Mil disculpas por la tardanza.
No terminé hasta donde quería, pero opté por publicar lo que tenía.
Capítulo 48.
Un mal presentimiento.
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—¿Dónde estoy?
Se preguntó una voz en medio de la oscuridad.
Todo a su alrededor era completamente negro que ni siquiera era capaz de verse así misma. Sus demás sentidos también parecían paralizados, no creía que fuera capaz de sentir el suelo que pisaba (si es que lo hacía) y aunque intentara caminar tampoco creía que lo estuviera haciendo en realidad; aromas, no podía oler nada, era como si estuviera en una espacio neutro de olores y del gusto, ni hablar ni siquiera sabía si tenía boca y lengua para hablar.
—¿Dónde estoy?
Se volvió a preguntar mentalmente con más angustia, tratando inútilmente de usar el último sentido que le faltaba, el oído, el cual insólitamente sí reaccionó, pero debido a un abrupto ruido que le alteró los demás sentidos y que le hizo bombardear fuertemente el corazón. Parecía el sonido de una explosión.
—¿Qué fue eso?
Al momento que preguntó aquello, el sonido de otra explosión la abrumó y alteró más de lo que ya estaba, con todas sus fuerzas trató de moverse, pero no pudo. Entonces luchó y luchó cuanto pudo contra la parálisis que la dominaba, cuando de repente, una luz apareció frente a ella, primero como un punto en medio de la nada que poco a poco se fue extendiendo hasta cubrir todo su alrededor y le mostró el escenario de una silenciosa habitación de paredes blancas.
— "Un sueño". —pensó la cohibida Astrid, aún recostada en la cama, aún con su corazón latiendo rápidamente.
Lentamente se reincorporó, retirándose la gruesa colcha que la cobijaba. Llevó su mano al pecho, este recuperó rápidamente su ritmo cardiaco normal; sin embargo, una sensación de incertidumbre se quedó con ella.
¿Por qué? No lo sabía con exactitud, generalmente solía tener sueños extraños de los cuales raramente se acordaba, pero ese sueño en donde prácticamente escuchó sonidos la tenían inquieta.
"Es sólo un sueño, no pasa nada." Trató de decirse así misma para quitarse esa sensación, pero no pudo, así que optó por levantarse de la cama para ponerse a hacer algo productivo que la hiciera olvidar, pero en cuanto caminó hacia las gavetas para escoger la ropa del día, nuevamente quedó paralizada al ver por la ventana.
El cielo estaba nublado, nada extraño para el tiempo en el que estaban, el mes de diciembre había empezado días atrás y ya se estaban pronosticando las primeras nevadas, pero lejos del tema del cambio de clima, Astrid se quedó pensativa, recordando nuevamente aquella oscuridad y aquellos espantosos ruidos.
Y así hubiera permanecido, de no ser porque el despertador (que ahora tenía programado en el móvil) sonó. Reaccionando rápidamente y olvidándose de lo anterior, acudió a apagarlo y enseguida se dispuso a vestirse para las actividades que le esperaban en el día.
Era sábado, sólo haría unos cuantos movimientos con Heather en el invernadero y enseguida harían cuentas de lo que habían ganado el día anterior, por lo que se apresuró ya que su amiga no tardaría en llegar.
Al salir de la habitación, antes de bajar a la planta baja, fue a la habitación de sus hijos y como todos los fines de semana, los encontró durmiendo cómodamente en sus camas, al igual que los guías que hasta sus rugidos (ronquidos) se escuchaban desde donde estaba, en especial los de Toothless.
Viendo que todos estaban bien, cerró la puerta con cuidado para seguir su camino. Lenta y silenciosamente comenzó a bajar las escaleras para no despertar al que dormía en la planta baja, pero al llegar a mitad de su camino, vio que Hiccup ya estaba levantado y aparentemente listo para salir.
—¿Vas algún lado? —preguntó extrañada.
Hiccup que, en ese momento, se estaba ajustando la prótesis y calzado, se sobresaltó al escucharla.
—Ah! Hola, mi lady, buenos días. —saludó con su característico carisma.
—Buenos días, ¿vas algún lado? —volvió a preguntar preocupada, bajando por completo las escaleras.
—Sí, voy a la estación.
