Capítulo 55
Nada bueno
A quien pueda interesar, las canciones con las que escribí este capítulo fueron:
Empire – Beth Crowley
I scare myself – Beth Crowley
ATENCIÓN, la historia que empezó en MI ANGEL GUARDIAN y que hasta día de hoy continúa con MI LUZ EN LA OSCURIDAD tendrá una tercera y última temporada que por lo menos de momento se llamará MI RAZÓN.
Ya está, fin del comunicado almas corsarias.
Silencio, todo lo que hay en mi mundo es silencio, supongo que con toda la intención de hacerme sentir que desaparezco lentamente, como si me ahogara en la oscuridad de este armario.
Llevo encerrada aquí días desde que se entretuvo jugando conmigo, el dolor de mi mano por mis dedos perdidos me taladra los oídos aunque ya no me produce ganas de vomitar constantemente, por contra, a veces al apretar el puño siento que están ahí, tengo que pasar mi mano sana sobre el vendaje para convencerme de lo contrario.
Para recordarme que mi supervivencia y la de los otros depende justo de eso, del dolor que sea capaz de soportar antes de tener la ocasión de ser yo quien se lo inflija a Ethan.
Mi hermano está convencido de que está construyendo un imperio sobre la sangre de aquellos a quienes amo.
Se equivoca, miro la oscuridad sintiéndome parte de ella.
Porque cada pedazo de mi alma que él rompe, yo la afilo y lo convierto en un arma que Ethan no está preparado para esquivar.
Y cuando llegué mi momento no dudaré, le veré morir con mis propios ojos aunque para conseguirlo tenga que irme al infierno con él.
….
Un nuevo día comienza y me otorga una nueva oportunidad para atormentar a los demás, respiro hondo mirando por la ventana, -¿qué piensas hacer hoy?- Me pregunta Carol desde el lugar en el que permanece esposada la mayor parte del tiempo cuando no está curando a alguien.
-Nada bueno.- Respondo dejándola allí sin prestar apenas atención a Chin cuando salgo de mi despacho.
-Jefe,- se atreve a llamarme al fin cuando estamos ante la puerta del armario en el que tengo encerrada a mi dulce hermanita.
-¿Sí?- Pregunto con desinterés.
-Ya tenemos listo lo que nos pidió, ¿dónde quiere que lo dejemos?-
Finjo que medito un poco sobre ello mientras jugueteo con las llaves en mi mano, -en la sala en la que está el manco,- respondo ya que sé que él no se ha molestado en aprender sus nombres. –Dime una cosa,- fijo mi mirada en la cerradura. –Si pudieras volver al día en que me conociste, ¿intentarías matarme?-
-No.- Dice en un tono neutro. –No habría podido, en su momento lo supe, por eso no quise tentar mi suerte haciendo una estupidez como esa.- Asiento pensativo.
-¿Y qué crees que haría el pequeño Pete?- Esta vez Chin sí que le da vueltas al asunto.
-Seguramente de poder volver atrás saldría por la puerta por la que entramos a este edificio.-
-Sí, sin duda sabiendo lo que sabe ahora lo habría intentado, aunque claro está, eso le habría valido un tiro en la nuca.- Por primera vez en toda la conversación le miro a los ojos. –Vete,- sin replicar se da media vuelta alejándose tan deprisa como puede.
No me cansaré de reconocer que Chin es un hombre tremendamente útil para las tareas anodinas, no obstante empieza a cansarme.
….
Cuando las voces finalmente se apagan al otro lado de la oscuridad, la puerta se abre dejándome ver al monstruo que tanto me ha quitado, y que tanto tiene que ver con quien soy hoy.
-¿Preparada para jugar un poco con tu querido hermano mayor?- Me pregunta burlón, creyendo que estaré asustada después de lo que me hizo la última vez.
Pero no, lo que estoy es tranquila, porque ahora sé que yo soy mejor jugadora que él.
-Claro,- digo levantando mi mano derecha para dejar a la vista mi vendaje, -yo la ligo.- Digo lanzándome hacia Ethan con la cabeza directa a su estómago mientras protejo mi mano herida pegándola a mi pecho todo lo que puedo.
No sé esperaba esa reacción por mi parte, así que consigo hacerle chocar contra la pared contraria antes de que a base de puñetazos en la espalda consiga dejarme encogida en el suelo.
Pase lo que pase ahora da lo mismo, porque he sido yo la que ha dado el primer golpe, y eso no va a olvidarlo.
….
La sorpresa me nubla la mente al sentir el dolor que me provoca en el estómago que ella me haya golpeado con su cabeza como si fuese un ariete humano.
Cuando reacciono comienzo a darle puñetazos en los riñones para hacer que me suelte, pero mientras hago eso no dejo de preguntarme, ¿cómo se ha atrevido? Después de lo que le hice debería estar rota. ¿De dónde ha sacado el valor para encararme?
En cuanto la veo acurrucada en el suelo la cojo del pelo para obligarla alzar la cabeza y en cuanto lo hace comienzo a asestarle un puñetazo tras otro.
