Capítulo 51

Entre la muerte y la vida

Las lágrimas se deslizan por los laterales de mi cara sin que pueda apartarlas ya que estoy atada, esa pobre niña, tenía que cuidarlas a ella y a su hermana.

Ahora ambas están muertas, he fallado de nuevo.

De alguna retorcida manera ha sido como estar en primera fila en el fallecimiento de mi propia pequeña, incapaz de defenderla del dolor y la muerte.

Creía que todo por lo que había pasado me había hecho más fuerte, estaba convencida de que tras enterrar el cadaver de mi marido algo en mí se había liberado, en concreto la mujer que él nunca me permitió ser pero que ambos sabíamos que estaba ahí, muy dentro de mí.

Los esbirros de Ethan se alejan dejando mi camilla en mitad del pasillo, por el ventanal del fondo puedo ver como el sol comienza a ocultarse.

¿Cuánto tiempo llevamos aquí atrapados?

-Al fin solos, ¿cómo estás?- Me pregunta consiguiendo que se me revuelvan las tripas porque él realmente parece genuinamente preocupado.

-No voy a dejar que te regodees a mi costa.- Él sonríe sentándose a los pies de mi camilla. –Sí es lo que pretendes búscate a otra.-

-Dime al menos esto, ¿al escucharla gritar veías el rostro de tu hija?- Aprieto mis dientes con fuerza y aparto la mirada, le odio, le odio tanto. –Me tomaré eso como un sí.- Se baja de la camilla y me acaricia con su mano derecha desde la rodilla hasta él hombro. –Quería que lo vieras para que comprendieses algo.-

-¿Qué eres un monstruo?- Le digo sin atreverme a mirarle, le noto tan cerca de mí que la piel se me pone de gallina a causa del miedo, está tan loco como para arrancarme la cara a mordiscos.

-No, que vigilarme tiene consecuencias querida.- Le miro horrorizada.

-¿Lo sabías?-

-¿Qué me tenías controlado?- Asiente encogiéndose de hombros. –Desde que me ofrecí a echarte una mano con Daryl era algo que me esperaba que hicieras, podríamos decir que fue un riesgo calculado.-

-Entonces sí lo esperabas ¿por qué castigarla así?-

-No la he castigado a ella sino a ti.- Acerca su cara a la mía.

-¿Qué miras?- Le pregunto fingiendo un valor que no siento en lo absoluto.

-Estoy evaluando tu potencial, podrías ser útil, no fiable como Pete-Pie y Chin, pero no siempre se puede tener todo.-

-No pienso ayudarte en nada.-

-Yo no diría eso tan convencido si estuviera en tu lugar.- Dice sonriendo divertido.

-¿Por qué no?-

-Porque sigues enamorada de Daryl,- dejo de llorar en el acto por Mika al escucharle decir eso. Me acaricia la nariz y me da un golpecito en la punta con su dedo índice. –Imagínate verle sumergido por completo en ese líquido…- La respiración se me corta debido al terror.

Ethan respira hondo, como si pudiese olfatear mi miedo igual que un sabueso mientras se separa de mí lentamente.

Intento hablar, pero soy incapaz, imaginar a Daryl muriendo de esa forma es más de lo que mi mente es capaz de soportar sin colapsarse.

Cuando consigo dominarme ese psicópata ya no está, me ha dejado completamente sola, me estremezco de frío en la oscuridad mientras espero que regrese en cualquier momento para enseñarme algo grotesco… Como el cráneo de Dary limpio de carne debido al ácido y oliendo aún a productos químicos.

Pero las horas pasan y él no aparece, siendo así mi mente aterrorizada mi única compañía en medio de ese solitario pasillo.

Agotada finalmente caigo rendida ante un sueño intermitente sacudido por pesadillas horribles sobre lo que puede estar pasándole a mi valiente cazador.

Para cuando la mañana llega descubro que a estas alturas la luz me da más miedo que la oscuridad porque me permite ver con claridad al monstruo que se acerca con paso pausado hacia mí.

Cuando se detiene a mi lado sé que sea lo que sea lo que me ordené lo haré si eso puede proteger a Dixon, aún a costa de que él me odie, lo protegeré con todo lo que soy hasta el final.

-Buenos días querida.- No digo nada, en realidad no es mi turno para contestar y lo sé. –He venido a por una respuesta no a hacerte ninguna proposición,- se meta las mano en los bolsillos delanteros de sus vaqueros. -¿Y bien? ¿Qué va a ser?-

-Mientras Daryl no sufra daño alguno te ayudaré en lo que sea.-

-¿En lo que sea?-

-Sí.-

-¿Estás segura?-

-Completamente.-

-Bien,- chasquea los dedos, el hombre asiático aparece desde el fondo del pasillo, cuando llega hasta a mí usa una llave para liberarme. –Quiero que ahogues a Connors mientras Daryl te ve hacerlo.- Trago saliva despacio. -¿Estás dispuesta?-

-Sabes que odio a esa puta,- digo con desprecio haciéndome la dura a pesar del nudo que se me acaba de atar en el estómago al imaginarme el sufrimiento de Daryl al verla morir. Pero si es lo que debo hacer para mantenerle a salvo no lo dudaré ni por un solo segundo. –La mataré encantada.-

Ethan levanta una mano y yo me callo. –Vas a matarla para que yo la traiga de vuelta.-

-¿Qué?-

-Ella es el corazón de Dixon, así que voy a estrujárselo una y otra vez, tanto como Connors sea capaz de aguantarlo.- Muevo los ojos nerviosa de un lado hacia otro.

¿Tendré que matarla varías veces? –Jamás me perdonará,- dejo escapar en un susurro.

-No se puede tener todo en la vida, triste pero cierto.- Me mira sopesando mi valor, su hombre detrás de él listo para volver a esposarme a la camilla si me retracto de ayudarles. -¿Te apuntas?-

Es un reto y una advertencia, fallar en la respuesta sería fatal para Daryl.

-Adelante.- Digo cuadrándome de hombros, lista para hacer lo que sea necesario por nuestra supervivencia. –Estoy preparada.-

-Sabía que el plan de hoy acabaría gustándote, vamos.- A una señal suya avanzamos, él primero, yo detrás y su hombre cerrando el paso tras mi espalda.

