Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 65

- ¿Se supone que el tipo que hace de Bya-kun es Tsu? – Emma señalo, tratando de no reírse ante la mala imitación del chico comiendo malvaviscos justo a su lado. – Pudieron haberte buscado un mejor actor… - En realidad: - No solo a ti Bya-kun. – El de Xanxus estaba peor. En cuanto se enterará Varia de como los habían interpretado…

- Hicieron cambio de última hora. – Byakuran pauso el tiempo suficiente para comerse un par de malvaviscos antes de señalar: - Solo mira a esa pobre alma perdida, va a matar a alguien.

Los presentes reunidos en esa mesa dirigieron su vista a una persona que se veía detrás del escenario, sin muchos problemas en localizarla gracias a la intención asesina que estaba desprendiendo y al aura rojiza que tenía. No ayudaba que el pelo parecía tener vida propia o que estuviera sonriendo de forma forzada. Pobre chica, debía ser la organizadora de la obra.

- Me siento mal por ella, pero no puedo culpar a Tsuna-san por desaparecer. – Irie se estremeció, imaginándose tener que actuar en una obra que era prácticamente tu vida mal copiada. - ¿Te tienes que robar mi chocolate caliente también?, tienes el tuyo. – Oh, espera, nadie tenía bebida.

- ¿Se supone que esto va a ser toda la semana y varias veces al día? – Iba a ser una larga semana si así era…

- El viernes es día de fiesta, así que no. – Emma se encogió de hombros. – En Japón al menos, en Italia no tengo esa suerte y tengo examen que no quiero presentar, pero no tengo opción si quiero pasar la materia y todo eso… - Era una verdadera lástima, pero al menos ya había estudiado y se sabía el contenido. Solo le quedaba repasar y no pasaría nada. Claro, suponiendo que volviera antes del viernes a su época. ¿Pasaría?, buena pregunta. De cualquier modo, podía hablarlo con el profesor…

- Eso, y no creo que dure más de dos días. – Ante las miradas, Byakuran tosió en su palma, haciendo una pausa innecesaria para darle emoción al anuncio: - ¿Alguno de ustedes cree que pase tanto tiempo sin que algo estalle?, mínimo alguien hará una locura y Hibari se los comerá vivos luego de echarles pimienta… - El rey de los malvaviscos se llevó una mano a la barbilla, pensativo. – Tengo hambre. – Agrego como un segundo pensamiento, ignorando que llevaba dos bolsas de malvaviscos y se había robado varias bebidas de sus compañeros.

- Solo llama a una de las camareras. – Más que la obra, que hacía mucho gracias a lo ridículo de todo, las chicas con trajes de sirvienta terminaban de marcar un gran lugar para atraer clientes. - ¿Quién habrá sido el de la idea de mezclar un café de sirvientas con una obra teatral de comedia? – Pues dijeran lo que dijeran, Emma solo tenía una preocupación: - Siempre supe que a Tsu le pasan cosas raras y ridículas, pero nunca pensé que desde el inicio era así, se me es difícil de creer…

- Más bien lo han puesto muy chévere Emma-san, el que hace de Reborn obviamente no es un estudiante y es demasiado atractivo para su propio bien… - Más de una chica babeo con ese hombre cuando apareció. Lo peor del caso es que Reborn, en su forma adulta, era más atractivo que ese hombre. – A Bianchi la pusieron como una carajita, así que las partes amorosas y audición selectiva paso a ser una niña enamorada de un asesino que casi le dobla la edad. – Entre otros detallitos. – No sé tú, pero esta versión no tiene toda la chispa que debió de haber tenido la original solo con eso… - Emma ya más que se había acostumbrado a los momentos extraños medio románticos de esos dos con el pasar de los años. Tsu no ayudo, más bien no sabía cómo le hizo para que se casaran…

- ¿Lo dudas que no lo haría?, esa es la visión de Reborn. – No, Emma no lo dudaba en lo absoluto. – Con su ego no iba a poner algo que no llegue a su gran imagen-

