Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

Capítulo 50: Las sorpresas no siempre son buenas.

El grupo, no fue directamente hasta el Ministerio, pararon en la tienda de bromas de los Weasley, y luego, continuaron su viaje, siendo guiados por los Thestrals, quienes SÍ sabían a donde debían de dirigirse.

Era un poco, como el instinto y presentimiento, de las lechuzas del mundo mágico, quienes entregaban cartas, a personas que desconocían completamente, pero, aun así, sabían a donde dirigirse.

Artemisa, Thomas, Neville, Stephanie, Hermione, Daphne, Pansy, Susan, Padma y Parvati, llegaron al Ministerio, descendieron directamente al Departamento de Misterios, gracias a que Artemisa, Daphne, Susan, Pansy y Neville, ya antes habían asistido al Ministerio, por temas de herencia, pues debían de saber cosas obvias, ya que, a futuro, ellos serían el lord y las ladis de sus familias, descendieron al nivel nueve, al Departamento de Misterios, y caminaron hasta la Sala de las Profecías, pues Artemisa estuvo allí, con su padre.

Artemisa los guio, hasta con la letra p, pero los detuvo a todos, alzando su brazo derecho.

— ¿Algo anda mal? —preguntó Pansy.

Su novia asintió. — "Hay muchas personas dentro" —susurró Artemisa, olfateando el aire. — "Me es fácil olerlos, y creo que desean que vayamos hacía la Profecía..." —Sonrió siniestramente— "la cual actualmente está en mi poder... no huelo a Sirius, Malfoy, Nott, y otros, pero no Sirius" —dijo con extrañeza.

— "Era una trampa, seguramente Sirius no esté aquí, o ya lo podrías haber reconocido por su olor" —pensó un nervioso Thomas, aunque alegre de que su padrino no estuviera allí.

— "Atáquenlos, con todo lo que tengan" —ordenó Artemisa.

— "No se tienten al corazón, porque ellos no lo harán, ya le explicaremos al Ministerio y a la tía Amelia, lo que ha ocurrido allí dentro" —fueron las palabras de Susan. Todos sonrieron.

Entraron y siguieron el camino, ya conocido por Artemisa, yendo hacía la estantería, donde había estado la Profecía.

— "Misa, no creo que la Profecía esté aquí" —susurró Pansy, tal y como lo habían planeado, para engañar a los Mortífagos. Pero la Ghoul, en verdad que no tenía ganas de jugar.

—Pues no. Ciertamente, ya no está aquí —dijo Artemisa en voz alta, señalando una estantería ya empolvada. —La extraje hace un año, pero... —comenzó a oler el aire y a caminar, dando pasos largos, sobre las puntas de sus pies, mientras olía y olía. —Aquí, definitivamente, sí hay alguien. —Rodeó algo desilusionado, se colocó junto a una estantería, susurró una palabra, un hechizo más bien, sonrió, sus dientes se volvieron colmillos, abrió su boca y mordió algo invisible, pues los colmillos desaparecieron en el aire y no se veía su quijada, la sangre comenzó a salir a borbotones, y recorrió algo, la peliblanca cerró la boca con mucho esfuerzo y alejó la cabeza, un hueso se escuchó claramente, al ser roto, y ahora ella tenía en la boca un trozo de carne, un grito de dolor y Lucius Malfoy apareció allí, adolorido, sin un trozo de carne y asustado. —Enviar humanos tras una Ghoul. Es la forma más estúpida de cacería.

— ¡¿Dónde está la Profecía?! —chilló un enmascarado también desilusionado, apuntándole a Artemisa, claramente el sujeto estaba asustado.

