Aclaraciones: No hay POV definido.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Capítulo 54. Afrontamiento

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A mediados de esa misma tarde después de leer el expediente había ido a la oficina de Tsunade porque lo habían hecho llamar, no dudaba que lo que se que le fueran a decir se iba a tratar sobre la kunoichi en su poder. Así que era su oportunidad para de paso conseguir más información sobre esta y poder entender porqué había sido tan importante para que la tomaran presa y no fuera asesinada como todos los demás desertores y renegados en el campo de batalla. Él tenía una entrada especial al despacho que conectaba directamente al cuartel, antes de tocar escuchó las voces en la oficina, el tono de voz de la rubia dejaba notar que estaba molesta con su interlocutor, aguardó la respuesta, era un hombre que también tenía autoridad y contestaba casi en el mismo tono que ella. Dio un par de golpes y tras aparecer un silencio sepulcral le fue dada la autorización para entrar

- Buenas tardes — saludó a las personas presentes, eran el patriarca de los Hyūga junto a Neji

- Bien, Ibiki ya está aquí — fueron las palabras con las que lo recibió Hiashi y si él expresara sus emociones habría enarcado su ceja

- Ibiki, ¿alguna novedad hasta el momento?

- Hoy todavía no le hemos dado comida — todos en la aldea decían que los ojos de los Hyūga eran inescrutables y era completamente imposible saber lo que estaban pensando, pero dicha suposición solo era porque nadie sabía leer las reacciones de las personas como él lo hacía, y sin duda lo que acababa de leer en el semblante del Hyūga menor despertó por completo su curiosidad — no hay nada que reportar en su estado de salud

- ¿Ya la interrogaron? — demandó el mayor

- Los prisioneros deben ser preparados antes de empezar un interrogatorio, es importante llevarlos a su límite físico antes de intentar cualquier cosa — su atención se centró en el menor presente, en la forma aparentemente imperceptible para los demás en que apretó uno de los puños — una vez solicite comida podremos tener un punto de partida

- ¿Por cuánto tiempo la harán aguantar hambre a propósito? — apretó los labios para no decir nada más, pero es que le fue imposible no hacer el comentario a pesar que sabía que así funcionaban los interrogatorios y que Tenten se había ganado ser apresada

- Eso dependerá de la prisionera — dijo esa palabra a propósito solo para seguir despertando las reacciones del Hyūga — la mayoría no aguanta más de un día, los más débiles no pasan de doce horas. Es probable que para mañana a esta hora ya hayamos empezado

- Deben avisarme cuando vayan a empezar, tengo que estar presente

- No permito foráneos en los cuarteles

- No soy un foráneo, esa traidora tiene información de mi familia y debo saber qué fue lo que ventiló

- Cualquier persona que no pertenezca a mi división de interrogación y torturas es un foráneo y los cuarteles no son un lugar turístico para estar permitiendo visitantes, dígame qué información requiere y la conseguiré

- Eso es un asunto del Clan — chasqueó la lengua, odiaba esa maldita respuesta

- Entonces deben resolverlo en su Clan — sí, eso podían hacer cada vez que decían esa tonta justificación — a mí solamente me conciernen los problemas de la aldea

- Somos parte de la aldea y...

- Ibiki ha dado su respuesta, le dejé muy claro que esa división está completamente bajo su control — los dos Hyūga cruzaron una mirada al parecer en una pregunta muda que el menor contestó haciendo una ligera negación

- Más le vale que consiga que la traidora confiese todo — el patriarca abandonó el despacho

- Creí que partirías ayer — habló Tsunade — ¿o le pedirás a Ibiki que te reciba en su escuadrón?

- Me iré en este momento — parecía que la rubia le había sugerido cortarse una mano, de hecho era más probable que el joven aceptara cortarse una mano — Hiashi me pidió acompañarlo hasta la aldea

- Si lo que dice Ibiki es cierto, podrías esperar un día y mañana partir con la información que dé tu compañera

- Con todo respeto Tsunade-sama, no creo que Tenten diga algo que me sea de utilidad, encontrar al fugitivo es prioritario no solamente para el Clan

- Como quieras, puedes retirarte — hizo una inclinación de cabeza y se fue

- ¿Hace cuánto la prisionera y él son pareja? — preguntó tan pronto estuvieron a solas

- No estoy segura exactamente — sonrió de medio lado, no por nada Ibiki era el mejor interrogador — la primera vez que los atacaron, los hermanos decidieron secuestrarla al ver que él la defendía, sospecho que la buscaron para proponerle algún trato y ella lo drogó para irse voluntariamente con el enemigo

- Él confiaba en ella y por eso le dio información confidencial y ella su vez se la dio a sus captores cuando la interrogaron

