Aclaraciones: No hay POV definido.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Capítulo 52. Contracara

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Buscó refugio en la copa de un árbol por unos minutos que aprovechó para invocar algo de agua y ofrecerle a Neji mientras descansaban momentáneamente, el mediodía había llegado y era la hora que no se habían cruzado todavía con los hermanos. Le gustaría ser ingenua y creer que eso era porque alguien más ya los habría derrotado, pero no, el destino ya había demostrado odiarla así que no confiaría en esa posibilidad. Lo que sí parecía estar pasando es que los explosivos y bombas de humo empezaban a escasear porque cada vez había más espacio en el lanzamiento de estos y la visibilidad estaba regresando. Pasada esa pausa los dos se vieron y asintieron, bajándose de un salto para volver a la acción.

Una palabra que se ocurría para describir parte de la forma en que actuaba Tenten era carroñera, hasta el momento no había invocado una sola de las armas de su enorme pergamino sino que iba recogiendo armas de los caídos y con estas volvía a llenar las bolsas que llevaba, adicional a kunais y shurikens la había visto empuñar un tantō, una katana y una kusarigama que era más grande que la que ella solía usar pero que obviamente usó con la maestría que la caracterizaba. Cuando sus propias armas se acabaron empezó a imitarla en lo de volver a equiparse, su puntería no era la mejor pero al menos era suficiente para ralentizar a algunos enemigos y no gastar tanta energía peleando solo cuerpo a cuerpo. Con las horas que habían pasado empezaban a cansarse, pero sabía que todavía faltaba lo peor y por eso se estaba asegurando de conservar todo el chacra que podía.

Regresaron al centro de la batalla, con su byakugan había visto a lo lejos que el nivel de chacra del patriarca estaba descendiendo rápidamente y no podía ver contra quién se enfrentaba ¡uno de los hermanos! Le señaló la dirección y corrieron hacia allá, no iba a decir que su lealtad estaba dividida entre su voluntad de velar por el bienestar de la castaña y su deber como guardián de la rama principal pues no eran mutuamente excluyentes, en el momento que llegaron Tenten se le adelantó, invocando su primer arma a la vez que saltaba, un bō apareció en sus manos y fue este el que hizo barrera para detener el golpe que el enorme hombre estaba a punto de asestarle a Hiashi que intentaba levantarse.

- A ti te estaba buscando – dijo Ikkaku al ver a Neji, ella giró el bō para dejarlo vertical a ella y se situó junto al Hyūga – chiquilla, no estorbes

- No – el Hyūga mayor ya se había puesto de pie y también se acercó a ellos

- Como quieras

Alcanzó a interponer nuevamente el palo en el trayecto del puño pero ahora lo atravesó como una pluma, la madera crujió y se quebró como si fuera cristal. Mala idea usar algo de ese material ante la descomunal fuerza del más grande de todos. Repasó mentalmente las armas en su pergamino sin estar segura de cuál invocar, optando por una kama e intentando crear una estrategia. El grandote era rápido a pesar de su tamaño, lanzó unas kunais para herirlo y aunque se las enterró en el brazo este continuó como si nada, era el equivalente a luchar con una mole, ¿Por qué no tenía a jidanda? Neji bloqueó uno de los golpes y le pareció escucharlo quejarse, tenían que impedirle usar su fuerza y sabía bloquear el puño suave así que esa no era una opción. Dejó que los dos hombres llevaran el combate mientras alistaba unos senbons con hilos de alambre, cuando levantó la mirada pudo verlo arrojar a lo lejos algo que parecía un sello explosivo, pero nada pasó

- ¡Al suelo! — les gritó y los dos se agacharon justo al tiempo que ella se impulsaba para desde el aire lanzar las agujas, consiguiendo que los hilos lo inmovilizaran. Era el momento, si se detenían a pensar en lo que se debía hacer se liberaría y ese truco no serviría una segunda vez con la misma persona. Tenía su kama en las manos pero no era capaz de acercarse a dar el golpe final — gracias — aunque no lo hubiera hecho a propósito, él la había salvado de Jannos ese día en la cocina. Antes de poder decir algo más o poder reaccionar, el patriarca había avanzado y con decisión le había dado la estocada final.

