Capítulo XCV: Duelo de Arcanas.
Sakura se arrojó contra la peliazulada, con su espada de agua en mano. La ninfa reapareció frente a la Pain Elemental y asestó un corte lateral con su espada, pero la otra hada desvió con un manotazo la mano de la pelirrosa, pues sabía que la espada de agua de Sakura llevaba una presión de Planck y podía cortar prácticamente cualquier material. Debido a la fuerza física inferior de la princesa de las hadas, fue fácilmente abrumada por la ondina. Thalassa sonrió malévola y aumentó su aura, la cual le rodeó como una burbuja de agua a muy bajas temperaturas.
— Oh, veo que también puedes dominar el elemento agua, princesa Cerezo — espetó la Pain Elemental, sosteniendo con firmeza la muñeca izquierda de Sakura, quien quedó completamente inmóvil — Sin embargo, hace falta más que éso para derrotar a una Pain Elemental como yo, mocosa nalgas miadas. Acabaré contigo de un sólo ataque.
Thalassa materializó en su brazo izquierdo una espada similar a la de Sakura, con la diferencia de que ésta estaba hecha de hielo al cero absoluto, de modo que el filo de la misma era tremendo, al estar sometida también a una presión atómica de unidad de presión de Planck. La espada de hielo de Thalassa era prácticamente indestructible, quizá incluso por la espada de Sakura o cualquier clase de objeto. La peliazulada atacó el cuerpo de Sakura con un estoque. Afortunadamente, la princesa de las hadas pudo esquivar con éxito el ataque, aunque le generó un ligero corte en su brazo derecho, a la altura del hombro, por lo cual sangró de inmediato.
Sakura soltó un corto quejido, pero entonces activó el caleidoscopio en forma de flor de cerezo en su mirada, el cual giró a gran velocidad, y entonces la princesa de las hadas disparó un par de rayos gamma desde sus pupilas en forma de cerezos, con lo cual hizo que Thalassa la soltara, dado que se vio obligada a esquivar el ataque. Sakura entonces dio un elegante giro hacia su izquierda, como si danzara waltz, y la princesa de las hadas blandió su espada hacia su izquierda, de modo que arrojó una ráfaga cortante de agua, a presión superior a la de Planck, pero la ondina la evadió al ella misma desintegrarse en agua, de modo que el corte atravesó su cuerpo, sin causar mayores daños.
Thalassa reapareció de nuevo, en su misma posición, y enterró su espada de hielo en el fondo, para después infundirle su aura y soltar un corto grito, con el cual levantó del suelo literalmente millones de estalactitas criogenizadas, todas a cero absoluto. La onda de estalactitas viajó a una velocidad igual a la de la luz, por lo que Sakura adquirió vuelo, usando sus preciosas alas de mariposa, y levantó su espada a lo alto, cargando agua a una enorme temperatura y la misma presión que tenía su espada.
La pelirrosa soltó un corto grito agudo y arrojó aquel poderoso remolino de agua, manteniendo con su aura un efecto de presión sobre el fluido muy elevados, de modo que aquel jet de agua cayó pesadamente sobre el terreno, causando un poderoso terremoto, o mejor dicho maremoto, y que la ondina fuese arrasada con aquella corriente tan poderosa. A pesar de que sufrió algunas quemaduras menores, Thalassa pronto redujo la agitación molecular de las partículas del agua y aumentó la presión atmosférica ejercida sobre el fluido, de modo que pronto se solidificó, aunque mantenía una temperatura relativamente alta, incluso por encima del punto de fusión.
Thalassa expandió a los costados sus brazos, de modo que destrozó aquel hielo a altas temperaturas, a comparación de su regular punto de fusión, y la peliazulada extendió su brazo derecho contra la princesa de Iridia, con lo cual levantó todas las estacas del hielo caliente y las arrojó contra Sakura, haciendo que todas las lanzas de agua fueran arrojadas con violencia contra la ojiesmeralda.
Por su lado, Sakura se movía con elegancia en el aire, esquivando cada una de las lanzas de agua calientes, las cuales llevaban una peligrosa temperatura de cuatrocientos grados centígrados, por lo que incluso expedían un vapor muy caliente. Sakura cortaba algunos de ellos con su espada de agua, la cual rebanaba las estacas de hielo como si se tratara de un cuchillo al rojo vivo contra mantequilla. Al ver que Sakura poseía una velocidad superlumínica, Thalassa creó más de aquellas estacas de agua y las arrojó contra la princesa de las hadas, por lo cual eventualmente Sakura se vio abrumada por el ataque de su enemiga.
No obstante, Sakura aumentó su aura de plasma y la expandió a todo el radio de aquella plataforma de tierra y roca que pisaban sus amigos y Thalassa, de modo que la temperatura del sitio aumentó a niveles peligrosos, por encima del quintillón de grados centígrados, peligrosamente cerca de la temperatura de Planck. La pelirrosa extendió sus brazos a los costados, soltando un grito corto, y detonó su aura completamente, demoliendo todas las estacas con las cuales le atacó Thalassa. La peliazulada se desmanteló en vapor, de modo que parecía algo similar como un fantasma, por lo que pudo librarse de ser consumida por el ataque de Sakura. De alguna manera, Sakura controló a la perfección su aura, por lo que destruyó el hielo que cubría a los muchachos, sin llegar a dañarles por supuesto.
Cuando el resplandor pasó, ambas hadas se atacaron con una espada de hielo, las cuales colisionaron con la misma fuerza de un metal, gracias a que ambas estaban al cero absoluto, lo cual garantizaba que tuviese una dureza aún mucho mayor al acero.
— Veo que tienes los mismos poderes que yo, princesa Sakura — espetó la peliazulada, empujando con fuerza contra la espada de la pequeña ninfa, con la cual la abrumaba con relativa facilidad — Sin embargo, no puedes combatir fuego con fuego... o mejor dicho, agua con agua. Yo soy la primordial del elemento agua. Ni siquiera Rebris lo controla como yo lo hago.
Durante su duelo con espadas de hielo, Sakura notó que los ojos de Thalassa cambiaron a una tonalidad rojo muy oscuro, además de que mostraron un pentagrama particular. La pelirrosa se sorprendió de ello, abriendo sus ojos como platos, por lo que no pudo evitar recibir en su cuerpo una patada remolino elegante de parte de Thalassa. La princesa de las hadas cayó al suelo y fue arrastrada cientos de metros por el mismo, causándole algunas lesiones menores en su pequeño cuerpo, aunque nada serio. Thalassa atacó con un jet de agua, demasiado poderoso, el cual llevaba una presión muy elevada, por lo que Sakura tuvo que protegerse con un campo de fuerza, aunque ni aquello le salvó de salir arrojada contra una roca. Gracias al aura de la pelirrosa, sin embargo, la roca no le causó daños severos.
Sakura se incorporó del suelo, con un bello walkover hacia atrás, y miró de nuevo sorprendida a la peliazulada, quien volvió a incrementar su aura.
— ¿Pero qué fue éso...? ¿Qué fue aquella oscura aura...? — preguntó en un susurro Sakura.
— Princesa Sakura, éste día será el día en que te sepulten tres metros bajo tierra — amenazó Thalassa — ¡Prepárate a caer!
— No... no puede ser... — murmulló ahora la pelirrosa — Lady Thalassa está siendo manipulada mentalmente... La semilla del Chaos ahora está consumiendo su mente, alma y espíritu...
Antes de que Sakura pudiese reaccionar, la otra hada formó dos especies de látigos de un fluido sumamente viscoso y denso, con el cual atacó a la princesa de Iridia. Sakura volaba velozmente por los aires, evadiendo con elegantes y acrobáticos giros cada uno de los ataques, mediante elegantes y ágiles movimientos parecidos a los de la gimnasia artística y rítmica. Incluso en combate, Sakura seguía siendo hermosa y elegante; digno de una princesa hada como ella.
Sasuke no podía evitar quedarse embelesado con la belleza de su pequeña novia, quien esquivaba aquellas especies de látigos de agua muy viscosa, como si se tratase de una auténtica mariposa que volaba y danzaba en el aire.
— Sakura... — murmulló completamente hipnotizado Sasuke, viendo la gracia con la que se movía su novia.
Naruto igualmente espectaba impresionado la pelea que tenía Sakura con la otra hada, mirando asombrado la danza en el aire de la princesa de las hadas, quien ahora tenía materializado su arco de combate en sus manos y disparaba flechas de plasma contra su enemiga. Karin, por puro instinto, volteó a ver a su hombre, ante lo cual entrecerró su mirada al ver que el rubio estaba perdido con su mirada puesta en Sakura, la cual arrojó una flecha contra Thalassa, levantando un GRB en el acto, aunque falló en impactar contra la hada.
— Más te vale que no te sonrojes o te castro, Uzumaki — masculló Karin, verdaderamente celosa de ver a su novio "embobado", según su errónea percepción, con Sakura.
Naruto miró a su novia molesta y enarcó una ceja.
— ¿Huh? ¿De qué estás hablando? ¡¿Qué clase de enfermo y degenerado crees que soy?! — cuestionó sorprendido el Uzumaki, un tanto molesto por su igualmente errónea deducción — ¡Yo no soy un repugnante pedófilo como Uchiha! — replicó ofendido.
Karin sonrió divertida de ver la reacción del hombre que tanto amaba. Era cierto que estaba celosa, pero en parte sabía que, por muy mujeriego que Naruto fuese, no tenía aquellas tendencias cuestionables de Sasuke Uchiha. La única razón por la cual Sasuke se podía salir prácticamente con la suya, era porque Sakura Haruno, o Uchiha ahora, tenía actualmente dieciocho años cronológicos y porque nadie le podría reclamar nada a Sasuke, si es que valoraban su vida. Encima de que Sakura lo defendía a capa y espada de cualquier acusación, por supuesto.
— Incluso el playboy casanova, Naruto Uzumaki, tiene sus límites morales, ¿huh? — inquirió curiosa y alegre Karin, al saber que su novio, por muy pervertido que llegaba a ser, aún tenía sentido de la ética y de la moral.
— ¡Éso es obvio! ¡¿Qué clase de hombre crees que soy?! ¡No es lo mismo sentirse atraído por una mujer mayor de edad que por una mocosa que ni si quiera sabe limpiarse el trasero! — aseveró el rubio, sintiéndose irritado de tan sólo haber sido puesto en duda su integridad moral — Además de todo, es imposible para mí el sentirme atraído por una mocosa como ahora lo es la rosadita. Tiene cuerpo de lagartija.
Karin no pudo evitar reírse ante tan ácido comentario de su hermano y novio. En realidad, Sakura tenía un cuerpo de reloj de arena, a pesar de tener entre once y doce años biológicos, pero entendía el punto de su amado pelirrubio. Por otro lado, ellos no eran nadie para juzgar a los Uchiha, porque ellos mantenían una relación incestuosa abiertamente, a pesar de que, por lo regular, buscaban tener un perfil bajo.
De vuelta a la pelea, Sakura se rodeó de plasma a su alrededor y juntó las palmas de sus manos a su costado izquierdo, donde cargó otra esfera de energía, de la misma tonalidad de su aura rosa pálido. Entretanto, Thalassa también aumentó su aura, extendió sus brazos a los costados y cargó una energía similar a la de Sakura, salvo que ésta parecía estar a una temperatura extremadamente baja. El suelo se cimbró con el poder de ambas hadas, entretanto que el aura de ambas crecía a tamaños colosales, por lo menos a un kilómetro de puro diámetro. Los plasmas que colisionaban entre sí causaban que se levantaran jets de radiación, los cuales se extendían al menos un año luz de distancia e incrementaban la temperatura de la zona.
Cuando ambas hadas cargaron una cantidad de energía impresionante, las hadas se dispararon los plasma en forma de un jet de energía y ambos chocaron en un punto en el centro, haciendo que la acción de retroceso casi mandara a volar a Sakura, Thalassa y a los demás. Las hadas, incluyendo Kaguya, usaron sus alas para estabilizar en el aire su postura, Sasuke giró con una voltereta, hecho un ovillo, para después caer en una rodilla, entretanto que los demás simplemente fueron arrastrados por la poderosa onda de choque por el suelo. La energía que expedían ambas hadas hacían lucir a la nebulosa como un poderoso quasar que emitía varios jets de plasma, además de que el gas de la nebulosa rodeó el área enorme de tierra, como un disco de acrecimiento, aunque a bajas temperaturas.
Sakura y la otra hada estaban bastante igualadas en poder, aunque se veía que por parte de la niña hada que no usaba todo su poder. Por un lado, Sakura estaba temerosa de lastimar a sus amigos, especialmente a Sasuke, y por el otro era porque la Pain Elemental parecía que en realidad no estaba actuando bajo su propio juicio. Sakura se percató de ello no solamente cuando vio aquel extraño caleidoscopio en los ojos de la diosa primordial, sino en el hecho de que Thalassa emitía un aura oscura y maligna, demasiado inapropiada para una diosa legendaria, quien quizá estaba incluso por encima de su propia madre, o al menos igualadas en poder.
Thalassa aprovechó una distracción de parte de Sakura para disparar de sus ojos un rayo helado, el cual le impactó a la ninfa en el extremo izquierdo de su brazo. Aquel ataque no dañó a Sakura propiamente, pese al grito ahogado de sorpresa que soltó la pelirrosa, pero sí congeló la extremidad de la ninfa, con lo cual se interrumpió el flujo de su aura al plasma que emanaba en su GRB. En seguida, la Pain Elemental del agua aumentó su aura a niveles impresionantes y su jet creció en poder y dimensiones, por lo que de inmediato abrumó al poder que Sakura arrojó para atacarla.
La ninfa pelirrosa vio cómo aquel ataque estaba a punto de impactarle, además de que la princesa de las hadas sabía que aquel ataque la desmantelaría en una pila de fotones de alta energía si la golpeaba limpiamente, por lo que, aún con su brazo izquierdo congelado, Sakura creó una barrera mágica de aura, con la cual se protegió del poderoso ataque de su oponente. Thalassa gritó atronadoramente, emanando la mayor cantidad de energía posible en su ataque, por lo que inmediatamente opacó al blazar de Sakura y arrasó con el pequeño cuerpo de la princesa de Iridia.
— ¡Sakura! — gritó Sasuke, al ver a su novia ser consumida enteramente por el poderoso ataque de parte de Thalassa.
En el sitio, se escuchó el agudo grito de Sakura y la pelirrosa salió proyectada contra el suelo. A pesar de que la pequeña ninfa fue parcialmente protegida por su aura, aún así sufrió menores daños cuando se arrastró por el suelo, siendo frenada por la acción de la tierra y roca helada de aquella plataforma. De inmediato, Sasuke fue al auxilio de su novia, quien soltaba algunos quejidos dolorosos a causa del ataque impetuoso de parte de su adversaria.