Solo cuatro metros después nos detenemos ante una puerta a la derecha, recuerdo que en la que estuve con Ale y Merle estaba al principio del pasillo a la izquierda.

Si nos tiene a todos aquí tal vez consiga encontrar la manera de que al menos algunos consigamos escapar, de momento debo concentrarme en ganarme su confianza.

Lo demás ya lo podré ir viendo poco a poco, si no me mata antes claro.

..

Hace al menos un día que estamos en esta sala esperando, tal vez más.

Sin saber quién o para qué nos ha secuestrado.

Cass está sentada en una silla, esposada de manos y pies. Yo no estoy mucho mejor, tumbado en una camilla e igualmente retenido a la misma por unas correas de las que no consigo deshacerme.

-Daryl para, vas a terminar haciéndote daño.- Dice preocupada.

-Tengo que sacarte de aquí,- digo tirando furioso sin conseguir nada.

-Te amo por intentarlo y puedo jurarlo, pero de aquí no vamos a salir con fuerza bruta.- Dice con voz calmada.

-Acabo de recuperarte, ¿es qué no lo entiendes?- Pregunto revolviéndome sin mirarla, -en la prisión volví a buscarte al lugar donde te dejé y… Había sangre, no quería creer que fuese tuya, pero una parte de mí…-

-Lo sé, cada vez que la vida nos separa hay una parte de mí que se muere de miedo.- La miro al decirme eso, el pelo rubio cayéndole a ambos lados de su cara pálida, la bandana echa con mi pañuelo adornando su frente. -Pero llevas todo el día así, apenas has descansado, estás agotando fuerzas que tal vez necesites más adelante.- Trata de hacerme razonar.

-Si te pasase algo…- No puedo terminar la frase. No soportaría volver a perderla, esta vez quizá para siempre.

-Hay una frase de La princesa prometida que me encantó en cuanto la escuché por primera vez cuando era pequeña,- me sonríe, -la muerte no detiene al amor, solo consigue demorarlo.-

-Yo no quiero esperar para amarte,- digo estirando mis dedos hacia ella a pesar de que nos separen dos metros y no pueda alcanzarla.

-Yo tampoco, pero no siempre querer es poder.- Dice poniendo el cuerpo en tensión al oír pasos acercarse.

-Si me escogen a mí déjales, no intentes ocupar mi lugar.- Le suplico rogando porque sea eso lo que pase.

-No dejes que vean tu miedo,- me aconseja ella mientras nuestras miradas forjan un puente directo al corazón que nadie podrá derrumbar jamás.

Entonces la puerta se abre mostrándonos a nuestros nuevos enemigos. Al verlos la ira se me atasca en la garganta y ni siquiera puedo insultarles.

¿Ethan es quién ha hecho todo esto?

¿Y Carol está con él? ¿Ayudándole? ¿Por qué?

Eso no tiene sentido, ella es una buena persona.

Es mi amiga. Ella… ¿Nos ha traicionado?

No, no puede ser. Tiene que haber alguna explicación para esto aunque no lo entienda.

Carol jamás actuaría así.

No pondría en peligro a los niños, la conozco, preferiría morir a verles sufrir.

-Buenos días, Carol querida ¿serías tan amable de ofrecerles un poco de agua? Tienen que estar sedientos.-

Sin decir nada ella coge el vaso que hay sobre una mesita de metal y me lo acerca. -¿Qué haces?-

-Ssshhh,- parece asustada. A pesar de mi confusión bebo el agua que me ofrece sin insistir más, realmente necesito un trago.

Cuando me termino el vaso ella lo deja en la mesita y coge otro, esta vez se acerca a Cass, la tensión en su cuerpo aumenta a medida que Carol hace menguar la distancia entre ambas.

Antes de beber el vaso que Carol le ofrece las dos se miran a los ojos en una lucha de voluntades que he visto entre ellas más veces de las que estoy dispuesto a reconocer.

Finalmente Cass le susurra algo que nadie más en la habitación alcanza a escuchar antes de beber con la misma ansia que yo.

..

Connors me mira con aprensión, porque lo sabe, no sé como pero sabe que voy a ser yo quien le haga daño, no Ethan, ni el otro hombre.

-Sálvale,- me susurra para que solo yo pueda oírlo antes de beber con desesperación.

Aprieto mis manos alrededor del vaso, si supiera lo que estoy a punto de hacerle no bebería.

Pese a lo que creía que sentiría al verla en una situación vulnerable, una situación en la que pudiese vengarme de ella por arrebatarme la posibilidad de que Daryl se enamorase de mí, descubro que tengo que luchar contra mí misma para no quitarle el vaso de los labios y rogarle que me perdone.

Porque es ahora cuando por fin lo veo con claridad, ella está dispuesta a vivir y luchar a su lado, o contra él si hace falta para obligarle a seguir adelante a pesar de las dificultades.

También está dispuesta a morir para salvarle si no hay ninguna otra salida, la he odiado durante tanto tiempo, tanto que nunca lo vi, me obligue a no hacerlo para poder aferrarme a mi rabia. Todo porque él la mira como siempre quise que me mirara a mí.

Connors sí que se merece todo el amor que Daryl tiene para dar en su corazón.

El mismo corazón que voy a destrozar matándola una y otra vez para mantenerlo vivo.

-Lo haré,- le respondo en el mismo tono que ella, apartándome cuando acaba, esperando que pueda ver en mis ojos cuanto lo siento por todo.

Por lo que hice en el pasado para intentar separarles y por lo que voy a hacerle ahora.

Me pregunto hasta donde es capaz de llegar su intuición.

-Suéltanos,- le exige Daryl a Ethan tan valiente como siempre, sin saber que debería tener más miedo que nunca en su vida.

-¿Por qué debería hacer eso?- Un movimiento de cabeza y el otro hombre, me esfuerzo por recordar los nombres que me dijo, este debe ser Chin, saca de un armario una toalla, y de debajo de la camilla de Daryl un cubo lleno de agua.

¿Lo tenía todo listo desde que llegamos aquí? No, puede que diese los últimos retoques entonces, pero lo tenía preparado desde antes, sabía exactamente donde nos quería tener a cada uno.

La expresión de la cara de Ethan es feroz, muestra una mueca despectiva que le sirve para enseñar sus dientes.

