Aclaraciones: No hay POV definido.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Advertencia: Ninguna
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Disfruten la lectura
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Capítulo 56. Atrición
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Despertó y se estiró por completo en la cama, disfrutando el quedarse un rato más bajo la cobija porque estaba demasiado cómoda. Inhaló profundo percibiendo el olor a manzana que provenía de la marca de suavizante de ropa que le encantaba, refunfuñó después de un rato porque las ganas de ir al baño aparecieron, con pereza se levantó y observó todo a su alrededor, en el mueble junto al armario había una porcelana que no recordaba y estaba torcida, por lo que la enderezó antes de seguir su camino.
Después de hacer sus necesidades y mientras se cepillaba los dientes tuvo una ligera sensación de estar fuera de lugar, por lo que observó todo a su alrededor con atención, no había nada raro en el baño. Escupió y se enjuagó la boca antes de dejar el cepillo de dientes en el vaso que tenía un ligero borde hundido porque una vez se le había caído, olfateó su champú y su jabón, no, eso estaba bien. El reloj junto a su mesita marcaba que eran casi las ocho de la mañana, ella no solía levantarse tan tarde, caminó hasta allí y abrió el cajón, algo faltaba dentro de este pero no lograba recordar qué.
Desayunó despacio intentando entender que era lo que tenía, tal vez solo estaba en ese día del mes en que sus hormonas se enloquecían y podía volverse explosiva si la sacaban de sus casillas. Más le valía a Rock Lee no buscarle el límite a su paciencia, aunque no tenían entrenamiento programado por lo cual esperaba no encontrárselo, de pronto lo que necesitaba era dormir un par de horas más y ya, su humor mejoraría con eso. Iba a ir hacia la habitación de nuevo cuando un libro sobre la mesa de centro llamó su atención "Las artes de una Kunoichi" entrecerró los ojos, eso no era un tema que le interesara.
Había estado a punto de perder la materia referente a las habilidades adicionales que debía tener una kunoichi y no un ninja hombre, normalmente los maestros de cada equipo de genin se encargaban de reforzar estas habilidades si tenían alguna mujer en el equipo pues les era útil si tenían alguna misión de infiltración, normalmente repetía. En su caso Gai como su sensei nunca había dado la mínima señal de querer que ella aprendiera o dominara algo de ese estilo y siempre se había enfocado en que entrenara a la par de sus compañeros, consiguiendo a veces que ella se sintiera casi un hombre más del grupo por las muchas veces que las bestias verdes parecían olvidar que ella era del espécimen opuesto. No era de extrañar que sus amigas hicieran lo posible por hacerla más femenina ¿acaso ellas le habían regalado ese libro? Intentó recordar, en su último cumpleaños había recibido unas sandalias de tacón alto que usaba a veces y una pijama que después de verla la regresó a la bolsa completamente segura que nunca se la iba a poner.
Abrió el libro y en este vio el sello que lo identificaba como un ejemplar de la biblioteca, se mordió el labio ¿ir a la biblioteca o regresar a la cama? Salir, estaba haciendo sol por lo cual la idea de estar afuera también le era llamativa. Se dio una ducha rápida, en el armario solo encontró su ropa de misiones y pocas cosas más, tenía que dejar de acumular tanta ropa sucia o dejarla olvidada en la zona de lavado por su pereza a doblarla. Optó por ponerse lo que allí había y antes de salir buscó sus llaves pues no las veía en ninguna parte, exhaló pesadamente, seguro las había vuelto a perder. En fin, por eso mantenía una copia escondida entre las plantas de afuera de su departamento.
Caminó con calma, disfrutando el calor y la tenue brisa que corría por la aldea, amaba los días de verano. Mientras avanzaba le pareció sentirse observada, por lo que vio de reojo a todas partes sin poder ver a nadie propiamente pendiente de sus movimientos, sacudió la cabeza, era demasiado joven para ya estarse volviendo paranoica. La bibliotecaria la saludo con una sonrisa y le recibió el libro, cuando le preguntó por la fecha en la que lo había pedido prestado la mujer arrugó el ceño y revisó en el sistema, diciendo que no salía la fecha exacta pero que no había problema y no tendría multa por devolverlo en ese momento. Había algo raro, pero no lograba explicarse qué.
