Epílogo
No será fácil
Respiro aliviado al ver que Cassidy vuelve al almacén en el que llevamos refugiados ya casi quince días. Glenn está bastante mejor, gracias a Michonne y a Ale que encontraron un botiquín tras una estantería caída en la farmacia del pueblo.
El resto por lo que dijo el español seguramente ya había sido saqueado por gente desesperada como nosotros.
En todo este tiempo no he sido capaz de decirle más de dos palabras a Connors si es que he llegado a tanto, cada vez que nuestras miradas se han cruzado el ambiente se ha vuelto tenso. Daryl por su parte se limita a fingir que no existo en su mundo.
Por el bien del grupo aunque ya no lo lidere no puedo permitir que las cosas sigan así.
Cuando Cassidy deja las ramas que lleva entre sus brazos sobre un buen montón de madera seca que tenemos apartado para las hogueras me acerco a ella.
-Hola.- Digo inseguro sobre como continuar con la conversación. -¿Podemos hablar?-
-Claro,- ella me hace un gesto con la cabeza para que la siga afuera donde los demás no puedan oírnos, en cuanto estamos a una distancia de al menos cinco metros se detiene y se me queda mirando, está calmada pero sin demasiado interés por lo que le tenga que decir.
No hay lástima en sus ojos, cosa que me sorprende y me hace desviar inconscientemente la vista a mi brazo mutilado. -¿Pasa algo malo?- Pregunta rompiendo el hielo.
Al escucharla carraspeo nervioso, -no, que va, yo…- Tomo aire para calmarme, en mi mente esto era mucho más sencillo de decir. -Quería disculparme contigo por lo que pasó antes de que llegáramos al Tanatorio.-
Ella se cruza de brazos y me dedica una mirada tan penetrante que me intimida. –Te lo agradezco, pero creo que no es solo conmigo con quien debes disculparte. -
-Lo sé, os fallé a los dos.- Admito sin intentar esconderme, con sus ojos clavados en los míos de todas maneras aunque quisiera negarlo no podría, ella no me lo permitiría.
-Sobre todo a Daryl, las cosas que dijiste de él,- frunce el ceño molesta al recordarlo, -espero por tu bien que nunca vuelvas a repetirlas.-
-Tranquila, creo que ya he aceptado quien es el mejor hombre.- Digo a sabiendas de que en la lucha por su corazón estaba derrotado desde el principio.
-Esto no se trata de ser el mejor.- Parece frustrada y a punto de decirme algo desagradable que sin duda merezco. –Mira Grimes.- Que no me llame por mi nombre me duele más de lo que esperaba. –No puedo hablar por él, pero por mí siempre que no vuelvas a invadir mi espacio con segundas intenciones, ni a echar pestes sobre el hombre al que amo todo estará bien, eso sí, con algo de tiempo.-
-Por supuesto, lo entiendo.- Esto es mucho más de que esperaba.
-No he terminado.- El sol sale desde detrás de las nubes y ella tiene que entrecerrar sus ojos cuando los rayos la deslumbran, así parece tan amenazadora como hermosa, aunque esté mal que lo piense mientras me estoy disculpando no puedo evitarlo. –Si vuelves a cagarla así, te aseguro que te meteré la katana de Michonne tan profundamente por tu estúpido trasero de Sheriff que te saldrá por la boca. ¿Ha quedado claro?-
-Cómo el cristal.- Asiento algo intimidado.
-Genial.- De pronto su expresión cambia y me dedica una gran sonrisa. –Me alegra haberlo hablado.- Asegura golpeando suavemente mi pecho con su puño.
-¿Eres de armas tomar eh?- Sonrío en respuesta sin poder evitarlo, aliviado de que haya decidido darme otra oportunidad para hacer las cosas bien con ella.
-Eso pregúntaselo a Daryl, porque yo te contestaría que no soy para tanto, pero evidentemente no soy parcial.-
–Gracias por perdonarme.- Le digo con la mano sobre el corazón, -de verdad.-
-Deja de darle vueltas, para mí el asunto ya está enterrado y olvidado, palabra.- Cuando se da la vuelta contengo a duras penas el impulso de verla marcharse, pero lo consigo porque sé que Daryl está observando, y misdisculpas no sonarán demasiado sinceras si él se da cuenta de que lo que siento por Cassidy no es algo pasajero para mí.
