63. Reversos
Al día siguiente, Edward alcanzó a Bella cuando esta estaba entrando al colegio. No se habían enviado ni siquiera un mensaje desde que él la dejó en su casa la pasada tarde.
—Hey.
Ella solo esbozó una leve sonrisa, pero eso fue antes de sentir los brazos de Edward envolviéndola por detrás.
—Esa carita me decía que necesitabas un abrazo.
Era un confort saber que siempre se acordase del significado de aquel gesto para ella...
La castaña acarició sutilmente una de sus manos.
—¿Sigues enfa...?
—No tanto —contestó Bella, con su mirada aún puesta en el frente.
—Bueno. —Edward asintió y se separó de ella para seguir caminando a su lado—. ¿A ti también te llegaron las notas ayer?
—Sí. ¿Cómo te fue?
—Bien, ya sabes, lo usual. —Se encogió de hombros sin perder su buen humor—. ¿Y a ti?
Bella hizo un gesto de pesadez.
—Nunca son los 45 puntos completos...
—Sí, lo entiendo —señaló Edward soltando un bufido—. Me pasa lo mismo, tengo todas con la máxima nota excepto tres. Pero tranquila, recuerda que son las preevaluaciones. Mejoras la media en las finales y las de ahora no te cuentan.
Ella asintió, justo un segundo después de que la alarma sonara. Edward la miró.
—Te veo después.
Le dio un beso rápido a la cabeza y siguió hasta su clase, mientras Bella se quedaba observándolo.
nnn
A la hora del patio, Edward se aproximó hacia el grupo de Tyler y los demás... después de no haberlo hecho en un largo tiempo.
—Sabes, hoy no es un buen día para que aparezcas por aquí.
Edward se giró hacia su amigo. Tyler se había limitado a mirarle por el rabillo del ojo antes de prácticamente echarle de allí. La crudeza de su voz se reflejaba en la dureza de la expresión que podía apreciar de su perfil.
—No os preocupéis, desaparezco pronto —soltó Edward con recelo—. ¿Habéis visto a Bella?
—No —contestaron todos al unísono. Irina y Jessica lo miraron consternadas. Desde hacía un tiempo que ya no tenía tanto contacto con ellas, pero seguían igual que cuando hablaban a a diario.
—Vale, gracias de todas formas.
—¡Edward! —Él se giró, mirando a una suplicante Irina—. Venga, ¿podéis arreglarlo ya, por favor?
—¿Para qué? —se adelantó a reclamar Tyler—. ¿Para que venga a presumir de sus ceros en las notas con nosotros? No, gracias.
—Lo mínimo sería 1...
Pero antes de que Tyler replicara al comentario de Edward, la morena alzó la voz.
—¡Nos estáis poniendo todos en medio, es injusto! —intervino Jessica antes de volver a cruzarse de hombros y cerrarse en sí misma. Irina le pasó las manos por los brazos.
—Cuando él quiera solucionarlo, que lo haga —murmuró Tyler.
—Lo mismo digo.
Ante la respuesta de Edward, su amigo gruñó.
—¿Quieres que yo te ayude a buscar a Bella? —propuso Jessica. Irina la miró a ella y luego a Tyler. A Edward le sorprendió bastante que no hubiese decidido ir en lugar de Jess o con ella. Ante todo era una chica justa, pero Edward también entendía que ahora Tyler era su novio. Se lo podía tomar como darle la espalda.
—Te lo agradeceré muchísimo, Jess —le dijo Edward en respuesta. Y con una mirada, dejó atrás a la pareja mientras se disponía a buscar por los alrededores del patio con su amiga.
Fueron hablando mientras trataban de localizar a Bella por todas partes. Pero los veinte minutos de descanso se pasaron muy rápido y fue imposible lograr su cometido.
—Siento que no la hayamos encontrado —comentó Jessica con una mueca.
Edward agitó una mano, como restándole importancia.
—No importa. Tal vez habrá ido a estudiar a alguna aula vacía...
—Tal vez. ¿No te comentó nada?
Edward movió la cabeza.
—Puede que haya sido algo de último momento.
—De todas formas, ¿y si la esperas en la puerta de Environmental? —sugirió Jessica con una chispa de esperanza—. Le toca ahí ahora.
—Buena idea. —El ánimo de Edward se notó súbitamente recobrado—. Gracias.
Jessica parecía compartir su alegría, aunque a la vez le dirigió una mirada cargada de nostalgia.
—Te echaba de menos, Edward.
—Y yo también. —Esbozó una sonrisa sincera, cogiendo sus manos y dándoles un leve apretón.
