De acuerdo... Aquí ando, aun! No se, no me habían dado ganas de escribir debido al encierro forzado al que nos vimos sometidos todo el mundo. Jeje, la inspiración no me llegaba, pero no se, fue después de volver a leer mi fic para cuando retome el ideal de seguir escribiendo, forzando a salir de ese bloqueo de inspiración que tenia tan metido en mi cabeza. QwQ No me gusta mucho eso pero es lo que hay, no? Al menos ahorita ya estoy un poco mas cerca del final de temporada... Curiosamente, a escasos días de regresar a clases, jajajaja! Soy todo un caso :'v Pero en fin, espero que los que sigan la historia les guste lo que pasara este capitulo, y a los que los tome por sorpresa, pues, ojalá sea de su agrado, disfruten del capitulo. :D

Bueno, comencemos. Gravity Falls es propiedad de Alex Hirsch, de su equipo de trabajo y de Disney, esta obra literaria esta hecha por un fan y para fans con el único propósito de entretener y sin ánimos de lucro. :3

AzulyOro: Me alegro de que continues leyendo la historia y de que te gustara lo que hice, jejeje, espero que tambien te guste este capitulo! Hasta la proxima! :D

Guest: Se que escribiste en el capitulo 29 apenas, pero espero que llegues hasta aqui, por que tu comentario llego justo apenas a unas horas de que acabara el mismo. Jajaja, y con lo que comentaste... Ahhh... Que? XD No entendi muy bien, pero bueno. Espero que te este gustando la historia. :3


Capitulo 48: Sentimientos

La guitarra sonaba por encima del ambiente, ocultando de forma casi perfecta el sonido de los lápices de colores que se frotaban con fuerza en el lienzo que la joven tenia entre sus manos. La castaña estaba centrada de forma inspirada en lo que se encontraba haciendo, ignorando de manera completa el como el rubio a su lado se distraía un momento de la sonata que tocaba solo por la armoniosa melodía de su celular que se asomaba ligeramente de su pantalón.

Estaba sentado en aquella mesa de madera que se encontraba en ese pequeño parque, los pies los posaba en el asiento y la guitarra descansaba casi tocando sus rodillas flexionadas, leyó con cuidado lo que le había llegado, inclusive se tomo su tiempo para re leer el mensaje una segunda vez, siendo cuando acabo el que dejara de ver hacia el pueblo y dirigiera su atención en su compañía, la muchacha que con piernas cruzadas yacía sentada dándole la espalda a la mesa y mirando hacia la misma dirección que él, capturando en su libreta un paisaje lleno de colores que ella parecía ser la única en captar.

-¿Sabes…? – comenzó a decir a la par en que guardaba de nuevo su dispositivo, sin pasar por alto el como ella se relajaba un poco y dejaba de estar tan concentrada en aquel dibujo tan detallado, denotando que le estaba escuchando – Del tiempo que fui a tu casa, aunque casi no hable mucho con tu familia cuando iba y solo estaba con tu hermano, nunca vi que tuviera una relación algo fuerte con su padre. – Ella sabia por que lo decía, así que únicamente se limito a relajar un poco mas su seño y su postura, casi hasta consiguiendo recargarse en el mueble.

-Bueno, es cosa de ellos que se tiene desde poco después de que cumplimos catorce años… En nuestro segundo año viniendo a Gravity Falls; Ford le advirtió a Dipper que era muy probable que nuestro papá se pusiera algo, hummm, insistente con que él comenzara a explotar su potencial.-

-¿Cómo sabia que eso iba a pasar? –

-En parte por lo que le paso a él de joven y por otro lado… Pues, siendo sincera, ya estaba mostrando mucho sus cambios. Antes de ese verano, no lo había notado tanto, pero ahí, ya le veía mas fuerte, con mas mal olor – la risa del chico le interrumpió un poco, mas que nada por que le contagio la gracia – pero también, con muchas mas ansias de aprender de Ford y de McGucket, paso varias tardes con ellos, escuchando de sus investigaciones pendientes, de los experimentos, de las investigaciones; no era obsesión, era la misma pasión que yo siento por mis cosas, solo que él lo enfocaba en lo científico. –

-¿Se la pasaba mucho con ellos? – De un movimiento rápido se bajo de la mesa para sentarse aun lado de la muchacha, quien parecía ya estar acabando de dibujar, casi centrándose en solo detalles por separado.

-Ufff, se la paso gran parte del verano con ellos, solo salía a aventuras por el bosque o por que yo lo arrastraba afuera, que fueron la mayoría de las veces, pocas fueron cuando salió por su cuenta y sin que nos diéramos cuenta. La primera vez ni siquiera lo notamos, de repente llego para desayunar una mañana y con la ropa llena de hojas y mugre. Pero, seguía sin ser demasiadas las veces que él se dedico a vivir como un adolescente normal. –

-Pero entonces… -

-Pero entonces llego el final del verano, eso me lo contó después cuando papá le pidió que fuera a un concurso de matemáticas, - fue un agregado aquello, mas como un contexto que otra cosa – Ford lo había llamado a su estudio y le dijo que así como se había comportado durante el verano, sabia bien que se seguiría comportando después. Y le advirtió lo que sabia que iba a pasar, que todos los adultos comenzarían a poner expectativas sobre de él; se sentiría presionado por ellos y no es con mala intención, pues solo buscarían que creciera y explotara en lo que era bueno, pero que nunca dejara que eso se interpusiera con lo que de verdad quería. –

-Y no fue así…. ¿No? –

-No, bueno, no del todo. Al principio a Dipper le gustaba, que lo mandaran a ciertos lugares, a eventos, concursos, a otras escuelas, no se, creo que fue la atención o el reconocimiento, pero fue poco después de que empezaron a ser así, cuando ya no le siguió gustando. –

-¿Qué cambio? –

-Cuando él le decía a papá que no le convencía el hacer algo, papá se dedicaba a darle un sermón que lo desgastaba; así que resignado terminaba aceptando a las cosas que le pedía y que no le terminaban de convencer a mi hermano; todo bajo el pretexto de que era lo mejor para él. Fue lo mismo cuando estábamos por regresar al pueblo por tercera vez, para nuestro cumpleaños numero quince, pero fue ahí cuando las cosas cambiaron. Papá le insistió en que fuera para ayudar con un proyecto en un estudio, además de unos cuantos concursos, él le dijo que era una gran oportunidad para impulsarse, para darse a conocer, un joven muchacho entre universitarios y empresarios, lo veía como algo demasiado grande y difícil de dejar pasar. En cuanto a Dipper, él en serio quería volver a Gravity Falls ese verano, pelearon mucho ese día, alzaron la voz, y al final papá ordeno que fuera al proyecto y concursos, aun si tenia que sacrificar su propio cumpleaños, debía de poner en orden sus prioridades. – Un suspiro cansado abandono sus fauces, en realidad tampoco le agradaba mucho el andar platicando aquello que vivió en carne propia desde las escaleras de su hogar; menos aun se le hacia algo de agrado el recordar la escena que aquella vez presencio mientras abrazaba sus piernas.

