Concepción de amor
Hoola! Este capítulo es un poco subido de tono al final. ESTÁN INFORMADOS!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-No puede dar a luz aquí! -Ariana salió de su escondite.
*Y en dónde se supone que voy a parir?! * -preguntó Hermione doblada de dolor.
-Cronos, lleva a todos a Hogwarts con tus primos, a la enfermería. Que lo tenga ahí. -el chico asintió. Sus ojos grises se tornaron de color ámbar y despareció como una explosión de luz, luego pasó lo mismo con los demás dejando a Ariana sola en la estancia.
Aparecieron uno por uno frente a la enfermería. Dumbledore ya los esperaba.
-Entre Señorita. -le dijo abriendo la puerta de madera. Hermione avanzó apresurada seguida de Draco. Los demás iban a entrar pero el rubio se los impidió.
*Será mejor esperen aquí… y la enfermera? * -le preguntó al director.
-Me temo que ella está incapacitada para ejercer la función de partera.
*Y entonces qué? *
-Recíbeme tú. -contestó Scorpius simplemente.
*No puedo. Y si te hago daño? Sólo estoy entrenado para cuestiones de emergencia y maleficio*
*AAAAAAAAAAAAAH! ALGUIEN QUE ME AYUDE! *
*Esta es una emergencia y esa mujer te lanzará un maleficio si no vas ahora y le sacas ese bebé* -argumentó Harry.
-Siempre estás leyendo todas esas cosas de bebés. Lo harás bien papá. -Draco lo pensó algunos segundos.
*Ginny, adentro* -la pelirroja obedeció.
*Qué quieres conmigo? * -preguntó ya adentro.
*Has ayudado a tu madre a recibir a sus nietos. No es obvio que necesito de tu ayuda? *
*Si. Pero ella es la partera, no yo*
*Tienes más experiencia que yo*
*NO ME IMPORTA QUIEN SE, SOLO SAQUENME A ESTE NIÑO! *
*Bien, lo primero que haremos es preparar una poción para que Scorpius salga con más facilidad* -Draco y Ginny se pusieron a trabajar mientras Hermione gritaba en el fondo. Intentaron aliviar el dolor cambiándola de posición y con paños de agua tibia, pero nada parecía funcionar. No le podían dar un brebaje porque podía afectar negativamente al niño.
*Quiero una epidural! * -la medicina muggle no estaba admitida en el mundo mágico, ni en el pasado ni en el futuro. Hermione estaba roja y lloraba sin parar. Draco la miraba a los ojos y se sentía inútil. -*Me duele mucho… *
*Lo sé cariño, aguanta un poco más* -el caldero hirvió y lo sirvieron en un vaso, lo enfriaron un poco y la castaña lo bebió.
*Estás lista? * -le preguntó Ginny, ella asintió. La pelirroja tomó la mano de su amuga y con la otra secaba las gotas de lágrimas y sudor que la tenían empapada. Draco se posicionó al pie de la cama y observó la situación.
*Está bien dilatada, vamos a iniciar* -Hermione abrió las piernas todo lo que pudo. -*Bien. Ahora, puja* -la castaña obedeció. -*Descansa* -respiró profundo. -*Puja*
*AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH*
*Descansa* -dijo Ginny. -*Lo estás haciendo muy bien, muy bien. Solo un poco más, puja! *
*AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH* -finalmente, se escuchó el llanto del bebé. -*Ya está? Cómo es? O Dios, al fin… * -Draco lo limpió, lo envolvió en una frazada y se lo llevó a su esposa; mientras, Ginny permitía que la familia pasara. El Draco del pasado entró a toda velocidad llevándose a todo el mundo por delante.
-Es él?
*A caso ves a otro bebé? * -se dijo a si mismo. Hermione estaba nerviosa, trataba de ocultar su cara lo más que podía. El bebé se durmió prácticamente de inmediato.
*No podían esperar a que me arreglara por lo menos* -estaba hecha un desastre y lo sabía. Parir un niño no era necesariamente la cosa más maravillosa del mundo…
*Por supuesto que no. Estás viviendo el sueño de toda madre, volver a tener a tu bebé en tus brazos* -dijo Pansy abrazando al hijo que estuviese más cerca, Julia. -*Es tan emocionante! Quién diría que este cabezón fue tan pequeñito* -revolvió el cabello del joven Scorpius. Hermione intentaba recoger un poco su cabello con el niño en brazos.
-Descuida, estás preciosa. -le dijo Draco.
*Por supuesto que si* -dijo el Draco del futuro mientras le aparataba la mano.