La peliblanca se movió en un estallido de velocidad, ahora con sus brazos siendo un tentáculo y una espada. Con el tentáculo, envolvió el cuello de Travers, y con la espada, atravesó la frente de Connors, luego apuntó a la sien de Travers a quien ya tenía atado con el tentáculo. — ¡BAJEN SUS VARITAS O TAMBIÉN LO DEVORARÉ A ÉL! —Chilló furiosa. — ¡BAJÉNLAS AHORA! —Nadie se movió. De forma completamente natural y anticlimática, Artemisa atravesó la sien de Grabbes, matándolo, con la espada del Kōkaku, luego apretó el tentáculo-Kōkaku, Travers gritó de dolor, hizo aparecer su Ukaku y este se enredó en el cuerpo del Mortífago, y el ruido de sus huesos también estuvo allí, hasta que se silenció y el cadáver con los huesos rotos cayó al suelo. Los restantes Mortífagos retrocedieron, vieron a Artemisa arrancándole una pierna a Grabbes y comerla, todos los Mortífagos comenzaron a temblar, mientras se preguntaban ante quién o ante qué estaban. Se preguntaron a qué demonios estaban amenazando para que les entregara esa profecía que tanto quería su amo. — ¡Hermione, Padma, ahora! —los brazos y cabeza de Artemisa, fueron envueltas en una armadura roja, lanzándose sobre Thomas, Neville, Stephanie, Daphne, Pansy, Susan y Parvati, para protegerlos, de lo que estaba a punto de pasar.

¡Oppugno! —chillaron ambas chicas, las Profecías salieron volando, golpeando a los Mortífagos.

—Que alguien vaya a las partes traseras, de estas mismas estanterías y use el Expulso —ordenó Artemisa, mientras caminaba calmada, hasta el final del pasillo y sus hermanos hacían lo ordenado. Los Mortífagos gritaron, cuando las estanterías cayeron sobre ellos. —Fumos Nigrum —exclamó con calma, un humo negro cubrió las estanterías, y cegó a los Mortífagos. —Andando. —Artemisa rodeó con sus brazos, las cinturas de Hermione y Daphne, mientras todos salían de allí, caminando.

A los Mortífagos, les tomó lo suyo ponerse de pie, todos habían sido seriamente lastimados, por los hechizos. Ya un par de ellos estaban muertos, aquel Mortífago más profundamente respetado por su lord (Malfoy), tenía una herida muy seria, y estaban asustados

¿A quién demonios quería matar El Señor Oscuro?

¿Sabía él lo que era Artemisa Potter?

Y ahora, no podían ver nada. Varios arrojaron el Lumos, pero no pasó nada.

— ¡ESA MALDITA MOCOSA NOS ESTABA ESPERANDO! —Chilló Bellatrix furiosa.

—La mocosa sabía que estábamos aquí. O quizás...

— ¡¿O quizás qué, Ribbons?! —preguntó Aklaman enfadado.

—Quizás esto, era lo que la mocosa quería que pasara. —Dijo Ribbons asustado. —Quizás quería que viniéramos, para matarnos y luego irnos devorando poco a poco. —Ninguno de los supervivientes dijo nada. Era una posibilidad. La mocosa no era humana, tenía armas que creaba con su propio cuerpo y era una antropófaga.

Ahora, estaban encerrados con ella.

Braquium Emendo —gruñó Malfoy, curando a uno de sus compañeros, se curaron unos a otros... o al menos, los que seguían vivos, antes de correr fuera de la Sala de Profecías, para encontrar a los mocosos y la Profecía. —Si la profecía no está aquí, seguramente Potter la tiene —dijo, los demás Mortífagos asintieron.

Cuando Neville vio que la puerta se abrió, él estaba a un lado de la pared y Daphne en el otro, ambos apuntaron al suelo. — "Congelado" —susurraron, provocando que los Mortífagos resbalaran en el hielo, mientras que ellos creaban senderos, y corrían por ellos.

— ¡Malditos mocosos, voy a matarlos! —rugió una furiosa Bellatrix, mientras trataba de ponerse de pie. —Finite Incantatem —descongeló el suelo. Todos comenzaron a correr, mientras buscaban...

¡Locomotor Wibbly! —dijo Hermione, desde una lejanía considerable, mientras la maldición de piernas de gelatina, golpeaba a algunos Mortífagos.

¡Locomotor Mortis! —dijo desde la lejanía Thomas, haciendo que las piernas de algunos Mortífagos se unieran.

¡Melofors! —exclamó Neville, al ver a los Mortífagos, acercarse a ellos, tras romper los maleficios de sus amigos, siendo auxiliado por Parvati, y las cabezas de Aklaman y Rosier, fueron encerradas en calabazas.

