58. (Des)confianzas

"Pero dijiste que habías tomado la mejor decisión al no hacerlo, ¿no?"

"De hecho... no tanto como pensaba."

Bella cerró los ojos.

"Tal vez el primero de todos ellos no ha sido perfecto, pero nos tuvimos el uno al otro y eso es lo que en realidad importa."

"Supongo que sí..."

Y gimoteó al recordarlo, notando cómo la ansiedad de la noche anterior arremetía contra ella de nuevo.

Aquel fin de semana había dormido incluso menos de lo poco que ya tenía previsto... Y si estaba despierta, probablemente era solo gracias a las altas dosis de cafeína ingeridas. Frente a aquel panorama, tras acabar los dos exámenes de esa mañana, sus pies se movieron en una única dirección fija.

A casa de Edward.

Una vez allí, y después de haber tocado varias veces el timbre, se entretuvo dando vueltas en círculos para sobrellevar el frío y mirando los apuntes en el móvil cada cinco minutos. Si Edward aún no había llegado, se quedaría a esperarle; ya que en todo caso, Bella se había encargado de que su padre creyese que se quedaría estudiando en la biblioteca durante al menos un par de horas.

"...¿Pero y si al final era él quien se quedaba allí de verdad?"

Ella parpadeó varias veces seguidas, sintiendo que la respiración le pesaba y, de pronto, la garúa que caía alrededor de la entrada de aquella casa aumentó la intensidad, convirtiéndose más bien en una lluvia moderada que parecía ir in crescendo.

Lo que le faltaba...

Aunque de todas formas, había una pizca de gracia en el hecho de que aquella era una situación prácticamente metafórica, pues cuanto más fuerte se hacía el sonido del impacto del agua chocando contra el suelo, más se intensificaba su martirio.

¿Por qué había tenido que haber sido tan cruel? ¿Por qué había sido tan estúpida? De no haber actuado así, no estaría desestabilizando la balanza entre lo sentimental y estudiantil en ese preciso día —se reprochó Bella así misma. Y a aquella frase le siguieron muchas otras más que la empezaron a golpear una y otra vez sin parar—. ¿Qué debía hacer? No, mejor qué "no" debía hacer... ¿Debía seguir su moral? ¿Prefería seguir la de Edward? Mejor lo último, sin duda, porque al fin y al cabo él iba a tener la resolución final, ¿verdad?

Todo pensamiento se le quedaba trabado en la garganta, asfixiándola a ratos como una tortura lenta y despiadada.

Las dudas la hostigaron tanto que en cuestión de unos segundos la hicieron alejarse tres pasos de la robusta puerta. Y ya se estaba planeando sacar el móvil para llamar a su padre cuando, de pronto, cierto rubio con un gran anorak encima se volvió visible en su camino.

—¡Edward!

Él pasó de la sorpresa a abrir enormemente los ojos cuando la vio corriendo en su dirección. Y no tuvo tiempo ni de procesar bien su imagen antes de que acabara lanzándose a sus brazos.

—¿Bella? ¿Qué... qué haces aquí?

Ella se separó rápidamente. Como siempre, había ido con un discurso preparado al detalle.

—Yo, esto... —Y cuando vio a Edward a los ojos, se congeló.

—¿Sí?

Bella trató de reaccionar, pero sus nervios estaban a flor de piel... y las emociones habían batallado en su cabeza durante tantas horas seguidas que, al tener que enfrentarlo, simplemente se echó a llorar.

nnn

Durante el trayecto hasta la planta de arriba, en la cabeza de Bella solo habitaba la certeza de que caminar entre gimoteos y sollozos era una de las cosas más incómodas del mundo. Pero al mismo tiempo no quería dejar de hacerlo. Necesitaba desahogarse del todo; ya que para era como si cada vez que lloraba se liberase de todas sus cargas, incluso de aquellas de las que no era tan consciente, así que lo único que quería era explotar y empezar a decir de todo. Sin embargo, Edward fue tan atento con ella... que no pudo evitar calmarse pese a su renuencia.

—Ahora vamos a limpiarte esas lágrimas de cocodrilo, ¿vale?

Ella asintió y dejó que Edward la tratase con aquel particular ánimo dulce que siempre tenía con ella en los peores momentos. Nunca había sido distinto, y era una de las cualidades que poseía por naturaleza. Una de las mejores.

Otra punzada más por dentro...

Ella se pasó agua del fregadero por el surco de las mejillas mientras Edward sacaba una pequeña toalla blanca del mueble y luego se la pasaba delicadamente por las zonas humedecidas de su rostro. Los ojos de Bella divagaron por el baño, hasta fijarse en el enjuague bucal que siempre usaban para...