—Pero hoy es tu día libre.
—Lo sé, pero Dagur me habló hace unas horas, al parecer el capitán nos citó a todos. ¿Para qué? ¿quién sabe? Así que tengo que ir. —Explicó restándole importancia, yendo con ella. —Dejé preparado el desayuno para todos, incluida Heather. —Le dijo con una sonrisa, dándole posteriormente un beso en la mejilla como despedida, lo que inquietó aún más a Astrid.
—¡Espera!
Lo detuvo en el umbral de la puerta. Hiccup se volvió hacia ella.
—¿Sí? ¿qué pasa?
Astrid se acercó a él sin saber bien que decir, no entendía porque se sentía de esa manera.
—Nada, sólo… cuídate mucho ¿sí? —le pidió, colocando su mano en el pecho de él.
Hiccup se extrañó, pero no dijo nada, ciertamente le agradaba sentirse querido por ella.
—Claro que sí. Yo te aviso de cualquier manera si me van a entretener todo el día ¿de acuerdo? —le prometió, poniendo su mano sobre la de ella y dándole otro pequeño beso en los labios
—De acuerdo.
Astrid sonrió con su gesto y más tranquila se quedó en el umbral de la puerta, viendo como hasta en el último instante, Hiccup se despedía de ella desde el auto. Aquella última imagen de él (muy sonriente) se quedó muy grabada en su mente.
Aún inquieta, trataba de decirse así misma que nada malo ocurría. Pensamiento que pronto se le disipó al ver que su amiga ya estaba cruzando la calle para ir a su casa y que en la parte de arriba se escuchaba que alguien más había despertado.
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Estación de policía.
Aún ignorante de lo que pasaba, Hiccup aguardaba sentado en la sala de juntas junto con Dagur, que estaba a su izquierda y seguido de él su practicante Gustav que al parecer estaba muy emocionado por haber sido también convocado, una actitud muy diferente a la de su practicante Skipy que estaba a su derecha y con la cabeza caída por el cansancio, pero fácilmente pasaba por desapercibido en aquella habitación en donde había alrededor de 30 personas esperando a que el capitán llegara. Cuando este por fin llegó, Hiccup despertó a su ayudante de un codazo para que pusiera atención.
El capitán Lenny fue directamente al grano, pues apenas entrando, las luces de la habitación se apagaron para poder tener una mejor imagen de la proyección que apareció frente a la sala de juntas.
—Gracias a todos por estar aquí, tanto a los que descansaban como a los que no. —saludó un poco apresurado. —Los he convocado a todos el día de hoy ya que se requiere de nuestra atención en un asunto catalogado como de "alta importancia".
—Uy, por fin algo interesante ha ocurrido en este pueblo. —susurró Dagur emocionado, imaginándose que se trataba de criminales del tipo "mafioso".
Hiccup no compartió su gusto por tal emoción por lo que sólo fingió seguir viendo a la pantalla y a prestarle atención a lo que decía su capitán.
—Se nos ha informado sobre movimientos sospechosos en el "Bosque Oscuro" de Berk.
En la proyección, apareció una fotografía del bosque tomada desde las alturas, Hiccup ubicó a aquel bosque como el lugar en donde alguna vez Astrid y él detuvieron a la controlada Minden.
—Precisamente en estos 6 puntos de aquí. —comenzó a señalar Lenny distintos puntos en la fotografía. —Los locales y el guardabosques atestiguan que se han escuchado sonidos extraños y también se han presenciado destellos de luz muy extraños.
—Extraterrestres. —intuyó inmediatamente Skipy, así como su compañero Gustav.
Pero Hiccup no creía que fuera eso, hasta ese momento no lo había considerado, pero viendo aquel mapa recordó que las arpías pretendían llevarlo a ese bosque, ¿Por qué? No se lo había preguntado antes, pero comenzó a creer que probablemente se debía a que había una guarida en ese lugar, las preguntas que inmediatamente se formuló fueron: ¿Era la guarida del titiritero? ¿La guarida de Viggo?
—Disculpe, capitán. —levantó la mano.
—¿Sí? ¿detective Haddock? —le cedió Lenny la palabra.
—¿Los testigos indicaron de que color eran los destellos de luz?
Los compañeros de alrededor se extrañaron con la pregunta, mientras que Lenny observó sus notas.
