No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la genial Olivia Cunning. Yo solo me divierto un poco.

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Edward casi se cagó en los pantalones cuando vio la pintura en el nuevo bus de gira. Su viejo bus, el que había sido destruido en el accidente, había sido de un anodino negro con una ancha franja de color gris. Cualquiera podría viajar en ese bus.

Éste era negro azabache con el logo de los Sinners visiblemente pintado en un costado en color rojo. La demonio cuya cola formaba la S final en la palabra Sinners eran más alta que él. Después de toda la mierda que Isabella y él habían enfrentado debido a su notoriedad, estaba seguro como el demonio de que no quería que cualquiera con globos oculares funcionales supiera que él estaba dentro de este bus en particular.

No había querido dejar sola a Isabella en Kansas City. Aunque Jeremy había sido encarcelado nuevamente, Edward tenía al oficial de la libertad condicional de Jeremy y a la policía de Kansas City en el marcado rápido, el apartamento de Isabella ahora estaba equipado con el mejor sistema de seguridad que el dinero podía comprar, y ella prometió llevar un Taser escondido en el bolsillo derecho y gas pimienta en el llavero, él nunca sentiría que ella estaba completamente a salvo.

Desafortunadamente, ella había rechazado su idea de encerrarla en una torre rodeada por un foso lleno de cocodrilos come hombres y hambrientas pirañas. Así que estaba de nuevo de gira, a regañadientes, y ella estaba sola en Kansas City. Al menos el resto de su luna de miel había progresado sin incidentes. En comparación. Habían hecho paracaidismo y parasailing, caminaron kilómetros y kilómetros de playas, tuvieron unas cuantas aventuras de buceo y habían bebido cerveza aguada en una cervecería. Pero comparado a esos dos primeros días en la isla, esas actividades de turistas comunes habían sido completamente, felizmente, sin incidentes.

Todavía molesto por el inmenso logo en el costado del bus, Edward subió hecho una furia los escalones, listo para hablar con toda la banda. Su estómago dio un vuelco ante la imagen del nuevo esquema de color. Todo era negro o rojo. Desde los aparatosa las cortinas, de los muebles a la maldita alfombra.

—¿Qué demonios? —Se frotó el rostro con una mano, esperando estar alucinando.

—¡Edward! —Garrett corrió por el pasillo para darle un abrazo y palmearle la espalda—. ¿Cuándo regresaste? ¿Olvidaste el protector solar? ¿Cómo estuvo tu vuelo? ¿Dónde está tu equipaje? ¿Te divertiste en Aruba?

Edward rió entre dientes ante el bombardeo de preguntas pero sólo respondió la última.

—Por supuesto. Estaba con Isabella. —Probablemente le contaría a Garrett sobre el espeluznante fanático y el retorcido ex-marido de Isabella más tarde, pero seguro que no quería contar todo delante de todos—. ¿Por qué nuestro logo está pintado enorme afuera del maldito bus?

—Porque nuestro logo es genial. —Garrett levantó un puño para el requerido choque de nudillos. Edward le siguió la corriente, pero no se sentía particularmente festivo. —Tendremos un convoy de groupies siguiéndonos donde vayamos.

—Y quizás unos cuantos raros que vendían fotos de celebridades por Internet sin ninguna consideración por la privacidad de una persona.

—Entonces los roadies podrán venderles camisetas cuando nos detengamos en zonas de descanso —dijo Jazz con un encogimiento de hombros.

De todos sus compañeros de banda, Jazz era el que tenía el mayor número de groupies. Probablemente había docenas de pedidos de sus fotos en ese maldito sitio web. Edward se preguntó si había una manera legal de cerrar ese sitio.

—Y podemos subastar la utilización de los labios de Garrett para dinero para cervezas —dijo Emmett.

Edward sabía que Emmett bromeaba, pero la idea de prostituir a su mejor amigo le dio nauseas. Diablos, estaba siendo demasiado sensible. Supuso que todo lo que había sucedido con Mike y Heidi le había afectado más de lo que se había dado cuenta.

Sí, en su mayor parte había estado preocupado por la seguridad de Isabella, pero el calvario entero le había hecho desear ser un completo desconocido. Una voz desconocida y femenina entró en la ronda de bromas de Emmett y Garrett, y Edward bajó la mirada hacia una pequeña mujer de cabello rubio platinado subrayado por una capa de azul cobalto. Nunca la había visto antes, pero ella actuaba como si perteneciera en el bus.

—¿Quién es? —preguntó Edward cuando todo el mundo se calmó.

—Nuestra ingeniera de sonido temporaria—dijo Jazz.

La mandíbula de Edward cayó. Habría estado menos sorprendido si alguien hubiera afirmado que era la maldita reina de Venus.

—¿Nuestra nueva IDS es una chica?

—Gracias por notarlo —dijo la joven a la vez que tendía la mano en su dirección.