- ¿Cuándo qué? — del bolsillo de su chaleco sacó las fotos y se las entregó

- Esas marcas son de un interrogatorio, si se hace con la habilidad requerida arrancar la piel por capas es un dolor más grande del que una persona normal puede soportar — Tsunade había extendido las fotos en el escritorio y las observaba detenidamente todas al tiempo sin creer lo que veía — es imposible decir cuántas veces la interrogaron, pero averiguaremos qué confesó así como el paradero del criminal al que ayudó a escapar

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Recordaba con claridad su cautiverio y su incapacidad para llevar la cuenta de los días que había estado allí, aunque ahora con la mayor parte de sus recuerdos de regreso tenía una mejor idea de cómo llevar la cuenta no estaba segura si era de alguna utilidad hacerlo. Aunque eso sería adelantarse mucho, pues de momento llevaba dos días allí, el primer día la habían levantado temprano y la tuvieron todo el día en la sala de interrogatorios sin darle ni siquiera agua, en el momento que pidió ir al baño una ANBU entró con ella al recinto y no le quitó los ojos de encima ni un solo segundo. El segundo día había sido algo parecido y aunque su estómago estaba protestando por la falta de alimento sabía que de pedirlo lo único que conseguiría es que se lo negaran y al hacer evidente que tenía hambre ellos lo utilizarían de alguna forma, así que había optado por intentar entretener su mente en cualquier otra cosa, a veces intentando buscar los recuerdos que todavía le faltaban e incluso desconectándose por momentos. No la dejarían morir de hambre eso era seguro, pero buscarían su límite. Esa noche observó sus manos por un momento, se estaba deshidratando también y tan solo respiró profundo de nuevo, debía aguantar y seguir confiando que había valido la pena.

No le permitieron dormir, cada media hora aproximadamente entraba alguien y gritaba hasta estar seguro que se encontraba despierta por lo que pasada la medianoche dejó de acostarse y solo se quedó sentada en el colchón contando los segundos para prever las veces que aparecería dicha persona y deseando con toda su alma tener al menos una kunai para lanzársela y hacer que se callara. El vacío en su estómago solo se sentía cada vez peor y la falta de sueño alteraba su percepción del tiempo mientras las horas en el cuarto de interrogatorio avanzaban.

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Dibujó una sonrisa, una noche privada por completo del sueño y prácticamente tres días sin comer y la chica no daba la mínima señal de querer abrir la boca para pedir algo. Le hizo una seña al otro shinobi que estaba observando con él para que entrara y le dejara un vaso de agua y un pan al frente en la mesa, el sujeto lo obedeció y los orbes chocolate ahora rodeados por ojeras observaron los dos objetos antes de seguir viendo a la nada sin moverse. Debía admitir que contrario a su hipótesis inicial de ser una kunoichi corriente que se quebraría fácilmente, ella estaba demostrando ser un poco más resistente que el promedio.

La bebida y el alimento fueron retirados intactos y tras dejar pasar otro par de horas lo siguiente que pusieron frente a ella fue un cuchillo, ya se había intentado suicidar antes, podría querer hacerlo de nuevo. Era claro que no permitiría que tal cosa ocurriera y la ninja médico estaba a solo unos pasos lista para intervenir y salvarle la vida en caso que llegase a ser necesario, la castaña solo vio el arma y parpadeó un par de veces aparentemente confusa, de seguro pensaba que era algún tipo de alucinación por su falta de descanso. Sonrió como si recordara algo y volvió a desviar la mirada sin hacer ningún otro movimiento.

La noche avanzaba cuando ordenó que la llevaran a su celda de nuevo, se veía débil y desorientada pero no permitió que nadie la ayudara a caminar. Derrumbándose en la cama y de nuevo empezaron a privarla del sueño, fue antes que el amanecer hiciera presencia que lo buscaron para fuera a ver lo que ella había hecho. Estaba particularmente curioso por lo que se asomó, ella estaba sentada en el suelo abrazándose las piernas pero había acomodado el delgado colchón de la cama a modo de barrera de modo que el sonido se amortiguara. Dio la indicación para que ingresaran y desarmaran el improvisado escondite, ella no se quejó, tan solo se puso de pie y tuvo que sostenerse de la pared porque estuvo a punto de caerse así que el shinobi que había entrado a la celda pasó su mano por la cintura de ella para darle soporte y que pudiera caminar, consiguiendo que a pesar de su estado la chica se sacudiera como si la estuviera quemando e intentara golpearlo. Después de tratar de atacarlo la joven se desmayó por lo que la ninja médico estuvo allí de inmediato y la revisó, estaba deshidratada, sin una gota de energía y famélica, la habían llevado más allá del límite y conseguido quebrar su cuerpo pero claramente no su mente por lo que era el momento de crear un nuevo plan de acción.

