Capítulo 49
¿Ajedrez o Go?
Alistair había despertado completamente exaltado, al percatarse del lugar donde se encontraba y sobre todo en compañía de quien estaba, arrinconándose entre la pared y la cama.
—No te atrevas a acercarte… —El guardia Vulturi simplemente sonrió de medio lado, manteniendo su postura sobre un mueble de madera, recostando su pecho sobre el espaldar de la silla, al estar sentado al reverso de ella.
—Tranquilo, Al… ya me acerqué lo suficiente como para besarte mientras estabas inconsciente. —El asombrado y al mismo tiempo asqueado vampiro, comenzó a limpiarse la boca, haciendo reír a Demetri—. No seas tonto, Alistair… sabes muy bien que eso de besarte mientras estás inconsciente no es lo mío. —Se incorporó de su masculina postura sobre la silla, apartándola a un lado para acortar distancia entre él y su enfoque sentimental—. Me gusta escucharte gritar, me gusta que batalles conmigo, eso me excita y lo sabes. —El vampiro europeo saltó tan rápido de la cama, que el Vulturi no se percatado de ello hasta escuchar la apertura de la puerta de la recamara donde había sudado la fiebre y batallado con el veneno del licántropo, saliendo a toda velocidad, chocando en contra de Aro, el cual se tambaleo ante el fuerte impacto.
—Por todos los infiernos… Dannata spazzatura inglese…[Maldita basura inglesa] ¿Puedes ver por dónde caminas? —A Alistair no le preocupó en lo absoluto el insulto que Aro le había espetado en italiano, volteando para ver si su acosados le seguía, percatándose de como en efecto, Demetri abandonó a paso lento y decido el cuarto donde ambos habían estado, regalándole una irónica y malévola sonrisa, lo que por supuesto consiguió que el aterrado ingles se escondiera detrás de italiano.
—¿Mi señor?... —Demetri reverenció a Aro, el cual le correspondió el gesto con una leve inclinación de cabeza.
—Me alegra que Klaus ejecutara esta magistral jugada, y te trajera de regreso a nuestras tropas. —Demetri puso los ojos en blanco.
—Sí, bueno… la verdad es que me tiene cansado todo este pleito familiar entre los Mikaelson, mi señor. —Aro chitó las irreverentes palabras de su guardia real, mirando a sus espaldas para corroborar que Klaus no estuviese cerca, encontrándose a Alistair aferrado de su túnica.
—¿Quieres soltarme, maledetto inglese? —Demetri sonrió, mirando seductoramente a Alistair, arrojándole un beso volador, al ver cómo el temeroso vampiro le observaba por sobre el hombro de Aro, soltando al fin la túnica—. No digas esas cosas en voz alta, Demetri… sabes que Klaus podría… —Justo en aquel momento el diablo hizo acto de presencia, haciendo callar a cada uno de los demonios menores a su cargo, siendo Aro el primero en reverenciarle, seguido de Demetri y Alistair—. ¿Mi señor?... venía a notificarle que la Doppelganger fue traída ante usted y está esperándole en la última alcoba al final del pasillo. —Klaus sonrió con total satisfacción, vistiendo tan solo una bata de dormir, manteniendo sus pies descalzos ante la suave alfombra que cubría todo el suelo del lujoso pent-house, agradeciéndole a Aro su total diligencia, encaminándose a la recamara señalada.
—¿Mi señor? —Le llamó Alistair, pasando raudo por donde se encontraba Demetri, corriendo detrás del hibrido—. Mi señor Niklaus, yo…
—Aún sigo molesto contigo, Alistair. —Espetó el enajenado vampiro girando sobre sus pies para encararle—. Si bien fuiste una pieza fundamental para conseguir que Demetri regresara a mis filas, no creas que eso ha conseguido que logre perdonarte. —Klaus retomó su andar, percibiendo como Alistair le seguía—. Retírate, Al… no quiero verte.
—Pero mi señor… —Klaus se introdujo en la alcoba señalada por Aro al final del pasillo, cerrando la puerta— …Mi señor Niklaus, ¡por favor!… no puede hacerme esto… no puede pretender que yo siga en su corte cuando ha introducido a mi verdugo en sus piezas de ajedrez. —Por supuesto el hibrido le ignoró por completo, siendo Demetri quien consiguiera llamar la atención de Alistair.
—¡Oh vaya!... Y yo que pensaba que me ibas a agradecer el que te salvara la vida. —El vampiro europeo saltó al escuchar al griego a sus espaldas, pegándose lo más que pudo de la puerta de la recamara, intentando apartarse de él—. Klaus te dio su sangre porque yo se lo pedí, Al. —El aludido negó con la cabeza—. Nuestro señor iba a dejarte morir. —Justo en aquel momento la puerta de la alcoba donde Klaus había estado durmiendo se abrió, dejando ver el rostro de las hermanas Denali, las cuales vestían tan solo un muy angosto babydoll de encajes y trasparencias.
—¿En dónde está Niklaus?... —preguntó Kate, mientras Tanya le sonreía coquetamente a Demetri, el cual la miró de arriba a abajo como si estuviese viendo a algo asqueroso y completamente repulsivo.
—Niklaus está ocupado en este momento, chicas… —Aro se acercó a ellas para encaminarlas de vuelta a la recamara, siendo el momento idóneo para que Alistair se escapara por una de las ventanas del lujoso hotel cinco estrellas, sin que Demetri se percatara de su fugaz huida, al estar contemplando como su señor Vulturi posó sus brazos sobre los hombros de las sensuales chicas, introduciéndolas nuevamente en el interior de la recamara, en donde comenzó a repicar uno de los teléfonos celulares de las rubias, siendo Kate quien pusiera los ojos en blanco al ver en la pantalla de quien se trataba.
—Otra vez Carlisle llamándonos, Tanya. —La aludida puso cara de hastío, siendo Aro quien le exigiera entregarle el celular, lo que la seductora mujer no pensó dos veces en acceder, entregándole el aparato.
—¡Hola!... Mi estimado amigo. —Nada se escuchó del otro lado de la línea, ya que lo que menos había imaginado el líder del clan Cullen, era que su ex compañero de inmortalidad respondiera la llamada—. Imagino que estas muy preocupado por tus… Mmm… ¿sobrinas?... las Denali. —El doctor Cullen siguió sin decir ni una sola palabra—. No tienes nada que temer, Carlisle… Klaus está cuidando de las Kardashian vampíricas. —Ambas chicas rieron con picardía, sentándose al unísono sobre la enorme cama doselada.