La princesa de las hadas se incorporó sentada, con ayuda de Sasuke, y el moreno la recargó contra su pecho, limpiando un poco de sangre que salió de la comisura de los labios de la princesa de las hadas.
— ¡¿Estás bien, Cerezo?! — preguntó consternado Sasuke, aunque ya un poco más aliviado de saber que su pequeña novia estaba con bien.
Sakura tosió un poco del humo que intoxicó sus pulmones y abrió sus hermosas esmeraldas para conectarlas con las obsidianas de su amado Sasuke-kun.
— Ouch... me duele mi cuerpo... — musitó doliente la princesa de las hadas.
— Tranquila, Sakura. No te esfuerces — pidió gentilmente el príncipe Uchiha, abrazando a la ninfa contra él para proporcionarle calor — Descuida, yo me encargaré personalmente de aquella puta.
Sasuke desvió su mirada hacia la otra arcana, mirándola con frialdad y desafío, y dejó recostada suavemente a Sakura sobre un suave montículo de tierra. El moreno se incorporó del suelo y tronó sus dedos, endureciendo como poseído su mirada.
— A partir de ahora, yo seré tu oponente — avisó amenazador Sasuke, quien giró sus brazos como molinos y los posicionó en su postura del Hei Hu Quan.
La peliazulada, quien estaba cruzada de brazos, enarcó una ceja y agitó su dedo índice en el aire helado.
— No seas precipitado, bebé. En cuanto termine con aquella mocosa de pelo de chicle, terminaremos lo que estábamos haciendo, antes de que comenzara a pelear con ésta escuincla... — le contestó la hada, sonriéndole sensual al azabache.
— Tch, me das asco — masculló Sasuke, enterrando su pie izquierdo, el cual estaba al frente, en el frío suelo de la nebulosa — ¡Acabaré contigo en unos instantes!
Sin embargo, cuando Sasuke estaba a punto de combatir contra la Pain Elemental, Sasuke escuchó la voz de Sakura.
— No, Sasuke-kun... — dijo la niña hada, quien se incorporó lentamente del suelo — Ésta es mi pelea y de nadie más. Solamente yo debo derrotarla.
Sasuke adquirió una postura neutra y se volvió pronto a Sakura, con su mirada entrecerrada.
— ¿De qué hablas, Sakura? ¡No es momento para andarse con banalidades de ése tipo! — le reprimió el moreno — Deja que yo termine ésta pelea. Me la debe ésta perra, por intentar propasarse.
Apenas Sasuke iba a atacar a la otra hada, el moreno sintió cómo un rayo de aura chocó contra su espalda y cómo un par de anillos de plasma lo contuvieron con fuerza, la suficiente como para paralizar momentáneamente al azabache. No es que Sasuke careciera de la fuerza física para romper aquellos eslabones de aura, sino que estaba tan sorprendido de saber que Sakura, por primera vez en la vida, lo había atacado, aunque en realidad era un hechizo paralizador.
— Sakura... ¡¿pero que demonios?! ¡¿Por qué hiciste éso?! — gruñó Sasuke, molesto de la acción de parte de su Cerezo.
Sakura, ya incorporada y con su pequeña mano al frente, negó, con su mirada entrecerrada.
— ¡Te dije que yo me encargaría de aquella tipa! ¡No te metas en ésto, o te dejaré inconsciente con uno de mis hechizos! — advirtió Sakura, mostrando una dureza que nunca antes mostró con ningún otro, además de volver a aumentar su aura — ¡Ésta es mi pelea y de nadie más! ¡De la misma manera en que yo respeté tu duelo contra Volos, te pido que respetes mi pelea contra Lady Thalassa!
Sasuke se quedó con los ojos abiertos como platos. Jamás en su vida había visto a su pequeña novia tan asertiva, tan determinada y a la vez con aquella dureza autoritaria que nunca antes había mostrado. Frente a Sasuke, no se hallaba la pequeña niña hada de su pasado, pese a que su apariencia era idéntica a la misma, sino que frente a Sasuke Uchiha se encontraba Sakura Uchiha, la poderosa diosa arcana y la descendiente milenaria de la legendaria Eva del Génesis. Sakura ahora mostraba el aura y espíritu de una auténtica guerrera hada; la de una mujer de armas tomar y la de una auténtica matriarca para la nueva era. Su aspecto sugería una niña prepuberta infantil, pero su espíritu demostraba a una gran mujer. A una poderosa guerrera ninfa que tenía la adamancia de confrontar a uno de los seres más poderosos del multiverso, todo por salvar al infiniverso.
Inconscientemente, Sasuke rompió las cadenas de aura que le ataban a su cuerpo y suspiró calmado. El azabache caminó lentamente a su novia, quien miraba con desafío a la otra arcana, se arrodilló a la altura de la pequeña hada y la miró a los ojos, haciendo que Sakura le mirara con sorpresa de vuelta.
— Está bien... lo lamento, Sakura... — dijo Sasuke, un tanto apenado de interponerse en la pelea de Sakura, lo cual tomó aún más a Sakura por sorpresa — Es sólo que no puedo evitar preocuparme de que algo te pase, pequeña... Sabes que mi vida acabaría si algo te llegara a pasar... — musitó.
Sakura vio la mirada apenada de su novio y la niña hada sintió como si le hubiesen estrujado el corazón. Sakura había dicho duras palabras a su amado pelinegro, y no era que Sasuke se hubiese sentido dolido por aquellas palabras, pero a Sakura le había dolido el hablarle de aquella manera a su bebé, como ella siempre le llamaba. De hecho, a Sakura le había dolido lo que a Sasuke le deberían haber dolido las palabras, pues el moreno en realidad se sentía avergonzado de tratarla como una damisela en apuros, cuando Sakura era tan poderosa como él mismo lo era. Sakura era una diosa Infinity, atrapada en el cuerpo de una niña de no más de doce años. Sasuke ya debería saberlo.
En cualquier caso, Sakura prácticamente había roto su promesa de nunca más agredir a su novio, pues Sasuke ya había sufrido demasiado en la vida, como para todavía endurar el desprecio, frialdad y altanería de parte de ella. Sasuke no debía sufrir ni aún una sola vez más, mucho menos cuando dicho "odio" venía de parte de la princesa hada, la persona que él más amaba y en quien más confiaba en todo el multiverso. La princesa de las hadas estuvo a punto de llorar, de tan sólo pensar en la dureza con la cual le habló a su novio, pero se contuvo de hacerlo, pese a que sí soltó un corto sollozo.
Sakura exhaló suavemente oxígeno, para al fin calmarse, se acercó a su novio y le tomó de las mejillas, para después besarlo en los labios dulcemente, emanando todo su amor en aquel tierno beso que le dio a su amado Sasuke-kun.
— Perdóname, bebé... No quise hablarte tan feo, Sasuboo... — musitó tiernamente Sakura, sonriéndole a su novio con amor, sintiendo ella más dolor de lo que sentía realmente Sasuke, igual extrañado por todo — Es sólo que aquella tipa insultó mi dignidad con lo que hizo y quiero cobrármelas yo misma de aquella fulana...
Sasuke enarcó en un principio una ceja, aunque después sonrió, al entender el punto de su novia. Sakura estaba enfadada con el descaro de la mujer, celosa a más no poder, y su orgullo de mujer y esposa, el de una mujer Uchiha nada más y nada menos, había salido a flote. Por otro lado, Sasuke de alguna manera lo relacionó con el hecho de que Sakura odiaba ser una damisela en apuros, dependiente de todos los demás. A su manera, Sakura era tan parecida a su madre, Mikoto Uchiha. Quizá Sakura era más Uchiha de lo que él lo era propiamente. Incluso si Sasuke portaba la sangre, genética y apellido Uchiha, Sakura portaba el espíritu de los Uchiha en su corazón. Sakura era más Uchiha que cualquier otro ser en el multiverso.
Sasuke sonrió un tanto divertido y se acercó al hermoso rostro de su joven novia.
— Wow, Cerezo. No sabía que eras tan orgullosa en tu interior — se burló amigablemente Sasuke.
Sakura infló sus mejillas y le dio una extremadamente suave "bofetada" a su novio en la mejilla derecha, además de que le sostuvo la misma para acariciarla con suavidad y dulzura. Sasuke siguió sonriendo, acariciando a la vez la mejilla de su pequeña novia con su grande mano parcialmente rugosa.
— ¿Por qué no lo sería, Sasuke-kun? ¡Eres mi hombre y no soporto que ninguna otra fulana intente arrebatarte de mí! — respondió un tanto enojada la ojiesmeralda — ¿O es que acaso tú permitirías que alguien más se propase conmigo?
— ¡Claro que no! Recuerda lo que le pasó a los dos Uzumaki que se intentaron propasar contigo — señaló el Uchiha.
Sakura enarcó una ceja.
— Entiendo lo que Naruto, pero, ¿cómo es que Nagato se "propasó" conmigo?
— Te propuso matrimonio, sabiendo que eras mi chica. Recuérdame que la próxima vez que lo vea, en el infierno por supuesto, lo mate.
Sakura rodó los ojos. Ni siquiera era comparable el que Sasuke se haya besado con una bella mujer, aunque fue en contra de su voluntad, a que un patán como Uzumaki Nagato le haya propuesto contraer nupcias. Encima, no es como si Sakura hubiese aceptado la patética propuesta de Nagato, ya que ella jamás dejó de amar a su Sasu-kun, ni nunca dejaría de amarlo. Sakura era de Sasuke Uchiha y él era de la princesa hada. No había más a discusión.
De nuevo, la pelirrosa suspiró y besó por nueva ocasión a su celoso moreno.
— Ya no seas ridículo, Sasuke-kun. En todo caso, ésta es mi pelea y de nadie más. Ésa tipa me la debe por realmente propasarse contigo, en contra de tu voluntad — dijo la ninfa, haciendo énfasis al "realmente", finalmente separando su pequeña mano de la mejilla de su amado — Tan sólo déjame encargarme de ella, de la misma manera en que tú te encargaste de Volos.
Sasuke asintió levemente.
— Bien, de acuerdo — se rindió el moreno, besando la frente de Sakura y haciéndola sonrojar — Tan sólo ten cuidado, Cerezo. Por favor...
Sakura le sonrió de nuevo al amor de su vida, lo besó suavemente en los labios, emanando toda la dulzura que existía en ella, y lo miró con una preciosa sonrisa, un hermoso sonrojo en sus mejillas y sus ojos brillantes de amor.
— Por supuesto, bebé. Déjamelo todo a mí — apoyó la pelirrosa, acariciando la densa barba de su novio, con sus pequeñas manos — Todo estará bien. Lo prometo.
Sasuke asintió y finalmente se puso de pie, para apartarse del camino de Sakura. La pelirrosa de inmediato endureció su mirada y caminó en dirección a la peliazulada, contoneando sus caderas con elegancia. La otra hada estaba cruzada de brazos, con una mirada aburrida.
— ¿Ya terminaste de coquetear con tu novio, mocosa? — preguntó ácidamente la Pain Elemental del agua, sonriendo socarrona — Realmente espero que hayas disfrutado los últimos momentos románticos al lado de tu chico. Te recuerdo que, una vez que acabe contigo, tu hombre será todo mío... — le rememoró, con una sonrisa burlona, mientras se relamía los labios — No puedo esperar a llevármelo a la cama y comerme ésa enorme verga que se carga.
Sasuke soltó un resoplido de molestia, ignorando la mirada lasciva de Thalassa.
— Pfft... como si me interesara a mí el estar contigo... — replicó con desprecio Sasuke — Jamás te daría mi consentimiento para hacerlo, mujerzuela barata. Antes te arranco la cabeza.
Thalassa miró a Sasuke, igual de burlona que a Sakura, y se reacomodó su cabello.
— ¿Quién está pidiendo tu conocimiento, príncipe Uchiha? — se burló la Pain Elemental, dejando impactados a todos, incluido a Sasuke, aunque a éste último más por el descaro de la primordial del agua — No me interesa si te enamoras de mí o no. Te haré únicamente mi esclavo sexual — dijo, mientras se pasó eróticamente las manos por su cuerpo, como una auténtica pervertida.
— ¡Sobre mi cadáver! ¡De ninguna manera permitiré que me derrotes y aún menos el que te lleves a mi esposo! — gritó celosa Sakura, mientras apuntaba con su espadín de agua, en mano izquierda, a Thalassa, ya que odiaba siquiera el pensar que alguien se le acercara a su amado Sasuke-kun.
— ¿Sobre tu cadáver, dices? Oh, ¡será un auténtico placer para mí matarte! — amenazó la Pain Elemental.
Sakura expandió de nuevo su aura, transformándose primero en su modo Primordial Alpha básico, para después seguir aumentando su aura. La ninfa, sin embargo, miró profundamente en los ojos de la primordial y sus ojos se volvieron rosa pálido.
— ¡Quien quiera que seas, te sacaré de la consciencia de Lady Thalassa! — espetó Sakura, activando el caleidoscopio en su mirada.
La peliazulada abrió sus ojos como platos y de repente tuvo una terrible jaqueca, acompañada con una bruma mental, lo cual la hizo sostenerse la cabeza con sus manos, además de que emitió algunos quejidos de dolor. No obstante, eventualmente la hada primordial sacudió de un lado su cabeza y apartó sus manos de la misma, para después desafiar con la mirada a la princesa de las hadas.
— No sé de qué diablos hablas, princesa Cerezo, pero ni creas que con ello voy a eximirte de tu exterminio. Ésta vez, no me andaré con rodeos y pelearé en serio. Buena suerte sobreviviendo, mocosa.
Sakura asintió.
— De acuerdo. Entonces, yo también utilizaré mi verdadero poder — advirtió la ninfa.
Sakura juntó las manos en su pecho, a modo de rezo, y emanó su poderosa aura, la cual después canalizó al sello que tenía en su frente. El sello, actualmente en forma de símbolo alfa, brilló como una auténtica estrella Wolf-Rayet e hizo que el cuerpo de Sakura emitiera de nuevo plasma, en forma de una esfera de al menos un año luz de diámetro, y el cabello de la ninfa creció al doble del tamaño que originalmente lo tenía, de por sí bastante largo, encima de que el caleidoscopio en su ojo mostró una pupila en forma de flor de cerezo. En la cabeza de Sakura, encima, apareció las antenitas de mariposa y sus alas de mariposa se cubrieron con pequeños y discretos tatuajes de mariposas y flores de cerezo, similares a las que Sakura tenía en sus pómulos. Las uñas de Sakura se tiñeron del mismo color que su cabello y crecieron al doble de tamaño, con un hermoso aspecto, como si se hubiese hecho un manicure. El sello en la frente de Sakura se transformó en el corazón magenta, con los sellos alfa, omega e infinito.
