Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

52: De regreso al segundo hogar.

Volver a Tokio, definitivamente fue una catarsis para Artemisa, quien estuvo acumulando demasiado estrés, producto de ese asqueroso año que acababa de vivir. Para James, no fue difícil adquirir un Traslador internacional, pues ahora creían firmemente en su hija. Bendita fuera, aquel pensamiento de oveja.

Y fue una buena estratagema, por parte de James, para poder calmarse, y poner la mente en blanco, antes de comenzar a pensar en qué hacer ahora, con el regreso de Voldemort, siendo anunciado públicamente por el Ministro Fudge, al amanecer, tras la batalla en el Ministerio.

Quizás, lo único que ella pudiera agradecerles a los Dursley, sobre el asco de vida que tuvo, en aquellos once años, fuera el haberla llevado de vacaciones a Japón.

¡Conocía la ciudad de Tokio, mejor de lo que conocía Londres!

Ella dijo que sería seguro para ellos, el vivir en el Distrito 20, reconocer Ghouls mediante el olfato, seguirlos, espiarlos (al menos un poco), le llevó a descubrir que ese Distrito era muy pacifico, sonrió, allí estaba la Cafetería Anteiku, así que encontrarse con su querida amiga Tōka y su madre Hikari, sería fácil.

Y ella así mismo, le recordó a su familia, su extenso entrenamiento de Artes Marciales, que solía realizar en casa, su magia, y que poseía velocidad, fuerza, resistencia y flexibilidad mayores, que un humano ordinario, así que estaría bien si salía en las noches.

Sabía cuidarse sola.

Ya había pasado casi una semana, y visitar ciertas tiendas y lugares, ingerir ciertos alimentos, hicieron a Artemisa sentirse viva nuevamente.

Solía salir a cazar, (en el distrito 19, especialmente), mientras buscaba a su amiga. Por un lado, no quería encontrarse con ella, personalmente en la Cafetería, no sabía el porqué, pero la idea le aterraba.

Quizás porque sentía, que la había abandonado, por más de seis años.

Los primeros días no fueron malos, hasta que vio a un investigador sobre un edificio, dentro del propio distrito 20, pero aparentemente, él no la vio a ella, sin embargo, no iba a dejar aquello para después, ¿y si luego el sujeto la veía, y perseguía?, no gracias. Usó el Ascendio, para llegar hasta la posición del sujeto, el cual se sorprendió al ver a una chica volando, y no pudo hacer nada, contra el Kōkaku de Artemisa. Dejó un mensaje, junto al cadáver, al cual le quitó la gabardina, se vistió con ella, y destrozó el Quinque, con su Bikaku.

Tobu koto o manabu, hato. (Aprendan a volar, palomas)

Al día siguiente, cerca de las tres de la tarde, mató a otra pareja de Investigadores, enviando los restos de uno de ellos a una de las centrales de la CCG (Gracias a que conocía donde estaba su central, y al Evanesco y el Accio)

Por desgracia, se sintió como una novata, cuando alguien siguió su rastro, a solo dos días de haber vuelto a su segundo hogar.

En aquel instante, estaba devorando un brazo, despreocupadamente, en un callejón solitario.

― (Mataste a esos Investigadores, ¿verdad?) ―le preguntó una voz femenina, a una figura encapuchada, que estaba de espaldas.

La figura se giró.

Revelando ser, una chica de cabello negro largo, con un fuerte color azul degradado, y se estaba acomodando una mascarilla de color azul claro con un símbolo rojo que parecía una letra S. ― (Quizás lo hice, conejito) ―dijo Artemisa, con su cabello de color azul.

La luz dejó ver que efectivamente, su interlocutora tenía una máscara de conejo, y cabello rojo largo. ― (No vengo a dañarte, sino a ayudarte) ―aclaró.

― (Oh, así que buscas ayudarme) ―dijo la de cabello azul, interesada.

― (Así es, después de todo... para eso están los amigos) ―afirmó la de cabello rojo, quitándose la máscara, y la peluca, enseñando a una chica de cabello violeta corto, y con un flequillo largo, cayéndole sobre un ojo.

― (Kirishima Tōka-Chan, bendecidos sean los ojos que te ven) ―dijo Artemisa, quitándose su peluca y mascara, dejando ver su cabello blanco/negro, y acercándose a su amiga.

La de cabello violeta sonrió, y la besó en los labios. ― (Tienes que disfrazar tu olor, Misa-Chan, te reconocí, al acercarme)

― (No recuerdo que contaras con memoria fotográfica) ―dijo Artemisa algo confundida.