Dio algunas vueltas más sin que su paranoia disminuyera y decidió ir a buscar a Ino a la floristería, pasar una tarde con su amiga seguro la ayudaría. Ocultó su molestia cuando le dijeron que no se encontraba en la aldea pues se había ido en una misión con Sakura, lo que descartaba su plan B de ir a buscar a la ojijade. Resignada regresó a su vivienda y al levantar la maceta en la que sabía tenía escondida la llave se asutó al no verla, movió otras y tampoco, no estaba en ninguna. Maldijo en voz alta, llevaba años escondiendo la llave de repuesto allí ¿por qué no estaba? ¿qué pasaba ese día? Por un momento pensó en ir a buscar a Neji y dos sentimientos la invadieron casi al tiempo, el primero y racional era que se ganaría una reprimenda del Hyūga por haber perdido de nuevo el objeto y no tener ningún jutsu adicional que protegiera su residencia con eso podía confiar en dejar una ventana abierta, y lo segundo fue un vacío inexplicable, algo malo había pasado con él.
Corrección, ella había hecho algo muy malo por lo cual él no quería verla y eso le estaba doliendo más que una herida abierta y sangrante. Así que no, no podía buscarlo para pedirle ayuda pues él no quería hacerlo, su mirada fría se lo había dejado claro. Limpió la lágrima que había salido y trató de recordar que era eso tan malo que había roto años de amistad y de ser compañeros de equipo pero no había nada que le diera al menos una pista. Tomó una de las piedras que decoraba las plantas y con la velocidad y fuerza precisa la lanzó a la ventana para romperla, consiguiendo así invadir su propia morada.
De uno de sus pergaminos invocó unos trozos de madera y los acomodó lo mejor que pudo para que cubrieran el vidrio roto, al día siguiente buscaría quien lo arreglara y un cerrajero de paso. Calentó agua para preparar una de las tazas de comida instantánea que tenía y antes de dar el primer bocado sintió algo parecido a las náuseas, nunca había sido gran fanática de estas y eran contadas con los dedos de una sola mano las veces que había tenido que recurrir a ellas para alimentarse por lo cual no entendía su aversión, como si la hubiera tenido que comer en más ocasiones de las que consideraba necesarias. Inhaló profundo para usar la habilidad que había adquirido gracias a Rock Lee de comer sin saborear lo que había en el plato confiando que no se intoxicaría.
Fastidiada de todo se fue a la cama con un vaso de agua y por acto reflejo buscó algo sobre la mesita de noche, un medicamento que tenía que tomarse antes de dormir pero no recordaba cuál o para qué. No había ningún frasco allí, parpadeo lentamente y abrió de nuevo el cajón, allí había una libreta, de eso estaba seguro. Por algún motivo que le era incomprensible en ese momento, ella anotaba allí varias cosas mientras ya estaba entre las cobijas, pero no estaba. Refunfuñó y se escondió en las cobijas, esperando que al día siguiente las cosas fueran mejor.
La sensación extraña continuaba allí cuando se despertó, esta vez más temprano que el día anterior, una voz muy al fondo de su cabeza le decía que ella sabía lo que estaba pasando pero le era muy difícil escucharla y nada más llegaba a su mente. Chasqueó la lengua y todavía de mal humor se alistó para salir, cuando abrió la puerta tuvo que contener su grito al ver a la persona que estaba del otro lado a punto de tocar.
- Neji — musitó, sin saber cómo reaccionar ¿pedirle disculpas? No, eso no. ¿Decirle que no recordaba lo que había hecho pero igual sentía dentro de sí que no se arrepentía? No, eso sonaba peor — ¿qué haces aquí?
- No fuiste ayer al entrenamiento, vine a ver si ocurrió algo — ¿había olvidado el entrenamiento? Todo era demasiado extraño, pero podía sentir los engranes de su cabeza moverse cada vez más rápido, fijándose en cada uno de sus músculos
- Lo siento — disimuladamente se le acercó y lo olfateó, sus fosas nasales fueron llenadas de su característico aroma pero ahora su cabeza no hablaba al fondo, vociferaba que tenía que salir de allí — ¿vamos? — se le acercó más de lo que jamás había hecho en circunstancias normales, y se empinó para rozar su nariz con la de él, obteniendo por respuesta un cálido beso que la hizo sonrojar por la seguridad de este ¿ellos se habían besado antes?
