La arena de la playa estaba mucho más fría de lo que Maddie recordaba que normalmente estuviese. Solía gustarle enterrar los pies en ella para luego desenterrarlos y moverlos viendo como la arena resbalaba por entre sus dedos y su pie regresando al suelo como cuando era una niña pequeña y jugaba a hacer castillos con Aden cuando visitaban la playa con Luna.
El crepitar de las llamas protegidas por un improvisado círculo de gruesas rocas no muy lejos de donde se encontraba sentada con la espalda apoyada sobre un viejo tronco la hizo sonreír vagamente viendo como Aden trataba de apoyar las manos en el suelo y Aranae y Keryon le agarraban las piernas para levantarlas del suelo y poder hacer el pino en el aire.
Al final acabaría haciéndose daño por picarse tontamente con Aranae la cual siempre presumía ser mucho mejor deportista que él.
Treior que había ido a por algo de beber se acercó a ella sentándose a su lado y se quedo observando la escena viendo los patéticos intentos de Aden al tratar de subir los pies.
—Vaya, eso si que es deporte en toda su extensión —no pudo evitar bromear Treior con una sonrisa al ver como Aranae apoyaba las manos de una vez sobre el suelo consiguiendo levantar las piernas para enseñar a Aden como se hacía de verdad.
Aden que se picó mucho al verla hacer eso insistió a Keryon para que esta vez si que tratase de agarrar bien sus pies, y no le dejase caer mientras este se partía de risa al ver sus pésimos intentos por superarla y bromeaba al respecto con Aranae para picarle aún más.
—Acabará rompiéndose algo y el entrenador Harris le matará —comentó Treior con una sonrisa bebiendo un poco de su vaso viéndole caer una y otra vez con los pies al tratar de mantenerse en el aire con ayuda de Keryon.
—Eso si mi hermana Lexa no le mata primero —respondió Maddie fijándose en como caía nuevamente y Aranae y Keryon estallaban en risas bromeando sobre sus destrezas artisticas con quienes estaban más cerca los cuales bebían, reían y conversaban.
—Desde luego que si —rió Treior dejando su vaso en el suelo antes de juntar las manos apoyando sus muñecas de sus flexionadas y separadas rodillas para poder mirarla—. Es genial que al final hayas decidido volver. El equipo no era lo mismo sin ti.
—Tampoco he estado fuera tanto tiempo —replicó Maddie abrazándose un poco las rodillas volviendo a hundir uno de sus pies en la arena para sacarlo de nuevo sintiendo la arena resbalar por su piel de nuevo.
—Ha debido de ser duro para ti después de todo lo que paso.
Maddie que se encogió un poco de hombros hizo un gesto ya que todos en mayor o menor medida conocían el hecho de que sus hermanas habían tenido un gravísimo accidente el cual casi les cuesta la vida a las dos.
—Si pero Lexa ya está casi del todo bien y Luna creemos que saldrá adelante con el tiempo —quiso no darle demasiada importancia ella a aquel asunto.
Treior que la miro por unos instantes un poco confuso ya que él no se refería a eso, hizo un quedo gesto bajando la mirada a sus manos inquieto.
—Oh no, no me refería a eso. Me... me refería a lo tuyo...
Maddie que escuchó aquello volvió la cabeza para mirarle sin entender a qué se refería con "lo tuyo".
—No te sigo.
Treior que por lo general era un chico centrado en lo suyo y que no solía inmiscuirse en los asuntos de los demás no quiso incomodarla del todo y se apresuro a negar con la cabeza quedamente.
—Olvídalo, ha... ha sido una estupidez comentártelo. Soy un bocazas. Seguro que lo que menos te apetece a ti es recordar lo mal que lo habrás tenido que pasar en su momento. Soy idiota, perdóname.
Maddie realmente estaba perdida en la conversación pero por la cara de Treior y la forma en la que parecía no querer mirarla supo que hablaba de algo mucho más serio.
—Treior, va en serio, es que... no... no sé de que me hablas.
Ahora el que estaba algo confuso y perdido era Treior el cual la miraba desconcertadamente ya que por la cara de Maddie o no sabía nada o era una excelente actriz que sabía fingir demasiado bien su entereza.