Dientes bien cuidados, blancos y afilados.

-En cuanto me libere voy a romperte la cara.- Le advierte Daryl en un tono bajo que anuncia dolor y sangre.

Solo hay un problema, atado no puede cumplir con su amenaza y todos en esta habitación lo sabemos.

-¿No vas a suplicar?- Le pregunta Ethan a Connors ignorando deliberadamente a Daryl consiguiendo que este se calle, tenso ante el hecho de que él le preste atención.

Por su parte ella enarca una ceja con elegancia. –No serviría de nada salvo para alimentar tu ego desmedido.- Levanta el mentón y le sonríe imitando su mueca.

Una loba enseñándole el brillo de sus colmillos a una serpiente de cascabel de cuya boca gotea veneno.

Un acto valiente, pero inútil.

-¿Tampoco preguntas por tu amado unicornio?- Justo ahí, por un segundo su armadura se quiebra, sus manos se aferran a los brazos de la silla antes de volver a relajarse, intentando aparentar una calma que no siente.

Aun así Ethan lo sabe, porque conoce las luces y las sombras de todos mejor de lo que nosotros lo hacemos.

-¿Es qué te crees que esto es un puto juego?- Le ladra Daryl molesto.

-Eso es exactamente lo que es,- se gira para mirarle dándome la espalda, pero no puedo moverme, Chin me vigila listo para intervenir en caso de que me salga de mi papel de ayudante complaciente. -¿Y adivina quienes van a jugar?- Nos señala a mí y Connors.

-Que te jodan niñato de los cojones, ¿crees que te tengo miedo?-

-Vas a aprender a tenérmelo, igual que tu hermano.-

-Cabrón, ¿qué le has hecho a Merle?- Al contrario que el mayor de los Dixon Daryl no agacha la cabeza ante las amenazas, arremete contra Ethan con más insistencia todavía.

Y él no tiene ni idea de lo peligroso que puede llegar ser lo que dice, sobre todo para… La cara de Connors gira hacia un lado con el bofetón que Ethan le da, ella parece aturdida, pero a pesar de eso, de su boca no sale ni un solo grito.

-Hijo de puta, te mataré, no te atrevas a tocarla.- Otro bofetón que le vuelca la cabeza hacia el lado contrario, las dos veces la ha golpeado cerca del conducto auditivo, recuerdo la sensación de mareo y desequilibrio que eso me provocaba cuando me lo hacia mi marido. –Te he dicho que no la toques cabrón.- Daryl se revuelve luchando en vano contra las correas que le sujetan, esta vez Connors recibe un puñetazo directo al diafragma que la hace toser.

Daryl se calla respirando con fuerza, igual que una fiera atrapada en una red de la que no puede liberarse.

-¿Lo has comprendido ya? Si me cabreas no voy a hacerte daño a ti, voy a hacérselo a ella.- Connors intenta levantar la cabeza para tranquilizar a Daryl pero no lo consigue.

-¿Qué es lo que quieres?- Pregunta tenso el menor de los Dixon, sin apartar la vista de la mujer que ama.

-Por fin, la pregunta correcta.- Celebra Ethan colocando la toalla sobre el rostro de Cassidy. –Carol va a matarla una y otra vez para divertirse.-

-No.- Chilla Daryl volviendo a revolverse con tanta intensidad que de no ser por Chin habría volcado la camilla al suelo. –No te atrevas a hacerla daño.- Me amenaza cuando se ve retenido por los hombros para quedarse quieto.

-El juego Daryl, te estás saltando la parte en que cuento de que va y es importante.- Dice Ethan burlón.

La respiración de Connors bajo la toalla es calmada, pero sus manos se aferran con fuerza a los brazos de la silla, está asustada y no es para menos.

-Dilo entonces de una jodida vez.- Le responde Daryl en absoluto dispuesto a rendirse.

Maldito Dixon.

-Sí me lo pides la mataré de un tiro limpio en la cabeza y ya está,- le explica Ethan cabreado, mal asunto. –Sino la veras morir y volver, hasta que tu preciosa luz no sea capaz de regresar siendo ella misma.-

-Carol, no lo hagas.- Me ruega Daryl y noto sus ojos azules como una laguna escondida sobre mí, suplicándome que les ayude a salir de esta.

Pero no puedo hacerlo, solo puedo salvar una vida, y yo escogí la suya antes de entrar aquí.

-Díselo.- Me aprieta Ethan, colocándome entre la espada y la pared.

De repente noto mis labios resecos, solo quiero escapar de esta situación, pero no puedo esconderme de lo que he deseado por años, ni de lo que el mayor de los Ford sabe de mí.

-Si ella no está tú podrás darme una oportunidad.- Justo ahora recuerdo las palabras de Hershel, como me pidió que lo dejase correr por mi propio bien y el de los demás, ojalá le hubiese escuchado en lugar de aferrarme a mi despecho.

-Eras mi amiga…- Que use el pasado me araña el alma haciéndomela trizas.

-Ese es el problema, que yo quiero mucho más de ti,- digo con lágrimas en los ojos. –Lo quiero todo.- Solo que ya es tarde para arrepentirme y echarme a un lado.

Ahora solo me queda un camino… Salvarle, nos cueste a Connors y a mí lo que nos cueste, a ella su vida, a mí mi alma.

Ethan le echa a Cassidy la cabeza hacia atrás, -no, Carol, no lo hagas, Carol.- Grita Daryl intentando detenerme, pero no puedo hacerlo, no si quiero que al menos él salga vivo de aquí.

Cojo el cubo y voy echando despacio el agua sobre el rostro cubierto de Connors. Al principio ella trata de aguantar la respiración, pero como voy echando el agua lentamente no le queda más remedio que tragar.

Cuando termino con ese cubo tengo otro al lado, ella tose e intenta quitarse de encima las manos de Ethan, pero él le sostiene la cabeza con firmeza, así que sigo, sigo hasta que oigo como el agua se le atasca en la garganta a Connors con un gorgoteo y poco a poco deja de moverse.

Con calma Chin la coloca sobre mi antigua camilla supongo, yo… No me había dado cuenta de que él se había ido, podría haber aprovechado para intentar enfrentarme a Ethan.

-Cass,- el grito de Daryl es desgarrador.

