¡Hola a todos! En esta ocasión tenemos la actualización más pronto que en las últimas ocasiones. Afortunadamente tuve algo de tiempo y el impulso extra de un mensaje que recibí por ahí, el cual agradezco bastante, pues me hizo ver que aún hay gente por aquí interesada en esta historia :) Nuevamente afirmo que esto no se acaba hasta que se acaba.
Bueno, sin más los dejo con el nuevo capítulo. Espero lo disfruten.
52. Colapso
Alice se mordió el labio inferior mientras intentaba asimilar la situación a la que se enfrentaban en ese momento. Ya no escuchaba las voces de los gemelos y de su oponente. ¿Significaba eso que el hombre con el que los había oído era el mismo que las había sorprendido saliendo del suelo? ¿Había encerrado a sus amigos de alguna manera en el subsuelo para después ir por ellas? ¿O se trataba de otra persona diferente?
Bien, no importaba. Mientras sostenía la mano de su amiga pensó que no importaba a cuántos enemigos tuvieran que enfrentarse, lo haría sin dudarlo para que los dos profesores, todos sus amigos y ella pudieran salir de ahí.
La chica Rawling comenzó a mover su varita en círculos modificando un poco la magia que había estado usando para comunicarse con sus amigos. Se había enfocado en que las ondas sonoras viajaran por canales específicos que evadieran al enemigo, pero en ese momento se estaba concentrando para que cualquier sonido vibrara más fuerte en el aire mientras se acercaba hacia ella. Poco a poco logró una sensación parecida a la que suponía se sentiría si tuviera un par de orejas en cada una de las columnas de la cámara. De esa forma, no le costó trabajo identificar el sonido que hizo una varita mágica posándose sobre un líquido al mismo tiempo que una voz susurraba "Liquefactum".
—¡Alice! —dijo muy alarmada Sandy mientras le apretaba la mano.
Dudaba si su amiga estaba sintiendo lo mismo que ella o sí era alguna otra sensación la que había disparado las alarmas en ella. No obstante, lo que si pudo saber era lo que tenía que hacer. Volvió a agitar su varita, de tal forma que convocó una corriente de aire alrededor de su amiga, ella y los dos hombres que las acompañaban. De esa forma, en cuanto el piso sobre el que ponían los pies terminó por volverse líquido ellos quedaron flotando en las corrientes que los rodeaban.
La mano de Sandy se cerró alrededor de la suya con más fuerza. Alice la comprendió, pues incluso para ella, que llevaba tiempo practicando lo que podía hacer con el aire, aquello resultaba bastante extraño. No se imaginaba lo que sería para los demás. Sin embargo, podía mantenerse concentrada pensando en que acababa de arruinar el plan de su enemigo, que seguramente había sido que ellos terminaran hundidos sin posibilidad de moverse.
— —
Uther volvió a zambullirse y se acercó rodeando la columna que aquella chica había movido, sabiendo que del otro lado encontraría a los dos hombres y a las dos chicas hundiéndose. Salazar Slytherin había hecho un excelente trabajo construyendo aquel lugar, pues las columnas parecían capaces de resistir cualquier clase de encantamiento.
El senescal de la orden de Venus sabía que sus enemigos estarían tan ocupados intentando mantenerse a flote que él podría aprovechar la situación para hacerse con David y de esa manera poder amenazar a los gemelos. No creía que le costara ningún trabajo, pues además de licuar el piso se había hecho a sí mismo un embrujo que le permitía ver debajo de aquellas aguas como si fueran prístinas, en lugar del color de la roca que eran antes y que sería cómo las verían todos los demás. La única otra persona que podía hacer algo similar era David, pero no se encontraba en condiciones de hacerlo.
Una vez que hubo rodeado la columna el hombre esperaba que quedaran a la vista inmediatamente aquellas dos chicas y los dos hombres, pero a primera vista no vio a nadie. Se apresuró para llegar al lugar y darle una vuelta a la columna, creyendo que tal vez podrían haber caído del otro lado, pero tampoco allá había nadie.