—No sé a qué juegan tú y Klaus… Aro. —Respondió al fin el molesto vampiro—. Pero no pienso quedarme de brazos cruzados, dile a tu señor que Carlisle Cullen no le tiene miedo y que si quiere guerra, la tendrá. —Culminó la llamada, justo cuando Demetri comenzó a gritar el nombre de Alistar, al percatarse de que su enfoque sentimental se había marchado.
—¡Vaya!... parece que Carlisle está molesto. —Le devolvió el celular a su dueña, encaminándose a las afueras de la lujosa alcoba, exigiéndole a Demetri que dejara de gritar—. ¡Ya basta, Dem…! Klaus y yo contábamos con que Alistair se marchara y ya que tú puedes rastrearle con tanta facilidad, pues… —Señaló hacia la ventana panorámica, ordenándole al griego— …Ve tras él.
Mientras Demetri observaba a su señor Vulturi retirarse, Alistair ya había logrado dar con la ventana que daba a la alcoba donde su señor se había encerrado, deseando ver a la doppelganger que Aro había traído para Klaus, ya que no entendía para que diantres el hibrido necesitaría a otra doble de alguien más, si había logrado al fin despertar su genes lobeznos y ser el amo de ambas razas enemigas.
—¿Qué más te dijo José sobre su amigo Edward? —Pudo escuchar Alistair la pregunta de Klaus, sin poder ver claramente a la mujer que se encontraba de espaldas a la ventana.
—Solo eso, Klaus. —respondió la tímida joven, bajando la cara—. Me dijo que el tal Edward estaba aquí para culminar sus estudios y resolver un inconveniente familiar. —Alistair pudo ver como Klaus sonrió con socarronería, acariciando el rostro de la joven de cabellos oscuros.
—Bien Ana. —Klaus se incorporó del asiento junto a la tímida muchacha—. Ahora quiero que hagas algo más por mí. —La joven asintió—. Necesito que me averigües en donde crees que podrían estarse escondiendo los Grey. —Volteó a verle—. Tú fuiste novia de Christian y de seguro sabrás averiguarme sobre algún posible escondite… Mmm… no sé… una casa veraniega, alguna propiedad fuera del país… —Anastasia asintió, incorporándose de la cama, acercándose a Klaus.
—Aun guardo el teléfono de Christian y también el de Mía. —El hibrido le pidió que no llamara a su ex, a sabiendas de que el magnate de seguro había cambiado de número telefónico.
—Pero me parece bien que contactes a Mía… de seguro ella te diría en donde se hospedan. —La joven asintió—. Perfecto, Ana…. —Se acercó a la delgada chica, aferrándola del rostro, para crear una conexión mental entre ella y él—. Harás todo lo posible por averiguarme en donde se encuentran los Grey, por nada del mundo te acerques a Edward, él puede leer tu mente y sobre todo… olvidaras de una vez por todas tanto a Jack Hyde como a Jacob Black… tú solo amas a Christian y quieres volver con él a toda costa. —Anastasia asintió como autómata a las órdenes infundadas por el poderoso hibrido—. Sí hubiese sabido que la hermana de Victoria también era una Doppelganger como la pelirroja, habría usado a Anne para mis planes de dominar a ambas razas desde el principio. —Alistair dejó escapar un quejido de asombro ante aquello, logrando que tanto la joven como Klaus, voltearan a ver hacia la ventana, permitiéndole al asombrado europeo ver por unos leves segundos las facciones de la mujer que su señor estaba usando para sus planes, encontrándose con el hermoso rostro de su amada ya muerta, escondiéndose rápidamente.
"Mi Anne" —Alistair saltó al vacío, cayendo como un felino sobre uno de los balcones del penúltimo piso, arrojándose raudo al suelo de la calle, mirando a todos lados para percatarse de que nadie lo hubiese visto, corriendo a velocidad vampírica, intentando rastrear a su amigo Garrett, ya que lo que menos quería el europeo, era seguir las ordenes de un amo que no era capaz de respetar ni siquiera, la memoria de su amada Anne, usando a la doble de esta para sus macabros planes, con la única intención de lastimarle.
Garrett no pudo dejar de contemplar el hermoso y calmo rostro de Charlie mientras dormía a su lado, después de la disputa que se suscitó entre ambos cuando el sheriff al fin se dio por enterado del porque existía tanta familiaridad entre el teniente y el petulante vampiro Original, explotando ante los celos que lo embargaron aquella noche en el edificio perteneciente a la pareja conformada por Riley y Bree.
—¡Por supuesto!... ¿Cómo no me di cuenta antes? —preguntó Charlie paseándose de un lado a otro frente a Garrett, el cual permaneció sentado a orillas de la cama, en el cuarto que se le había asignado como suyo—. Es uno de tus tantos amantes. —Garrett negó con la cabeza.
—Elijah no es uno de mis "tantos" amantes, Charls… para empezar no me has conocido amantes desde que nos conocemos y segundo el hermano de Klaus fue más que un amante, fue mi apoyo incondicional cuando perdí a Freddie. —Charlie no pudo evitar soltar una risita irónica y un bufido sarcástico ante aquello—. No lo amo… jamás lo amé, pero le debo mucho y la verdad es que tus celos no tienen fundamentos. —El sheriff alzó sus brazos, mirando al techo.
—Por todos los cielos, Garrett… ¿Cómo crees que eso me hace sentir? —El vampiro no dijo ni hizo nada ante aquello, esperando a que se explicara—. ¿Le debes mucho?... ¿Fue más que un amante?... esas son palabras mayores, ¿sabes? —El vampiro suspiró para controlar la rabia que estaba comenzando a embargarle, ya que por más grosero que hubiese sido Elijah con su adorado sheriff, él jamás estaría en su contra salvo que el milenario vampiro intentase hacerle daño a su nuevo enfoque sentimental.
—Pues eso es lo que es… Charls… ¿y sabes qué?... me fascina que sientas celos de Elijah pero sé muy bien que delante de los demás te tragarías toda esa rabia encerrado en tu maldito closet lleno de miedos y frustraciones… ¿O me equivoco? —Charlie abrió tanto los ojos como la boca ante el asombro, a causa de sus duras y crueles palabras, pretendiendo decir algo a su favor, pero el par de golpes sobre la puerta le hicieron callar, siendo Garrett quien alegara a sus acusadoras palabras—. Veamos si mis teorías son ciertas. —Abrió la puerta encontrándose con el milenario vampiro apostado en la entrada de la alcoba, acompañado por el guardaespaldas del señor Grey.