Uno, dos, tres, cuatro… Crack, el hueso orbital de su ojo derecho se rompe.
Ginny cae sobre el lado izquierdo de su cuerpo con la respiración acelerada, pero sin suplicarme ni una sola vez que pare, que por favor me detenga.
Así que desde el suelo la golpeo dándole patadas, pero a aparte de proteger su mano de mí, nada, ningún signo de miedo.
Solo una resistencia feroz.
Así que de nuevo la cojo del pelo para esta vez arrastrarla por el pasillo, ella gruñe y me araña con su mano izquierda, me detengo al llegar a la puerta tras la cual están encerrados Ale y Merle, ahora somos dos los que respiramos como si estuviéramos furiosos.
La suelto y ella queda sobre sus rodillas, aun así no parece derrotada en absoluto. En realidad es como ver un cuchillo afilado fuera de su funda, listo para rajar y destripar.
Contengo el aliento cuando la observo alzar sus ojos hacia mí, porque es entonces cuando finalmente la veo.
Enmarcados por su cara rota sus ojos reflejan la ardiente sed de sangre que siente, toda ella, cada destello en su mirada, cada musculo en tensión, cada uno de los bellos erizados en sus brazos, todo en ella es una promesa letal de muerte.
Más allá de esa ira que es capaz de transmitir sin decir ni la más mínima palabra puedo verla con claridad, puedo ver la clase de mujer en la que se convertirá si yo le permito llegar a la edad adulta.
No será una pobre ingenua como nuestra madre, ni una idiota crédula como nuestra tía, no, ella será una asesina despiadada y pragmática.
Una loba capaz de llegar hasta donde sea necesario para mantenerse viva en un mundo de muerte.
Un cuchillo sin mella en su filo.
Realmente puede llegar a ser incluso más peligrosa que yo.
Eso me hace sonreírle con orgullo, quizá siempre la he subestimado, y tal vez por eso debería darle una oportunidad, ya que a pesar del riesgo que supondría dejarla vivir, bien podría terminar siéndome útil como perra de caza.
-¿Sabes?- Digo llevándome las manos a los bolsillos, -creo que al final no voy a matarte,- las palabras salen de mi boca como si fueran un insulto mientras sus ojos me miran brillantes, como una cerilla justo antes de caer sobre un bidón de gasolina. –Será mucho más divertido ver como haces el trabajo en mí lugar.-
Ella me sonríe de vuelta, convencida de que va a ganarme antes de que la quiebre, dejándome ver sus dientes manchados de sangre, ha debido cortarse con ellos el interior de las mejillas cuando la he golpeado la cara.
-Morirás mirando mis ojos.- Dice esforzándose para ponerse de pie ante mí.
Le doy una patada en el plexo solar tirándola de espaldas al suelo de nuevo, -no te he dado permiso para hablar,- digo acercándome a ella. –Y dado que a partir de ahora serás mi mascota lo necesitarás.- Esta vez cuando la agarro del pelo no trata de arañarme, solo se deja arrastrar.
Sin remordimientos la devuelvo a su armario, tengo que racionarle más la comida, y tal vez impedirle dormir, tengo que romper su mente como sea, sino lo consigo no habrá manera de que me sea útil por mucho potencial que tenga.
-Ethan,- la miro antes de cerrar la puerta, -lo que te he dicho va enserio.- Dice sentándose en una esquina, quedando pegada a la estantería vacía. –Y en el fondo lo sabes.- Asegura sonriéndome como una depredadora de nuevo, dejándome ver que realmente somos hermanos.
-No tientes tu suerte con el filo de tu lengua o terminaré cortándotela, para lo que necesitaré de ti no será preciso que hables.- Respondo encerrándola de nuevo a la par que me dejo a mí mismo con una seria duda.
Y es que si finalmente no la mato, ¿cómo voy a pasar mi día hoy?
…
-Oye,- miro a Merle cuando me llama, -nunca me has contado como terminaste con una mariposita tatutada en el culo.- Me pregunta con ganas de guasa, al menos vuelve ser el de siempre conmigo.
-No hay misterio, soy idiota, y los idiotas hacemos idioteces.- Digo mirando con atención las baldosas deseando que cambie de tema, no es como si fuera la historia más vergonzosa de mi vida pero… -Espera un segundo,- me tenso mirándole mal, -sí que lo sabes, pillé a Rainbow contándotelo un día.-
-Cierto, pero la interrumpiste justo en la mejor parte.-
-Mamón.-
-Picha incontrolable.-
-Gracias.- Digo orgulloso.
-No era un cumplido.- Dice mirándome tan indignado como es capaz.
-Para mí lo ha sido.- Le sonrío enormemente consiguiendo que él bufe molesto.
-Bueno, ¿lo vas a contar o no?- Lanza una mirada elocuente a nuestro alrededor, -no tenemos otra cosa que hacer.-
-De acuerdo, evidentemente era joven e idiota.-
-Y ahora eres viejo e igual de idiota.- Se mete conmigo interrumpiéndome.