…..
Ver a Rick hablando con Cass hace que me ponga tenso, pero ella no parece incómoda así que me quedo donde estoy sin intervenir, de hecho ella hasta le golpea el pecho en un gesto amistoso, así que supongo que todo vuelve a estar bien entre ellos.
No estoy seguro de cómo me siento por eso, las emociones a veces son difíciles de digerir y… El recuerdo de Carol montada sobre mí hace que arranque con más fuerza de la que pretendía la piel del mapache.
Ethan ha conseguido joderme vivo, en el infierno en el que esté supongo que debe estar encantado.
Sin decir nada veo como mi amigo se acerca hasta a mí para sentarse en el tronco a mi lado. -¿Podemos hablar?-
Abro en canal al animal para sacarle las tripas mientras me encojo de hombros en una muda invitación para que empiece, yo no tengo nada que decirle hasta que no le haya escuchado primero.
-He hablado con Cassidy, ya nos habrás visto.- Dice haciendo un gesto con su mano.
-Sí.- Respondo seco siguiendo a lo mío.
-Ya.- Carraspea incómodo, -me he disculpado con ella por cómo me comporté cuando… En fin… Nada de eso parece tener importancia ahora después de…-
-La acorralaste Rick.- Le suelto molesto, cortándole antes de que pueda usar lo ocurrido con Ethan para restarle importancia a su traición.
-Sí, y no sabes cuánto lo siento.- Me dice con la voz acongojada.
-Mira.- Al fin me animo a enfrentarme a él, -si Cass realmente te eligiera a ti, aunque me doliese como si me abriesen en canal no abriría la boca porque ella es libre de elegir a quien ama, pero lo que tú hiciste.- Aprieto el cuchillo con fuerza en mi mano, conteniendo el deseo de volver a asestarle un puñetazo. –No vuelvas a traicionar su confianza en ti en la puta vida.-
Al oír eso último Rick parece sorprendido. -¿Eso significa qué me perdonas también?-
-Sí ella lo ha hecho supongo que no me queda más remedio.- Digo volviendo a centrar mi atención en el mapache para comenzar a trocearlo.
-Si te hace sentir mejor, ella me ha perdonado pero me ha dejado muy claro que si alguna vez se me volviesen a cruzar los cables usaría la Katana de Michonne para empalarme.-
Al escuchar la advertencia no puedo menos que sonreír orgulloso por el carácter fiero de mi mujer.
-Si te ha dicho eso entonces yo que tú lo tendría muy en cuenta,- digo ya más relajado con él. –Es muy capaz de cumplir su palabra.-
-Lo sé.- Reconoce Rick. –Lo que me gustaría saber es si crees que las cosas entre nosotros podrán volver a ser como antes.-
Asiento despacio limpiándome las manos de sangre con mi pañuelo rojo. –Sí,- respondo sorprendiéndonos a los dos por la sinceridad en mi voz. –Me llamaste hermano ¿recuerdas? Y estoy acostumbrado a las cagadas de Merle así que…- Me encojo de hombros. –Solo me has tratado como él lo haría.-
-Yo no quise…-
-Me da lo mismo,- le interrumpo de nuevo, -lo que quisieras o no, eso ya es pasado.-
-Gracias.-
-No me las des, porque si vuelvo a verla nerviosa alguna vez por tu culpa, sea por el motivo que sea, más te vale correr rápido Rick, y yo que tú lo haría en zigzag.- Le advierto muy serio, queriendo que le quede claro que no es ninguna puta broma.
En respuesta Rick apoya su codo derecho sobre su rodilla y se ríe con tantas ganas que al final consigue contagiarme a mí también. –Sin duda estáis hecho el uno para la otra,- asegura cuando logra calmarse un poco. –De verdad que no sabes cuánto siento haber intentado entrometerme.-
-Olvídalo y yo haré lo mismo.- Le aseguro sabiendo que olvidarlo me llevara un tiempo.
Después de eso yo me deshago de los desperdicios del mapache que no vamos a aprovechar para evitar que algún animal hambriento se acerque a nuestro hogar provisional a causa del olor.
Si todos nos esforzamos y ponemos de nuestra parte podremos reconstruir lo que teníamos en la prisión, aunque desde luego no será fácil.