-Pero eso no es un cambio. – A veces, mas como algo parecido a la ocasión en la que se encontraba, se ponía a pensar seriamente si su amigo de verdad vivía como debería de hacerlo en su hogar y conforme mas le contaba aquella chica que tanta luz emitía, se daba cuenta del por que su amigo no sonreía tanto en su ciudad natal como en el pueblo en el que yacían ahora mismo.

-No, eso fue la gota que derramo el vaso. Con los proyectos que tomo ese verano y las vacaciones de invierno, papá fue ascendido en su empleo pues consideraban la ayuda de Dipper como parte de su mismo trabajo, así que ahora en su puesto se encuentra bastante seguro, los premios que le dieron en efectivo y las becas solo le hicieron sentir enfadado, no quiso ir mas lejos de eso. Acepto el curso de matemáticas por que le gustaban, pero según él…- No dejaba de apartar su atención de su dibujo, en realidad el platicar y el escuchar música le ayudaba demasiado a concentrarse en los detalles, por ende, poco a poco iba dando toques finales en aquel papel de alto gramaje.

-Este iba a ser un mes antes de acabar la escuela. – Un poco de lastima si que sintió dentro de si, lo había visto mucho durante clases, las cosas por las que paso él y aun así, cuando se divertían en serio, parecía que ni siquiera le pasaban todas las cosas que tenia encima.

-Así es, lo recorrieron por problemas administrativos, así que aun si iba, si que podría venir a Gravity Falls, aunque fue ahí cuando las cosas se pusieron con un limite, no se si mis padres hablaron entre ellos, pero cuando Dipper les dijo que vendría al pueblo para pasar su cumpleaños, aun si eso significaba sacrificar otras oportunidades educativas, nuestro padre lo acepto rápido, casi no se lo discutió; aunque, parece que Dipper aun esta algo enojado por lo que pasaron. –

-¿Y tú y tus padres se llevan bien? – El cuestionamiento le hizo girarse con algo de confusión, como si no hubiera entendido la pregunta en un principio. Arrugo el entrecejo, denotando que efectivamente, no le comprendía. – Digo, ¿no te molestan esas cosas? Se de muchos chicos que son constantemente comparados con sus hermanos. – Acabo por explicarse, haciéndose entender para con la joven.

-Ah… ¿te refieres a eso? – ya sabiendo a que se refería, regresó a su libreta en sus manos – Bueno, si, era normal que dijeran cosas como que Dipper siempre es mejor en la escuela, que se esforzaba mucho con superarse y parecidos argumentos, pero nunca fueron enserio conmigo. Soy bastante promedio con la escuela, me gustan las artes y socializar, así que solo dicen que están orgullosos de Dipper. Pero siguen esforzándose por cuidarme mas de lo que deberían. Me ponen mas reglas que a él y no me dejan hacer muchas cosas. – Al igual que Ford y Stan, de hecho, siempre era tratada como alguien a quien limitaban con ciertas cosas; sin embargo, ese verano pareciera que al menos sus tíos comenzaron a tratarla al mismo nivel que su gemelo, por lo que, no vio la razón de ponerse de mal humor.

-Bueno, quizás por que eres quien mas libertad pide. –

-¿Cómo? –

-Si, solo piénsalo, si tu eres quien mas libertad pide, es normal que a ti te pongan limites. A Dipper no se le puede poner eso, por que no pide nada. Además, por lo que me dijiste hace días, lo mismo te pasa con tus tíos, ¿no? Ellos también te ponen un poco mas de limites, pero no se quedan atrás con él. – Ahí estaba lo que ella misma se encontraba pensando, como si aquel rubio le hubiera leído la mente sin querer, expresaba lo que se estaba guardando, aunque no por ello le dio por completo la razón.

-Si, pero hay mas diferencias además de esa. – Era algo necia cuando se trataba de que le llevaran la contraria, sin embargo, si que tenia argumentos para el escenario que expresaba con algo de rencor.

-¿Ah, sí? ¿Cómo cuales? –

-Como la que me pusieron cuando iba llegando Dipper. Me dijeron que yo no puedo meter chicos a la mansión demasiado tarde, pero a él no le han dicho nada con que Pacifica y él estén bastante unidos y pasen noches juntos. – Y eso que no lo decía delante de todos, por que sabia bien cuando ambos salían por la noche en las veces que hacían pijamadas o cuando su rubia amiga se ausentaba mas tiempo del que uno pensaría cuando iba a por algo a la cocina o parecido justo en el momento exacto en que su hermano iba por algo a su cuarto.

-¿Pero tu para que quieres ese mismo permiso? –

-Para…- Cayo en cuenta de lo que le inquirió, junto a tiempo cuando se giro hacia su persona, encontrándose de esa manera con el rostro del muchacho, quien parecía haberse acercado para ver su dibujo, pero en vez de ello, dio de lleno con los ojos grises de la castaña, ojos que antes vio de cerca en el hermano de la misma, pero en los de ella veía un brillo mas intenso, algo diferente, algo que le hizo empezar a sentir nervios y un impulso intempestivo, que al igual que la joven, le hizo saltar hacia atrás en son de poner una distancia. – S-Solo, no me gustan las injusticias. – Sentía ese calor en su pecho, aquel que le hacia poner su rostro en un rojo mas intenso, que le hacia sudar y respirar con fuerza, además de, claro, hacer que sus pensamientos se vieran completamente en blanco.

-B-Bueno, pero te debieron de dar una libertad además de eso, ¿no? Como un "algo" especial que solo puedes tener tu, ósea, no se si me explico en verdad… Se te dio un limite, eso quiere decir que tienes un punto de flexión; el punto mas alto de tu libertad. – Balbuceaba, lo tenia claro, de la nada su mente se fue al caño en cuanto aprecio ese rostro bello y mirada ensoñadora, su pecho se movía agitado y la emoción comenzaba a hacer estragos en si, debía de calmarse, debía de decir cualquier cosa y pues, fue lo primero que se le ocurrió.

-Si, tengo algo así… Pero de nada sirve ahora que mis padres están en Gravity Falls. – Resoplo, por poco y no lograba concentrarse en cualquier otra cosa que no fuera la presencia de su acompañante.

-¿Pues de que se trata? – La pregunta se lanzo, pero no recibió respuesta, un nuevo mensaje llego, solo que ahora al teléfono de la castaña: misma joven que como excusa para su situación, extrajo su dispositivo móvil, lo leyó con rapidez y vio en este una forma de regresar al mundo real, claro que con algo de diversión extra, misma que al calmarse decidió por expresar en forma de una sonrisa divertida.

