Aclaraciones: No hay POV definido.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Advertencia: Ninguna
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Disfruten la lectura
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Capítulo 55. Inalterable
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Abrió los ojos sintiéndose pesada y sin reconocer inicialmente el lugar en que estaba, lentamente los recuerdos de la noche anterior empezaron a regresar de golpe. Se había sentido tan agotada y fuera de sí que había intentado esconderse inútilmente en una esquina de su celda haciendo barrera con lo único que tenía disponible que era el colchón. Por supuesto que derribaron su improvisado búnker y en el momento que el ANBU la tocó, sintió toda su sangre hervir ¡NO! En su vida iba a volver a permitir que alguien le pusiera una mano encima sin su expresa autorización, ya había tenido más que suficiente de eso. Dirigió su mirada a su brazo y pudo ver el suero conectado, arrancarlo fue simplemente un acto reflejo más que algo realmente premeditado. No había nadie en el consultorio médico con ella, en la mesa junto a la camilla había una bandeja con comida y la boca se le hizo agua de solo verla, observó a todos lados indecisa sobre qué hacer, pero antes de decidir algo la puerta se abrió, dando paso a la ninja médico. Su cuerpo llevaba tanto suplicando por algo de alimento que le fue inevitable maldecir en su cabeza porque tal vez, aunque fuera contraproducente, pudo tratar de comer de forma rápida para al menos sentir el sabor en su lengua antes que la volvieran a privar del alimento.
- Come — fue el saludo de la mujer mientras revisaba la cánula y en un movimiento rápido volvía a ponerla en una nueva vena. Ella siguió inmóvil — si no lo haces te entubaré sin anestesia y pondré una manguera que lleve la comida directamente a tu estómago
No podía negar que estaba hambrienta, pero igual sabía que debía comer despacio o la repentina presencia de una cantidad grande de comida en un espacio que había estado vacío por un par de días lo único que conseguiría sería que terminara en el baño vomitándolo todo. Se incorporó y muy despacio tomó el vaso de agua para beber un poco, aunque el suero había nivelado su hidratación se sentía sedienta, después de eso rompió un trozo del sándwich y lo masticó varias veces antes de pasarlo, conteniendo su gemido por lo bien que sabía. Nunca en su vida se había demorado tanto comiendo ni mucho menos había apreciado tanto un simple sándwich, pero es que sentía que le había devuelto parte de la vida y su estómago afortunadamente lo toleró bien. Ese día lo pasó completo en el consultorio, el suero fue cambiado un par de veces y finalmente a la noche la llevaron de regreso a su celda en donde la dejaron dormir en paz.
A la mañana después de darle el desayuno la dirigieron a la sala de interrogatorios en donde igual que las veces anteriores la dejaron con las manos atadas y sola. Dejó entonces que sus pensamientos se fueran hacia Neji y en dónde podría estar en ese momento, por más que tuviera la certeza de haber hecho lo correcto no podía negar que le había dolido su mirada y la frialdad con la que la había tratado frente a Tsunade, ahí se había ido la casi inexistente esperanza de que volvieran a ser algo más que solo compañeros de equipo, dudaba siquiera que volvieran a ser lo otro o que llegara a dirigirle la palabra si es que ella alguna vez salía de allí, cosa que seguro no iba a pasar. Qué más daba, nunca en su vida había tenido tan claro lo que quería lograr y podía decir victoriosa que lo primero que era conseguir que el Hyūga viviera lo había conseguido, si lograba también lo segundo se daría por bien servida.
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A mediodía habían dejado frente a la joven el almuerzo y ella comió obedientemente, en el momento que pidió ir al baño le dijo a uno de sus subordinados que la acompañara pero que le diera privacidad, la chica ya había demostrado no tener mayor problema en que la hicieran caminar en ropa interior por las instalaciones ni con que la vieran hacer sus necesidades. Debía usar lo que había sabido sobre la relación que tenía con el Hyūga de alguna forma, eso y lo aprendido sobre la forma en que se sacudió cuando la tomaron por la cintura la noche anterior, abordaría esos dos aspectos antes de pasar a lo directo que era infligir dolor físico hasta que hablara.
