Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Family of the Past
Capítulo 63
- Eeehhhhh… - Se estiro perezosamente en la silla, dejando los libros a un lado. Sonrió un poco. Era mucho pedir poder estudiar bien cuando apenas salía de varias reuniones. - Como pasa el tiempo, Tsu... – Murmuro para sí, con cansancio. – La verdad, no sé si saludarte con un abrazo o caerte a golpes… - Dejo de sonreír, sueño y cansancio olvidado.
Un dedo paso lentamente por las fechas de un calendario, más por hacer algo que un significado en especial. Se sentía aliviado de poder ver a Tsuna así solo fuera por cámara, pero también sentía mucha desdicha y frustración. Quería quejarse, quería demandar explicaciones, quería saber porque fue cortado como muchos otros. Quería noquear cada uno de los responsables del estado de su mejor amigo. ¿No eran sus guardianes?, ¿no eran familia?, ¿no deberían de haber estado allí en lugar de desaparecer por años?, no era tonto. Nadie era tonto. Tenía informantes, estaba atento, siempre estaba atento. En cualquier momento perdería la paciencia y se aparecería en aquella mansión, que las consecuencias se pudrieran.
- ¿Te molestarías si tirara todo al viento? – Quizás esa era una de las cosas que aún lo detenía de hacer una estupidez. - ¿Estarías feliz de verme Tsu-kun? – Nadie iba a responderle. Nadie nunca lo hacía y si lo hacían… no sería la persona que quería oír.
- Siempre fuiste un tonto… - Lo que antes lo hubiera hecho sonreír y reír, ahora solo le dolía. – Dar, dar y dar… - Dejo caer la cabeza contra el escritorio, mentón sobre brazo. Tiro el calendario con un dedo. - ¿y recibir?, ¿qué paso con recibir Tsu? – Ya eso no importaba. Ver el reflejo de lo que solía ser su amigo solo lo hacía querer secuestrarlo, Simón podía hacer un mejor trabajo que Vongola por creces. – ¿Que paso con que si necesitabas ayuda, me buscarías? – Internamente corrigió: ¿nos buscarías?
Por más injusto y molesto y herido que se sintiera, no estaba solo. A menos que Tsuna creyera que lo estaba haciendo perfecto y no necesitaba ninguna ayuda, había roto aquella promesa.
- Tsu, Tsu, Tsu… - Suspiro profundamente, y por un momento debatió quedarse así.
No lograba nada. No lograba nada preguntándose el porqué, como había terminado todo así, o simplemente recordando como solían ser las cosas. Nada de eso serviría. No. En este tipo de momentos lo mejor era buscar a alguien para hablar, distraerse o hacer cualquier otra cosa. No podía darse el lujo de deprimirse. No ahora.
- Idiota. – Le dijo a una de las figuras en la foto que guardaba en la primera gaveta. Su lugar era el escritorio, pero no podía tenerla allí. – Eres un idiota. – Con eso, cerro el asunto. – Un-
¡Puff!
¿Humo rosa?, eso fue lo que pensó, extrañado y entrando en pánico. Cuando se dispersó un poco se sintió muy fuera de lugar. Arqueo una ceja, dando un vistazo a lo que parecía ser una habitación de un chico común. Tenía aspecto civil. Pestañeo ante un papel que cayo lentamente en frente de su cara, tomándolo con la mano por inercia. Curiosidad tal vez, no estaba seguro y no iba a ponerse a discernir eso justo ahora.
Una sonrisa se abrió paso a sus características, una que no decía nada bueno. Era una fortuna que nadie estuviera allí para verlo. El papel en sus manos se hizo cenizas, borrando toda evidencia de lo que su yo de este tiempo quería que supiera. Unas simples palabras que decían mucho para quien pudiera entenderlas.
- Oh Tsu, esta vez no te me vas a escapar~ - Quería reírse, quería reírse con ganas.