Él le estrechó la diminuta mano con lentitud, mirándola con abierta sorpresa. No era tanto que fuera una chica lo que lo tenía tan sorprendido; ella lucía tan joven. Tan inexperta. Santo Dios, ¿a quién habían contratado para hacerse cargo de su sonido en el escenario, a alguna becaria todavía en la universidad? ¿Cuál de sus compañeros de banda había estado pensando con la polla en vez de con la cabeza cuando contrataron a esta cosita bonita?

Sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos y fulminó a Jazz con la mirada; quien supuestamente estaba a cargo de todas estas cosas del tipo logístico.

—¿Cómo terminamos con ella siendo nuestra IDS? Pensé que Marcus iba a reemplazar a Laurent.

—Y mientras que Marcus no era ni de cerca tan hábil como Laurent, al menos estaba familiarizado con sus shows en vivo.

Mierda. ¿Habían recogido a esta chica a un lado de la ruta? De ninguna manera alguien tan joven pudiera tener la experiencia de montar un show en vivo como ingeniera de sonido.

—Tengo un título en ingeniería de audio —dijo la mujer con cara de duendecillo—. Me gradué en junio.

Sus sospechas habían sido mayormente correctas; ella no tenía mucha experiencia.

—¿Te refieres a junio de este año? —preguntó él con incredulidad.

Había estado sentada en un salón de clases menos de cinco meses atrás. Realmente, no necesitaba agregar esto a su lista de preocupaciones. ¿En qué demonios pensaba Jazz cuando contrató a alguien recién salida de la escuela?

Garrett tomó el brazo de Edward.

—Es la hermana menor de Laurent —dijo él—. Él le confía todos secretos. A nadie más. Solo a ella.

Al menos sabía dónde la habían encontrado.

—Sí —dijo la hermana de Laurent—. Me dio instrucciones detalladas de cómo montar y configurar todo el show.

Bueno, ¿no era eso maravilloso? Ahora el nepotismo era el culpable de este casi seguro fiasco.

—Pero nuestro set list está cambiando para incorporar el nuevo single —les recordó Edward a todos. Quizás recordarles lo complicado que sería lograr "Sever" en vivo ayudaría a sus compañeros de banda a sacar sus cabezas de los culos—. Territorio completamente desconocido —agregó, esperando que lo vieran las cosas a su manera.

Marcus debería montar el show. A Edward no le importaba si la hermanita de Laurent asistía al ingeniero de sonido más experimentado, pero ella no debería estar a cargo. ¿Qué demonios?

—. Intro de piano. Solo de bajo. Un dueto vocal

—¡Haré que suena increíble! —La rubia lanzó el puño en el aire—. Sólo observa.

Edward levantó una ceja hacia ella. ¿Qué era esto, tercer grado?

—Laurent tiene que trabajar en la nueva mezcla, no una estudiante recién graduada. Ummmm. —Edward miró a la mujer, dándose cuenta que no habían sido plenamente presentados—. ¿Cuál es su nombre, señorita?

—Rose.

—Rose, tengo que tener una pequeña reunión con mi banda. ¿Nos disculparías un momento? —Él miró hacia la salida, esperando que ella captara su indicio.

Él tenía muchas cosas para nada agradables que decir sobre esta situación, y no quería herir sus sentimientos. No era su culpa que sus compañeros de banda fueron unos idiotas desconsiderados. El labio inferior de ella tembló, y Edward se sintió como un imbécil por descartarla sin darle una oportunidad, pero esto era un negocio, y no estaba dispuesto a comprometer su carrera como músico para apaciguar a nadie.

—Claro —dijo Rose. Se dirigió a la salida.

Emmett la detuvo antes de que ella pudiera dejar el bus y le pidió que moviera su auto, lo cual llevó a toda clase de bromas sin sentido sobre que Emmett estaba enamorado de la mujer. Sin embargo, Edward no tenía la paciencia para eso.

—No llamé a una reunión de la banda para discutir la inexistente vida amorosa de Emmett —dijo Edward—. ¿Cómo pudieron simplemente contratarla sin consultarme?

—Estabas ilocalizable —dijo Jazz.

—Ésas son tonterías, Jazz. Podías haberme llamado. —A menos que Garrett no le hubiera dicho dónde estaba y bueno, él había apagado su celular—. Ésta no es una decisión trivial que puede hacerse sobre la marcha. ¿La han visto trabajar?

Jazz se cruzó de brazos y bajó la cabeza con culpabilidad.

—Bueno, no exactamente, pero Laurent respondió por ella. Eso hace que esté bien para mí.

Edward no podía creer lo que oía.

—Claro que Laurent respondió por ella. Es su hermana.

—Entonces, ¿qué sugieres que hagamos?

¿Realmente tenía que decirlo?

—Encontrar a alguien que sepa qué mierda está haciendo. ¿Qué tal eso? —Estaba más allá de molesto ahora. Ahora estaba furioso.

—Creo que deberíamos darle una oportunidad antes de despedirla —dijo Benjamin.

El tipo era tan callado, que Edward había olvidado que estaba presente hasta que habló.

—Estoy de acuerdo. —Emmett se unió a Benjamin—. Creo que Rose lo hará bien. Laurent no la tiraría del precipicio sin un arnés.

¿Por qué todos estaban contra él? Edward era la voz de la razón en esta situación, ¿ninguno lo veía?