Thalassa, por su lado, legítimamente se sintió impresionada del tremendo poder de Sakura, pues finalmente la princesa de las hadas expandió su aura, la cual se levantó como un pilar de plasma a por lo menos el diámetro entero del horizonte del universo Prime, con un área de diámetro de al menos un año luz. Por supuesto que Sakura controló a la perfección su aura, de modo que no dañó absolutamente a nadie en el área, apenas causando un terremoto agresivo en el sitio, el levantamiento de rocas enormes del suelo y un cráter del mismo diámetro del GRB, encima de una onda de choque que viajó por todo Prime.
Al final, Sakura estaba levitando, agitando sus preciosas alas de mariposa, y su cabello se agitaba un poco con el poder de su tremenda aura. Thalassa no podía evitar sentirse asombrada por la monstruosa aura de Sakura, pues quizá ni todo el Universo, en todo el tiempo de vida que ha tenido hasta hoy día, incluyendo las veces que se ha reformado, podía igualar en la cantidad de energía que Sakura emanaba y tenía encerrado dentro de ella. Era como si el multiverso entero se hubiese condensado dentro de Sakura y le hubiese otorgado todo su poder. Todo el multiverso, desde sus inicios a hoy día, cabe aclarar.
Sakura después separó sus manos, dejándolas a un ángulo de unos treinta grados de su cintura. Con ello, desde el suelo se levantó un huracán de plasma que mandó a volar los escombros. Sakura entonces miró a su oponente, con su hermoso caleidoscopio, directo a los ojos y por fin pudo ingresar dentro de la mente y el espíritu de Thalassa, notando una contaminación similar a como el petróleo contaminaba los mantos acuíferos, solamente que cubría la conciencia de la legendaria Pain Elemental que representaba al elemento agua, quien no estaba actuando de acuerdo a su propio juicio. Ahí, dentro de la consciencia de Thalassa, se podía ver una figura apenas humanoide, espantosa y demoniaca, aunque claro que no intimidó a la pelirrosa.
— Ya veo. Entonces, realmente alguien está controlando a Lady Thalassa — dijo Sakura, dentro de la conciencia de la peliazulada — No sé quién seas, pero voy a expulsarte de Lady Thalassa y te exterminaré.
El oscuro demonio miró ferozmente a Sakura y bramó de manera impetuosa, aunque Sakura no se amedrentó por ello, al saber que ella era mucho más poderosa que aquel monstruo que tenía atrapada la conciencia de Thalassa. La ninfa vio cómo el demonio le atacó con un oscuro plasma, por lo que la princesa de las hadas se desvaneció entre cerezos, desapareciendo completamente de la conciencia de su adversaria.
Sakura entrecerró su mirada, ya en el mundo real, y evadió un frío jet de agua subenfriada, el cual estaba, sorpresivamente, casi al cero absoluto. Sakura extendió su brazo izquierdo hacia la primordial del agua y le atacó con una esfera de plasma, en un kugelblitz. Thalassa evadió hábilmente aquel kugelblitz hecho de radiación gamma, por lo que el ataque colisionó en el suelo de la nebulosa y levantó un GRB a por lo menos un teraparsec de altura, sin mencionar la demolición que causaba con la onda de choque que creó.
Sakura apareció sus dos zheshan en sus manos, abrió los abanicos y los infundió con elemento viento, de modo que el filo de las cuchillas que poseía se incrementó, y la pelirrosa danzó elegante en el aire, para después posicionarse de costado, con el abanico en su mano izquierda a la altura de su cabeza y el otro en posición al suelo. Thalassa, por su lado, formó un par de espadas de hielo, para después dar unos giros con las mismas y posicionarse en una postura similar a la que Kaguya usaba, el Taijijian de estilo Yin.
Ambas hadas desaparecieron y reaparecieron una frente a la otra. La primera en atacar fue Thalassa, quien asestó un ataque descendiente sobre de Sakura, pero la pelirrosa lo detuvo con su abanico izquierdo, además de una pequeña barrera de aura, con lo cual hizo que Thalassa retrocediera algunos pasos. Sakura entonces atacó con un elegante corte similar al de la peliazulada, aunque lo hizo con su mano izquierda, pero la primordial lo evadió al hacerse a un lado. Aprovechando la guardia baja de su adversaria, la Pain Elemental atacó con una patada de giro Inversa a la nuca de la pelirrosa. De nuevo, a pesar de que el aura de Sakura le protegía del daño, la princesa de las hadas fue derribada al suelo, cayendo pesadamente en el terreno.
Thalassa giró su espada derecha en su mano y asestó un estoque contra la niña hada, pero Sakura era demasiado rápida y lo esquivó haciéndose a un costado, aunque la espada de Thalassa congeló el suelo y levantó unas estacas de hielo relativamente pequeñas que empalaron a Sakura en su hombro derecho, por lo que la ninfa soltó un corto quejido. A pesar de ello, Sakura extendió su pequeña mano izquierda hacia la otra hada y disparó ahora una llamarada potente. Al verse sorprendida, Thalassa gritó de dolor y fue mandada a volar lejos de la princesa de Iridia, quien eventualmente se incorporó aún con la estaca de hielo incrustada en el hombro izquierdo, aunque pronto Sakura fundió la misma con su aura y de la herida salió un poco de sangre. La herida inmediatamente fue sanada por el aura de la pelirrosa.
Sakura aprovechó cuando Thalassa estaba en el suelo, aún ardiendo por las llamas rosa pálido que emitió Sakura, para cruzar sus brazos con todo y sus abanicos que cerró. Sakura de inmediato cargó de elemento viento su aura, la cual adquirió una tonalidad plateado. La ninfa de cerezos soltó un corto grito y atacó con un par de ondas cortantes de viento, infundidas con plasma, al extender sus brazos a los costados y al abrir sus abanicos que emitieron un imponente sonido de metales frotándose el uno contra el otro.
La onda cortante de Sakura devastó el terreno, cavando una zanja cilíndrica y muy larga, además de que viajó a una velocidad superlumínica. Para entonces, Thalassa apenas se iba incorporando y recibió aquella poderosa ventisca que explotó en una detonación de plasma que arrasó de nuevo con la zona. Era increíble cómo Sakura controlaba a la perfección su aura, pues no dañaba a sus amigos, sino puntos en específico que ella decidía. La energía viajó al menos la misma área que ocupaba toda la Gran Muralla Hercules-Corona Borealis, la cual tenía una distancia de extremo a extremo de diez mil millones de años luz. La ondina, por su lado, salió volando a lo alto, para luego colapsar en el suelo con una explosión termonuclear, a causa de los iones que iban infundidos en el ataque de Sakura.
No obstante, cuando la energía se disipó, Sakura pudo ver un enorme jet color azul cobalto a lo alto del cielo, extendiéndose a por lo menos a un año luz de altura, y éste agitaba violentamente la nebulosa a su alrededor, creando un huracán de al menos cinco mil kilómetros por hora, encima de que se levantaba el terreno alrededor de aquel plasma supercalentado. En el interior del mismo, se hallaba Thalassa, quien ahora estaba aparentemente desnuda, aunque no se mostraban sus partes íntimas. Su cabello se agitaba un poco, probablemente por la la ola de marea que ejercía aquel jet que parecía hecho de agua.
La ondina abrió sus ojos y mostró un azul muy brillante, casi blanquecinos, aunque después se mostraron sus turquesas regulares.
— Olvidé mencionarte, princesa hada — dijo imponente la primordial del agua — Aún no te he mostrado mi verdadero poder — agregó, sonriendo malévola — Puede que, en tu corta vida como mocosa, hayas enfrentado toda clase de peligros, incluyendo quizá a la mismísima Eva del Génesis, pero me temo que ni la princesa Selene se puede equiparar a mis poderes...
Thalassa miró a Kaguya, quien estaba impresionada del poder de la otra hada legendaria, para sonreír torcidamente y volver su mirada a Sakura, quien estaba un tanto más calmada, aunque igual de asombrada porque Thalassa no recibió mayores daños.
La diosa primordial aumentó aún más su aura, sacudiendo ahora todos los complejos de supercúmulos, e incluso causando que el tejido tiempo/espacio se sacudiera con un violento terremoto. Thalassa no mentía cuando dijo que sus poderes eran brutales, ya que incluso Kaguya se sentía eclipsada por la Pain Elemental. De hecho, seguramente ni Sakura podría igualar aquellos poderes, juzgando por la energía que expulsaba la diosa.
Eventualmente, Thalassa colapsó aquella energía, hasta que le rodeó en una esfera de aura, de unos dos metros de diámetro, extremadamente densa, caliente y pesada, quizá en el orden de nonillones de kilogramos, si no es que incluso más.
— Prepárate a morir, princesa de Iridia... — siseó amenazante Thalassa.
Apenas terminó de hablar, la peliazulada desapareció de la visión de Sakura, impresionando a la ojiesmeralda, y reapareció a su costado, para entonces atacarla con una patada de gancho directo a la cabeza. Si no fuese por el aura de Sakura, seguramente aquel ataque la habría decapitado limpiamente, pues llevaba una fuerza tremenda, al grado de crear una onda de choque de un año luz de diámetro, la cual, como las anteriores, devastaba casi cualquier materia que entraba en contacto con ellas. Sakura salió volando a una velocidad superlumínica, pero Thalassa la interceptó con una patada ascendente en la espalda, alzándola a una altura de cientos de miles de kilómetros. En lo alto, la ninfa fue recibida de nuevo por Thalassa, mediante un golpe en su vientre, haciendo que el aura de Sakura apenas pudiese amortiguar el impacto, y aquello se veía en el hecho de que Sakura escupió sangre.
Thalassa desapareció de nuevo, tras formar sus espadas jian de hielo, pero una especie de campo de aura apareció a un diámetro de un año luz, lo cual elevaba constantemente un viento ionizado de la tonalidad de su aura, a una impresionante velocidad, como si Sakura estuviese dentro de un huracán. La princesa de las hadas ni pudo reaccionar a tiempo, porque Thalassa se multiplicó en cientos de clones mediante bariogénesis, para que después éstos desaparecieran de nuevo.
Uno de los clones de Thalassa atacó a Sakura con un corte de su espada, dejando una estela de aura de plasma tonalidad cyan en el aire, el cual explotó después con una onda expansiva de plasma, creando un efecto similar a una supernova, de al menos un año luz de área. Tras aquel ataque, otro de los clones atacó a Sakura con un efecto similar, seguido de otro clon. Así, sucesivamente, Sakura fue atacada quizá millones de veces en tan sólo unos segundos, haciendo que el cielo de la nebulosa se iluminara con millones de detonaciones de plasma azulado. Un maravilloso espectáculo que también lucía estremecedor, cuando se razonaba que Sakura estaba recibiendo aquel brutal ataque.
Al final, aparecieron miles de copias de Thalassa, quienes irradiaron más plasma a sus espadas, haciendo que la nebulosa repentinamente incrementara letalmente su temperatura, a niveles muy peligrosos, y entonces todas las clones de la Pain Elemental se arrojaron contra Sakura, en un ataque cruzado. Todas las clones de la legendaria primordial hicieron un corte contra la princesa ninfa y aterrizaron en una rodilla en el suelo, con sus espadas extendidas a los costados. En unos instantes, los GRB que se formaron con el corte de Thalassa, de sus clones, explotaron con una fuerza similar a la colisión de dos agujeros negros ultramasivos, mandando energía por todo el universo Prime, incluso más allá del horizonte cosmológico de luz.
Todo lo que se escuchó fue el grito de dolor de Sakura y todo lo que se vio fue una explosión de plasma colosal que bien podría haber destruido todo el universo Prime, salvo que Thalassa encerró toda aquella energía dentro de la barrera de aura que creó en un principio para atrapar a Sakura. Todos, exceptuando Sasuke y los dragones, salieron volando a kilómetros a lo lejos, además de rodar varios metros por el suelo. Debido a la fuerza del Uchiha, además de que se cubrió del ataque, Sasuke contuvo aquel efecto de empuje de la explosión, apenas siendo arrastrado un metro hacia atrás.
De inmediato, Sasuke vio impactado cómo Sakura caía en picada a una tremenda velocidad al piso de roca helada, aunque aún cubierta por su tenue aura. Sakura colisionó en el piso, creando una explosión termonuclear como si un meteoro hubiese impactado en el terreno.
— ¡Sakura! — gritó alarmado Sasuke, de nuevo cubriéndose del efecto de la explosión.
La energía eventualmente se disipó, dejando ver a una aparentemente inconsciente Sakura en el suelo, con un hilillo de sangre saliendo de la comisura de sus labios, ya sin su aura y modo Infinity. La ninfa se hallaba dentro de un cráter de al menos un kilómetro de diámetro, con unos cien metros de profundidad. Sasuke estaba tan pasmado de ver que su novia había recibido un brutal ataque que ni reaccionó al principio. Y cuando por fin reaccionó y quiso auxiliar a su amada flor de cerezo, Sasuke sintió cómo una helada ventisca chocó contra su cuerpo y lo criogenizó casi por completo, exceptuando su rostro y cuello.
— ¡Maldición...! — masculló Sasuke, intentando librarse de aquel congelamiento — ¡¿De qué diablos está hecho éste hielo?!
— No te precipites, bombón. Apenas termine con tu noviecita, nos divertiremos tú y yo, príncipe Uchiha — se burló la peliazulada.
Thalassa se desvaneció de inmediato y reapareció en el interior del cráter donde estaba Sakura, en el centro. La peliazul tomó ambas espadas firmemente, las colocó con el filo hacia abajo, en posición de empalar, y la primordial aumentó el aura en sus cuchillas.
— Se terminó, princesa Sakura. Qué lástima. Resultaste ser una simple habladora — espetó la primordial.
De inmediato, la diosa enterró sus espadas en el cuerpo de Sakura, cavando una zanja aún más grande, y se produjo otra explosión de plasma que igualaba al de una hypernova, de modo que la onda de choque de plasma viajó por todo el universo, devastando todo aquello que el aura de Sakura no protegía. Sasuke igualmente fue abrumado por el ataque, por lo que fue consumido por la energía del blazar, además de ser mandado a volar a cientos de metros a lo lejos del área del cráter. Desde más allá del horizonte del universo, se podía ver un colosal GRB de larga duración, el cual incluso sacudía a todo el cosmos.
Al cabo de un tiempo, la energía se disipó por completo y el viento helado de la nebulosa pronto redujo abruptamente la temperatura de la misma, haciendo que incluso nevara un hielo extremadamente frío y que cubriera todo el suelo con una extraña nieve que parecía hecha de sal, excepto que no era comestible como tal. Sasuke se desenterró del suelo y buscó con desesperación la posición de su novia, para únicamente darse cuenta de que del cráter únicamente emitía el aura de Thalassa, quien mandó a volar toda la nieve que la sepultaba con su poderosa energía en forma de plasma.
Sasuke vio el cuerpo destrozado de su novia y sintió como una patada en el estómago, además de que sentía que estaba al borde del infarto. Sin embargo, lejos de llorar como un cobarde, o marica como él se refería a los llorones, el odio de Sasuke se incrementó a niveles coléricos, su sangre hirvió al ver que su novia había sido asesinada brutalmente y sus ojos se mostraron como los de un psicópata. El moreno rugió con odio, estampó su puño derecho en el suelo del terreno y sacudió todo el universo con su poderoso puñetazo, casi desgarrando por completo la fábrica de Prime.