- Cuidado Bya-kun, no quieres molestarlo cuando anda de buen humor. – Advirtieron dos personas al mismo tiempo, quienes se miraron antes de mirar en dirección a otra mesa en donde un bebé con traje andaba muy complacido con varias chicas sirviéndole café y toda clase de aperitivos. Todos estaban conscientes de que Reborn no iba a decir la realidad, tenía que ponerse como alguien peligroso, atractivo, misterioso y… bueno, Reborn era un narcisista, pero nadie era lo suficientemente loco para decirlo en voz alta. Con lo de Bianchi siendo una niña… Reborn era muy viejo en comparación, era muy probable que así viera a todas las que se enamoraban de él. Si le sacaba provecho o no era otro tema y nadie quería discutir tal cosa y menos allí…

- En fin, ¿tienen idea de cómo Xanxus se pondrá cuando se entere de que pudieron a un chamo gordo que tiene pinta de emo como su actor? – El estallido no iba a ser-

- ¿Y en donde dejas a Squalo?, ¡le pusieron a una chica! – Era por el pelo, todos sabían que eran por el pelo… - Y a… ¿quién llama a esta hora…?

Los tres se miraron, ninguno quería contestar lo que sería el inicio de una explosión o una amenaza de muerte.

- Les puso una trasmisión en vivo. – Concluyo Emma sin siquiera pestañear. – Si no contestas será peor Bya-kun. – Emma se preguntó para que dijo nada, suspirando profundamente ante la bomba que ocurriría.

- Dile al idiota de Tsunayoshi que no lo perdono por ponerme a un gordo. – Se oyó clarito, incluso sin el altavoz. – No voy a matarlo porque me ha hecho el día con mi gente. Excepto Squalo, tuve que lanzarlo por la ventana. – Colgó. Vaya, que anuncio.

Quien hizo de Squalo tenía muy buenos pulmones y tenía buenos atributos frontales, y quizás una peluca porque el pelo era bien largo. Pobre Squalo, pero al menos fue decente, la chica hizo un trabajo grandioso. Quien hizo de Mammon fue un chico encapuchado, aparentemente mudo que para cada cosa pedía dinero. El de los paraguas… ese fue otra chica, y no se parecía en nada: el traje fue rosa, solo para empezar. Quien hizo de Bel también fue otra chica, que aparte de lo sádico hizo el trabajo de manera aceptable. El robot fue una lavadora, o alguien metido en una lavadora, como funcionara. Quizás el más decente fue el que hizo de Byakuran, quizás.

Reborn se las cobro a todos, porque mira que hacer que Gokudera este casi todo el tiempo sonriendo era para dar pesadillas. Los tres estaban casi seguros que Gokudera solo quería matar a alguien en todo el rato, porque ni hablaba y no soltaba la espada de bambú. Yamamoto fue quien mejor lo hizo, pasando por alguien que le importaba un carrizo todo. Los que hicieron de los ilusionistas terminaron usando piñas de verdad en un sombrero y una mal sentido del humor. No hablemos quien hizo de Lambo, solo salió como dos veces y fue un saco con una máscara. Un saco de harina. El boxeador nunca apareció a hacer su propio papel, así que terminaron obviándolo…

- Menos mal que termino contigo Bya-kun. – Emma comento con alivio, ignorando lo que había pasado con el teléfono. – No quiero saber que habrían hecho conmigo y mi familia… - ¿Le habrían puesto a un gordo como a Xanxus?, no quería imaginarlo.

- Pues-

- Atención por favor, la obra se repetirá a las dos de la tarde. – Ah, entonces sería como un cierre. Solo dos veces, ¿eh? – Repito, la obra se repetirá a las dos de la tarde. – Pobre Tsuna, ¿cómo es que termino en esto? – Ahora comenzaremos los musicales, adelante Gokudera Hayato.

Los tres pestañearon, justo a tiempo para oír:

- ¿COMO QUE UN MUSICAL? – Esa era la voz del Guardián de la Tormenta, y no estaba solo al decir: - A MI NO SE ME INFORMO NADA E INCLUSO SI LO HUBIERAN HECHO NO LO HARIA, ME NIEGO, ¡ME NIEGO!

Byakuran tosió un poco en su palma, a Irie le dieron cólicos otra vez, y Emma solo quedo allí. Se miraron.

- Me temo que no tienen mucha opción… - Finalmente llego la cuarta persona que debió de haber estado con ellos desde hace 10 minutos. – No si Reborn fue quien lo organizo. – Dino bien podría haber anunciado la muerte de alguien y cuando era el entierro con esa cara y ese tono de voz.