—Sé que Irina también lo hace —añadió la morena, que recientemente ya se había desecho del degradado rubio en su pelo—. Pero ahora no se separa de Tyler. Con lo de sus padres, es duro.
—¿Lo de sus padres?
Ella se sorprendió.
—¿No te has enterado? Se están divorciando.
nnn
En la última clase, Edward no podía concentrarse. Por un lado, Bella había desaparecido. Y por el otro, no podía dejar de pensar en lo mal que lo debería estar pasando su amigo. Tan pronto como aterrizó en casa esa tarde, el rubio se acercó a su padre al despacho para implorarle algo.
Edward irrumpió la habitación de Bella de un momento al otro. Tenía apuntes y los libros llenando el escritorio y el suelo. Ella subió la mirada con una irritación y enfado inconmensurables, hasta fijarse que se trataba de él.
—¡¿Edward?! ¿Por qué has...?
—¿Te fuiste después de la tercera hora? —preguntó sin más rodeos.
—¿Qué? No...
—Te busqué por todas partes a la hora del descanso.
Bella parpadeó varias veces seguidas.
—Estaba en la biblioteca.
—Pasé por allí y no te vi.
La castaña bajó la mirada se encogió de hombros.
—Tal vez busqué un rincón para estar sola...
—Después tampoco apareciste en tu clase.
Bella se quedó callada, a lo que Edward suspiró.
—Podrías haberme dicho algo —señaló él—. No te hubiese estado buscando en el patio como siempre lo hacemos.
—Tienes razón. —Ella bufó llevándose una mano a la frente mientras volvía a girarse de cara al escritorio—. Se me pasó, lo siento. Pero tengo mucha faena que hacer ahora.
Edward la observó con duda.
—¿Sigues enfadada por lo del otro día, verdad?
Bella cerró los ojos.
—No es nada de eso...
—¿Entonces por qué estás así?
La expresión de tensión en su cara reveló que en cualquier momento podía empezar en llorar.
—Bella...
Se acercó al lado de la silla y le apartó el pelo hacia el lado contrario, dándole un beso en la mejilla.
—Háblame, por favor.
—Es por las notas... —confesó con pesar.
Pero Edward dejó escapar un bufido seguido de una sonrisa, algo que la hizo montar en cólera.
—Bella, no es para tanto.
—¡Tal vez para ti no lo sea! —chilló encarándole de nuevo—. No tenemos que dar la misma importancia a las mismas cosas, Edward, y además yo ni siquiera he alcanzado a tener 40 puntos. ¡Tengo un maldito 38!
Edward se arrepintió inmediatamente por hablar sin saber.
—Lo siento...
—Sí, bueno, es fácil decir eso cuando a ti te ha ido perfectamente —soltó ella con amargura, siendo sincera—. Pero supongo que es mi culpa. Tú estabas acostumbrado a esta rutina... yo fui la que decidió arriesgarse y ahora debo atenerme a las consecuencias.
Edward lucía algo perdido.
—¿De qué hablas?
—Del "tú debes dedicar tiempo para ti misma, Bella, no pasará nada". —Trató de imitar su voz de forma irónica para luego ponerse seria—. Mira lo que me ha hecho el disfrutar de la vida ahora...
Edward reflexionó sobre sus palabras.
—¿Me estás culpando?
—No. Lo único que pasa es que no entiendo por qué tú si puedes hacer ambas cosas y salir con la nota más alta de la clase y yo soy la que tiene que salir malparada.
Edward alzó las cejas, incrédulo.
—Alguien por aquí suena bastante celosa...
—Piensa lo que quieras.
Edward se incorporó antes de que ella volviera a evadirse con sus apuntes.
—Una pareja se basa en alegrarse por los logros del otro, Bella.
—También tengo derecho a sentirme mal por mí... —protestó.
—Nunca fue mi intención que salieras perjudicada.
—¡Ya lo sé! —exclamó ella volviendo a girarse—. Por eso te digo que es mi culpa.
—¡Es que no lo estás haciendo sonar como si lo fuera! —Edward se pasó la mano por la cabeza, angustiado—. ¿Te estás escuchando? Tú decidiste salir cada una de las veces en que te lo propuse, yo no te forcé a nada, así que deja de decirme que he salido beneficiado de nada porque para mí ninguna de nuestras quedadas buscando ni que bajaras las notas ni conseguir algo a cambio. ¿Lo buscabas tú?
—¡Si fuera así, ahora mismo no estaría en esta situación!
Edward bufó al notar la leve burla en su voz.
—No hace falta que vuelvas a usar el tono de superioridad conmigo...
—¿Qué tono de superiorid...?
—¡El que estás usando ahora! —remarcó él alzando la voz.
—¡No estoy usando ninguno! —replicó Bella con enfado.