-Oh, cálmate, te dije que me acabarás pidiendo que la mate, conociéndola aguantará mucho más que solo eso.- Le asegura Ethan atando sus manos y sus pies antes de comenzar a hacerle el masaje respiratorio para traerla de vuelta al mundo de los vivos.

Cruzo mis manos sobre el pecho nerviosa, esperando no sé el que, son segundos que se estiran lentamente hasta convertirse en minutos antes de que ella escupa el agua que se había quedado atrapada en sus pulmones.

-Muy bien, buena chica, sabía que lo soportarías.-

Ella respira agitadamente con los ojos cerrados, negándose a mirarlo, sin tomárselo a mal él vuelve a cubrirle el rostro con la toalla mojada, a mi lado dos cubos recién llenos cortesía de Chin.

-Hazlo otra vez,- su atención fija en mí al notar mi rigidez. Acercándose hasta quedar justo detrás de mí para susurrarme al oído lo que me hará reaccionar. –Ahógala otra vez, o se lo haré a él y tú serás la que tenga que ver como muere, ¿crees que él aguantará mucho con sus pulmones de fumador hechos mierda?- Me pregunta Ethan burlón.

No hace falta que insista más, le tiro el agua y de nuevo ella trata de resistirse hasta que sus pulmones se quedan sin oxígeno.

Entonces Connors se mueve tratando de escapar, escupiendo agua, necesitando respirar.

De nuevo los espasmos de su cuerpo van cediendo lentamente, ¿cómo es capaz de resistir tanto? Me aparto para dejar que Ethan la reanime, de nuevo minutos de angustia mientras ella se debate entre la muerte y la vida.

-Cass,- la llama Daryl cuando vuelve, queriendo que sepa que él sigue ahí, justo a su lado, ella le dedica una sonrisa cansada antes de que Ethan vuelva a colocarle la toalla sobre el rostro.

-Os mataré,- nos promete a los dos mientras Chin llena de nuevo los dos cubos.

-Eres duro de mollera Dixon.- Dice Ethan encendiendo un mechero, ante el calor del fuego lamiendo su mano izquierda Connors no puede evitar chillar.

Los ojos de Daryl brillan furiosos mientras trata de desatarse, por suerte eso no dura mucho, no es así a fin de cuentas como quiere divertirse con ellos.

-No le hagas enfadar,- digo harta de que no se controlé, ¿no se da cuenta de que así no la ayuda?

No me dice nada, ha aprendido la lección, pero el odio que hay en sus ojos hace que retroceda un paso involuntariamente.

Nunca creí que me fuera posible tenerle miedo a Daryl, pero ahora mismo se lo tengo, si lograse desatarse el único motivo por el que me mataría rápido sería para no perder tiempo en la huida, no por nuestra vieja amistad.

Para él no valgo más que un caminante a punto de morderle el cuello.

Saber eso me destroza, ¿no sé da cuenta de que las dos estamos haciendo esto por él?

Tan diestro para seguir un rastro incluso cuando comienza a anochecer, pero tan ciego para todo lo demás.

Eso consigue que coja el cubo con rabia, no contra Connors, sino contra Daryl, porque no ve que esta vez no puede salir de esta disparando, sino manteniendo la calma a través del miedo.

Intento no llorar a pesar de que no quiero volver a pasar por esto.

Pero si me derrumbo Ethan ganará, y Daryl…

Sé que acabará pasando, antes o después no conseguiré regresar, al fin y al cabo debe de haber un número limitado de veces en las que alguien puede escaparse de la muerte.

Carol da un golpecito con el pie en una de las patas que sostienen la camilla, sabiendo lo que significa ese aviso aguanto la respiración tanto como soy capaz.

Pero mientras pasan segundos que se me hacen horas, noto como los pulmones comienzan a arderme de nuevo por la necesidad desesperada de expulsar el dióxido de carbono que hay en ellos, y tomar una bocanada de aire puro.

Solo hay un problema, si lo hago no habrá aire para mí, solo agua cayendo sobre mi cara de manera lenta pero constante… Eso consigue aterrarme, pero pese a todo finalmente no puedo seguir resistiendo y doy una respiración.

Con eso basta.

El agua se me mete por la nariz y la boca, trato de volver a contener la respiración sin lograrlo porque no he conseguido lo que necesitaba.

Así que me revuelvo, queriendo quitarme la toalla que se me pega a la cara como una segunda piel y que solo sirve para angustiarme más.

Aprieto mis manos en puños, no veo nada tras mis parpados cerrados salvo una oscuridad que asusta.

El agua cae, me llena la boca, la garganta, me esfuerzo por expulsarla, peleo tanto como puedo hasta que es evidente que no es suficiente.

Peleo hasta que mis brazos y mis piernas arden, hasta que el agua cayendo sobre mí, robándome el aire, aprisionándome, lo es todo.

Todo lo que siento, lo que me mata.

Entonces me dejo ir, la vida deja de doler y floto entre las estrellas.

Pájaros, pájaros cantando.

Abro los ojos, ya no estoy nadando en luz de estrellas, pero conozco este sitio, yo he estado aquí antes muchas veces, esperando verlo volver.

Al ponerme de pie me doy cuenta de que llevo puesta una blusa blanca, unos pantalones cortos negros y en la muñeca derecha atado el pañuelo rojo de Daryl, al verlo una sonrisa se me dibuja en la cara.

Con tranquilidad me apoyo en la barandilla de la torre de vigilancia y la brisa fresca de la mañana me mece la melena con suavidad, hay tanta calma en este momento en el que los demás todavía no se han despertado.

Desde los árboles del bosque cercano a la prisión me llegan los trinos felices de los pájaros que viven allí.

Cantan canciones de amor y despedida, de dolor y reencuentro.

De pronto a mí lado aparece una mujer a la que conozco, la dulce Beth. Beth que con su sonrisa tierna y su cabello recogido en una coleta mira al horizonte igual que yo, pero parece triste.

Ambas guardamos silencio, esperando que sea la otra la que lo rompa, es como si hubiese demasiadas cosas por decirnos y no supiéramos por donde deberíamos empezar.

Finalmente me mira, sus ojos claros tan parecidos a los míos que por un segundo siento que sus malas decisiones podrían haber sido las mías y a la inversa.