-Oye… Gabriel… ¿Por qué comenzaste a preguntar por mi familia? –

-Ah, eso… Dipper me envió mensaje para saber si íbamos a ir a la mansión para ir a cenar. – como si no se tratara de nada importante para su persona o para quien le acompañaba, expresó sus palabras con cierto aire de falta de comprensión al no saber el por que ella le cuestionaba eso -¿Por qué? – no hizo falta una respuesta, las cejas arqueadas de la joven le hizo darse un golpe en la frente un segundo antes de pararse y empezar a guardar su instrumento músical en su respectivo sitio – Lo siento. –

-Jeje… Descuida, Mejor vamos con los demás. – Reía por lo bajo, al final ella misma sabia que a ambos les habían enviado el mismo mensaje, solo que a ella le tardo un poco en llegar, así que tenia bastante presente que el muchacho se podía sentir mal al creer que por no haber recibido respuesta, su hermano decidió mejor contactarla en son de no seguir esperando.

De igual forma ella se dedicó a guardar sus cosas, al final si que le dio tiempo suficiente para poder realizar aquel dibujo con el cual se pudo distraer un poco y quisiera o no, el que su compañero de ese día había hecho un excelente trabajo al distraerla con su música, fue al final para su persona una tarde bastante amena, eso lo acabo de concretar cuando fue a tirar la basura de sus botanas.

Comenzaron a caminar hacia la colina en cuestión, hablaban un poco sobre el por que el joven no tenia por que disculparse por perderse en sus propios pensamientos en vez de pasar el mensaje que le habían mandado y en vez de ello, prefirieron solo dedicarse a preguntarse cosas de la vida, el por que ella empezó a dibujar, por que él comenzó a tocar la guitarra, las cosas de su pasado mas a fondo, lo que la muchacha se había dedicado a hacer durante el verano cuando no fue su gemelo con ella y de hecho, fue con esta ultima conversación cuando arribaron a la mansión justo cuando cruzaron por la puerta, dando de lleno con el chico del cual se trataba esa ultima conversación.

-Hola Dippsy, ¿Qué pasa? – Saludó la castaña al verle de pie frente el laboratorio de sus tíos, aunque con una actitud de secretismo que tenia, le hizo tener en su boca aquel cuestionamiento.

-Espera… - susurro cuando dio unos cuantos pasos hacia la pareja y espero a que saliera de aquella puerta cierto chico de cabellos rojos – ¿La agarraste, Marius? – Se respondió solo aquella pregunta al verle con una caja del mismo tamaño en sus manos.

-Ya. No se por que se les olvido sacar esto. –

-Bueno, supongo que no pensaron en que mis padres querían entrar al laboratorio mientras llegaban este par. – Aquello del final fue mas para los dos que estaban a su lado que para el chico que parecía tener prisa por subir las escaleras.

-¿Y que se supone que son esas cosas? –

-Lo que antes usaba Stan. Así que te darás una idea. –

-Así de ilegales, ¿Eh? – Subiendo las escaleras, siguiendo a los dos jóvenes junto con el rubio, completaba las cosas que se estaban diciendo.

-Justamente. Cosas que usaba de sus antiguos trabajos. Recuerda que estuvo a nada de ser mafioso de los años ochenta. –

-¿Entonces tiene cosas de mafioso ahí? – Fue ahora curiosidad de Gabriel la que hacia que una voz sonara en los pasillos de la mansión que iba con rumbo a la oficina del mayor en cuestión.

-Tiene cosas parecidas. Tiene una pistola-pluma, que dispara al parecer dardos con cianuro. – Llevaba rato cargando la caja y antes de ver a su hermana, había sido capaz de darle un vistazo rápido por encima y mientras subían las dos escaleras.

-No inventes. ¿En serio? – Se quiso abalanzar sobre de su amigo, aunque el hablar del otro chico se hizo frenar.

-Aquí tiene algo parecido a una cámara fotográfica-pistola. – Argumentaba con algo de extrañeza e incomodidad el joven vizconde, quien ahora abría con una mano la puerta y daba la oportunidad de que el pequeño grupo entrara a la habitación.

-¿Por qué Stan tendría esa clase de cosas? –

-Supongo que eran cosas que tenia de antes y que se quedo debido a que no las vendió en su momento, ya sabes, por lo de su trabajo de contrabando, recuerda que es en lo que mas se especializa junto con engaños y hurto. Además, no se ven como algo que se haya usado, se ven polvorientas y mugrosas, dudo mucho que tengan oportunidad de funcionar bien ahorita mismo. – Al igual que su amigo, colocó en el suelo junto con el mismo lo que cargaba.

-Creo que tienes razón. – Su gemela, parada a su lado se agacho apenas una fracción de segundo, solo para tomar entre sus manos aquel bolígrafo oxidado y con sus dedos, frotar este mismo objeto causando que el oxido manchara las yemas de sus dedos.

-Me sorprende que la tecnología de hace años avanzara tanto como para comprimir un arma tan dañina hasta ese tamaño. Me gustaría yo el poder guardar la espada en algo de ese tamaño. – Su amigo del instituto se volvió a verle con algo de diversión en la mirada con esa declaración.

-Bueno, si lo que buscas es tecnológica, te podemos ayudar, puede que incluso pueda hacerte una espada de bolsillo muy practica. O si quieres usar magia, bastaría con poder encoger la espada que tienes y desencogerla cuando quieras. –

-¿Puedes hacer algo como eso? – Maravillado, su amigo daba pasos de vuelta al pasillo, permitiendo que los demás le siguieran con unas sonrisas calmadas.

-Puedo hacer muchas cosas, además, con lo de los dementes estos, seria bueno que tengan un as bajo la manga. –

-Yo aun conservo la piedra que me diste, amigo Dipper. ¿No es ese un buen as bajo la manga? – Como fue algo fuera de lugar aquello, el castaño giro en dirección a su compañero a la par que le dedicaba una sonrisa divertida y una ceja arqueada.

-Marius, si quieres una mejora para tu espada solo pídela, viejo, sabes que no hay problema. – Pronuncio con algo de diversión al verle con dicho objeto mágico en la palma de su mano.

-¿Crees poder hacer algo para ambos? – Habiendo empezado una conversación entre los tres adolescentes sobre armas y como hacerlas lo mas destructivas y sutiles posible, la única chica del grupo decidió mejor sacar su celular y comenzar a mandarle mensajes a las demás chicas que al parecer, seguían en el estudio de su hermano.