- Eres una chiquilla agradecida — arrugó el ceño al oír esa voz

- Vamos, déjame mostrarte mi agradecimiento por librarme de ese enorme pedazo de mierda que se hacía llamar mi hermano — corrección, esas voces — sin él podemos terminar lo que nos quedó pendiente esa tarde

- Púdrete Jannos — él chasqueó la lengua mientras hacía una señal de negar con un dedo

- No hables como él, no dañes el momento — Hiashi respiraba con dificultad, ellos dos contra los mayores era una situación desventajosa

- ¿Qué te he dicho sobre comportarte chiquilla?

- Neji, pase lo que pase no hagas caso de nada de lo que él diga — musitó entre dientes para que solo él la escuchara, el sello lanzado por Ikkaku antes que lo atraparan debía ser alguno de sus señuelos que emulaban el chacra de los hermanos y por eso ellos se habían acercado, seguramente era su manera de pedir auxilio o de marcar algún lugar. Respiró profundo — NO — un monosílabo, lo estaba provocando.

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Había sentido el llamado de Ikkaku, eso significaba que había ubicado al chico Hyūga que era el blanco deseado por todos y de esa forma acordaron que lo haría saber. Si era Hiroku quien lo hacía lanzaría tres explosiones seguidas, Tuuli solo planeaba correr y buscar a alguien, los mayores directamente dijeron que no avisarían sino que procederían a matarlo y ya, y él se supone que no estaba en el campo de batalla. Iba a dirigirse al lugar cuando pudo ver a lo lejos que Hiroku tenía problemas, el pelirrojo tenía una puntería excepcional pero por más que entrenaba siempre tenía problemas con mantener su defensa al tiempo que lanzaba, así que corrió hacia allá. Su hermano cojeaba, y no mostró sorpresa al verlo a su lado. Tan solo aprovechó que él se encargaba de los shinobis que lo estaban acorralando para recoger algunas armas.

- Estás herido — no era una pregunta — vamos, tengo que curarte

- No es nada — fue a dar un paso para seguir luchando y cayó al suelo de rodillas. No podía revisarlo en medio de todo, así que lo levantó y logró abrirse camino hasta el campamento.

A lo lejos se seguía escuchando el fulgor de la batalla, pero él tenía una misión en ese momento. Le quitó la parte superior del traje y vio con horror las heridas. Eso estaba muy lejos de su campo de experiencia, ni siquiera servía maldecir por no haberse graduado pues aunque lo hubiera hecho igual esas heridas estarían por encima de lo que un médico tradicional podía hacer y menos en medio de la nada sin el equipo adecuado. El pelirrojo tosió y un hilo de sangre se vio en su labio, lo había encontrado muy tarde ¿por qué no lo había buscado antes? ¿Por qué sus hermanos se habían separado en la pelea?

- Regreso en un minuto — su única esperanza eran los médicos ninja que habían llevado las otras bandas, pero tal y como lo había pronosticado no quedaba ninguno por ahí. ¿Qué hacía? ¿Alcanzaría a irse hasta Takigakure?

- Para odiarlo se te da bastante bien

- Cállate, guarda energías — aunque eso tampoco era útil. Sabía reconocer lo necesario de heridas infectadas tanto de forma natural por falta de cuidado o de un antibiótico, de las que se volvían así por algún tipo de veneno. Podía apostar que el veneno había ingresado por un ligero corte que tenía en el cuello y que no tenía un buen color, toda la carne expuesta se estaba tornando de un color negruzco. Era el veneno de alguna serpiente, de esas que descomponen los órganos de sus presas para luego poderlas tragar más fácil, había sido destilado y quien fuera el causante de tal cosa debía tener las puntas de sus armas impregnadas en tal sustancia. Maldijo por lo bajo y volvió a intentar levantarlo — Te llevaré a la aldea, tal vez allá...