El sol cada vez más alto en el cielo brilla sobre su pelo rubio sacándole destellos de oro propios de una ninfa de los bosques. Pero ella es más que eso, mucho más.

Beth escondía una fuerza de acero templado justo debajo de la piel, y por ello siempre era subestimada, pero aun así siempre estaba dispuesta a regalar una sonrisa a los demás

Imitándome se apoya en la barandilla dejando su hombro pegado al mío.

-Creí que tendría tiempo de alejarle de vosotros, que podría poneros a salvo, ahora todos estáis pagando por mi error.-

Su cara es un escudo hecho de remordimiento que no puedo atravesar porque no está lista para escuchar lo que tengo que decir... Tal vez en nuestra siguiente vida.

-Tienes que luchar.- Me exige de repente, enderezándose.

-No puedo, estoy atada.- Trato de explicarle, pero para ella lo que digo solo es una pobre excusa, y en el fondo para mí también lo es.

-Entonces resiste.- Me contesta con sus ojos fijos en mí como un ariete, porque ella sabe lo que es sentirse impotente, pero también lo que es vencer.

Golpes en mi pecho, golpes mientras ella me dice algo que no alcanzo a escuchar, en otro mundo él grita mi nombre, me pide que vuelva, sin embargo me resisto a hacerlo porque sé que lo que ella trata de decirme es importante.

Pero la vida me gana la partida, alejándome de la muerte e irónicamente de mi salvación.

Me siento aturdida, noto la cara empapada pero al menos libre de esa asquerosa toalla, lucho por tomar aire, y cada bocanada es una tortura hasta el punto en que noto como si algo se me clavara en el costado cada vez que respiro.

-Creo que le has roto una costilla.- Escucho la voz de Carol tensa como la cuerda de un arco, miedo, en la vida hay tanto miedo y dolor.

Tanta soledad y desconexión, ¿por qué nadie querría esto?

Me cuesta comprenderlo.

Siento como si mi mente se hubiese vuelto un puré espeso.

-Cass,- me giro hacia él.

-Daryl,- mi voz suena como un graznido en mis propios oídos, la garganta me duele como si hubiera intentado tragar cristales calientes.

-Detente,- dice lleno de ira, a mi alrededor noto movimiento pero me duele todo tanto que no soy capaz de abrir los ojos para ver que es lo que ocurre.

-¿Eso significa qué quieres dejarla morir limpiamente?- Esa voz es como veneno goteando sobre una herida abierta.

-Ella nunca te ha hecho nada Ethan, nada, déjala… Por favor.- No, algo en eso no está bien, él no debería suplicar, es un Dixon.

-No lo entiendes, esto no es por ella, lo hago para hacerte daño a ti.- A pesar de la molestia que me provoca la luz lucho contra ella para abrir los ojos.

El cuerpo de Daryl está en tensión, su cara empapada en lágrimas, él… ¿Está llorando por mí?

-Si cogiese tu ballesta y te disparase a cambio de su vida tú morirías encantado.- Contengo un chillido de rabia a duras penas cuando vuelve a poner esa toalla sobre mi cara. –No quiero eso, quiero que agonices.-

-¿Por qué?- Pregunta él cabreado sin entender nada.

-Ayudaste a Ale a vigilar a mi hermanita, la protegisteis de mí, ninguno de los dos deberíais haberos metido en mi camino.- Hay una ira fría en esas palabras, casi como si reclamase que ellos no hicieron lo suficiente.

Un golpe a la camilla y la tortura comienza de nuevo.

..

No, no, no.

Me retuerzo a pesar de estar agotado, a pesar de saber que todo lo que intente es inútil porque no puedo salvarla.

Esa verdad me golpea destrozándome cada vez que muere.

Yo no soy suficiente.

Cass empieza a agitarse, está tragando agua de nuevo.

-Por favor Carol,- trato de suplicarle a ella, -deja de hacerle esto,- siento como si me estuvieran aplastando el pecho con una plancha metálica. –Por favor.-

Haría cualquier cosa por evitar que siguiese sufriendo, pero no puedo, no puedo pedirle a Ethan que la mate, no cuando ella sigue resistiendo.

Los espasmos del cuerpo de Cass cada vez son menos frecuentes, está volviendo a pasar.

Está muriendo.

-Basta.- Chillo, viendo como finalmente se queda quieta, como si estuviera rota.

Lloro al verla así, al no poder ayudarla.

Ethan le quita la toalla de la cara, Cass tiene los ojos cerrados y el pelo rubio completamente empapado, de no ser por la situación casi da la ilusión de que esté durmiendo.

Pero no es cierto, está muerta, demasiado lejos de mí como para que mi voz pueda alcanzarla.

-¿Qué quieres conseguir con esto?- Pregunto teniendo la sensación de que mi cuerpo no es capaz de responder a mis órdenes, de que me pesa tanto que aunque me quitase ahora mismo las correas no podría moverme.

-Ya te lo he dicho.- Responde satisfecho de sí mismo.

-Hay algo más aparte de venganza.- Digo convencido.

-¿Y sí te dijese que en realidad la venganza solo es una mala excusa?- Pregunta acercándose a mi camilla, -¿y sí te dijese que os estoy haciendo todo esto porque me gusta?-

-Reanímala,- digo al ver que sí él no la trae de vuelta, ni Carol ni el otro hombre lo harán. –Por Dios, no la dejes así, salvala.-

-¿Por qué sin ella estás perdido?- Su sonrisa se vuelve aún más cruel, -que bonito, ¿no es cierto?- Les pregunta a los otros acercándose a la camilla de Cass pero sin tocarla.

-Dijiste que la matarías si yo te lo pedía, te estás saltando tus propias reglas,- digo desesperado.

-No hay peor infierno para ti que este, ¿verdad? Verla ante ti, indefensa, sin que puedas hacer absolutamente nada para mantenerla a salvo.- Dice como ido, casi como si estuviese viendo a otra persona en esa camilla. –Debe de ser atroz.-

-Lo es, preferiría estar en su lugar…- Admito esperando que mi debilidad le satisfaga y que eso le anime a ayudarla. –Tráela de vuelta, por favor.- Le pido luchando contra el nudo de mi garganta.