-Tío,- me quejo, -o te callas o no te cuento una mierda.-
-Vale, vale, que susceptibles estamos hoy.-
-Ignoraba que conocieras el significado de la palabra susceptible.- Digo metiéndome con él para hacer un nuevo intento de desviar el tema.
Pero el mamón no me sigue el juego, solo se me queda mirando con una sonrisilla irritante.
-Bueno, yo había roto con mi novia Ángela,- sonrío al recordarla, -ella fue de hecho la que me convenció de tener sexo anal utilizando un arnés y…-
-No necesito conocer esa parte de la historia.- Dice incómodo, y ahora es a mí a quien se le escapa una sonrisa pedante.
-El caso es que ella y una de sus nuevas parejas.-
-¿Una de sus qué?- Me pregunta sorprendido.
-Oh, claro sí,- es normal que le haya algo pillado desprevenido con eso, -al poco de cortar conmigo empezó una relación poli amorosa con otras tres personas, Sofía, Adam y Tommy, buena gente todos la verdad.-
-¿Y tú ves eso normal?- Me interrumpe de nuevo mirándome como si fuera un dragón pinto.
-Ellos se querían y se trataban bien, además no le hacían daño a nadie, ¿por qué iba a parecerme mal que fueran felices?-
-No sé, ¿quizá por qué es raro?- Dice desviando su mirada.
-Puede, pero el amor es amor, hay gente como Rainbow y tu hermano que no tienen ojos ni ganas para nadie más, y gente como Ángela que tiene corazón para amar a varias personas a la vez sin que eso signifique que les quiera mal.-
-¿Es qué tú aceptas a todo el mundo?-
-No te creas, a los maltratadores, los violadores y los pederastas no los trago, a los sádicos ya que estamos tampoco.- Carraspeo un poco ya que el mencionar indirectamente a Ethan nos ha tensado a los dos, así que para suavizar el ambiente decido meterme un poco con Merle, -a ti te paso porque solo eres un gilipollas violento más.-
-Ja, ja, ja, bueno sigue.-
-El caso es que estábamos de fiesta Ángela, Sofía y yo, evidentemente creía que podría conseguir un trío con ellas, que equivocado estaba.- Niego con la cabeza al recordarlo. –Resumiendo un poco conocí a una tatuadora encantadora mientras iba como una cuba, en algún momento de la noche nos pareció divertido hacernos unos tatuajes, y yo acabe con esa mariposa en el culo, idea que por cierto fue cortesía de Ángela.-
-Terminaste con esa cosa en el culo y encima no mojaste.- Se ríe Merle de mí, -pobre pringado.-
-Oh amigo, te equivocas.-
-¿Qué?- Grita molesto. -¿Me estás vacilando? ¿Con quién?-
-Con la tatuadora,- me muerdo el labio inferior inconscientemente al recordar esa parte de la noche, nunca pensé que me podría poner tanto que me vendasen los ojos.
-¿Estas de coña?-
-No,- digo feliz. –Lo malo es que no recuerdo su nombre.-
-Si ibas tan borracho como dices lo que me sorprende es que te acuerdes de algo.- Me encojo de hombros ante la pulla. -¿Es qué a ti no se te ha resistido ninguna mujer en tu vida?-
-Por supuesto que sí,- digo con naturalidad, -es algo normal, no le puedo gustar a todas, no soy una tableta de chocolate.-
-No te aguanto.- Dice gruñéndome.
-¿Se puede saber que he…?- Me interrumpo a mitad de la frase cuando entra Ethan caminando lentamente como un verdugo hasta sentarse sobre la mesa que han traído antes sus esbirros.
-¿Me echabais de menos?- Todo mi cuerpo se tensa, verle aquí solo implica dolor y humillación.
-Ve al grano,- le suelte Merle cansado de tanto numerito. -¿Qué vas a hacernos esta vez?-
-En realidad se trata de lo que uno va a hacerle al otro, y para que veáis que soy mejor de lo que creéis os dejaré elegir libremente vuestros roles.-
-¿De qué narices estás hablando?- Pregunto desconfiado, ya que sea lo que sea que esté tramando parece especialmente divertido con la idea, y eso tratándose de él es para echarse a temblar.
-Oh, es algo muy sencillo, verás,- hace como si tuviese que pensarse cual puede ser la mejor explicación para darnos. – Lo que tenéis que hacer es un acto de amor, nada más.-
-¡Qué bonito! Muy Disney,- me burlo, -¿dónde está la trampa?- Insisto queriendo que vaya al grano de una maldita vez para variar.
-Bueno, no he dicho que a ti,- me señala con el dedo, -particularmente fuera a gustarte, pero lo harás, estoy convencido de ello.-
-Suéltalo de una vez joder.- Le mete prisa Merle queriendo cabrearle para que así desvíe su atención de mí.
-Oh, es muy fácil, quiero que folléis.- Dice sin más.