— ¡Allí van! —gruñó Bellatrix corriendo, quien apenas y logró esquivar una luz violeta, que golpeó a Aklaman y a Rosier, ambos explotaron en pétalos de flores. Murieron en el acto. —Maleficio Orchideus. —Gruñó. Todos los Mortífagos, continuaron la persecución de los mocosos, ahora sin Crabble, Travers, Aklaman y Rosier.

Susan y Hermione, ingresaron en el salón con la puerta C (de Cerebro), donde habían (efectivamente) cerebros, era el misterio del pensamiento, lo que se investigaba allí, ambas chicas hicieron que dos frascos fueran ligeros y luego, gracias a que Hermione tenía tantos conocimientos en hechizos avanzados, hizo que ambas fueran ligeras y las hizo levitar, hasta la parte superior de la estantería.

Dos Mortífagos, aparentemente eran Jugson y Dolohov, quienes las siguieron, un momento después, ambas chicas, hicieron levitar los frascos por encima de las cabezas de ambos Mortífagos, y Hermione los hizo pesados, dejándolos caer.

El sonido del cuello roto de Dolohov se dejó escuchar.

El cerebro que cayó sobre Jugson, se liberó de su encierro, le salieron tentáculos, y trepó por su cuerpo, haciéndolo gritar, mientras intentaba luchar por su vida, al tiempo que era asfixiado por los tentáculos, hasta caer muerto.

Neville, Stephanie y Padma, corrieron, hacia el más peligroso, de los salones de misterio, donde se veía un arco de piedra, que tenía una rara cortina negra rasgada, que ondeaba suavemente, alrededor de él, había una escalinata, con gradas, destinadas a que las personas se sentaran y contemplaran lo que sea que hacía el arco de piedra.

— ¿Qué hay aquí? —se preguntó Stephanie. —Esa... cosa...

— ¿También escuchas las voces? —preguntó Neville algo, asustado. Stephanie asintió.

La Potter pelirroja, miró el lugar en el cual estaban, y sacó de su bolsillo el Polvo de Oscuridad Instantáneo, que compraron de los gemelos Weasley, arrojándolo. — ¡Geminio Maximum! —el polvo comenzó a multiplicarse, extendiéndose por las gradas.

Neville, miró sus bolsillos, arrojó la tierra que tenía, producto de la clase de Herbología, en los bancos. — ¡Geminio Maximum!

Accio: Velas —dijo Padma, y vio como muchas velas llegaron, haciéndola reír, y repitiendo el proceso: creó varias velas, creando un camino, hacía el arco de piedra. —Esta cosa, claramente es un portal.

—Si está aquí, posiblemente envíe a los Mortífagos directamente, hasta una celda del Ministerio, o quien sabe —dijo Stephanie sonriente. —Lacarnum Inflamarae —todas las velas, fueron encendidas, creando un camino, ahora mucho más claro. Suspiró. —Wingardium Leviosa —hizo levitar las velas.

Colovaria —dijo Neville, pintando la habitación con otros colores. —Si Malfoy entra, entonces no deberá de reconocer la habitación, pues él es alguien cercano a Fudge.

—Y posiblemente, conozca cada centímetro del Ministerio de Magia —dijo Padma. —Bien pensado. Petra Protego —un muro surgió ante el velo de la muerte. —De piedra, a Madera —el muro se volvió de madera. —Porta —transformó el muro de madera, en una puerta, y luego lo acercó delicadamente, al velo.

Stephanie, utilizó más polvo de oscuridad, oscureció el marco del Velo, haría que fuera imposible de ver. Ellos tres se ocultaron, y Padma mandó un hechizo sonoro, de una puerta cerrándose.

La puerta que guiaba a esa Sala de la Muerte, fue atravesada por los hermanos Lestrange y Wilkers.

— ¡Entraron por esa puerta! —señaló Wilkers, señalando la puerta, con su varita.

—Sí, yo también escuché la puerta cerrarse —dijo Rodolphus. —Vamos por ellos. —Los Lestrange y Wilkers, se acercaron a la puerta, con las varitas liberando el Lumos, e ingresaron por el velo de la muerte, sin siquiera saberlo.