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Había regresado al que fue el campo de batalla, la mayor parte de los cuerpos ya habían sido levantados y aunque era notorio en el lugar que había ocurrido algo grande, ya no se notaba la masacre que había sido. Los cadáveres de los ninjas enemigos habían sido dispuestos para ser donados a la ciencia en parte y otros tantos estaban siendo apilados en varias fosas. A nadie le importaban y era bastante dudoso que alguien fuera a reclamar esos restos, a un lado se estaba haciendo una montaña de todas las armas que estaban regadas por el pasto a la espera que el escuadrón de armas las revisara y decidiera cuáles eran aprovechables y cuáles serían directamente desechadas, sin duda una tarea que le encantaría hacer a Tenten.

Exhaló pesadamente, no quería pensar en la castaña pues su mente se iría a lo que debería estarle pasando en ese momento y no era una idea que le agradara. A pesar de lo que ella había hecho al final del combate y el significado de tal acción, la verdad es que para él sus sentimientos no habían variado y le dolía pensar en no poder defenderla de nada de lo que le esperaba pues su instinto primario seguía siendo protegerla. De lo que conocía de los métodos de interrogación, sabía que lo primero que harían sería llevarla a su límite físico, es decir hambre, sed y sueño. En su infancia tras recibir el sello le fue difícil dormir por varias noches seguidas, recordaba la sensación de desconcierto y el sentirse parcialmente desorientado tempo-espacialmente así como los días en que lo privaron de comida hasta que aprendió cual era su lugar en la rama secundaria y que estaba solamente para servir a la rama principal, eran dos sensaciones que conocía de primera mano y que aunque no habían sido tan extremas como lo que le esperaba a cualquiera en poder de Ibiki debía decir que era algo que no le desearía jamás a nadie, y por supuesto jamás habría llegado a creer que quien estaría en tal situación iba a ser nada más y nada menos que su compañera de equipo y ¿pareja?

¿Cuál sería el límite de la castaña? ¿Ya lo habrían encontrado para ese momento? No estaba seguro ni un poco de qué tanta resistencia tendría ella, si la quebrarían fácil o no, si cantaría como un pájaro en una mañana de primavera o si podría soportar ser torturada y no contar nada. El día que habían decidido empezar a practicar la técnica que combinaría su Kaiten con el Sōshōryū de ella tenía la completa certeza que sin necesidad de su advertencia ella no le contaría a nadie sobre lo que estaban haciendo, pero dicha certeza solo contemplaba su fuerza de voluntad sobre lo que hablaba con sus amigas, jamás algo más drástico como ser cuestionada al tiempo que la golpeaban o le cortaban trozos de piel. ¿Habría dicho lo que sabía sobre él y su técnica a los hermanos cuando ellos la interrogaron? Él había podido ver tres marcas y por el estado de la cicatrización no podía adivinar si habían sido hechas todas el mismo día o en episodios diferentes. Porque desgraciadamente el patriarca tenía razón al decir que era demasiada coincidencia que ellos desarrollaran el sello justo cuando alguien que tenía información confidencial y de primera mano sobre un Hyūga estaba a su lado.

No debía dejar que su mente se siguiera desviando hacia ese tema, pero es que evaluaba la información en su cabeza y se sentía confuso, por un lado había podido percibir el claro odio que Tenten le profesaba a los dos hermanos mayores, la forma en que les había hablado y las palabras finales dedicadas al "gemelo" menor, curiosamente odiaba más a este que al mayor que había sido quien claramente compartía su lecho con ella. Chasqueó la lengua pensando ahora en el menor de los seis hermanos, lo recordaba del primer ataque por ser de los que los separó, del restaurante porque ella no le fruncía el ceño al hablarle, luego del día que los siguió, cuando la castaña intervino por su vida trayendo a colación el trato que era lo que todavía lo tenía con vida y como antes de irse este le había ofrecido una venda y luego se había reído por lo que sea que ella le contestó. Él conocía sus orbes chocolate a la perfección, y había visto la completa determinación con la que se giró para defenderlo de su anunciado destino, la manera en que saltó junto a este para invocar su escudo de metal y luego enfrentarse a dos ANBU solo para ganar tiempo y que este se escabullera. Golpeó un árbol nuevamente molesto, definitivamente no iba a seguir pensando en ella ni en lo que había pasado en la carpa ni en sus palabras esa mañana que claramente habían sido falsas.

Encendió su byakugan y se dedicó a encontrar algún rastro que le permitiera empezar su búsqueda del fugitivo.

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La teoría dice que nos falta capítulos como mucho 1, o 2 (por primera vez es en serio) y un epílogo muy cortito.

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Nunca está de más recordarles que sus comentarios, quejas, reclamos y demás siempre son bien recibidos en un review. Y que además pueden darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando con mis otros proyectos.

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Que no consiguen saber dónde encontrar la salida...

Att: Sally K