(Actualización 2/22)
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
Capítulo 220 (Percy va a Azkaban)
Cuando el guardia se burló de Theodore, Percy alzó una de sus rojizas cejas. Theo simplemente se miró los zapatos, no estaba dispuesto a enfrentarse al guardia por miedo a que lo echaran.
– ¿Esto es así? – preguntó Percy en voz baja – ¿Siempre que vienes?
Theodore se encogió de hombros y mantuvo la mirada baja.
– Antes era peor. – dijo calladamente – Creo que Susan les metió algo de miedo cuando vino conmigo. Habló sobre su difunta tía y el trabajo que tenía en el Ministerio, observó fijamente la placa de identificación de cada uno, dijo sus nombres y que se aseguraría de mencionar el trabajo que estaban llevando a cabo en el departamento correcto en Londres.
Percy soltó una risita ante eso. La creciente sabiduría política de Susan podría resultar peligrosa para cualquiera que se cruzara con ella. Era bueno tener algo de lo que reírse en ese sombrío espacio. Incluso sin Dementores, en Azkaban la miseria se aferraba a las paredes como un liquen que nunca se podría retirar. La estancia donde esperaban tenía décadas de desdicha que pesaba en el aire y la sala de visitas, donde Thoros los esperaba a ellos con las manos encadenadas a la mesa, como de costumbre, era aún peor.
– Hijo. – dijo Thoros.
– Padre. – respondió Theo. Estaba de pie, moviéndose de un pie a otro, hasta que bruscamente soltó – Este es Percy. Estamos… estamos juntos.
– ¿Percy Weasley? – Thoros Nott pareció considerar el nombre por un momento y, seguidamente, inclinó la cabeza hacia los dos asientos al otro extremo de la mesa – Por favor, sentaos, chicos. Lamento no poder ofrecerte un refrigerio, pero, como ves, tengo las manos atadas en ese sentido.
Percy se sentó en el borde de la dura silla de metal. Las abolladuras y los desperfectos atestiguaban sus muchos años de servicio y el poco presupuesto que el Ministerio daba a la prisión. Alzó la vista de la silla para encontrarse con la escrutadora mirada de Thoros Nott.
– El hijo de Arthur, – dijo – y de la chica Prewett, supongo.
Percy asintió. La obsesión genealógica de todos esos sangre pura, significaba que, probablemente, Thoros Nott podía recitar la ascendencia de todos los miembros vivos de los Sagrados Veintiocho, incluidos los que habían rechazado la ideología de que el estatus de sangre significaba algo.
Para ser justos, Percy no estaba seguro de que siguiera importándoles eso, ya que sus padres no eran puristas a la sangre como el hombre frente a él. Ahora no quedaban muchos sangre pura, y tampoco eran demasiados cuando sus padres se conocieron y casaron, pero de alguna manera terminaron juntos. También se había percatado de que, a pesar de que su padre tenía un particular interés en la cultura muggle, nunca alentó a sus hijos a hacer amistad con cualquier muggle local, o ni siquiera con los mestizos. Se quedaban aislados en la Madriguera, protegidos, hasta ir a Hogwarts. Sin duda, no era el mismo virulento prejuicio que Thoros Nott sentía, pero Percy no podía decir que sus padres no abrigaran una versión más educada de la misma ideología.
– Sangre Pura, entonces. – dijo Thoros pensativo.
– Y Traidor a la Sangre, también. – señaló Percy. Al igual que el resto de sus hermanos, llevaba ese apodo como una honorifica insignia.
Thoros se encogió levemente de hombros como para afirmar que era cierto, pero que había cosas peores.
– Me alegro. – le dijo a Theodore – Los Weasley son una antigua familia y los Prewett también. Han pasado por malos momentos estás generaciones, por supuesto, pero aun así son respetables. – tosió y Percy pudo sentir que Theo se estremecía a su lado mientras esperaba más pruebas de la afección pulmonar que le estaba robando la vida a su padre. Sin embargo, esta vez fue solo una tos ligera y cuando no surgió ningún esputo sanguinolento, el hombre continuó – Creo que, sería difícil encontrar la felicidad a largo plazo con alguien de origen inferior.
Theodore se agitó y Percy deslizó un pie debajo de la mesa para empujarlo suavemente contra el de él y, como si Thoros no hubiera sido un ser despreciable, dijo:
– Le prometo, señor Nott, que haré todo lo posible por cuidar a Theodore.
– Amaba mucho a su madre. – dijo Thoros. Las palabras repelieron el dolor de la estancia por un momento antes de rendirse y caer, para dar paso de nuevo a la desdicha – Me recuerda a ella. Su corazón es bueno, mejor de lo que ha sido alguna vez el mío. Si le dejas, él… – una violenta avalancha de tos sacudió al anciano y Percy sintió el mismo impulso de salvar al intolerante moribundo que consumía a Susan – Él te hará… – lo intentó de nuevo, pero volvió a toser tan fuerte que Percy comenzó a temer que el hombre partiera su frágil cuerpo en mil pedazos.
– Lo sé. – lo interrumpió – Lo sé. Y lo haré.