― (La tengo) ―fue su sentencia firme y sencilla. ― (Te he reconocido muy fácilmente, Misa-Chan, y no sería bueno, si los investigadores lo consiguen. Ya te enseñaré a disfrazar tu aroma)

― (¿Por qué algo me dice, que me has estado buscando?) ―preguntó la Ghoul de un ojo.

― (Tuve este presentimiento, de que te volvería a ver, desde el año pasado y.… he estado recorriendo la ciudad, buscando tu aroma) ―dijo Tōka nerviosa.

― (Suena a Ley Marcial de Palomas) ―gruñó Artemisa, enfadada.

― (Ni tanto, pero hay cosas que prefería decirlas en persona, que, por carta, o teléfono) ―dijo Tōka, Artemisa asintió. ― (Pero hay algo de lo cual tenemos que encargarnos, sí o sí) ―Y, sin dejarle decir nada más a su amiga, la llevó de la mano, hasta una estación de tren de Shinjuku, tomándolo, sin decirle a donde iban. Bajaron en una estación y caminaron por un barrio fantasma, sucio y de mal augurio. Pronto, encontraron una puerta, en la pared, había un símbolo, debajo decía: «H y S: Art Mask Studio», llamaron en la puerta, nadie respondió e ingresaron, como si fuera su casa, estaban en un amplio salón, con estanterías llenas de máscaras y mesas de cristal, con más máscaras. ― (¡Uta-San!) ―llamó la chica de cabello violeta, pero nadie respondió, era una especie de mercado de máscaras. ― (¿Estará durmiendo?) ―se preguntó la pelivioleta, al no ver a la persona en el local.

― (Estaba trabajando, en un pedido hasta hace un par de horas, un pedido muy extenso que me ha tomado, literalmente, dos semanas completar, decidí descansar) ―dijo alguien, apareciendo debajo de una manta. Era un hombre quizás de unos 26 años, tenía el cabello negro y largo, con la parte derecha de su cabeza rapada, su Kakugan estaba activo, en ambos ojos, junto a su ojo izquierdo tenía un piercing de dos esferas de metal diminutas. En su oreja izquierda, un piercing como una argolla, y dos anillos de metal huecos, en su lóbulo.

― (Uta-San, ella es mi amiga extrajera, de quien te comenté) ―dijo Tōka sonriente.

― (Así que esta es la famosa Misa-Chan, ¿eh?) ―dijo Uta, sin prestarles mucha atención. Entonces, señaló una silla. ― (Por favor, siéntate allá, te tomaré algunas medidas y haré un esbozo) ―La pelinegra/blanca, obedeció y tomó asiento. Uta le tomó las medidas de la cabeza, luego un lápiz, y un libro de bocetos, donde comenzó a anotar o a dibujar algo. ― (¿Eres alérgica a algo?)

― (Sí, a esa cosa... con la cual se hacen los trajes de BDSM, no logro recordar el nombre)

― (Látex no, entonces) ―dijo Uta, quien, por el sonido del lápiz, había tachado. ― (¿Qué hay del metal, la goma o el plástico?)

― (Creo que no soy alérgica a ninguna de las tres) ―respondió la chica de cabellos blancos y negros, mientras miraba todo el lugar. ― (Tienes mascaras muy interesantes, Uta-San)

― (Gracias) ―dijo él. ― (¿Quieres una máscara de cara completa?)

Lanzó una risilla, y contestó a la pregunta con otra, y con muy buen humor. ― (¿Cómo le desgarraré la carne al idiota de turno, si no puedo abrir la boca?)

― (¿Lo dice, la que estaba usando una mascarilla quirúrgica?) ―preguntó con burla Tōka, enseñándole la mascarilla que tenía su amiga, hace unos minutos.

― (Sabía que te encontraría tarde o temprano, Tōka-Chan) ―dijo Artemisa sonriente. ― (Sabía que me traerías con un diseñador de máscaras, pero necesitaba algo mientras tanto, si es que algún Investigador me descubría, antes de tiempo)

― (¿Tienes novia?) ―preguntó Uta.

― (Más de una, y espero que Tōka-Chan esté en esa lista) ―dijo Artemisa, sin perder la sonrisa de su rostro.

― (¿Te gustan los conejos?) ―preguntó Uta, recordando la nueva mascara, que Tōka le había pedido hacerle.

― (Tengo dos cuervos de mascota; y los gatos también me gustan) ―dijo Artemisa sonriente.