Una idea le pasó por la cabeza. ¿Habrían utilizado las columnas para salvarse de la licuación del suelo? Alzó la vista hacia arriba esperando ver a las chicas aferrándose a la columna mientras sostenían a los hombres, pero lo que vio en su lugar lo dejó con la boca abierta.
— —
—¿Te encuentras bien?
Los gemelos Jacot habían logrado salir finalmente del lugar donde el piso se había licuado. Justin había logrado llevar a su hermano camino hacia la entrada de la cámara, donde finalmente habían logrado arrastrarse por un suelo que tenía una consistencia pantanosa. El joven Gryffindor solamente había quedado tumbado en el lugar donde su cuerpo podía recargarse y su cabeza donde podía tomar aire sin problemas.
—Eso creo —contestó William para después toser un poco—. Gracias por salvarme.
—No iba a dejarte ahí —fue la respuesta del Slytherin mientras se incorporaba más allá que su hermano—. Espero que los demás chicos se encuentren bien.
—Scorpius no tendrá problemas, por lo que supongo que tampoco Albus —expresó el joven Gryffindor—. Solamente espero que las chicas sepan nadar a diferencia de mí.
—Alice seguramente sí —exclamó confiadamente Justin—. Y aunque no lo supiera, encontrará el modo de salir adelante. Así es ella.
— —
—¿Crees que el hombre esté allá abajo? —inquirió Sandy observando el suelo, o al menos lo que había sido el suelo, bajo sus pies.
Las corrientes que Alice estaba creando les daban un suave bamboleo a las chicas, subiendo y bajando un par de centímetros. Era algo que ya estaba empezando a marear a la chica Hufflepuff, sobre todo al intentar enfocar su mirada hacia abajo, que visualmente se veía igual, pero ella sabía gracias a sus poderes que no era más tierra.
—Muy probablemente —contestó la chica Rawling, tras lo cual hizo un nuevo movimiento con su varita.
No podía arriesgar a quedarse tan cerca del suelo, por lo que hizo que el aire los impulsara más arriba. El hombre tendría que revelarse si quería atacarlos.
No obstante, Alice no se esperaba que el hombre se mostrara tan rápido. Ella apenas se había elevado a sí misma y a sus acompañantes a un metro del suelo cuando este se agitó revelando una mano dirigida hacia el brazo del señor Jacot.
Sandy soltó un grito de sorpresa y horror. La chica Hufflepuff hubiera querido hacer algo, pero se encontraba atada de manos, en sentido figurado, debido a la ausencia de tierra con la cuál hacer algo. Tal vez pudiera haber pensado en uno de esos encantamientos que había practicado con sus amigos, pero ninguno le vino lo suficientemente rápido a la mente para que pudiera utilizarlo.
El grito de la joven Smith hizo pensar rápidamente a la Ravenclaw. Ella era la única que tenía capacidad de acción mientras se encontraran todos en el aire. Sin embargo, perdería esa capacidad si permitía que el enemigo se llevará al padre de sus amigos debajo del suelo licuado. Sencillamente no podía dejar que eso pasara. ¿Cómo podría impedirlo?
Tal vez podría hacer que el aire alrededor del señor Jacot lo empujara con más fuerza hacia arriba. Sin embargo, estaba el inconveniente del estado delicado en que se encontraba el hombre. Podría causarle un daño empujándolo simplemente hacia arriba. E incluso si solo intentaba igualar la fuerza del hombre pelirrojo que había salido del suelo, el forcejeo podía lastimarlo más.
Otra opción podía ser encerrar a aquel hombre que los estaba atacando en la misma corriente de aire que envolvía al padre de los gemelos. Sin embargo, estaba el inconveniente de que el hombre podría decidir atacarlos directamente a cualquiera de ellos.