- No, Ryuuken. No soy idiota — parecía que empezaba a faltarle el aire y respiraba de forma pesada — no debimos hacer esto

- Puedo lograrlo, encontraré quien haga algo... alguien que...

- No, lo sé... y lo sabes

- Hiroku, no me pidas que no haga nada

- Déjame aquí y vete — su voz disminuía el volumen — busca tu propia senda — el silencio de repente lo cubrió todo, apabullándolo mientras sentía que iba a hiperventilar. El pelirrojo en sus brazos había dejado de respirar mientras la sangre que salía de sus labios había aumentado, una sangre espesa y oscura

- No, no, no, no — repitió mientras empezaba a intentar reanimarlo — ¡Hiroku no! — ¿ese era el precio de esa estupidez? ¡no! — por favor no — suplicó aumentando la fuerza con la que presionaba su pecho — ¡NO!

Gritó desesperado, atrayendo la atención de una mujer con una máscara de serpiente que se acercó a él pero no pronunció palabra, tan solo levantó un par de kunais en cuya punta se veía un líquido oscuro brillar. Él solo quería volver a esa casa de puerta amarilla.

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Hiashi estaba tendido en el suelo, todavía estaba vivo pero muy malherido pues Uryuu se había ido contra él por su parecido a Hizashi. ¿Cómo habían llegado a ese lugar rodeado de árboles? Ellos dos estaban espalda con espalda, por su parte los hermanos estaban cada uno al frente. Por segundos dejaban su posición, intentaban algún ataque y regresaban al centro. No se había equivocado al pensar que estaban en desventaja, debían separarlos de alguna forma y de pronto, solo de pronto tuvieran alguna oportunidad aunque fuera diminuta. Había escuchado a Uryuu hacer varios comentarios que buscaban una reacción desesperada, bien fuera de ella o de Neji, como por ejemplo referirse a su ropa, ¿por qué asistía a enfrentarlo con un atuendo que él le había elegido en persona? Y sin bandana, llevó la mano a su frente y descubrió que en algún punto del combate se le había caído y ni siquiera lo había notado pues se había desacostumbrado a usarla. Otra pregunta fue si ¿ya le había contado a su novio todo lo que habían hecho durante las noches que estuvo en la guarida? Jannos solo se reía. Y entonces todo empeoró, otros renegados empezaron a aparecer incluyendo a Tuuli. Estaban perdidos, la desventaja ahora también era numérica.

- Neji — dijo en un susurro mientras alistaba una nueva sección de su pergamino rogando que entendiera a qué se refería

- Sigues siendo una pequeña fiera, chiquilla — los dos hermanos mayores se rieron — pero debes aprender cuando algo te supera

- ¿Estás segura? — ahora ella quería reírse junto con los hermanos ¿él lo dudaba?

- ¡Ahora! — en un movimiento rápido él se giró para tomarla por la cintura y hacer su kaiten. La lluvia de armas que surgió de la técnica defensiva los tomó a todos desprevenidos. Al detenerse evaluaron el panorama, todos estaban heridos, en mayor o menor gravedad por lo que hicieron la técnica de nuevo. Cuando el Hyūga se detuvo solo quedaba una persona de pie aunque estaba herido, todos los demás tenían varias armas clavadas. Neji fue a dirigirse al hombre restante — no — le atravesó la mano para frenarlo — Jannos es mío — avanzó decidida, no quedaban muchas cosas en su pergamino por lo que invocó una cimitarra de hoja corta, no valía ensuciar el filo de su preciada katana — termina con los demás

Uryuu estaba en el suelo, su tendencia a creerse por encima de todo había causado que no defendiera su estómago y dos kunais se hubieran clavado profundamente, ni siquiera él sobreviviría a una herida de esas y se estaba desangrando a una velocidad inaudita. No se fijó en el rubio que probablemente se había quedado fascinado observando el kaiten en lugar de preocuparse porque seguían en medio de un combate. El hermano restante se sostenía el costado derecho haciendo presión, estaba perdiendo sangre y realmente no era necesario que ella se encargara del asunto porque le quedarían a lo sumo unos cuantos minutos. Pero ella QUERÍA hacerlo.