—Aaammm... ¡Hola rufián! —Aquella forma tan particularmente intima de referirse a Garrett, era insoportable de procesar para el sheriff, el cual deseaba espetar todo el desprecio que le tenía a aquel vampiro—. Mmm… yo venía a hablar con el… sheriff. —Garrett se apartó de la puerta, volteando a ver al pasmado hombre a sus espaldas, el cual no supo que alegar ante la petición del petulante vampiro—. Yo… —Volteó a ver a Taylor, quien le observaba recostado del marco de la puerta, cruzado de brazos, a la espera de que hiciera lo que le había prometido— …Vine a disculparme con usted. —La mandíbula de Garrett cayó de tal modo, que todos se pudieron dar cuenta del asombro del teniente—. ¡Cierra la boca, rufián!... Se te puede trabar la mandíbula de un puñetazo. —Taylor intentó no reír, apretando sus labios con una de sus manos, mientras que Charlie siguió tan asombrado como su amado teniente.
—Lo siento. —Se disculpó el ex veterano de guerra, cerrando la boca rápidamente.
—Aammm… Creo que usted y yo empezamos con el pie izquierdo. —Elijah se acercó un poco más al policía pueblerino—. No sabía que su hija era la hermosa joven Dark y mucho menos que era el nuevo novio de Garrett. —Charlie palideció y envejeció el doble de años en cuestión de segundos al verse expuesto no solo frente a Elijah sino delante de Taylor.
—No… yo no… —Taylor interrumpió la negativa del policía, tomando el brazo de Elijah, incitándole a salir de la habitación.
—Será mejor retirarnos. —Sí algo sobresalía por parte de Jason era la discreción con la que solía hacer las cosas, dándole un poco de privacidad y cierta duda ante lo dicho por el impertinente vampiro, al ver la cara de terror del sheriff—. Como siempre ha hablado más de la cuenta, cuando solo le pedí una simple disculpa. —Elijah le permitió a Taylor arrastrarlo a las afueras de la alcoba de Garrett, aun cuando tenía mucho más fuerza que el guardaespaldas, sonriendo con socarronería.
—Pero el sheriff no ha dicho si acepta mi disculpa. —A lo que Charlie respondió al ver como todos le observaban.
—Aammm… esta disculpado, señor Mikaelson. —Elijah asintió complacido, preguntándole a Taylor antes de abandonar por completo la habitación de Garrett.
—¿Entonces esta noche puedo volver a dormir contigo, Jason? —Garrett apretó los labios para no reír ante la desfachatez de su ex amante, y sobre todo al ver la cara de asombro del sheriff, escuchando la relajada y desinhibida respuesta por parte del hermético y sereno guardaespaldas.
—Sí promete no hablar hasta por los codos e intentar permanecer del lado de su cama, no tengo ningún inconveniente. —Elijah soltó un grito de dicha, alzando los brazos en un gesto triunfal, despidiéndose de Garrett con un guiño picarón, cerrando raudo la puerta.
—Eeemm… el guardaespaldas del señor Grey y tu ex… se… —Garrett rió negando con la cabeza.
—No, no… Elijah está fascinado con Taylor, claro está… pero Jason simplemente le sigue el juego por un bien común. —Charlie asintió con cierto escepticismo—. A diferencia de los que realmente son gays y les aterra que sepan sobre sus gustos sexuales. —Miró con ironía a Charlie—. Debo decir que Taylor tiene toda mi admiración. —El policía pueblerino supo de sobra por donde venía el sarcasmo del teniente, el cual se acercó a la puerta, cerrándola con seguro—. Es un hombre que le vale verga si piensan mal de él, si alguien cree que existe o no algo más que un acuerdo, Taylor es un ex agente de la C.I.A. y sabe perfectamente controlar sus emociones, sus sentimientos, puede lidiar con el que dirán a diferencia de cierto enclosado que yo conozco y que no quiero nombrar, pero que lo estoy viendo justo ahora… —Garrett no había terminado de injuriar a Charlie, cuando este se arrojó sobre el teniente, pretendiendo atestarle unos cuantos puñetazos, lo que por supuesto el vampiro intentó contener, a sabiendas de que podría lastimarse—. Sooo… potro, calmado vaquero, calmado… —Lo alzó en vilo por detrás, arrojándolo sobre la cama, quitándose raudo la correa del pantalón.
—¿Piensas pegarme? —preguntó Charlie asombrado.
—En lo absoluto. —Pasó el extremo de la correa por la hebilla, intentando crear un lazo—. Simplemente pienso ponerte en tu puesto—. Charlie no pudo oponerse al arresto o más bien al enlazado que el vampiro le hizo a velocidad sobrehumana, pasando la correa por sus dos tobillos, apresándolo con el accesorio de cuero.
—¡Basta, Garrett!... —El aludido negó levemente con la cabeza, sin dejar de blandir una perversa y socarrona sonrisa—. No vamos a hacer esto aquí… pueden escucharnos. —Esta vez el vampiro asintió, jalando la correa para atraer a Charlie hacia la orilla de la cama.
—Voy a darte tanto placer esta noche, que el maldito enclosado que tienes dentro va a cagar un puto arcoíris de orgullo LGBT por el culo. —Y dicho aquello comenzó la más campal de las contiendas entre el toro bravío del jefe Swan y el cowboy citadino que pretendía ensillar esa noche a la bestia salvaje del condado de Forks, hasta que la ropa terminó volando por los aires y desperdigada por cada rincón de la habitación, mientras que el hambre desmedida de aquel par de cuerpos queriendo colisionar nuevamente en un mar de pasión no se hizo esperar, entregándose mutuamente la más ferviente de las noches, hasta el punto en el que Charlie se le olvido por completo su nombre y sus labios no pudieron parar de pronunciar el de Garrett durante toda la calenturienta e inolvidable velada.
—Mi novio el enclosado. —Susurró Garrett al oído del adormecido hombre a su lado, el cual roncaba ligeramente, logrando que el vampiro le contemplara ensimismado—. De tantos hombres en el mundo vienes a meterte en mi corazón de un modo en el que ya no concibo la vida sin ti, sheriff. —Se acercó a Charlie, besándole el mostacho—. Te amo… y ya no hay vuelta atrás mi adorado peluche de felpa. —Sonrió, acariciando su velludo pecho, al mismo tiempo que besaba la rasposa mejilla del policía pueblerino, aquel que se estremeció ante las caricias y el leve contacto de los labios de su amante.
Garrett pensó en lo que había ocurrido después del primer round entre ellos, recibiendo la llamada telefónica de Alistair, mientras Charlie pensó en realizarle una a Bella, explicándole lo que había ido a hacer a Seattle.
—Pero papá… Alice ya me envió toda la documentación por correo para trasladar a los gemelos a la casa de sus tías. —Aquello asombró al policía—. Me extraña que mi hermana te haya enviado hasta allá a sabiendas de lo peligroso que puede ser para ti el que estés allá. —Mientras padre e hija elucubraban sobre las intenciones de la vampiresa de hacerlo ir hasta el tablero de ajedrez, Garrett le exigió a su amigo entre dientes.
