57. Incertidumbre

—¡Ay!

Ella saltó debajo de él en cuando sintió que algo tanteaba ahí abajo. Edward frunció el ceño, sin entender.

—Bella, no te he metido nada.

—¡Sí lo has hecho!

Él suspiró.

—Deberíamos haber usado el lubricante...

Y lo cierto era que Edward recordó demasiado tarde que, todo aquello que había comprado para esa noche, estaba en el baño. Le parecía una verdadera tontería desperdiciarlo, pero si iba en ese momento...

—¿No te parece que romperá el ambiente un poco? —adivinó Bella, anticipándose a sus pensamientos—. Además, también podría servirnos de todo menos de ayuda. Nunca hemos usado esas cosas y pues... ya sabes, hoy no es el mejor día para arriesgarse.

Edward ladeó la cabeza.

—Tienes razón...

Bella tomó una gran bocanada de aire.

—Bueno, ya no importa. Inténtalo otra vez, anda.

Edward asintió.

—Está bien...

Él volvió a posicionarse y, sin dejar de mirar hacia abajo para guiarse bien, comenzó a adentrarse aún más entre sus tibios pliegues... que lo envolvieron de una sensación cálida y apretujada. No podía describirla de otro modo que no fuese muy placentera.

La castaña aguantó el primer pinchazo de dolor. Frunció los labios y trató de cerrar las piernas lo máximo que pudo entorno a las caderas de Edward. Y siguió ejerciendo esa presión hasta que le pareció que la molestia pasó un poco.

—Sigue.

Él lo hizo y Bella trató de pensar en algo relajante para olvidarse de la ligera incomodidad. Realmente servía... Pero cuando Edward salió un poco para volver a entrar, Bella lo detuvo de nuevo.

—Bella...

—¡Arde! —exclamó la susodicha al mismo tiempo.

—¿Arde?

—Yo... no sé como describirlo, pero no es agradable —replicó ella.

Edward respiró hondo y trató de hacer un esfuerzo para ignorar ciertos estímulos. Como aquellos pechos voluminosos que ella trataba de esconder entre sus manos y brazos, logrando llamar aún más su atención sobre ellos, y la calidez que envolvía parte de su miembro en ese mismo momento. Todo mientras Bella... comenzaba a hiperventilar.

—Te tienes que acostumbrar...

—¿Y crees que no lo sé ya? —contestó con rabia.

Bella volvió a echar su cabeza sobre la almohada, agobiada y dudando de que la preparación previa que tuvieron para ese momento les hubiese servido de algo. Y aquella idea en su cabeza contribuyó a que le surgiesen unas terribles ganas de echarse llorar.

—Eh... —Edward salió de ella, notando el cambio en su estado de ánimo y centrándose solo en tratar de ayudarla. Si algo no podía ignorar en esa noche, era el gran amor que sentía por esa chica.

—No quiero pasarlo mal... —murmuró Bella con una voz apenada.

Edward hizo una mueca.

—Yo tampoco quiero que lo hagas...

Ella se quedó así unos segundos, mirándolo y deseando que la reconfortara como solía hacer. Pero él no hizo nada. En cambio, decidió ser paciente y esperar a que el paso de los minutos la aliviase por sí solo. Con esa reacción dejó claro a Bella que él tampoco iba a tomar el control de la situación. Y al final, ella rechistó y se forzó a hacer algo al respecto por sí misma.

—Solo bésame, ¿vale?

Edward se inclinó y cumplió con su petición. Bella amoldó sus labios junto a los suyos con algo de prudencia en un inicio, pero sin dejar pasar mucho tiempo para que el beso se intensificara. El juego de sus lenguas, combinado con la ternura con la que Edward acariciaba su mejilla, la tenía entre frustrada y conmovida. Pero justo en ese entonces... Ella notó cómo una de las manos de Edward buscaba su clítoris entre su índice y pulgar y lo acariciaba por encima del capuchón...

Bella retorció las piernas debajo de él.

—¿Se siente bien?

Ella asintió con los ojos aún cerrados. Entonces Edward volvió a atacar sus labios en un beso ávido y hambriento, sin dejar de realizar el mismo movimiento de la vez anterior, pero de un modo mucho más confiado. Bella agitó las caderas con satisfacción, al mismo tiempo que él se encargaba de estimular su punto sensible con particular precisión que, combinada con la timidez de la inexperiencia, la estaba volviendo loca. Hubo un momento en que Edward repasó los labios mojados de su entrada con suavidad, provocándola, antes de volver al mismo punto que antes y acariciar su clítoris con mucho más entusiasmo.

