Dar con la casa que Raven Reyes ocupaba en Scranton Crow desde hacía más de medio año, no le fue difícil a Ilian Woodward pues no quedaba demasiado lejos de los Talleres Nakaras.

Nunca antes había estado allí pero desde fuera le pareció una casita de lo más normal, quizás demasiado grande para una sola persona pero bueno, era común que a mucha gente le gustase tener su propio espacio.

Ilian miro su reloj una vez más ya que Raven estaba tardando un poco y cuando escuchó la puerta abrirse y la vio emerger de ella, pensó que la espera había válido cada pequeño maldito segundo.

Estaba espectacular.

No es que normalmente fuese mal vestida pero con el mono del taller, y alguna que otra ajustada camiseta parte de su belleza se había visto un tanto opacada no como ahora.

Llevaba puesto un corto y ajustado vestido blanco entallado en el pecho que realzaba todas y cada una de sus curvas y destacaba el tono dorado de su piel, unos zapatos altos de tacón de color negro que hacían lucir sus piernas aún más largas y el cabello completamente suelto y arreglado que caía en gruesas ondas muy por debajo de su pecho, en lugar de llevarlo recogido como tenía costumbre en el taller.

El maquillaje que acompañaba aquel look a Ilian le pareció perfecto. Ni demasiado exagerado ni demasiado escaso, el suficiente para realzar su belleza natural y destacar sus ojos y sus labios lo bastante como para volver loco a cualquiera, se dijo.

Raven llegó al final de las escaleras donde él la esperaba y le sonrió abiertamente al verle tan bien vestido, guardando las llaves en su bolso de mano a juego con sus zapatos junto a un ancho sobre y algo más de maquillaje.

—Perdona la espera —se disculpó ella inclinándose para besar su mejilla muy dulcemente separándose instantes después—. Es que he recibido una llamada de último momento y no he podido pasar.

Ilian que no podía dejar de mirarla entreabrió los labios intentando hallar las correctas palabras para contestar, pero estaba tan impactado al verla de aquella forma que apenas pudo hacerlo.

Raven que se dio cuenta de la forma en la que la miraba se desconcertó y tuvo que dejar escapar una pequeña risita.

—Me miras como si llevases caminando años por el desierto y estuvieses demasiado sediento.

Ilian que parpadeó dándose cuenta de que debía parecer un estúpido por no decirle absolutamente nada, carraspeó un poco aclarándose la voz antes de dirigirse a ella.

—Es que estás... es... espectacular.

Raven que se sonrió satisfecha al escuchar aquello modeló un poco ante él.

—Pues es lo primero que he cogido del armario —le vaciló ella viendo la cara que él puso antes de volver a reír inclinándose ligeramente sobre su oído—. Mentira, me he probado como siete vestidos antes de escoger este.

—Pues... te.. te queda muy bien —murmuró Ilian quedamente sintiendo ahora verdaderamente la garganta seca y la temperatura del aire aumentar.

Raven que se sonrió atusándose un poco el entallado vestido se volvió para echar a andar calle abajo y volvió la cabeza para verle de forma coqueta y pícara fugazmente.

—Y además es muy fácil de quitar.

Ilian que se disponía a seguirla por poco tropieza con sus propios pies causando nuevamente la risa de Raven que se colgó de su brazo para ir calle abajo.

—Tú también estás genial esta noche, las chicas del Red Sky se van a volver locas al verte —le sonrió ella mientras caminaban.

Ilian que escuchó el nombre del club se detuvo un instante para verla.

—Es... espera, ¿qué?

—Oh, ¿no te lo había dicho? —se sonrió ella deslizando la mano por la blanca camiseta de él bajo la oscura chaqueta caldeando aún más las cosas—. Es ahí donde necesito que me acompañes, Sinclair necesita que le entregue una cosa a Russell. Después la noche será toda nuestra.

Ilian que trago despacio hizo un quedo gesto.

—Es que... eh...

—Oh vamos, tranquilo —le sonrió Raven restandole importancia al hecho de tener que acudir allí—. Sé que no te cae bien Russell pero no tardaré. Me puedes esperar tomando una copa, si quieres.

Ilian que se la quedo viendo unos instantes finalmente accedió. Hacía ya demasiado tiempo que no pisaba el interior del club, prácticamente desde que descubrió que ni Lexa ni Octavia eran solamente camareras, le incomodaba la idea de entrar y encontrar a alguna de las dos en medio de un bailecito frente a una panda de babosos que lo único que conseguirían sería cabrearle aún más.

Después de la gran bronca que había tenido con Lexa, había acordado que si alguna vez pasaba por el club nuevamente la esperaría fuera, y lo mismo ocurría con Octavia aunque con ella jamás se había dado la conversación.

Simplemente había dejado de ir al Red Sky aunque conocía a la gran mayoría del personal porque lo frecuentaba mucho al principio de abrirse, y porque cuando Lexa y Octavia solo eran camareras allí solían terminar sus noches de juerga pasando el rato entre aquellas negras paredes y luego acompañándolas a casa o siguiendo la fiesta fuera de allí.

—¿Hay algún problema? —preguntó Raven al verle de aquella forma queriendo un poco salir del paso y animarle—. Tu hermana no estará allí, pregunté a Sinclair porque imagine que te resultaría incomodo encontrarte con ella allí dentro.

No, no era con Lexa con quien más le preocupaba encontrarse ahora mismo en el Red Sky, era con otra persona.

Una preciosidad de largo cabello negro y sonrisa de lo más angelical y sensual.

Octavia.

Raven se inclinó ligeramente llevando la mano a su cara en una sibilina caricia y puso ojitos a Ilian.

—Vamos, no tardaremos nada y lo pasaremos bien, te lo prometo.

Ilian que vio aquellos felinos ojos devolverle la mirada quiso sacudirse aquella preocupación de encima y no pensar más en Octavia, había quedado con Raven para pasarlo bien y tanto ella como la noche parecían prometer.

Debía sacarse a Octavia de la cabeza, de su corazón, de su piel. Ella jamás iba a quererle de la forma en que él lo desearía y resultaría más que patético por su parte suplicar e insistir, ya no.

Quizás había llegado al limite de la humillación arrastrándose por alguien que si bien merecía la pena, no estaba interesada en él, no de la manera en que él querría que lo estuviese y Raven tampoco buscaba algo serio ni formal, solo divertirse con él, lo había dejado perfectamente claro desde un primer momento y eso estaba bien.

Él estaba bien con ello, puede que no con toda la situación pero si ponía bastante de su parte, quizás podría pasar página y que el corazón no le doliese cada vez que Octavia y él se encontrasen o que ella decidiese incluirle en su vida.

—Está bien, si —respondió Ilian poniendo buena cara para Raven que al parecer tenía planeada para ellos una gran noche—. Te acompañaré.

Raven que le sonrió de lo más contenta al oír su respuesta agarró su camiseta y le besó muy rápidamente. Genial, ahora podría comprobar si Ilian realmente no tenía nada que ver en los negocios de Sinclair y Russell y descartarle como un sospechoso más.

No podía creer que la oportunidad se le hubiese presentado de aquella forma pero por otra parte, ella había obrado magia con Sinclair para que la enviase a aquel club en favor de Russell, su jefe estaría de lo más feliz, ella avanzaría más en su investigación y quizás precipitase las cosas para que el caso terminase.

Todo era cuestión de jugar bien sus cartas, y Raven era una maestra a la hora de jugar.

Continuara...