—Cálmate, Al… dame unos minutos y estaré en Komo plaza en menos de lo que canta un gallo. —Culminó la llamada, comenzando a vestirse.
—¡Qué raro!... —Exclamó Charlie, culminando la llamada que había tenido con su hija, comentándole a Garrett lo que Alice había hecho, haciendo sonreír al vampiro.
—Mmm… No sé… creo que Alice nos esta shippeando. —Charlie alzó una de sus cejas, preguntándole a que se refería—. Nada, luego te explico… tú ve a la cocina, prepárate algo de cenar y preséntate con los dueños de la casa… ahora vuelvo. —Beso apasionadamente los labios de su amado sheriff, saltando por la pequeña ventana que daba a una callejuela solitaria, sin tan siquiera esperar a una negativa por parte del jefe de policía, corriendo a velocidad sobrehumana.
Llegó hasta la plaza del centro comercial Komo, la cual se encontraba levemente iluminada por las luces del lujoso edificio, mirando a todos lados hasta dar con el escondite de Alistair, quien acortó distancia entre su amigo y él, abrazándole con premura.
—Me alegra que te encuentres bien amigo, mío. —Susurró Garrett palmeando la espalda del apuesto inglés.
—Me están siguiendo Garrett. —Susurró Alistair por lo bajo, logrando que el ex soldado mirara a todos lados—. No te muevas, no hagas nada… quiero que me escuches detenidamente. —Alistair le contó a gran velocidad lo que había ocurrido con Demetri, lo de que Klaus no había querido hacer para salvar su vida y lo que pretendía ejecutar con la doppelganger, la cual era idéntica a Anne.
—No puedo creer que Klaus hubiese sido capaz de llegar a asesinar a tu chica para conseguir el poder absoluto de ambas razas. —Por supuesto que el ex veterano de guerra sabía de lo que Klaus era capaz de hacer, ya que si había sido capaz de poner a dormir a su propia hermana eternamente y asesinar a su madre por convertirlos a todos en inmortales, sería capaz de cualquier atrocidad.
—Yo ya no le seré fiel, Garrett… Klaus ha pisado fondo. —Aquello complació enormemente al vampiro, el cual se apartó levemente de él, mirando sigilosamente a todos lados, percatándose de la presencia de Demetri en lo alto del centro comercial, enfocando raudo los ojos en su amigo.
—Necesitas irte de la ciudad, Al. —Aquello asombró enormemente al inglés—. Si algo desestabilizaría a Klaus y también a Demetri es que tú salgas del tablero de ajedrez antes de comenzar la contienda.
—Pero… —Alistair intentó refutar sus palabras, pero Garrett le explicó rápidamente lo que tenía en mente.
—Rosalie, Bella y yo necesitamos que traigas de vuelta al mayor Whitlock. —Alistair asintió un poco extrañado, aunque sabía perfectamente que Jasper era uno de los mejores confederados y soldados de la historia, imaginando que lo querían para la batalla—. Ve a mi departamento, toma el dinero que necesites, la documentación que requieras y lárgate a Europa lo antes posible. —Alistair volvió a asentir, abrazando a su amigo.
—Gracias hermano. —Garrett lo estrechó entre sus brazos con firmeza.
—No agradezcas. —Se apartó de su amigo—. Fui yo quien le pidió a Demetri que te rastreara. —Aquello dejó patidifuso al europeo—. Lo siento, sabía que corrías peligro, pero no sabía cómo localizarte. —Alistair bajo la mirada—. Pero ahora ve… yo me encargo de Demetri. —Volvieron a abrazarse, siendo Garrett quien depositara sobre la barbuda mejilla del apuesto inglés, un sonoro beso, lo que por supuesto no incomodó en lo absoluto al vampiro, ya que a diferencia de lo que hacía Demetri, Garrett siempre lo había amado como a un hermano, respetándole por sobre todas las cosas.
—Gracias, amigo mío…. —Le estrechó con fuerza—. ¡Hermano! —Garrett asintió con una amplia sonrisa en su rostro, la cual demostraba que ya todo estaba zanjado entre ellos, apartándose lentamente de él, incitándole a correr, pero justo cuando Demetri pretendió seguirle, el policía apuntó su arma a uno de los sensores de movimiento del centro comercial, lo cual activo las alarmas de todo el lugar, sobresaltando al griego.
—Ven aquí maldito bastardo. —Gritó Garrett trepando por las paredes del centro comercial, mientras Alistair se perdió de vista rumbo al departamento del policía, el cual saltó sobre el guardia Vulturi comenzando una disputa en el tejado del lujoso edificio, siendo Demetri quien tuviera que abandonar el lugar cuando las autoridades pertinentes arribaron a la plaza central del centro comercial, mientras Garrett tomaba su puesto como el jefe de la policía, actuando como era costumbre, una repentina llegada desde cualquiera de las patrullas aparcadas, y las cuales solían ser conducidas por alguno de los oficiales inmortales a su cargo, cubriendo a su jefe.
—Tuvimos una noche agitada… ¿No es así mi hermoso cowboy? —preguntó al aun inconsciente hombre junto a él, rememorando como después de su regreso a los departamentos Biers/Tanner, volvieron a hacer el amor, a sabiendas de que Christian se encontraba sedado, y Edward lejos de aquel recóndito lugar—. Aunque me asusta tenerte aquí. —Frotó su nariz en contra de la de Charlie, el cual comenzó a despertar, sonriendo al ver de quien se trataba—. Buenos días, dormilón. —El encantado hombre volvió a sonreír, deseándole buenos días—. ¡Por cierto!... ya sé porque Alice envió la documentación hasta acá. —Pero justo en aquel momento un par de golpes sobre la puerta sobresaltaron a ambos hombres.
—¿Se te pegaron las sabanas, Garrett?... —La voz de Jacob consiguió que Charlie cayera al suelo ante el fuerte respingón, llevándose consigo un par de almohadas y uno de los cobertores de la cama, golpeándose la cabeza—. Recuerda que hoy iremos a patrullar la zona con Sam y tus hombres. —Leila le exigió que dejara en paz al teniente, notificándole que el desayuno estaba listo—. ¡Qué raro!… podría jurar que aquí huele muy parecido a como suele oler mi ex suegro. —Charlie cubrió su avergonzado rostro con las almohadas, mientras se enrollaba entre las sabanas, haciendo reír a Garrett.