-Creo que podemos conseguir algo para cada uno. Yo al menos puedo traer mi bastón de cualquier lado pero ustedes tienen que estarlas cargando y correr el peligro de que alguien los vea. – Volteaba a verles mientras decía aquello, pensando que si bien Gabriel podía guarda la espada que consiguió del evento en el teatro en su estuche de guitarra, este mismo diría que no sirve para aquello la funda en cuestión, por lo que, tratando de idear algo rápido, comenzó a divagar un poco en son de que continuaba la conversación, aunque claro, detallando para si el como su hermana cargaba con su bolso de dibujo al igual que su amigo con su instrumento musical, algo curioso ante sus ojos.

-Entonces…- Le sacaron de su mundo, ensimismado estaba en el par que se encontró, que ni siquiera notaba el como ya casi llegaban al final de las escaleras.

-Entonces, Marius, supongo que es hora de una pijamada de chicos. – Sacudió la cabeza un poco, ideando que quizás y aquello le serbia para mas de una cosa esa noche.

-¿Solo nos vas a usar de excusa para no estar con tus padres, no? – Y ahí estaba una de ellas, sacándole una pequeña sonrisa cómplice a la par en que giraba en dirección de quien se lo preguntaba.

-Me conoces muy bien Gabriel. –

-Condenado. – Acabo por burlarse el rubio mientras le daba un ligero golpe con el codo al castaño, mismo que termino por devolverle el gesto con bastante compañerismo. Consiguiendo que de esta manera el trio de muchachos no pudieran ver como la castaña se sonrojaba mientras veía su celular y releía demasiado aquel mensaje de parte de dos de sus amigas, cada una de ella, pareja de un chico que estaba caminando detrás de si. Y con ambas diciéndole que esa noche podía buscarse el estar a solas con cierto chico que ahora le preguntaba a su hermano si acaso era posible hacer su futura arma tan practica como para guardarla dentro del bolsillo y este le cuestionaba si acaso quería que fuera lo mas sencilla posible o con algunas actualizaciones futuristas que podían ser dadas por su mentor.

Ocultaba un poco su pena y su rubor bajo su cabello, quienes reían tras de si ignoraban aquello y para su persona, aquello era lo mejor par su mente. Pues mas que nada, sus dos amigas que le aguardaban ahora al final de las escaleras parecían no cohibirse al momento de recalcarle el hecho de que ellos dos comenzaban a comportarse demasiado cercanos, tanto como para que señalaran ellas dos algo que les parecía obvio aquel sentimiento que continuaba ignorando y negando.

Cuando estuvieron todos en la sala de estar, o al menos, todos los jóvenes que arribaban de diferentes lugares; llegaron a su encuentro los mayores que retornaban de la parte baja de la residencia, mismos de los cuales tres de ellos parecían sorprendidos y casi perplejos. Cuando los menores de la familia vieron dichos rostros en sus padres y abuelo, no hicieron mas que reírse por lo bajo y suponer que se habían maravillado con la cantidad de tecnologías de carácter futuristas que adornaban las paredes del sótano gracias al gran tiempo libre que tenia Ford durante los viajes que había tenido y, por lo que dijo el mismo anciano, gracias a la ayuda de su muchacho le había brindado durante el verano.

Aunque eso paso a segundo plano para el grupo, pues ya que estaban todos reunidos, acordaron los mayores mejor el ponerse en camino hacia el comedor con la finalidad de poder comenzar a comer. Y a pesar de que les pareció algo raro a los padres de familia, al llegar al espacio dicho, vieron el por que también habían ido los amigos de sus hijos: el lugar era demasiado amplio y con lugar para todos, mismos quienes comenzaron a sentarse de la mejor manera para pasar el rato. Los empleados de la mansión comenzaron a llevarles la comida, causando una sensación medianamente extraña en el matrimonio presente. Por supuesto aquel detalle fue pasado de lado por los Pines que ya tenían tiempo en aquel pueblo y únicamente decidieron solo permitir que la situación avanzara de la mejor manera posible.

Pasado el rato, frente al hotel de Marius y Gabriel;

-Me sorprende que no pusieran mucha resistencia tus padres. –

-Supongo que se les hace particular el que yo les pida algo relacionado a amigos y cosas así. –

-En eso tiene razón, si lo vieras como es en Piedmont, te sorprenderías tan siquiera de verlo sonreír tanto tiempo y tantas veces. – Gabriel llegaba a la acera con su maleta en el hombro, mostrando un ligero pico que sobresalía por tener su espada guardada muy a la fuerza. La guitarra la había dejado en la mansión, no veía mucho el caso de llevarla dando vueltas y a decir verdad, algo en si, en su pecho mas bien, le decía que quizás y seria lo mejor el buscar un momento para tocar dentro de la residencia de verano de su amigo.

-Eso no importa ahora. El caso, por lo que parece, en tu mochila ya esta guardada tu espada, ¿eh? – Lo ultimo, sonando mas junto a una risotada que soltó al señalar con la mirada la protuberancia de su equipaje.

-Ja ja… ¿Divertido, Pines? – el rubio se dio un tiempo para tratar de acomodar en su espalda lo que llevaba consigo – Las espadas japonesas tienen una funda demasiado gruesa debido a la hoja misma. –

-Bueno, eso cambiara ahorita. Le dije a Ford por mensaje lo de modificar estas cosas, me dijo que cuando llegáramos a la mansión estemos un rato en mi cuarto y cuando me mande mensaje, iremos a su laboratorio, ahí tendrá herramientas y demás cosas con las que podemos trabajar. –

-Pensé que tendrías las cosas en tu cuarto para trabajar. –

-Tengo unas cuantas cosas. Pero son pequeñas, no es nada del otro mundo, para trabajar con metales necesitamos algo mas… "pesado". – Levantaba los dedos al momento de decir aquello, en realidad estaba algo emocionado, a decir verdad, le gustaba mucho la idea de replicar cosas parecidas a los videos que había en internet sobre armas replicas de los videojuegos mas fantaseosos.

-Yo digo que necesitamos algo para mantenernos despiertos. – Estaban ya caminando hacia la mansión, y justo fue ese momento cuando estuvieron delante de una tienda en la cual se podían ver con facilidad estantes de frituras y refrigeradores con refrescos que tentaban la glotonería del citadino.

-Solo quieres justificar tu adicción a las frituras, tu no vas a hacer nada. – Explicó un instante antes de ver junto con su amigo pelirrojo, aquel chico ya estaba caminando hacia la entrada del local.

-¿Van a querer algo, o no? – Se medio giro a ambos cuando estaba por desaparecer de su vista.

-No. – Finalizaron los dos para cuando soltó la puerta y se les perdió.

-Así mejor… - Fue apenas un susurro audible para su propia persona, pues consideraba que el estar solo en aquel lugar le daba la oportunidad de hacer pasar desapercibido ciertas bolsas de gomitas de azúcar con forma de osos.