― (Ustedes son muy interesantes) ―dijo Uta sonriente. ― (Ignoraba que Hikari-San, hubiera aceptado a alguien como novia de Tōka-Chan. Es muy sobreprotectora, especialmente luego de lo ocurrido con su esposo)

― (Espero que Hikari-San, me acepte como novia de Tōka-Chan) ―Admitió la semi-Ghoul. ― (Estaré un buen rato aquí, y espero poder acabar... con un par de esos molestos investigadores)

― (¿Qué pasó?) ―preguntó Tōka interesada.

Artemisa gruñó, e intentó no moverse.

― (Ya terminé tus medidas, comenzaré con el diseño de inmediato) ―dijo Uta. ― (Será con un motivo de gato, la recibirás en algunos días, en el Distrito Seguro, ¿trabajas en Anteiku medio tiempo?)

― (Sí. Estoy trabajando allí, en mis vacaciones en el país, gracias por ocuparse de la máscara) ―dijo Artemisa sonriente, mientras que ambas chicas salían, y la inglesa, comenzaba a contar su historia.

Recuerdo

Llevaba dos días ya en Japón, con su familia, pero ella había salido. Quería dar una vuelta, tratar de recordar a Tōka y a la madre de su amiga: Hikari.

Estaba caminando por una calle, poco transitada, cuando vio humo negro y se apresuró al lugar, encontrándose con una casa incendiándose, y dos personas con gabardinas, fuera de la propiedad. Sacó su varita y señaló la casa. ― "Glacius" ―susurró, en un mantra, hasta que la casa se apagó por completo, para asombro y consternación de los sujetos. Escaló por un callejón, y miró la casa desde lo alto― "Reparo" ―susurró, una y otra, y otra vez, hasta que la propiedad fue reparada casi por completo, señaló una ventana. ― "Finestra" ―el cristal de la ventana se volvió polvo, entró en la propiedad, y comenzó a buscar si había alguien, encontró a una pareja de niñas lastimadas. ―Niñas Ghoul ―pensó y las apuntó con la varita, las niñas no entendieron nada, pero se vieron curadas. ― (No quiero dañarlas, pero lo mejor sería salir de la casa) ―las niñas obedecieron, buscaron a los padres, solo encontraron el cadáver carbonizado de la madre, salieron de la casa, y fueron atacados por los Investigadores. ― ¡Colloshoo! ―exclamó, logrando que los pies de uno de ellos, se aferraran al suelo, pero el otro alargó su Quinque tipo Kōkaku de uno de ellos, asesinando a una de las niñas. ― ¡Cabrón! ―rugió en inglés. ― ¡Petrificus Totallus! ―exclamó, logrando detener al del Quinque, pero el otro logró recuperar su Quinque.

(O... Oneechan...) ―dijo la otra niña, quien también fue asesinada.

Artemisa rugió furiosa. ― ¡CRUCIO! ―Chilló, haciéndolo gritar. ― ¡Silencio! ―ambos investigadores perdieron su voz, pero no así la posibilidad de sentir dolor, cuando de nuevo, el Crucio los golpeó a ambos. Luego, los devoró, y destruyó sus Quinques.

Se alejó del lugar, derramando lágrimas, tomó los cadáveres de las niñas Ghoul y las llevó a un descampado, donde las enterró.

Fin del Recuerdo

― (Son una gran molestia, pero no es como si pudiera simplemente, cazarlos a todos) ―dijo Artemisa.

― (Sí. Ni podemos cazar a todos los humanos) ―dijo Tōka.

― (A pesar, de que así todo sería mucho más tranquilo) ―dijo Artemisa, mirando al cielo con una expresión anhelante. Su teléfono sonó. ― (¿Sí, diga?) ¡Rayos...! ―gruñó, al darse cuenta de que estaba hablando en japonés, y que era su madre. ― ¿Sí, mamá? Oh... sí... por supuesto. He terminado mi medio tiempo en la cafetería, y sí... sí... tranquila... me queda de parada... algo importante... Una máscara... Sí mamá... con mi amiga Tōka-Chan, ¿recuerdas que te la nombré?... no creo que sea buena idea... "Es una Ghōul" ... sí, supongo que puede beber café. ―Colgó la llamada. ― (Ven: Mamá y Papá, están locos por conocerte) ―Tōka se sonrojó, y ella lanzó una risa. ― (No en ese sentido, nena)

― (¿Segura?) ―preguntó, aun sonrojada.

― (Al 100%) ―dijo, mientras tomaban nuevamente el tren.

Artemisa se pasó la tarde, en la cual su amiga conoció a sus padres y hermanos, traduciendo y conversando un poco. Aunque Artemisa deseó acompañarla, la chica de cabello violeta dijo que estaría bien, y que podría llegar sana y salva al Distrito 20.

Se abrazaron, y se separaron.