- Vamos — contestó él cuando se separaron. Por el camino siguió viéndolo de reojo, su dolor no desaparecía pero no sabía cómo preguntarle que había pasado, y menos cuando él actuaba casi de manera normal. Dio un par de saltos feliz cuando llegaron al campo de entrenamiento, olía a pasto humedecido por el rocío, él descargó una mochila que hasta ese momento no se había fijado que traía y le hizo una seña para que se sentara a su lado, así que lo hizo — ¿en dónde nos quedamos la última vez?
- ¿La última vez? — él mostró un libro que no reconocía — ¿qué es eso?
- Tenten ¿te pasa algo? — ella negó todavía confusa, regresando a los gritos de su cabeza sobre tener que huir aunque no estaba segura de a dónde — ya te había mostrado estos libros, ¿en qué parte íbamos?
- Neji, nunca los había visto — y como una epifanía recordó cuando fue la última vez que tuvo esa sensación de estar en un lugar extraño aunque se pareciera tanto a la realidad. Pasó su mano para acariciarle la mejilla aunque sabía que no era real — admito que eres una mejor imitación — despegó sus ojos de los orbes blancos — él no me mostró nada de esto — dijo en voz alta viendo hacia el cielo — y aún si lo hubiera hecho, les aseguro que no les voy a decir nada — cerró los ojos, concentrándose en detener su flujo de chacra y luego dejarlo salir de golpe.
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Chasqueó la lengua del otro lado del vidrio cuando la chica se salió del genjutsu y se reacomodó en la silla en la que se había quedado casi desplomada. La ilusión había durado día y medio para ella pero tan solo una hora para ellos, sabía que había sido precipitado meter al Hyūga dentro de la fantasía pero Hiashi insistía en saber qué era lo que la castaña conocía sobre su Clan, porque daba por hecho que lo había divulgado.
El día anterior después de la treta de hacerle creer que Neji había regresado a la aldea se fue del cuartel para el departamento de ella, observando a detalle el contenido de todos y cada uno de los cajones, estantes y demás superficies así como los sabores u olores de algunos productos para poder reproducirlos con exactitud, teniendo que rellenar muy pocas cosas por él mismo. El ANBU que solía vigilarla le describió las plantas que estaban afuera y que habían sido retiradas cuando ella abandonó la aldea pues nadie las cuidaría si se quedaban en ese lugar. La clave principal de un genjutsu de imitación como el que estaba planeando para conseguir información es que fuera lo más exacto posible para que la persona sumergida en este no sospechara nada. Su plan inicial había sido tenerla al menos una semana o más en este, es decir casi un día en tiempo real, así conocería a detalle su rutina antes de tener que introducir nuevos personajes. Había revisado los expedientes de todos los que le eran cercanos, pero lo mejor era mantenerlos por fuera para que no hubiera ninguna suspicacia porque alguno actuaba extraño.
Tsunade no solía interrumpir en su modo de trabajo y no le daba órdenes sobre qué hacer o no en sus dominios, lo único es que le había vuelto a decir lo que estaba pasando con el patriarca y debían darle alguna respuesta o los pocos que quedaban se iban a empezar a sublevar y lo último que necesitaba era un problema con ellos. Chasqueó la lengua, esa familia se había visto menguada en el reciente combate, podían aplastarlos si así se lo propusieran, pero entendía la renuencia y el respeto de la rubia, seguían siendo el Clan más antiguo de la aldea. Era su segundo intento fallido con ese tema puntual.
- No diré nada — ya parecía recuperada de la ilusión y su mirada estaba clavada directamente en el cristal, como si pudiera ver a través de este. No había determinado al shinobi sentado frente a ella que era otra pantomima para que creyera que era el sujeto quien hacía el jutsu y no él — no importa el truco que utilicen, no voy a hablar sobre lo que Neji me confió. Tampoco sé en donde está Ryuuken y la verdad es que no me importa en lo absoluto
Él solo sonrió de lado sin contestarle, dudando por una vez en su vida si hacer llamar al Yamanaka o directamente hacer que se presentara su hermosa dama de hierro para el siguiente intento.
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Activó su dōjutsu una vez más, podía jurar que había visto al hombre a las afueras de Otogakure pero como siempre, si encendía su byakugan se desaparecía por completo y si no lo hacía su rango de visión era absurdamente corto. Odiaba que lo hicieran sentir como una persona normal al privarlo de su valioso ojo. Lo único positivo hasta el momento es que no se había encontrado ningún asaltante por el camino ni escuchado nada sobre ninjas renegados, sin duda el combate los había dejado como mínimo diezmados y tendrían unos meses para intentar acabar con los que restaban antes que volvieran a fortalecerse.