*Quieres cargarlo? * -le preguntó Hermione. El joven rubio asintió y la castaña puso al recién nacido en sus brazos. El Draco del futuro estaba atento a cada movimiento, como si fuese a dejarlo caer. La Hermione del pasado soltó una risita.
-No sabes cargar bebés.
*No, pero tú me enseñarás* -le dijo el rubio acercándose a la castaña.
-Estoy segur que aprenderé rápido. -el joven Draco se interpuso entre los dos. -Mientras tanto, mantén tu distancia.
*Qué? Por qué? Ella es MI esposa*
-No´oh, si lo fuera fuese ilegal. Ella es MI novia. -Hermione se puso roja al escuchar esas palabras, aún no se habían declarado como tal.
*Oh sí? Y ya se lo has pedido? * -el joven quedó callado, el adulto sonrió; había ganado.
-Pero
*Pero nada. Tú no eres nada de ella, yo soy su futuro esposo. Tengo más derecho que tú* -el Draco del pasado se molestó. Ciertamente, en lo que respecta a ella, él no tenía ningún derecho. Pero era Draco Malfoy, no se iba a quedar callado.
-Eso es temporal. -le dio el bebé a su madre, tomó la mano de la joven castaña y salieron de la enfermería. Scorpius despertó y empezó a llorar.
*Auuu! * -Hermione le dio un golpe a su esposo. -*Por qué me golpeas? *
*No tienes que forzarte a nada. Además, qué clases de tonterías dijiste? Ustedes son la misma persona! *-Draco le quitó al niño de las manos para ver si meciéndolo se calmaba.
*Ya es hora de que me cuenta de que eres el amor de mi vida* -Hermione se quedó callada. -*Ya ya Scorpius… qué tiene el bebé de papá? * -los primos se rieron, Scorpius estaba un poco avergonzado, pero se sentía querido.
*A ver, venga con su padrino* -Draco se lo pasó a Blaise. -*Y todo esta gente extraña que ha venido a verte hoy? * -dijo con voz de caricatura, perfecta un bebé. Los gemidos de Scorpius se hicieron menos audibles. -*Te sientes extraño? Quieres volver al vientre de mamá? * -le hizo cosquillas en su pancita y el bebé soltó su primera risita. -*Yo soy tu padrino, Blaise. Ya lo veo, volveremos a todos locos con nuestras travesuras… * -dijo con ojos soñadores.
*Eso ya lo hicieron* -comentó Pansy a la que todos rieron. *Hola lindura* -saludó mostrando todos sus dientes. *Yo soy tu hermosa tía Pansy* -el niño sonrió. *Todo un sin vergüenza tú* -le hizo algunas morisquetas. Los demás se presentaron, le hicieron mimos, le hicieron reír. Scorpius miraba la escena desde lejos, no le pudo haber tocado una mejor familia. Aún siendo casualidad, o tal vez por obra del destino, ellos seguían queriéndolo igual. En algunos momentos de su vida llegó a pensar que eran así porque pensaban que era "el niño que salió de la basura" y por eso le tenían pena. Pero ahora que los veía, comprobó que su amor era auténtico.
En una aula del castillo…
-Draco, a dónde me llevas!? -él la soltó. -No tienes por qué sentirte presionado. Yo entiendo…
-En serio? Yo no. No puedo entenderme. Tal vez sea porque no soy claro. Tal vez sea porque tengo miedo de arrastrarte conmigo.
-Draco. -ella tocó su mejilla para que él le prestara atención. -Yo quiero estar contigo. En las buenas y en las malas.
-Posiblemente, mi decisión complique las cosas. -Hermione estaba pensando en que él iba a seguir siendo un mortífago así que derramó algunas lágrimas y bajó la cabeza. -Tu lugar es al frente del ejército de Dumbledore. Y mi lugar es a tu lado. -ella levantó la cabeza, sus ojos estaban rojos.
-Estas diciendo que…
-Mandaré todo a la mierda. Siempre y cuando esté junto a ti seré feliz. Ya no quiero seguir siendo un doble espía, quiero estar de tu lado. Les diré a todos que ya no seré un mortífago.
-No puedo permitir eso.
-Qué? -Draco estaba confundido.
-Tenemos que pensar con la cabeza fría. Si vas a Voldemort y le das esa noticia, te matará más rápido que de inmediato.
-Qué propones que hagamos?
-Sigamos como estamos. Envía solamente la información que te damos, así eres de más ayuda. OK? -el rubio asintió desilusionado. -Hay otra cosa que te inquiete?
-Yo quería decirle al mundo que te amo… -la castaña rio.
-Yo también quisiera gritar que te amo, que tengo al mejor novio de todos los mundos. -la castaña pensó que nadie se había preocupado tanto por sus sentimientos como Draco, nadie excepto él sería capaz de mandar a la mierda a Voldemort en su cara sólo para poder que la ama.
