Especial 4 – Elsa – Encuentro.

Realmente no podía creer lo que su secretaria le había dicho. De hecho, no podía siquiera vislumbrar que algo así podía ocurrir, era casi como un hito.

Le mandó un mensaje a su hermana, diciéndole que fuese a la sala de reuniones cuando pudiese, ya que al parecer estaba retrasada, y en realidad quería que estuviesen ambas para poder hablar con aquella persona. Era como si necesitase un segundo par de ojos.

Tal vez estaba exagerando un poco, pero era impresionante que alguien con el apellido Schnee agendase una reunión con ella.

Caminó hasta la sala de reuniones y se quedó mirando por los grandes ventanales, disfrutando de la vista privilegiada que tenía el edificio.

Luego de unos minutos, puntualmente, escuchó un golpeteo. Dio el permiso para que la persona entrase.

Le sorprendió ver a una chica entrar. No sabía que esperaba. Era imposible que el mismísimo Jacques Schnee fuese el cual ingresara por esa puerta, al menos conociendo lo que en realidad sabía de él. Cosas las cuales no eran muy buenas.

La chica, de cabello plateado y postura recta, tenía una cicatriz en su rostro, que parecía haberla obtenido recientemente por el color. Eso la incomodó un poco. Había algo en la chica, no sabía que era, pero la hacía sentir entre intriga y empatía.

Se le acercó, con pasos firmes, ofreciéndole su mano, en la otra llevando una carpeta tan blanca como su ropa. No dudó en estrecharla. Podía notar su rostro serio, tenso.

"Gracias por recibirme, señorita Arendelle."

Le dio una leve sonrisa, acostumbrándose poco a poco a tener actitudes más agradables con sus posibles socios.

"Como no hacerlo, no imaginé que alguien de la compañía Schnee pisaría este edificio."

La chica, menor que ella, soltó un suspiro fastidiado.

"Las cosas deben cambiar."

Pudo sentir la tensión en el ambiente, mientras la chica abría la carpeta en sus manos y caminaba por el salón, poniendo unas hojas en la gran mesa que ahí estaba. Le daba la sensación de que hacía todo con un orden, incluso como si sus pasos fuesen planeados con antelación. Los ojos celestes revisaron las hojas que ahí dejó, y luego la observó, intentando que sus miradas conectaran.

"En unos meses entraré a la compañía Schnee en un puesto tan importante como insignificante, y es mi deber como heredera el empezar a mejorar el lugar que un día será mío."

Le dijo con una seriedad y con una ira que parecía que podía congelar alrededor. Sonrió al pensar en aquello, probablemente Anna le diría que eran tal para cual.

Se acercó a la mesa, mirando los diseños ahí dispuestos. Frunció el ceño, levantando una de las hojas. Iba a decirle algo a la chica cuando escuchó la puerta sonar, solo una vez, antes de abrirse abruptamente, su hermana entrando como un rayo pelirrojo.

"Dijiste que me necesitabas, ¿Todo bien?"

La miró, sin poder hacer nada con la forma con la que entraba a la sala de reuniones, a veces parecía tan madura, y a veces no, sobre todo ahora, que saludó a la invitada con un simple gesto con su mano. Le hizo la seña de acercarse, suspirando, y la vio moverse mientras se abrazaba a sí misma.

"¿Hay algo mal con el aire acondicionado? Está congelado aquí."

Se levantó de hombros, no es que el frio le molestase, le dio una mirada a la heredera Schnee, la cual parecía demasiado tensa mirando los papeles que parecía ni siquiera prestar atención a la declaración.

"Mira esto."

Le dijo, y la pelirroja se acercó al papeleo, tomando dos hojas, mirándolas consecutivamente. Podía notar asombro en sus turquesas, al igual que debía ser el asombro en sus propios ojos.

"Esto está muy bien preparado, ¿Lo hiciste tú?"

Su hermana miró a la chica ahí presente, nuevamente con esa informalidad. Llevaban trabajando juntas dos años, liderando la empresa, pero Anna parecía jamás tomarse su puesto en serio, a menos que lo hiciera como una jugarreta imitándola. Eso la desesperaba, no podía negarlo, pero de igual forma la hacía sentir más cómoda y menos en una prisión.

La chica asintió, orgullo en sus facciones.

"Estuve trabajando en eso durante un tiempo, si no iba a hacer algo perfecto, mejor no hacerlo."

Notó el tono engreído en sus palabras, pero si, los diseños estaban muy bien hechos para alguien tan joven para haber estudiado en la universidad. Era claro que se había desvelado aprendiendo y perfeccionando todos los factores para efectuar tales remodelaciones. Le dio una mirada, apuntando el papeleo. Podía notar de reojo como Anna soltó una risita, mirando los diseños, y probablemente reía ante la declaración de la chica, y podía imaginarse las conclusiones que estaba sacando en su cabeza.

"¿Qué planeas hacer con todo esto?"