Bella soltó un pequeño sonido en su boca y él le mordió el labio inferior, atreviéndose a probar a ser juguetón. Las reacciones de ambos estaban condicionadas al sublime placer que experimentaban. Y por primera vez en esa noche, Bella llegó a estar lo suficientemente excitada como para poder ir más allá.

—Sigue, por favor.

Edward, aunque también estaba nublado más por el espectáculo erótico frente a sus ojos, tuvo mirar hacia abajo para ubicarse. Trató de hacerlo rápido y así aprovechar el estado en el que ella estaba sumida bajo su toque para entrar... salir y volver a entrar en ella con menos dificultad. De aquella manera cogió un ritmo regular mientras Bella iba asimilándolo. Estaba todavía muy sensible para ignorar la inquietud producida por aquella nueva intrusión. Pero a medida que las acometidas suaves seguían, el placer de Edward estimulándola y la fricción como incentivo comenzaron a producirle un cosquilleo familiar que la sobreponía a cualquier otra sensación.

—¿Está bien así?

—Sí...

Perfectamente, podía decir...

Y Edward embistió con más certeza dentro de ella al verla disfrutar de aquello. Tanto era así, que Bella no fue consciente de que comenzaba a ir deshaciendo el agarre sobre sus pechos... hasta el punto de dejar de cubrirlos.

Nunca quedó claro si fue la visión clara de sus pechos expuestos, el hecho de estar dentro de una vagina por primera vez o una combinación de las dos cosas. Pero el caso es que al segundo de que Bella hiciera aquello, Edward se corrió sin más.

Él jadeó de placer mientras Bella se quedaba quieta, notando cómo se derramaba dentro de ella.

—Lo... lo siento.

Ella hizo una leve negación con la cabeza.

—No te preocupes.

Edward asintió, agitado. Y pasó un breve tiempo más así antes de salir de su interior, con su miembro medio erecto y embadurnado de fluidos, pero con la atención puesta en Bella... quien lucía una expresión algo extraña mientras volvía a taparse el pecho con la sábana.

—Esto... ¿Quieres que te lo compense...?

Pero en cuanto pasó sus dedos por ahí, Bella siseó y cerró las piernas.

—La verdad es que ahora mismo estoy bastante irritada ahí abajo... —mencionó. Y es que lo cierto era que lo que más notaba era molestia y una necesidad de limpiarse al mismo tiempo. Pero entre esas dos, ganó la molestia, así que prefirió no levantarse. Se limitó a taparse más con la ropa de cama y a colocarse en posición fetal.

—Oh, de acuerdo. —Edward la observó dudoso—. ¿Quieres que coja una toalla remojada con agua del baño para aliviarte?

Bella asintió con una media mueca.

—Está bien. —Trató de mirar hacia atrás—. También he traído una crema, si eso...

—Perfecto... ehm... ¿Por casualidad tendrás un ibuprofeno?

—Todo en el neceser azul que está dentro del bolso —afirmó, tratando de no sonar brusca. Edward fue hasta la mesita de noche para buscarlo, pero en su cometido también se encontró con otro de distinto color.

—¿En el naranja no hay nada?

—Ese es de maquillaje —repuso ella.

—Ah, vale.

Y sin más dilatación, Edward sacó el primer neceser y lo abrió para coger las dos cosas que quería. Le pasó a Bella la crema seguida del sobre de pastillas. Ella tomó el calmante con ayuda de la botellita de agua que tenía a la mano, en lo que él iba al baño contiguo para remojar una toalla pequeña del hotel en agua tibia. Edward regresó a la habitación para ayudarla a limpiarse y luego tuvo que medio convencerla para también aceptase su ayuda con la crema. A falta de espejos, no le quedaba de otra.

No obstante... ver la molestia en la cara de Bella, durante todo el proceso, hizo sentir a Edward incluso peor de lo que ya estaba.

—Pasará...

—Eso espero —espetó Bella en un murmullo.

Edward asintió, inseguro.

—De lo contrario, no habría tantas mujeres teniendo sexo —intentó bromear él. Ella no se rio, así que lo sintió como si hubiesen dado tres pasos atrás en lugar de mejorar—. Perdón.

—No hay nada que disculpar, Edward... —Y entonces volvió a removerse—. ¿Me puedes ayudar aplicando más crema abajo a la izquierda, por favor? Todavía no noto que haya demasiado y...

—Claro, sin problema —contestó dispuesto a hacerle caso mientras observaba cómo ella se mantenía en un estado ausente.

nnn

Ambos pasaron una media hora más en el hotel. El tiempo suficiente para acabar en lo que estaban, reposar algo más y volver vestirse. Pero no para hablar... para nada hicieron eso. Al salir tomaron un taxi que haría el doble trayecto hasta las casas de cada uno y, cuando le tocó a Bella el primer turno para bajarse, simplemente se despidieron con un beso rápido.