Hacerlo era una mala idea. No podía darle aviso a Tsu de que estaba aquí, ¿cierto?, eso arruinaría la sorpresa. No quería arriesgar a que se le escapara, o a que preparara excusas para salirse de la situación o de alguna cosa que no quisiera responder… Después de todo, su tiempo era limitado, ¿cuántos minutos eran?, ¿10?, no lo sabía, pero tenía que aprovecharlos al máximo. Ahora, ¿en dónde podría…?
- No está aquí. – La voz lo tomo por sorpresa, la presencia no.
- Ha pasado un tiempo, Reborn-san. – Mucho tiempo. Era una sorpresa verlo en esa apariencia otra vez. - ¿Como que no está? - ¿Iba a volver a su tiempo sin siquiera haber visto al idiota de su mejor amigo?, ¿sin dejarle un chichón al menos?
- Esta con Hibari. - ¿Que?
- ¿Con Hibari? - ¿En este tiempo? - ¿No era que le tenía miedo?, ¿siquiera está con él voluntariamente? – Traducción: ¿no arreglaste eso de alguna manera por hacer una maldad, Reborn-san?
- Tu yo de este tiempo fue quien me informo, andaba de malas. – Eso no le respondía la pregunta como tal. – No hice nada, si eso te preocupa. ¿Leíste el papel o tengo que informarte? – Reborn espero pacientemente a que la información fuera procesada, entrando a la habitación y sentándose en la cama.
Ah. El papel. Volvió a sonreír, de seguro como un desquiciado, si la ceja arqueada de Reborn ante este cambio decía algo.
- ¿Puedo suponer que hizo algo que no te gusto? – Reborn ni siquiera pestañeo, sin ser perturbado antes las risas ni lo demás. – Lleva tiempo aquí, pero prefiere pretender que es el Tsuna de este tiempo. La verdad, me hace preguntar que habrá dicho o no dicho Tsuna para molestar tanto a tu yo de este tiempo. – Ni idea. Eso lo sabría después.
- ¿Qué quieres? – No era por ser irrespetuoso, pero: - No me estarías diciendo todo esto si no quisieras algo a cambio. – Y solo para aclarar: - Solía tenerte mucho respeto, pero con lo último… - Era debatible. – no sé si debería odiarte. – Realmente no sabía que había pasado allí, por desgracia.
- Quiero aprender todo lo que pueda para que el Tsuna de este tiempo no vaya por el mismo camino que el tuyo. – Quedo de piedra ante la respuesta tan contundente. – Quiero ayudarlo, pero no sé qué tanto pueda hacerlo. Cualquier cosa que haga, cualquier progreso, puede perderse o hacer daño una vez que regrese a su tiempo. – Como si solo hablara del clima: - No conté contigo, pero ya que estas aquí sería tonto de mí no aprovechar tus conocimientos. Eso, claro, si es que sabes más que Dino.
- ¿Dino? - ¿En serio?, aunque eso explicaría su repentino silencio. - ¿Que hace él aquí?
- Un accidente, la bazuca está rota. No sé cuánto tiempo estarás anclado aquí, no he ido a preguntar, y tu yo de este tiempo arrojo las consecuencias al viento. – Aparentemente 10 años no hacia ninguna diferencia. Je.
- Ya veo. – Tsu debió de haberlo molestado muy feo. De seguro fue con alguna respuesta… - Ponme al día, es solo cortesía, ¿no crees? – Luego podía peguntarle todo lo que quisiera. Quería saber. Necesitaba saber. No aceptaría un no como respuesta.
Mucho después, haciendo uso de una silla de una forma que no sería muy bien vista por su familia si lo vieran por distintas razones, cuando Reborn le termino de resumir lo más reciente:
- Dime que estas bromeando. – Suplico, sin poder creerse lo último.
- No bromearía en algo tan serio, Emma. – A pesar de decir esto, el Arcobaleno bajo un poco su sombrero, un gesto que no perdió.
- Por Dios… - Era mucho pedir que Reborn bromeara con algo así, ¿no es así?