—¡Pues estás hablando con unos aires de superioridad impresionantes! —exclamó Edward con seguridad—. Y si no te das cuenta, me preocupas, Bella. Porque un gran problema contigo es tu perfeccionismo.
—¡Mira quién fue a hablar! —puntualizó la castaña con sorna.
—¡Yo al menos no hago el feo a nadie! —recalcó él—. Sin embargo tal vez es por eso que tú no logras establecer relaciones de amistad con nadie a largo plazo. Porque ni te das cuenta de lo mucho que alejas a las personas cuando intentan arreglar algo contigo. Simplemente los haces sentir inferiores a ti sin esforzarte.
Bella sintió eso como una navaja rasgándole el pecho.
—Estás yendo muy lejos...
—¿Diciendo la verdad? —le reprochó sin menguar un solo ápice—. ¡Todo tiene sentido, Bella! Tu reacción ante nuestro primer beso, nuestra primera vez y ahora las notas. Te enfadas cuando tus expectativas de fantasía no se cumplen, estallas... ¡Te tratas a ti misma y a los demás como máquinas! ¡Si al menos dejases de...!
Edward sostenía la mirada enfurecida con Bella con toda intensidad y en eso vio que una lágrima se deslizó por su mejilla. Ella parpadeó mientras más se acumulaban en sus párpados. Entonces Edward relajó su expresión y, antes de que fuera consciente, Bella estaba envuelta fuertemente por sus brazos.
—Bella... no te lo tomes así, venga. Perdóname, yo...
—¿Yo sí tengo que hacerlo, verdad? —se rio amargamente antes de apartarlo—. ¡Déjame!
—Bella...
—¡Eres un maldito hipócrita, Edward! —gritó señalándole con el dedo en el pecho—. ¿Quién está siendo el qué está haciendo daño ahora, eh? ¡¿Quién?!
—Tú también me hiciste hecho daño todas esas veces, Isabella —replicó con seriedad, pero la castaña no daba su brazo a torcer.
—Tal vez... —reconoció ella—. Pero yo no te ataco en donde más te duele cada vez que me enfado. ¡Así que no vengas a creerte mi psicólogo reprochándome cosas cuando solo eres un inmaduro que reprocha a los demás sus propias carencias!
Edward volvió a esbozar una mueca.
—¿Yo inmaduro, Bella? ¿Acaso yo soy el que se ha puesto echa una furia por conseguir una media por debajo de 40 puntos?
—¡Vete! —le gritó ella con un coraje que nunca antes le había mostrado.
—Sí así lo quieres... pero recuerda no criticar a los demás por un defecto que tú también tienes.
Y con el portazo que dio al marcharse, el corazón de ambos crujió por dentro.
nnn
Al día siguiente, Tyler estaba cabizbajo en una banca. Y si no fuera porque una sombra se interpuso entre él y el sol, una pelota de básquet le hubiera dado un buen tortazo. Por suerte, Edward estuvo ahí de pie para frenar la pelota. La pasó al equipo de vuelta, y entonces su amigo se enteró de lo que pasaba.
—Gracias.
—No hay de qué. —Edward se sentó en el asiento y le dio unas palmas en la espalda—. ¿Cómo llevas lo de tus padres?
Él lo examinó un momento y luego se encogió de hombros.
—Ahí vamos.
Edward asintió y se quedó ahí, a su lado, mientras ambos seguían observando el partido que acontecía ante sus ojos. Ambos estaban callados, y una vez sonó la alarma y la gente empezó a marcharse... Edward finalmente tuvo que resignarse a aceptar que Tyler no quería hablar. Siendo ya el último en moverse, se puso de pie, y de repente el moreno de rizos negros alzó la cabeza.
—La última bronca fue... fuerte —murmuró de repente—. Es que... buah... —Miró hacia arriba—. Me llevé a mi hermano a la habitación, le tapé los oídos, le puse música, Netflix... de todo. —Bufó—. Pero los gritos se escuchaban igual.
Edward torció una mueca.
—Lo siento tío.
—Ya, lo pasó mal. Estuvo temblando y lloriqueando durante esas dos horas hasta que mi padre se fue —continuó, como si no fuera la gran cosa—. Pero en fin, solo espero que ahora sean felices.
—Cuando lo malo en una relación supera lo bueno, es mejor dejarlo...
—Sí...
Y Tyler volvió a guardar silencio. Ya era bastante inusual que se abriera de esa manera, y ya que lo había hecho, Edward supuso que lo que más deseaba era evadirse y olvidarse de aquello.
—¿Jugamos a la Xbox por la tarde?
Tal y como esperaba, Tyler asintió con una gran sonrisa.