Al escucharle elevo mis cejas hasta el cielo, -¿qué?- Pregunto sin asimilar lo que ha salido de su boca.
-Lo que has oído, y antes de que digas que no estás dispuesto a hacerlo, - dice con sus ojos clavados en mí, -déjame que te muestre las dos razones por las que lo harás encantado.-
Abre la puerta y sus secuaces entran por ella, primero el chico llevando a Karen, quien a pesar de llevar las manos esposadas sostiene entre sus brazos a una Judith dormida, y después a Chin llevando con una correa a un caminante pelirrojo sin brazos.
Los ojos se me abren como platos al reconocerlo.
Es Abraham.
Aparto la vista algo aturdido. Apenas le conocía pero parecía un tío decente, la clase de cabrón que te gustaría que estuviese ahí para cubrirte la espalda en una pelea chunga.
De hecho, creo que tras el choque inicial, Merle y él se hubiesen llevado bastante bien, los dos juntos me habrían provocado más de un dolor de cabeza, pese a todo hubiera sido divertido.
Y verle así, convertido en esa cosa con el estómago abierto… En fin, prefiero desconocer la razón de porque no le cuelgan las tripas por ese corte.
-Será porque soy de pueblo pero no lo pillo, ¿qué pretendes? ¿Qué nos montemos un rollo gay macabro o qué?-
-Insisto Merle,- le sonríe Ethan mientras aplaude, -tú eres el Dixon inteligente, me da igual lo que opinen los demás, para mí está claro como el agua.-
-Tú,- mi amigo le mira sin creérselo, -¿vas enserio?-
-Completamente,- sientan a Karen en la silla de Mika, pero por razones evidentes solo le ponen las bridas en los pies, y que de esa manera pueda seguir sosteniendo a la pequeña en sus brazos.
Agradecido de verla a salvo bebo cada detalle de ella, su pelo negro rizado algo sucio por el aislamiento, su piel un poco pálido debido al miedo, y pese a todo sus ojos se muestran inquebrantablemente valientes al toparse con los míos, suceda lo que le suceda hará cuanto esté a su alcance para intentar proteger a la hija de Grimes.
En ese aspecto los dos somos iguales.
-De acuerdo, lo haremos.- Digo al ver como Chin coloca a Abraham ante ella y libera un poco la correa solo para dejar en claro que él es quien tiene el control.
-No tomes decisiones por mí pedazo de imbécil,- me reclama Merle indignado, pero yo le ignoro. Hay algo que me preocupa más que él ahora mismo.
-Sabía que lo harías, eres esa clase de tío, siempre dispuesto a todo por salvar a los demás, porque en el fondo por muchos aires que te des sabes que no eres nada.-
-Ale, ¿de qué estáis hablando?- Pregunta Karen preocupada por mí, apretando a la niña contra su cuerpo tanto como puede sin llegar a incomodarla.
-Pronto lo verás,- le asegura Ethan apoyando las manos en sus hombros, tal como hizo con Mika aquella vez. –Lo verás.-
-No,- niego apretando mis puños.
-Oh sí, es mi manera de asegurarme de que deis lo mejor de vosotros, y si no cumplís,- hace un gesto con la mano, -tendréis que ver como mueren devoradas.-
Trago saliva asustado porque no estoy preparado para pasar por esto, pero por poco que me guste la idea de ser sodomizado, más me aterra el hecho de perderlas a ambas sin poder hacer nada por ayudarlas al estar atado.
-Alejo- ella solo me mira a mí, ignorando la amenaza que tiene delante.
Dios, cuantísimo la quiero.
-Estaremos bien nena,- digo con una sonrisa, queriendo que se quede con esa parte de mí que es solo suya y de nadie más.
-Lo sé,- dice esforzándose por devolverme la sonrisa, -te quiero.-
-Oh parad, voy a vomitar- nos interrumpe Ethan mientras yo noto como poco a poco un nudo se me ata en la garganta.
-Ford.- Gruño.
-Elegid,- nos ordena para a continuación golpear rítmicamente la mesa. -¿Quién va a darle a quién por detrás?-
-Puto niñato de mierda,- las venas del cuello de Merle están ostensiblemente marcadas por la tensión, conociéndole si pudiera hacerlo en menos de dos minutos se arrancaría la mano que le queda con tal de matar a Ethan aquí y ahora.
Pero no tenemos dos minutos, ni tenemos otra opción que no sea tragarnos el orgullo y pasar por esto, intentando salir de ello tan enteros como podamos.
-Merle, tienes que hacerlo tú ¿vale?- Digo queriendo desdoblar mi mente de las palabras que estoy pronunciando, porque no quiero que él me haga eso… Pero si no le dejo Karen y Judith morirán.
-No,- gruñe él como un perro rabioso, -no puedo hacerte eso, tú… Joder, no puedo, ¿no lo entiendes o qué? No quiero hacerte daño.- Intenta hacerme ver como si no fuera evidente para mí el hecho de que él siempre ha considerado mi amistad más importante que todo lo demás.