Thalassa no pudo evitar sentirse impresionada por el tremendo poder de Sasuke, quien se supone que era un humano común y corriente para la Pain Elemental, por lo que volvió de inmediato su mirada asombrada, y levemente atemorizada, a Sasuke.
El moreno se incorporó lentamente del suelo y miró con furia a Thalassa.
— ¡Tú...! ¡Maldita puta...! ¡Pagarás lo que has hecho, maldita bruja...! — gruñó con odio Sasuke, mientras caminaba amenazador hacia la primordial, destruyendo el piso con cada paso que daba — ¡Voy a matarte con mis propias manos!
Sin embargo, justo cuando Sasuke corrió hacia la Pain Elemental, para atacarla, una flecha de plasma colisionó contra el suelo, el cual levantó otro pilar de energía a un año luz, lanzando a volar tanto a Thalassa como a Sasuke, salvo por el hecho de que el azabache giró en el aire y aterrizó en una rodilla. El moreno volvió su mirada hacia de donde provino aquella flecha y se sorprendió de ver a Sakura levitando con sus alas, con algunas lesiones menores, además de que tenía en sus manos el Arco del Pacto. Thalassa igualmente se sorprendió de ver aún entera a Sakura, quien se supone que debería estar muerta, aunque claro que la princesa hada tenía heridas menores por su cuerpecito.
— No... ¡¿cómo es que aún sigues con vida, mocosa?! — cuestionó impresionada la Pain Elemental — ¡Nadie podría haber sobrevivido a aquel ataque!
Sakura desvaneció su arco de combate y aleteó para descender al suelo, aterrizando con una elegancia y belleza infinita, con lo cual maravilló a Sasuke y lo dejó embelesado. No cabía duda que Sakura era hermosa, incluso en situaciones de guerra.
— ... ¿Realmente ése es todo su poder, M'lady? — preguntó la princesa de las hadas, reacomodándose su largo cabello rosado a sus espaldas.
Thalassa estaba impactada por las palabras de Sakura. ¿Qué acaso no había visto todo el poder que había desprendido hace unos momentos?
— ¡¿Qué dices?! — masculló irritada la peliazulada.
— Porque si ése es todo su poder... mucho me temo que ni siquiera está a la altura de mi madre... aún menos de la mía... — aseveró Sakura, con completa calma, para después activar su caleidoscopio — O mejor dicho, tú no estás a mi altura, Maledictum.
— ¿Maledictum? ¿De qué hablas, Sakura? — preguntó Sasuke, viendo cómo la otra hada se sostenía la cabeza y soltaba quejidos de dolor por una terrible jaqueca.
La ninfa miró momentáneamente a su novio.
— Lady Thalassa no está actuando bajo su propio juicio, Sasuke-kun — recalcó Sakura, mirando a su adversario — Es por ello que se ha comportado extraña... desde el principio...
Sasuke analizó a la Pain Elemental, pero no notó ninguna anomalía en la hada, excepto por el hecho de que estaba parcialmente desnuda y que parecía ahora sí más una de las legendarias ondinas que aludió Sakura en un principio.
— Lo siento, Sasuke-kun, pero no puedo permitir que pelees por mí — le dijo la ninfa a su novio — Ésto no solamente es porque Lady Thalassa actuaba en contra de su voluntad, controlada por aquel Maledictum, sino porque aquel demonio se atrevió a humillarme al...
Sakura detuvo sus palabras, porque le llenaba de coraje y tristeza el saber que Sasuke, de alguna manera, se había dejado besar. No era que Sakura quisiera juzgar a su novio de traidor, pero aquella imagen no se la podía quitar de la cabeza. Le dolía enormemente el tan sólo recordarla. Sin embargo, aún con aquella tortuosa imagen, Sakura sacudió su cabeza y se dijo a sí misma que Sasuke no había tenido la culpa, a pesar de que poseía la fuerza bruta para zafarse del ataque de Thalassa, porque fue agarrado por sorpresa por la misma.
¿Será que...? No, Sasuke había sido tomado por sorpresa. Aquella era la realidad.
— Cerezo... princesa... ¿estás bien? — preguntó consternado Sasuke, acariciándole la mejilla a su pequeña novia.
Sakura salió de su trance y se percató de que el amor de su vida ya estaba agachado y acariciándole la mejilla. Sasuke se veía tan tierno cuando se preocupaba por ella, o cuando menos así lo pensó Sakura, por lo que la pelirrosa no pudo evitar sonreír con ternura y besar los labios de su amado Sasuke-kun con todo su amor, entregando, como siempre, su corazón aún en los momentos críticos, como lo era la pelea. Incluso si no fuese porque estaban en una nebulosa, casi al cero absoluto, además de que estaban peleando, Sakura le hubiese rogado a Sasuke que le hiciera el amor ahí mismo, porque Sakura realmente necesitaba hacerle saber a su querido Sasu-chan cuánto lo amaba y ella necesitaba sentirse amada por su amado pelinegro.
— Estoy bien, Sasubaby. Solamente un poco molesta por el atrevimiento de ésa tipa — musitó Sakura avergonzada, por lo bajo — Todo está bien, lo prometo.
Sakura besó una vez más en los labios con infinita dulzura a su Sasuke-kun, le acarició su fuerte pecho y le sonrió. La princesa de las hadas después rodeó el cuerpo de su novio y aumentó de nuevo su aura. La ninfa de cerezos volvió a su modo Infinity y ahora se rodeó de su aura de tonalidad rosa gamma, ahora formando con su energía una esfera de plasma de al menos unos diez metros de diámetro. Pronto se formó otra aura de plasma de al menos cien metros de diámetro y el suelo tembló fuertemente.
Thalassa también incrementó su aura, pero ahora formó un par de alas de ángel, aunque brillaban como auténticos diamantes.
— Continuemos con la pelea. Ya es tiempo de que terminemos con ésto — remarcó Sakura — Ésta vez, no me contendré.
La Pain Elemental sonrió malévola y extendió a los costados de su cintura sus brazos.
— De acuerdo. Supongo que yo también usaré todo mi poder.
Thalassa repentinamente se rodeó de un manto azul rey, el cual al principio parecía hecho de agua. Pronto, aquel manto se enfrió al cero absoluto y se convirtió en una increíblemente dura armadura, pues la primordial le ejerció una cohesión atómica a presión de Planck, de modo que estaba incluso mucho más dura que una estrella de preones, cuando menos en apariencia. La armadura, además, era muy bella en apariencia, como un diamante helado, y estaba perfectamente ceñida al escultural cuerpo de la mujer. En las manos de Thalassa, de nuevo se materializaron aquel par de espadas jian, pero éstas estaban infundidas con plasma azulado muy poderoso.
Thalassa giró con malabares sus espadas y dio un giro completo hacia su derecha, para entonces posicionarse en la postura del Taijijian, de nuevo. Sakura, por su lado, optó únicamente por extender sus brazos a los costados y aumentar su aura. La Pain Elemental entrecerró su mirada, al ver las estrellas de neutrones que Sakura había creado en sus manos, sobretodo por aquel campo electromagnético con el cual las protegía la princesa de las hadas. La trampa iónica por sí sola se veía extremadamente poderosa.
— Oh, de modo que eres capaz de manipular la magia cuántica a tal nivel, princesa Cerezo — cuestionó Thalassa, sonriendo extrañamente emocionada ante el impresionante poder de Sakura — Admito que es la primera vez que enfrento a un usuario de la magia antimateria y estoy ansiosa de ver aquel legendario poder desarrollado por Eva Mitocondrial en acción.
Sakura entrecerró su mirada, no sabiendo si aquella mujer, o mejor dicho el Maledictum que la controlaba, se estaba burlando de ella.
— ¿Ansiosa? ¿Aún cuando está a punto de perder la vida? — preguntó Sakura, tratando de sonar lo menos intimidante posible, para alguien de una reputación bondadosa como ella — Si lo quisiera, podría destruir el multiverso en su totalidad y crear uno nuevo desde cero. Creo que debería preocuparse más por su integridad que por el potencial espectáculo que demuestren mis ataques.
Y aún así, Thalassa sonrió.
— Créeme, princesa. Eres tú quien debería protegerse de ello — rebatió la otra hada — Hasta ahora, he notado que tu aura es tu mejor escudo. No podrías sobrevivir sin él, ¿o me equivoco? — aseveró, dejando sorprendida a Sakura — Si te despojaran de todas tus habilidades mágicas, incluso un niño de doce años, entrenado para combate por supuesto, podría dejarte fuera de combate. Quizá tu magia sea muy poderosa, pero dependes enteramente de ella para el campo de batalla. Éso se debe a que tu naturaleza como una ninfa te hace afín naturalmente a ser una clériga y no una guerrera como nosotras, las Homo Fata puras.
Por su lado, Sakura sonrió gentilmente. Extraño para una situación tan crítica como lo era una pelea.
— Cierto. Soy dependiente al cien por ciento de mi magia, además de que soy tan frágil y mortal como cualquier preadolescente humana de la especie Homo Sapiens Sapiens — recalcó Sakura, extrañamente inmutada de aquella aparente debilidad — Sin embargo, a pesar de que dependo enteramente de mi magia cuántica para prácticamente cualquier cosa, mis reservas mágicas son infinitas.
— Éso lo veremos...
Thalassa se rodeó de nuevo de su aura tonalidad cyan y se desvaneció ante la mirada de Sakura, para reaparecer frente a ella y atacarla con una patada remolino directo a la cabeza. La ninfa de cerezos, en cambio, se agachó elegantemente hacia sus espaldas, haciendo un walkover hacia atrás en el acto, y después arrojó sus brazos al frente, con lo cual disparó una onda de choque a una presión tremenda, mandando a volar a Thalassa con aquel poderoso ataque. La peliazulada, por su lado, enterró sus espadas en el suelo, con lo cual frenó el arrastre de la onda expansiva.
Apenas frenó la Pain Elemental, Thalassa desapareció de nuevo y atacó a Sakura con un corte cruzado ascendente, aunque la princesa de las hadas prácticamente danzó para evadir el ataque. Sakura igualmente desapareció de la visión de Thalassa, sorprendiendo a la última con la impresionante velocidad superlumínica que poseía, y entonces Sakura extendió al frente sus brazos. La hada de cerezos disparó un sin fin de proyectiles de plasma, prácticamente bombardeando a su enemiga con una infinidad de rayos de energía, cada uno causando una explosión similar al de una supernova.
Sakura entonces atrajo un par de estrellas de neutrones que había creado con sus poderes, las cuales fueron arrastradas a su cuerpo como si un poderoso imán las atrajera, y Sakura extendió sus brazos a los costados, emparejando ambas estrellas al lado de su cuerpo. Cargando su aura a niveles impresionantes, Sakura creó mediante ionización del gas que rodeaba a las estrellas de neutrones dos jets de plasma, además de que uno de ellos estaba encerrado dentro de una poderosa y grande trampa iónica, encima de que ambos tenían por lo menos el tamaño de la luna, el único satélite de Terra.
Sakura arrojó con un corto grito aquel par de remanentes estelares, los cuales viajaron a una velocidad superior a la de la luz, mediante el efecto warp que Sakura creaba con su aura y con su manipulación de la física cuántica, encima de que las energías y reservas mágicas de Sakura eran prácticamente infinitas. En la nube de la explosión, Thalassa expandió su aura, mandando a volar todo el humo y el plasma, y abrió sus ojos como platos, cuando vio aquellos pesados y poderosos remanentes viajar a una velocidad asombrosa hacia ella.
La Pain Elemental apenas pudo cubrirse de aquel ataque, incrementando su aura y creando una barrera mágica, porque pronto aquellas estrellas de neutrones colisionaron contra ella y crearon una explosión similar a una hypernova. La explosión se expandió en una nube de tonalidad rosa, a una temperatura de un sextillón de grados centígrados, con una ventisca muy poderosa de más de cien mil kilómetros por hora y a por lo menos un millón de años luz, devastando el suelo como si se tratara de una erupción volcánica, con la diferencia de que salían jets de plasma del suelo, en lugar de lava, y que las rocas levitaban a años luz de altura.
No obstante, de alguna manera Thalassa logró endurar aquel ataque, pues cuando el cataclismo se disipó se pudo ver a la peliazulada con apenas menores daños en su cuerpo y armadura, la cual ahora estaba resquebrajada enormemente, pero gradualmente restaurándose, aunque a un ritmo relativamente lento. Alrededor de Thalassa, se formaron millones de estacas heladas y duras como las estrellas de preones, además de que éstas estaban rodeadas de una barrera electromagnética similar a la de Sakura. La pelirrosa abrió sus ojos impresionada ante ello.
— ¿Qué pasa? ¿Acaso creías que eras la única que puede manipular la antimateria? — cuestionó burlona la peliazulada, haciendo que Sakura mirara asombrada aquellas filosas lanzas de hielo — Ahora, ¡prepárate a recibir uno de mis mejores ataques, princesa Sakura!
Thalassa extendió sus brazos a lo alto, en un ángulo de aproximadamente cuarenta y cinco grados, para después cargar su aura al máximo y crear un poderoso tornado de agua que levantaba el suelo, enfriaba el ambiente de la terrible temperatura que antes azotaba a la Nebulosa Boomerang y mandaba a volar las rocas apiladas en el sitio. Sakura tuvo que usar su aura para contener la violenta ventisca que amenazaba con arrojarla al vacío estelar, pues el viento era impetuoso. Los demás, a lo lejos, igualmente tenían algunas dificultades para permanecer en pie, excepto Sasuke y los dragones, quienes se lograron mantener firmes en su sitio.
La diosa hada arrojó las estacas de hielo contra Sakura, haciendo un movimiento de sus brazos, y éstas viajaron a una velocidad superior a la de la luz, haciéndole saber a Sakura que Thalassa también poseía habilidades de distorsión del tiempo/espacio. Sakura aleteó sus alas de mariposa y evadió una de las estacas de hielo, la cual colisionó contra el suelo y levantó un pilar de energía azul cobalto, a un año luz de altura, lo cual demolió el suelo con un masivo cráter que incluso traspasó el terreno a cien mil kilómetros de profundidad. Sakura volaba a gran velocidad de un lado a otro, desapareciendo y reapareciendo de una zona a otra para esquivar las poderosas estacas de antimateria, las cuales detonaban como armas termonucleares, aunque en un plasma helado y poderoso.