Tenia el celular en una mano, así que le era posible leer el mensaje que recién le había llegado, una muy pequeña lista de productos que estaba recogiendo en ese momento junto con otras improvisaciones suyas, como lo era una botella de bebida deportiva, unas cuantas frituras y galletas con chispas de chocolates. Todo lo coloco en el mostrador al mismo tiempo en que se decía a si mismo, que si, fue buena idea dejar su guitarra en la mansión.

Y para cuando hubo salido de la pequeña tienda, encontró al par de amigos platicando sobre las mejoras que podían hacer, al final eran dos polos opuestos él y aquel muchacho de cabellera pelirroja, por su lado, quería algo mas tecnológico y por lo que escuchaba, el chico que estaba con ellos quería conservar la magia que portaba su espada, hecho que le parecía bien a el castaño que andaba con ellos, pues según en sus propias palabras, lo mejor era estar lo mas equilibrado posible con respecto a lo que se podría tener para pelear.

-¿Vamos a entrar por la puerta principal? – Claramente el comentario se hacia para que se fijaran los tres en la protuberancia en aquella maleta que reposaba en la espalda de uno de ellos.

-Solo actúen con naturalidad, puede que ni nos encontremos a nadie. – Comunicaba mientras con su reloj abría las puertas delanteras, permitiendo que comenzaran a andar hacia el interior.

-Si, solo tenemos armas en las mochilas, no es nada para lo que sentirse inquietos. – El rubio fue el primero en soltar una pequeña risa contagiosa para sus amigos, quienes no dejaron pasar la oportunidad para seguirle el juego.

-Y buscamos mejorarlas para hacerlas mas letales, cosa de nada. – Fingía restarle importancia con ese comentario aquel barón de Austria, levantando un hombro y una mano como si de una charla cualquiera se tratase.

-Lo mas normal del mundo, ¿No? – Finalizó el castaño, casi al borde de la risa con lo mencionado.

Y claro, las burlas de los muchachos continuaron escuchándose a lo largo de su travesía en el interior de la mansión, aquel que resultaba ser el anfitrión de los dos jóvenes que no estaban tan familiarizados con el pueblo, se percato de que había algo de ruido en la sala de estar, concretando que los adultos se encontraban en esta debido a que aun era algo temprano para irse a dormir.

Pero aquello no representaba para nada algo relevante de su atención, el trio sentía mas relevante el llegar pronto a la habitación del castaño, que cuando se hubo hecho esto, se relajaron lo suficiente como para dejar las cosas de lado y comenzar a moverse por el cuarto para ponerse cómodos por el sitio. Marius se coloco cómodamente cerca del balcón para sacar su celular con el fin de poder contactar con cierta castaña con fuerza increíble y sobre humana. Por otro lado Dipper activó cierto compartimiento secreto en su cama con el fin de mostrar una pantalla plana lo suficientemente grande como para sorprender a su compañero de instituto.

Quien al ver dicha acción, solo pudo poner una cara con un ceño neutro a su amigo, mismo el cual respondió con una risa por lo bajo antes de sacar su computadora y un par de mandos de videojuegos. Con eso, él por su parte empezó a sacar de su maleta la bolsa de frituras y chucherías que hubo comprado; la noche empezaba para ellos, jugaron un par de partidas antes de que el vizconde condujera su presencia a la cama de su anfitrión y al verle perder, pedirle el mando dejando de lado su dispositivo móvil.

Causando de esa manera que fuera turno del chico Pines para sacar su teléfono y comenzara a platicar con su pareja, chica con la que se compartía el detalle que esa noche iba a pasarla en el laboratorio de su tío para modificar las armas de sus amigos y de paso, platicaría con él sobre los problemas que se generaron ahora que sus padres hubieran llegado al pueblo. Y claro, fue cuando estaban hablando de ellos cuando su hermana le envió un mensaje diciéndole que estaban por subir todos a las recamaras menos Ford; así que de manera rápida, inspeccionó con la mirada su propia habitación para saber si acaso había algo fuera de lugar que pudiera generar un conflicto con sus progenitores, pero al ver que las maletas de sus amigos solo asomaba ropa y que en su escritorio solo hubieran cosas de electrónica y sus diarios, solo le basto el desconectar rápido su computadora de la televisión.

-Vean a la computadora. –

-¡Oye! – Gritaron ambos antes de hacer lo que decía su compañero.

-Ya les dije que vieran la computadora, total, es lo mismo. – Caminó rápido por su habitación, accionando de nueva cuenta el compartimiento secreto para ocultar la pantalla, lo ultimo que quería, era dar la impresión de que estaba mucho mas cómodo de lo que sus padres querían.

Se fijó por ultimo en aquella jaula de aves que se encontraba en su recamara y en cierta criatura que se encontraba viéndole de forma curiosa. Si, le había traído alimento y demás cosas, sin mencionar de que al parecer los trabajadores de la mansión se encargaban de su limpieza, pero eso no quitaba el hecho de que en ningún momento menciono la existencia de la criatura en cuestión a sus progenitores, claro que, a ellos en ningún momento les había pedido una mascota, caso contrario a su gemela, quien hasta un cerdito que fue creciendo considerablemente llevo a su hogar en los suburbios; quiso comenzar a idear la forma con la que lidiar con su mascota.

-La pantalla de la computadora es mucho mas pequeña y yo estoy hasta en la cama. – Ni siquiera veía como se encontraban esos dos, discutía consigo mismo el que hacer con su confiable ave pero no daba con nada en concreto, menos pensando en que en algún momento le verían.

-Mal para ti. – Se mofo Gabriel antes de inclinarse hacia delante y semi taparle la vista.

-Eso es… trampa…- Luchaba por ver mientras se revolcaba en la cama y escuchaban los dos la puerta abrirse y veían unas cuantas sombras sobre ellos.

-Les va a hacer daño ver la pantalla tan de cerca y forzar así la vista. – Una voz de hombre adulto que uno apenas conocía y el otro por no conocerle siquiera, volteo a ver la puerta para divisar de quien se trataba el interlocutor, aunque mas escucho el grito de victoria del joven con quien competía.

-¡Si! – Celebro el rubio.

-¡Oh, por favor, eso no se valía! – Se puso de rodillas en la cama, levantando los brazos en dirección al aparato electrónico y buscando alegar en contra de aquel al que le iba ganando y lo hubiera logrado de no ser por el tercero en la habitación, o mejor dicho, el cuarto.