Solo con esa revelación de que Tsuna no sabía, hasta ahora, como entrelazar sus llamas, rompía muchas creencias y un par de inseguridades que había tenido durante años. Todas aquellas veces en donde hizo el comentario casual, en privado cuando se visitaban en uno al otro, solo para que Tsuna terminara preguntándole a que se refería o tomando lo que decía en otro sentido, ahora tenían otra explicación que un simple rechazo. Todas aquellas veces que trato, de una forma más directa, de pedírselo solo para terminar siendo ignorado, con confusión, o que Tsuna se le quejara de que ya tenía suficiente con sus guardianes drogándolo para que durmiera…
- Ahora me siento como un estúpido. – Nunca entendió porque Tsuna le negó tantas veces. Nunca pudo obtener una explicación como tal. Nunca se le paso por la cabeza que Tsuna podría no saber. - ¿Como algo así pudo pasar desapercibido Reborn-san? – Imploro, porque no tenía idea de cómo podrían haber dejado a alguien de tan alto rango ignorante de un tema tan importante. Y si con eso era así, ¿con que otra cosa no lo habrían hecho? – Es el Décimo Vongola, Vongola, ¿cómo pudo pasar eso? – Después de todo, Vongola se suponía ser una familia unida y todo eso…
Reborn no le dijo nada, no por un momento. Ojos sombríos, sin sonrisa, y solo con eso sabía que Reborn estaba molesto así no lo demostrara. Así no lo sintiera, Reborn debía de tomar esto mucho más personal. Después de todo, Reborn era el tutor del Decimo Vongola.
- Nono prometió hacerse cargo de eso. – Obviamente no fue así. – No ha tenido la experiencia completa, me temo. Sus llamas absorben. Así que recibe la mitad de la experiencia, quizás no pueda. Habría que experimentar. - ¿Que? – Por tu reacción, esto es nueva información. – En una voz más fría, pero no dirigida a él: - ¿Puedo suponer que sus llamas nunca hicieron algo así?, ¿que ha sido una alteración?
Ah. Ya entendía a donde quería llegar. Ya le había informado, ahora quería respuestas. Muy bien, muy bien, podía… podía hacer eso. Incluso si aún estuviera anonadado.
- Antes del "incidente" sus llamas eran normales, no absorbían nada. Pero Reborn… - Aquí eran donde las cosas se ponían raras. – Tsu jamás entro por completo en la definición de las llamas del cielo. – Pequeñas cositas. No le dio mucha atención en ese entonces. - ¿No esta celoso o deprimido Reborn?, esos son los efectos comunes de… ya sabes… - Por un lado, quizás era una fortuna que Tsuna no supiera de eso. Le ahorraba un corazón roto. Uno de muchos.
- Quizás un poco celoso, lo tomo muy bien. – Por la cara del bebé, esto no era una buena noticia para él. – Es solo una hipótesis, pero en base a lo que he podido aprender, es muy posible que Tsuna no se haya conectado del todo con sus guardianes, y estas conexiones se hayan degradado con el tiempo. Aparte de que no ha tenido la experiencia completa como tal, no creo que sienta más que un poco de depresión. Lo diga o no, es muy obvio que a la familia que quiere no es la de su tiempo, es la de esta. Cree que nadie lo espera en su época, así que eso no ayuda. – Apretó los dientes, porque no había nada que pudiera contradecir aquí. - ¿Qué quieres decir con que Tsuna no entra por completo en la definición de las llamas del cielo?