En el aire, Sakura extendió sus brazos a los costados, en un ángulo de noventa grados, y abrió completamente las palmas de sus pequeñas manos, cubiertas por unos guantes de seda muy elegantes. La princesa de Iridia creó en los extremos de las palmas de sus manos dos cuchillas de plasma, en forma de sierra circular, cada una con una densidad mayor a la de Planck y que emitían un brutal destello enérgico, con un intimidante sonido. La ninfa de cerezos arrojó con fuerza ambas, las cuales viajaron a velocidades warp, además de que creaban pequeñas ondas de choque durante su trayecto y agitaban con un fuerte torbellino el ambiente, todo a causa de la frecuencia mayor a la de Planck con la que giraban.
Thalassa vio impresionada aquellas cuchillas de aura, las cuales partieron a la mitad varias de sus estacas, y cuando llegaron ante ella las evadió con enorme dificultad, apenas haciendo un elástico y ágil movimiento donde con complicaciones pudo eludir aquellas poderosas cuchillas, aunque ambas le rosaron el costado de su brazo izquierdo y el área del vientre de su poderosa armadura de hielo al cero absoluto. Theia se sostuvo su brazo zurdo, donde sangraba profusamente de la herida que le causó la sierra de plasma, como también el vientre, donde igualmente sangró por encima de la armadura. Sakura, por su lado, arrojó varias diminutas estrellas de neutrones, de un diámetro aproximado de cinco centímetros pero muy densas y pesadas, contra las cuales arrestó las estacas de antimateria, y ambos objetos explotaron con una potencia similar a un gigatón de trinitrotolueno, creando en el acto una nube de hongo monstruosa.
Thalassa se quemó las heridas en su brazo y vientre con sus poderes de hielo a cero absoluto, con lo cual cicatrizó sus lesiones, a pesar de que le produjo un terrible dolor y un fuerte enrojecimiento en el área. Para entonces, Sakura detuvo todas las estacas con las cuales le había atacado Thalassa, mediante el uso de su psicokinesis, y la ninfa también las giró con sus poderes mentales, haciendo que ahora le apuntaran directo a la Pain Elemental del agua. Sakura juntó sus manos frente a su pecho, en forma de rezo, y abrió después sus brazos a los costados, en un ángulo horizontal de cuarenta y cinco grados, haciendo que las estacas de hielo crecieran a por lo menos diez metros cada una, con apenas un metro de diámetro en la superficie del extremo plano.
Sakura tomó control a nivel cuántico de aquellas estacas y las rodeó con su propia trampa de iones, de modo que las lanzas de hielo estaban rodeadas de un plasma rosado, de la misma tonalidad de su aura. Sakura movió sus brazos en el aire, como si arrojara con ello un objeto grande, y todas las estacas fueron devueltas contra Thalassa, quien por fin terminó de tratar sus heridas y miró impresionada cómo aquellas estacas ahora llovían sobre de ella, literalmente hablando. La hada legendaria se rodeó de una enorme burbuja de agua muy turbulenta y pronto levantó sus manos boca arriba hacia lo alto, al mismo tiempo que rugía agresiva.
Del suelo, repentinamente se levantaron poderosos jets de agua, los cuales erupcionaron desde el subsuelo, como si se trataran de magma, y pronto Thalassa se vio rodeada de cientos de pilares de agua a su alrededor, los cuales además orbitaban a su alrededor a una velocidad casi infinita, cavando al mismo tiempo a su paso el suelo una zanja circular de apenas un par de metros de profundidad. Con ello, la Pain Elemental se protegió del ataque agresivo de Sakura, de modo que las estacas de hielo, apenas entraban en contacto con aquel muro de agua hecho de poderosos ciclones, se destruían y explotaban con la fuerza de una pequeña nova, expandiendo unas nebulosas pequeñas pero muy poderosas.
Thalassa incrementó sus poderes aún más y los poderosos tornados de agua se expandieron a por lo menos un parsec de altura, además de que destrozaba el suelo que era atrapado entre la turbulencia de los ciclones de agua. La peliazulada juntó sus brazos en el pecho, en una "X", de modo que su aura se expandió como un pilar de energía de un quasar, y la diosa soltó un rugido para después detonar su potente aura. Con ello, del suelo salieron aún más ciclones de agua que devastaron todo como si se tratara de una explosión termonuclear, excepto por el hecho de que no había incineración y que el agua destruía el suelo.
Por su lado, Sakura extendió de nuevo sus brazos a los costados y dispersó aquellos brotes de agua a presión de Planck, dejando ver a la peliazulada rodeada de su aura. Apenas Thalassa aumentó su aura, de nuevo reapareció frente a Sakura y le atacó con un puñetazo a su rostro, pero Sakura lo evadió con su velocidad superior a la de la luz. La Pain Elemental siguió atacando a Sakura con una patada tornado, cargada con elemento agua, de forma que una poderosa ola de agua acompañó al ataque de la primordial. Sakura dio un hábil giro en el aire y atacó con una palma al cuerpo de su oponente, pero en ella utilizó su elemento aire y causó un estampido sónico a una presión un decillón de veces mayor a la de Planck, con lo cual sacudió incluso el tiempo/espacio, como una franela en un huracán.
Aquel ataque causó que Thalassa gritara de dolor y que fuese lanzada al suelo con violencia, donde no solamente se estampó, sino que creó un cráter de al menos un año luz de diámetro, con una profundidad de un millón de kilómetros. Sakura dio un elegante giro en el aire y formó en sus manos una enorme estrella de preones de antimateria, la cual arrojó contra la peliazulada. Dado que la primordial guardiana del sello del agua aún estaba en el suelo, no pudo evadir adecuadamente aquel ataque que causó una explosión monstruosa, comparable incluso al de la colisión de dos agujeros negros.
Desde el suelo, sin embargo, se vio cómo la energía del aura de Thalassa repelió una buena parte de la magia de Sakura, o mejor dicho de la estrella de preones. La peliazulada formó dos estacas de hielo a cero absoluto en sus manos y se arrojó de nuevo ante Sakura, intentando empalar con su estaca derecha a la pelirrosa en el vientre, aunque la princesa de las hadas formó un escudo de aura en su brazo derecho y paró el ataque. La Haruno ahora formó su espada de agua en su mano izquierda y la infundió de aura, con la cual atacó en un estoque a su enemiga, a pesar de que Thalassa paró sorpresivamente el ataque con sus estacas de hielo, dejando impresionada a Sakura, puesto que se supone su espada debería cortar cualquier material.
La Pain Elemental aprovechó una guardia baja en Sakura para atacarla con una patada al vientre, con lo cual no solamente la arrojó a lo lejos, sino que congeló la mitad del cuerpo de la ninfa. Justo cuando Sakura estaba a punto de incrementar su aura, para fundir el hielo, Thalassa entonces cerró su mano derecha en un puño. Con ello, de repente el hielo en el vientre de Sakura brilló como una Wolf-Rayet y explotó como una supernova. La pelirrosa fue arrojada al suelo con violencia, donde se estampó y creó una explosión termonuclear al puro impacto, al llevar una velocidad similar a la de la constante de la luz.
Con ello, Thalassa creó unas especies de cadenas largas de hielo, en el extremo anexando unas cuchillas de hielo con aura, y atacó a Sakura con un corte cruzado, impactando como un mazo aquellas cuchillas de cadena en el suelo y levantando un jet de plasma a un parsec de altura, además de sacudir el terreno con un violento terremoto. Sin embargo, el cuerpo de Sakura se había desmantelado en flores de cerezo y la niña hada reapareció a lo alto, con su arco de combate ya formado, y de él cargó una flecha de plasma que hizo que el universo se sacudiera en su totalidad, además de que un pilar enorme de energía rodeó a Sakura, el cual tenía un ancho por lo menos de un millón de kilómetros de diámetro y al menos un trillón de kilómetros de altura.
Thalassa extendió sus brazos a los costados, en posición al suelo y en un ángulo de unos treinta grados. La primordial guardiana de la nebulosa irradió un aura muy poderosa, casi idéntico al nivel que Sakura expulsaba, y entonces atacó a Sakura con un remanente estelar helado. Sakura reaccionó con su flecha de plasma, hecha de antimateria, y ambos ataques colisionaron el uno contra el otro, creando una colosal explosión cuando entraron en contacto el uno con el otro.
Aún en el destello de la explosión, se pudo ver cómo dos figuras aparecían y desaparecían de varios puntos, donde se escuchaba cómo dos filosas armas colisionaban violentamente, causando ondas de choque poderosas, aunque en comparación más compactas en área, de tan sólo un año luz de diámetro, si bien extremadamente poderosas, al llevar una presión de Planck. Había un intervalo aproximado de un segundo entre ataque y ataque, los cuales enviaban ondas expansivas de plasma por toda la nebulosa, además de una poderosa ventisca que mandaba a volar escombros y todo aquello que se hallaba a su paso.
Desde lo lejos, Sasuke y los demás estaban impresionados por la pelea, igual de abrumadora que la que tuvo el príncipe de los Uchiha contra Volos, el Pain Elemental de la tierra. Incluso rayos eléctricos salían expedidos con cada colisión de las armas de Sakura y Thalassa, junto con las ondas de choque por supuesto. Era como si alguien bombardeara con rayos gamma el espacio alrededor de los guerreros de Terra. Ciertamente, solamente Sakura podría endurar una pelea de éste nivel, en una criogenizante temperatura de cero absoluto, contra una poderosa Pain Elemental que controlaba el elemento agua, en todos sus estados de la materia.
Sakura reapareció en lo alto del cielo, dio un elegante giro hacia su izquierda y dio un mandoble refinado con su espadín, prácticamente como si de coreografía se tratase, con lo cual envió una onda de plasma hecha de antimateria contra la otra hada, aunque ésta la evadió con un veloz y elegante movimiento, para reaccionar con un jet, hecho de vapor de agua ionizado, a una temperatura muy elevada. Sakura simplemente extendió su pequeña mano izquierda al frente y disparó con un corto y agudo grito una poderosa ventisca, a una presión muy por encima del límite de la física, mediante lo cual desmanteló en el acto el plasma del GRB y lo convirtió en una pila de partículas subatómicas.
Sakura entonces infundió su aura con elemento fuego, de modo que su aura adquirió una tonalidad magenta, además de que la ninfa tenía pequeños trozos de lava levitando a su alrededor, a gran velocidad. Thalassa simplemente la miraba.
— Elemento fuego, ¿huh? ¿Qué acaso no sabes que el elemento agua es fuerte contra el elemento fuego, niña? — cuestionó burlona la hada legendaria.
Sakura asintió.
— No depende del elemento, sino de cómo se utilice, Maledictum — contestó adamante la pelirrosa.
Por un segundo, Thalassa de nuevo tuvo una bruma mental y una terrible jaqueca, pero se obligó a sacudir su testa y a ignorar por completo el dolor que sentía.
— Como quieras. Ya tienes perdida ésta batalla, Sakura-hime — remarcó Thalassa.
De inmediato, Sakura aumentó su aura a un radio de un kilómetro de diámetro y el sitio adquirió una temperatura de al menos ochenta grados centígrados, causando que se hiciera difícil incluso el respirar, cuando varios gases presentes en la Nebulosa Boomerang se sublimaron repentinamente. Igualmente, al no estar acostumbrada a la elevada temperatura, Thalassa se sintió un poco mareada y debilitada, casi al grado de desmayarse, aunque su fuerza de voluntad y espíritu guerrero se hicieron presentes, por lo que se mantuvo consciente para el combate.
La princesa de las hadas extendió ambas manos al frente y lanzó una poderosa llamarada a un sextillón de grados centígrados, la cual sublimó una buena parte del rocoso suelo de la nebulosa y aumentó un poco más la temperatura del ambiente. La Pain Elemental utilizó por su parte helio a muy bajas temperaturas, aunque con una presión muy elevada, encima de que lo ionizó y lo transformó en plasma muy helado.
Ambos poderes chocaron el uno contra el otro y en el punto de encuentro crearon un resplandor muy poderoso, también ionizado por el plasma tanto de la llamarada intensa de Sakura, ahora en tonalidad azul turquesa, y el criogenizante hielo azul rey de Thalassa. La ninfa de cerezos y la hada primordial mantuvieron sus brazos extendidos al frente, expulsando cada vez más energía en su ataque, hasta que en el centro del encuentro de aquellos creció una gigantesca esfera de plasma supercalentado, similar a una estrella Wolf-Rayet a escala pequeña, de aproximadamente un kilómetro de diámetro.
Ambas hadas, sin embargo, siguieron aumentando sus auras a niveles drásticos, hasta que la energía se salió de control, llegando a no solamente la energía y potencia en el límite de la física que gobernaba el cosmos, sino que la temperatura superó un decillón de veces la temperatura de Planck y aquel poder se transformó en un colosal kugelblitz muy inestable, además de que creció a dimensiones drásticas, como a un parsec de diámetro. Obviamente, Sakura se alarmó de ello, porque sabía cuánto poder había almacenado dentro de aquel kugelblitz, así que protegió a todos sus amigos con un campo de fuerza, para protegerlos de la brutal explosión que pronto tendría lugar.
Cuando Sakura protegió a sus amigos, incluido al amor de su vida, su Sasuke-kun, el kugelblitz se volvió altamente inestable, al grado de que el tamaño del orbe se incrementó a dimensiones inconmensurables a simple vista. La energía atrapada en el kugelblitz hizo que el orbe de energía se dilatara aún más y que la temperatura incrementara a niveles extremos, casi al grado de volver a formar otro kugelblitz con aquella energía tremenda. Desde lo lejos del universo, se podía apreciar una tremenda esfera con plasma sobrecalentado en su interior, la cual irradiaba varios GRBs a un centillón de veces la temperatura de Planck, irradiando letales cantidades de radiación gamma.
Eventualmente, aquella energía no pudo mantenerse estable, por lo que detonó con una tremenda potencia que no solamente devastó los alrededores de la constelación Centaurus, sino que desmanteló todo cuerpo de materia que se hallaba a su paso, exceptuando lo protegido por Sakura, además de que la nebulosa se calentó tremendamente, adquiriendo al mismo tiempo una tonalidad blanquecina, al entrar a la frecuencia gamma. La temperatura del sitio, ambiental, ahora estaba peligrosamente dentro de los límites de la física, antes de que colapsara en un horizonte de sucesos, atrapando aquella energía hasta que se evaporara.
Pronto, la detonación se expulsó como una mega hypernova, llegando a por lo menos un billón de parsecs de radio, encima de iluminar el cielo incluso mucho más que los temibles quasars creados a partir de agujeros negros. Si alguien habría sido impactado por aquella energía, habría sido vaporizado al instante, pues el plasma en la frecuencia gamma estaba no solamente peligrosamente caliente, sino que su densidad también era tremenda.
Cuando toda la calamidad pasó, Sakura se desenterró de toneladas de tierra, usando su elemento viento en el proceso, tal y como Sasuke lo hacía, salvo que éste último utilizaba su fuerza bruta para mandar a volar los escombros a su alrededor, incluyendo rocas. El resto igualmente se desenterró de todo, mostrando gran dificultad, excepto Kaguya, al no poseer las habilidades mágicas de la princesa de las hadas o la brutal fuerza física de Sasuke, al último a quien le permitía crear ondas de choque, a cualquier nivel de presión que le plazca, con tan sólo chocar las palmas de sus manos o con sus puños.