Chasqueó la lengua, empezaría con lo clásico, un poco de confrontación directa para evaluar sus reacciones y de acuerdo a eso saber exactamente por dónde presionar. Le indicó al hombre junto a él en la sala de observación que entrara e hiciera las preguntas de modo rudo.
- Es poco usual ver una kunoichi tan pequeña en este lugar — no hubo respuesta — una chica como tú...
- Mi nombre es Tenten — él sonrió de lado, así que no le gustaban los sobrenombres
- Decía que alguien como tú no suele andar por la vida rodeada de matones a sueldo — ella se encogió de hombros — ¿en dónde están sus guaridas?
- No lo sé — confiaba que Ryuuken no sería tan estúpido de ir a esconderse en estas, pero no estaba segura
- No te creo, dicen que te vieron caminar con el mayor de ellos en varias aldeas. Estoy seguro que las conociste ¿cuántas son?
- No lo sé, nunca presté atención
- ¿A cuál de ellas crees que se dirigió el fugitivo? A la de Otogakure ¿tal vez? — ella volvió a encogerse de hombros — ¿O tal vez a la de Amegakure?
- No lo sé, no sé a donde haya ido y no me interesa saberlo
- ¡NO MIENTAS! — un golpe en la mesa resonó pero ella no reaccionó asustada — ¿A dónde fue?
- Ya lo dije antes, no lo sé
- Podemos hacer tu vida muy miserable mientras estés aquí ¿lo sabes? — una sonrisa se dibujo en los labios de la castaña pero no contestó
Hubo un par de preguntas más a las que Tenten solo negó y volvió a decir que no lo sabía antes de parecer que directamente empezó a ignorar al hombre frente a ella, como si hubiera dejado su cuerpo allí pero su mente no estuviera realmente presente. Cuando el atardecer apareció el hombre salió del lugar molesto y regresó a su lado a la espera de nuevas instrucciones. Él siguió observando un rato más a la chica mientras la soltaban para llevarla a la celda, notando la forma en que casi imperceptiblemente se movía de modo tal que el shinobi que la iba a acompañar a la celda no la tocara más allá de en sus muñecas, caminando obedientemente.
- Continúa igual más tarde — sin esperar más se retiró del lugar, harían una pausa y retomarían a mitad de la noche. Estaba maquinando dos ideas, si definitivamente no daban resultado no habría de otra que proceder a la tortura mediante un genjutsu.
Al regresar inhaló profundo disfrutando el olor de su café recién servido, nunca debía escatimarse en comprar un buen café con el tostado ideal que ayudara a sobrellevar esas largas jornadas. Al otro lado del vidrio su subordinado se estaba empezando a desesperar y eso era malo, no era usual que primero perdiera la paciencia el interrogador que el interrogado.
- ¡CONTESTA LA PREGUNTA!
- Ya lo hice, no lo sé — su voz era completamente calmada
- ¡NO MIENTAS! — quiso llevarse la mano al puente de la nariz, recordando que definitivamente iba a pedir la dimisión de ese shinobi — ¡¿A DÓNDE FUE?!
