enferma degenerada! — gritó la princesa de las hadas, iracunda ante el lascivo acto de aquella bella mujer.

Sakura arrojó con fuerza su estrella de preones contra la ondina, quien se apartó de inmediato y desvió con sus poderes el remanente estelar, el cual salió volando a una velocidad superior a la de la luz y se impactó contra un objeto muy lejano, a cientos de millones de años luz de distancia. La pérdida de su enfoque en Sasuke hizo que éste cayera de rodillas, sosteniéndose además en las palmas de sus manos. Sakura pronto auxilió a su novio, quien tosía lo que parecía ser hielo.

— ¡Sasuke-kun! ¡¿Estás bien! — preguntó consternada Sakura.

Sasuke terminó de toser hielo, con un poco de sangre, y miró que tenía su pene afuera de su pantalón. Sakura fue quien, de hecho, tomó el pene de su novio, con su pequeña mano, y lo guardó dentro del pantalón de su novio. Sasuke hiperventilaba del terrible frío que le infusionó aquella bella ondina, la cual se relamía descaradamente sus labios y se chupaba los dedos, saboreando el líquido preseminal del moreno.

Sasuke entonces se dio cuenta de todo y volteó a ver a su novia, notablemente avergonzado.

— Sakura... yo... lo lamento tanto... — se disculpó por adelantado Sasuke, hablando con dificultas — Yo no quería... Ella me obligó a hacerlo... Yo...

La ninfa negó, sonriendo suavemente, aunque aún le dolía aquella terrible imagen de Thalassa aprovechándose del amor de su vida.

— Ya no digas más, Sasuke-kun... Sé lo que pasó... — musitó entre dolida y enojada Sakura, aunque ya no con Sasuke — Descansa, amor... Yo me encargaré de todo...

Sakura se levantó del suelo, al ver que su novio ya estaba un poco mejor, y quien además ahora estaba siendo auxiliado por Kaguya ante la brutal hipotermia que sufría, por lo que entonces la princesa de las hadas afiló su mirada y la clavó en la descarada ondina.

— Vaya... qué lastima. Justo cuando todo se estaba poniendo interesante... — dijo resignada la Pain Elemental, haciendo enfadar aún más a Sakura.

— Tú... ¡eres una cínica y una enferma! — masculló Sakura, aumentando del puro coraje su aura, incluso haciendo que el suelo tiemble más — ¡No te perdonaré por lo que acabas de hacer! ¡Voy a hacerte polvo, maldita vampireza! — amenazó, enfurecida como nunca.

La ondina sonrió malévola y también incrementó su aura, haciendo que el ambiente se pusiese más frío, si aquello era posible.

— Inténtalo, querida. Te dejaré como un témpano de hielo por el resto de la existencia del multiverso. No sin antes cogerme a tu marido enfrente de tus narices, por supuesto — sentenció de vuelta Thalassa, sin borrar su sonrisa de femme fatale.

— ¡Éso nunca! — bramó Sakura, soltando un grito para expulsar su masiva aura rosa pálido.

En cuestión de unos instantes, Sakura adquirió su modo Primordial Alpha Infinity, de modo que aparecieron las antenitas de mariposa en su cabeza, sus alas de mariposa, los discretos tatuajes de mariposa y cerezos en sus brazos y pómulos, el sello en forma de corazón en su frente, el caleidoscopio en su mirada y su cabello creció al doble de tamaño, tal y como sus uñas se alargaron, más de lo que de por sí ya estaban. El aura de Sakura ahora le rodeaba a un kilómetro de puro radio, de modo que atrapó a todos dentro de ella, aunque no les causó ningún daño, debido a su perfecto control del plasma. Incluso en momentos de ira, siempre se podía contar con el absoluto control de magia elemental de la princesa ninfa.

Con un último grito, Sakura detonó su masiva aura, enviando una onda de choque a por lo menos más allá de todos los filamentos galácticos. El aura de Sakura sacudió todo el tejido tiempo/espacio, casi destruyendo el universo Prime en su totalidad, salvo por el hecho de que la princesa de las hadas pudo controlar a la perfección toda la materia dentro del mismo, de modo que no pasó a mayores, más allá de una violenta sacudida.

Al final, Sakura ahora estaba rodeada de dos auras. Una interna de cien metros de diámetro y otra de un kilómetro, además de que sus alas de mariposa brillaban como un verdadero diamante pulido.

— ¡No voy a perdonarte lo que haz hecho! ¡ Voy a acabar contigo! — advirtió Sakura.

La ondina sonrió socarrona y expandió su poderosa aura, causando efectos similares a los que Sakura había provocado. Su aura también viajó a cientos de miles de millones de años luz, ésta vez criogenizando a todo lo que tocó, incluyendo a cualquiera que no fuese Sakura y los presentes en la Nebulosa Boomerang.

— Muy bien, entonces. Voy a aplastarte como a un insecto, princesa Cerezo — siseó fríamente Thalassa — Te dejaré cristalizada y pulverizada en el suelo, para después robarte a tu hombre.

— ¡Ya lo veremos, bruja! — gritó furiosa Sakura, abalanzándose contra su enemiga en un vuelo, con espada de agua en mano.

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...

Welp. Vaya momento que pasó Sakura, y todo por aquella mujerzuela lol.

De nuevo, agradezco a los que leen la historia. Gracias por su constante apoyo.

Como pueden verlo, en éstos episodios haré referencia a dioses mitológicos. Volos, el Pain Elemental anterior, es el dios de la tierra en la mitología eslávica. Thalassa, por su lado, es la primordial del mar en la mitología griega. Se me ocurrió asociarla a la real Nebulosa Boomerang, la cual es conocida por ser el sitio más frío en nuestro universo. Les aseguro les fascinará el próximo episodio, más interesante que el anterior, el cual apenas fue una introducción a los Pain Elemental de mi historia.

Y pues volviendo un poco al tema del fic, mucho me temo que no podré terminar ésta historia en éste año. Aún faltan muchos episodios y me vi corta de tiempo, con todo éste desastre del coronavirus. Yo espero por fin darle fin a ésta historia el año que viene, porque tengo planes para otros proyectos.

Lo otro es que no creo poder actualizar en el mes de diciembre. Todo depende si no tengo muy cargada mi agenda. Yo espero al menos poder actualizar la primera quincena, al menos pudiendo demostrar la pelea entre Sakura y Thalassa.

En fin. Sin más que aclarar, nos vemos en el próximo episodio, linduras (con suerte, en el próximo mes).