…
-¿A dónde crees que vas?- Le pregunto preocupada a Glenn.
Él me mira sonriendo nervioso al saberse descubierto.
-No te enfades, es solo que…- Suspira interrumpiendo su excusa. –Está bien, seré honesto, necesito salir de este jergón y…- Mira sus pies con seriedad. –Andar.-
-Glenn.-
-Ya sé que crees que aún no estoy listo,- se incorpora un poco y yo tomo la mano que extiende hacia mí. –Puede que tengas razón, y sé que algunas de las costras aún están tiernas, pero Maggie, de verdad que necesito hacerlo.-
-Está bien, pero prométeme que si sangras pararás, es más importante que te termines de curar bien a que te pongas a corretear porque hagas falta ahí fuera.- Ambos sabemos que eso es lo que le preocupa, el saber que él es el mejor buscador que tenemos, y que sin embargo no puede hacer nada por ayudar al grupo.
-Te lo prometo.- Me besa aprovechando que estoy agachada a su lado, y las mariposas de mi estómago revolotean formando un huracán multicolor. Esta felicidad, aunque esté empañada por el dolor es un regalo.
No creí que pudiésemos salir de allí, sin embargo lo hicimos y ahora estamos juntos, a salvo, sanando e intentando construir un presente seguro en el que poder permitirnos hacer planes para el futuro.
-Te quiero.- Le digo contenta de poder tener la oportunidad de decirle estas palabras una vez más.
-También te quiero.- Me responde sonriente, sus ojos se desvían cuando alguien se detiene a mi lado.
-¿Listo?- Pregunta Ale con la vista fija en el suelo, antes habría hecho una broma al vernos así de tiernos, pero desde que salimos casi no habla como no sea con Cassidy, Michonne o Gin. Además pasa mucho tiempo solo, en mi opinión teniendo en cuenta su pérdida demasiado, pero no puedo obligarle a relacionarse con los demás.
-¿Qué pasa?- Le pregunta Glenn divertido, -¿sufro una heridita y ya pierdo el título de coreano inmortal? Que veleidosa es la fama.- Se queja exageradamente y a su pesar Ale sonríe.
Pero en lugar de contestarle se dirige a mí. –Probaremos a ver si es capaz de sostenerse en pie, si es así intentaré que de un par de pasos y de vuelta a descansar.-
-Claro que podré sostenerme.- Asegura Glenn, pero a pesar de su actitud fanfarrona de pronto mira sus pies dudando.
-No dejaré que se caiga, puedes confiar en mí.- Me asegura tranquilo, haciendo que eche de menos el brillo travieso que antes solían tener sus ojos.
-Lo sé Ale.- A pesar de no estar segura de sí es lo que necesita o no, sigo mi instinto y le doy un gran abrazo. Enseguida me lo corresponde estrechándome con fuerza.
Es normal que Cassidy le quiera como lo hace, Ale puede estar roto por dentro, pero mientras quede algo de él en pie podrás contar con su apoyo.
-¿Voy a tener que ponerme celoso?- Intenta de nuevo picarle Glenn, y de nuevo fracasa.
-Es mejor que vayas a dar una vuelta, así no se sentirá presionado.- Me sugiere a la vez que me suelta con suavidad.
No sé qué le hizo Ethan mientras estábamos en el hospital, pero fuera lo que fuese, le ha derrotado.
Y sinceramente me da miedo por él, algo me dice que si no tuviese que preocuparse de cuidar de Gin… En fin, no quiero ni imaginar lo que podría intentar hacerse así mismo tal y como está.
Es curioso, porque cuando le conocí era parecido a ahora, callado, serio, estaba claramente roto y salvo con Daryl y Kate no solía bromear con nadie, pero ahora es algo más que eso.
Es como si hubiera tocado fondo y ya no le quedarán fuerzas para evitar ahogarse.
Medito sobre ello mientras salgo del almacén cuando de pronto alguien me llama, me giro esperando encontrarme con Tara, la pobre está tan traumatizada que apenas se separa de mí.
-Cassidy.- Digo su nombre pillada por la sorpresa de haberme equivocado en mi suposición.
-¿Tienes un momento?- Me pregunta sonriendo, consiguiendo que mis preocupaciones se aligeren un poco.