- Cometí un error al decir que te mataría antes de permitir que me pusieras una mano encima de nuevo — él retrocedía, si levantaba la mano para defenderse solo aceleraría el flujo sanguíneo — no pude evitar que lo hicieras y ahora voy a corregirlo

- ¿Qué quieres chiquilla? ¿Una disculpa?

- No, solo que escojas tus últimas palabras

- Suenas igual que mi hermano

- No te preocupes — sonrió con frialdad — te unirás a él en un momento

- Vete al diablo chiq... — no alcanzó a decir más, ella blandió su arma y de un golpe certero lo acabó

- Siempre odié que me dijeran chiquilla — dijo para sí misma, se agachó para limpiar el ensangrentado filo en el pasto y poder guardar el arma, al dar la vuelta para ir hacia donde estaba Neji se lo encontró observando la escena fijamente. Parecía a punto de preguntar algo y entonces un ruido los interrumpió recordándoles que todavía estaban en medio de una batalla. Ryuuken había aparecido en el lugar y estaba viendo el cuerpo sin vida de Jannos.

Corrió hacia los árboles y entonces pudo ver en el suelo a los dos hermanos que faltaban. Se había encontrado el cadáver de Ikkaku antes y ahora se daba cuenta que él era el único que quedaba con vida. A lo lejos podía escuchar las voces de los enmascarados que había dejado atrás y ahora también oía los pasos del Hyūga y Tenten que iban en su dirección. Horror, eso era lo único que pasaba por su cabeza en ese momento, los ojos chocolate lo veían con una expresión que no lograba identificar porque su mente solo estaba enfocada en la sangrienta imagen. Quería creer que si cerraba los ojos nada de eso estaría pasando, pero sabía que era en vano. Vio a los dos enmascarados a un lado y a los otros dos shinobis al otro lado, no podía ganar, pero solo por costumbre empezó a huir.

Se lanzó en su persecución, por los flancos aparecieron dos ANBU que lo estaban siguiendo desde antes, era un sujeto rápido pero estaban a punto de rodearlo y fue entonces cuando vio el cabello castaño adelantarlo. Los otros arrojaron sus armas para hacer que se desviara a una pared de rocas consiguiendo que la persecución se detuviera y ahí ella se dio la vuelta, invocando su kusarigama, pero para sorpresa de todos le estaba dando la espalda al menor, estaba protegiendo al hombre tras ella.

- ¿Tenten? — preguntó el ojiblanco sin entender su repentina acción

- No dejaré que lo atrapen — giró la hoz con velocidad para repeler las armas que se dirigían hacia ellos

- No lo vamos a atrapar — habló el shinobi a la derecha de Neji — la orden es matar a los hermanos — ella arrugó el entrecejo

- ¿Tenten, qué haces? — no lograba procesar nada y le cuestionó al ver que lo iba a defender — te van a matar a ti también

- Cállate Ryuuken — él empezó a reír completamente estupefacto por las palabras — este sinsentido termina aquí — volvió a girar la cadena en el aire y arrojó el arma hacia adelante para defenderlos de los dos ninjas que empezaron a atacar, logrando hacer un corte. Neji se había quedado inmóvil sin poder creer la escena — a mi señal vamos a la derecha — le susurró, ese camino los alejaba del campo de batalla — ¡ahora! — él arrancó a correr y ella encaró al Hyūga

- ¿Por qué haces esto? Es el único que falta

- No merece morir, Neji — el arma en sus manos desapareció para empezar correr de nuevo. Se impulsó lo suficiente para aterrizar junto al pelinegro que había tenido que detenerse y se estaba defendiendo de los golpes pero sin hacer ataques, lanzó varios shurikens logrando que se apartaran lo suficiente para invocar su muro de hierro protegiéndolos, era de las últimas cosas que quedaban en su pergamino y su chacra estaba al límite