- Eso lo sabremos si oímos bombas… - Y hablando de eso: - Que están tardando en sonar. – Eso no sonaba muy bien. Nadie había dicho nada de un musical… - ¿Te fuiste por el excusado o que te paso? – Y vino sin nada…

Dino no tuvo tiempo de contestar cuando cierto guardián pateo una silla y movió una cortina y apareció mágicamente un piano que no estaba allí antes. Mas mala cara no podía tener porque no era posible. Lo bueno, si se podía decir así, era que eran que era otro grupo quien haría la parte del canto. Y ciertas personas que no tuvieron mucha suerte de escapar y terminaron con otros instrumente.

- Yo no confiaría a Takeshi una flauta. – Emma pauso, recordando: - Ningún instrumento, dormirá gente en cualquier punto. – Se le olvidaba y pues… las llamas de la lluvia podían hacer estragos.

Los 5, porque Romario no podía faltar o allí si era verdad que Dino se perdería y una tortuga gigante arrasaría con todo porque su dueño sin querer le dejo caer agua, se miraron. Nadie quería vivir eso, al menos no ninguno de ellos. Si Reborn hizo esto a última hora, a juzgar por las caras de pocos amigos de muchos, era porque algo no salió como quería. Si había algo que sabían que no salió bien era que Tsuna no se presentó a hacer lo que sea que Reborn quería que hiciera…

- No estará castigando a los chicos para molestar a Tsuna-san… - Ay Irie, eso era un desquite mayormente. - ¿verdad?

- A menos que los fuera a matar, Tsu no va a salir y no lo culpo. – Él no lo haría. Más bien no sabía cómo los chicos no se fueron, los pocos que quedaban… Culpaba a Reborn, debió de chantajearlos…

- Tiene que estar aquí, ¿no crees que Reborn lo hubiera traído arrastras? – Pues…

- No si se fue a su lugar especial al que no invita a nadie. – Si se fue de mini vacaciones, no lo verían en toda la semana. – Lo matare si-

- ¡Jefe! – Dino iba llegando, ¿qué podría haber pasado? - ¡Mire a quienes encontramos! - ¿Ah?

Mientras Dino, Romario, Irie… básicamente todo el mundo menos Emma se ilumino al dar con un señor mayor, una chica y un chico sentados en una mesa con trozos de torta y té, Emma solo podía mirar y pestañear sin entender cuál era todo el alboroto. Después de todo, no eran los únicos no estudiantes en el lugar. Por Dios, muchos padres y allegados estaban por toda la institución, otra razón más por la cual cierto prefecto demonio mandaría todo al infierno en cualquier momento. Aglomeraciones era un no para Hibari-san desde siempre. A estas alturas deberían de estar saliendo a ver otros lugares y ver en donde invertían dinero, pero que va…

- ¿Amigos de quién? – Pregunto Emma más por educación que otra cosa.

El viejo parecía haber chupado un limón con la cara que tenía. Los más jóvenes estaban incomodos, pero no parecía ser por la compañía. Quizás era por la obra o la mala cara de la mayoría que estaba subido al escenario, quien sabe.

- Ah, Emma-kun… - La chica se apagó, pasando de feliz a confundida en segundos. – O el hermano mayor. Por favor dime que no eres Emma-kun, todavía estamos tratando de digerir esa obra. – Un estremecimiento profundo por parte de la señora. – Dios, Tsu-Tsu tiene una suerte catastrófica…

- ¿No deberías decir terrible o simplemente mala? – Intervino el otro chico desconocido, tratando de sonreír. Era una broma.

- No, catastrófica es. – No había ni un ápice de duda allí. – Una cosa es tener mala suerte, que te pase una cosa fea aquí y allá. Luego tienes una terrible suerte cuando, por ejemplo, te consigues un grupo de "amigos" cuando ya estas mayorcito. – La señora le hecho el mal de ojo a todos ellos. Y clarifico para quienes no entendieron: - Tsu-Tsu podrá no darse cuenta, o estar en negación, pero al menos la mitad de ustedes quiere otra cosa.

- En especial los otros chicos. – Concordó el señor más joven, como si fuera algo de esperarse y no lo contrario.

- Y luego está la suerte catastrófica, abismal, apocalíptica… - Muy bien, Emma pensó lentamente en su cabeza, ¿de dónde había salido esa gente? – Que tú vida se vaya a la * porque tu padre, que básicamente podría ser un fantasma para todo lo que sabes de él, está metido en la mafia y te ofreció. – La señora negó con la cabeza, como si le doliera.