- No lo sé, no me importa
- ¿Sabes que si no confiesas ahora te vamos a torturar hasta que hables? — ella ni siquiera se molestó en verlo para contestar y el hombre empezó a respirar más enojado que antes, acercándosele — ¡es un hecho, tu vida será un infierno peor de ahora en adelante! — dudaba seriamente que volver a llevar su cuerpo al límite cambiara algo, si ni siquiera había protestado porque la despertaron y llevaron a la sala de nuevo — también estás pasando algo por alto — su tono había cambiado — las mujeres en prisión son particularmente susceptibles a que les pasen ciertas... — pausó y él pensó que una dimisión era una salida demasiado sencilla — cosas, a fin de cuentas están atadas y vulnerables — la risa de la chica sonó por toda la sala, dio un paso más hacia el vidrio para ver mejor, sorprendido por la reacción
- ¿Me están amenazando con violarme? — ella se reacomodó para quedar derecha en la silla y siguió riendo — adelante, no será algo nuevo — el shinobi se alejó, incómodo por su respuesta y era claro que los papeles se habían invertido, ella parecía ser la que controlaba la situación, manteniendo el contacto visual con el sujeto — una única recomendación... — borró su sonrisa — si se atreven a permitir que tal cosa me pase, asegúrense que sea por parte de alguien prescindible en su escuadrón — dejó que todo su odio se notara en sus ojos y voz — mataré a cualquiera que se atreva a tocarme sin mi consentimiento
No había duda en la forma que había hablado, siendo la segunda reacción genuina que le conseguían. La primera fue cuando el ninja la ayudó a levantar, mostrando que efectivamente no toleraba que la tocaran. Violada, golpeada y lacerada durante todo el tiempo que había durado con el enemigo ¿qué clase de trato de mierda era ese? Aunque eso también mostraba que estaba acostumbrada a soportar dolor y no es que pareciera desconectar su mente y dejar su cuerpo vacío por momentos, es que lo hacía. La pequeña kunoichi empezaba a hacérsele cada vez más interesante. Por esa noche dejarían hasta ahí, de momento solo ajustaría cuentas con el imbécil que había soltado ese comentario y ya tenía una idea de cómo abordarían el interrogatorio al día siguiente en la mañana, que ya había recibido un mensaje de Tsunade preguntando por los avances pues el patriarca de cierto clan detestable estaba visitando su oficina seguido.
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Después de desvelarla parcialmente, esa mañana no la llevaron a la sala de interrogatorios sino al consultorio médico y agradeció mentalmente, además de la ya habitual revisión para estar seguros que todo estaba en orden con su salud significaba de paso que le permitirían bañarse, jamás pensó asociar un consultorio con algo bueno. Llevaba ¿una semana? En ese lugar, tal vez un poco más o un poco menos y los morados en su abdomen se estaban empezando a desvanecer, si dejaba de lado sus cicatrices pronto cualquier rastro que Uryuu hubiese dejado en su cuerpo desaparecería por completo y eso la alegraba enormemente.
Unos días atrás había solicitado algo con lo cual poder recogerse el cabello y le fue negado, así que solo lo desenredó con sus dedos cuando todavía estaba húmedo e hizo una trenza de lado para que no le incomodara tanto y al secarse de esa forma no se volvería una maraña imposible de controlar después. Mientras esperaba sentada en su dura silla en la sala a que empezara los gritos usuales del interrogador dejó que su mente se fuera un rato otra vez a Neji y Ryuuken, confiaba que el primero estaba bien y seguía manteniendo sus esperanzas en que el otro estuviera a salvo. Quería reírse, durante el tiempo que estuvo voluntariamente en la guarida con los Kazirga no había tenido nunca la esperanza de regresar a su aldea y mucho menos volver a ver al Hyūga, y ahora parecía una niña pidiéndole a algún astro o deidad inexistente por un hombre por el que había sentido mucha lástima.
La puerta se abrió pero nadie entró de una vez, solo se escuchaban voces a lo lejos y ella intentó identificarlas ¿Estaba Ibiki entre esas voces? ¿Entraría ahora él a despedazarla mentalmente ya que hasta el momento no avanzaban de la otra manera? Podía jurar que escuchó la palabra Hyūga, información y regreso, pero la voz no era de ninguno de los ojiblancos que ella conocía o había escuchado hablar alguna vez ¿acaso hablaban de Neji? ¿Ya había terminado la búsqueda? o es que de pronto ¿había alguien de ese Clan en la fuerza de interrogación y tortura? No estaba segura, le parecía que alguna vez Neji le había mencionado que había un miembro también de la rama secundaria en el escuadrón de Anko, ni siquiera recordaba el nombre.
