(Actualización 7/22)
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
Capítulo 225 (Día de la Reconstrucción: 3 de 4)
Hermione observaba a los estudiantes de las clases de Draco volar por los aires. Iban demasiado rápido. Rozaban el césped, se disparaban hacia arriba y luego se dejaban caer solo para retroceder en el último momento.
El Quidditch era el deporte más estúpido del que había oído hablar. Practicarlo solo podía conllevar lesiones. Ginny, quien no era ajena a ese tipo de heridas, gritó jubilosamente a su lado cuando una pequeña de Hufflepuff, con su coleta volando detrás de ella, volaba haciendo giros de izquierda a derecha y de arriba abajo. Con solo ver a la chica el estómago de Hermione se retorció.
– ¿No es genial? – dijo Draco mientras Ginny aplaudía frenéticamente – Totalmente valiente y con tan solo once años. Se presentó sin haber volado nunca antes, ni siquiera sabía que se pudiera volar en escobas, y solo estamos en octubre.
– Va a pasar la mayor parte del tiempo en la Enfermería. – murmuró Hermione – O yo, cuando esa chica me provoque un ataque al corazón.
Ginny simplemente rio y Draco y ella inclinaron la cabeza a un lado para poder planear lo que iban a hacer. Hasta el momento, los horarios conspiraban contra ellos, pero al arecer creían que podían controlarlo todo pronto.
– ¿Dónde están sus padres? – murmuró Hermione, mientras la chica volvía a pasar junto a ellos, ahora haciendo una especie de formación de vuelo ajustada junto a otra masa de estudiantes que parecían implicados en accidentes casi calculados para aterrorizar a los impresionables adultos.
– No han podido venir. – dijo Draco, alzando la voz para hacerse oír sobre el alboroto generado por la multitud – Muggles.
Ella asintió, volviéndose para mirar a los voladores. Una de las cosas que más odiaba del Día de la Reconstrucción era que tanto los niños nacidos de muggles como los huérfanos de guerra, terminaban involuntariamente estigmatizados. No podías, exactamente, coger a tus padres de la mano y enseñarles tu destreza para convertir tazas en alfileteros si el castillo protegía el lugar de los muggles y los mantenía alejados. Así, mientras algunos de los de primer año charlaban con sus padres y los de quinto permanecían indignados por el hecho de que sus padres les preguntaran sobre sus notas más recientes, los hijos de muggles fingían que no les importaba nada.
Aunque sintió algo más de simpatía por la exhibición voladora de Draco. Al menos, la pequeña Hufflepuff no pasaría todo el día sola.
– ¿Qué pasa con Andy? – preguntó Hermione. A pesar de que el chico parecía pasar más tiempo en la Mansión Nott que en el colegio, no hablaba de su hogar. Cada vez hablaba más sobre Trista, quien había desarrollado mano firme con el lápiz labial y a menudo lucía una mirada que Hermione habría denominado de "estreñida", pero que probablemente Trista pretendía que fuera "insinuante" y que Andy parecía tomar de esa manera. Hablaba sobre comida. Hablaba interminable y tediosamente sobre volar. Pero no mencionaba su hogar.
– Su padre es muggle, – dijo Draco – así que…
Se detuvo y Hermione asintió. Su madre había fallecido hacía mucho tiempo y si el único padre que le quedaba era muggle, no importaba que el chico fuera mestizo. A efectos del Día de la Reconstrucción, estaba tan solo como los hijos de muggles y los huérfanos.
Amargamente, pensó para sí misma que ella tenía la suerte de pertenecer a ambos grupos. Debería ir a Australia durante las vacaciones solo para ver a sus padres. Podría asegurarse de que estaban bien, que eran felices, incluso aunque no supieran que ella existía.
Cuando decidió que sí, que lo haría, Theodore se acercó a ellos. Miró a su alrededor buscando a Percy, pero no estaba por ningún lado y Theo se rio.
– Su madre lo tiene atrapado. – dijo – Fue educada conmigo, pero pensé que la discreción, el valor y todo eso significaba que era perfectamente aceptable huir. – envolvió un brazo alrededor de su cintura y ella se inclinó hacia él, mientras Draco y Ginny vitoreaban a la más nueva y aterradora chica voladora – Odio este día. – murmuró – Percy sigue hablando sobre lo buena idea que es para las relaciones públicas, pero desde cierta perspectiva es simplemente cruel.
Hermione asintió.
– Cruel para ti. – dijo – Cruel para mí y cruel para Andy.
El chico en cuestión pasó volando frente a ellos con un zumbido y una manzana mayormente acabada en la mano y tanto Theodore como Hermione no pudieron evitar esbozar una sonrisa al ver la alegría en su pequeño rostro. La sonrisa pasó a risa cuando el chico volvió hacia atrás y dejó caer el corazón de la fruta en la mano de Theodore.
– Me lo aguantas, ¿verdad? – gritó el chico antes de propulsarse hacia adelante.
– Claro. – dijo Theodore al espacio vacío antes de mirar la roída manzana en su mano – Asqueroso, Andy.