Técnicamente hablando, en ningún momento de la obra se dio tanta información o contexto. Estaba implícito la parte de "ofrecer", para quien se tomará un momento para detallar… cosa que no era fácil porque pasaban de una escena a otra muy rápido y si contaban las locuras…

- Y de paso te envían a un bebé que resulta y acontece que es una de las personas más peligrosas y sádicas de toda la faz del planeta y no puedes decir que no y ni siquiera puedes opinar, mucho menos huir… - Siguió el más viejo de los tres, tomando un gran sorbo de su té. Parecía que también tenía un fuerte dolor de cabeza.

- Y que dicho bebé básicamente arregle tu vida sin siquiera preguntar. – El hombre se rio entre dientes, aunque tenía una pinta de querer matar a alguien. – La suerte de Tsu-chan siempre fue terrible, pero es que eso fue prácticamente un abrebocas para saber que su vida pasaría a ser una locura… - Un largo y profundo suspiro. – Asuna, con razón no quería que viniéramos a ver, debió de haber sido el doble de peor… - Pues sí, más o menos…

- Disculpen, ¿me dicen quiénes son? – Emma pregunto cortésmente, pero no podía evitar soltar: - ¿Tsu-Tsu tiene que ver con Tsunayoshi por casualidad?

- Yo me encargo de esto. – Atajo Dino antes de que cierto chico de pelo blanco dijera algo que se pudiera mal interpretar. – Él es Emma, el mismo que conocieron, solo que uso la bazuca y pues, es como yo: 10 años del futuro. – Emma no conocía a esta gente, ni siquiera por rumor. ¿Que había hecho Tsuna en este tiempo y porque no se reflejó en su época? – Emma, amigo, no te lo tomes a mal, pero resulta y acontece que Tsuna si tenía amigos antes de que apareciera Reborn.

- ¿Qué? – Que Dios lo perdonara, pero Emma tenía que decirlo: - Él nunca me dijo nada, y se supone que es mi mejor amigo. – Algunos dirían más que eso… - El casi no habla de su pasado antes de Reborn… - Concedió sintiendo una migraña venir. - ¿Ustedes son la familia que Reborn menciono que cuido de Tsu hace años y se tuvieron que ir por algo relacionado a negocios? – Era mucha información, mucha información que procesar.

Con toda honestidad, Emma creyó que Reborn le había estado tomando el pelo en esta parte. No sería la primera y la última vez que el mejor asesino a sueldo del mundo le hacía eso alguien solo para divertirse. De cualquier forma, Reborn solo los menciono y no dio mucha información… Y aquí estaban, justo en frente, para Emma eran solo civiles…

- Si, estas en lo cierto. – El viejo le dijo de forma casi solemne. – Soy Ryo. – Señalo a la dama con una mano. - Ella es Asuna, mi hija. – Luego al caballero, quien tenía pinta de reír, pero no de felicidad. – Y él es Syaoran, mi yerno. – Sonriendo de una forma divertida, agrego. – Y luego está Tsuna, que lo considero como un hijo, y considera a estos sus hermanos mayores. - ¿Ah?

- ¿Hermanos… - Emma había oído mal, ¿verdad? – mayores…? – Tenía que haber oído mal…

- Solo puedo suponer que nunca dijo nada porque no espero volvernos a ver, tuvimos que irnos y no sabíamos cuando volveríamos… - Ryo asintió de todas maneras a la pregunta, sin realmente estar sorprendido, sino triste. – Ahora, dinos la verdad muchacho, ¿eres su novio? – Total calma, como si no pasara nada malo.

- No. – Santo Dios, Emma no se podía creer esto. No era la primera vez que tiraban algo así… - Me temo que Tsuna nunca tomo una pareja, a pesar de todos los intentos. – El pelirrojo no quería hablar de ese tema en particular. – Lamento decepcionar, ¿aunque no debería de preguntarle eso directamente a Tsu?