— ¿Qué fue lo que sucedió? — cuestionó asombrada Tenten, quien apenas tenía algunos daños menores en su traje espacial — Solamente vi cómo aquella tipa atacó a Sakura con un poderoso rayo de energía. Sakura reaccionó con otro poder, colisionaron y luego explotaron. No sé qué pasó después de ello.
Kaguya activó su caleidoscopio, en tonalidad morado, y analizó las áreas circundantes del terreno donde todos se ubicaban.
— No puedo hallar la emisión de aura de Lady Thalassa — señaló la princesa de la luna.
— Yo tampoco puedo detectar absolutamente nada — apoyó Neji, con las venas alrededor de sus ojos saltadas — Quizá yo carezco de las habilidades extrasensoriales de los de las especie Homo Fata, pero estoy seguro de que aquel ataque debió haber exterminado a aquella ondina. No hay nadie que pueda sobrevivir a tan poderoso ataque que bien podría haber destruido el universo entero.
— Éso es lo que ustedes imaginan, necios mortales — dijo la voz de Thalassa, distorsionada en una voz con ecos intimidantes, lo que alarmó a los terrícolas — Contemplen... ¡Éste es el verdadero poder de una Pain Elemental! — bramó.
De inmediato, el suelo se desmanteló con un enorme jet de agua, el cual se expandió a por lo menos un megaparsec de altura, y del mismo se mostró la figura de Thalassa, salvo que ahora únicamente se podía contemplar su torso desnudo, aunque sin que se vieran sus partes íntimas. La diosa primordial medía por lo menos unos diez metros, desde su cintura a cabeza, lo cual era la única parte de su cuerpo que se veía. Todos, exceptuando Sasuke y Sakura, se quedaron impresionados al ver el tremendo poder de la Pain Elemental, quien ahora tenía un tamaño colosal, un tridente en las manos y unos ojos de tonalidad blancos.
— ¡No mas juegos! ¡Acabaré contigo, princesa de las hadas! — amenazó la diosa legendaria.
Sakura miró calmada a su oponente y suspiró levemente.
— Con que aún no lo entiendes, Maledictum... — musitó Sakura, causando otra bruma corta en la poderosa hada — Muy bien. Voy a derrotarte de una vez por todas y sacarte de la mente de Lady Thalassa.
Sakura infundió su aura con elemento tierra, ahora coloreando su aura de una tonalidad ocre, pero ahora la princesa de las hadas aumentó la frecuencia de su aura y ésta alcanzó la longitud de Planck, de modo que adquirió la frecuencia gamma y el aura de la pelirrosa se volvió ahora rosa muy blanquecino. De pronto, Sakura levitó con sus alas de mariposa y formó su enorme golem hecho de aura, solidificado como una estrella de preones, y con ello su femenino golem, vestido muy parecido a ella, se elevó a un similar tamaño al del cuerpo de Thalassa, quien ahora estaba cubierta por torbellinos agresivos de agua.
Sakura materializó en las manos del golem una especie de báculo con dos filos en sus extremos, a los cuales les infundió elemento agua, de modo que adquirieron un filo muy poderoso, al estar a un millón de veces la presión de Planck. El golem de Sakura voló en dirección hacia el enorme coloso de agua, mediante el control de la psicokinesis de la princesa de las hadas, y el golem de la ninfa colisionó su arma contra el tridente de Thalassa, por lo que causó una explosión de plasma, creando en el acto una onda de choque muy violenta y poderosa, al grado de desmantelar parte del suelo. El gigante femenino de Sakura giró hacia su derecha y le dio una patada trasera al vientre del otro coloso, de modo que Thalassa salió volando a lo lejos, desmantelándose en un enorme charco de agua.
La diosa primordial se reformó de nuevo, ahora estando al mismo tamaño que el monstruo de Sakura, y ambos gigantes volaron en dirección el uno del otro, impactando de nuevo sus armas en el acto, salvo que ahora crearon un cráter de al menos un millón de kilómetros de diámetro, y ambos se empujaron el uno contra el otro. Sakura operó al monstruo que manipulaba, con su psicokinesis, e hizo que girara alrededor del cuerpo del gigante aquella alabarda, para entonces después atacar con un corte lateral a su oponente, quien fue traspasada por el arma limpiamente, aparentemente dejando a Thalassa sin lesión alguna.
Sin embargo, justo cuando la peliazulada estaba a punto de atacar a Sakura, o a su golem mejor dicho, de repente Sakura, dentro de la frente de su coloso, extendió su brazo izquierdo al frente y lo cerró en un puño, haciendo que de repente disminuyera la temperatura del fluido que Thalassa utilizaba para formar su coloso, por lo cual pronto el enorme cuerpo de la Pain Elemental, hecho de helio líquido a muy bajas temperaturas y enorme presión atmosférica, se criogenizó completamente, apenas dejando expuestos los brazos y cabeza de la Pain Elemental.
— ¡¿Pero qué demo...?! — espetó Thalassa, al verse rodeada de un hielo que no podía manipular, y que además tenía una densidad de un decillón de veces mayor a la de Planck y una resistencia de material enorme — ¡No puede ser...!
— Como seguramente ya te diste cuenta, Maledictum, aquel hielo es Hielo VII por encima de los límites de la física y a temperaturas a cero absoluto — explicó Sakura — Es imposible que logres destruirlo o fundirlo, incluso con el incremento de las partículas subatómicas, a menos que incrementes la temperatura aplicada en el Hielo VII por encima de la temperatura de Planck. Sin embargo, si incrementas la temperatura del hielo, sufrirás quemaduras de sexto grado. Incluso si utilizas la aniquilación partícula/antipartícula, tú también terminarás desmantelado en una pila de partículas subatómicas.
— ¡Maldición...! ¡Eres una maldita puta! — bramó Thalassa, aunque su mente estaba siendo controlada por aquel Maledictum.
— Se acabó. Te expulsaré de Lady Thalassa, ahora mismo — amenazó Sakura, infundiendo su lanza con plasma, más concretamente de electricidad.
El golem de Sakura arrojó aquella lanza que sostenía, la cual se enterró contra el cuerpo del coloso que manipulaba la Pain Elemental con su aura, y se quedó incrustado en el cuerpo de hielo del gigante de la peliazulada. Sakura entonces extendió los brazos a los costados, creó una pequeña barrera mágica alrededor de Thalassa, y después invirtió en un sólo instante la polaridad electromagnética de la lanza, transformándola en antimateria. La lanza de Sakura, la que manipulaba su golem, brillaba con una intensidad similar a un quasar ultramasivo, encima de que irradiaba una temperatura brutal, casi a la temperatura de Planck.
De pronto, al entrar en contacto con el Hielo VII del cuerpo congelado del monstruo de Thalassa, la lanza detonó con una potencia similar al de un collapsar, llamado también hypernova, y con ello destruyó completamente el enorme golem de hielo, antes helio líquido, y Thalassa salió volando a unos metros, para después arrastrarse por el suelo y quedar inconsciente. El cuerpo de agua, sin embargo, se irguió de nuevo, para asombro de Sakura y el resto, e incluso también el de Thalassa, ya que aparentemente el cuerpo de la inconsciente hada se duplicó en un cuerpo idéntico. Sakura incluso utilizó su caleidoscopio de flor de cerezo en sus ojos, dándose cuenta de que se trataba de un clon perfecto de la Pain Elemental, biológicamente hablando, pero la conciencia de la peliazulada estaba actualmente apagada, al estar fuera de combate.
— Un doppelgänger... — musitó Sakura, con su mirada afilada — Con que por fin saliste de su conciencia, Maledictum — espetó, reformando su lanza en los brazos del golem.
El Maledictum levantó su mirada y mostró un par de orbes totalmente negros, carentes de esclerótica e írises, como si se trataran de dos obsidianas brillantes, aunque daban algunas tonalidades en rojo escarlata. El demonio, un demonio femenino de hecho, rugió agresivo y se rodeó de un aura oscura, azulada como la de Thalassa pero más en tonalidades cercanas en azul marino, encima de que era muy densa y brillante. Sakura, en cambio, mantuvo su estancia, sin inmutarse del poder del demonio.
— Tú... maldita perra... ¡No puede ser que alguien tan patética como tú me haya expulsado del cuerpo de una Pain Elemental! — rugió oscuramente la demonio.
— Hubiese preferido hacerlo con una manipulación mental, pero vi que tenías aferrado tu control en la conciencia y neuronas de Lady Thalassa — señaló Sakura, apuntando el arma con forma de lanza hacia el demonio — No te perdonaré por la humillación que me hiciste pasar, demonio inmundo. No te perdonaré por intentar propasarte con mi querido Sasuke-kun.
El demonio sonrió, mostrando unos colmillos similares a los de un vampiro, y soltó una risotada distorsionada.
— ¡Ha! ¡Tan sólo quería ver la reacción que una maldita hada como tú tendría cuando obligara a Thalassa a cogerse a tu novio! — se burló el demonio, extendiendo sus uñas como garras, a las cuales infundió con elemento agua — ¡Basta ya de estupideces! ¡Voy a hacerte pedazos, princesa de Iridia!
El doppelgänger extendió sus brazos a los costados y aumentó su oscura aura azul marino, con la cual lograba disminuir la temperatura del sitio a casi el cero absoluto. Sakura entrecerró su mirada y se mantuvo atenta a las acciones de su enemigo, además de que aumentó su propia aura. El demonio se rodeó de una capa de hielo y su armadura se formó, con varios picos alrededor de ella. De nuevo, se formó el coloso femenino de agua, salvo que ahora estaba completamente congelado, y el demonio bramó.
— ¡Prepárense, todos! ¡Acabaré con ustedes con éste súper-ataque! — bramó el demonio, extendiendo de nuevo sus enormes brazos a los costados — ¡Mueran!
El doppelgänger extendió sus brazos a los costados y lanzó con sus poderes un letal torrente de hielo, casi a cero absoluto, apenas millonésimas por encima de los cero Kelvin, y aquella ventisca golpeó a todos en el área, causando que tanto el golem de Sakura, como el resto de los guerreros de Terra, fuesen congelados en el acto. Durante el poderoso ataque del demonio, el cual se extendió a por lo menos un parsec de distancia, toda la nebulosa se enfrió a niveles peligrosos, demasiado cerca del cero absoluto, de modo que se condensó y se volvió una especie de océano gigantesco de helio, sumamente frío y denso, además de que criogenizaba todo lo que tocaba a su paso. Curiosamente, el monstruoso "océano" de helio no se congelaba al contacto con el hielo que ahora rodeaba completamente a todos, incluyendo al demonio doppelgänger.
El monstruo entonces cruzó sus brazos y bramó fuertemente, expandiendo su aura helada por todas partes. El doppelgänger después extendió sus brazos de nuevo, con lo cual congeló completamente aquel monstruoso océano, hasta que quedó absolutamente criogenizado al cero absoluto y la nebulosa quedó flotando en el espacio como un Hielo VII a cero absoluto, donde ni las partículas elementales se movían. Todo era un monstruoso témpano de hielo a cero absoluto que se extendía todo el diámetro de un año luz de la Nebulosa Boomerang.
Quienes apenas lograron salir relativamente sin daños fueron Aino y las naves que volaban dentro de la nebulosa. Todos se quedaron impactados de ver el monstruoso Hielo VII a cero absoluto, totalmente criogenizado y solidificado como una roca.
— Dios... Realmente todos quedaron atrapados en aquel monstruoso témpano de hielo — musitó asombrada la pelinegra — ¡Tenemos que hacer algo, o morirán congelados en aquel enorme hielo!
— ¡General Aino, la temperatura de los trajes que portan los terrícolas están alcanzando temperaturas críticamente bajas! — anunció uno de los tripulantes de la nave, quien tecleaba en el panel de la computadora principal — ¡El sistema de calefacción de sus trajes pronto se congelará y serán sometidos a temperaturas sub-zero!
Aino se mordió su labio, nerviosa de que ahora estaban los terrícolas al borde de la muerte con aquel estado criogénico de la nebulosa, pero después mostró un rostro estoico y de determinación.
— ¡Capitán! ¡Preparen el rayo de plasma! — ordenó Aino, mirando el panel que mostraba cómo una tonalidad azul marino se expandía, en señal de disminución de la temperatura.
— Entendido — respondió el aludido.
Apenas activaron el cañón de rieles electromagnético, del fondo de aquel enorme hielo salió la figura del demonio que controlaba la mente de Thalassa, quien estaba atrapada en el interior de aquel enorme hielo que ahora era la nebulosa. El doppelgänger extendió sus brazos al frente, de modo que apuntó a la nave de Aino y creó una esfera de plasma enfriado y muy denso. La pelinegra abrió los ojos como platos y retrocedió unos pasos.
— ¡No piensen que podrán escapar con vida, mortales! ¡Mueran todos! — bramó el Maledictum.
El demonio atacó a Aino y al resto, de modo que la nave tuvo que hacer una maniobra para esquivar aquel ataque.
— ¡Estamos siendo atacados! — dijo el capitán de la tripulación, remarcando lo obvio.
— ¡Devuelvan el ataque, capitán! — ordenó Aino.
Sin responder con palabras, el capitán de la nave apuntó al demonio del hielo y cargó el cañón de rieles, para después disparar un orbe de plasma contra el demonio, el cual viajó a una velocidad superlumínica y atacó al Maledictum, creando con ello una explosión similar a las de las supernova en el cosmos, aunque en una escala relativamente pequeña. La energía se expandió unos cien mil kilómetros de área y devastó parte del hielo, apenas causando que se fundiera un poco del mismo, con la temperatura del plasma.
Por desgracia, aquel poderoso ataque no causó mayores daños en el demonio, quien se protegió con ambos brazos.
— ¡Rayos! ¡Sobrevivió! — dijo Aino, impresionada de que el demonio haya resistido al ataque de plasma.
El monstruo, ya en su forma humanoide clonada de Thalassa, apartó sus brazos de su cuerpo y extendió ambos brazos al frente, preparando un GRB de proporciones colosales.
— Descuiden, mortales. ¡Los enviaré al infierno, junto con éstos inútiles terrícolas! — amenazó el demonio.
— ¡Preparen el campo de fuerza! — ordenó Aino, al ver cómo la poderosa energía, en forma de plasma congelado, aumentaba frente al cuerpo del doppelgänger.
— ¡Es inútil, mortales! ¡Van a morir todos aquí! — bramó burlón el monstruo, sonriendo malévolo — ¡Desaparezcan, basuras!
Sin embargo, justo antes de que pudiese disparar aquel poderoso ataque, el cual fácilmente podría haber abrumado el campo de fuerza de la nave Illumina, del hielo salió una colosal figura de tonalidad rosa pálido, aunque transparente, y sostuvo con fuerza con la mano izquierda al doppelgänger, quien no pudo reaccionar a tiempo. Aquella mano apretó con fuerza al demonio y le causó severas lesiones por todo el cuerpo, además de que hizo que vomitara una oscura sangre en tonalidad negro.