—El guardabosques cree haber visto destellos de un color rojo intenso.
"Lo que pensaba, se trata de él" —pensó Hiccup, recordando que la magia de Viggo y las jaulas que evocaba eran de dicho color.
—¿Por qué Haddock? ¿Tiene alguna relevancia?
Los presentes se quedaron atentos a la respuesta de su compañero.
—No, capitán. Sólo quería descartar que no fuera un problema eléctrico.
—Para nada, Haddock, es un bosque, ahí no hay electricidad. —se burló Lenny discretamente, mientras que otros compañeros si fueron más audibles.
Poco le importó a Hiccup lo que pensaran sus compañeros, él ya había dado con el problema por lo que se enfocó en pensar en cómo detendría a Viggo antes de que pudiera hacerle daño a alguien, todo esto mientras que Lenny explicaba a los demás que se dividirían en grupos de cinco o cuatro personas para hacer un patrullaje en todo el bosque.
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Después de la llegada de Heather, Astrid dejó atrás el mal recuerdo de aquel sueño, así como sus preocupaciones. Desayunó junto con su amiga y minutos después los alcanzaron los niños y los guías. Una vez que todos terminaron de comer y que se les asignó una tarea por hacer, fue el turno de concentrarse en el invernadero, ahí, se mantuvo entretenida hasta que un mensaje por parte de Hiccup la distrajo de nuevo.
"Lo siento, no llegaré para la comida, me asignaron a un operativo."
La preocupación llegó de nuevo a Astrid, la cual rápidamente respondió.
"¿Es algo peligroso?"
La respuesta llegó unos segundos después.
"No, sólo haremos vigilancia por el bosque, al parecer se trata de animales salvajes o algo así."
¿Animales? Se extrañó Astrid, sin embargo, trató de tranquilizarse y sólo le respondió.
"Entiendo, ten mucho cuidado por favor."
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"Por supuesto (u3u) 3. Te amo"
Respondió finalmente Hiccup, mandándole un Emoji de una carita lanzando un beso. Astrid rodó los ojos al ver eso, ya que era algo que usualmente él hacía; sin embargo, se sentía realmente especial cuando le mandaba aquello último. "Te amo" palabras que hasta la fecha ella no podía transmitirle con la misma naturalidad con la que él lo hacía.
Terminando la conversación por ese lado, trató de enfocarse nuevamente en lo que hacía, Heather le llevaba ventaja al estar tomando nota de lo que ella debería estar inventariando.
—Oye, Heather…
—¿Sí?
—¿Dagur no te dijo nada acerca de un operativo?
—¿Un operativo? —se extrañó la jardinera. —No, pero no es algo de lo que usualmente hable conmigo.
—Mmm… ya veo.
—¿Por qué preguntas?
—Hiccup me mandó un mensaje hace un minuto, dice que lo asignaron a un operativo en el bosque, no sé de qué cosas referentes a animales.
—Oh, ya veo, pero bueno, eso es algo común, a veces los animales del bosque salen de sus territorios y van a las zonas residenciales en busca de refugios para invernar, mi hermano ha hecho operativos de esos, sólo ayudan a desviar a esos animales para que no lastimen a nadie y tampoco para que las personas los lastimen.
—¡Ah! ¿Entonces eso es algo normal aquí?
Heather asintió.
Conocer la frecuencia de los operativos trajo nuevamente tranquilidad a Astrid y confiando que nada malo pasaría, siguió haciendo el trabajo del inventario.
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Por otra parte, Hiccup bloqueó su teléfono al ya no recibir más mensajes de Astrid, suponía que con lo último que le había dicho la había dejado tranquila.
—¿Qué te dijo? —escuchó a sus espaldas.
Hiccup se giró para encarar a su amigo.
—Sólo me preguntó si iba a hacer algo peligroso, pero le dije lo de los animales, gracias por ese dato.
—No hay de qué, pero… ¿no crees que haces mal en mentirle? ¿y en especial si tienes las sospecha de que se trata de un "código egni"?
—Claro que me siento mal por mentirle, pero precisamente porque sospecho que es un código egni es que no quiero involucrarla, el tipo del que te conté puede llegar a ser muy peligroso si se lo propone.