Con un suspiro profundo y tratando de no pensar en lo que acaba de oír ni en todo lo demás, le contó a Reborn sobre algunas incongruencias que había notado con Tsuna. O con sus llamas específicamente. No era mucho lo que tenía que decir, nunca le dio mucha atención, solo se le fue extraño. Era muy tarde como para indagar en algo que ya había pasado hace mucho. Las incongruencias no eran nada más que pequeñas cosas que habían pasado, o que se le parecía raro de oír. No era un experto en el tema. Una de esas cosas era lo rápido que Tsuna parecía recuperarse de efectos calmantes o ilusorios. Otra era la extraña resistencia que presentaba en algunas ocasiones, en especial cuando estaba en pánico, cundo alguien trataba de usar llamas de lluvia en él. Otra seria, paso solo una vez, cuando ignoro por completo una ilusión que habían hecho por broma, como si no la hubiera visto. La que más había notado, las veces en las que tratado de forma más directa pedirle permiso a su amigo para entrelazar sus llamas, era sus propias llamas a veces tendían a ser… ¿cómo decirlo?, atraídas. ¿Atraídas a qué?, no lo sabía.
- Ninguno de ustedes pareció preocuparse, y Tsu nunca dio señales de algo extraño, así que… - ¿Cómo iba a preocuparse él?, creyó que era normal. – Tendré que verlo por mis propios ojos. Aunque, Reborn-san, debo decir que tiene algo de lógica con algunos rumores. – Y de paso: - Y como lo has señalado, Tsu tenía que aferrarse a algo, es un cielo. – No quería ni pensar en lo demás. Solo estaban hablando de llamas.
- ¿Que rumores? – Paso una mano por su cabeza, exasperado.
- ¿Dino no te dijo? – No quería hablar de eso. – Después de lo que sea que paso, surgieron muchos rumores. – Muchísimos. – Algunos son difíciles de creer, y la mayoría son algo que se te es imposible de creer porque, vamos, es Tsu. – Dejo caer la leve sonrisa. – La cosa es, sean o no ciertos, asesinos, espías, toda clase de gente que no pertenece a Vongola, no sale de allí con vida. – Aun se reiría de tal estupidez si no fuera cierta. – Se cree que es Tsu, pero se me es muy difícil de creer que sea él. – A la final: - Sin embargo, Tsu es el único que habita en esa mansión que puede llevar a cabo tales muertes. Es el único con el nivel y la fuerza para hacer frente a la amplia gama de gente que se ha enviado allá. – Tristemente tenía que conceder: - Tanto para bien como para mal. Tsu es muy querido en el mundo de la mafia, por diferentes razones. Vongola está y estará a salvo mientras se sepa que Tsu respira y se crea que no tendrá una mala reacción. – Tomo una respiración profunda. – Ganas no faltan, Reborn-san. Muchos solo esperan a la mínima señal para saltar, si soy honesto. – El mismo estaba metido en ese paquete. Gran parte de su familia también.
Por suerte, Reborn no parecía tomar estas noticias por el mal camino. Ni siquiera estaba sorprendido. No sabía si eso era bueno o malo.
- No estas exento. – Nada. No había sorpresa, molestia, nada. – Desapareciste del mapa un poco antes. No tienes mucho de haber vuelto a aparecer, y no se sabe que pensar de ti. No dices nada, pero sabes. – Cielos.
- Emma, ¿crees que sea una buena idea que mi yo futuro diga la condición en la que está el Décimo? – Negó con la cabeza, dándole la razón.
- Igual duele. Ni a Xanxus le dices nada, ¿y no es Varia cercana a ustedes? – Parte, mas bien.
- No puedo pretender saber que piensa mi yo futuro, ni el porqué de sus decisiones. Solo sé que cometió un error, y yo también. – El mejor asesino a sueldo del mundo sonrió sin alegría ante la cara de sorpresa de Emma. – Emma, lo que paso es solo una bomba de tiempo. – En pocas palabras:
- ¿Estás diciéndome que pudo ocurrir en cualquier momento? – Reborn le asintió, y siguió como si no le estuviera metiendo golpe tras golpe.