— "Tres menos" —susurró Padma. —Vamos. —La puerta se abrió, era Bellatrix.

¡Tarantallegra! —exclamó Neville, atacándola con un hechizo, que le hizo bailar. Solo quería distraerla —Atabraquium —las muñecas de Bellatrix fueron atadas, pero ella se liberó, él enseñó la Profecía, aunque en realidad, era solo una bola de cristal, que había creado Padma.

Aquello alteró terriblemente a Bellatrix, quien utilizó el Finite Incantatem, y corrió tras Neville, riendo de forma enfermisa, mientras esquivaba otros hechizos del joven, para luego, verlo atravesar la supuesta puerta; Neville se lanzó hacía un lado, siendo cubierto por el Polvo de Oscuridad; mientras que Bellatrix, corrió directamente hacía el Velo, donde sus risas se convirtieron en un eco suave y luego se silenció por completo.

—Demasiado fácil —se quejaron Padma y Stephanie, incrédulas de que hubiera funcionado.

— ¡Vamos, hay que encontrar a los demás! —dijo Neville, las chicas se miraron felices del don de mando, que tenía Neville, y le siguieron.

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Artemisa, Hermione, Parvati y Susan, habían llegado a la Cámara del Espacio, que era una habitación muy rara, en un momento estabas en suelo firme, y al siguiente parecías estar de cabeza, ibas por unas escaleras que ascendían o bajaban, y luego las escaleras parecían ir por las paredes.

Aquello les fue útil, a las cuatro chicas, pues vieron desde una posición ventajosa, entrar a los que ellas, creyeron que serían los últimos Mortífagos.

— "Cuatro contra cuatro" —susurró Susan.

— ¿Seguro de que entraron aquí, Malfoy? —preguntó Orwell.

—Estoy seguro, Orwell —gruñó Malfoy.

— ¿Qué significa la letra E, de esta habitación de todos modos? —preguntó Orwell.

—Lo desconozco —dijo Malfoy. —Fudge no me enseñó todas las habitaciones, pues fuimos interrumpidos...

— ¡Malfoy, mira! —dijo Princeton señalando hacía arriba. Los ojos se Malfoy se abrieron, al ver a las chicas escalar, por una escalera en la pared.

— ¡¿Qué están haciendo, trio de imbéciles?! —gruñó Malfoy, antes de apuntar con la varita. — ¡Bombarda!

¡Finite Maledicite! —exclamaron Artemisa y Padma, evitando la esfera anaranjada.

¡Avada Kedravra! —exclamó Farwell, lanzando el rayo verde enfermizo. Pero las chicas se arrojaron hacía un lado, y la maldición hizo explotar las escaleras, por las cuales las chicas... se desplazaban, haciendo que trozos de piedra, fueran hacía ellos.

En eso, Hermione tuvo una idea. — ¡Engorgio! —ahora, los trozos de piedra, fueran hacía los Mortífagos.

¡De piedras, a espadas! —exclamó Artemisa.

¡Protego! —exclamaron los cuatro.

Las chicas avanzaron por el mismo camino.

¡Carpe Retractum! —exclamó Princeton, mientras que una cuerda luminiscente, salía desde si varita, logrando atar el tobillo de Susan y arrastrándola, hacía los Mortífagos.

— ¡SUSAN! —Gritó Artemisa furiosa, perdiéndose completamente y liberando su instinto Ghoul, solo importándole salvar a su novia. La chica saltó, hacía Susan y los Mortífagos.

¡Avada Kedravra! —exclamó Orwell, arrojando el rayo enfermizo, pero asombrosamente, la chica Ghoul, los esquivó, girando su cuerpo, en pleno aire.

— ¡No, el Señor Oscuro...! —trató de advertir Malfoy.

¡Finite Incantatem! —exclamó Artemisa, liberando a su novia de la atadura, y abrazándola. — ¡Ascendio! —ambas ascendieron, lejos de los Mortífagos. Los cuales les miraron asombrados, mientras ambas chicas ascendían, hasta su posición anterior.