—¿Nos vemos el lunes...? —Edward tenía los nervios de punta, notando la tensión existente y no resuelta entre ellos.

—Sí.

Y a pesar de que en sus palabras quisiera actuar como si todo fuera bien, algo había ahí que no acababa de encajar.

Bella pasó frente a su padre con la misma actitud desconcertante, pero él decidió dejarla ir cuando la castaña no dijo nada al respecto. Y solo una vez cerró la puerta de la habitación tras ella, fue capaz de empezar a reflexionar sobre el nudo de emociones que traía guardado en el pecho.

No comprendía las emociones que la atosigaban en ese momento. Las percibía como un tipo de rabia, frustración o desilusión, pero ninguna de ellas las definía del todo.

De lo único de lo que tenía plena certeza eran de sus terribles ganas de gritar o de llorar... Y eso hubiese acabado haciendo si no fuese porque el timbre del móvil en su mano la distrajo.

Abrió la notificación en Whatsapp y se encontró con unas 20 fotos seguidas que Ethan le había enviado. En la primera de ellas aparecía la sonrisa de un niño que, de cierto modo, alivió un poco su desánimo.

"Te las enviaba por si te apetecía saber como fue la tarde", decía el mensaje de Ethan.

Bella suspiró.

"Me hubiese encantado poder ir..."

Y en ese momento, no podía ser más cierto... —pensó ella. La respuesta le llegó de inmediato.

"Pero dijiste que habías tomado la mejor decisión al no hacerlo, ¿no?"

Bella frunció los labios y trajo a su mente lo sucedido entre el medio día y comienzo de la tarde. Recordó la manera tan rápida en que descartó la invitación de Ethan; la insistencia posterior de su parte y la manera en que iniciaron una conversación durante el trayecto de Bella hacia el hotel. Fue el motivo principal por el cual había rechazado los avisos de Edward... ya que a él sí lo vería en breve tiempo. Y por último, recordó esa última frase que le dijo a Ethan antes de correr hacia donde se encontraba Edward. La cual acababa él acababa de mencionar por mensaje.

En aquellas horas previas, para Bella resultaría imposible pensar que las emociones de aquella noche pudiesen no acabar siendo las más dichosas. Y llevada por el dolor y la confusión, solo le nació escribir una frase:

"De hecho... no tanto como pensaba."

Pero tan pronto como la escribió, se asustó de observar hasta qué punto podía golpearla la desilusión de lo que había experimentado.

nnn

Al día siguiente, alrededor de las diez de la mañana, Edward estaba frente a la puerta de Bella. Y en cuestión de dos minutos salió una de las versiones más enrabiadas, esquivas y ansiosas de su novia que había visto hasta entonces.

—Edward... —Comenzó tomando una gran bocanada de aire—. Sabes muy bien que este sábado para mí es como un segundo domingo...

—Así es...

—Bueno... —Lo miró de una manera que podía ser de todo menos amistosa—. Pues entonces eres consciente de que no puedo salir un domingo... y mucho menos atenderte en uno de ellos porque estoy hasta arriba de faena. ¡Hasta arriba! Voy tan congestionada de tiempo que apenas cuento con las horas justas para comer, tan solo lo necesario que me impida desmayarme a causa de una bajada de glucosa, y para dormir sin correr el riesgo morir de agotamiento en mitad del examen. ¿¡Entiendes?!

—Bella...

—¡No puedo parar! ¡No puedo! —continuó, roja de la cólera—. ¡Y cada vez que bajo a hacerme un café es como si debiera extender el tiempo perdido cinco minutos más de lo que había calculado. Porque los segundos corren y ahora mismo yo...!

—Bella, ¡lo sé! —la interrumpió del discurso de ella hablando como una carreta agitando las manos en un intento de frenarla de su enfático regaño—. Pero necesitamos hablar aunque sean cinco minutos sobre lo de la otra noche, ¿vale?

—¡¿Hoy?! —contestó alterada—. ¡¿Ahora?! ¿¡Es que acaso no se te ocurre otro mejor momento en la vida para...?!

—No sé si tú consigues paz mental desde entonces, pero yo desde luego no.

Ella soltó una risita irónica.

—Ninguno de los dos puede mandar en las emociones del otro, Edward.

—¡Pero lo que hicimos ayer nos ha influido a ambos en ese aspecto!

Bella se giró hacia atrás cuando alzó la voz y luego volvió a enfrentarlo con una mirada asesina.