Enseguida se tapó la boca.

—¿Qué pasa?

Ella dudó, antes de hablar.

—Hoy he... comido un bocadillo de atún durante el descanso...

—Ya lo he notado. —Ante aquella afirmación Bella alzó las cejas, impresionada—. ¿Qué? Has hipeado prácticamente en mi cara de camino hacia aquí, ¿recuerdas?

—¿Y por qué no me has dicho nada? —se quejó entre nerviosa y avergonzada. Se separó de él, cogió la botella con el líquido verde para desenroscarla y tomó un sorbo rápidamente, mostrando la imagen menos atractiva posible ante él hasta entonces. Edward esbozó una sonrisa apaciguadora.

—Cálmate, que yo también he desayunado.

Ella entrecerró los ojos mientras sus mejillas seguían infladas, hasta que dentro de 30 segundos pudo contestarle.

—Pero nada que sea... fuerte.

Él rio.

—Aún así, me llevas desventaja ahora ¿no? —inquirió el rubio—. Trae para aquí, anda.

Y después de cogerle la tapa de la mano, se realizó un rápido enjuague como Bella. Cuando acabó, se acercó a ella y sujetó una de sus manos.

—Ahora que estás más distraída... ¿me puedes decir qué ha pasado?

Se fijó en que el toque había logrado hacerla estremecer.

—Es que... En realidad yo...

—¿Sí?

La castaña frunció los labios.

—No tendría p... —Y entonces, estornudó. No tendría por qué ser nada raro, pero ese gesto bastó para que Edward recordara que habían estado bajo la lluvia sin paraguas. Antes de que ella pudiera reaccionar, le tocó los brazos.

—Te has mojado.

—Tampoco es para tanto... —Él igualmente pasó su mano por debajo de la americana, confirmándolo.

—¿Si es que por qué vas tan ligera de ropa? Hasta yo me he puesto un abrigo para salir —le regañó Edward en un murmullo, lo que le hizo algo de gracia.

—Cómo si no nos hubiera pasado antes...

Él hizo caso omiso de sus palabras.

—Con diez minutos de secadora estará bien. Anda, sácate esto —dijo señalándole la ropa.

—¿Aquí...?

—¿Por qué no? —Ella frunció los labios—. Bella... ya te he visto todo.

—No... es eso —repuso la castaña—. Es que... bueno... —Sin decir más, se dispuso a sacarse la americana y luego el jersey, hasta quedarse con las piezas calefactoras interiores por encima de la camisa cuando se dio cuenta de que no estaban mojadas. Estas eran de distintos colores, lo que le hizo gracia a Edward.

—Adorable...

—Nunca las uso cuando sé que vamos a... tener ratos juntos y utilizo el abrigo en su lugar —explicó avergonzada—. Total, es ir del aula al coche y viceversa.

Él sonrió y se inclinó a darle un pequeño beso en la nariz.

—Puedes venir como gustes —le dijo con calidez—. Espérame en el cuarto si quieres. No pasarás frío con el termostato encendido.

Y así pasó. Edward además le dio una manta adicional para cubrirse con ella si lo deseaba... pero no le hizo falta. Inclusive, hasta llegó a tener calor con lo que llevaba puesto, y de un momento a otro Edward regresó con la ropa ya seca, depositándola en el respaldo de la silla del escritorio.

—Gracias...

Bella se acercó a coger el jersey, pero Edward se le adelantó.

—Sube los brazos.

Ella lo hizo, con una mueca divertida mientras él se lo ponía encima. Además, le sacó los mechones atrapados en la prenda después de dejarla bien puesta. Y cuando fue el turno de la americana, él también le ayudó con los botones para acabar más rápido, sonriendo al lograrlo.

—Perfecta.

Lo dijo con tanto afecto... mirándola a los ojos, que le caló hondo.

—¿Por qué me tratas así ahora?

—Simplemente me nace hacerlo —expuso Edward con dulzura—. Si no estás a gusto o algo por el estilo, siempre estás a tiempo de decírmelo.

Y aquello removió a Bella por dentro.

—Perdóname, Edward...

—¿Por qué?

—Por lo del sábado... —dijo en un hilo de voz.

El rubio frunció el ceño.

—Bella, ya lo habíamos arreglado.

—Con palabras sí ¿pero y después? —señaló ella con dolor—. ¿Acaso te quedaste tú bien? Porque yo no... y tampoco hemos vuelto a escribirnos y jamás... Jamás habíamos pasado tanto tiempo disgustados...