Un ANBU ingresó al recinto y se sentó frente a ella sin decir nada, no era el hombre del día anterior con máscara, su presencia se sentía diferente ¿iban a cumplir su palabra de intentar abusarla? Su cuerpo se tensó y no perdió de vista ninguno de los movimientos que este hacía, atenta a cualquier señal que se le aproximaría, lista para cumplir su palabra en caso que llegase a ser necesario. Las horas fueron avanzando y nada pasaba ¿qué era eso? Un tipo de tortura, era obvio. Inhaló profundo pero le era imposible relajarse, subió las piernas a la silla y las abrazó, tratando de aparentar que no le afectaba.
Más tiempo pasó, si su percepción de tiempo no fallaba no tardarían en regresarla a la celda, ¿volverían a despertarla a mitad de la noche? estaba divagando en eso cuando la puerta se volvió a abrir y sin haberle dicho nada en todo el día el hombre salió , dejando el acceso entreabierta. Desde su posición no alcanzaba a ver nada, pero las voces eran más claras que en la mañana.
- Hyūga ¿Qué tal fue la búsqueda? — su cabeza se levantó de inmediato sin poder ocultar el interés, pero era inentendible la respuesta — una pena, ella todavía no ha dicho nada — de nuevo no conseguía escuchar lo que decía la otra parte por más que lo intentara — pero es seguro que fue ella quien les contó todo lo de tu Clan — ¿Qué?
- Yo no dije nada — las palabras las pronunció más para sí misma, pero fue en el suficiente volumen para que notaran que les prestaba atención
- Vamos, hablaremos en el cuarto de observación — fue lo último que escuchó antes que cerraran la puerta con fuerza y su respiración se agitó
- Neji... — musitó viendo el vidrio — no lo hice, te puedo jurar sobre la tumba de mis padres que no lo hice — sus ojos se humedecieron de pensar que él ni siquiera quería verla de frente — por favor, créeme — la desesperación era evidente en su voz, mordiéndose el labio para no levantarse y acercarse a la pared como si así pudiera verlo — sé que no confías en mí en este momento, pero una vez lo hiciste y sabes que yo sería incapaz de... — se limpió la lágrima, era estúpido hablarle a un espejo y menos cuando los minutos pasaban sin ningún tipo de respuesta — lo soporté... — se tocó la cicatriz de la clavícula por sobre la ropa — ellos no pudieron hacerme hablar sobre ti y puedes estar seguro que no me harán hablar ahora — silencio, solo había silencio embargándolo todo mientras ella se sentía cada vez peor. Respiró profundo intentando calmarse y fue entonces que cayó en cuenta que eso podría ser simplemente otra trampa, algo así como el genjutsu con el que Tuuli había intentado engañarla para que le contara lo del Kaiten. El Hyūga le contestaría, detrás del espejo había un micrófono con el que podía hablarle y él no era capaz de ser tan cruel, al menos no con ella — no voy a decir nada — concluyó finalmente — no importa lo que intenten — fue lo último que dijo, si no era él igual era una declaración para sus interrogadores
- Eso lo veremos — sonó la voz mecánica por el megáfono, ella se limpió la cara y volvió a esconderla en las rodillas, había caído como una tonta en un maldito truco de manual
Se decidió a contestarle, al principio el truco había funcionado, la chica se creyó que efectivamente era Neji quien estaba del otro lado de la puerta y casi como si tuviera un resorte lo había buscado, dejando ver sus sentimientos como un libro abierto. Esa vehemencia con la que se defendió frente a él no la mostraba para defenderse a sí misma cuando eran ellos los que preguntaban, ponía la vida del Hyūga por encima de la suya y se veía mortificada al pensar que él creía que había roto la confianza que había puesta en ella en el pasado. Era pronto para dar un veredicto, pero en lo referente al detestable Clan le creía a la castaña sobre haber guardado silencio, que llevaba más de una semana allí y a la fecha no habían conseguido que dijera nada, lo cuál estaba probando que por primera en su carrera se había equivocado en algo, no era tan frágil como se veía.
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¿Ya les dije que me está gustando usar a Ibiki?
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Nunca está de más recordarles que sus comentarios, quejas, reclamos y demás siempre son bien recibidos en un review. Y que además pueden darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a ver en qué ando con mis otros proyectos.
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Att: Sally K