-Se que es malo, pero estaban usando la pantalla de la sala así que decidimos hacerlo así en la computadora hasta que pudiéramos bajar. – El hijo del matrimonio que yacía ahora próximo a ellos, se encontraba respondiendo aquello mientras cambiaba la mirada entre su padre, quien había dado un par de pasos dentro de su habitación, su madre, quien permanecía en el pasillo y su hermana, misma que permanecía casi en su recamara mientras intercambiaba la mirada entre ellos y su celular.

-Ah, ya veo, hijo, bueno, ya pueden bajar. – Parecía que terminaba de inspeccionar con la mirada el lugar, dejando entre ver que lo que mas le gustaba parecía ser aquella pintura que tenia consigo sobre su escritorio, aunque mas parecía hacerlo con algo de cansancio, pues por mucho de que le pusiera nervioso aquello, no deparaba en lo que realmente le causaba ansiedad.

-De acuerdo. ¿Ya van a dormir? – No le prestaba mucha atención a aquello, sabia que lo haría para saber un poco mejor el como se encontraba viviendo durante el verano y era mas como una obligación que otra cosa en si.

-Ya, ha sido un día demasiado largo y viajamos demasiado en auto.- Puede que por eso mismo no dijera nada del ave o que incluso por que él estaba delante, ni siquiera eran capaces de verla bien. Lo cual era bueno, le daba chance de decirles de la misma de una forma mas calmada y sin que se generara otra fricción entre ellos.

-Bueno. ¿Y tu Mabel? – Los tres chicos ya estaban mirando en dirección de la castaña por entre los padres de familia, uno de ellos incluso poniendo en pausa el videojuego.

-Pues si van a bajar, puedo acompañarlos un rato hasta que me de sueño. –

-Si es el caso, entonces no se desvelen hasta muy tarde, chicos. Que tengan una linda noche. – Aquella mujer de mirada agradable ya estaba por ir en camino al cuarto que le habían dicho que era suyo y de su marido, quien en ese momento comenzó a ver a los muchachos y finalmente se dirigió a los gemelos.

-Si, que no pase nada malo, ¿sí? – Lo ultimo lo pronuncio mas como un regaño a entendimiento de los adolescentes, mismos que se pusieron uno aun lado del otro.

-Si, papá, buenas noches. – Dijeron los gemelos al unísono, y moviendo la cabeza hacia arriba.

-Buenas noches. – Pronunciaron los adultos antes de desaparecer del pasillo por la puerta de su habitación, dejando a los menores en aquel pasillo, viendo con curiosidad, si acaso ese era un buen momento para poder llevar a cabo su labor.

-Marius, Gabriel. - Habló cuando el silencio hubiera gobernado por mas de diez segundos, incitándole a los dos muchachos a su mano derecha para que comenzara a tomar las cosas de su habitación, uno, las dos armas que tenían que modificar y el otro, comenzó a cargar los componentes de computo con el que la única chica presente se decidió a ayudarle. Por otro lado, Dipper, fue hacia su escritorio para tomar del mismo varias notas y su mochila en la cual yacían guardadas unas cuantas cosas de índole mágico. Tenia ya unas cuantas ideas para realizar, pero quería un poco mas de tiempo con sus amigos para saber bien como personalizar las armas de acuerdo con los gustos de estos dos.

-Oh, espera…- De la nada esas palabras salían, Gabriel se regreso a su habitación para tomar de la misma su guitarra, aunque esta misma la abrió y de forma hábil, procedió a poner dentro las armas.

-Buena idea, así nadie sospechara nada.- Dipper alabo aquel acto antes de comenzar a caminar hacia las escaleras, ignorando como el rubio veía de forma directa a la chica presente, platicando quizás de forma telepática, por que aunque no dijeron ninguna palabra, a ambos les apodero un potente rubor en sus pómulos. Y aunque no se quedaron mucho tiempo ahí, tampoco dejaron de tenerlo para cuando empezaron a descender, pero si cuando ya se encontraban en la sala del recinto, dando de lleno de esa manera con la imagen de sus tutores de verano aun conversando con el abuelo de los ya mencionados.

-Vaya, pensé que se habían ido a dormir. Je, ¿poniéndose aun al día? – Quien dirigía el grupo de adolescentes daba unos cuantos pasos para verlos, notando así la amenidad con la que contaban los mayores, parecían que ni siquiera notaron cuanto tiempo llevaban platicando.

-Algo así, muchacho, ¿Por qué bajaron? – Su abuelo le realizaba aquella pregunta mientras guardaba para si unas cuantas risas generadas por su nieto, por que efectivamente, aun tenia mucho que contarse con sus dos hermanos mayores.

-Pensábamos que ya se iban a ir a dormir, así que bajamos con la intención de usar la televisión para jugar videojuegos, pero viendo que quizás y no es una opción, puede que vayamos a mi estudio por el momento. – una de sus manos por atrás le indicaba a sus acompañantes que tenia una idea, por lo que sin dudarlo, empezaron a hacer lo que decía el castaño – Por cierto, tío Ford – su mentor giro para verle con curiosidad, encontrando así una sonrisa calmada y que le indicaba completa confianza - ¿Puedo ir por algo a tu laboratorio? – y cómplice, así podía definir la sonrisa del menor.

-Claro chico. Si necesitas unas herramientas o equipo, están en las estanterías o en la mesa de trabajo, con cuidado, ¿sí? – Una mirada por encima de sus lentes fue suficiente para que él saliera de ahí siguiendo al grupo mas ruidoso de la mansión.

-Le tienes mucha confianza al chico, ¿Eh? – Su hermano menor le cuestionaba aquello con una ceja alzada, los tres permanecían en los sillones, con tazas de café en las manos, indicando una larga velada, pero no era para nada algo que le disgustase, tampoco lo era el ver como su sobrino nieto pasaba corriendo con una espada de estilo oriental junto a cierto rubio, pasando desapercibidos para sus hermanos que le acompañaban.

-¿Qué te puedo decir? Desde el primer verano al que vinieron a quedarse demostró ser un pequeño bastante emocionado cuando a los misterios y las investigaciones se trataba. – Le recordaba por un momento a como era en ese entonces, varios centímetros mas bajo de estatura, con un deseo por seguir aprendiendo mas cada día a la par en que se divertía con un juego de mesa bastante divertido a su parecer.

-Lo que querrá decir es que se parece mucho a él. – su gemelo interrumpió la nostalgia mental que estaba teniendo, obligándole a volteársele a ver – El chico antes pasaba con la mirada puesta en los libros, andando en el bosque buscando cosas fuera de lo normal, metiéndose en problemas por andar haciendo eso, no fue si no hasta este verano cuando lo hemos visto tanto tiempo afuera de sus cosas: y eso es un decir, claro, por que ha ayudado al par con sus experimentos, le han explotado cosas y si no fuera por la chica, él ni siquiera pasaría tiempo en algo que no fuera el estudio. – Entre broma y realidad proliferaba aquello, recordándole sutilmente al doctor presente el por que no pudo llevar a nadie al baile del instituto y que, aun cuando fue con la esperanza de socializar, le lanzaron ponche de frutas encima; claro que aquello parecía ser mas una broma entre los dos, pues el tercero en cuestión cayo nuevamente en cuenta de lo que pasaba con su nieto.