A veces, pensar en todas las posibles consecuencias que podían traer las acciones a tomar resultaba un incordio. Todas terminaban por parecer igual de malas.
Afortunadamente, las cosas no dependían solo de Alice. Quizás la chica hubiera tomado de cualquier manera la decisión correcta, pero antes de que se viera forzada a tomar una decisión, e incluso antes de que aquel hombre saliera por completo del suelo y pudiera tomar a David, el líquido que lo rodeaba se rizó y pareció formar un torrente que tomó con fuerza su brazo.
—¿Qué? —preguntó incrédulamente Uther al darse cuenta de que no podía mover su brazo, de manera que no podía agarrar a David pero tampoco podía volver a hundirse en el suelo líquido.
—Mala decisión volver el suelo agua —dijo una voz.
Las dos chicas y el profesor Potter voltearon la mirada hacia dónde había provenido aquella voz. Scorpius y Albus de encontraban tomados de la mano y de pie sobre la superficie del suelo como si este no hubiera sido licuado.
—¿Qué demonios significa esto? ¡Ustedes son solo una bola de mocosos! —exclamó con fuerza el senescal de la Orden de Venus.
—Tal vez seamos unos mocosos —exclamó Albus confiadamente—, pero somos los mocosos con los que jamás debiste meterte.
—Eso está por verse —expresó con furia el hombre.
El suelo del lado donde Uther tenía su otro brazo comenzó a brillar con una tonalidad rojiza. El ambiente en la habitación comenzó a caldearse rápidamente.
—Alice, más arriba —dijo Sandy con apremio al entender que cualquier cosa que estuviera haciendo el enemigo era peligrosa.
La chica Rawling retomó la tarea de elevar a su amiga Hufflepuff y a los dos profesores que los acompañaban, al mismo tiempo que decidía hacer lo mismo con sus dos amigos varones. Lo malo de ello fue que agarró desprevenido al chico Slytherin, con lo que rompió su concentración y el hombre pelirrojo al que tenía sujeto se liberó, hundiéndose nuevamente en el suelo licuado que lo rodeaba. El joven Malfoy estuvo a punto de decirle a su amiga que lo soltara para ir detrás del individuo, pero se dio cuenta de que no era la mejor opción cuando el brillo rojizo se extendió y se volvió más intenso. De esa forma, solo se dejó elevar por su amiga mientras veía, al mismo tiempo que sentía gracias a sus poderes, que el líquido en que se había convertido el suelo era reemplazado por algo más.
El que no tardó en suponer de qué se trataba todo ello fue Albus. O mejor dicho lo sintió. Aquel era el mismo hechizo al que se había enfrentado hacía más de un año la primera vez que descubrió sus poderes sobre un elemento. Con eso en mente, al joven Potter no le costó ningún trabajo predecir cuando el fuego de la muerte rompió el límite del suelo para lanzarse en contra de todos ellos.
Sin embargo, se encontraba preparado. Hizo un movimiento con su varita e hizo que el fuego que se extendía en voraces lenguas hacia ellos los rodeara y los envolviera en burbujas que, aunque proporcionaban al ambiente una temperatura alta, no fueran dañinas. Concentraría aquellas llamas y haría que se fueran apagando sobre de ellos.
—Salió del líquido —dijo de repente Scorpius frunciendo el ceño.
—¿Qué? —preguntó Alice sintiéndose confundida.
A Albus le hubiera gustado preguntar lo mismo que su amiga Ravenclaw, pero no quería romper la concentración que le estaba costando acumular el fuego lejos de su padre, sus amigos y el padre de los gemelos.
—El enemigo —aclaró el joven Malfoy—. Ha salido del suelo licuado. No puedo saber exactamente dónde porque el fuego crea interferencias.
—Bueno, pero sí ya salió del líquido quizás yo pueda saber dónde está entonces —expresó Sandy mientras recargaba una de sus manos en la columna alrededor de la que seguía flotando.