—razón por la cual creo que deberías de contarle, por lo que me has dicho, Astrid tiene un tipo de magia tan poderosa como la tuya, juntos harían un excelente equipo para detener a ese tipo.
Hiccup sonrió de lado.
—Sí, es cierto, pero preferiría no involucrarla. Viggo es quien era mi amigo, ella no tiene porque involucrarse.
Dagur se encogió de hombros y resopló.
—Ok, sólo no te quiero ver llorando cuando ella te esté dando una paliza por mentirle.
Hiccup rio nerviosamente imaginándose dicha escena.
—procuremos que no pase. ¿Cuento contigo para esta misión?
El pelirrojo chocó sus puños.
—Claro hermano, aunque dudo que pueda hacer mucho, pero prometo cuidarte la espalda o al menos cargar con esos babosos. —señaló por detrás a los divertidos Gustav y Skipy que jugaban con los chalecos antibalas que les acababan de entregar.
—Te lo encargo. —pidió Hiccup también sudando en frio, esperando no involucrar a gente inocente en la investigación personal que haría.
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El cuerpo policiaco salió de la estación en diferentes unidades de camionetas 4x4, al inicio todo los vehículos iban seguidos del otro como una caravana, pero a pocos kilómetros de llegar al bosque cada unidad tomó un diferente rumbo.
Al equipo "Daccup y extras" como lo llamó Dagur, les tocó revisar la parte central de entre las seis divisiones que había marcado su capitán durante la explicación del operativo. Ahí había una entrada que era de acceso libre para visitantes, pero que por motivos del operativo fue cerrado al público en ese día.
Dejando el vehículo al pie del inicio del bosque, detectives y practicantes se alistaron con sus respectivas armas y aparatos de comunicaciones antes de introducirse en el bosque. Una vez listos, comenzaron la expedición.
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Lejos del Bosque Oscuro de Berk, en la casa Haddock – Hofferson, una exhausta Astrid se encontraba con los últimos detalles de las labores que se harían en el día. Había hecho el inventario y las cuentas de las ganancias, había preparado algunos nuevos plantíos, revisó los estados de los existentes, quitó la mala hierba, reacomodó algunas cosas que no le gustaban y por último revisó el estado del sistema de riego, a su perspectiva no le quedaba más que descansar y disfrutar de lo que quedara del sábado.
—Oye Astrid, ya terminé de este lado. —avisó Heather, igualmente finalizando con su trabajo.
—Yo también. —dijo esta, estirándose. —Ha llegado la hora de descansar.
—Gracias a los dioses, se me estaba haciendo eterno el día.
—Lo sé, pero apenas serán las 2 de la tarde. ¿quieres quedarte a comer?
—Ay, sí, gracias. Ahorita ni Dagur ni Mala están y Spinel llegará hasta más tarde.
—Bueno, entonces no perdamos más el tiempo. —le concedió Astrid el paso a la salida. —Vamos.
La jardinera asintió y se adelantó para caminar, Astrid la seguiría; sin embargo, al dar un paso hacia al frente, el ruido de algo quebrándose por detrás la asustó casi al punto de paralizarla.
Al girarse para ver lo que había pasado, una sensación de escalofríos la rodeó abajo hacia arriba. Lo que había caído era una maceta que recién había puesto con un nuevo plantío, esta la había dejado sobre una base colgante de metal, la cadena que sostenía la maceta al parecer se había roto.
—Vaya, que extraño, de seguro estaba defectuosa. —creyó Heather, acercándose para recoger lo que había caído.
Sin embargo, Astrid por alguna razón asoció esa ruptura con algo más y pronto algo en su corazón comenzó a inquietarla. No sabía lo que era, pero sentía que necesitaba aire, a pesar de que el invernadero solo estaba recubierto por una tela mosquitera muy fina.
Salió rápidamente del invernadero.
Aquella reacción inmediatamente extrañó a Heather, quien siguió a su amiga para saber que sucedía, pero Astrid, de repente sólo se quedó quieta entre la casa y el invernadero con una expresión sumamente preocupada.
—Astrid… ¿qué pasa? —preguntó su amiga, comenzando a asustarse también.
Esta, apenas abrió la boca para responder cuando un viento helado sopló inesperadamente provocándole una sensación de escalofríos peor a la anterior.