—Creo que hemos sido atrapados, sheriff. —El ruborizado pueblerino le mostró el dedo medio a modo de groserías, sin querer salir de su escondite de sabanas y almohadas—. Tranquilo vaquero… Ya tengo una cuartada. —Sacó al jefe Swan de aquel amasijo de telas, incitándole a vestirse, mientras que en las afueras de la pequeña alcoba, una reunión bastante peculiar había dado paso a la más inesperada conversación.
—Entonces Christian era un mujeriego empedernido, hasta que probó del fruto prohibido del pecado. —A lo que Jacob alegó tomando una de las tantas bananas de la bandeja que adornaban la cesta de frutas en medio de la mesa.
—La banana de Adán Cullen. —La mayoría rió, mientras Jacob abandonaba nuevamente la fruta sobre el cesto de mimbre.
—¿Jacob? —Llamó su alfa, incitándole a tener un poco más de tacto, ya que con las impertinencias de Elijah eran suficiente para avergonzar al multimillonario, el cual simplemente observo su plato de comida sin decir ni una sola palabra.
—Y ahora no recuerdas nada de lo que pasó entre tú y Edward… ¿No es así, Christian?... —El multimillonario asintió—. Que mal. —Taylor pateó el pie de Elijah, el cual miró indiscretamente al suelo—. ¿Por qué me pateas, Tay, querido?... —Sam no pudo evitar sonreír ante la forma infantil y poco inoportuna del milenario vampiro, mientras que Jacob parecía estar disfrutando horrores con el descarado inmortal.
—¿Podría ser un poco menos imprudente? —Exigió Taylor, sirviéndose un poco de café—. Esta incomodando al señor Grey.
—Tranquilo, Taylor. —Argumentó Christian, tomando al fin una de las tostadas de su plato, untándole con mantequilla.
—¿Ves?... a Christian no le incomoda que le pregunten.
—Si le incomoda, señor Elijah, solo que el señor Grey es muy caballeroso para decirlo. —Concluyó Sam con voz severa y tajante, siendo Taylor quien le sonriera, agradeciéndole la reprimenda—. Imagino que usted no puede revertir lo que Klaus le hizo a su mente. —Elijah negó con la cabeza.
—Lo siento… pero cada uno de nosotros posee su propio don mental, así que si yo le lavo el cerebro a alguien, Klaus no puede romperlo y viceversa. —Todos asintieron—. Tenemos casi los mismos poderes a diferencia de que Klaus es el único con el don de poder romper la imprimación, ya que es hibrido. —Jacob miró serió y un poco apesadumbrado al vampiro, engullendo otro poco de huevos revueltos con tostadas y tocino—. Pero Klaus no puede hacer algo que yo sí. —A lo que todos preguntaron expectantes que era, justo cuando Garrett y Charlie entraron al enorme comedor, escuchando las atrocidades del vampiro—. Meterme una verga junto con las dos bolas en la boca. —Jacob fue el primero en soltando una risotada, escupiendo sobre Riley el buche de comida que había intentado tragar sin éxito alguno, mientras Sam cubrió su ruborizado rostro con ambas manos, siendo Taylor quien negara una y otra vez con la cabeza, entregándole al joven Biers una servilleta para que se limpiara.
—Están disfrutando de las anécdotas mañaneras de Elijah… ¿eh?... —Jacob no pudo parar de toser y de reír, siendo Leila quien golpeara la espalda de su ahogado novio, mientras Bree ayudaba a su esposo a asearse, siendo Christian quien se disculpara con ambos vampiros, los cuales le restaron importancia a todo lo sucedido, sonriendo ante las ocurrencias del milenario vampiro, mientras que a Charlie se le estaba comenzado a bajar la presión, imaginando las cosas que el vampiro diría a continuación, temiendo quedar expuesto delante de todos, pero Garrett ya se había acercado al impertinente inmortal, susurrándole a velocidad vampírica que no fuese a cometer alguna imprudencia que delatara al sheriff delante de todos y sobre todo delante de Jacob.
—Tranquilo, rufián… ¿por quién me tomas? —Elijah miró a Charlie, palmeando la silla que se encontraba junto a él, incitando al policía a tomar asiento, justo cuando Jacob se levantó para saludar a su ex suegro.
—Sabía que aquí olía a Charlie. —Estrechó la mano del padre de Bella—. ¡Hola Charlie!... ¿Y eso?... ¿Qué haces aquí?... ¿Cuándo llegaste? —A lo que Garrett le notificó a Jacob, extrayendo del interior de su chaqueta la documentación que Alice le había enviado.
—Vino a traer esto. —Jacob tomó los documentos, abriéndoles rápidamente, mientras Charlie y Garrett se miraban—. Como padre de los gemelos necesitan tu permiso para que tus hermanas se lleven a los gemelos a New york de nuevo. —Jacob asintió, pidiendo prestado un bolígrafo, firmando la documentación que el policía había examinado minutos antes, percatándose de que aquella ya poseía la firma de Bella, faltando la del joven Black, notificándoselo al sheriff unos segundos antes de abandonar la alcoba.
—Me parece perfecto que Rachel y Rebecca se lleven a los niños. —Terminó de firmar la documentación pertinente, devolviéndole a Christian el bolígrafo que le había prestado—. ¿Pero no te parece que es muy peligroso que estés aquí, Charlie? —Ambos policías ya habían tomado asiento, siendo el padre de Bella quien respondiera, sirviéndose un poco de café.
—Sí, bueno… creo que Alice tuvo una premonición, así que creo que quiere que yo me quede unos días por acá. —Jacob asintió, entregándole los papeles a Charlie—. El problema es que no sé cómo hacer llegar esto a los Cullen lo antes posible, ya que… —Christian le interrumpió.
—Yo puedo encargarme de eso. —Le exigió al policía que le entregara los papeles, el cual miró a Garrett, quien asintió a las exigencias del magnate—. Tengo acciones en una de las empresas de encomienda más grandes del país… haré que llegué a tiempo, solo necesito que escriban la dirección exacta en un sobre y yo haré el resto. —Tanto Jacob como Charlie agradecieron su total colaboración, escuchando el arribo del Volvo de Edward, siendo Taylor quien preguntara a continuación.
—¿Quiere que yo me encargue de eso? —Señaló la documentación que debían de enviar a Forks, justo cuando Rosalie apareció en compañía de Edward, lo que por supuesto incomodó doblemente a Charlie, al saber que el vampiro que podía leer su mente había llegado, agradeciéndole a la providencia el que jamás se percatara de sus gustos sexuales durante todo el tiempo en el que había estado cortejando a su hija, agradeciendo también su autocontrol mientras el muchacho se encontraba cerca, aunque ya no valía la pena ocultarlo.
—No, Taylor… ya va siendo hora de que retome las riendas de Grey Enterprise Holding, ing. —Todos quedaron con la boca abierta, siendo Edward quien acotara a continuación, después de saludar a todos los presentes, al igual que Rosalie lo había hecho.