—Tienes mucha suerte de no haber sido más específico, porque sino...

—¡Solo quiero que aclaremos lo sucedido para volver a estar bien! —contestó con un tono de voz alto, pero más prudente—. ¿Es tanto pedir?

Bella suspiró.

—Edward, yo ya te dije que todo está b...

—Tú sabes muy bien que no es así y sé sincera porque sino esto no va a funcionar. —Ella se quedó callada, lo que Edward interpretó como si fuera lo mismo que admitirlo—. Bien, ahora que por fin me das la oportunidad... ¿Crees que para mí fue fácil saber que lo pasaste mal? ¿Que no me torturaba pensar que me había informado sobre eso de todos los modos posibles y que igual no supe qué hacer en ese momento? Que no pude compensarte, que después ni siquiera pudimos hablarlo... ¿Y que acabaste dejándome un sentimiento de culpa que tampoco creo que sea para tanto...?

Bella hizo una mueca.

—Tampoco era fácil para mí procesar lo que sentí...

—¿Y para mí sí, Isabella? ¡Te recuerdo que era mi cumpleaños, joder! —le replicó con dolor—. ¿Podías al menos haberme dado la oportunidad de hablarlo, no? Porque te aseguro que, nunca, pasé ese día tan mal como lo pasé ayer.

Ella encogió su torso sobre sí misma. Al menos, de alguna manera parecía que empatizaba con lo que sentía.

—Creo... —tragó con fuerza—, que deberíamos haber elegido otro día conmemorativo para perder la virginidad...

—Pero ha pasado como y cuando tenía que pasar. —Edward bufó con coraje—. Y no es justo hacer sentir culpa a ninguno de los dos porque ambos decidimos lo que queríamos hacer... y somos lo suficientemente inteligentes para saber lo que podía ocurrir mal.

Ella lo miró a los ojos, mientras movía una de sus piernas de un lado al otro.

—Tampoco he dicho que me arrepienta...

Eso lo descolocó.

—¿No lo haces?

—¡No! —exclamó, algo cohibida—. Es decir, estoy dispuesta a intentarlo... cuando me sienta algo mejor, claro —confesó en un murmullo—. Realmente, tienes razón yo... también quería hacerlo, y tuvimos que haberlo hablado después de lo sucedido.

Ambos se quedaron un momento en silencio, echándose vistazos el uno al otro. Al final, Bella acabó con la corta distancia que los separaban y lo agarró de las mejillas para poder besarlo. Él correspondió al gesto, con cuidado, pero también con gusto. Y cuando ella misma decidió separarse, él se quedó mirándola expectante.

—Lo siento —añadió Bella, acariciándole los mechones de la parte posterior de la cabeza—. Volvamos a estar como siempre, ¿vale? Pese a que esta vez ha sido... como ha sido, no ha dejado de ser algo que quisimos compartir con el otro y... todavía, quiero compartir más momentos así. En los que estemos juntos, que impliquen amor, confianza y... que satisfagan la atracción que sentimos —completó con un tono de ilusión en la voz—. Tal vez el primero de todos ellos no ha sido perfecto, pero nos tuvimos el uno al otro y eso es lo que en realidad importa.

—Supongo que sí...

Ella sonrió y asintió, escondiendo el rostro en su pecho mientras lo abrazaba. Edward le devolvió el gesto. Aunque por su parte, no había sentido esas palabras de otro modo que no fuese una forma de autoconsolación hacia sí misma, en lugar de sentir que estuviesen dirigidas para él también.

nnn

Rose evaluó la cafetería desde su mesita, que podía ser bastante sencilla, pero conservaba un estilo Pinterest acorde con el resto del ambiente que la hacía lucir como la que cualquiera desearía tener en su propia casa.

Suspiró. Llegar a ese lugar había resultado fácil comparado con lo que le costó conseguir cierto expediente, ingeniándoselas con sus envidiables habilidades, y luego obtener lo que quería de él...

—¿Te sirvo algo? —le preguntó una chica morena de pelo corto frente a ella, con un delantal azul pastel como todos los que trabajaban en el lugar.

—Sí, sí eh... había uno en especial que me llamó la atención... —Rose cogió la carta frente a ella y le dio una ojeada. El primero que vio y le gustó fue uno de chocolate, así que estaba por pedirlo cuando, de repente... la vio.

A su mente vino el flash de su cara en una ocasión anterior. Al sentir que la pequeña rubia la miraba, ella solo sonrió y pasó de frente.

