Canción: Fairy Tale- janett suhh

Personaje: Rukia

Basada: Letra, música y cuento en el drama Its okey to not be okey

tipo:Viñeta

Fairy Tale

Hace mucho tiempo en un recóndito pueblo llamado Karakura, lugar lleno de antiguas creencias y supersticiones, vivía en una oscura y vieja mansión en el bosque una joven a la que todo el pueblo parecía temerle. Nadie era amable o agradable con ella, simplemente era ignorada por los jóvenes y adultos, y solo inspiraba curiosidad por lo más pequeños por su piel tan clara, sus oscuros cabellos y sus ojos de tonalidad tan extraña, pero aun así el temor infundado por los demás impedía siquiera acercársele.

Todos la rechazaban:

"Rukia, la bruja del bosque", así era llamada.

Ella vivía cubierta de sombras que la acompañaban, todos a su alrededor había tenido destinos horribles, por lo que el pueblo le temía. Sus padres habían muerto en un extraño accidente, su hermana había enfermado unos años después y falleció. Él único que vivía de su familia era su hermano mayor, el cual solo pasaba breves temporadas en esa mansión. Ella estaba sola.

Había crecido sola, jugando con mariposas en el inmenso jardín que rodeaba la casa, aprendiendo a su manera lo que era la oscuridad que constantemente las seguía.

Aquello se mantuvo así hasta que un día un joven rompió los paradigmas, su curiosidad venció el miedo y comenzó a interesarse en ella, a seguirla, a querer entenderla. Pronto descubrió, que todo lo que las personas temían de ella, a él le atraían. Empezó a acompañarla, a hablar con ella, quería conocerla, quería ser su amigo, aun si tenía que ir contra todas estas advertencias que el pueblo le hacía.

La joven temerosa de que él desapareciera en cualquier momento, trató de guardar su corazón, de mantener distancia, de no emocionarse, pero era algo totalmente inevitable. Con el tiempo se encariñó con él, se preocupaba y lo extrañaba cuando no estaba con ella.

Sus sombras cada noche la atormentaban, le susurraban, le mostraban imágenes horribles, buscaban que lo odiara, que lo dejara, pero ella se mantuvo firme. Nadie hasta ese momento había querido ser su amigo y ella no quería perderlo. Había aceptado toda su oscuridad y ella no iba alejarse, ella lo quería en ese cuento de hadas siniestro que era su vida.

Una noche, el joven se atrevió a ir por primera vez de noche a la gran mansión donde ella vivía. Esa misma noche, la joven era atormentada por horribles pesadillas, y cuando él cruzó el portón principal, las sombras la despertaron y la guiaron hasta el balcón que daba en esa dirección. Desde ahí pudo apreciar al joven con una flor caminando en su dirección, él parecía nervioso pero aun así seguía avanzando. Ella inevitablemente sonrió y las sombras se alteraron.

—¡¿Estás segura que él no huirá de ti como los demás?! —inquirió una de aquellas sombras

—Lo estoy —respondió con seguridad.

—Eso lo veremos

Y ante sus ojos, él detuvo su andar, su rostro expresaba tanto horror, la palidez de su piel era enfermiza, su mirada le hizo encoger el corazón, había….temor, él le temía. Las sombras se habían materializado por primera vez detrás de ella, tomando espantosas formas que solo asustaron al joven. Él corrió lejos del lugar, pisoteando aquella flor que minutos atrás había escogido con tanto amor, dejando atrás aquella joven con el corazón totalmente destrozado

—Tu destino es la soledad —dijeron de forma burlona sus sombras.

Pero ellos estaban equivocados

Ella todas las noches seguía esperando por él en ese balcón, y a pesar de como las sombras se reían, la atormentaban y la desanimaban, ella no quería rendirse, ella quería creer que él volvería. Ella no quería estar de nuevo sola.

Hasta que finalmente una noche lo vio venir, como aquella ultima vez, pero algo había cambiado, su mirada era decidida. No traía flor, no traía nada más que su valentía. Ella fue a su encuentro, lanzándose sobre él apenas estuvo a su alcancé. Él la abrazó y contra su cabello susurró aquellas palabras con las que ella tanto había soñado.

—Lo siento, Rukia. Yo no debí dejarte así —dijo estrechándola.

—¿Prometes que no volverás a huir de mí?

—Nunca más lo haré, te lo prometo

Y por primera vez en todos sus años de existencia, ella sintió como esas sombras que siempre habían estado con ella se retraían, dejó de sentir su peso, dejó de sentir su presencia. Esas eran las palabras que había necesitado escuchar toda su vida, y estaba segura que él era el indicado para liberarla de aquella maldición, y con quien podría por fin tener ese dichoso cuento de hadas que todas deseaban.

Luego de esa noche, nadie volvió a saber del joven, nadie más fue capaz de verlo, y la joven nunca más bajó al pueblo. Muchos decían que ella lo había matado, que las sombras que la acompañaban se lo habían devorado. Los pocos valientes capaces de acercarse a la mansión, afirmaban oírla cantar y como una voz masculina la acompañaba o reía con ella, pero era alguien que ellos no podían ver, lo que ellos no sabían, es que ella estaba viviendo el cuento de hadas que quería.


¡Gracias por leer!

Fin del especial