- No merezco vivir Tenten, detente — habló Ryuuken a su lado — todos mis hermanos murieron, yo también he hecho cosas atroces — a lo largo de casi toda su vida — no tiene sentido que me defiendas

- ¿Quieres dar tu vida por esta venganza? ¿Unirte a ellos? — sus ojos se cruzaron — esta nunca fue tu batalla, no es tu lugar correcto y lo sabes

- Siempre odié todo esto — su mirada se ensombreció — pero era mi familia

- Empieza de nuevo, desaparece y demuestra que siempre fuiste mejor que este absurdo... ellos hicieron lo posible por moldear tu vida desde tu infancia, no dejes que decidan tu muerte también

- No podré escapar

- Te conseguiré todo el tiempo que pueda con los otros dos, solo tendrás que preocuparte por Neji

- Solo vas a ganar que te maten a ti también

- Espero que no sea así... y si lo es... — se encogió de hombros, ya había conseguido que Neji sobreviviera que había sido su principal objetivo — más te vale hacer que valga la pena — definitivamente esa chica era algo especial, quiso abrazarla en agradecimiento pero cuando fue a moverse ella lo detuvo — no me toques o harás que cambie de opinión sobre lo que estoy haciendo por ti — nuevamente empezó a reír — cuando te diga tienes que contener la respiración, lanzaré una bomba de humo antes de bajar el muro para crear una distracción... más vale que ese camuflaje todavía funcione y el byakugan no te vea — él asintió — por cierto, si me llego a enterar que vendiste ese sello te buscaré y te mataré en persona ¿entendido? — levantó la mano como haciendo un juramento — respira profundo

Tenía sus senbons con cuerdas de alambre listos, el truco había servido antes, ojalá sirviera de nuevo. Arrojó la bomba de humo, esperó lo suficiente para que todo el muro se hierro se llenara y lo bajó, Ryuuken a su lado desapareció mientras ella arrojaba los senbons, logrando así que las cuerdas de alambre inmovilizaran a los dos ninjas, por un tiempo valioso. Cuando se dieron cuenta de lo que los detenía se liberaron y empezaron a atacarla directamente. Neji no había caído en la trampa y se había ido en pos de alcanzar al fugitivo aunque no lograba verlo. Esperaba que no fuera en vano lo que estaba haciendo, invocó sus tonfas con las que se defendió de los golpes pero no atacaba, no le interesaba herir a los hombres frente a ella, solo ganar tiempo. Iba a caer rendida en cualquier momento, y fue cuando el Hyūga regresó con una cara de enojo que nunca había visto dirigida a ella, caminando hacia donde estaba, esa era la señal. Soltó las armas y levantó las manos rindiéndose. Con rudeza uno de los ninjas le puso las manos en la espalda y la esposó, pero ella no bajó la cabeza, no se arrepentía de su decisión.

- ¿A dónde fue? — respondió con un encogimiento de hombros — ¡Maldita sea, Tenten! ¡¿Qué acabas de hacer?! — golpeó el árbol a su lado

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¡Felices Reyes! Mil disculpas por no actualizar el sábado pasado, lo dije antes, estoy de viaje y me fue imposible tener conexión el sábado y domingo por lo que finalmente decidí dejarlo para la siguiente semana.

¿Valió la pena esperar por este combate? ¿Los decepciona descubrir que sigo sin saber narrarlos? ¿Esperaban ese giro final?

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Y después de 20 capítulos diciendo lo mismo, parece que ahora sí en serio el final está cerca. Por si acaso les recuerdo que los comentarios, quejas, reclamos y demás siempre son bien recibidos en un review y que también pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) por si quieren ver en que ando y mis quejas varias.

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Pues ayer aprendieron de rabia a nadar...

Att: Sally K