Y por eso es mi puto mejor amigo en el mundo.
-Merle,- le llamo sabiendo que Karen no nos quita la vista de encima, -tienes que ser tú quien lo haga, no hay otra manera.-
-Y una mierda,- se revuelve, -métemela tú,- me pide atragantándose con las palabras, -sí lo haces yo estaré bien, no me importa ser quien reciba.-
Niego con la cabeza ante su ofrecimiento.
-Chicos, empiezo a perder la paciencia.- Dice Ethan en tono musical para meternos prisa.
-Cariñosito,- digo omitiendo su comentario, -una cosa es besarte y otra empotrarte, no se me va a empinar, tienes que ser tú.-
Cuando Merle me mira tiene los ojos grandes como platos, -Ale,- sé que tiene un montón de cosas que le gustaría decirme, pero no hay tiempo para escucharlas.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Qué te suplique? Oh gran Merle, dame con tu pollón hasta el fondo y sin compasión, te lo pido por favor.- Digo intentando burlarme a pesar de que a causa de los nervios el cuerpo me tirita sin control.
-Eres tan idiota.- Me insulta por pura inercia.
-Sí, pero soy tu idiota con hoyuelos.- Le guiño un ojo y a su pesar se ríe mientras agacha la cabeza, aceptando violarme, porque eso es lo que va a ser esto.
Una violación consentida para salvar al amor de mi vida y a la hija de Grimes de una muerte horrible.
Todo para entretener la mente enferma de Ethan de su tormentoso aburrimiento constante.
¿Quién dijo que el Armagedón sería algo rápido? Porque fuera quien fuera.
Mintió el muy mamón.
…
Tiene la boca seca, es como si de pronto llevase días en un puto desierto, a lo mejor es por el shock, no lo sabe.
Joder, ver que los muertos devoraban a los vivos fue más fácil de asimilar para él que lo que está viviendo ahora mismo.
¿Cómo puede ser esa pesadilla real? ¿Cómo puede estar sucediendo sin que nadie lo evite?
Cuando se trata de recibir hostias o de que los demás le dejen tirado lo acepta como algo normal a pesar de lo mucho que le pueda llegar a tocar los cojones, porque considera que eso es parte inherente de quien es gracias a los genes de cabrón que le dejó en herencia Will Dixon.
¿Pero esto…?
Por primera vez está rezando en su vida con devoción genuina porque alguien ahí arriba detenga el mundo para poder apearse.
Porque sí, joder, ha soñado más veces de las que está dispuesto a reconocer en voz alta con tirarse a Ale, coño, si hasta cuando se colocó con la lejía se los imaginó a ambos siendo pareja.
Pero Merle jamás le tocaría de esa manera sin su permiso, nunca se lo ha permitido así mismo ni siquiera por accidente, porque Ale confía en él a pesar de saber que es un completo gilipollas, y el mayor de los Dixon no quiere perder ese regalo.
Antes preferiría la muerte, el problema es que si se niega no es su cuello el que peligra.
Sino el de la mujer de Ale y el de la hija de Grimes.
¿Conclusión? En el gran orden cósmico de las cosas todo es una mierda.
No hay más alegatos.
-Suéltale.- Ruge al ver como uno de los perros falderos de Ethan libera a Ale solo para obligarle a apoyar el torso sobre la mesa que habían traído antes, y esposarle las muñecas a la misma para mantenerle sujeto e indefenso. Como si el hombre al que ama no fuera más un puto sacrificio.
-Deja de comportarte como si no lo estuvieses deseando.- Le reclama Ethan de manera burlona.
-Esto está mal,- gruñe él negando, viendo como ahora es el propio Ford quien le desabrocha los pantalones a Ale, dejándolos caer junto con sus calzoncillos hasta los tobillos. –No le toques.- La ira que le recorre las venas es tan destructiva como la puta lava, prácticamente nota su cerebro licuarse con ella.
-Oh no, yo no,- sonríe de forma malvada, -ese dudoso honor es todo tuyo,- dice pasando una mano por la columna vertebral de Ale en una lenta caricia. –Claro que si tanto te preocupa su bienestar solo tienes que negarte,- la mano vuelve a bajar por esa esplendida espalda que Merle tantas veces se ha quedado admirando como un adolescente hormonal, -aunque entonces ellas morirán.- De repente para remarcar sus palabras le da un azote en el culo al español dejándole la mano marcada, consiguiendo que Merle lo vea todo rojo debido a la ira.
-Que no le toques.- Ladra furioso, si pudiera acercarse a él lo suficiente le desgarraría el cuello con sus propios dientes.
-Pues hazlo tú.- Dice divertido sacando una pistola y apuntándole con ella, -adelante.- Le anima.
El chico que ha atado a Ale a la mesa libera su mano de la esposa que le retenía, y al verse desencadenado es incapaz de controlarse, le pega con su refuerzo metálico rompiéndole el pómulo.