"Primero que todo, ¿Puedes hacerlo?"

La chica la miró con una sonrisa entre preocupada y llena de orgullo, mientras inflaba el pecho.

Iba a responderle, pero sintió la mano de Anna en su hombro. En sus labios una sonrisa.

"La corporación Arendelle es la mejor empresa arquitectónica que podrás encontrar, y si alguien puede hacer posible tus diseños, esa es Elsa."

Sonrió ante las palabras de Anna, las cuales siempre la ayudaban con la confianza, la cual le gustaría tener más permanentemente. Le asintió a la chica.

"De hecho, podría hacerle unas mejoras considerando las nuevas tecnologías que estamos desarrollando, señorita Schnee. Cada año implementamos mejorias nuevas."

Esta asintió, relajación en sus facciones.

"Muy bien, estaremos en contacto entonces."

Se paró derecha, llamando la atención de la menor. Realmente tenía unas dudas al respecto, pero no quería causar algún inconveniente.

"Si no es muy fuera de lugar la pregunta, ¿Por qué el interés tan repentino de trabajar con nosotros? La compañía Schnee jamás se acercó a nosotros en todos estos años."

La chica tomó su carpeta y guardó el papeleo en esta, pulcramente, dejándola de nuevo sobre la mesa. Se puso frente a ella, nuevamente notando la posición forzada y tensa.

"Un tiempo atrás yo no habría tomado esta acción, pero considerando lo que he visto, sé que la compañía Schnee necesita cambios, y sin duda este es el mejor lugar para pedir asistencia. No es como las otras compañías mediocres en el rubro."

Esta habló severamente, cuidando cada palabra, incluso su modulación.

Asintió, entendiéndola.

Ella no solía confiar en la gente, en nadie, y cuando cruzó caminos con un empresario como Jacques Schnee, supo que algo andaba mal. Sus caretas eran impresionantes, pero no podía ocultarse de su ojo crítico. Atraía demasiado las miradas hacia él mismo, y sabía que lo hacía con un propósito, que era desviar las miradas de sus yacimientos mineros. Su padre siempre le enseñó a buscar huecos, fisuras, en cualquier tipo de cosas, tanto en edificios, como en actos, por más simples que fuesen.

Y sabía que él ocultaba ciertas cosas, y alguien debía encontrarlas.

Y al parecer fue su hija quien dio aquel paso.

"Empezaré a trabajar en algunas ideas para su proyecto, y le pediré ayuda a uno de mis mejores departamentos, así que descuide que su idea está a salvo con nosotros hasta que esté dispuesta a llevarla a cabo, señorita Schnee."

Le dijo, ofreciéndole su mano una vez más. La chica respondió a la despedida, con una leve sonrisa en su rostro. Se despidió de su hermana con un gesto muy elegante, al parecer relacionado con baile o algo así, no lo tenía muy claro, pero notó como la pelirroja se quedó mirándola, sin saber cómo responder ante eso. La heredera caminó hasta la salida y desapareció por la puerta.

Se quedó mirando la carpeta, hasta que no pudo seguir ignorando la mirada de su hermana, la cual sonreía con burla mientras se cruzaba de brazos.

"La reina del hielo contra la reina de las nieves. Me dejaron congelada."

Anna dijo, haciendo un gesto muy sobre actuado con sus brazos, y solo pudo soltar una risita. Le dio un vistazo al aire acondicionado en una de las paredes, y a pesar de que la temperatura fuese lo normal, no entendía cómo Anna estaba quejándose aun del frio, ya fuese una broma burlesca, o la mera realidad. No lo entendería.

Tal vez la Elsa de hace unos años, si habría congelado ese lugar junto con la heredera Schnee.

Se levantó de hombros, caminando hacía la salida, no sin antes tomar la carpeta blanca entre sus manos, la cual tenía el logo de la familia Schnee en el centro.

Sonrió.

Ese sería un proyecto realmente interesante, se dijo a sí misma.

...


Especial 5 – Elsa – Confesión.

"Se que últimamente hemos pasado bastante tiempo juntas, Weiss."

Los ojos celestes la observaron, levantando una ceja, sin entender a que venían sus palabras. Ella tampoco estaba segura si debía decirle, pero considerando las circunstancias, considerando su cercanía, era algo que debía decirle. Al menos eso le decía Anna. Si consideraba a Weiss como su amiga, entonces tal vez debería decirle su secreto. Tenía claro que mantenerlo en secreto era lo mejor. silenciarse. Que nadie lo supiese. Pero...¿No confiaba en ella?

Weiss tomó otro sorbo de su café.

"Lo sé. Ahora somos amigas."

La había ayudado en sus planes y viceversa, incluso pensaron en hacer un tipo de sociedad cuando la peliblanca finalmente tuviese el liderazgo de su compañía. Su unión podría hacerle muy bien a la ciudad, de todas formas, aunque Weiss fuese un poco difícil, era muy perfeccionista, lo que podía ser muy beneficioso en los proyectos futuros.