- No nos va a decir, Tsu-Tsu siempre fue tímido para esas cosas. – Como un segundo pensamiento, Asuna agrego: - Y otras más, pero eso solo lo hace lindo y a veces exasperante. - ¿Y creían que preguntándole a alguien más iba a servir?, eso era optimismo. – No puedes culparnos, son muchos chicos y pocas chicas y toditos son mayorcitos…

- Solo quieren avergonzarlo, ¿no es así? – Se le salió a Emma casi de inmediato, con una perfecta cara de póker. – Los molesto, ¿no es así?, Tsu emparejo unos cuantos y francamente no se ni quiero saber cómo le hizo… - Muchos se estremecieron de solo recordarlo.

Las parejitas que Tsuna había logrado formar o terminar de asentar no fueron fáciles. Si bien había salido vivo y logro algunos, nadie quería saber. Ignorancia era felicidad, decían, muchos dirían que también era supervivencia en este caso. A Emma no sería sorprendido si Tsuna había hecho algo con este par, lo supiera o no…

- En parte. – Respondió primero Syaoran, soltando: - Vamos, está en la edad, ¿cuánto tiempo vamos a tener que esperar para molestarlo a él si tienes una década de adelanto y me dices que no hay nada? – Lo que siguió no debió de haber sido dicho en voz alta: - Es que ni siquiera me voy a molestar si no es una linda chica, siempre y cuando sea feliz y se le pueda molestar…

- Exacto, y como el más viejo tengo toda la libertad y potestad de molestarlos a toditos así no tengan pareja. – Caray, les gano el viejo. – Si Tsuna se buscara una chica linda como esa no me molestaría en lo absoluto. ¡Preciosa!, ¿podrías venir a tomar otra orden por favor?

Hubo una doble toma al ver a la persona que había sido llamada repentinamente, una pareja rodando los ojos, pero asintiendo de todas formas. Era una chica preciosa, de pelo más o menos largo de color chocolate, al igual que los ojos. El traje de sirvienta le quedaba muy bonito, justo a la medida, y estaba bien maquillada. Ganaba muchas miradas no muy disimuladas…

Emma, por su parte, al verla supo algo que nadie más vio. El jefe de Simón no sabía si maldecir, quedarse callado, o reírse.

- ¿En qué puedo ayudarle amo? – Si alguien preguntaba, Emma culpaba a Reborn sin pensarlo dos veces.

La chica tomo las ordenes con una sonrisa, cortes e ignorando algunos cumplidos indeseados como si lo hubiera hecho toda su vida. Sonriendo como si nada pasara, encantadora. Eso no quería decir que Emma no quería matar a los idiotas de los hombres de Dino y al mismo Dino. Mayormente a Dino por seguirla y coquetear al mismo tiempo…

- No tengan ideas con ella. – Advirtió el jefe Simón.

- Vamos hombre, estoy casado, no hare nada… - Porque su esposa lo degollaría si la mirada asesina decía algo. – Eso no quiere decir que el resto no pueda. – Solo había un detalle: - ¿Dino no es muy viejo para ella?, ¿es siquiera legal…?

- Ella va estar bien. – Ese no era ni siquiera un problema. – Dino no tanto si hace o dice una tontería. – Aun así, Emma no se confiaba. - ¿Les molesta si les hago unas preguntas rápidas y organizamos una reunión para más tarde?, tengo unos asuntos que hablar con esa chica y no, no me miren así, no es eso. – Eso no quería decir que Emma a veces no quisiera que lo fuera, al menos hace unos años.

El tiempo corría y no perdonaba, un hecho inevitable. Reborn tenía que haberse dado cuenta, incluso si estaba la posibilidad realista de que aún no lo hubiera hecho. El mejor asesino a sueldo del mundo había hecho un gran trabajo, un espléndido y grandioso trabajo…

Con Dino…

-… preciosa, no seas así. – Se metería en problemas por hacer esto, pero tenía que asegurarse. – Una preciosura como tu… - Reborn lo mataría, todo el mundo lo mataría… igual le pellizco el trasero lo más rápido posible. – no debería de estar sola.

Dino no termino de decir esto cuando Romario lo golpeo en la cabeza con la suficiente fuerza para dejarle un chichón por días. Esperaba la tira de insultos que debía de llevar rato acumulándose en la mente de Romario, pero lo que recibió fue la confirmación de que estaba en lo cierto: una mirada que halaba los huesos y podía matar por si sola.

- Tenia que confirmar. – Por más triste que fuera: - No tengo otra forma, tu nunca me dices ni con indirectas. – Era un muy, muy mal trago estar coqueteando con una bella dama y darse cuenta de que era alguien solo siguiéndole el juego para no volar su coartada.

