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Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


Capítulo 219 (Cena en la Madriguera)

Molly besó a Percy con deleite por la aparición en la cena familiar semanal antes de que realmente viera al invitado que había traído.

– Señora Weasley, – dijo Theodore Nott con la perfecta cortesía que usaba con las personas que parecían despreciarlo – un placer verla de nuevo. Gracias por invitarme a su casa. – le tendió la caja de bombones artesanos que le había traído como regalo a la anfitriona y la mujer lo agarró de sus manos con cierta brusquedad, casi dejándola caer.

– Mamá, – dijo Percy – estoy seguro de que recuerdas a Theodore. – dirigió los ojos a George, quien le había arrebatado los bombones a su madre y los estaba admirando con avariciosa lujuria. George le devolvió la mirada con una expresión que podría haber significado "buena suerte" o, tal vez, "esto será divertido".

– Ah, sí. – dijo Molly – No sabía que erais amigos. – vaciló por un momento en el umbral de la puerta, antes de hacerse a un lado y decir – Entrad. Cualquier amigo de Percy es, por supuesto, bienvenido.

Theodore le sonrió y siguió a Percy hasta una sala de estar más cómoda que decorada y se sentó junto a él en un sofá blando. Percy le agarró la mano y Ron, observando el gesto, dejó escapar lo que sonó como una risita nerviosa. Theodore miró alrededor de la estancia mientras George se acomodaba en un sillón, Ron se apoyaba en el marco de la puerta y Molly estaba inquieta e insegura de si quería sentarse e interrogarlo o salir disparada hacia la cocina y encontrar algo que hacer para evitar que el Slytherin contaminara la casa.

– ¿Cómo os conocisteis? – preguntó Ron, mientras el silencio se volvía incómodo.

– En Hogwarts. – dijo Percy – Fui a ver a Ginny el curso pasado durante las vacaciones de Navidad. – se encargó de mirar a su alrededor – De todos modos, ¿dónde está Ginny?

– Es una chica ocupada. – dijo Molly – Siempre está fuera entrenando con las Arpías y esas cosas.

– Además, – dijo George – Harry le reprochó a mamá que siguiera cuestionando la competencia de McGonagall. Una fascinante conversación. – se inclinó hacia Theodore y en un teatral susurro, dijo – Una pena que te lo perdieras, pero sospecho que esta noche habrá más que suficiente entretenimiento, incluso sin Gin.

– George. – dijo Molly con tono sofocado. George simplemente sonrió a Theo, quien le devolvió una sonrisa mucho más cautelosa. Aparentemente, Percy y él tenían una especie de aliado, pero no estaba del todo seguro en confiar en el célebre bromista que había sufrido una particular pérdida, especialmente horrible, durante la guerra. No creía que su padre hubiera matado al otro gemelo, pero, para ser sinceros, no podía estar seguro. Nunca podía estarlo.

Molly le hizo a Theodore una serie de preguntas aparentemente educadas sobre su trabajo, que no tenía, sus planes, que no tenía y su familia, que, si era sincero, no pensaba que tenía.

Percy, sin embargo, no estaba de acuerdo con eso.

– Hermione y tú sois casi como hermanos honoríficos, Malfoy nunca se irá y creo que Andy pasa más tiempo en la Mansión que en Hogwarts.

– Además de ti. – dijo Theo.

– Y Susan. – dijo Percy – Y Blaise, sea por lo que sea.

– ¿Quién es Andy? – preguntó Molly, haciendo caso omiso de la respuesta de Theo. No le gustó para nada escuchar que un estudiante se escapaba del colegio para quedarse con unos apenas adultos que ni siquiera eran su familia. Preguntó si tenían permiso del padre y, la calmada respuesta de Theodore, de que no creía que el padre de Andy estuviera tan involucrado en la vida de su hijo, la irritó – ¿Cómo lo sabes?

– Es complicado para padres muggles con hijos magos. – dijo Theodore – Y la madre de Andy murió cuando él era pequeño. Creo que el padre quiere fingir que el mundo mágico no existe y que Andy simplemente se ha marchado a un internado normal.

– Creo que es brillante. – dijo George, antes de que su adre pudiera expresar más opiniones – ¿Quién no querría salir de los dormitorios por la noche para ir a casa y conseguir comida decente? Ojala lo hubiéramos pensado. – sonrió a su madre – Fred y yo habríamos estado aquí cada dos noches.

Molly palideció ante el nombre.

– Estoy segura de que lo habríais hecho. – dijo – Pero el señor Nott no es el padre de ese niño y, es decir, dada su orientación…

– ¿Qué? – esta vez fue Ron quien la interrumpió – Por favor dime que no vas…

– Intenta recordar, madre, que yo tengo la misma orientación. – dijo Percy con rigidez – Asumiendo que te refieres a la orientación sexual de Theodore y no a la afiliación a su Casa ni a la alianza de su padre en la guerra.

– Tú estás pasando por una fase. – dijo Molly con impaciencia – Como le pasó a Charlie. Terminó con, bueno, no con la bruja que yo habría elegido, sin duda, pero…

– Charlie era bi. – dijo Ron exasperado. Esta era, claramente, una conversación que habían sostenido muchas veces con anterioridad – Es bi. Se mudó a la maldita Rumania para alejarse de tus comentarios de que solo necesitaba encontrar a la chica adecuada…

– Y lo hizo. – dijo Molly y Ron rodó los ojos.

– Pero yo no lo voy a hacer. – dijo Percy.

– ¿Mudarte a Rumania? – preguntó Ron con una sonrisa que, en contra de su voluntad, Theodore imitó.

– Bueno, eso tampoco. – admitió Percy – Pero no estoy en una fase y, no voy a encontrar a ninguna bruja, ni buena ni mala.

Se produjo otro largo e incómodo silencio antes de que George, dijera:

– Bueno, acaban de abrir una nueva heladería cerca de mi apartamento. ¿Alguien que se apunte a tomar el postre después?