Algo malo pasaba, lo intuía.
—¡Astrid! ¡Astrid! ¡¿qué pasa?! —la comenzó a zarandear Heather para que reaccionara, sus gritos hicieron que los que estaban dentro de la casa salieran de inmediato.
—Astrid… ¿qué sucede? —cuestionó Stormfly, cuando llegó con ella.
Pero Astrid parecía que no podía hablar, intentó decirle algo a su amiga, pero no pudo.
—¿Qué le sucede?
Luego esa voz, Astrid desvió su mirada a Toothless, el cual estaba aún lado de Alúmini, en ese momento fue que pudo reaccionar.
—¡ES HICCUP! —gritó, tomando con rudeza la camisa que vestía al dragón humano. —¡Tenemos que ir por él, tenemos que ir por él!
Toothless, por obvias razones no entendía lo que pasaba y menos si Astrid lo zarandeaba con rudeza, pero en sus ojos percibió demasiado miedo que sintió incluso que podía transmitírselo.
—Pero… ¿qué dices Astrid? —cuestionó Alúmini sin entender.
—¡¿Qué le pasó a papá?! —gritó enseguida Zephyr.
—¡¿Dónde está?! —comenzó a temer Nuffink.
—Astrid, estás asustando a los niños. —le susurró Stormfly preocupada.
Pero Astrid, sólo siguió sujeta a la camisa del confundido Toothless. Los ojos azules de ella suplicaron a los ojos reptiles y verdes de él, quien también comenzando a temer sólo se transformó en dragón, y sin más tomó a la hechicera para salir volando fuera de la escudo que rodeaba la casa.
"Ya volvemos". Fue lo único que dijo el dragón a los demás antes de marcharse.
—Stormfly, Stormfly… ¿qué hacemos? —preguntó la inquieta Alúmini, una vez que el dragón y la hechicera desaparecieron de su vista.
La nadder, consideró ir detrás de sus amigos, pero luego al ver a los asustados niños, optó por quedarse, pensando que era lo que Astrid hubiera querido.
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En el bosque oscuro de Berk, los detectives y practicantes habían estado caminando por horas sin encontrar nada. Pronto, los más jóvenes comenzaron a quejarse.
—De haber sabido que iba a ser tan aburrido mejor no hubiera venido. —se quejó Gustav entre bostezos.
—X2. —secundó Skipy entre bostezos, ya ni al arma sostenía bien, a diferencia de Dagur y Hiccup que seguían sigilosos con las armas en alto.
Hiccup, especialmente trataba de percibir algún sonido extraño o en todo caso detectar algo inusual, pero nada, el bosque parecía estar en completo silencio.
—Oye Dagur… ¿Ya podemos irnos? —se quejó Gustav por décima vez.
—Te juro que, si ese mocoso me vuelve a preguntar otra vez lo mismo, aquí mismo lo mato. —susurró Dagur a Hiccup, completamente irritado.
A Hiccup ni siquiera le dio oportunidad de reírse de los comentarios de su amigo ni menos de escuchar las quejas de los menores, realmente estaba muy concentrado.
Dos minutos después…
—¡Oye Dagur! ¿Ya podemos
—¡Ok! ¡Llegué al limite de mi paciencia! —gritó el desquiciado Dagur, y sin avisar rompió formación con Hiccup para reprender a su practicante.
El hechicero, aún concentrado en lo suyo, siguió caminando, ignorando los reclamos y chillidos de sus compañeros que poco a poco comenzaron a silenciarse, a excepción de…
—¡Oiga, detective H! —Skipy seguía con él.
—Tú continúa caminando. —ordenó Hiccup, imaginándose lo que diría. —En unos momentos ellos nos…
De repente, un destello rojizo se vio entre la oscuridad que se formaba entre el apilamiento de árboles y se alejaba hacia el fondo.
—Ay, ay, ay… ¿qué fue eso? ¡¿Extraterrestres?! —gritó el alterado Skipy.
—Por supuesto que no. —reconoció Hiccup aquella magia. —¡Quédate aquí!
—¡¿Qué?! Pero… ¡detective! —gritó el menor, viendo como su mayor se iba sin esperar al resto del grupo.