¡Bombarda! —el encantamiento explosivo, fue arrojado por Hermione.

¡Confringo! —exclamó Artemisa sonriente.

¡Protego! —Pensaron rápidamente, pero ya era muy tarde. Los cuatro Mortífagos se llevaron la peor parte, de ambos encantamientos.

Ambas chicas volvieron a las mismas escaleras, y corrieron, queriendo alejarse de sus perseguidores, rodeándolos y lanzándoles diversos hechizos, maleficios o maldiciones.

Los cuatro Mortífagos sufrieron cortes, ataduras, golpes, vendrás negras cubrieron sus ojos, o fueron enceguecidos por luces.

Las chicas descendieron por una escalera, que se parecía, a una de incendios y causaron que sus propias ropas los ataran, lo último que hizo Artemisa, fue lanzar un Diffindo, dentro de la habitación.

Afuera, se reunieron todos.

—Salgamos de aquí, ahora mismo —pidió una Susan, quien respiraba agitadamente. Todos corrieron, hacía el ascensor.

— ¡No! —gritó Thomas, nadie dejó de correr, aun así, todos volvieron la mirada hacía él. — ¿Y si aún hay Mortífagos, o si nos esperan, en el Ascensor para acorralarnos?

— ¡Pues habla rápido, genio! —gruñó Parvati.

— ¡Las escaleras! —dijo Thomas, frenando repentinamente y guiando al grupo, por un pasadizo adyacente, hasta unas escaleras, por las cuales subieron, llegando a la Fuente de los Hermanos Mágicos.

— ¡Se acabó, Potter! —rugió un furioso Malfoy.

¡Protego! —exclamaron Daphne, Thomas, Hermione y Susan, cubriendo a Artemisa.

Desde las sombras, surgió otro Mortífago, con la varita en alto. — ¡Desmaius! —exclamaron Parvati, Padma y Neville, dejando al hombre inconsciente.

Aquello sorprendió a Malfoy, quien no sabía de quien se trataba, se distrajo, viendo a su compañero enmascarado.

Al volver su vista al frente, Artemisa le cayó encima, y ambos cayeron dentro de una habitación, al abrir su puerta. Las manos de la chica, fueron al cuello de Malfoy, cortándole la respiración, y haciéndole soltar la varita, mientras que el Sangre Pura, trataba de alcanzarle el rostro, pero ella mantenía su rostro lejos, le colocó una rodilla en el pecho, dificultándole aún más, el respirar, y fue peor, cuando ella activó su Kōkaku de cuerpo entero. —Intentaste asesinar, a una de mis novias, hijo de puta —declaró, con una voz profunda, que horrorizó a Malfoy, mientras este veía como, la chica guardaba su varita, y de la mano con la cual había la sujetado, se transformó en una espada, clavándosela en una pierna. —Esto es difícil —se dijo a sí misma. El Ukaku surgió y se volvió escamoso, o más bien: como una sierra, antes de enterrársela en la pierna derecha a Malfoy, no una, sino hasta tres veces. No pudo lanzar un grito de dolor, cuando su pierna fue cercenada, ni cuando su otra pierna también fue arrancada. —Esto aún no termina, bastardo. Lo único que he hecho, ha sido ahorcarte, con mis manos humanas y arrancarte las piernas. ¡Vamos! ¡¿No eras muy machito cuando llegamos, y buscamos matarnos?!, ¡HAZLO AHORA! ¡LEVANTATE, AGARRA TU VARITA Y ATACAME!, ¡HAZ QUE LAS PIERNAS TE VUELVAS A CRECER, CON ALGÚN HECHIZO ENSEÑADO POR RYDDLE!, ¡HAZLO!

— ¿Misa, cariño? —preguntó una voz detrás de ella. Era Lily, quien veía la sangrienta escena, muy calmada. Pues ella, era su cómplice, al cazar criminales y desmembrarlos.

La armadura se retiró. —Hola, mamá. Veo que el Profesor Snape, les avisó... tal y como avisó a los Mortífagos.

— ¿Cuántos siguen vivos? —preguntó su madre, sin asquearse, ni horrorizarse, ante la escena.