Y todo hay que decirlo, a Merle el ruido de los huesos de ese pequeño hijo de puta quebrándose le parece jodidamente maravilloso. Pero entonces Ethan pega un tiro y Ale suelta una maldición.
Al mirar Merle se da cuenta de que no ha disparado al español, aunque lo que sí ha hecho el cabrón sádico que antes se la mamaba es meterle el cañón caliente de la pistola por el culo.
Eso hace que Merle se quede quieto en el acto. –Dime, ¿crees que si le disparo estando así la bala le saldrá por la boca?- Le pregunta divertido, esa alimaña realmente disfruta atormentándoles.
Y sabe hacerlo a conciencia.
-Aparta esa pistola de él ya.- Exige con las mandíbulas apretadas con fuerza.
-Eso depende de ti, ¿te portarás bien con el pobre Pete-Pie?-
Mira al chico con asco antes de escupir a sus pies, -claro.- Asegura después de manera poco creíble.
No obstante su numerito ha tenido que gustarle a Ethan porque ya no replica nada más.
Nervioso ve como el tal Pete se acerca a él de nuevo para darle un vaso de agua con una pastilla azul, -es una viagra, tómatela.- Le ordena el niñato que les está destrozando la resistencia lenta y salvajemente.
-No nos dijiste que tenías esto,- al instante observa a Ale, que hace todo lo posible por evitar que note el temblor de su cuerpo, pero es algo incontrolable. –Cambiamos, átame a mí a la mesa.- Por mucho que al español él le resulte tan atractivo como el palo de una escoba, tomándose esa pastilla se le pondrá dura a pelotas.
-No Merle, solo había una oportunidad para elegir.- Dice Ethan divertido ante su desesperación.
-No nos dijiste esto.- Reclama furioso.
-No tenía porque hacerlo, ¿y ahora vas a follártele de una vez o van a tener que morir unas inocentes solo porque tú hayas descubierto que tienes principios?- Le pregunta a sabiendas de que preferiría ser él quien estuviera en el lugar de Karen con tal de evitarle a Ale el tener que pasar por todo eso.
-Hijo de puta.- Le insulta rabioso.
-No,- chilla Castillo al ver como Chin deja que Abraham se acerque más a su mujer. –Merle, solo hazlo.- Le pide sin dejar de tiritar.
-Mierda,- maldice Dixon tirando al suelo el agua y la pastilla, -no puedo violarte, ¿es que no lo entiendes?- Le reclama destrozado, -además, ¿cómo sabes que no las matará de todas formas?- El español aprieta los puños ante su pregunta.
-No lo sé, pero tengo que correr el riesgo.- Gira la cabeza para apoyar su frente sobre la mesa, mostrándole a Merle toda su espectacular espalda en tensión. –Solo hazlo, yo estaré bien, enserio.-
Mentiroso, es lo que Dixon tiene ganas de gritarle, pero si no toma una decisión ya, la decisión le tomará a él por lo huevos, es en ese momento cuando la bebé se despierta haciendo unos adorables gorgoritos.
Karen cierra sus ojos y acuna a la pequeña, cantándole una nana para ahogar los gruñidos del caminante ante ellas.
Ethan le mira con una sonrisa cruel sin guardar su arma, cuidándose por si Merle decide mandarlo todo al carajo y cargar contra él.
-Perdóname,- dice bajándose los pantalones y acariciándose el miembro lentamente.
-Más espectáculo, demuéstranos a todos los presentes cuanto has deseado esto.- Le incita Ethan haciendo que se le retuerzan las tripas.
A pesar de lo mucho que le gustaría matarle hace justo lo que le pide, le da más, y comienza a pasar su pene semiduro entre los glúteos de Ale, sin presionarse aún contra su agujero, solo disfrutando de su piel en contacto con su pene caliente.
Y joder, Merle no quiere gemir porque esto no está bien, pero es que el cabrón de Castillo tiene el trasero de acero.
En unas cuantas embestidas se le termina de empinar, es entonces cuando lo oye, la respiración acelerada de Ale por el miedo que está sintiendo ante lo que se le viene encima, y al levantar la vista de su trasero ve sus puños tan apretados que seguramente se esté clavando las uñas en las palmas.
Pero no hace nada por resistirse a él, solo intenta permanecer ahí, tan quieto como le es posible.
De nuevo duda, se presiona contra su entrada pero se detiene, ni siquiera tienen algo que les sirva de lubricante para que esto sea tan solo un poco más fácil para Ale.
Karen toma una respiración cuando de nuevo sueltan otro poco la correa del pelirrojo para meterles prisa.
-Escúchame atentamente Dixon,- la voz de Ale es ronca y un poco rota cuando habla, -porque no te lo voy a repetir, métemela ya o te juro que como dejes que las hagan daño encadenado a esta mesa o no, te mato.- Le amenaza, la ira en su voz es tan fría que le quema los pensamientos.