-Por supuesto,- de lejos veo como Daryl se levanta para tirar los desperdicios del mapache que ha cazado. –Pero antes dime una cosa,- Cassidy arquea una ceja con curiosidad siguiendo el rumbo de mi mirada. -¿Se puede saber que tiene en contra de los animales del bosque?- Cuestiono señalando a su hombre de manera acusadora y ella se ríe a más no poder.
Creo que casi todos lo hacemos mucho últimamente, quizá porque no nos parece real el haber conseguido escapar, y cada carcajada es un intento de asegurarnos de que esto es de verdad.
-Que yo sepa nada, solo es supervivencia.-
-Con el mapache puede, pero reconoce que tiene una obsesión algo insana con las ardillas.- Insisto guiñándola un ojo.
Ella sonríe divertida, -no lo negaré, pero tampoco es que me preocupe demasiado.- Se encoge de hombros restándole importancia.
-Bueno, ¿qué era lo que querías?- Ella pega un gracioso saltito, como si acabase de recordar para que quería hablar conmigo.
-Es sobre el grupo.- Asiento entendiéndola, como todos debe estar preocupada, puede que nadie lo diga en voz alta pero es evidente.
-Ya, no sé qué vamos a hacer, este sitio es provisional,- me giro para mirar al almacén, -eso salta a la vista, no podremos quedarnos mucho más tiempo, no sin tener graves problemas para conseguirlo,- le expreso mis preocupaciones, -claramente no es seguro contra un rebaño de caminantes y no estamos listos para prepararlo en condiciones contra ellos.-
-Acabas de confirmar que tengo razón en lo que venía a sugerirte.-
-¿Y qué es?-
-Que eres tú quien debe dirigirnos,- levanta una mano deteniendo mis palabras, -me refiero a oficialmente,- la miro sorprendida al oírla, -sé que empezaste porque te sentiste presionada a ello, de todos eras la quemás entera parecías y nos refugiamos en ti sin pensarlo aunque no fuese justo.-
-Era lo que tenía que hacer,- digo convencida de ello sin darle importancia. –Pero no por eso puedo quitarle el liderazgo a Rick, él ha hecho un trabajo increíble.-
-Cierto,- asiente Cassidy como si hubiera previsto mi comentario, -pero no puede seguir al mando, necesita mantenerse en un segundo plano, tiene que curarse.- Algo en su forma de decirlo me hace intuir que no se refiere solo a la pérdida de su antebrazo.
-Sí,- de pronto me asalta el recuerdo del machete contra mi oreja e inconscientemente me llevo la mano hasta ahí para asegurarme de que mi pelo cubre el muñón. –A todos nos hace falta,- aunque a mí particularmente el saber que los demás dependían de mis decisiones durante estas semanas es lo que más me ha ayudado a centrarme en lo importante, impidiendo que mi mente volviese con demasiada frecuencia a lo sucedido en el hospital.
-Aun así me gustaría que hubiese una votación, podríamos hacerla esta noche.- Digo pensativa, -así sería oficial, y me serviría para asegurarme que eso es lo que todos queréis.-
-De acuerdo,- acepta animada. –En realidad ya votamos por ti en esa carretera, pero si te hace sentir más segura que lo hagamos de viva voz no hay problema.-
-Gracias,- digo recordando todo lo que hemos pasado juntas desde que nos conocimos en Woodbury.
-No he hecho nada,- niega sin saber lo equivocada que está, pero algo me dice que aunque dijese punto por punto cuantas veces me ha apoyado no me escucharía.
-Lo importante es el cariño, no los méritos. ¿No?- Pregunto en voz alta sin darme cuenta. Convencida de que ella también sería una gran líder si eso fuera lo que quisiera.
-Exacto,- contesta con una mirada repentinamente pensativa que le da un halo de misterio al brillo habitual de sus ojos, -sí algo he aprendido es que cuando nos vamos nos llevamos emociones, no elogios.- Niega con la cabeza para despejar su mente, -nos vemos luego.-
-Claro,- digo recordando que seguramente vaya a revisar el perímetro junto a Michonne. –Tened cuidado las dos.-
-Volveremos antes de que tengáis ocasión de echarnos demasiado de menos.- Me asegura con un movimiento descuidado de su mano.