— ¡No tan rápido, monstruo abominable! — amenazó Sakura, mirando al clon maligno de Thalassa, a través de su golem — ¡Tu pelea es conmigo, no con Aino-san!
Sakura entonces expandió su aura, de modo que se extendió un parsec de diámetro, y con ello fundió completamente el Hielo VII que tenía atrapado al resto, incluyendo a Sasuke y el resto, quienes quedaron temporalmente paralizados por el brutal frío. En seguida, aquel monstruoso hielo de temperatura a cero absoluto se sublimó por completo y volvió a formarse como un gas a bajas temperaturas. Con ello, Sakura liberó a sus amigos y atemperó la criogenizante temperatura de la nebulosa, a unos relativamente tolerables menos cien grados centígrados.
Sakura entonces utilizó su psicokinesis para controlar a su golem y arrojó al monstruo contra el terreno baldío donde estaba el resto. El coloso de Sakura arrojó con una tremenda fuerza al doppelgänger y éste se estampó con una fuerza similar a cuando un planeta chocaba contra otro, encima de que viajó a la velocidad de la luz, de modo que colisionó y levantó una ola de marea de tierra que se expandió al menos un millón de kilómetros de altura, con un diámetro de un año luz, efectivamente toda la nebulosa. Aino y su tripulación pudieron ver en aquella nebulosa cómo se levantaba una onda de choque similar a las que creaban los quasars.
Apenas se disipó la energía liberada con la explosión, Sakura desactivó su golem, mas no su aura, la cual ahora apenas le rodeaba a unos cien metros, y entonces dio un elegante giro en el aire. La pelirrosa extendió a los costados sus brazos, creando con ello dos enormes agujeros negros, uno de antimateria y otro regular, apenas de un tamaño similar al sol del sistema solar de Terra. El demonio doppelgänger se incorporó pesadamente y miró a lo alto, donde Sakura estaba en el medio de dos poderosos agujeros negros de masa supermasiva.
— Se acabó, Maledictum. Terminaré ahora contigo — sentenció adamante Sakura, aumentando su aura y cubriendo todo con una barrera mágica, exceptuando por supuesto a su enemigo — ¡Recibe ésto! ¡Chorus mortis! — gritó imponente Sakura.
La pelirrosa arrojó aquel par de enormes agujeros negros, los cuales comenzaron a girar el uno alrededor de otro, a una impresionante velocidad y emitiendo un sonido imponente, al mismo tiempo que creaban un poderoso disco de acrecimiento de plasma muy caliente y poderoso. Por su paso, la fábrica del tiempo/espacio se distorsionaba enormemente y creaba una sacudida del mismísimo tejido espaciotemporal, causando violentos terremotos tanto en el terreno donde combatía Sakura con el Maledictum, como en los alrededores. Un violento huracán sacudió toda la nebulosa, casi mandando a volar aquel gas que mantenía fría la misma. El demonio, por otro lado, no se podía mover, pues el anterior ataque de Sakura le causó un daño mayor y simplemente vio asombrado cómo aquel par de agujeros negros giraban a una tremenda velocidad hacia él, causando una agitación del la fábrica del universo y la expulsión de numerosas ondas de choque de plasma que desmantelaban el de por sí dañado terreno.
Eventualmente, ambos agujeros colisionaron en el sitio donde estaba el Maledictum y se produjo una explosión de proporciones catastróficas, superando la explosión que dio vida al universo donde vivían, conocida como el Big Bang. La explosión expandió una poderosa cortina de fuego y plasma por todo el universo, superando por varios múltiplos el diámetro del horizonte cosmológico de luz, de modo que desde lo distante del universo se veía una enorme esfera de plasma, devastando todo lo que se hallaba a su paso que no fuera lo que protegía Sakura con un campo de fuerza. El grito del doppelgänger quedó sepultado en el barrido de frecuencias altas de la explosión.
Cuando toda la calamidad pasó, en el aire volaba un extraño viento de tonalidad rosa pálido, tal y como el aura de Sakura, aunque la energía de la ninfa se desvaneció tras el ataque. La pelirrosa materializó sus zheshan en sus manos, cargados de aura, y caminó elegantemente hacia el demonio, mientras contoneaba sus caderas con elegancia. El monstruo, por su lado, se incorporó por pesadez y vomitó una impresionante cantidad de sangre, cayendo de nuevo en el suelo como si pesara toneladas su cuerpo.
— Ugh... demonios... Maldita zorra... — masculló con dolor el Maledictum, gruñendo en un intento de incorporarse.
— Se acabó, Maledictum. Hubiese preferido no llegar a éstas instancias, pero, por el bien de los Pain Elemental y de Prime, tendrás que morir — amenazó Sakura.
La pelirrosa tensó su agarre en sus abanicos, los colocó a su costado izquierdo, levantando a la vez su pierna derecha a su flanco zurdo, y con ello arrojó sus abanicos al cuerpo del demonio, los cuales se enterraron en la cabeza y pecho del demonio. Sakura hizo un movimiento elegante con sus brazos y los abanicos se extendieron cortando la cabeza del demonio y el pecho. La pelirrosa cruzó sus brazos frente a su pecho y después los extendió a los costados, con lo cual arrojó una poderosa ventisca, destrozando el cuerpo del monstruo. Con ello, Sakura destruyó el cuerpo material del Maledictum y fue desmantelado con aquel poderoso huracán que creó Sakura, mediante su elemento viento.
El demonio, sin embargo, se mostró como un fantasma negro con ojos de sangre, similares a los de Onikage, exceptuando a que carecían de írises y pupilas. Su cuerpo parecía hecho de gas, habiendo perdido su constitución material.
— Con que ésa es tu verdadera forma, demonio — dijo Sakura, desapareciendo finalmente sus zheshan — Ya es hora de que desaparezcas, Maledictum.
Sakura se desvaneció entre cerezos y reapareció frente al demonio, dejando asombrado al mismo por su impresionante velocidad. La ninfa extendió su brazo izquierdo al demonio, al mismo tiempo que abría su mano, y entonces aumentó su aura al máximo, de modo que su energía se extendió a por lo menos un parsec de diámetro. El tejido tiempo/espacio se distorsionó con los poderes de la pelirrosa, Prime se sacudió fuertemente y el aura de la princesa de las hadas brilló con una potencia similar a la de los quasars más grandes de todo el universo, haciendo que desde el horizonte cosmológico de luz se viese cómo se extendía una estela de luz muy poderosa se extendía lentamente, relativamente hablando, porque en realidad viajaba a la velocidad de la luz.
— ¡Desaparece para siempre! ¡Caelis Splendor! — gritó Sakura.
De la mano de la pelirrosa, salió disparado un blazar con increíble potencia, el cual se extendió al menos un teraparsec, además de que el puro diámetro del poderoso jet de plasma se extendió a un año luz. El demonio gritó al ser atacado y al ver cómo aquel blazar lo consumía completamente, hasta que terminó completamente vaporizado y convertido en una pila de partículas subatómicas. El rayo de plasma de Sakura viajó por todo Prime y se perdió más allá del horizonte cósmico de luz. Muy a lo lejos, el ataque de Sakura detonó e hizo que brillara todo Prime con una estela de luz rosa pálido, la cual se extendió velozmente por todo el universo, encegueciendo todo el panorama para el resto.
Fue cuestión de tiempo para que la energía se desvaneciera por completo, por lo que únicamente volaba por el espacio exterior una ventisca de polvo rosado, además de que la temperatura descendía rápidamente. Sasuke y los demás, por su cuenta, se desenterraron de toneladas de polvo, rocas y hielo, mientras que Sakura desvanecía lentamente su aura y con ello su modo Primordial Alpha Infinity, aunque sin desaparecer por completo su aura, ya que sería sometida a temperaturas cercanas al cero absoluto.
Cuando todo el poder de Sakura desapareció, exceptuando por el tenue manto de energía que la protegía del brutal frío, la nebulosa se dispersó un poco y Sakura pudo ver a lo lejos a Thalassa, aún inconsciente. La primera reacción de Sakura fue preocupación, por lo que corrió en su dirección para auxiliarla, pues esperaba que no haya terminado gravemente lesionada o incluso muerta.
La pelirrosa se arrodilló ante la Pain Elemental y la tomó de los hombros, para después incorporarla un poco contra su regazo.
— Lady Thalassa... ¿se encuentra bien? — preguntó Sakura, un tanto preocupada.
La ninfa agitó suavemente el cuerpo de la diosa primordial, tratando de despertarla. Tras algunos segundos, finalmente Thalassa despertó y miró a Sakura a los orbes, parpadeando un par de veces para aclarar su mirada. La Pain Elemental reconoció a Sakura de inmediato.
— Princesa Cerezo... — musitó asombrada la diosa del elemento agua — ¿Por qué está aquí, a años luz de distancia de Terra?
— El cosmos está en problemas. Magnus Chaos está conquistando Prime y está buscando abrir el portal al multiverso. Nosotros somos la única esperanza del cosmos — le informó Sakura, a resumidas cuentas — Ya hemos obtenido el sello de la tierra, de parte de Lord Volos, pero, cuando vinimos a obtener el sello del agua, usted nos atacó. Claro que no lo hizo de manera consciente, m'lady, sino que un Maledictum le estaba controlando.
Thalassa parpadeó una vez más, tratando de rememorar lo que pasó. Lo único que recordaba era cómo unos ojos caleidoscópicos le sometían a una tortura mental, donde ella estaba siendo masacrada a golpes y cortes, incluyendo una violación sexual, haciéndole perder completamente la cabeza y el conocimiento en el acto. Después de ello, Thalassa rememoraba la pelea que tuvo con Sakura, pero ella no estaba controlando sus acciones, puesto que el demonio Maledictum era el que en realidad estaba peleando con Sakura.
Thalassa vio cómo todos los demás guerreros de Terra se aproximaban a ella, entre ellos Sasuke Uchiha y los dragones elementales. Por supuesto que la primordial quedó impactada de ver las bestias de Terra presentes en aquel sitio, pero se vio más impresionada de ver al legendario dragón escarlata. Y fue ahí entonces que rememoró que besó y casi violó a Sasuke frente a la presencia de Sakura, su esposa, además de que rememoró las lágrimas de Sakura, al creer que Sasuke estaba actuando por su propia cuenta, cuando en realidad el Maledictum lo paralizó con un hechizo de elemento hielo.
Al reaccionar ante aquellos pensamientos, Thalassa se tapó la boca, ahogando un grito de horror ante la terrible humillación que le hizo pasar a Sakura.
— ¡Dios...! ¡Yo... yo lamento todo lo que pasó, princesa Sakura...! — se disculpó sumamente avergonzada y humillada la diosa peliazulada, incluso apartándose un poco de la princesa de las ninfas — ¡Yo... yo no quería hacerlo...! ¡Fue todo en contra de mi voluntad...!
Sakura supo de inmediato a qué se refería la Pain Elemental. El tan sólo recordar aquel beso que le dio Thalassa a Sasuke le causó un aguijonazo en su corazón, pero la realidad era que Sakura no podía juzgar a ninguno de los dos, pese a que le dolía profundamente aquella imagen de Sasuke y Thalassa, uniendo sus labios. Una parte de ella quería abofetear a ambos y recriminarles por aquella acción, además de que Sakura quería revivir al demonio Maledictum que le causó tanto dolor y matarlo de nuevo. Otra parte de ella, por suerte la más razonable, decía que ni Thalassa ni Sasuke eran culpables de lo que sucedió. Toda la culpa la tenía aquel despiadado y maligno demonio que la princesa de las hadas acababa de asesinar con su increíble poder de arcana.
La princesa de las hadas se forzó una sonrisa y negó levemente, aunque su dolor era palpable.
— Descuide, Lady Thalassa... Yo sé que estaba actuando en contra de su voluntad... — afirmó Sakura, dándole a entender a la peliazulada que sabía de lo que hablaba — Lo importante es que usted está bien, m'lady...
Sakura ayudó, como pudo, a incorporarse a la diosa primordial, quien se tambaleó un poco pero eventualmente se pudo incorporar. Thalassa no le podía mantener a Sasuke la mirada, porque se sentía profundamente avergonzada por lo que acababa de suceder, aunque no en sí por la acción, sino porque, por más que no quisiera aceptarlo, le gustaba el hecho de que besó a un chico tan apuesto y varonil como Sasuke Uchiha. Ciertamente, no había mujer que se pudiese resistir al apuesto príncipe de los Uchiha, y Thalassa no era la excepción. Encima de todo, era algo sumamente deshonroso el aprovecharse del esposo de la hada más poderosa en existencia, Sakura Haruno/Uchiha, sin mencionar peligroso por supuesto.
La peliazulada trató de ignorar aquellos pensamientos y divisó a Kaguya, quien miraba levemente consternada a su hija.
— Princesa Selene... — murmulló asombrada Thalassa, llamando la atención de Kaguya — Dios... realmente eres real...
Thalassa caminó torpemente hacia la peliblanca y le tomó por los hombros diligentemente. La albina, aunque sorprendida al principio, miró las bellas turquesas de la ondina, quedándose maravillada de su belleza, tal y como Thalassa lo estaba con la de ella.
— Eres tan hermosa como lo imaginé, princesa Selene — le dijo en un cumplido la diosa primordial — No cabe duda que eres descendiente de Lady Eva...
Thalassa miró a Sakura y luego a Kaguya, dejando extrañadas a las ninfas.
— Oh, ustedes son Homo Fata Nympha — mencionó repentinamente Thalassa — Ahora entiendo porqué son tan bellas y poderosas.
La peliazulada finalmente se apartó de Kaguya y miró a todos.
— Entonces, están buscando prevenir que Chaos obtenga los sellos del cosmos, ¿cierto? — preguntó la Pain Elemental.
— En efecto, m'lady — reafirmó Sakura — Mucho me temo que necesitamos de su ayuda para defender al omniverso de la destrucción. No podemos permitir que Chaos traspase la tercera dimensión. Ya ha causado demasiado destrucción en éste universo y no puedo permitir que lleve la destrucción y muerte a los otros universos que existen en el infiniverso.
Sakura hizo una reverencia, cerrando momentáneamente sus ojos.
— Lady Thalassa... le suplico que, por favor, nos suministre el sello del agua. Chaos está a un paso de conquistar el multiverso. No podemos permitir que destruya más civilizaciones de las que ya ha de por sí destruido.
Thalassa asintió.
— Por supuesto. No necesita pedirlo, m'lady. Todos nosotros, los Pain Elemental, queremos proteger el cosmos.