-Lo siento.- Se disculpa una última vez sabiendo que aunque Ale sea capaz de perdonarle él no lo hará nunca, porque a pesar de todo sabe que va a disfrutarlo. –De verdad.-
Por fin se la mete, aunque en el primer embiste solo llega a enterrarse en él hasta la mitad, Ale gruñe bajo su cuerpo y el temblor aumenta, pero ya no hay marcha atrás, si se detiene ahora le habrá hecho daño al hombre que ama para nada, porque entonces su mujer y la bebé morirían igualmente.
Así que centrándose solo en las sensaciones porque si piensa sabe que no podrá seguir adelante empuja de nuevo en su interior, notando como su estrechez intenta luchar contra su intrusión despiadada.
…
-Ale,- la voz de Karen me llega desde muy lejos, pero yo no quiero escucharla, de igual manera que no quiero seguir siendo quien soy ahora mismo.
El dolor de sentir como la polla de Merle atraviesa mi ano quemado por la pistola de Ethan me hace lloriquear como si fuese un niño pequeño, solo quiero desaparecer, noto como la sangre debido a los desgarros internos me provoca aún más escozor, mientras que también irónicamente sirve como lubricante para que sus embestidas sean menos forzadas.
Lo que es bueno pero… Contengo una arcada a duras penas, solo quiero que esto acabe cuanto antes, y sobre todo que sirva para mantenerlas a salvo.
Sí es así entonces podré vivir con ello a cuestas como lo haga con tantas otras cosas, porque solo será una experiencia de mierda más que empujar muy dentro de la oscuridad de mi mente.
Y total a eso ya estoy acostumbrado.
…..
Merle empieza a resoplar debido a la excitación que cada vez le resulta más difícil manejar, estar en el interior de Ale rodeado por su calor es lo mejor que ha sentido nunca en su condenada vida, es tan estrecho, tan perfecto para él.
Pero al mirar hacia abajo y ver como la sangre del español envuelve su verga se siente despreciable por estar disfrutando de su cuerpo de esa manera tan cruel.
Quiere pedirle disculpas, quiere parar y llorar por su perdón, pero… Alza la mirada para encontrarse con los fríos ojos viperinos de Ethan.
No habrá otra escapatoria de esa pesadilla como no sea la muerte.
-Haz que dure más.- Le exige el dueño de sus destinos a Merle dejando que Chin al fin aparte al caminante de Karen.
-Cabrón,- le insulta con un gemido adolorido el español cuando Merle empuja dentro de él una vez más.
Es entonces cuando el mayor de los Dixon se da cuenta, puede que sea él quien esté dentro de Ale, pero quien realmente le está violando es Ethan.
Porque quien está disfrutando con ese sufrimiento es solo él.
Cabreado porque lo utilice de esa manera, pero sin más opciones aferra con su mano izquierda la cadera de Ale, ralentizando sus movimientos, haciendo las embestidas más profundas.
Todo eso está tan horriblemente mal, él jamás quiso esto así con el español, Merle quería tener su corazón mucho más que la idea del sexo en sí, aunque parezca sorprendente tratándose de él.
Se estremece sin poder evitarlo al recordar como le besó hace unos días, como si el hombre estuviera hecho de sol, arena, mareas y sal, Dios, solo de pensarlo se le pone aún más dura, lo que daría porque Ale le besase así de nuevo, no por una amenaza, sino porque realmente quisiera hacerlo… Porque le amase.
…
La mano de Merle en mi cadera es tan inamovible como una argolla de acero, el dolor de mi culo se extiende por toda mi columna, cuando esto termine no podré mantenerme en pie, eso si es que Ethan decide desatarme de esta mesa claro.
Conociéndole puede que me deje pudrirme aquí.
Merle cada vez se entierra en mí más profundamente, sé que lo hace así no solo por la petición de Ethan para que esto sea más largo sino porque se está acercando su orgasmo y ya no puede controlarse más, pero a mí eso no me importa, solo quiero que termine y darme una ducha.
Una muy larga y dormir abrazado a Karen durante una semana, eso por supuesto en el caso de que siga queriéndome como su hombre.
Otro empujón en mi interior, mierda, duele, no solo físicamente sino más allá, he recibido un buen número palizas y sé de lo que hablo, pero a pesar de todo lo que me han quitado antes a lo largo de mi vida, nunca me había perdido a mismo.
Y eso me asusta porque me hace sentirme indefenso.
…..
Ya casi, joder, Merle lo siente, ya casi está, a medida que sus caderas se disparan debido al placer que le calienta la sangre se echa sobre Ale, apretando su pecho contra la espalda del español tanto como puede.
Besa su nuca en el gesto más tierno que ha tenido con nadie en su vida, sintiéndose un monstruo abominable enamorado sin permiso del príncipe de cuento a quien debería odiar.
-Lo siento, lo siento, lo siento.- Susurra una y otra vez junto a su odio mientras su mano aprieta el puño izquierdo de Ale.
Cuando él finalmente llega los dos gritan, -santa mierda,- es lo que escapa de su boca, mientras que de la del español lo que sale es una exclamación de dolor.