Pero bueno, a las afueras de esa aldea había seguido un posible rastro hasta una cabaña en medio del bosque que se incendió unos minutos antes que él llegara. Se estaba burlando en su cara, confirmándole que sí le estaba siguiendo la pista correctamente pero sin estar a su alcance. Golpeó un árbol pues el estruendo por la explosión fue tan fuerte que le quedaba claro que no quedaría nada rastreable o identificable adentro. ¿Qué mierda podía verle Tenten a un sujeto tan infantil y presumido como ese? Su enojo solo aumentó mientras esperaba que el humo se disipara para tratar de encontrar algo que le fuera de utilidad, aunque lo dudada.
Revisó los escombros solo para comprobar lo que ya sabía, así que se concentró en encontrar cualquier minúscula cosa a su alrededor que le diera un indicio de hacia dónde ir. Después de casi dos días de viaje descansando muy poco bufó ¿era un maldito chiste? ¿acaso le parecía gracioso jugar así con él? Lo iba a despellejar cuando lo encontrara. Nadie en Takigakure se le acercó, paró en una tienda solo para comprar nuevas provisiones y continuó su recorrido. El desgraciado lo había llevado de regreso al punto inicial.
Farfulló unos cuantos improperios más, más de una semana de seguimiento y estaba en el condenado punto de partida, en la maldita aldea que habían tenido casi como sede y que ya había recorrido completa sin encontrar la guarida que tenían allí. Por lo que se fue a la salida, el rastro era claro, y a pesar de saber que sería otro acertijo sin solución o que al final simplemente no encontraría nada decidió seguirlo. Reconoció el claro en el que se había enfrentado a Uryuu tiempo atrás cuando descubrió que Tenten había intercambiado su vida por salvarlo y por un momento sintió una punzada en su estómago, ella se había sacrificado, había vivido un infierno por él y cuando por fin era libre lo que decidía hacer con esa libertad lo seguía desconcertando, y lo que era peor, lo hería. Lo hería el saber que ella ahora quería estar con alguien más en lo que probablemente era resultado de un retorcido síndrome de Estocolmo.
Sacudió la cabeza, no podía pensar más en eso, la prioridad era atrapar a Ryuuken. Continuó corriendo por un par de horas, un par de veces le pareció que escuchaba explosiones pero cuando llegaba a donde estaban solamente estaban los restos quemados de lo que suponía era algún tipo de jutsu explosivo de protección ¿el fugitivo los había desactivado para que pudiera pasar? Le era cada vez más absurdo todo hasta que apareció una enorme casa, activó su dōjutsu y no la veía, así que era una guarida. Esperó que se incendiara como la otra, pero los minutos avanzaban y nada ocurría, agarró una roca y la arrojó con fuerza, nada, así que evidentemente quería que entrara aunque no tenía la certeza que estuviera allí.
A pasos lentos y con desconfianza se adentró, era un lugar amplio. Recorrió las habitaciones del primer piso, empacó todas las hojas que veía con sellos de lo que parecía ser una investigación aunque no había apuntes o nada similar. En la cocina había un frasco de una especia en la encimera, la reconocía, no le gustaba, era algo que usaba Tenten cuando cocinaba aunque siempre se tomaba la molestia si lo invitaba de no usarla pues era muy picante y él no toleraba ese tipo de sabores. Subió las escaleras y finalmente en la última habitación se abrumó por un momento, la estancia olía a la castaña, abrió la cajonera y encontró sus prendas dobladas en los cajones superiores y en los inferiores estaba lo que suponía era la ropa del hermano mayor.
Dolía, dolía de una forma que ni siquiera sabía que podía llegar a doler.
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Tuve una semana muy mala al principio y alcancé a dudar seriamente alcanzar a tener esto listo para hoy. Pero bueno, lo logré que es lo importante :)
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Les recuerdo que sus quejas, reclamos, papas bomba y tomatazos los pueden dejar en un review. Y que además pueden darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) en donde he comentado como voy con los proyectos que terminaré en febrero y si tengo (o no) planes para marzo.
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Pues tengo miedo si vuelvo a caer...
Att: Sally K