Thalassa entonces colocó su mano izquierda boca arriba, a la altura de su ombligo, y la mano derecha boca abajo, por encima de sus enormes senos, y entonces expandió su aura, la cual ahora lucía un tanto más apagada. El aura de la primordial de la Nebulosa Boomerang se expandió a unos dos metros alrededor de ella, aunque no causaba efectos catastróficos como cuando combatía contra Sakura.
La Pain Elemental soltó un corto grito y materializó entre sus manos una esfera de un tamaño relativamente pequeño, pero después extendió sus manos al frente, levitando igualmente el orbe que creó. Aquella esfera creció a un metro de diámetro y en su interior se agitó agua similar a un maremoto, además de que el agua rodeaba la esfera como un superfluido en un sistema cerrado, de modo que ni goteaba.
Sakura y los demás, exceptuando Sasuke, se quedaron asombrados de ver aquella esfera de agua que materializó Thalassa.
— Éste es el sello del agua. Representa la sanidad, la vida y la esperanza. El agua es la base de la vida para todo organismo biológico — habló Thalassa, ionizando la esfera de agua — Le entrego pues, m'lady, el sello del agua. Confío en que usted no solamente resguardará de manera adecuada, sino que protegerá al multiverso y derrotará a Chaos.
Thalassa extendió aquel orbe hacia Sakura, quien lo atrapó dentro de un campo magnético de plasma, de modo que el orbe levitó frente a ella. Sakura miró maravillada aquel orbe y lo tocó con su mano, sintiendo una energía tremenda emanando de aquel sello del agua. Incluso sentía una muy ligera quemadura por frío, sabiendo que se trataba de helio líquido a alta presión. La pelirrosa mantuvo activa su aura, para mantener levitando la esfera.
Sakura levantó su mirada hacia Thalassa y sonrió.
— Muchas gracias, m'lady. Le prometemos que protegeremos a como dé lugar el sello del agua y el cosmos en su totalidad.
La Pain Elemental asintió y le devolvió la sonrisa.
— Será mejor que vuelvan de donde vinieron. La nebulosa volverá a sus menos doscientos setenta y dos grados bajo cero y quedarán criogenizados, si es que no la abandonan a tiempo — recomendó la peliazulada.
— Por supuesto, lo haremos — prometió Sakura.
Sasuke llevó su mano derecha a su oreja diestra y presionó un botón en su comunicador, activando su radiotransmisor.
— Aquí Sasuke Uchiha. ¿Me escuchas, Aino?
— Fuerte y claro, Uchiha-san — respondió la pelinegra, a través del comunicador de la nave.
— Hemos obtenido el sello del agua. Volveremos de inmediato a la nave — anunció Sasuke, aún sosteniendo con su mano el comunicador.
— Entendido. Crearemos un punto de encuentro, para acelerar el proceso.
— Bien. Cambio y fuera — finalizó el moreno — Muy bien, todos. Prepárense para volver de inmediato. Nos encontraremos a los junonianos en el trayecto de vuelta.
Todos asintieron y volvieron a los dragones que montaban en un principio. Entretanto, Sakura dio unos pasos al frente e hizo un curtsy ante la bella hada primordial, guardiana de la Nebulosa Boomerang y del sello del agua.
— M'lady... le agradezco infinitamente su cooperación. Le prometo que resguardaremos con nuestras vidas el sello del agua y que salvaremos a como dé lugar a Prime, así como todos los universos existentes en el omniverso — le aseguró la princesa de las hadas.
Thalassa asintió, con una sonrisa.
— Lo sé. Sin duda, Lady Eva dejó en muy buenas manos el multiverso. Sé que usted y Uchiha-san podrán salvar a nuestro cosmos — apoyó la Pain Elemental — El destino del omniverso está en sus manos.
— Por supuesto. Muchas gracias por todo, Lady Thalassa. Espero algún día podamos volvernos a ver, en condiciones más pacíficas... — dijo la pelirrosa, levitando el sello del agua a su costado.
— Algún día lo será, princesa. Mientras tanto, cuídese y salve a nuestro universo.
Sakura asintió una última vez y volvió a donde estaba Sasuke, quien estaba hablando con Ignis. El moreno ayudó a la pelirrosa a montar al dragón y de inmediato partieron a lo lejos. Por su lado, Thalassa simplemente vio como todos partieron, a la vez que la neblina de la nebulosa opacaba su cuerpo.
"Hasta entonces, Sakura-hime..."
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Sasuke estaba dentro de una pequeña habitación en la nave, bebiendo un poco de café para calentarse un poco, pues estuvo expuesto a la temperatura más baja en todo el universo, casi cerca del cero absoluto. El moreno además fumaba un poco de cannabis, pues le ayudaba a relajar sus músculos, sumamente tensos por el frío al que estuvieron sometidos, durante varias horas. Quizá si él hubiese peleado contra Thalassa, o el Maledictum que la controlaba, actualmente no estaría sufriendo de una hipotermia aguda que hacía que se sintiera dentro de una cámara criogénica.
El moreno escuchó cómo la puerta electrónica se deslizó a un costado y Sakura entró con unos bocadillos en una bandeja de plástico, pues era el material que era preferido llevar al espacio exterior, como actualmente lo hacían.
— Sakura... — le llamó Sasuke.
La princesa de las hadas miró a su novio a los ojos y sonrió. Sasuke, sin embargo, podía ver que algo le atormentaba a su pequeña novia. Conocía bastante a Sakura, como para saber cuándo estaba atormentada. Justo ahora, aquel era el caso.
El azabache le hizo una señal a su Cerezo con su mano, por lo que la pelirrosa se acercó tímidamente a su novio. El moreno la tomó de la cintura y la sentó sobre su regazo, haciendo que la pequeña ninfa se sonrojara y que desviara su mirada.
— Sakura... ¿qué sucede? — le preguntó consternado el azabache.
La pelirrosa parpadeó unas cuantas veces, con su mirada desviada, y negó.
— Nada... estoy bien... — musitó suavemente Sakura.
Sasuke prácticamente podía escuchar el melancólico tono de voz de la ninfa.
— No mientas, Sakura. Sé que algo te agobia, Cerezo.
La pelirrosa, sin en cambio, se mantuvo en silencio, con su mirada desviada a un costado. Sasuke quizá en ocasiones era despistado, pero no era estúpido. Sasuke sabía perfectamente que el actual estado de Sakura tenía que ver con lo sucedido con Thalassa.
— Es por lo de aquella Pain Elemental, ¿cierto? — dedujo Sasuke, mirando seriamente, aunque con calidez, a Sakura.
La ninfa entrecerró un poco su mirada y agachó su rostro, para no confrontar al hombre de su vida. Sin embargo, Sasuke le levantó el mentón con su grande mano y la obligó a mirarla.
— Es éso, ¿no es así? — insistió el azabache, haciendo que Sakura suspirara dolorosamente.
Sasuke miró profundamente a los ojos de su pequeña, haciendo que la pelirrosa se perdiera en aquellos profundos pozos, tan oscuros como la noche.
— Sakura, ella me besó, ¿comprendes? Yo no podía controlar mis propias acciones — se defendió con sinceridad Sasuke — Utilizó alguna clase de hechizo paralizador, con el cual congeló mi sangre y dejo entumido mi sistema nervioso, por lo cual no pude moverme. Tú sabes bien que jamás besaría a otra que no fueras tú, Cerezo...
La ninfa por fin se atrevió a mirar a su amado. En los orbes esmeralda de Sakura había dolor, reproche y amor al mismo tiempo. Le dolía recordar tanto aquella imagen, a pesar de que, como lo dijo Sasuke, ni él ni Thalassa tuvieron responsabilidad de ello.
— No te creo... — musitó inconscientemente Sakura, haciendo que Sasuke se tensara — Pudiste haberte zafado... pero no lo hiciste... No la apartaste de ti... ¡La besaste de vuelta...! — le recriminó, casi al borde del llanto.
No obstante, el Uchiha podía ver en la mirada de Sakura, más que enojo, los celos de una mujer que no desea compartir al hombre de su vida con nadie. Sakura era tan celosa como él lo era. Aquello, aunque un poco frustrante, le parecía divertido al Uchiha; el ser celado por una niña prepuberta. Sasuke sonrió genuinamente y besó los labios de Sakura. Sin embargo, lo que menos quería Sakura, en aquel momento, era un beso de los labios de Sasuke. Le rememoraba lo que sucedió hace un par de horas.
Sakura lo empujó con fuerza y finalmente soltó lágrimas, al liberar su llanto.
— ¡No me beses...! — gritó Sakura, con su voz ahogada en llanto.
Sasuke, en cambio, mantenía su sonrisa, porque sabía a dónde iba todo aquello. Sakura a veces era tan predecible para Sasuke.
— ¿Que no te bese? — repitió el moreno, inocentemente, con un aire de diversión y su sonrisa torcida.
— ¡Me dan asco tus besos! — bramó dolida la princesa de las hadas, cerrando sus ojos para llorar más intenso, mientras buscaba apartarse de él, aunque obvio que el moreno no se lo permitía.
— ¿En serio? ¿Por qué? — preguntó inocentemente Sasuke, volviendo a besar los labios de su pequeña novia, quien no paraba de llorar.
— ¡Porque besaste a ésa tipa! — replicó destrozada Sakura.
Sasuke rió levemente por lo bajo, al acertar que la princesa de las hadas se sentía profundamente celosa y humillada en su orgullo femenino.
— Ya te dije que me tomó por sorpresa y que yo no controlaba mis acciones, ¿de acuerdo? — reafirmó Sasuke, con su sonrisa torcida — Además de todo, me limpié la boca antes de besarte.
— ¡No me importa! ¡Eres un canalla y te odio! — vociferó Sakura, aparentemente enojada, aunque en realidad estaba más dolida que otra cosa, todo mientras seguía bregando por apartarse de su novio, a quien odiaba en ése momento — ¡No te quiero volver a ver en mi vida! ¡Te odio y jamás te perdonaré! ¡Lo único que quiero es olvidarme de ti para siempre! — lloró, con la voz destrozada.
— ¿Ah, sí? Entonces, olvídate de mí... si realmente puedes... — desafió el apuesto azabache.
Sasuke besó de nuevo a Sakura, pero ahora lo hizo más profundo y pasional que antes, incluso usando su lengua en el acto, entretanto que sus manos viajaron a la preciosas y respingonas nalgas de la princesa hada, a quien sentó a horcajadas en su regazo. Sasuke masajeó como todo un dios del sexo que era el perfecto trasero de la niña ninfa, quien no pudo evitar soltar un fuerte gemido, al sentir las fuertes manos del amor de su vida amasando su perfecto trasero, así como los labios de su hombre devorando los suyos. Sin controlar sus propias acciones, Sakura llevó sus manos al cabello de su novio, acariciando, arañando y jalando con fuerza de aquella melena azabache, al mismo tiempo que devoraba los labios de su amado Sasuke-kun. Las lágrimas de Sakura jamás dejaron de salir.
No importaba lo que haga Sasuke, pues ella jamás podría odiarlo. Lo amaba más de lo que Sasuke la amaba a ella. Aquel era un hecho bien documentado.
Eventualmente, Sasuke y Sakura se separaron del beso, aunque la hermosa hada de cerezos seguía llorando, a pesar de que sus ojos mostraban infinito amor. Ansiaba tanto sentirse amada por Sasuke, tanto como el aire que respiraba.
— ¿Qué decías, princesa? — preguntó cariñoso Sasuke.
Sakura ni siquiera razonaba en ése momento. Su mirada estaba perdida en las obsidianas de su hombre.
— Bésame, Sasuke-kun... Por favor... — suplicó con dulzura Sakura, acariciando con cariño la nuca de su amado, mientras seguía llorando abiertamente.
Sasuke sonrió con calidez y cumplió el deseo de su niña, por lo que atrapó los dulces labios de cereza de su novia. Sakura cerró de inmediato sus ojos y correspondió al pasional beso que le daba su amado Sasuke-kun, además de que apretó su cuerpecito contra el enorme y musculoso de Sasuke, así como también aferró sus brazos al cuello de su novio. Sasuke igualmente enredó sus poderosos brazos alrededor de la diminuta cintura de Sakura y la atrajo hacia sí mismo.
— Sasuke-kun... hazme tuya... — imploró tierna y anhelante Sakura, durante uno de los tantos besos con el amor de su vida, sin dejar de llorar — Te necesito... Necesito que me hagas sentir que soy realmente tuya...
Sasuke gruñó roncamente, cuando sintió los pequeños senos de Sakura frotarse contra su pecho, aún a través de la ropa, además de que su enorme pene de treinta centímetros había despertado súbitamente, cuando Sakura frotó su vagina, a través de la ropa, contra el pene de él.
— Tus deseos son órdenes, m'lady... — respondió sensual Sasuke.
Sasuke metió sus manos por debajo del vestido de Sakura e hizo a un lado las pequeñas bragas de algodón y encaje de su niña, tonalidad rosado pálido, a la vez que hábilmente descubría su enorme pene. Con la misma habilidad, Sasuke penetró a Sakura con su monstruoso pene, largo y ancho, haciendo que Sakura soltara un fuerte gemido al sentir que casi se desmayaba del puro placer, pues además Sasuke hizo que llegara a su orgasmo con la pura penetración. Sasuke, sin embargo, no le dio tiempo de recuperarse, cuando comenzó a embestir de nuevo dentro de su vagina.
— ¡Ahhh, Sa-Sasuke-kun...! — gimió dulcemente Sakura, al sentirse completa, teniendo el pene del amor de su vida, bombeando dentro de su pequeña vagina preadolescente.
Así, en la íntima y oscura soledad de aquella habitación, y ante el precioso panorama del espacio exterior, el cual brillaba con múltiples estrellas y nebulosas, Sasuke y Sakura hicieron el amor pasional y cariñosamente. Sasuke eyaculó cientos de veces dentro de la vagina y ano de su niña, quien eventualmente cayó desmayada del tremendo placer al cual la sometía su amado y dulce príncipe. Sasuke la dejó tan llena de su semen que parecía una expendedora de esperma. Todo era tan hermoso para Sakura, como la primera vez que hicieron el amor y Sasuke tomó su virginidad.
Era justo el tipo de reconciliación que esperaba Sakura.
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Pensé que no podría actualizar en éste mes, pero encontré un tiempo para escribir y editar la continuación.
Realmente me habría gustado terminar la historia en éste 2020, pero aún falta mucho por cubrir. Pensé que tendría más tiempo en éste año, donde la pandemia de covid frenó las actividades económicas. Sin embargo, aunque gracias a Darwin, no me quedé sin empleo y de hecho tuve más trabajo del que esperaba lol.
Yo espero en el 2021 sí pueda terminar por fin ésta historia. Ya estamos en la fase final, pero aún falta mucho por cubrir en la historia. Por obvias razones, no podré actualizar la próxima quincena, ya que son días de fiesta.
Sin más que aclarar de momento, les deseo felices fiestas y un próspero año nuevo, mis estimados lectores. Les mando muchos besos y abrazos, y nos vemos en enero, linduras.