….
El semen de Merle me quema en las heridas y grito sin poder evitarlo, mitad de dolor sí, pero también del odio que siento por Ethan.
De pronto el calor del cuerpo de Merle desaparece, lo que a pesar de todo lo que ha sucedido me hace sentir aún más expuesto.
Por desgracia todo cobra sentido al oír los golpes, en cuanto él se ha corrido dentro de mí, Chin y Pete han empezado a darle una paliza, pillándole totalmente desprevenido.
Preocupado pero sin poder hacer apenas nada intento averiguar como está Karen, retorciendo el cuello hacia los lados para dar con ella.
Y justo la veo frente a mí a punto de cruzar la puerta para salir, Ethan se la lleva sin que ella ponga resistencia, ya que el hijo de satanás apunta sin ningún remordimiento o duda a la cabeza de la bebe.
-Ale, cuidado.- Chilla Karen de repente asustada por mí antes de desaparecer por la puerta.
-No hay delito sin castigo.- Oigo que Chin le dice despectivo a Merle justo antes de salir corriendo junto a Pete siguiendo los pasos de Ethan, dejándonos atrapados con el caminante.
Mierda.
-¿Merle?- Le llamo preocupado al no poder ubicarle.
Pero él se las apaña para contestarme desde algún lugar tras de mí con un gruñido adolorido marca Dixon, pasar tiempo con Daryl tiene sus ventajas, enseña a rastrear y lenguaje de brutos, dos en uno.
Pensar en esa tontería no me dura mucho, ya que enseguida oigo un forcejeo justo a mi lado, de hecho por poco se me caen encima Merle y el caminante, pero de alguna manera Dixon consigue apartarle de mí al tiempo que mi mundo se oscurece.
…..
Como puede lo aparta de Ale, tal vez ya no sea digno de ser llamado amigo suyo después de lo que le ha hecho, pero el infierno se congelará antes de que deje que ese cabrón hambriento se acerque a él mientras está indefenso, atado sobre una mesa como si fuera un puto banquete.
Joder, ese ha sido el maldito plan de Ethan desde el principio.
Cualquiera pensaría que pelear contra un caminante sin brazos sería más fácil, el problema es que Merle tiene que hacer equilibrios para mantenerse erguido a la vez que le empuja ya que todavía tiene los pantalones enrollados en los tobillos por razones evidentes, y porque el jodido bicho usa su altura y su peso inconscientemente como ventaja táctica complicándole el acabar con él.
Así que cansado y cabreado Merle hace lo único que puede hacer, acorralarle contra una pared con más suerte que destreza para poder golpearle sin descanso, una y otra vez.
Pura fuerza bruta, ¿quién le habría dicho que alguna vez estaría feliz de tener esa herencia por parte de su padre?
Pensando solo en salvar la vida de Ale estrella su refuerzo metálico contra la cara del caminante hasta reducirla a una masa sanguinolenta, cuando finalmente se detiene el cuerpo del pelirrojo cae a plomo sobre el suelo, pero lo que era la cabeza queda pegada a la pared, como un jodido cuadro abstracto sangriento.
-Ale,- preocupado le revisa para asegurarse de que no tiene ningún mordisco, hasta donde puede ver parece estar intacto, salvo por lo que él mismo le ha hecho claro. -¿Ale?- Se pone frente a su cara, un pequeño charco de bilis se ha formado bajo su boca, le llama de nuevo asustado al ver que no reacciona -¿Ale?-
Le toma el pulso y es constante.
-Joder,- se deja caer en el suelo de culo por el alivio al darse cuenta de que el otro solo se ha desmayado.
Por su parte le da lo mismo tener aún los pantalones hasta los tobillos porque siguen vivos, eso es lo importante por mucho miedo que le pueda dar el no saber si aún siguen siendo amigos después de...
En fin, estar vivos al menos es algo.
Aunque cada vez está menos seguro de que eso sea algo bueno.
Hola almas corsarias.
Advertí que algo como esto podría suceder, ¿si consiguen salir vivos del juego de Ethan como creéis que será la relación de Merle y Ale después de lo que ha ocurrido entre ellos?
He de decir que me ha costado mucho escribir este capítulo a pesar de tener clara la idea principal, no podía hacerlo, me he saboteado a mí misma a propósito para hacer otras cosas, pero finalmente el resultado me ha gustado.
Creo que he mostrado bastante bien el conflicto de Merle entre su deseo por el Ale y el no querer hacerle daño pero no poder evitarlo porque vidas inocentes dependían de ello.
Y por parte de Ale el dolor y el shock de servirse en bandeja a su amigo para que abuse de él delante de la mujer a la que ama para salvarla la vida.
Y Ethan por supuesto siendo un cabrón y disfrutando con todo eso.
Gracias en por comentar a Poty90
Gracias por comentar en el anterior capítulo en a Kisalifibaeni, a are221099, y a Debie _Daryl.
Como siempre espero que os haya gustado, besototes for all.
