Cuando Lexa Woodward despertó en el pequeño apartamento de su mejor amiga Octavia Blake, lo hizo sola y en completa oscuridad. Sentía su cuerpo tibio y húmedo porque se había dormido envuelta en las toallas y con el cabello completamente mojado bajo el edredón.
Tanteo la mesilla y por poco tira el vaso de agua y el par de aspirinas que Octavia dejo sobre esta para cuando despertase. Encendiendo la pálida luz de la habitación Lexa entrecerró los ojos casi por instinto y una punzada aguda cruzó su cabeza obligandola a sisear por un momento.
Sus ojos se quedaron mirando el vaso de agua un par de minutos en lo que sus ojos se acostumbraban a la luz, y cuando se incorporo para llevarse las aspirinas a la boca y beber un poco sintió algo de dolor en la garganta.
Estaba hecha una mierda, y se sentía como tal de solo recordar la noche anterior.
Había una nota de Octavia bajo el vaso de agua y cuando Lexa cogió el papel y lo leyó, dio gracias por tener en su vida a una amiga como ella.
Al parecer en la nota le decía que no se preocupase por ir al Arkadia, Harper la cubriría por esta noche y que se quedase descansando el tiempo que quisiese allí pero que ella había tenido que ir al Red Sky, que enviaría un mensaje a Maddie para que les dijese al resto que estaba allí y que no se preocupasen.
Después de respirar aliviada por ello, Lexa devolvió la nota a la mesa y permaneció en la cama un buen rato más con la mirada puesta en las celestes líneas que decoraban el techo.
A su mente acudían vagos trazos de la noche anterior, parte de las conversaciones, palabras inconexas, los ojos azules más hermosos que había visto en toda su vida mirándola desde arriba, esa bella cara enmarcada en rubios cabellos...
Lexa cerro los ojos con fuerza y quiso poder borrar por entero toda la noche anterior.
¿Qué pensaría Clarke ahora mismo de ella? ¿qué le pasaría por la mente al saber ahora todas esas cosas que sin saber como ni porque ella le había revelado? ¿cómo iba a poder mirarla a la cara después de todo ello?
Cubriéndose con el edredón hasta la cabeza Lexa emitió un frustrado sonido en la cama y se destapó.
No, por mucho que lo quisiese no iba a poder esconderse en el apartamento de Octavia para siempre, iba a tener que salir en algún momento y enfrentarse a Clarke y a la realidad, por muy dura que esta fuese.
Le dolía un poco la mano al roce de la tela con sus nudillos y al mirar hacia ella, vio pequeñas heriditas rojas cubriendo sus nudillos.
Le había dado un buen golpe a Derrick y la verdad es que no se arrepentía en absoluto. A decir verdad, le hubiese gustado coger uno de aquellos rápidos coches y pasarle un par de veces por encima con él a ese cerdo patán, cretino, imbécil, hijo de puta.
Si, su vocabulario sobre insultos empezaba a quedarse escaso cuando se trataba de hablar de ese pedazo de vomito nauseabundo de mofeta y pestilente saco de gusanos con aire de estrella del rock fracasada.
Si, llegado a este punto, Lexa sabía que era mejor calmarse y no alterarse porque la cabeza comenzaba a martillearle con fuerza otra vez y el pulso a dispararsele.
Siendo honesta consigo misma, Derrick nunca le cayó bien.
Desde el primer instante que le vio por casa con Luna supo que ese estúpido gilipollas solo le iba a traer líos a su hermana e iba a ser solo un jodido problema más añadido a los que ya tenían.
Debió forzar las cosas y buscar la forma de sacarle de sus vidas cuando tuvo oportunidad. Si en su momento hubiese acudido a Russell estaba segura de que podría haberse encargado de él a cambio de una buena suma de dinero, o tal vez de algo más, pero si lo hubiese hecho posiblemente Luna no hubiese acabado nunca en el hospital y ella tampoco.
Ya no tenía caso conjeturar, elucubrar o dar una y mil vueltas a las mil y una formas de deshacerse de ese asqueroso saco de basura inmunda e inhumana que hasta hacía cerca de ocho meses y medio salía con su hermana.
Lo mejor era calmarse y tratar de pensar en otra cosa o terminaría yendosele la cabeza, le iría a buscar, y encontrarían algunas de sus partes enterradas en algún descampado del bosque en un año o quizás dos con suerte para ella.
Vale, hora de calmarse y dejarlo ya.
Lexa se incorporo en la cama y tras pasarse las manos por la cara aparto el edredón y bajo los pies al suelo.
Al levantarse la blanca toalla le resbalo del pecho y la abierta cadera cayendo al suelo y cuando quiso agacharse a recogerla la del pelo se escurrió por parte de su espalda enredándose en su pelo.
Suspirando, Lexa echo la cabeza hacia delante sacándose del todo la toalla y se ahueco y desenredo la larga melena con los dedos, recogiendo la toalla del suelo al levantarse sacudió la otra toalla y se la coloco nuevamente alrededor del cuerpo.
Sobre el escritorio de Bellamy había algo de ropa limpia y doblada, la cual supuso que Octavia había dejado preparada para ella.
Octavia era genial, la mejor amiga del mundo entero sin duda alguna.
Justo cuando cogía la ropa para comenzar a cambiarse el timbre abajo sonó. Volviendo la cabeza al ver que ya empezaba a oscurecer fuera creyó que igual a Octavia se le habría olvidado algo y sin pensar salió de la habitación bajando los escalones para ir abrir, sabiendo que Becca detestaba que llegasen tarde.
Pero cuando abrió su cara cambió por completo, porque no era Octavia, era Clarke la que estaba en el umbral de la puerta del apartamento de su amiga y ella estaba completa y absolutamente desnuda bajo esa toalla blanca.
Continuara...