—Tú nunca quieres interrupciones durante los exámenes, cerebrito —repuso Edward, a lo que Bella soltó una risa ahogada.

—No, pero, maldita sea... vivimos algo importante en tu cumpleaños y... —Ella hizo una mueca porque le estaba costando no romperse.

Él le acarició la mejilla, con dulzura.

—¿Qué pasó?

—No lo sé, Edward —confesó con la voz rota—. Me desconocí yo... sé que solo estaba pensando en mí, pero tenía una angustia tan grande que... no pude pensar en nada más. Y no sé por qué, Edward. No lo sé —aseguró—, después de tantas experiencias juntos yo... pensaba que esta sería la más especial. Pero lo arruiné y la culpa me ha estado consumiendo. La culpa... y el miedo a perderte, porque tú eres la única persona que me ha querido por voluntad propia en mucho tiempo... —sollozó.

—Isabella...

Él dio un paso adelante y la envolvió entre sus brazos, lo que la hizo sentirse rodeada de un calor familiar. La hizo sentir bien.

—Te has convertido en una de las personas más importantes para mí...

—Y tú para mí —afirmó él con convicción—. No eres perfecta, pero me gustas tal y como eres, ¿vale? Eso no va a cambiar por algo así.

Cogió el rostro de la castaña entre sus manos y le dio un beso en sus labios, antes de darle otro en la punta de la nariz. Ella sonrió, enternecida por sus gestos.

—Te quiero, Edward.

—Igual que yo a ti.

Ambos juntaron sus frentes con la franca alegría de volver a estar tan bien como siempre. Sin poder resistirse a la cercanía de sus ojos, al tierno roce de sus narices y a su fragancia, Edward volvió a inclinar su cabeza levemente hacia la izquierda para besarla. Bella enredó sus dedos entre los mechones del rubio en el acto, encantada, provocando que a él se le escaparan pequeños siseos. Las manos masculinas acariciaron la espalda de la castaña hasta acabar sujetando su cintura con firmeza. Bella sintió que flotaba cuando los labios de Edward fueron deslizándose hacia su mejilla, luego por su cuello y rápidamente regresaron a sus labios. Ambos se devoraban el uno al otro; rozando, succionando y jugueteando con sus bocas... Él ya no tuvo reparos a la hora de seguir aventurándose por su espalda baja, detalle que llenaba a Bella de cierto entusiasmo.

Le gustaba saber que Edward deseaba recorrer su cuerpo de la misma manera que a ella le provocaba hacer con el suyo. Y a raíz de aquel juego de mutuas exploraciones, llegó un punto en el que Edward acabó recostando a Bella sobre la cama.

Sin embargo, él no esperaba que la castaña abriese sus piernas para acercarlo por las caderas... de manera que su erección acabó presionándole el muslo interior... y casi más allá.

—Creía que solo iban a ser unos cuantos mimos...

Bella lo miró entre sus pestañas y, a continuación, se inclinó para ir depositando suaves besos hasta el centro de su cuello, donde le dio un beso mojado. Él se removió y ella bajó una de sus manos para tocarlo por encima del pantalón, incitándolo.

—Bella, ¿tú quieres...?

Ella dejó escapar el aire de sus pulmones. La última vez la había fastidiado... pero podía compensarlo.

—Necesito... volver a intentarlo —dijo con urgencia—. Quiero sentirte, por favor.

Edward cerró los ojos y se tomó unos segundos para asentir.

—De acuerdo —aceptó decidido—. Pero esta vez lo vamos a hacer bien, ¿vale?

Bella no tuvo tiempo de preguntar a qué se refería, pues el rubio se levantó de inmediato y se dirigió al último cajón de su escritorio. Ella se recostó sobre los codos para ver mejor y se fijó en que él sacaba una caja gris entre sus manos.

—Edward... ¿Qué es eso?

Él sonrió.

—Mis preparativos para tu primera vez.


💎Necesitaba exponer un poco cómo funcionaba la mente de Bella en relación a este asunto, porque es importante que quede reflejado en la historia. 🙂 Y para aquellas que crean que no hay lógica alguna... 😂la hay. 😘 Por más particular que sea su comportamiento, también se ha manifestado en otras ocasiones, así que se puede interpretar de algún modo. 👀

💎Quería aprovechar la ocasión... para agradecer por todo vuestro apoyo y paciencia.❤️

💎Para compensar todo este tiempo, como leísteis en las promos de los grupos, haré una maratón con un capítulo cada día durante una semana. 😁 Así que volveré a actualizar mañana también. Mil gracias de corazón.

Kisses! 😘😘😘