Hiccup corrió lo más rápido que pudo hacia el interior de todo los arboles en donde vio aquel destello, inmediatamente cambió su arma de fuego por su arma mágica: Inferno, la cual alumbró su camino.
Afortunadamente para él, su practicante no había logrado alcanzarlo o ni siquiera lo había intentado, pero supuso que fue lo mejor, cuando después de una carrera llegó a una zona curiosamente despejada de árboles, con una inusual forma de circunferencia. A su perspectiva parecía un campo de batalla que recientemente alguien había hecho, pues dicho espacio no se había mostrado en las proyecciones que le habían mostrado por la mañana.
—¿Qué pretendes Viggo?
Sin miedo alguno y expectante de que se trataba de una trampa, caminó hacia el centro del campo, si bien conocía a su examigo, imaginaba que una jaula caería por encima de él o en todo caso que saldría por debajo de sus pies.
Pero nada, nada ocurrió; sin embargo…
—¡Detective H.!
Aquella molesta voz de su practicante gruñó para sus adentros. Se giró inmediatamente para regresarlo por donde había venido, pero, el sorpresivo y ruidoso sonido de un disparo que sacudió todo el bosque, lo detuvo.
Su practicante, aquel chico que consideraba un tonto e inmaduro le había disparado.
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La inquieta Astrid no podía sentirse en paz y apresuró al dragón a ir más rápido; su angustia creció aún más cuando llegaron a inicios del bosque, pero no podían ver nada debido a la maleza. Toothless, entonces utilizó sus habilidades para tratar de localizarlo, mientras que Astrid trató de concentrarse para localizar su egni.
A duras penas, ambos seres lograron detectar una mínima pizca de la magia que emanaba Hiccup y se apresuraron para ir a su encuentro; cuando sorpresivamente llegaron a una inusual zona despejada de árboles.
—¡Ahí, ahí está! —señaló la aliviada Astrid, al ver a Hiccup en el centro de aquel campo, junto con su practicante
Pero la sonrisa se le borró del rostro al ver y luego escuchar el espantoso ruido de la detonación de un arma. El atacante, el propio ayudante de su novio.
—¡NOOO! — gritó alterada, y sin pensarlo se lanzó de Toothless hacia el campo.
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El boquiabierto Hiccup, quedó paralizado al sentir dolor en una zona que supuestamente tenía protegida por el chaleco antibalas, incrédulamente bajó la mirada y su respiración se agitó al ver que la bala había penetrado su escudo y no sólo eso, pronto comenzó a sentir como un liquido caliente le escurría por entre el chaleco y la ropa. Estaba sangrando.
—Vaya, no pensé que esos chalecos protegieran tan bien, pero que importa de igual manera ahora me pertenecerás.
La voz de su practicante se escuchó extraña a sus oídos y más extraña resultó cuando al levantar la mirada vio que se preparaba para volver a dispararle.
Otra detonación se escuchó al mismo tiempo que un grito desesperado que provenía en el cielo.
La segunda bala se insertó en el hombro izquierdo de Hiccup, quien cayendo aturdido, sólo sintió como una poderosa onda expansiva arrojaba lejos a su atacante.
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—¡NO LO HAGAS! — gritó la enfurecida Astrid desde el cielo, impulsándose con Sky para acelerar la caída.
Pero sus suplicas no fueron escuchadas a tiempo, el que se hacía llamar ayudante de su novio, disparó torpemente el arma, pero acertando en Hiccup.
Aquello, provocó una inmensa ira en la hechicera, que, sin siquiera pensarlo, concentró todo su poder en Sky y le arrojó una poderosísima cantidad de energía, Skipy salió disparado con violencia envuelto en electricidad por todo el campo despejado y no se detuvo hasta que chocó con rudeza contra un árbol.
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—¡Hiccup, Hiccup! —gritó la alterada Astrid, corriendo hacia el que había caído en medio del campo.
Toothless, también llegó en ese momento, a los ojos del dragón todo había pasado tan rápido que incluso se sintió que había actuado demasiado lento. La reacción que tuvo al ver a su amigo caído y desangrándose fue un shock total para él.
Sin embargo, cuando la tierra comenzó a vibrar y el cielo comenzó a nublarse más de la cuenta fue que reaccionó.