-Cierto, eso me tiene aun sorprendido. El muchacho y la joven con la que se encontraba… ¿Ellos dos desde cuando…? – La pregunta la lanzaba al aire, esperando una contestación o atisbo de esta por parte de aquellos dos que se veían curiosos, sin embargo, al solo recibir silencio, prefirió continuar. – Digo, no lo he visto demasiado en casa, pero se que no era muy apasionado por encontrar dichas emociones cuando esta en california… Y aquí… Lo veo reír, lo veo enojarse, lo veo ponerse serio, lo veo… vivo; al chico. – Muy diferente a como se encontraba en su hogar, donde por lo general se mostraba absorto, perdido e indiferente.

-Lo que pasa es que encontró un lugar en este pueblo… Quizás parecido a mi cuando me mude en aires de mi investigación. – nuevamente, nostalgia le llegaba, aunque en esa ocasión no se dejo sumergir demasiado por la misma – O contigo, cuando te mudaste a California. – Le daba la pauta para que regresaran a la platica sobre sus vidas, no podía negarlo, al igual que él, se mostraba bastante curioso de lo que había sido de él durante esos treinta años sin verse; por su puesto que eso no lo sabia él.

-Si, je, ya lo creo. ¿Ya le contaste a Stan de eso? – Volteaba curioso a verlo, notando como su rostro de alumbraba con algo de nostalgia, contagiándole a los demás con dichos aires.

-Si, pero… - Ya lo había platicado con su hermano unos cuantos minutos; menor que él, y le había pedido que de ser posible, le dejaran contarle toda su vida, mas que nada, por que también le animaba la idea el poder conocer mas al menor.

-Pero quisiera que lo hicieras tu, cuenta tu vida, adelante, quiero saber como pasaste de ser un chico que me busco a escondidas de nuestro padre a ser el abuelo del par de revoltosos que ahora tenemos viviendo con nosotros en los veranos. – Risas fue lo primero que se escucharon por parte de los ancianos, calmándose solo cuando hubieron transcurrido unos cuantos minutos.

-Bueno… ¿Por donde empiezo? – Sobaba el bastón que tenia consigo, ya de una sola tarde en la cual no paraban de platicar sentía que sus hermanos habían estado en contacto consigo desde siempre, y era ahora su turno de contar una historia un poco mas aburrida en comparación con las maravillas que vivieron ese par en cuestión.

-¿Qué tal… por el inicio? – Y fue con eso lo que comenzó la platica nuevamente, ignorando lo demás, tanto el reloj que comenzaba a moverse rápidamente como cierto rubio que subía a la sala de estar en son de encontrar el extintor para llevarlo a la zona inferior de la mansión. Corriendo sonoramente pero sin llamar la atención de los mayores que profundizaban la charla cada vez mas.

Detalle que tampoco presto mucha atención el adolescente, quien raudo corría escaleras abajo mientras trataba de descifrar el como funcionaba aquel aparato. Y aun continúo intentando a pesar de que su amigo le decía que todo estaba bien y que solo era un exagerado. Ese mismo castaño con gafas oscuras que le permitían soldar sin problema mientras daba unos toques finales al acero entre sus manos.

-Bueno, sin duda una persona de la región a la que le pertenece esta espada se sentiría insultada al ver lo que hice tan poco tradicional, pero esto servirá para el caso que tenemos entre manos. – Una serie de componentes mecánicos se encontraban a su lado. Sabia que era lo que mas le gustaba a su compañero de clase, por eso, modifico el mando de su arma para poner un mecanismo en le cual permaneciera guardada la hoja de esta, solo para que de un blandeo esta saliera.

-¿Seguro que servirá? – No muy confiado por el método que había usado su compañero aun si se encontraba liviana y fácil de transportar al tener solo un mango de espada, no creía que en una pelea como las de la otra vez esta durase mas de un simple golpe.

-Pruébala. – Le retaba. No necesito de mucho tiempo en verdad, había reemplazado la hoja original con una mas delgada y hueca, aunque afilada, todo con la intención de que pudiera guardarse en el pequeño compartimiento que tenia en sus manos.

-Pues pareciera mas de juguete… - quería continuar, pero al momento de sacar la espada completa a como le decía su amigo, comenzó a sentir un ligero calor en su mano, mismo calor que termino por presentarse como una descarga eléctrica que envolvía el arma y la pintaba de un ligero color rojo – aunque ya no parece como un juguete. – Se mostraba hipnotizado por el espectáculo que le brindaba aquello, pasando por completo del como Dipper danzaba por el lugar moviendo la cortadora, cierra, lijadora y otras cosas que uso para su construcción.

-Y no lo es, úsala solo contra los lunáticos, ¿sí? Es una aleación de metal que tenia Ford entre sus cosas, algo de acero, algo de carbono y algo de plata, entre otras cosas. La electricidad no la podía controlar, pero debía de ponerla para que hiciera reaccionar la hoja de la espada y la hiciera tan resistente como una normal, así que preferí solo direccionarla a través de esta para que sirviera como un doble aditamento por si solo quieres aturdir a alguien o dañarlo en serio. – Daba su catedra mientras le veía como niño pequeño con algo nuevo en sus manos, maravillado por lo que pudiera hacer con esta en su posesión. – Para guardarla solo pon ambas manos en el mango y haz rosca con la parte de abajo girando en dirección contraria a la de arriba, eso retraerá la espada para ocultarla. – Y ahora que su explicación había finalizado, comenzó a poner en la mesa de trabajo su mochila y cosas variadas que había traído del bosque, tenia una idea de que hacer para la espada de Marius pero primero necesitaba consultarlo con el mismo.

-Vaya, cool…- Se le escucho proliferar al poco rato de que hubiera acabado de explicarle las cosas, solo para comenzar a sentirle un poco mas cercano a su persona. – ¿Esas son cosas para lo de Marius? – Al ver que no le dijo nada, supuso que ahora si había acertado con el nombre de su amigo.

-Sip. Ahora que vayas para arriba ten cuidado con la sala, no se si aun estén todos ahí, ve por Marius y dile que baje, si alguien que no sea Ford o Stan pregunta por nosotros manda un mensaje y diles que nos perdimos haciendo algo en mi cuarto, ya me encargare yo después de eso. – Ignoraba ahora él la forma en que su camarada yacía sacando apenas su celular.