-Eso dependerá de ella y de las ganas que tenga de vivir, ¿no te parece?-

Para cuando comienza a reanimarla ella lleva casi dos minutos muerta según el reloj de la pared, observo a Ethan trabajar en silencio casi sin respirar, queriendo darle todo mi oxígeno a Cass en un deseo infantil.

Cuando a pesar de los esfuerzos de Ethan es evidente que ella no consigue volver, mi alma grita de dolor al sentir que la suya se ha marchado.

Cierro los ojos con fuerza y le rezo a Cass pidiéndole que siga resistiendo porque la vida sin ella es demasiado oscura, demasiado triste para soportarla cuerdo.

Tres minutos y cuarenta y cinco segundos después ella tose toda el agua que tenía atrapada en la garganta antes de tomar una honda bocanada.

No abre los ojos, ni siquiera parece que esté consciente, su pecho apenas sube y baja con las respiraciones que da.

Trago saliva con fuerza sintiéndome egoísta, está agotada.

Sí la dejase ir, no tendría que seguir luchando en un mundo brutal…. Si hiciese caso a Ethan Cass podría descansar.

Pero la simple idea de pensarlo, de decir las palabras y verla morir, siento como si me abriesen el pecho en canal.

-¿Y bien?- Me mira divertido, -no parece estar en demasiadas buenas condiciones, no creo que lo consiga de nuevo, ¿tú que dices Chin?-

-Que me parece un milagro que lo haya logrado ya cuatro veces.-

Ethan vuelve a girarse hacia mí, como si esas palabras fuesen todo lo que necesita para demostrar que el inhumano soy yo por hacerla pasar por esto, cuando son él y Carol quienes le están haciendo daño.

Son ellos, no yo.

Y Cass está luchando por volver cada una de las veces porque quiere vivir, no está lista para irse todavía.

Así que no le digo nada, solo le devuelvo la mirada disfrutando de la idea de mis manos apretando alrededor de su cuello hasta romperle la tráquea.

-Tío o eres más cruel que yo o tu nivel de dependencia de esta mujer supera todo lo que yo hubiese imaginado.-

-Ella todavía no se ha rendido, yo tampoco pienso hacerlo.- Digo aparentando calma por fuera, tensándome en mi interior al saber lo que viene a continuación.

-Es tú decisión,- le palmea la cara para despertarla, cuando lo logra ella parpadea rápidamente, como si sus pestañas fueran las alas de una mariposa aleteando. –Bienvenida, ¿lista para otro viaje?- No la deja contestar.

Vuelve a ponerle la puta toalla sobre la cabeza y yo tengo que luchar para no volver a suplicar que la dejen en paz, no servirá de nada. Esta vez Cass apenas es capaz de aguantar la respiración más de unos pocos segundos antes de empezar a tragar agua.

Quizá esta sea la última vez, si no puede regresar sé que la echaré de menos cada latido de corazón que pase entre ese instante y mi propia muerte.

Solo desearía poder tocarla, que pudiera sostener mi mano a través de la muerte para que supiera que no está pasando por eso sola, que a pesar de que no pueda ayudarla yo sigo aquí con ella, como siempre lo he estado desde que me enamoré como un niño de su sonrisa, su descaro y sus canciones.

Cass deja de moverse y yo cierro los ojos recordando aquel día…

Flas Back

-Eso es solo porque no tenías la conciencia limpia- insinuó riéndose, sin poder contenerme por más tiempo la abracé con fuerza, ella echó su cabeza hacia atrás y la recargó en mi pecho haciéndome sentir como alguien bueno, digno, –deja de alejarme- me pidió.

-A estas alturas no creo que pudiese hacerlo- le dije en el oído, seguramente no podría hacerlo ni aunque mi vida dependiese de ello, pensé para mí.

Cass se giró y me miró con una tierna sonrisa -¿Qué te parece escuchar una canción nueva? Así me dices que opinas.- Que quisiera cantar para mí hizo que mi corazón latiese más rápido de lo que ya lo hacía al estar junto a ella.

-Me encantaría- su sonrisa se amplió, su inocencia era tan contagiosa que realmente quise que el tiempo se detuviera en ese instante. Feliz por mi respuesta se sentó estilo indio sobre su cama cogiendo la guitarra, -venga túmbate hombre ¿o necesitas una invitación por escrito?- Se burló de mí, las estrellas centellaron en sus ojos, aunque quizá fuese simplemente la luz de la habitación reflejándose en ellos, como fuera a mí me pareció que estaba preciosa.

Sin quitarme las botas me tumbé sobre su cama colocando mis manos tras mi nuca, como si estuviese la mar de relajado y el corazón no me retumbase en el pecho como un Mustang salvaje.

-La he estado componiendo estos días, que bueno… No estábamos bien- yo asentí sin saber que responderle, ni que esperar de esa canción.

Tú no estás solo

Permaneceremos siempre juntos

Estaré a tu lado

Sabes que tomaré tu mano

Cuando se vuelva frío

Y se sienta como el final

Me miró con una sonrisa triste y pude jurar que en sus ojos había lágrimas que brillaban por no derramarse. Entonces fue cuando me di cuenta de que yo le importaba, de que no le era en absoluto indiferente, pero Cass tenía razón, necesitaba darme cuenta de eso por mí mismo.

No hay lugar a donde ir,

Sabes que no quiero darme por vencida

No, no voy a darme por vencida

Continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos,

Lo superaremos

Fui consciente de que por muy loco que me volviese al tenerla en mi vida, no estar con ella ya no era una opción. Sobre todo si ella también me quería cerca.

Solo mantente fuerte

Porque sabes que estoy aquí para ti,

Para ti

No hay nada que puedas decir,

Nada que puedas hacer

No existe otro camino

Cuando se trata de la verdad

Era verdad, no existía un camino para mí que no incluyera caminar a su lado.

Así que continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos

Y seguiremos adelante

Sinceramente temí que no fuese así, que al verme me cerrase la puerta en las narices, o que cogiese el colgante y me lo tirase a la cara, me lo habría merecido.

Estamos tan lejos,

Deseo que estés aquí

Antes de que sea demasiado tarde,

Esto podría desaparecer

Antes de que las puertas se cierren

Y esto llegue a su fin

Ahí estaba, mostrándome sus propias dudas, sus propios miedos, solo entonces me di cuenta de que ella temía que no diese el paso que acortase la distancia que yo mismo creé.