— —
Uther salió del agua sintiéndose satisfecho. No había forma de que aquellos mocosos se salvaran del fuego de la muerte. Una cosa era encontrar la forma de flotar en el aire o controlar los líquidos, y una muy diferente contrarrestar un hechizo cuyo único objetivo era la destrucción de cualquier criatura viva que le saliera al paso.
—Expelliarmus.
El senescal de la Orden de Venus tuvo que actuar rápidamente. Se movió rápidamente y evitó el hechizo que le habían lanzado por muy poco. De hecho, alcanzó a rozar su túnica.
—Estuvo cerca —le dijo Justin a su hermano.
Tras ello, el Jacot Slytherin frunció el ceño en dirección al hombre que estaba huyendo. Intentaba usar su poder, pero no tuvo la oportunidad pues con un movimiento fluido de su varita, Uther se dio a la tarea de levantar algo del agua que todavía inundaba la estancia para levantar una especie de muro entre él y los gemelos. De esa forma, todo lo que pudo aventar Justin fue líquido.
—También estuvo cerca —dijo en esa ocasión el Jacot Gryffindor.
El chico Slytherin no respondió al comentario de su hermano. Aquel individuo era peligroso, y a saber lo que habría estado haciendo mientras había estado fuera de su vista.
— —
Uther no podía creer lo que estaba haciendo. ¿De verdad estaba huyendo de un par de mocosos que no llegaban a los catorce años? ¿Cómo era posible aquello?
El orgullo del senescal se encontraba herido, pero no era ningún estúpido. Incluso en esa situación no permitiría que las emociones nublaran su razonamiento. Así que decidió relajarse recargándose en la columna tras la que se había escondido para respirar profundamente. Tendría que retomar la idea que había estado mencionando en su conversación con los gemelos, atacarlos por la espalda y dejarlos inconscientes para poder llevárselos. Al menos era el único camino que le quedaba después de haber destruido las posibilidades de conseguir el Espejo Maldito a través de Harry Potter.
— —
—¿Alice? —dijo de repente Justin volteando a su alrededor.
No podía saber dónde se encontraba su amiga, ni si ella podría escucharlo dónde quiera que se encontrara. El joven suponía que la chica había usado sus poderes para transportar los sonidos por el aire, pero no sabía si el método podía funcionar a la inversa.
—Espero que ella y los demás se encuentren bien —expresó William mordiéndose el labio.
Un ruido distrajo a los chicos. Las puertas de la cámara de los secretos se habían cerrado detrás de ellos, sin embargo, en ese momento se estaban abriendo nuevamente. Los dos Jacot no pudieron evitar mirarse de reojo mientras se preguntaban si alguien más había llegado al lugar. ¿Sería posible que sus otros amigos hubieran encontrado la manera de bajar por el lavabo del baño?
Ambos jóvenes se acercaron hacia la puerta, de forma que se les facilitara ver a cualquier persona que estuviera llegando al lugar. No obstante, nadie fue apareciendo mientras el resquicio entre las puertas se fue haciendo cada vez mayor.
—Expelliarmus —exclamó de repente una voz a las espaldas de los gemelos.
Justin y William voltearon la cabeza repentinamente alarmados. Por fortuna para ellos, acababan de ser salvados de ser atacados por Uther Thanatos, quien se encontraba parado cerca de una columna a sus espaldas.
—¡Qué demonios! —exclamó el senescal mientras también él se daba la vuelta.
Delante de él, apuntándolo con su varita, se encontraba un chico rubio que los gemelos Jacot conocían muy bien, acompañado de otros tres quienes habían adquirido poses defensivas con sus varitas.
—¿Cómo demonios se salvaron del fuego de la muerte? —inquirió con incredulidad y furia el miembro de la Orden de Venus.
—Creíamos que ya habrías empezado a entenderlo —dijo Albus dando un paso hacia enfrente—. Tierra, agua, aire… Solo faltaba el fuego.