- Tsuna es el hijo de un padre que nunca está en casa, que nunca lo llama o se comunica con él como debería. También es el hijo de una madre muy despistada e ingenua. Vivió solo con ella durante muchos años, solo con una mujer que no se da cuenta de muchas cosas. A una edad muy delicada, susceptible, y en donde quiere atención de sus padres, ¿qué no pudo salir mal? – Todo esto fue dicho de forma muy tranquila, muy calmada. – No estoy contando las consecuencias de que sellaran sus llamas a temprana edad ni las influencias externas. – El tono paso a ser más serio, en cierta parte culpable: - Emma, Tsuna es un muy buen chico, pero trae problemas que ni el mismo se da cuenta. Gracias a que el de tu tiempo está aquí y ha pasado todo esto, me he dado cuenta de que hay cosas que no vi y por tanto no corregí. Esos problemas son, en resumen, lo que provoco el "incidente". – Con una mirada que le perforara el alma: - No los vi, y por eso me disculpo. Eso no quiere decir que voy a quedarme sentado, pero no sé qué tanto pueda ayudar al Tsuna de tu tiempo. – Allí. Allí estaba todo.
- Hay cosas que nunca se ven… - No si no sabías que buscar o donde buscarlo. – Creí que… creí que ya todo está más que bien, no… ¿cómo siquiera sabes Reborn-san?
¿Problemas de ese tipo siguiéndolo por tantos años?, quería creer que no, pero los niños eran muy impresionables. Y si Reborn creía que…
- Por cosas que ha dicho tu Tsuna. – Eso fue como una estaca al corazón. Tanto de decir como de oír. – Y por cosas que tú y otros del futuro han dicho. – Finalmente: - Tsuna hace poco me dijo que nunca tuvo planes futuros, porque creía que no llegaría lejos en la vida. Tiene 24, 24 años. ¿Siquiera fue a la universidad Emma? – Santo Dios…
- N-No. – Tsuna jamás le había dicho algo así. – Dijo que no tenía tiempo, y que no sabía que estudiar tampoco, por más insistencia que le hiciera. – Y de paso: - Estabas contento enseñándole todo lo que creías que podía necesitar, o eso creo. – Si alguien más había tratado, no lo sabía. Ir a la universidad en verdad no era necesario, pero aprender más nunca estaba demás y no todo en la vida podía ser la mafia.
Ante tal noticia, una mirada muy oscura paso por Reborn. Una muy, muy oscura.
- Nunca hice las preguntas correctas. - ¿Ah? – Y Tsuna miente por omisión mayormente. – ¿Ah? – Tsuna es de esas personas que se guardan cosas y finge que está bien con todo, así no lo este. Es muy convincente. Eso es, en resumen, la situación. – Se encogió en la silla al darse cuenta que el Arcobaleno estaba suprimiendo su ira. A duras penas. - ¿Tienes idea de que ocurrió en el incidente?, Tsuna medio me comento. - ¿Le había dicho algo?, ¿en serio?, nadie… nadie…
- La cosa es que nadie sabe. – Ese era el problema. – Los únicos que saben son, aparentemente, los guardianes y el propio Tsu. Sea lo que sea que fue, tuvo que ser grave. Tiene que haber una muy buena razón para que los guardianes dejaran solo al Decimo, y que el Décimo decidiera encerrarse en esa mansión. No he podido verlo en años. – Alguien iba a morir. Probablemente medio o un bosque entero. - ¿Qué fue lo que te comento Reborn-san? – Era-
- Ten cuidado cuando hables con él, Emma. – La advertencia llego sin filo, pero igual le llamo la atención. – Cometió su primer asesinato, y no tuvo a nadie que lo ayudara. - ¡De todas las cosas…! – Puede que diga cosas que enfurezcan, así que no digas que no te lo advertí. – Y: - Tsuna no tiene mucho reparo como esperarías. Cree que no tiene razón para hacerlo, que no importa, al menos ya no. Si haces las preguntas correctas, puedes que obtengas más que lo que quieres.
- Eso… - Señor. Sabía que no se iba a encontrar algo bonito, pero por Dios… ¡Esto era demasiado!