—No estoy segura... Quizás solo Malfoy. —Dijo, mientras su madre, detenía la hemorragia de Lucius, y usaba un hechizo bastante arcaico, para otorgarle algo de sangre. —O quizás, ese otro tipo.

Se escucharon chillidos fuera de la habitación, y los miembros de la ADCAO, junto a los de la Orden del Fénix, vieron aparecer a Voldemort. El último Mortífago, dijo que la Profecía no estaba, que había sido extraída.

El Lord Oscuro, jamás se esperó, recibir un Expulso, por toda la cara. Y ante él, estaba Artemisa Potter.

—Todos tus Mortífagos se han ido, Tom. —Dijo Artemisa sonriente —Solo queda este idiota, a quien le dimos con mil Desmaius y otras cosas. Diez adolescentes de quince años, casi quince Mortífagos, trece de ellos muertos, uno lo desmembré y este es el único, que sigue sano y salvo. —La chica lanzó una risilla. Aquellas palabras, dejaron en shock a los miembros de La Orden del Fénix. —Tu Legeremancia, ¿recuerdas? —la sonrisa nunca abandonó el rostro de la peliblanca/pelinegra. —Existe un fallo en las artes de la mente: O cierras tu mente, o la abres para atacar a otro. Cuando usaste tu Legeremancia contra mí, yo hice lo mismo, dejándote ingresar en mi mente, y dejándome los sueños de la puerta, del Departamento de Misterios —comenzaron a girar alrededor del otro, como dos leones, preparándose para saltar sobre el otro. —Eso me permitió, a su vez, devolverte la amabilidad, vi en tu mente, vi a quienes enviaste detrás de mí. Vi a quienes enviaste a este lugar, y luego, ingresé en la mente de Malfoy, para conocer el resto de la planificación de esta velada. —El rostro de Malfoy demostraba enfado y una sonrisa de ira total. El rostro de Artemisa, demostraba paz total. —Supe sus posiciones, antes de venir, supe que usarían un hechizo Desilusionador, y que estarían esperándome. Pero hubo algo... dos cosas, mejor dicho, con las cuales no contaron: Que yo ya sabía la profecía al completo, y que literalmente, pude olerlos. Luego de eso, fue cosa de que los contraatacáramos. Nos libramos de casi todos ellos. Solo quedan dos. Y uno de ellos, no solo irá a Azkaban, sino que dirá ciertas... palabras, en un juicio del Wizengamot. —lo señaló. Los miembros de la Orden del Fénix, se prepararon, para apoyar a Artemisa, Voldemort parecía a punto de atacarla. —Tú eliges quien lo dirá: El idiota que tenemos allá atado, o... Malfoy, a quien le arranqué los brazos y piernas.

¡AVADA KEDRAVRA! —Rugió el Lord Oscuro, lanzando su maldición directamente, hacía la chica.

Pero Artemisa, increíblemente se movió hacía la izquierda, esquivando el rayo. Fue sorprendente, lo que hizo, pues nadie la vio mover las piernas. — ¡Diffindo! —exclamó, el Lord Oscuro la esquivó, agachándose.

— ¿Usó un Diffindo, directo al cuello? —preguntó algún miembro de La Orden del Fénix, detrás de Artemisa.

¡Sagitta! —exclamó nuevamente la Lady Potter, arrojando flechas, contra Voldemort.

¡Petra Protego! —exclamó el Lord Oscuro, levantando un muro.

¡Bombarda! —exclamó Artemisa, haciendo explotar el muro, el Lord Oscuro se lanzó hacía atrás, pero no pudo evitar el ser alcanzado por algunos fragmentos. — ¡De rocas a Shurikens! —exclamó. —Wingardium Leviosa, Expulso —las rocas levitaron, se vieron transformadas en cuchillas de cuatro puntas y volaron contra el Lord Oscuro.

¡Finite Incantatem! —exclamó Voldemort. Ambos hechizos se desactivaron.

— ¡Usen el Protego Horriblis! —ordenó James Potter, todos hicieron caso. Dejando a su hija y Voldemort en el interior.

¡Atrapado! —exclamó Artemisa, capturándolo con grites, que surgieron del suelo.