Sobre todo, poniendo a las dos empresas más grandes del país juntas.

Pero luego de los temas de negocios, empezaron a congeniar cada vez más, en parte, comprendiéndose la una a la otra. Hablaban de muchas cosas y pasaban tiempo fuera de las horas de trabajo. Eran parecidas en varios aspectos, así que era más fácil discutir esas cosas con ella.

Se quedó mirando su taza humeante, y respiró profundo, intentando seguir el patrón que Anna siempre le decía que recordara. Le era difícil. En situaciones de pánico perdía todo el control de su cuerpo, y su respiración se volvía difusa. Sabía que tenía muchas preocupaciones encima, y si Anna no la ayudase tanto, probablemente viviría con una crisis tras otra.

"Hay algo que quiero contarte."

Estaban ahí por una razón en particular, pero si no lo mencionaba ahora, no tendría el valor en otra oportunidad.

Weiss volvió a mirarla con una ceja levantada, desesperándose un poco.

Respiró profundamente una vez más.

"Anna y yo estamos saliendo hace un tiempo."

La mujer frente a ella ladeó el rostro, sin entender.

"¿Saliendo?"

Se quedó mirando la nada, sin querer conectar con los ojos claros.

"Si, como pareja."

Siguió el vapor de su taza, sin despegarse. Esperando. Esperando lo que fuese. Un grito. Una queja. Un lo que sea. Pero ya lo había dicho. Ya sentía que había dado un paso gigante.

No le había contado a nadie más. Era a la primera persona que se lo mencionaba.

¿Y si perdía a Weiss?

Eso le rompería el corazón, aunque Anna le aseguró que no había de que preocuparse.

Pero, no había forma de saberlo.

"No puedo creerlo."

Escuchó luego de unos momentos que se hicieron eternos. Su corazón latió rápido en su pecho, rápidamente y dolorosamente, presionando su esternón. Su voz era incrédula, e incluso indignada. La había jodido.

"No puedo creer que cometieras un error así de grande, eso te llevará a la ruina."

Escuchó la voz dura de la menor, y sintió que las palabras rebotaban con dureza en su sien. Levantó la mirada, para verla con el ceño fruncido. Se veía molesta. Tomó su teléfono en sus manos, y parecía que todo empezaría a empeorar. Su rostro moviéndose de izquierda a derecha, y tenía aquella sensación de que no quería mirarla.

¿Asco? Tal vez podía ser la razón.

Era buena leyendo a las personas, pero ahora se veía en un dilema.

Quería llorar.

La mujer frente a ella soltó un suspiro pesado, mientras seguía moviendo su dedo por la pantalla de su teléfono.

"Eres una persona muy inteligente y capaz, no puedo creer que echaras todo eso a la basura por salir con una idiota como Anna, ¿Acaso no encontraste a una imbécil más grande para enamorarte? Habiendo tantos peces en el mar."

Los ojos celestes la miraron, y notó una mueca de burla en su rostro. Parecía divertida, en su forma critica de serlo.

No estaba enojada.

No estaba asqueada.

No era así.

Tal vez si estaba decepcionada, pero era poco lo que podía hacer.

Soltó un suspiro, sintiendo que su pecho empezaba a calmarse, dejando de doler.

"Ya la conoces, no me iba a soltar tan fácil."

La escuchó soltar un bufido.

"Por eso mismo, lo que conozco de ella es que es una descerebrada. Por tu sanidad mental espero que te redimas y consigas a alguien cuya inteligencia al menos se compare a la tuya."

Soltó una risa, no pudo evitarlo.

Weiss estaba enojada, pero no porque saliera con su hermana o con una mujer, sino porque en sí, le molestaba como era la actitud de Anna, y debía admitirlo, a veces también la sacaba de quicio, pero era tan amable y tan enérgica, que no podía evitarlo. Anna era para ella, no importaba quien fuese, si era Anna, seguiría amándola.

Cuando su risa murió por completo, notó una leve sonrisa en los labios de Weiss, la cual desapareció rápidamente. Sus ojos enfocándose nuevamente en su teléfono.

Weiss eran de las que siempre iban al grano. El descanso se había terminado.

"De acuerdo, a lo que vinimos."

Asintió, poniéndose derecha con su semblante serio.

A hacer negocios.


Hey! Como están? Se que estoy en hiatus, pero no quería que estos especiales se perdieran. En unos días subiré los últimos dos que tengo. Y todo esto, si no me siguen en instagram, se están perdiendo las novedades.

Estoy escribiendo el ultimo capitulo de esta historia, y va a finalizar con un total de 72 capítulos.

Espero que todos los que estén aquí leyendo desde el principio, sigan acompañándome. Aun hay situaciones que deben ser solucionadas, y eso dará para drama y reconciliaciones. Así que ojala que disfruten porque me esmeré harto en los últimos capítulos.

Nos leemos pronto.