-Bueno, no va a ser necesario ser tan cuidadoso por que ya es algo tarde. Pero bueno, yo me encargo viejo, tu con calma. – Su andar le llevo a la superficie, encontrándose con las luces apagadas y un silencio profundo, ya era algo tarde, así que no le sorprendía aquello, por mucho que los ancianos tuvieran buena vitalidad, tampoco eran de acero.

Así que, sin querer perder mas tiempo tanteaba por la penumbra del lugar, andando lo mas cuidadosamente posible hasta donde recordaba que se encontraba el estudio de su anfitrión y en donde permanecían platicando mientras veían una película, aquella castaña y ese pelirrojo tan peculiar, mientras que en la computadora de quien se encontraba trabajando se mostraba una serie de videos de internet bastante entretenidos.

-Ah, volviste. Se tomaron su tiempo. – Alegre como siempre, aquella chica tan ensoñadora y calmada, ladeaba un poco su cabeza, ensimismándolo en su carisma, de la cual a duras penas logro salir para voltearse hacia quien los acompañaba, aunque no lo haría por mucho tiempo.

-Dipper se tomo su rato haciendo sus cosas con la espada, así que entre preguntas de lo que me gustaría ni siquiera nos dimos cuenta de como paso el tiempo tan rápido. Pero, pues, ahora quieres que vayas al laboratorio, es tu turno. – Dirigiéndose al extranjero con algo de calma, una falsa, pues la idea de pasar un rato a solas con aquella muchacha ahora le ponía agitado, nervioso, como si quisiera que algo saliera en concreto, bien.

-Entonces supongo que mejor no hacerlo esperar, ya es algo tarde. – de un brinco salió de su lugar solo para agarrar aquel estuche de guitarra, misma que decidió que era mejor extraer para tener una mejor forma de apoderarse de su arma tan preciada – Así que, nos vemos en un rato. – Una despedida rápida era lanzada pocos segundos antes de llegar al pasillo por el cual había arribado el citadino, permitiendo que el par ahora se mirase con algo de intriga y emoción que seguían sin concretar.

-¿Q-Quieres…? – empezó a cuestionar él, ganando una mirada risueña y con mejillas sonrojadas por el animo- ¿Quieres ir a ver las estrellas? – Estaba ya cerca de la castaña, sus pasos le encaminaron de forma instintiva a su instrumento musical tan ameno a su persona, por lo que, sin soltarla, le extendió la mano a la joven Pines, teniendo un rubor potente en su rostro mientras lo hacia.

-Claro. – Fue una contestación simple, lo sabia, pero fue suficiente para hacer que su ritmo cardiaco se acelerada con sobremanera al igual que lo hacia el de ella, quien con su cabello guardaba su rostro colorado de quien le daba esa invitación.

Partieron entonces de ahí, dando pasos dudosos de lo que se encontraban haciendo para poder arribar en esa extensión de la mansión. La noche les acobijaba, las estrellas figuraban en el firmamento con intensidad para los dos y la luna les arropaba alumbrándoles con sobremanera lo que tenían ahí consigo, siendo en el caso del rubio, una castaña de figura increíble, mirada perdida y sonrisa plateada, encantadora con sobremanera y con un sonrojo encantador. Y para ella, aquel muchacho de buena complexión, mirada determinada y cautivadora, en una de sus manos sostenía su guitarra, ni siquiera le había visto que la traía consigo, pero ahí estaba con ella en sus manos, ahora guardándola contra su pecho para comenzar a entonar una canción conforme se acercaba a ella, casi al doble de dista de la puerta del patio trasero que él.

Era una sonata rápida, armónica, le encendía el pecho el oírla, y mas le encendía el empezar a escucharle cantar, era suave, cautivador, cada paso le ponía mas nerviosa por alguna razón. Y por algo que sabia bien, tenia miedo, miedo de volver a sentir lo que otrora le hizo mucho daño, miedo de que las cosas volvieran a salir mal.

Swinging in the rain
Humming melodies
We're not going anywhere until we freeze

I'm not afraid, anymore
I'm not afraid

Forever is a long time
But I wouldn't mind spending it by your side

Y de repente, sabia que él también tenia miedo, miedo de sentir algo parecido a lo que tiempo atrás le daño, le torturo y le hizo prisionero. Volteo su mirada concentrándose en aquel par de ojos avellana que ahora tenia mas cerca de si que antes, casi en contacto si no fuera por la guitarra que no paraba de rasguñar con tanta facilidad. Si, tenían miedo los dos, pero él ya lo estaba buscando dejar atrás, él estaba ahí y sabia que era con una intención en si, una subliminal que se decía con aquella letra.

I'm not afraid, anymore
I'm not afraid

Forever is a long time
But I wouldn't mind spending it by your side
Tell me everyday I get to wake up to that smile
I wouldn't mind it at all
I wouldn't mind it at all

Estaban rodeados de los muebles de patio, casi cerca de una mesa en la cual comieron todos hacia apenas poco tiempo, y lo que mas le llamaba la atención de todo ese escenario, eran las lagrimas que ahora resbalaban de sus mejillas enrojecidas y encendidas con fuerza. Si, sentía miedo, agitación, confusión, terror, pero por encima de todo, sentía algo mas hacia él, algo que ahora ya no quería seguir negando, algo que desde hacia tiempo no sentía o por lo menos, no se permitía sentir. Y el mismo caso era para él, no existía a su parecer un momento perfecto para comenzar a hacer algo, lo tenia presente, pero siempre se puede crear uno de la nada.

Lo supo en cuanto comenzó a tocar y le vino aquella canción en la cabeza, aquella que tenia por titulo el que ya no le importe nada mas: aquella que le incitaba a solo, soltar las cosas malas y arriesgarse por lo que creía sentir en ese momento; mas ahora que tenia delante a Mabel, que no deparaba ni siquiera en limpiarse las mejillas, solo se quedaba ahí, mirándole con insistencia y con una mirada brillante, llenando de un profundo calor su pecho, al cual dejo en descubierto cuando hubo acabado con la sonata, ya no había mas que decir, nada mas que hacer, solo dejar su guitarra aun lado. En un vago intento de dejarla recargada en la mesa, pero se callo al no ponerla ni siquiera bien, por supuesto que eso no fue de importancia para ninguno de los dos.

El par solo se fue acercando un poco mas cada vez, quedando con los rostros casi pegados. Gabriel alzo ambas manos, tomando el rostro de la chica y limpiándole las lagrimas que como pequeños ríos parecían no querer detenerse; incitándole a inclinarse un poco a su persona, besando las enrojecidas mejillas, para finalmente, quedar con sus labios casi pegados a los de ella, sus ojos se fueron entrecerrando al igual que los de la joven, se estaban dejando llevar, no querían hacer nada mas, que finalizar con un beso, uno ligero pero intenso, lleno de sentimientos.