¡Emancipare! —con eso, se liberó de las cadenas— ¡Avada Kedravra! —todos lanzaron un grito, al ver la maldición asesina, ir hacía la adolescente.

¡Expulso! —exclamó, al tiempo que se agachaba. La maldición asesina, le pasó volando por la cabeza, y ella se arrojó contra el Lord Oscuro, quien ahora volaba por los aires, por su hechizo anterior.

¡Flipendo! —exclamó el lord, quien no razonó, arrojarle la Maldición Asesina, al tenerla a una distancia tan corta. — ¡Ossio Dispersius! —el rayo amarillo, debería de haber alcanzado a Artemisa Potter, en una de sus piernas, pero la chica saltó ágilmente, y esquivó. — ¡Avada Kedavra!

¡Ferro Protego! —exclamó la chica, alzando un muro de acero, que la protegió. — ¡Expulso! —el muro fue hacía Voldemort. — ¡De muro a muro con cuchillas!

¡Finite Incantatem Maximus! —el muro desapareció, antes de darle. — ¡Avada Kedavra!

¡Mutatio de Loco! (Cambio de Lugar) —exclamó Artemisa, la serpiente Nagini desapareció de los hombros del Lord Oscuro y quedó suspendida en el aire, en el mismo lugar, donde había estado Artemisa, quien ahora estaba en los hombros del Lord Oscuro. La serpiente recibió la Maldición Asesina y un humo negro surgió de su boca. El propio Voldemort, había acabado con uno de sus Horrocruxes, justo antes de gritar de dolor, cuando recibió un poderoso mordisco en el hombro derecho. Saltó y cayó detrás de él, el Lord oscuro se giró para enfrentarla. — ¡Bombarda! —exclamó Artemisa... ahora apuntando al techo y haciéndolo caer. —¡Atrapado! —lo capturó con grilletes. — ¡Escombros a lanzas!

¡Lanzas a.…! —exclamó.

¡Incendio Maximus! —exclamó Artemisa, a toda velocidad.

Las llamas alcanzaron el cuerpo del Lord Oscuro, quemándolo y las lanzas cayeron sobre él, malhiriéndolo de gravedad, y haciéndolo sangrar.

Las chimeneas del Ministerio, denotaron más personas llegando. Y una muy especial, vio a Voldemort.

— ¡POR EL AMOR DE MERLÍN! —Chilló Fudge, incrédulo, mientras veía a un Voldemort siendo abrazado por las llamas, antes de liberar un viento poderoso, que las dispersó, dejándole una cicatriz de quemadura, que lo hacía ser, aún más horroroso, y ahora estaba malherido. Sin miramientos, sin amenazas, ni nada, y viéndose rodeado, Voldemort escapó. —Ese... ese era... era...

— ¡Estaba aquí! —gritó un Auror incrédulo.

— ¡Estaba aquí! —repitió Fudge, las palabras del Auror. — ¡Aquí mismo, en el Ministerio de Magia! —chilló el hombre histérico. James se acercó al Ministro, y a los Aurores, agitó su varita, y llegaron: un desmembrado Malfoy y el Mortífago Belmont. —Potter, puede... puede usted, decirme, que ha pasado.

—Yo puedo ayudarlo, Ministro —dijo Artemisa muy cansada, mientras caía sobre una de sus rodillas. Rápidamente, unas exhaustas Daphne y Susan, llegaron con su novia, ayudándole a pararse. —Puedo contarle... lo ocurrido.

— ¡O'Connor! —chilló James, un Auror se acercó. —Forme un escuadrón y comiencen a arrojar hechizos de rastreo, para dar con Ryddle. —El Auror lo miró confundido— ¡Con Voldemort, maldita sea!

— ¡S-Sí señor! —dijo inmediatamente el Auror.

—Dumbledore... lady Potter —susurró.

—Artemisa —dijo Dumbledore. —Ha sido una noche difícil, sin lugar a dudas. Deben volver al colegio de inmediato, y dirigirse a la enfermería de inmediato.

—Estamos de acuerdo, profesor —dijo Artemisa. —Pero... antes de todo eso... debemos de ayudar al Ministro, a relajar su mente. Claramente, tiene muchas cosas en la cabeza, y creo que solo yo, podré auxiliarlo a contestarlo.