—¡Vaya, vaya! Eso explica muchas cosas —terminó diciendo el hombre perteneciente a la Orden de Venus.
Uther arrojó algo al suelo, que inmediatamente se convirtió en una nube de color oscuro.
—¿Qué es eso? —cuestionó Sandy asustada.
—Alguna clase de polvo de oscuridad —señaló William mientras la visibilidad de todos se reducía.
—¡Alice! —gritó el otro chico Jacot.
La Ravenclaw inmediatamente entendió lo que le estaba pidiendo su amigo, por lo que conjuró nuevamente sus poderes sobre el aire para llevarse toda esa oscuridad de sus alrededores.
—¿Dónde se metió? —cuestionó Albus volteando a ver a su alrededor.
Quizás Uther no había podido atacar a los chicos, pero su nube de polvo le había dado la oportunidad perfecta para recoger su varita y escapar.
—Sandy, ¿puedes nuevamente rastrearlo? —preguntó Scorpius.
—Por supuesto —respondió la Hufflepuff mientras cerraba los ojos, ponía la mano sobre una de las columnas y se concentraba.
— —
Aquello se había descontrolado completamente. Aunque le lastimaba directamente en el orgullo, Uther sabía que la mejor apuesta en aquellos momentos era escapar y reorganizarse con su equipo. De forma que había aprovechado el polvo de oscuridad y el hecho de que la puerta de la cámara se encontraba abierta para salir corriendo por ahí. Ya habría más oportunidades para vengarse de David y conseguir raptar a los gemelos, pero sobre todo habría oportunidad para encontrar a Harry Potter y hacerle hablar sobre lo que sabía acerca del Espejo Maldito.
—Expelliarmus —sonó una voz.
Era una fortuna que el senescal tuviera unos excelentes reflejos, de forma que pudo esquivar en esa ocasión el hechizo que le habían lanzado, aunque nuevamente por muy poco. Sin embargo, sabía que no podría seguir esquivando a gusto mientras alguien le pisará los talones de esa manera, por lo que se dio la vuelta para enfrentarse a su enemigo. Ya sabía que se trataba de Harry Potter por su voz, pero lo que sí le sorprendía era que el hombre llevará su propia varita en la mano y no una prestada. No pudo evitar llevarse una mano al bolsillo de la túnica dónde había guardado las varitas de sus dos rehenes. En aquellos momentos estaba vacío.
—No te dejaré marchar impunemente —expresó Harry Potter con determinación.
— —
Harry había tenido suerte. Después de que la señorita Rawling los hubiera dejado a él y al señor Jacot en la orilla del lago en el que se había convertido la cámara de los secretos, solo tuvo que voltear la cabeza para ver dos varitas tiradas en el suelo. Seguramente el enemigo las había dejado caer en medio de su huida desesperada. Así que inmediatamente tomó la suya y decidió dar un rodeo hacia la puerta de la cámara de los secretos al mismo tiempo que se apuntaba con la varita en la garganta intentando concentrarse en el contraencantamiento necesario para recuperar la voz. Lamentablemente, a pesar de sus años de experiencia como auror, Harry seguía teniendo problemas para los encantamientos no verbales. Sin embargo, eso solamente hacía más prioritario el recuperar la voz con el fin de enfrentarse a Uther.
Todavía no había recuperado la voz cuando tuvo otro golpe de suerte. Gracias al rodeo que dio, pudo ver claramente la nube de oscuridad que se empezó a expandir cerca de la entrada de la cámara y como Uther salía pitando de ella en dirección al túnel de salida. Harry sencillamente no podía permitir eso, por lo que también salió corriendo detrás de él. Debía hacer algo, para lo que afortunadamente consiguió por fin realizar el contraencantamiento que necesitaba en su garganta. Sintió como sus cuerdas vocales se aflojaban y en ese mismo instante cambió la dirección en la que apuntaba la varita para lanzar otro encantamiento:
—Expelliarmus.