—¿Acaso te volviste loco? —Christian se incorporó de su asiento encarándole.
—No te atrevas a llamarme loco, muchachito. —Aquel despectivo diminutivo dejó mudo a más de uno, pasando sus inquisidoras miradas de Christian hacia Edward en cuestión de segundos—. El hecho de que te creas con cierta autoridad sobre mí, no te da derecho a…
—…Yo no me siento con autoridad sobre ti, Christian… tú y yo ya no tenemos nada. —Espetó Edward de mala gana.
—Bien, me alegra que eso te quede claro. —Ambos se vieron retadoramente a la cara, siendo Rosalie quien hablara.
—No perdamos la cabeza, niños… primero que nada vengo a notificarles que la vampisecretaria aún no está lista. —Rosalie había estado adiestrando a Andrea para que controlara su sed de sangre, sin poder obtener resultados óptimos con la neófita, la cual Elijah prefirió sacar de las instalaciones de Grey Enterprise y encerrarla en el sótano del edificio perteneciente a Bree y a Riley, siendo este último quien ayudara con el entrenamiento de la recién creada vampira—. No creo que podamos usarla aun, pero… —Señaló al magnate—. Me parece que es buena idea que Christian vaya a su empresa. —Aquello asombró a la mayoría de los presentes, siendo el apuesto multimillonario quien agradeciera el apoyo de la rubia, mientras Elijah argumentaba a continuación.
—Yo entiendo perfectamente lo que Barbie Glamour quiere dar a entender. —La rubia sonrió con socarronería ante las aduladoras palabras del elegante vampiro de traje francés—. Vamos a demostrarle a mi hermano que Christian no ha perdido el juicio por completo y que el magnate va a jugar de igual a igual su juego de poder. —Edward negó con la cabeza, mientras que Christian asintió complacido.
—Así es… no pienso demostrarle que le tengo miedo. —Sam pudo ver en los ojos de su cuñado, el terror que le embargaba, sumándose a la conversación.
—No temas, Edward… Jacob y yo seremos parte de los guardaespaldas de Christian. —Tanto el joven Black como Taylor asintieron a la explicación del líder de la manada elite, sonriéndole al magnate—. Eso, si… pienso que no deberías ir todos los días, Christian… así tendríamos a Klaus sin saber qué días arribarás a Grey Enterprise. —El acaudalado hombre de negocios asintió.
—Perfecto… me parece muy buena idea. —Todos voltearon a ver a Edward, el cual miró a cada uno de los presentes, enfocando los ojos sobre su hermana.
—Si te sirve de algo, seré la secretaria de Christian los días que esté en el edificio… ¿eso te da un poco de aliento? —Edward bajo el rostro resignado, asintiendo a la promesa de su hermana.
—Bien. —El vampiro miró a todos los presentes y después de tomar un par de tostadas con huevos y tocineta, se decidió a abandonar el comedor, dándole una última mirada de refilón a Christian, acomodándose el morral que traía sobre su espalda—. Estaré estudiando en mi cuarto por si ocurre cualquier percance. —Garrett le notificó mentalmente al recién llegado vampiro lo que Alistair le había notificado sobre Anastasia, logrando que el apuesto joven se detuviera, argumentando a continuación—. No le ocultes nada al señor, Noestoyloco… —Señaló a Christian—. No es buena idea mentirle. —Ambos se vieron nuevamente a las caras—. Yo lo hice muchas veces y mira como terminé… con todo su desprecio a cuestas, así que cuéntale lo que ocurre con su ex… a lo mejor termine dando su vida por ella, mientras que yo doy la mía por él. —Se encaminó rápidamente hasta su recamara, azotando la puerta de mala gana, enmudeciendo a todos los presentes menos a Elijah.
—¡Uuuhy!... ¿Son ideas mías o Edward es muy pasional? —Christian fue el primero en ruborizarse ante aquello, alegando que ya no tenía apetito y que cuando lo dispusieran, saldrían a darle un vistazo a su empresa, retirándose junto a Garrett después de exigirle que le dijera sobre cuál de sus ex se refería, marchándose hasta su recamara en compañía del jefe de policía de Seattle—. Creo que Christian también es un poco teatral… solo que parece ser más controlado. —Jacob sonrió intentando mantenerse inmutable, ya que Sam lo retaba con la mirada, mientras Rosalie argumentó a continuación.
—No tienes idea de lo pasional que puede llegar a ser Edward… es la reina del drama, lacerante y sufrido como solo él sabe serlo. —Su hermano le gritó desde su recamara que le escuchaba perfectamente—. No digo nada que no sea cierto, hermanito. —Gritó después de tomar asiento donde había estado sentado Christian, cambiando de tema—. ¡Por cierto!... he intentado dar con el paradero de Ethan pero no logro conseguirlo… no está en su casa y tampoco ha aparecido por las empresas de su padre aun cuando ya se dio la noticia del fallecimiento del viejo. —Elijah recordó al padre de Ethan argumentando a las palabras de la vampiresa.
—Ethan aún debe tener resaca por su ultima transformación… aún le faltan unas cuantas lunas y mi hermano debe tenerlo en aislamiento, sacándole solo cuando se transforma en su perrito faldero. —La rubia asintió con el rostro desencajado—. Tranquila mi hermosa Integrity toys. —Elijah se refirió a la deslumbrante vampiresa como las costosas y emblemáticas muñecas de colección de alta gama de Percy Newsum, las cuales costaban un ojo de la cara—. Que si lo que quieres es atrapar al perro con pedigrí del joven Kavanayén yo te ayudaré. —Tanto Rosalie como Elijah cruzaron los dedos en un gesto afeminado pero bastante cómplice entre ellos—. Pero ahora… mi delicioso talón de Aquiles ira con su jefazo a Grey Enterprise, mientras que yo tengo unos asunticos que resolver con mi corte real—. Tomó la mano de Taylor, depositando un fugaz beso en el dorso de su mano, a lo que el guardaespaldas le dio la importancia que se le daba a algo que no le quitaba el sueño, comiendo sin inmutarse ante las muestras de afecto del milenario y seductor vampiro, siendo Charlie quien sintiera vergüenza al darse cuenta de cómo en efecto, Garrett tenía razón con respecto a lo auténtico y despreocupado que eran ciertas personas ante aquello, mientras que a él se le iba la vida en temores infundados y fantasmas del pasado que no le dejaban alcanzar la felicidad plena.