—¿Marcus sabe de esto? —preguntó. Todos apartaron las miradas. —Tomaré eso como un no —dijo Edward con un suspiro—. Saben que Marcus quiere el puesto de IDS. Como ingeniero de monitores, tiene experiencia.

Jazz sacudió la cabeza.

—Estaría de acuerdo, salvo que Laurent va a regresar. No vamos a darle a Marcus el trabajo de Laurent. Esto es solo temporal hasta que regrese.

El corazón de Edward dio un vuelco. No había visto a Laurent por varias semanas y la última vez que lo había visto, Laurent no podía siquiera girar la cabeza sin ayuda. Edward se frotó la cara con una mano.

—Sabes que espero que tengas razón, hombre, pero enfrentémoslo: Laurent está paralizado. ¿Cuán probable es que regrese?

—Ahora puede moverse —dijo Benjamin, y Edward pudo ver la esperanza brillando en sus ojos oscuros—. Lo vimos hace unos días. Se movía. Verdad, ¿chicos?

Garrett asintió.

—Sí. Un poco.

Garrett se miró las manos y las flexionó en puños. Edward sabía que pensaba en el momento en que había perdido la movilidad de las manos luego de su lesión en la cabeza. Edward se había negado a renunciar a Garrett. Supuso que le debía a Laurent la misma cortesía.

—Tenemos que darle más tiempo para recuperarse antes de hacer algo precipitado —agregó Garrett.

Emmett le sonrió esperanzadoramente a Edward.

—Entonces, ¿vamos a darle una oportunidad a Rosalie?

Edward pudo sentir su determinación desmoronándose. Quizás se equivocaba. Quizás Rosalie era capaz de manejar el equipo de sonido para su show en vivo. Pero quizás no.

—Tengo un mal presentimiento sobre esto.

—Tengo un mal presentimiento sobre tu rostro—dijo Emmett—. Pero aún así permitimos que te quedes.

Edward suprimió el impulso de poner los ojos en blanco y, en cambio, se cruzó de brazos mientras su lado agradable batallaba con su lado práctico. ¿Qué era lo peor que podía suceder? Podían apestar como la mierda, perder el respeto de toda la industria, y ser demandados por miles de angustiados fans por angustia mental. Pero en la realidad, probablemente sólo sonaran un poco monótonos.

Luego de un momento, asintió.

—De acuerdo. Démosle una oportunidad. Solo espero no decir "se los dije" en tres días.

Emmett sonrió ampliamente.

—Estupendo. Iré a decírselo.

—No. Yo voy a decírselo —dijo Garrett, y el par salió corriendo del bus.

—¿Me estoy perdiendo algo? —le preguntó Edward a Jazz y Benjamin.

—A Emmett le gusta Rosalie —dijo Benjamin con una sonrisa—. Ya Garrett le gusta molestarlo al respecto.

—Déjame adivinar —dijo Edward—. Fue idea de Emmett que la contratáramos.

—Todos lo decidimos —dijo Jazz—. Pero fue frente a Laurent, así que no podíamos rechazarla. —Jazz puso una mano sobre el hombro de Edward—. Saldrá bien —dijo—. Y si no, tendremos una buena razón para despedirla sin lucir como una bola de desagradecidos idiotas.

—Entonces, ¿cómo estuvo tu luna de miel? —preguntó Benjamin.

—Fue estupenda la mayor parte del tiempo —dijo y pasó junto a él para poner su bolso de viaje en su nueva litera.

—¿Qué parte no fue genial? —preguntó Jazz.

—La parte donde un fanático nos siguió, tomó fotos de nosotros y se las vendió al ex-marido de Isabella.

—¿Qué? —preguntó Jazz—. ¿Isabella se encuentra bien?

Edward asintió, intentando ignorar la ridícula punzada de celos que lo tomó por sorpresa. Sabía que a Jazz sólo le preocupaba la seguridad de Isabella, pero la historia entre Jazz y él siempre le hizo preguntarse a Edward si algún día Jazz intentaría arrebatarle a Isabella. Sabía que Jazz nunca intentaría algo tan reprobable, pero una parte de él se preocupaba de que cayeran en el viejo patrón de Jazz durmiendo con las novias de Edward.

Novias, pero no esposa, se recordó Edward. El matrimonio era sagrado para Jazz. No era un tipo que se tomara esas cosas a la ligera.

—Me sorprende que la hayas dejado en Kansas City sola —comentó Jazz.

—Volvieron a encerrar a su ex —dijo Edward—. Con suerte, esta vez será permanente.

—Es una mujer inteligente —dijo Benjamin—. Puede cuidar de sí misma.

Edward asintió. Sabía que Benjamin tenía razón, pero el conocimiento no dejó de preocuparlo.

—Entonces, ¿ya la dejaste embarazada? —preguntó Jazz.

Y esa era otra cosa de la que preocuparse.

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¡Solo nos queda un capítulo más! Que feo que ya va a terminar e.e espero que hayan disfrutado la historia tanto como lo hice yo!

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¡Nos leemos pronto!