—Hecho.
Y con un gesto de manos, el conflicto entre ellos quedó solucionado.
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Edward no supo nada de Bella después de su pelea y se convenció de que no debía importarle. Una relación es algo mutuo y ella debía mostrar signos de querer arreglar las cosas también... pero esa idea cambió en cuanto después de dos clases de literatura se dio cuenta de que Bella no estaba evitando chocarse con él, sino que directamente no estaba yendo al colegio.
Pasaron los días y para Edward se sintieron como años... Dolía, y cada vez estaba más y más preocupado al respecto. Así que el jueves siguiente, después de clases, Edward cruzó la reja de la casa de Bella con una mezcla de impaciencia y sentimientos revueltos hasta pararse en la puerta. Se estaba un esquema mental de lo que iba a decir, cuando de repente Rachel le abrió.
—Edward, ¡qué gusto volver a verte! —le saludó Rachel con un cálido tono—. Pero si has venido a visitar a Bella, lamento decirte que está algo indispuesta...
Después de devolverle el saludo, él reconoció francamente se hacía una idea.
—Ya llevaba algunos días sin ir a clase.
—Entonces podrás imaginar con qué humor de los mil demonios está la pequeña tozuda —añadió la mujer con gracia.
Edward asintió.
—¿Qué es lo que tiene?
—Oh, nada serio —se apresuró a contestar—. Solo es una gastritis pasajera. Ya sabes, debilidad, náuseas y vomita todo lo que come, pobre —murmuró con voz lastimera—. Pero nada más allá de eso.
—Espero que se mejore —dijo Edward, agradeciendo que el saber algo le ofreciese sosiego después de tantos días de distanciamiento.
—No se ha recuperado del todo, pero de todos modos creo que mañana ya irá a clases —afirmó la mujer convencida—. No faltaría por más de una semana ni aunque la encadenasen a la casa.
Él dejó escapar una sonrisita y Rachel le correspondió. En eso, Charlie Swan salió de la casa pasando por el lado de la mujer y acabó chocándose frente a frente con Edward en la entrada.
—Edward —murmuró con una expresión neutra—. Cuánto tiempo sin verte, chico.
—Buenas tardes... Y sí, ha pasado una temporada ya.
Los ojos marrones y analíticos de Charlie se cernieron sobre él. Por algún motivo, más serios de lo normal.
—¿Qué tal todo? ¿Y las notas?
—Bien, eh... lo usual —Edward se rascó la cabeza mientras forzaba a mantenerse sonriente.
—¿Qué media has sacado? —preguntó de forma directa.
Le estaba dejando claro que quería una respuesta concreta.
—42 puntos.
Una vez lo soltó, Charlie alzó las cejas en modo de aprobación.
—Tu padre debe de sentirse orgulloso —declaró con seguridad—. Bueno, yo ya me iba otra vez. Si quieres, Edward, te puedo acercar a tu casa en coche...
—No, no pasa nada —se opuso Edward con una sonrisa—. Mi padre me espera en una cafetería de aquí cerca. Le dije que solo me tardaría un rato.
—De acuerdo, entonces, dale saludos de mi parte.
Él asintió.
—Se los daré.
Y Edward se fue por la izquierda mientras Charlie seguía hacia la derecha para alcanzar a su coche. Al menos, el adolescente había quedado satisfecho de saber qué pasaba con Bella.
Solo es una gastritis pasajera. Ya sabes, debilidad, náuseas... vomita todo lo que come...
Entonces el rubio se detuvo su caminata. Ató cabos donde antes no sospechó nada... y su semblante palideció gradualmente mientras lo hacía.
Vocabulario/Información
💎 La puntuación máxima en el IB son 45 puntos y la mínima para aprobar, 24. Estas puntuaciones se obtienen sumando la nota de cada asignatura por separado que va desde el 1 hasta el 7, y el programa CAS (hasta 3 puntos).
💎40-42 entraría dentro del promedio de sobresaliente o A, y 38 más en un notable alto o B+, para entendernos.
💎Vaya, vaya... ¿Qué está pasando con Bella entonces? 👀 ¿Al parecer la pobre tiene gastritis, ¿no? 😶 (Dejo espacio abierto a teorías). Pobres, la pelea con Tyler está resuelta, pero la cosa entre estos dos está en suspense. ¿Qué opináis vosotros sobre la actitud de Bella respecto a las notas y sobre la ventaja de Edward en ellas? ¿Creéis que uno ha metido más sal a la herida que el otro en la pelea?
Gracias por leer una vez más. 😘 Y recordad... Pase lo que pase, no saquéis conclusiones precipitadas de esta historia. ❤️
Kisses!