Y mientras el sheriff analizaba toda aquella situación, Elijah pensó que lo más prudente era que los Vulturi, aquellos que le servían fielmente a él, no supieran en donde se escondían, ya que podía llegar a ocurrir lo que sucedió con Demetri y Alistair, los cuales cambiaron de bando, dejando el marcador empatado, ya que ninguno de los presentes sabía aún que existía un par de contrincantes a favor de Christian, creyéndola aun en Volterra, pero la realidad era que aquel comodín se encontraba preparando su entrada triunfal en compañía de su hermosa y letal hija adoptiva, Chelsea Vulturi.
—Cariño… no creo que sea buena idea que vayas a Seattle y nos dejes con Leah en el estado en el que se encuentra. —Carlisle se paseó de un lado a otro en el recibidor de la casa, pensando como en efecto no era para nada prudente dejar a la joven Clearwater a cargo de quienes no tenían el más mínimo conocimiento en medicina.
—Lo sé, Esme querida, pero… ¿Qué quieres que haga? —preguntó Carlisle bastante malhumorado, algo difícil de conseguir en el apacible y calmó galeno—, Esto sin duda alguna es una provocación de parte de Klaus y de Aro, hacia mi persona. —Su dulce esposa se incorporó del sofá de tres plaza, acercándose al pensativo hombre.
—Pues no caigas en provocaciones, Carlisle. —Le exigió la dulce mujer que le acogió entre sus brazos, besando sus labios—. Debe haber otro modo de darle de su propia medicina a ese par de dos. —El galeno asintió a las palabras de su esposa, dejándose querer por la hermosa vampiresa, siendo Emmett quien como de costumbre, culminara el mágico momento entre sus amados padres, con una jugarreta infantil e inofensiva.
—Contrólense, por favor… hay niños presentes, por amor a Dios. —Seth soltó una risotada, golpeando a su amigo para que dejara de molestar a sus padres, recibiendo de parte del grandote un empujón que lo hizo descender a tropezones los escalones restantes, cabreando al muchacho.
—Un día de estos me vas a malograr en serio. —Emmett rio, terminando de bajar las escaleras, abrazando a su pequeño cachorro, espelucándole el cabello al punto de dejárselo de punta, haciéndole sonreír a todos.
—Leah al fin se durmió… parece que el tener calorcito cerca le ayuda. —Su hermano de manada y mejor amigo Embry, se encontraba a tiempo completo junto a la joven Clearwater, lo que al parecer calmaba al feto, ayudándole a dormir de vez en cuando con un poco de morfina.
—Al parecer el bebé ha cambiado su temperatura corporal, eso la mantiene constantemente temblando, pero me alegra que tanto su hermano como el joven Call estén siempre con ella. —Tanto Seth como Emmett asintieron a las palabras de Carlisle, separándose el uno del otro, después de haber culminado sus infantiles jugarretas.
—¿Cómo es que te conoces los apellidos de todos estos pulgosos, Carlisle? —preguntó el corpulento vampiro, recibiendo de parte de Seth otro empujón, exigiéndole que respetara su raza lobezna, ganándose una sacudida y un apretón por parte de Emmett, quien no se daba cuenta como a cada tanto, sus juegos con el muchacho terminaban en alguna caricia o un gesto de afecto, lo que por supuesto sus padres captaron a la perfección, ignorando todo aquello por el bien de su hijo, ya que ninguno de los dos quería que el grandote se sintiera cohibido de expresar los sentimientos que habían comenzado a nacer en él hacia el joven Clearwater, de un modo natural y autentico.
—Pues llevo décadas conociendo a la tribu de los Quileutes… conozco toda su descendencia. —Todos tomaron asiento, siendo Carlisle quien prosiguiera con su relato—. Siempre me interesé por ser su amigo aun cuando ellos nos detestaban. —Seth asintió fascina de saber que el doctor Cullen los respetaba—. De hecho si no mal recuerdo, la madre de Embry no pertenece a los Quileutes, ya que Tiffany Call proviene de la tribu Makah, la cual se trasladó a esta zona cuando ella se encontraba embarazada del chico. —No solo Emmett tenía desconocimiento de todo aquello, Seth se encontró tan perplejo de no saber nada sobre aquello, escuchando atento el relato del doctor Cullen, quien solía tener un registro de todos los Quileutes y sus descendencias, al poseer un tratado con ellos—. Dicen las malas lenguas que Tiffany fue echada de su tribu por que el chico bien podría ser un Quileute… hijo de Billy Black, Quil Ateara IV o de Joshua Uley.
—¿El difunto papá de Sam? —Carlisle asintió a la pregunta de Seth.
—Así es… ya que en la tribu a la que pertenece Tiffany no existen los metamorfos, solo los Quileutes poseen esa magia lobezna. —Argumentó Carlisle en voz baja.
—Entonces Embry podría ser un…
—¿Bastardo?… —Concluyó Embry las palabras de Seth desde lo alto de la segunda planta, sobresaltando a todos en la sala—. Pues sí… eso se dice de mí… que soy el bastardo de los Quileutes. —Carlisle se incorporó de su asiento, notificándole al malhumorado muchacho.
—Existen pruebas médicas que podrían dar con tu linaje, Embry… el ADN…
—No necesito saber a qué familia pertenezco, doctor Cullen. —Espetó de mal humor el apuesto jovencito—. Estoy bien así… gracias. —Se encaminó al cuarto de baño alegando que tomaría una ducha rápida antes de que Leah despertara de nuevo, retirándose con el rostro serio y malhumorado, haciendo sentir mal a Carlisle.
—Aammm… yo no quería incomodarlo. —Esme se levantó de su asiento, abrazando a su esposo.
—Claro que no cariño… tú solo querías ayudarlo, si él no quiere saber quién es su verdadero padre pues, es asunto suyo. —A lo que Seth argumentó en voz baja.
—¿Saben?... jamás me había dado cuenta de algo hasta ahora, pero… tengo entendido que las tres familias, los Black, los Ateara y los Uley suelen ayudar a Tiffany con la manutención de ambos. —Emmett alzó una de sus cejas, escuchando atento al muchacho—. Imagino que Embry no quiere que se sepa de quien es hijo porque eso significaría que dejarían de recibir la ayuda de dos de esas familias.
—Mira lo inteligente y chulo que nos resultó el Embry. —Esme regañó a su hijo ante sus groseras palabras, ya que la palabra chulo significaba interesado, mantenido y todos los sinónimos referentes a alguien que le gustaba obtener un beneficio sin mucho esfuerzo.
—Bueno Emmett, tengo entendido que Tiffany posee una especie de retardo mental. —Aquello asombró al corpulento vampiro.
—En efecto, Tiffany es un poco extraña… habla de cosas raras, parece una niña y jamás ha sabido valerse por sí sola, creo que por eso Embry hace esto, es una forma de mantener a su madre. —Todos asintieron a la explicación de Seth, siendo Emmett quien preguntara,
—Y si no puede estar sola ¿quién la está cuidando justo ahora? —A lo que el joven Clearwater respondió.
