Poco después de sonar el timbre que anunciaba el final de las clases tanto Aden como Maddie Woodward abandonaron las inmediaciones del instituto y partieron a pie en dirección este, donde se encontraba el Hospital Saint Polis como hacían casi cada vez que tenían ocasión desde hacía ocho meses y trece días exactamente que era el tiempo que llevaba su hermana mayor Luna, internada allí.

Las enfermeras que la atendían así como el resto del personal de la planta ya les conocían, y les trataban bastante bien para variar dada las circunstancias, al principio no habían permitido que Luna recibiese visitas tras las dos intervenciones que había tenido que sufrir a manos de los médicos pero después de salir de ello y ser trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos podía recibir visitas bajo supervisión.

Lexa había tenido que firmar para que dejase entrar a ambos por ser menores así que no había problema para que los dejasen verla si no iban acompañados de un adulto.

Hacía unos meses Luna había empeorado repentinamente y se habían llevado un buen susto todos, desde entonces las visitas debían ser más espaciadas para evitar posibles infecciones traídas desde fuera del hospital.

Lo que ninguno de los dos sabía era que a Luna le habían retirado el respirador hacía unos pocos días, y estaba siendo capaz de respirar sola por si misma para sorpresa de sus médicos y enfermeras.

Luna era una chica fuerte, tanto que ni Aden ni Maddie dudaban que fuese incapaz de salir de todo eso. La esperanza les mantenía optimistas siempre que iban y se encontraban alguna mejoría por mínima que fuese.

Ilian lo sabía y por ello no había querido decir nada a los niños ni a Lexa, o a Ontari por teléfono para no ilusionarles y que luego volviesen a tener que ponerle el respirador o el cambio fuese a peor.

Él era más del "Team No Nos Precipitemos" aunque confiaba en que su hermana estaría bien.

Aden atravesó el pasillo terminando de beber de una lata de refresco y se la paso a Maddie la cual se la acabó y tiró en una de las papeleras. No les había dado tiempo a comer nada salvo un par de dulces y un par de refrescos que habían comprado en la cafetería.

Aden le toco con el codo a su hermana para que mirase quien estaba en el mostrador de control y nada más verla allí ambos sonrieron.

Josephine Harper era su enfermera favorita de todas, todas las que atendían a Luna. Era guapa, era amable y dulce con ellos y tenía una candidez especial y un tono de voz idóneo para transmitir seguridad y confianza siempre que hablaban con ella acerca de su hermana.

Lo más importante era que nunca mentía y si Luna sufría algún cambio por malo que fuese, ellos enseguida preguntaban y ella era clara y compasiva con ellos sin perder ese toque de realidad que les debía.

—Hola Harper —le sonrió Aden al apoyarse en el mostrador con una sonrisa.

—Hola —la saludo Maddie al llegar a su lado con una sonrisa.

—Hey, hola chicos —les sonrió ella mientras colocaba algunos informes médicos en orden deteniéndose a buscar uno de ellos que parecía extraviado—. ¿Qué tal estáis? ¿qué tal las clases?

—Bien —contestó Maddie jugando con una de sus pulsera sobre el mostrador—. Como siempre.

—En unos días habrá partido, podrías venir a vernos si te apetece —le sonrió Aden sin perder oportunidad de invitarla—. Será genial.

—Sabéis que no puedo hacer eso pero aprecio vuestra invitación —le sonrió ella dando al fin con el informe que buscaba metiendolo con el resto—. ¿Habeis venido a ver a Luna?

—Si, claro —respondió Maddie sin entender la pregunta sonriéndose algo desconcertada—. ¿A quién más?

Harper que miro a ambos chicos frunció ligeramente el ceño con una sonrisa confusa.

—¿Acaso no os lo han dicho?

—¿Decirnos qué? —preguntó preocupado Aden por lo que pudiese haber pasado.

—Luna ya no está aquí —respondió la enfermera viendo el alarmado rostro de los niños—. Oh no, pero... pero no es por nada malo, la hemos pasado a planta esta mañana. Creía que veníais por eso —añadió ella con una sonrisa tranquilizadora.

—¿A... a planta? —pregunto Maddie procesando aquella noticia con cierta sorpresa.

—Espera... ¿significa eso qué... qué Luna está mejor? —se atrevió a preguntar Aden no queriendo hacerse falsas esperanzas.

Harper que ladeo la cabeza sonriendoles con ternura asintió despacio.

—Significa que está mejor y que a partir de ahora podréis venir a verla siempre que queráis —les dijo Luna apartándole un mechón de pelo a Maddie y acariciando el rostro de Aden con dulzura para reconfortarles—. Dentro del horario de visitas, claro.

El grito de alegría que escapo de la boca de ambos hermanos nada más mirarse hizo que Harper riese, y les instase a bajar la voz con la mano ya que no dejaban de estar en la UCI del hospital y había gente muy enferma allí.

Maddie y Aden se abrazaron con fuerza realmente entusiasmados por aquella gran noticia, felices por una mejoría así.

—Dadme un momento que termine de ordenar esto y deje a alguien aquí, y os llevaré con ella, ¿vale? —les propuso Harper animada al verles tan contentos e ilusionados.

—Claro, nosotros te esperamos —respondió rápidamente Maddie sin poder dejar de sonreír mirando ahora a Aden que parecía un niño abriendo los regalos del día de Navidad.

—Cuando los demás lo sepan no se lo van a poder creer —se dijo él en voz alta sin dejar de sonreír a su hermana con optimismo y entusiasmo.

Aquello había que celebrarlo, claro que si...

Era una gran, gran noticia que les daba un respiro de alegría, esperanza y como no, mucha felicidad.

Continuara...