— ¡Susan! —chilló Amelia Bones, corriendo hacía su sobrina y abrazándola. — ¡¿Estás bien?!

—Lo estoy tía. —Aseguró la pelirroja, con una suave sonrisa. —Vinimos, porque Misa creyó que Sirius, había sido capturado y que Ryddle lo tenía aquí, en la Sala de las Profecías.

—Ministro. —Le llamó la atención Artemisa. —Por favor: permita que, con nosotros, se reúnan la señora Bones, y el actual jefe de la Oficina de Aurores.

—Acompáñenme, todos ustedes —dijo Fudge a los jóvenes. —Amelia, por favor ve por Scrimgeour, y reúnete con nosotros en mi oficina.

Artemisa contó, como Voldemort había estado buscando guiarla al noveno piso, al departamento de misterios. Concretamente, a la Sala de las Profecías. Contó, como descubrió que era por obra de Legeremancia, y como entrenó tanto la Legeremancia, como la Oclumancia, descubriendo todos los movimientos que realizarían los Mortífagos.

Confesó, que estuvo entrenando a un buen número de alumnos, para sus TIMOS en el lado practico de Defensa Contra las Artes Oscuras; aunque algunos de ellos, querían enfrentarse a Voldemort, pues por culpa de la negación del propio Fudge, y su creencia de que Dumbledore quería tomar el puesto, Voldemort se estaba moviendo libremente por el país.

Contó como supo de los planes de los Mortífagos, al usar la Legeremancia y ver a través de los ojos del Lord Oscuro.

Dijo que, a causa del poder que Fudge le había estado a Umbridge, se sentía insegura de contárselo a algún profesor, o al mismísimo Dumbledore, pues temía que este fuera expulsado, en cualquier momento, por Umbridge.

Dijo que, había querido venir sola, cuando por un instante, creyó que Voldemort tenía a su padrino aquí, pero que sus amigas (hermanos y amigo masculino), se pusieron tercos y vinieron con ella.

Contó sobre la tienda de bromas de los Weasley, y como adquirieron muchos de sus artículos, y los usaron, para tenderles muchas trampas a los Mortífagos.

Fudge dijo que le daría su apoyo a Artemisa, y ella dijo que haría exactamente lo mismo: «Cambiar de Ministro, en estos momentos sería una gran estupidez, seguramente es lo que Ryddle quiere»

Gracias a un viejo Pensadero, que había tenido en padre de Amelia y Jonathan Bones (el padre de Susan). Artemisa enseñó todo lo que hizo y planificó, y como se dieron las cosas, en el combate.

Justificó el Kōkaku y Bikaku, como transformaciones humanas, pero con forma de armas corto-punzantes.

Los tres adultos, miraron alucinados, las memorias de todos los jóvenes, y como derrotaron a los Mortífagos.

Lo único que no presenciaron (y que ninguno de los tres adultos quería presenciar), fue como desmembraron a Malfoy.

Esa misma noche, Fudge llamó al Profeta y al Quisquilloso, diciéndoles que era urgente. Dio un discurso, diciendo que Artemisa había dicho a sus más cercanos, la verdad: Voldemort efectivamente estaba vivo. Enseñaron con el mismo Pensadero, el combate en el Departamento de Misterios, y los periodistas alabaron a los jóvenes, por su destreza, al librarse de los Mortífagos, de esa forma.

Así mismo, Fudge declaró (por medio del periódico) que Dolores Umbridge estaba destituida de su papel, como maestra y Suma Inquisidora de Hogwarts.

Los jóvenes, fueron llevados a sus hogares, por sus familiares. Justo cuando Dumbledore apareció nuevamente, intentando llevarlos a su despacho, para conversar con ellos y (según Julius Greengrass), lavarles el cerebro "a saber de qué forma"

Ni el líder de la oscuridad, ni el líder de la luz, consiguieron absolutamente nada, de aquella desastrosa noche.

Voldemort, solo consiguió cadáveres.

Dumbledore, no consiguió jugar con las emociones de los jóvenes.