—Tengo entendido que Emily suele quedarse con ella y en otras es mi madre quien vela por ella… siempre existe alguien que la cuide, incluso Jared suele llevársela hasta su casa para que juegue con Renesmee. —Justo en aquel momento Embry salió de la ducha, mirándoles a todos de refilón, caminando sin decir ni una sola palabra hasta la habitación que le habían asignado a Leah, siendo Carlisle quien intentara cambiar de conversación.
—¡Por cierto!… será mejor que intente contactar a Alice. —Sacó del bolsillo del pantalón su celular, pretendiendo llamar a su hija—. No sé nada de ella desde ayer, solo me notificó sobre la alianza de Kate y Tanya con Klaus; tomó sus cosas y dijo que regresaría con ayuda, pero no sé a qué se refería con eso… —Justo en aquel momento una enorme gran blazer del año 99 comenzó a entrar en el terreno de los Cullen, llamando la atención de todos, siendo Alice la primera en descender del auto, incitando a su padre a desistir sobre la llamada que había pretendido ejecutar, saliendo rápidamente de la casa.
—Bueno Carlisle… Ya que no me dejas ir hasta Seattle y con tantos Quileutes acá no puedo ver nada de lo que pasa, decidí darme un tiempo lejos de casa y contactar a la caballeriza de Alaska. —Todos se encontraban expectantes, ya que la camioneta tenía los vidrios ahumados, siendo Eleazar y Carmen los segundos en abandonar el vehículo, alegrando enormemente tanto a Esme como a Carlisle, mientras Seth y Emmett observaban todo desde la puerta.
—Mi estimado primo, Carlisle… tanto tiempo. —Ambos hombres se estrecharon las manos, palmeándose los hombros, mientras que Esme y Carmen se saludaron con un beso y un abrazo.
—No sabes lo feliz que me hace tenerte acá, Eleazar. —Acotó Carlisle a las palabras del apuesto hombre de cabellos oscuros y rostro perfilado, el cual vestía un costoso abrigo de marca, haciendo juego con el resto de su estupendo atuendo—. Ya me he enterado por medio de Alice lo que mis traviesas niñas han estado haciendo en Seattle. —Carlisle asintió, siendo Carmen quien hablara.
—Lamento tanto lo que está pasando, Esme querida… desde que las chicas perdieron a su madre no han parado de andar de libertinas, solo Irinna ha sido la más tranquila de todas. —Justo en aquel momento la hermosa y seria rubia bajó del auto, vistiendo un elegante vestido negro ceñido al cuerpo, manteniéndose cerca de la camioneta—. Ven aquí, querida. —Exigió Carmen, al ver como la tímida mujer miró de malas hacia la puerta.
—Hay uno de ellos aquí. —Irinna observó con total desprecio a Seth—. De hecho puedo oler a más de uno de ellos en este lugar y no pienso quedarme aquí. —Seth miró a Emmett un poco apesadumbrado, escuchando la explicación de su amado grandote.
—Irinna era la novia de Laurent… el vampiro que quiso desayunarse a Bella. —Seth abrió grande los ojos—. Siente rencor de ustedes. —Posó su musculoso brazo sobre los hombros de muchacho, mirando retadoramente a su prima—. Tranquilo cachorro, que no pienso dejar que toque ni una sola de tus pulgas. —En otro momento Seth hubiese reído, pero al ver el desprecio en los ojos de la hermosa vampiresa, simplemente se abrazó de Emmett, bajando la mirada.
—¡Por todos los cielos, Irinna!... ya debes superarlo. —Exigió Alice cruzándose de brazos.
—Ellos me arrebataron al hombre que yo amaba y no pienso quedarme aquí cuando esta casa está infectada de esas pestes de cuatro patas… —Una voz desde el interior de la camioneta acalló las quejas y los lamentos de la irritada vampiresa, saliendo lentamente del auto.
—¡Por todos los cielos mujer!... tu lacerante forma de ser me produce urticaria y eso es bastante improbable en un vampiro… ¿sabes? —El deslumbrante vampiro de cabellos azabaches y hermosos ojos azules asombró a todos los presentes, no solo ante su peculiar belleza masculina sino ante su porte petulante, odioso y arrogante que emana por donde se le viera—. Todo el camino has estado quejándote de este viaje… ¡que si los lobos, esto!... ¡que si los perros, aquello!... ya cásate, mujer y ten una vida… eres peor que mi hermano. —La malhumorada rubia lo fulminó con la mirada, mientras el agraciado inmortal se pavoneó por todo el lugar como solo él sabía hacerlo.
—¿Y este quién es? —preguntó Emmett bajando al fin las escaleras que daban al terreno boscoso, abandonando la casa.
—¡Primos!... les presento a Daemon Salvatore… uno de los vampiros creado directamente por los Originales. —Ahora entendían perfectamente el porqué del color de sus ojos, ya que todos los vampiros creados por ponzoña poseían un iris rojo o ámbar, mientras que el muchacho mostraba unos deslumbrantes ojos azules/grisáceos—. Estaba de paso por Alaska. —A lo que Daemon argumentó, acercándose a los Cullen.
—De hecho vengo rastreando a la rata inmunda de Klaus Mikaelson. —Volteó a ver a Alice—. Y esta hermosa duendecilla del bosque apareció justo cuando yo arribaba a la casa de los Denali. —Pellizcó descaradamente una de las mejillas de Alice, haciendo sonreír con cierta timidez a la vampiresa—. Ellas les notificó tanto a Carmen como a Eleazar lo que estaba pasando en Seattle y allí me enteré que la basura noruega que estoy buscando está causando estragos en la ciudad vecina y que ustedes intentan deshacerse de esa plaga. —Todos se vieron las caras, sin saber que alegar o que decir ante las groseras y despectivas palabras del recién llegado, aunque no se equivocaba en su alegato—. Sé que no podemos matarlo, pero… —Señaló el auto—. Traje algo que podría hacerlo dormir por el resto de lo que le quede de eternidad.
Y mientras todos deseaban saber de qué se trataba aquel artilugio que podría detener a Niklaus, Embry e Irinna se maldecían con la mirada; el chico observándole desde lo alto de la tercera planta de la casa Cullen, mientras que la vampiresa lo contemplaba desde el interior de la lujosa camioneta, sin deseo alguno de abandonar el auto, permitiéndole al resto de su familia disfrutar de la conversación que tenían con el arrogante vampiro, pensando el modo de averiguar cuál de ellos había asesinado a Laurent y hacerle pagar su muerte.