Pero contigo a mi lado

Yo lucharé y te defenderé,

Lucharé y te defenderé

No dudé de que lo haría con uñas y dientes de ser necesario. Y eso, saber que podría contar con ella si la vida se nos echaba encima, me hizo feliz.

Continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos,

Lo superaremos

Solo mantente fuerte.

Porque sabes que

Estoy aquí para ti,

Estoy para ti.

No hay nada que puedas decir,

Nada que puedas hacer.

No hay otro camino cuando

Se trata de la verdad.

Así que continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos

Y seguiremos adelante.

Escúchame cuando te digo

Cuando digo "yo creo"

Que nada cambiará

Nada cambiará el destino

Pase lo que pase

Nosotros lo solucionaremos

Perfectamente

Lara la la

Lara la la

Continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos

Lo superaremos

Solo mantente fuerte

Porque sabes que estoy aquí para ti,

Estoy para ti.

No hay nada que puedas decir,

Nada que puedas hacer

No hay otro camino

Cuando se trata de la verdad

Así que continúa aferrándote

Porque tú sabes que lo superaremos

Y seguiremos adelante

Continúa aferrándote

Continúa aferrándote

No hay nada que puedas hacer,

Nada que puedas decir.

No hay otro camino

Cuando se trata de la verdad

Así que continúa aferrándote

Porque sabes que lo superaremos

Y seguiremos adelante

-¿Lo prometes?- La pregunté nervioso mirando al techo.

-¿El qué?- No pareció esperarse eso.

-Que seguiremos adelante, pase lo que pase- oí como dejó la guitarra en el suelo, después recostó la cabeza en mi pecho y me abrazó. Curándome con ese gesto tan sencillo una herida que no recordaba tener en el corazón.

-Eres Daryl, tú siempre sigues adelante- contestó como si fuese una especie de ley universal.

-Lo sé, pero no quiero hacerlo solo.- Estaba cansado de que mis opciones fuesen únicamente esa o seguir a mi hermano en sus cagadas.

-Descuida, puede que me tropiece por el camino alguna que otra vez, pero hace tiempo que aprendí a caer de pie.-

-No lo has prometido- insistí como un niño pequeño.

-Te lo prometo angelito, te lo prometo.-

Rodeé sus hombros con mi brazo derecho y antes de darme cuenta me quedé dormido con ella aferrada a mi cintura como si fuera su salvavidas, y la idea… Me gustó, me gustó mucho.

Fin Flash Back

-Continua aferrándote, porque tú sabes que lo superaremos, seguiremos adelante porque sabes que estoy aquí para ti. No hay otro camino cuando se trata de la verdad, tú lo dijiste, así que por favor, por favor… Continua aferrándote.- Le pido sintiéndome morir al ver que tras cinco minutos ella continúa sin volver.

Si esa noche hubiera sabido todo lo que pasaría después y cuanto más podría llegar a amarla… No hubiese permitido que el miedo me atara las manos, le habría hecho el amor hasta aprenderme el lugar en que se escondía cada lunar, y no la habría dejado salir de esa cama hasta que no hubiese besado cada uno de los rincones que ahora sé que la hacen suspirar.

Escucho un crack, le ha roto al menos otra costilla, de pronto ella gira la cabeza en mi dirección escupiendo agua y cuando respira sus ojos se encuentran con los míos, más brillantes que nunca, no parece en absoluto aturdida como las otras veces, es como si se hubiese despertado.

-Sigo aferrándome.- Me dice con una sonrisa retadora, como si supiese sin ninguna puta duda que vamos a sobrevivir a Ethan.

..

-¿Cómo es posible?- Ha dicho lo mismo que ese tal Daryl le estaba diciendo como en una especie de rezo para hacerla regresar, pero… Ella estaba muerta, yo lo he visto, su pecho no se movía, nadie podría aguantar la respiración tanto para fingir su muerte.

A mi lado frente a la camilla de la mujer, Carol parece tan sorprendida como yo, mirando a ambos con la boca abierta y los ojos llenos de un arrepentimiento tan profundo que me preparo por si se siente tentada de hacer alguna estupidez.

Por mi parte sigo sin entenderlo, ¿cómo ha podido volver otra vez? Juraría que estaba acabada, sin embargo, pese a que ha estado muerta poco más de cinco minutos, ella parece mantenerse en calma pero con los músculos tensos bajo la piel, lista para luchar en cuanto se le presente la menor oportunidad.

-Tienes que matarla ya,- le digo a Ethan, sabiendo que dejarla vivir aun manteniéndola atada puede llegar a ser un riesgo, uno letal.

Al escucharme su hombre me mira con una furia que me hace asegurarme de que mi arma sigue en su sitio por precaución.

Si ha habido un momento en el que el Jefe los ha dominado, ese tiempo ha pasado.

Aparto a Carol cogiéndola del brazo, ella tirita a causa de los nervios, no debe de ser fácil matar a una persona con el único fin de que la revivan por diversión.

Aunque por lo que dijo creí que la odiaba y que disfrutaría de esto, supongo que el Jefe pensó lo mismo, como sea que fuere está claro que su desprecio a la otra mujer por quitarle lo que ella creía que era suyo no llega hasta ese punto ni de lejos, al contrario, diría que cada vez le cuesta más asesinarla.

-Que tierno.- Dice Ethan, pero incluso yo le noto alerta. Al oír su voz la rubia gira la cabeza para mirarle como si en lugar de a su torturador tuviese en frente a un niño travieso, de alguna forma ese comportamiento consigue congelarme la sangre en las venas.

-Si sufrimiento y muerte es lo que buscas, eso será lo que acabarás encontrando.- El rostro del Jefe se vuelve rojo de ira.

-¿Qué has dicho?- Pregunta con los dientes apretados, como si ella hubiera conseguido tocar un punto sensible para él, aunque no creía que eso fuera posible.

-Tú lo sabes, el tiempo también se agota para ti.- Dice con apenas un hilo roto de voz.

Fuera de control por sus palabras la quema el cuello con el mechero, ella grita retorciéndose intentando alejarse del dolor inútilmente.

-¿Quieres pedirle a Daryl que te deje morir?- Le pregunta él haciendo como si la forma calmada en la que la rubia le sigue mirando a pesar de lo que le acaba de hacer no le afectase.