Al quedarme sola cierro los ojos por un segundo, respirando la calma que hay en el ambiente que me rodea, y me convenzo de que podemos dejar atrás a Ethan y permanecer unidos.
Apoyándonos los unos en los otros lo conseguiremos.
….
Soy el único que sigue despierto, alrededor todos duermen o por lo menos fingen descansar.
De repente desde las sombras Rainbow se acerca a mí sacándome de mi burbuja, recordándome que la vida sigue aunque yo me haya quedado en alguna parte del camino.
-¿No tienes pensado dormir esta noche tampoco?- Me cuestiona sentándose a mi lado chocando su hombro con el mío.
-Me dejo llevar.- Digo queriendo sonreír para ella, pero simplemente no me sale.
-¿Sabes que te quiero no?- Pregunta mirando a las llamas.
-Claro que lo sé.-
Asiente despacio al escucharme, -pero no es suficiente para convencerte de que no te sueltes. ¿Verdad?-
Concentro mis ojos en el suelo y finjo no saber de lo que habla, preocupado porque en el silencio los demás puedan escucharla, pero sus susurros son demasiado suaves y el crepitar de las llamas los opaca.
-Lo estoy intentando.- Digo al fin, sintiéndome presionado por su silencio.
-Lo sé.- Suspira, detesto que se preocupe por mi culpa. –Te veo luchar cada día con todas tus fuerzas, en serio, el problema es que…- Hace una pausa que se me hace eterna, -hay algo más aparte de lo de Karen, ¿me equivoco?-
-Sí.- Niego apretando los puños sin apenas fuerza. No quiero discutir con ella, pero no puedo contarle lo que pasó, no aún.
Ahora entiendo mucho mejor porque nunca me ha contado lo que le sucedió con el novio de su madre.
Rainbow apoya la cabeza sobre mi brazo y de pronto me parece tan joven como cuando la conocí en Nueva York, hace ya al menos un par de vidas de aquello.
-No digo que lo hagas conmigo, pero deberías hablar de cómo te sientes con alguien, da igual quien sea.- Me tenso ante esa sugerencia.
-No.-
-Entonces eventualmente te quebrarás, y sé sincero conmigo,- me coge por la barbilla obligándome a mirarla a los ojos, -¿sientes que queda lo suficiente de ti para poder reconstruirte cuando eso pase?- Sin poder evitarlo comienzo a llorar. –Unicornio, la vida es tiempo, y el tiempo se acaba.- Limpia las lágrimas de mis mejillas con suaves caricias de sus pulgares, -lo qué quiero decir es que todo pasará, pero cuando acabe no habrá vuelta de hoja, así que antes de llegar al final déjanos ayudarte, porque estamos deseando poder hacerlo, pero no nos lo pones fácil.-
-A ti sí.- Digo intentando bromear.
-De mí no podrás librarte ni con un huracán, amo a Daryl más de lo que puedo expresar, pero tú eres mi alma gemela, mi Anam Cara, sé que algún día se nos terminará la suerte y tendremos que decirnos adiós, pero preferiría que fuera por obra del destino en lugar de porque quieras que el dolor pare.-
-Yo…- La abrazo con fuerza, -te quiero, lo digo en serio, te quiero un montón gigante. -
-Y yo a ti más que a una fuente de chocolate.- Susurra en mi oído y no puedo evitar reír entre las lágrimas porque ella está justo ahí para mí, me siento profundamente afortunado por ello. Porque eso es lo que todas las personas deseamos y lo que yo tengo con Rainbow, alguien que se quede con nosotros aunque el mundo se haga pedazos justo alrededor, alguien que nos diga que es posible que podamos volver a ser, a pesar de lo mucho que pueda doler sostener los fragmentos de lo que fuimos.
No sé cuánto rato permanezco así, aferrado a ella como si fuera el último bote salvavidas en el Titanic de mi vida.
-Estoy mejor,- digo dándome cuenta de que es la primera vez que lloro por todo lo que pasó en el hospital, no es que me sienta mágicamente curado, pero si me siento algo más ligero, aunque no estoy convencido de que alguna vez sea realmente capaz de dejarlo todo atrás.
No soy lo bastante fuerte.
-Estás aquí, eso es lo que importa, lo de estar mejor irá día a día.- Los dos nos giramos al mismo tiempo para ver como una sombra se escabulle sigilosamente por fuera del almacén.