- Quiero que me hables de la situación en la mafia en tu época, o de Tsuna según como lo recuerdas. – León apareció detrás del sombrero, lucia algo triste. – Cual se te haga más fácil. No sé cuánto puedas estar aquí, pero si lo quieres podemos arreglar para cuando la bazuca este reparada. – Eso no era lo que quería, no ahora.
- Quiero ver a Tsu… - Por desgracia, no siempre se obtenía lo que se quería. – Supongo que puedo darte un breve resumen, Dino ya debió de haberte dicho toda esa parte… - ¿Que de otra?
En un principio, Reborn no lo interrumpió. El asesino escucho atentamente, sin preguntar ni dar indicios de sorpresa o confusión en nada de lo que decía. Hasta que llego la primera pregunta, algo inesperado en su humilde opinión.
- ¿Dino no te lo dijo? – Ah. Cierto, que tonto de él. – No puedo culparlo, suena muy descabellado y el no esta tan atento a esa clase de rumores… - Reborn igual parecía querer golpear a su exalumno. Ay. No fue su intención. – Aparentemente, no lo creo mucho, una bestia gigante hecha de flamas suele aparecer de vez en cuando en esa mansión. Diría que es Natsu, pero no tengo manera de saber. – No le sorprendería, el leoncito debía de estar más que molesto. Deprimido también. Tenía que tener estallidos, o eso pensaba.
Luego de allí comenzaron a caer. Más para clarificar que otra cosa. No le veía el sentido, porque los rumores no eran más que rumores, no tenía mucho caso discutirlo. Reborn no parecía pensar lo mismo. Con lo de la situación de la mafia en si…
- ¿Hizo todo eso? - ¿Asombro u orgullo?, era muy difícil de decir. – Me sorprende que no hayan tratado de romper las puertas para ver por sí mismos.
- Ahh… - Eso no era precisamente cierto. – A menos que quieras tirarte a Vongola completa encima, no harás eso. – En sí, ese no era el problema: - Podría confundirse, y no solo sería Vongola. – Ese era el verdadero miedo. Lo sorprendente era que no se hubiera hecho algún tipo de alianza para que no ocurriera tal cosa, al menos los que tenían objetivos benignos. – Muy pocos han pasado esas puertas con autorización, solo conozco un caso… - Miro al suelo recordando eso. – El señor se ha reusado a decir palabra, no se sabe por qué. – Pero había algo que no podía esconder: - Siempre da una cara triste si se le pregunta, lo intente. – Violencia no lograba nada. Ese señor no iba a decir palabra, así de simple. Si al menos diera una razón, no sería tan molesto.
- Es muy posible que no quiera dar las malas noticias que dices que insinúan Byakuran y Xanxus. – Eso era otro golpe. Un duro golpe. – O Tsuna se lo pidió. – Mas sombrío: - O puede que tema que, si habla, las cosas no irán como Tsuna quiere. Estar entre la lealtad y el querer no es un buen sitio de estar…
- Lo dices como si hablaras de experiencia personal… - Lo cual era lo más seguro-
- Lo dijo porque Tsuna es un idiota. – Ante esto, alzo la vista, sintiendo aprensión.
- ¿Por qué? – Ya sabía que Tsu era un idiota desde hace rato.
- Quiere protegerlos. – Se limitó a decir el mejor asesino del mundo, sin ninguna emoción en su voz o en su rostro.
Por un momento quedo estático, y luego solo podía llevarse las manos a la cara. Reborn no dijo nada ante las lágrimas, ni ante la furia detrás de las mismas. Furia e impotencia.
- ¿Por qué? – Era algo que, en cierta forma, no podía comprender. – Sea lo que sea que paso, nada tiene excusa para abandonar sus obligaciones por tales periodos de tiempo. – No había excusa alguna. – Familia no hace eso.
- Tsuna te lo hizo a ti. – No fue un ataque, solo fue un recordatorio.
Eso no lo hacía sentir mejor de ninguna manera, solo lo enfurecía aún más. La impotencia que había tenido todos estos años volvía a resurgir.
- Tsuna se lo hizo a todos. – No fue personal. Aunque a veces se sentía de esa forma.