-Novio? Aún así me permitirías ser tu novio?
-Por supuesto. -él no aguantó más y cortó la distancia entre los dos. Se besaron como si su vida dependiera de eso. Era increíble la química entre los dos. Quién diría que dos personas que se odiaban hasta la muerte llegarían a amarse tanto?... el beso se fue poniendo caliente. Draco se moría por recorrer todo de su cuerpo, pero debía respetarla. Sus pensamientos se desbordaron cuando ella le dio una palmada en el trasero. Luz verde para el rubio quien lentamente pasó las manos por su espalda hasta llegar al trasero de la chica. -ahhh. -gimió. Lo acarició para luego hacer que ella enroscara las piernas en sus caderas. Él se dirigió al escritorio y la sentó ahí. Hermione se sintió un poco más cohibida porque nunca había hecho ese tipo de cosas. La mirada de Draco le dio suficiente seguridad como para no detenerse. El rubio le pasaba la mano por los muslos mientras ella poco a poco le desabrochaba los botones de la camisa. No obstante, él pudo desabrochar la blusa de su castaña con facilidad. Esparció besos por toda la cara de la chica. Ambos movían sus cuerpos tratando de conseguir más fricción.
-Eres mía Hermione, solo mía. -se dedicó a besarle el cuello mientras ella revolvía sus platinados cabellos.
-Draco. -gimió su nombre. La castaña descubrió un lado de ella que no conocía, pero le gustaba.
-Vamos leona, vamos a jugar. -ella entendió que estaba bien seguir sus instintos. Lo acercó más y levantó sus pechos incitándolo a probar. La serpiente no se hizo del rogar y posó las manos sobre los senos de la chica. -Candente. -los besó sobre la tela del sostén y mordió el nacimiento del derecho.
-Aych! -chilló. Su mano se dirigió hasta la entrepierna. -Muy duro. -se refirió a la intensidad de la mordida. Pero en cuanto tocó su miembro se dio cuenta de que su mordida no había sido lo único duro. -Exquisitamente grande. -agregó. Draco se sonrojó tanto por la excitación como por la vergüenza. Era virgen, así que nadie le había dicho eso y a decir verdad, era un gran alivio.
*Muy bien tortolitos, aléjense del escritorio y pongan las manos donde pueda verlas* -Draco entró por la puerta interrumpiéndolos. La joven Hermione trató de acomodarse la blusa mientras el joven rubio intentaba taparla. *Al parecer llegaron más lejos de lo que recordaba* -dijo con las manos en los ojos. *Que conste, me tapo los ojos porque no soy un pedófilo y Hermione es menor. Pero eso no quiere decir que no sea mi mujer! *
-Tu mujer acaba de dar a luz, esta Hermione es mía, mí chica! Ahora, sal de aquí. -se empujó a sí mismo fuera del aula.
*No me empujes pedazo de… * -y volvió a cerrar la puerta.
-Estás bien? -la castaña asintió sonrojada. Que vergonzoso!
-Es una situación extraña. Un hombre peleando contra sí mismo por una mujer… -dijo para romper el silencio incomodo mientras se terminaban de arreglar sus ropas.
-Algo así. Lo que pasa es que te amor tanto que tengo miedo de mi mismo. Miedo de perderte.
-Eres un celoso! -dijo riendo.
-En pocas palabras, si. -ambos salieron.
-Lamento que nos hayas encontrada en esta situación. -dijo Hermione.
*La verdad es que estoy emocionado. A este paso, tendré 7 hijos! *
-7!? A caso no me oíste gritar? Con dos partos es suficiente. Además, para mi es suficiente con engendrar al descendiente de Cronos. Qué serían los otros? Zeus? Poseidón? -los tres rieron ante los comentarios de la chica.
*Pues entonces es una suerte que los haya interrumpido, porque apuesto que ninguno de ustedes jovencitos hormonales tiene un condón*
-No íbamos a… -el joven Draco fue interrumpido por la castaña.
-Tiene razón. Lo tendremos en cuenta. -le dio una nalgada a los dos rubios y se fue a clase.
-Tienes idea de cuando será la próxima? -se preguntó a sí mismo. Draco observó como el miembro de su versión más joven estaba tieso.
*Tienes dos opciones. Puedes consolarte por medio de la masturbación o quedarte con las pelotas duras hasta el día de tu boda* -dicho esto tomó la delantera en dirección a la enfermería con la mueca de una sonrisa que más bien parecía una expresión de melancolía. No estaba seguro de poder soportar lo que venía, la extrañaría demasiado.