—Hiccup, Hiccup… despierta, despierta
Astrid se estaba alterando y demasiado, sus emociones amenazaban con salir explotadas como una bomba.
—Astrid, tranquilízate. —pidió el dragón, recuperando el control de su propio cuerpo. —¡Hay que detener la hemorragia! Está perdiendo mucha sangre.
Actuando rápidamente, Toothless puso las manos donde anteriormente Astrid las había puesto, en la herida que estaba entre el abdomen y el pecho y la otra la puso sobre la herida del hombro.
Astrid trataba de controlarse, pero sus manos llenas de la sangre de su novio terminaron por enloquecer sus emociones. Sus pensamientos no hacían más que pronunciar la palabra "venganza" y "sin piedad" que, en lugar de ayudar al dragón, la hicieron levantarse del césped donde estaban y convocar nuevamente a Sky con bravura.
—Ay, dioses… ¡Astrid! ¡Astrid! —gritó Toothless al verla irse en dirección hacia donde había arrojado al otro chico. —¡ASTRID, NO HAGAS LOCURAS!
Pero la hechicera no lo escuchó y corrió rápidamente hacia donde había caído aquel desgraciado que había herido al padre de sus hijos, a la persona que aun no le había dado la oportunidad de decirle cuanto lo amaba.
—No te perdonaré, no te perdonaré, no te perdonaré… ¡NO TE PERDONARÉ!
—¡ASTRID, NO LO HAGAS! ¡PUEDE SER ALGUIEN CONTROLADO! —escuchó el grito desesperado del dragón, justo antes de que pudiera empuñar el hacha en la cabeza del inconsciente muchacho.
La inestable Astrid a pesar de la ira que la dominaba, pudo detenerse a escasos centímetros del cabello del muchacho. Reconsideró lo dicho por el dragón, y dio un grito ahogado al ver los hilos que colgaban de la mano de Skipy (la que sostuvo el arma) y que lentamente comenzaron a desvanecerse frente a ella.
—¡MALDITO! —gritó enfurecida y con unas inmensas ganas de matar al titiritero.
Fue entonces que lo sintió, otra presencia cerca de ella.
Se giró rápidamente y lo vio: Viggo Grimborn, aquel sujeto que siempre acompañaba a su novio en el pasado, riendo cínicamente a unos cuantos metros de ella.
—Debo admitir que eso estuvo increíble, querida. No esperaba menos de una Hofferson.
—¡Idiota! —gruñó Astrid entre dientes, lanzando un haz de luz con Sky.
Sin embargo, Viggo Grimborn de un salto la esquivó e inesperadamente comenzó a desvanecerse en el cielo; sin siquiera darle pelea.
Había escapado.
—¡Maldito! ¡Maldito! ¡Maldito! —siguió refunfuñando la insatisfecha Astrid, con un gran deseo de venganza.
—¡ASTRID! ¡NECESITO AYUDA!
Sin embargo, no había tiempo para berrinches, pensó entristecida al volver su vista hacia donde estaba el dragón humano y su querido e inconsciente Hiccup.
Conteniendo todas sus emociones, volvió a Sky a su interior, dio media vuelta y corrió para acudir con ellos, ignorando tanto al desmayado ayudante, así como a Dagur y a su compañero que, apenas llegando a la zona, avisaron rápida y alarmantemente a los demás que, elementos de su equipo, se encontraban heridos.
Continuará.
Me hubiera gustado seguirle, pero me temo que tendré que dividirlo en parte para no hacerlos esperar tanto. Además, porque últimamente siento que tengo demasiadas cosas por hacer, pero tampoco quisiera abandonar el fic.
Espero que les haya gustado.
Comentarios.
2sonic1808: ya llegará el momento de aclaraciones entre Alúmini y Toothless, este último por el momento está enfocado en su misión de ayudar a Hiccup, pero pues también debe relajarse.
Mispy: muchas gracias por tu comentario, espero te haya gustado. Saludos.
Maylu liya: lo de los dragones, nadie los ve, es una magia que hicieron en ellos desde que salieron a volar por primera vez juntos, cuando Stormfly terminó con Rorik.
A los seguidores, anónimos y favoritos, espero que les haya gustado. Nos seguimos leyendo. Hasta luego.
07 de diciembre 2020