- Pero lo hizo. – Eso, tristemente, era cierto. – Y aun esperas una explicación, lo perdonas.
- Es mi mejor amigo. - ¿Cómo no iba a hacerlo?, ¿cómo no lo haría? – No es mi guardián. No tiene obligaciones como sus guardianes tienen con y para él. – Y a la inversa. – El no rompió las suyas. ¡Esos desgraciados son los únicos que siempre han podido regresar a esa mansión y nunca han sido castigados o siquiera han recibido un llamado de atención! – No era lo mismo. No era lo-
- Emma. – La voz tenia simpatía. Simpatía. Peor aún, Reborn lo estaba mirando con esa misma emoción, como si supiera exactamente lo que estaba sintiendo. – Él no quiere preocuparte.
¡Eso lo sabía!, lo sabía…
- La cosa es… - No se molestó porque el asesino se acercará y se subiera a su pierna. Ni siquiera tomo mal que Reborn removiera algunos dedos, para verle a los ojos. – La cosa es que, para Tsuna, sus guardianes son los primeros. – No tuvo tiempo de pensar en lo que esas palabras significaban: - Los primeros amigos de su edad. - ¿De su edad?, esa forma de decirlo era extraña. – Los primeros que, de una forma u otra, creían de él, esperaban algo de él, que confiaban en él y estaban dispuestos a arriesgar sus vidas por él. – Termino de bajar las manos por sí mismo, una emoción diferente invadiéndolo. – Si bien sus amistades iniciaron por mi culpa y muchas cosas las incentive yo, para Tsuna ellos son los primeros en creer en él y arriesgarlo todo por él. Así las creencias no sean una verdad, así haya un interés, Tsuna lo obvia. – Finalmente, el golpe de gracia: - Lo obvia, Emma. Sabe, pero lo obvia. Tsuna es listo, Emma, no es un tonto, él sabe perfectamente lo que debió de haber hecho, lo que debe de hacer, pero no lo hará. Lo obviará, lo ignorará, hará la vista gorda, porque él no quiere a nadie más. No va a cambiar de parecer, no quiere a otros guardianes, solo los quiere a ellos.
- Pero… - Era tan injusto… - Ellos no lo merecen Reborn, no lo merecen…
Reborn no lo negó, parecía tan desdichado como él al decir esas palabras. Aun así, Reborn no había terminado:
- A mi entender, las creencias no realistas siguieron por mucho tiempo. Tsuna, como te dije antes, es el tipo de persona se guarda cosas y finge que todo está bien, así sea mentira. – Con una mirada muy seria, lo que siguió fue dicho con dureza: - ¿Cómo crees que serían las cosas si no fingiera?, ¿si dijera lo que en verdad piensa?
- No lo sé… - Porque: - Me imagino que tiene cosas feas que nunca di-
- Esa es la cosa. - ¿Ah? – No las dirá, pero están ahí. La respuesta es: seria otra persona muy distinta a la que conoces. – En esto, quedo callado. – Tsuna puede darte una mala sorpresa ahora, Emma. Hay cosas que ya no se molesta ocultar, no le ve el caso ya. – De una forma bastante oscura: - El Yamamoto de tu tiempo está bastante seguro de que Tsuna es como él, que usa una máscara. Creo que tiene razón, pero las razones son distintas.
- Yamamoto lo hace para no preocupar, para molestar y para divertir… - Lo sabía, Tsuna se lo había dicho más de una vez. Después de todo: - Es exasperante que alguien en la mafia trate todo como juego…
- No sé si te has fijado, pero a Tsuna no le gusta estar solo. – Reborn se bajó y comenzó a caminar a la salida, dejándolo helado en el sitio. - ¿Que mejor forma que solo mostrar lo que a todos les gusta? – Deteniéndose en la puerta, Reborn pregunto casi con curiosidad: - ¿Que tan sádico es Emma?