-¿Era Merle?- Pregunto sin entender a donde cojones puede ir a estas horas solo.
-Eso creo.- Ninguno de los dos nos movemos. –Diría que lleva un tiempo pensando en irse.- Comenta sorprendiéndome.
-¿Qué?- La idea de ese pedazo de mamón abandonándonos cuando más falta hace me cabrea hasta un nivel que ya no me creía capaz de experimentar. Así que sin pensar me levanto y voy tras él.
-¿Unicornio?- Me llama preocupada por mi reacción.
-Quédate, tengo asuntos que arreglar con ese grandísimo imbécil de talla mastodóntica.-
Apenas me controlo lo suficiente para evitar cerrar la puerta del almacén de manera violenta al seguir los pasos del mayor de los Dixon.Desde luego ahí es donde acaba toda la sutileza que aún me quedaba.
-Eh,- grito tan fuerte que me hago daño en la garganta, -¿a dónde cojones te crees que vas soplapollas?-
Tengo la respiración acelerada y me muero por darle un puñetazo.
Pero a la vez me siento agradecido de que sea tan gilipollas porque es la primera cosa que siento en semanas que no es dolor o vergüenza.
-Joder, deja que me valla.- Me grita de vuelta mientras me esquiva con un movimiento brusco para evitar que lo agarre del hombro.
-No,- niego temblando de la pura necesidad que siento de golpearle.
-¿Por qué?- Se gira para enfrentarme, -si es por mi hermano él ya lo sabe desde que encontramos la caravana, he esperado hasta que las cosas estuvieran algo mejor, y después de haber votado por Maggie está claro que el grupo sabe lo que quiere, no me necesitas incordiando alrededor.-
-¿Incordiando alrededor?- Frunzo el ceño sin entender, -¿de qué carajos hablas?- En realidad apenas recuerdo haberle visto desde que llegamos al almacén, tampoco es como si hubiese tenido la capacidad para preocuparme por él.
-No quieres tenerme cerca,- asegura dando un paso atrás, -y es jodidamente normal.-
-No es eso,- sé a lo que se refiere, lo sé de sobra, -no solo eso al menos.- Digo incapaz de hablar de lo que pasó.
-No soportas mirarme,- me reclama, y yo parpadeo confuso porque eso es exactamente lo que estoy haciendo ahora mismo, mirarle.
-Mamón, apenas puedo sostenerle los ojos a Rainbow.- Digo ya que al parecer no se ha dado cuenta. No es que no pueda con él o que le odie por lo que hizo, es que no puedo conmigo, ya no puedo contener todo el dolor que me araña por dentro cada díay fingir que estoy bien con ello. -Eres mi amigo.- Le recuerdo queriendo hacerle entender que le necesito aquí, porque simplemente ya no puedo permitirme perder a nadie más. No sin que eso acabe conmigo también.
-Sí, y el hombre que te violo.- Me ladra retrocediendo cuatro pasos más, listo para girarse y echar a correr, como si no se la fuese a pegar contra un árbol en el intento
-Cállate,- digo rabioso, no estoy listo para hablar de ello, ni siquiera para pensarlo, pero desde luego lo que no voy a permitir es que se largue. –Yo acepté,- le recuerdo tragando saliva mientras doy un paso hacia él queriendo acortar distancia entre los dos por si tengo que placarle.
-No me toques las pelotas Ale, no tenías más remedio, había vidas en peligro, pero eso no cambia una jodida mierda, sigue siendo una violación aunque no te resistieras, tampoco es como si hubieras podido hacerlo estando atado.-
-Ya sé que no lo cambia.- Gruño con los dientes apretados. -¿Y qué cojones importa? ¿O es que se soluciona mágicamente todo al largarte? ¿Me desviolas o algo así?-
Merle sacude la cabeza confuso al escucharme. -Es complicado.- Dice asustado al notar que ahora estamos a unos veinte centímetros el uno del otro.
-Ya sé que es complicado copón,- le grito en la cara frustrado por su estupidez, -precisamente por eso tienes que quedarte, yo… Te necesito aquí, ¿vale? Ya he perdido a demasiada gente y tú eres mi puto mejor amigo a pesar de lo que tuviste que hacerme.- Niego incapaz de seguir pero forzándome a ello. -No creo que pueda soportar el añadir echarte de menos a todo lo que llevo ya a cuestas.-
-Pero,- es entonces cuando me doy cuenta de que él está llorando, Merle está llorando por mí.