Obviamente, no la había reconocido. Rose llevaba unas gafas de sol y un look especial que imitó de una revista de moda en Instagram para pasar desapercibida. Y por si no fuera poco, a pesar de que sabía que aquella se veía a menudo con su madre, por alguna que otra razón hacía años que no habían tenido la oportunidad de volver a coincidir.

—¿Perdona...?

Rose volvió en sí al ver a la chica frente a ella agitar la mano sobre sus ojos.

—Oh, sí, sí ehm... un batido de chocolate por favor.

—De acuerdo, ¿algo más?

—No, gracias.

Y mientras la chica que la atendía se iba, ella se entretuvo en ir observando cada uno de los movimientos de las personas que trabajan allí, en su mayoría mujeres, y en especial en la que ya conocía un poco más.

—Aquí tienes.

La chica de delantal azul pastel regresó antes de lo esperado con su pedido.

—Gracias... —contestó Rose, con los ojos entrecerrados—. ¿Te puedo hacer una pregunta?

Ella frunció el ceño, pero a continuación asintió.

—Claro.

—¿Hace cuánto trabajas aquí? —Trató de sonar lo menos inquisidora posible, pero no estaba segura de que le hubiese salido así del todo.

—Unas... seis semanas por ahí.

La rubia asintió.

—Mmm... ¿y conoces a la dueña?

—Algo. ¿Por qué?

—Es que... bueno, sé de alguien que trabajaba aquí y me habló de un par de personas que también estaban en este lugar y entre esas estaba ella. —Esbozó la más grande de las sonrisas, con el único propósito de aparentar ser confiable.

—Ya veo.

Ella sonrió.

—¿Qué tal dirías que es como jefa?

—Pues es un amor de persona, pero tiene carácter —expuso la morena delante de ella con aprecio—. Y es muy, muy sabia, y hábil para su puesto.

—Mmm... ¿Y a parte de eso? ¿Está casada? ¿Tiene hijos?

Por la mirada de la empleada, advirtió que se estaba propasando.

—Lo pregunto para saber si pasa todo el día aquí o si viene en horarios determinados... —aclaró Rose con una risa nerviosa—. Y por si su marido o hijo aparecen de repente buscándola, es que tal vez me interesa ver si puedo pedir una entrevista y no quiero fastidiarla si está ocupada...

—Ah pues, la verdad, aquí ha sido estrictamente profesional —dijo la chica sin más—. Hasta ahora no he visto a alguien que sea de su familia o así. Aunque creo que sí hay un hombre que es su novio o marido, pero nunca la he visto tratarlo con preferencia o portarse de una manera cariñosa con alguien en especial —le aclaró con sinceridad—. No más de lo que acostumbra. Así que no deja que su vida profesional y privada se junten.

—Entiendo. —Rose sonrió, obviamente con algo de fastidio... ya que en verdad se había quedado con ganas de que le contestase el resto de preguntas, pero a la vez, no quería sonar insistente—. ¿Y cuándo cierra el lugar?

—A las ocho y media, y abre a las nueve y media.

Ella asintió y le dio el primer sorbo a su batido.

—Gracias por el dato —murmuró, a la vez que se hacía una nota mental de que tendría que volver a pasar otro día por allí.


💎🔥 ¡Y por fin ha llegado el día que todas queríais! 🔥Pero no de la misma manera, lo sé. 😜 Y con esto os demuestro que las primeras veces de los protas en una historia... no siempre "es el momento en que todo va bien" ¡No! A veces, más bien, ocasionan otro conflicto más... y en el caso de estos dos es lo que ha pasado. 😥

💎Ay, pobre Edward. A ver cómo progresa esto ahora... ¿Alguna teoría sobre el por qué del comportamiento de Bella? 👀 Porque ni ella misma tiene claro lo que sintió después de su primera vez. ¿cómo lo interpretáis vosotras? 😕 ¿Y cómo pensáis que evolucionará la relación entre ella y Edward ahora? ¿Y con Ethan? 😳 Mmm, por su lado, Rose está metiéndose en un terreno pantanoso... 😬 Demasiados hilos abiertos por aquí. Perfecto, ¿no?

💎P.D: Iba a subir el capítulo ayer y dar un avance del próximo en "martes de adelantos". ¿Problema? Sacaron los adelantos antes de lo que yo pensaba, entre ellos el del capítulo 58, y yo ya no pude actualizar porque chocaría con todos los adelantos. Así que... este es el caso épico dónde tenéis un adelanto del próximo cap anterior a la actualización de hoy. 😂 Tal vez si lo leéis ahora, lo entenderéis mejor.

Os agradezco de todo corazón el apoyo que recibo de cada una de vosotras. ❤️

Ahora sí, hasta la próxima. 😉

Kisses! 😘😘😘