Aparte de una gran oportunidad perdida de obtener información valiosa fiable y/o de conseguir a una hermosa dama que compartiera un interés en una relación, ya sea de amistad o algo más, estaba la horrible incomodidad y vergüenza cuando te enterabas de lo que en verdad había pasado. Culpaba a Reborn, era culpa de él, de nadie más. No quería ni pensar en si alguna vez le paso esta misma situación con alguien más… Solo se enteraba de que era Tsuna por culpa de, ya sea de esto, o porque algo ocurría y Tsuna dejaba de fingir. De resto nunca se enteraba… Era increíblemente incomodo…

- ¿Jefe…? – Voz inquieta. Ah, Romario… el aun no sabía.

- Romario, es Tsuna. – Se lo susurro antes de que volvieran a golpearlo. – Reborn le enseño muy bien si me preguntas… - En todo caso: - Me disculpo si di la impresión de ser pedófilo, pero solo por esa mirada homicida es que se. – Dino señalo con ambas manos a la "chica" que lo de verdad parecía querer matarlo.

Si, podía entender la incredulidad de Romario, el también quedo con las cejas al techo. A Reborn le gustaba el cosplay era excelente en eso. ¿Qué más prueba que lo que hacía ahora, en esta época?, lo hacía obvio en algunas ocasiones, pero si iba en serio nunca lo sabrías. El único que siempre parecía dar con Reborn, sin importar las circunstancias cuando estaba disfrazado era Tsuna. Y a la inversa, aunque si Reborn no tenía cuidado, Tsuna lo engañaría por más tiempo del esperado.

Si había algo en lo que Tsuna se había especializado con la familia que tenía era el sacar tiempo de donde no había para escapar de cosas que no quería hacer o ver. Ya sea el papeleo, incluso si era responsable y terminaba a tiempo (la amenaza de Reborn ayudaba mucho, lo quisiera o no), o simplemente algún desastre que no podía evitar o no quería limpiar. Y por supuesto, ¿en dónde podían dejar cuando necesitaba o quería un rato libre o salir a solas?, nadie podía culparlo por eso, pero…

- Reborn va a matarte. – Podía pasar la gran mala cara y la mirada de muerte. - ¿En qué estás pensando?, Reborn no te la va a perdonar y se está desquitando con los otros… - Para molestarlo, para hacerlo salir… - ¡Hey!

Fue tomado de la mano y jalado. Una chica linda abrazada a su brazo y luciendo tan linda, sin querer matarlo visiblemente, sería algo para presumir y sentirse grande… si no supiera lo que le iba a pasar tan pronto llegaran a donde Tsuna quería.

- ¡Jefe! – Ni siquiera intento resistir. No valía la pena.

- Esto bien. – Era solo un morado que lo iba a acompañar por un buen rato.

La imagen de la chica fue reemplazada por chico de mal humor en un pestañeo. Hizo una doble toma al ver que solo quedo el traje de sirvienta… no, sirviente, este era masculino, y el maquillaje. No había pelo largo, no había pechos, no había…

- Cielos, no sabía que podías crear ilusiones… - Pensaba que no tenía llamas de otro tipo. A menos que estuviera equivocado no debería ser posible, no por sí solo.

- Debería de darte una patada allá a ver si aprendes. – Nunca lo hacía, al igual que el solo lo molestaba hasta aquel punto. Era un acuerdo tácito. - ¿Solo fue para eso?, ¿no crees que ya lo sé?, he dicho millones de veces que no iba a participar y no lo voy a hacer.

- ¿Realmente estas dispuesto a arriesgar lo que te pueda pasar por ello? – Cielos, Tsuna podía ser… - Tu sabes que meterse con el entretenimiento de Reborn nunca termina bien, ¿puedes culparme por preocuparme? – Pestañeo varias veces. ¿Tsuna los había encerrado en un aula vacía…?

- Reborn ya sabe. - ¿Que? - ¿Quién crees que le ha tocado llevarle todos los pedidos?, duro una media hora antes de que se diera cuenta, y desde entonces soy su sirviente exclusivo. - ¿Que? – Más que estar molesto, está complacido de que logre durar tanto a simple vista sin que se diera cuenta.