- ¿Sádico? - ¿Sádico? – Reborn-san… Tsuna disfruta de incomodar gente de vez en cuando, pero no lo llamaría ser sádico… - ¿De dónde-
- Considéralo tu primera sorpresa. – Siguiendo su camino, dejo salir una última cosa: - Recuerda que es mi alumno, no sería de extrañar que se le pegaran algunas cosas…
Reborn no tenía consideración en muchas cosas, pensó para sí, consternado. Solo Reborn podía meterle tantos golpes e irse así, de lo más tranquilo, como si nada. Reborn siempre fue así. Aunque sabía que, esta vez, fue solo una fachada. Reborn lo consoló por un momento y le explico. Reborn no consolaba, no a él al menos, y rara vez explicaba, mucho menos de tan buena forma. El mejor asesino a sueldo del mundo estaba preocupado, analizando todo lo que habían hablando bajo esa fachada tan calmada. Muy bien, ya no podía odiarlo. Reborn no era malo, lo que sea que paso con el Reborn en su época no debió de haber sido bueno. Después de todo…
- Para ser solo tu estudiante, te preocupas demasiado… - Murmuro para sí, tratando de calmarse y tomarlo todo con buena cabeza.
Reborn no tenía obligación alguna por involucrarse tanto, en especial por algo tan lejos en el futuro. Su trabajo era entrenar a Tsuna para ser el Décimo, nada más. Preocuparse por lo que podría pasar en el futuro no entraba en sus responsabilidades. Y aun así…
- Eres un idiota de primera… - Esto era una de las cosas que sin duda alguna tenía que decirle a Tsu en cuanto lo viera.
Necesitaba sentarse y procesar por pedazo todo esto. Era mucho. Bueno, pensó riéndose levemente, no se iría con las manos vacías. Tenía mucha información en manos. Reborn estaba en su misma situación. No obstante, quien en verdad podía hacer un cambio era Reborn, al menos en esta época. En la suya propia… quizás era tiempo de tirar todo al viento. Aunque, a decir verdad, no veía en cómo podía ayudar- Un momento…
- ¡Reborn! - ¿En dónde rayos se había metido?
- No tardaste na-
- Si mi Tsu está aquí, ¿eso no significaría que el tuyo esta en mi época? – Porque, si su Tsu estaba aquí, ¿en dónde se metió el de esta época? – El Tsu de mi época aparentemente tiene personalidad múltiple, y hay una que cree que tiene 14 y no recuerda nada después de allí. – Podía ser. Esperaba que no.
Si era un sí, eso significaría que el Tsu de esta época estaba viendo de primera mano lo que le pasaría, lo estaría viviendo. Era cruel, era muy joven como para-
- No lo sabemos. – Esto trajo un leve alivio, pero Reborn no lo miraba. - ¿Que tan mal está el Tsuna de tu época?, Dino no sabe nada útil.
Reborn no lo miraba, pero sentía que lo mataban con la mirada. Fue allí que se dio cuenta que Bianchi y Fuuta estaban allí, que había terminado en lo que creía que era la cocina.
- Ah… - Bueno, esto podría ser un problema. – No sé mucho, la verdad… - Por desgracia. – Es solo que he jugado con él un par de juegos en línea, y… - Se limpió las lágrimas, aunque ya no tenía caso. Lo habían visto. – Reborn-san, no se ve bien por cámara, y es mucho más inocente, si eso dice algo. Fue algo que tu yo de mi tiempo no pudo controlar, o no puede controlar del todo. – Para bien o para mal: - Lo tienes muy vigilado, a decir verdad. Spanner fue quien se dio cuenta de que estaba jugando en línea. – Lo único bueno: - Se ve feliz, si eso sirve de algo. – Aunque debía de decir: - Le encanta destrozarnos, no recordaba eso de él…
No se perdió el intercambio de miradas que lo último que dijo trajo. Internamente suspiro, pero siguió la orden silenciosa de sentarse y seguir hablando. Ya no tenía casi nada que decir, pero si creían que esto era importante…