Santa Virgen.
Si esto no es jodidamente dramático que se levante Sheakespeare de su tumba y se atreva a decirme lo contrario.
-Por favor,- termino de acortar la distancia entre nosotros y hundo mi cara en su cuello. –No te me vayas tú también, no…- La voz se me corta, -no me abandones.-
-¿Estás seguro?- Un búho ulula y echa a volar por encima de nuestras cabezas en busca de su cena, ignorándonos. -¿No estarás intentando hacerte el héroe o alguna mierda parecida no? No tienes que salvarme idiota.- Noto como sus brazos tiemblan de manera casi incontrolable mientras me rodean.
-Dame tiempo y no te me acerques por la espalda…- Él traga saliva incómodo al oír eso, -pero no te vayas.-
-De acuerdo,- suspira derrotado como si acabásemos de tener la pelea a puñetazo limpio más jodida de nuestras vidas. -Si es lo que quieres de verdad entonces me quedo.-
-Bien.- Digo ya más calmado.
-Hay un condición.- Tuerzo la boca conteniendo a duras penas un burlón como no.
El muy imbécil se comporta igual a cuando le dije que se quedase en mi casa al enterarme de que tenía problemas con aquel camello.
-Suéltalo.-
-Qué me lo digas si cambias de opinión.- Me aparto de él para mirarle a la cara. –Tú solo hazlo, yo puedo apañármelas bien por mi cuenta.-
-Si así te quedas más tranquilo está bien mamón.- Parece desinflarse como un globo al oírme aceptar.
….
Merle deja escapar todo el aire que no sabía que estaba aguantando en sus pulmones a la espera de respuesta.
-Entonces, vamos.- Dice adelantándose a Ale para que el otro no tenga que preocuparse porque el mayor de los Dixon esté detrás de él.
-No vuelvas a hacer una gilipollez así.- Le regaña y Merle asiente sabiendo que tal vez nunca pueda recuperar del todo lo que tenía con Ale, pero a él le basta con que el otro no quiera que se marche.
Que siga queriendo tenerle cerca le hace feliz en un rincón de su corazón que pertenece solo al español, y que siendo sincero consigo mismo sabe que siempre le pertenecerá les pase lo que les pase.
…
Con Daryl abrazándome por la espalda veo volver a nuestros hermanos y suspiro aliviada, Merle es mucho más importante para el unicornio de lo que se imagina.
Si no le hubiese convencido para volver todo su interior se habría desequilibrado aún más.
Y cuando la gente sufre demasiado a veces simplemente quiere encontrar un final sin ¿y si? Que dañen el alma.
Al sentirme moverme Daryl me aprieta más fuerte entre sus brazos. -¿Estás bien u-git-shi-ha?-
-Sí, duerme tranquilo.- Susurro acariciando su antebrazo, él besa mi coronilla y se relaja de nuevo contra mí, aunque no libera su presa a mi alrededor.
Al menos está bien saber que me soltará si necesito ir a hacer pis, aunque claro, irá conmigo para asegurarse de que estoy bien, nada más romántico.
Inevitablemente no puedo evitar reírme de mi misma, porque él es realmente el hombre más dulce que he conocido en la vida y sé lo afortunada que soy de amarle.
Cierro los ojos sintiéndome a salvo.
Hemos logrado escapar de la locura de un asesino una vez más, y eso hace que me pregunte a cuantos monstruos más nos tendremos que enfrentar antes del final.
Puede que solo la voz que susurra en mis sueños lo sepa, y mentiría si no admitiese que eso me asusta un poco, pero supongo que la incertidumbre es parte de la vida tanto como lo son la alegría y la muerte.
Fin
Esto es to, esto es to, esto es todo almas corsarias.
Que no, habrá temporada tres ya lo sabéis jajaja, aunque aún no tengo nada escrito así que pido paciencia, además de que quiero comenzar a subir un fic que tengo de mentes criminales.
Me queda poco por deciros que no haya dicho ya, gracias por el camino hasta ahora, el apoyo, los votos, comentarios y demás. Espero que me sigáis leyendo.
Besotes for all.