- ¿Y tus amigos…? – Gracias Romario, el aun no procesaba lo que acababa de oír.

- Ya sabes cómo es Reborn, alguien tiene que sufrir. – Por desgracia, eso era ley. – Y podría o no haberles dicho que sabía en donde estaba y les diría si cumplían todos sus caprichos… - Y de paso: - y no solo a ellos, me temo.

- ¿Tenía que ser una sirvienta? – Dios… - ¡Y yo preocupándome por nada! – Que rayos…

- Es que, si no te has fijado, solo hay sirvientas. – El Décimo Vongola no estaba feliz de este hecho. - ¿Tú crees que este traje lo saque hoy?, lo llevo planeando desde hace rato porque no voy a actuar en esa obra, no lo hare. – Se cruzó de brazos y todo. – Se supone que habría sirvientes para complacer al público femenino, pero que-¡poof!

- ¡JEFE! – Dino internamente se quejó, ¿tenía que ser justo ahora cuando las cosas se estaban poniendo buenas?

- Chicos, tenemos un nuevo objetivo. – Y tristemente: - Déjenme decirles todo lo que pude aprender de cierta persona que han extrañado ver, luego decidiremos entre todos el mejor curso de acción. – Porque él no era el único que extrañaba al Decimo, al menos había podido verlo. Su gente, por otro lado… - ¿Que dicen?, ¿quieren oír de Tsuna? – Estaba demás preguntar.

El silencio y el hecho de que todos tomaran asiento allí mismo, en donde sea que estuvieran, decía todo lo que se tenía que decir. Fue aquí en donde se dio cuenta que estaban en el comedor y había un montón de papeles…

- ¿Que ha pasado…? – No era el punto, podía enterarse más tarde.

- Tu yo pasado quería saber todo lo posible de las acciones del Décimo Vongola desde el inicio de su "reinado". – Oh… - Así que le dimos toda la documentación que hemos podido obtener al respecto. – Le parecía algo tonto, porque ya habían hecho eso… pero lo callaron: - Quería hacer una cronología, ha hecho unos puntos que creo que quisiera ver. Estaba preocupado y algo alterado de no encontrar muertes, noviazgo ni ninguna clase de relación romántica, y también encontró una serie de patrones de ataques algo… inquietante. – Se fue por unos días y regresaba para oír algo así. – Usted primero jefe, cuéntenos, ¿Tsuna-san se encuentra bien?

Se rio, ¿qué más le quedaba?, sus hombres querían saber, y querían saber primero. Suponía que podía complacerlos:

- Tengo un montón que contar, pero si, Tsuna está bien. – No iban a creerle, y no lo iban a dejar ir hasta que terminara.

Con el Dino del pasado…

- ¿Romario? – No había forma sutil de decirlo… - ¿Por qué estamos encerrados y solos con una chica tan bonita…? - ¿Acaso su yo futuro había estado teniendo algo con ella o que se perdió…?

- No pasó nada, señor Dino. – Esto no lo hacía sentir más seguro o mejor. Todo lo contrario, en realidad. – Solo estaba preocupado por mí, usted y el señor Romario solo me querían asegurarse de que estuviera bien, unos chicos se estaban propasando con mí y ustedes vinieron a salvarme. – Una gran sonrisa y de la nada se vio abrazado por la chica, quien le secuestro el brazo. – Muchas gracias por rescatarme señor Dino, señor Romario.

No estaba cómodo, la chica era muy linda y muy joven. Estaban en un salón, solos, con la puerta cerrada, dos hombres y una chica… No es que quisiera pensar mal, pero no cerraría la puerta con llave si solo fuera por algo así…

- Se discutieron temas delicados, eso es todo jefe. - ¿Entonces porque rayos estas tan incómodo Romario…? – No pasó nada, luego hablamos, ¿le parece?

- Okey… - Iba a alejarse de la chica, incluso si llegaba a ser un poco grosero, pero una mano en el hombro y una negación de parte de Romario lo detuvo de hacerlo. - ¿Cómo te llamas…? – Iba agregar linda, pero se detuvo justo a tiempo. No quería hacer las cosas más incomodas de lo que ya eran.

- Jejeje… - La pequeña risa lo inquieto, mas no sabía por qué. – Es un secreto, pero puedes llamarme Luce. – La sonrisa que le dio no podía ser descrita por otra palabra que no fuera: traviesa.