El miembro de la Orden de Venus evitó su hechizo por muy poco, tras lo cual volteó a verlo con el desafío marcado en su gesto.
—No te dejaré marchar impunemente —le dijo con determinación a su enemigo.
—No le estaba preguntando, profesor Potter —expresó el mago oscuro frente a él.
La mirada de Uther era fúrica. Harry sabía que debía ir con cuidado, pues que el hombre se sentía acorralado después de haber sido derrotado por algunos chiquillos.
El miembro de la Orden de Venus levantó su varita y lanzó un encantamiento. Harry copió el movimiento, solo que él lo hizo para conjurar un encantamiento defensivo. Para su sorpresa, le costó desviar el encantamiento que lanzaba Uther, como si le hubiera tocado levantar una gran roca sin la magia de por medio. Eso quería decir que el encantamiento usado por el mago de la Orden de Venus había sido sumamente poderoso.
Uther hizo un sonido parecido a un gruñido antes de volver a lanzarse a la carga. Harry no podía saber si los encantamientos que le lanzaba el hombre eran uno mismo repetidamente o si eran varios, puesto que toda su atención se hallaba centrada en sus propios encantamientos defensivos. No había forma de contraatacar la magia de su oponente, solo se estaba conformando con rechazar los hechizos de forma que estos salieran disparados contra las paredes del túnel. Al principio creyó que aquella sería una muy buena estrategia, pero comenzó a preguntarse sobre la conveniencia de ello al ver que los muros se empezaban a fracturar y que algunas pequeñas rocas comenzaban a caer del techo.
—No… —intentó decir Harry para después tener que pronunciar nuevamente su encantamiento defensivo—. Esp…
No había forma. Harry estaba intentando detener al hombre de la Orden de Venus para que se diera cuenta de lo que estaban haciendo con el lugar, pero él no escuchaba. Tal como lo había supuesto al mirar sus ojos, Uther era solamente un animal acorralado que estaba buscando cualquier manera de salir. Y Harry solo podía seguir haciendo lo que venía haciendo, puesto que el espacio era muy exiguo como para que pudiera evitar los encantamientos en lugar de rechazarlos.
Había algo que el gran Harry Potter pudiera hacer, ¿no?
Aparentemente la respuesta a aquella pregunta era negativa. Sí, los encantamientos provenientes del seguidor del Espejo Maldito se detuvieron finalmente, pero fue solo porque una enorme roca le cayó encima. La mente de Harry reconoció en ese preciso instante que Uther enfrentó la muerte de una manera muy estoica, puesto que el hombre se dio cuenta en último momento de lo que se le venía encima y, en lugar de asustarse o intentar escapar, levantó la cabeza hacia el techo y dejó que la roca lo aplastara.
No obstante, era demasiado tarde. La roca que le cayó a Uther en la cabeza fue solo la primera de muchas que comenzaron a caer por todo el túnel. Harry se dio cuenta rápidamente de que aquello era muy diferente a lo que había sucedido 26 años atrás, donde solo una parte del camino había colapsado. No, en esos momentos toda la estructura que había creado Salazar Slytherin en el pasado para entrar a la cámara se estaba cayendo sin detenerse. Harry comenzó a caminar instintivamente hacia atrás, dejándose guiar por el instinto de que quizás en la cámara de los secretos se encontraría a salvo. Sin embargo, justo cuando estaba por darse la vuelta tropezó y cayó cuan largo era sobre el suelo. Solo tuvo tiempo de ver como una piedra de un tamaño similar a la que había aplastado a Uther se le venía encima antes de que cerrara los ojos por instinto.
¿Y bien? ¿Qué les pareció? En lo personal he de confesar que por momentos lo sentí algo apresurado, pero así fue como surgieron las ideas en mi cabeza. ¿Ustedes están de acuerdo o no?