Mentira.

-Para cuando quieras correr y escapar,- dice con la voz ronca,- será demasiado tarde.- Le asegura sonriendo lentamente, como si intentase enseñarle algo importante a un niño que solo quiere jugar.

-Deja de decir esas cosas.-

-Corre Ethan, corre o te pillarán.- Le dice apoyándose sobre sus antebrazos para incorporarse un poco en la camilla, haciendo que él retroceda un paso.

No intimidado pero sí preocupado. Como si supiera de lo que ella habla.

Al darse cuenta de que yo he visto ese paso atrás me mira amenazante, así que para evitar ser su centro de atención por más tiempo empujo a Carol del brazo del que la tengo agarrada para que sea ella esta vez la que llene los cubos.

Cuando vuelve e echarle agua la otra no trata de contener el aliento, como si quisiera acelerar el proceso.

Como si supiera algo que nosotros no y ya no tuviera miedo.

Ethan la resucita sin molestarse en quitarle la toalla del rostro, tal vez para asustarla. Solo un poco más tarde me doy cuenta de que es para algo más que solo eso, es para prolongar su angustia.

Al volver ella escupe el agua que ha tragado solo para aspirarla de nuevo, ya que al mantenerle la toalla sobre la cara y estar esta empapada, es como una segunda piel, vuelve a atragantarse, su cuerpo da un par de espasmos antes de que él se la quite.

La rubia por fin puede expulsar el agua, pero tarda más que las veces anteriores, tose terriblemente debido a lo dolorida que tiene la garganta, además de mínimo tres costillas rotas por las resurrecciones forzadas.

..

Ethan la coge la cara, apretándole la barbilla con los dedos hasta que se los deja marcados.

-Espero por tu propio bien que la próxima vez que nos veamos digas menos tonterías.-

-¿No vas a curarle las quemaduras?- Pregunta Carol sorprendiéndome.

-Haz lo que quieras con ella, es tu juguete.- Escuchar que habla así de Cass me revuelve las tripas pero no abro la boca, si lo hago será ella quien salga herida.

Ethan se va, y el otro hombre es quien se queda a cargo de la situación vigilando los movimientos de Carol, como si no se fiase de ella aun siendo de los suyos.

-No sé cómo pude confiar en ti.- Digo viendo como le venda el cuello tras darle una pomada.

-Daryl,- Cass trata de decirme algo más pero la voz se le rompe.

-No te esfuerces,- la dice consolándola, ¿cómo se atreve a ser así con ella después de haberla matado seis jodidas veces? –En realidad es mejor que sea de esta manera.- Le dice curándole la mano y dando una honda respiración, como si se estuviera conteniendo de hacer algo, -trata de descansar,- la aconseja mientras guarda lo que ha usado antes de marcharse seguida de su guardaespaldas.

-¿Estás bien?- Le pregunto sin poder controlar mi angustia por más tiempo. Ella gira su cara hacia mí y asiente. –Lamento no haber podido hacer nada,- Cass niega.

-Superaremos esto.- Se esfuerza por decir en un susurro ronco.

Quiero preguntarle que le dijo a Ethan para conseguir ponerle tan tenso como un gato ante la idea de tener que mojarse, ya que no alcancé a oírlo por lo resentida que tiene la voz.

Pero necesita descansar, recuperar fuerzas y reposar la garganta, ¿quién sabe cuándo volverán para divertirse a su costa?

De lo que estoy seguro es de que si Ethan se ha detenido ha sido porque estaba cansado de hacerle la reanimación, de lo contrario Carol habría continuado matándola.

-U-na-du´-li- digo y ella me lanza un beso antes de cerrar los ojos agotada por la lucha que ha librado.

Mientras ella duerme yo vigilo el ritmo pausado de su respiración, maravillándome en algo tan sencillo como eso. Agradecido de que siga aquí conmigo. De vez en cuando se mueve como si algo la molestase pero sin llegar a despertarse.

Horas más tarde, el hombre de antes y otro chico al que no he visto hasta ahora me desatan para que pueda comer un sándwich, después me dan un cubo para que haga mis necesidades mientras me vigilan, aunque a pesar de esta aparente amabilidad el mayor apunta directamente a la cabeza de Cass en lugar de a mí para asegurase de que no les cause problemas.

Cuando termino vuelven a atarme sobre la camilla y se marchan dejándonos tranquilos.

Antes de darme cuenta mis pensamientos se dirigen a mi hermano, en cómo puede estar, me gustaría creer que él y Ale están mejor que nosotros, aunque teniendo en cuenta lo que he tenido que ver una y otra vez lo dudo mucho.

Ethan no va a limitarse a matarnos, quiere hacernos desear estar muertos, y para conseguirlo necesita quebrarnos.

Hago una mueca de asco, si tengo razón, entonces ese niñato no nos conoce ni la mitad de lo que se cree, porque si lo hiciera jamás se habría atrevido a mantenernos con vida.

Ha cometido un error y antes o después lo pagará caro. Solo espero ser yo quien se encargue de cobrarle todo el daño que nos está haciendo.

Hola almas corsarias.

Gracias en fanfictió a Poty90 me animas mucho a seguir adelante con tus comentarios.

Gracias también en por votar y comentar, a Kisalifibaeni, a Debie_Daryl, y a are221099. Enserio, sois geniales y sin vosotras esta aventura no sería la misma.

Quería comentaros, finalmente el One-shot que iba a hacer de Merle y Ale, va a tener tres partes, esa es mi idea, ya tengo la primera terminada, sorry de verdad, porque llevo un par de semanas con cero inspiración. Así que… ¿Queréis que suba ya esa primera parte o preferís que suba las tres seguidas cuando las tenga listas?

Otra pregunta más, como amáis el #MELE, quería saber si os camelaría que hiciera one-shots abiertos a peticiones sobre ellos, en ellos podríais pedirme, pues que se casen, que tengan una cita, que estén juntos y adopten un perrito, no sé, lo que querás. Esto claro, independientemente del Three-shot de GoodCat, porque ese sí que sería Cannon dentro de mis historias de Mi ángel guardián y Mi luz en la oscuridad.

Vosotras me decís y yo os leo.

Como siempre espero que aunque os haya hecho sufrir el capítulo os haya gustado, besototes for all.