—Hablo de... de lo de tu embarazo... —murmuró nerviosamente Treior bajando la voz como si fuese un gran secreto a voces—. De lo que... bueno, de lo que tuviste que...
Maddie que le miraba con atención cuando escuchó aquellas últimas palabras supo que Treior o la estaba confundiendo con otra o realmente estaba en un grave error.
—Treior, yo nunca he estado embarazada —respondió ella teniendo que sonreírse de puro nervio e incredulidad—. No sé donde habrás oído eso pero creo que te estás confundiendo de persona.
Treior que estaba seguro de no estarse confundiendo en absoluto trató de ser delicado ya que supuso que le daría algo de vergüenza admitir eso.
—Tranquila, no te voy a juzgar por lo que sea que hayas hecho. Sé que ha debido de ser muy difícil para ti enfrentar una situación así, mucho más con tus hermanas en el hospital, tu otra hermana en Hollysbrooke y con Aden volviéndote loca por momentos —comenzó a explicarse él en tono de disculpa por haber sacado el tema—. Hashelee nos contó que dejaste el equipo por eso y que ha sido muy valiente por tu parte el deshacerte del bebé para poder seguir, que te has estado apoyando en ella todo este tiempo y que de no ser por su ayuda durante todos estos meses no sabría que habría sido de ti.
El rostro de Maddie cambió por completo cuando escuchó que Hashelee era quien había inventado todas aquellas cosas sobre ella y de pronto, algo se removió en su interior, algo que la hizo resurgir.
—¿Hashelee ha ido contando eso de mi?
Treior que se dio cuenta de que quizás había metido la pata al recordarle todo aquello, trago nerviosamente.
—Bu... bueno solo a los del equipo, ya sabes. Quería que cuando regresases te sintieses apoyada al respecto y... y como nadie se ha atrevido a preguntarle demasiado a Aden por todo lo que estaba pasando pues...
Maddie no espero ni a que terminase la frase al escuchar aquello último, y levantándose de la arena busco con la mirada a Hashelee con sus amigas a lo lejos cerca de la orilla.
—¿Maddie? —murmuró Treior al ver como la cara le había cambiado por completo.
Aranae que reía con la mano en la boca tratando de agarrar el tobillo en el aire de Aden, vio oscilar su otra pierna en el aire y caer vio como Maddie se había puesto en pie.
—Maddie, anda ven.
—Eh, mira lo que está haciendo Aden —le sonrió Keryon de pie al otro lado de su hermano.
Aden que levantó las manos de la arena para sacudírselas se rió empujando a Keryon de broma por el hombro.
—Ya te gustaría a ti estar tan en forma como yo —le vaciló volviéndose ahora a ver a Maddie creyendo que se había levantado para ir a jugar con ellos—. Eh, Maddie prueba tú.
Maddie que ignoró completamente sus palabras clavó sus ojos en Hashelee a lo lejos y esta vez fue humanamente incapaz de reprimirse.
—¿Maddie? —la llamó Aden viéndola separarse del tronco donde estaba sentada junto a Treior y atravesar a rápidas zancadas la arena para ir a dar con Hashelee a lo lejos de la playa.
Aranae que sonreía ajena a lo que estaba ocurriendo miro a Aden y luego a Maddie viendo a su hermana a lo lejos con sus fieles amigas y supo que algo malo iba a ocurrir.
—Oh, mierda.
Aden que miro al escucharla volvió la cabeza hacia donde Maddie y se apresuró rápidamente a seguirla.
—¡Maddie!
El sonido de las estridentes risitas de turno hizo que ni Hashelee ni ninguna de sus amigas prestasen atención a lo que estaba ocurriendo a lo lejos tras ella, pero cuando Maddie estuvo lo suficientemente cerca agarro con fuerza la oscura melena de Hashelee enterrando sus uñas en su cuero cabelludo hasta hacerla gritar y prácticamente la levantó en volandas del suelo.
—¿Cómo te has atrevido a contar esa clase de mentiras sobre mi? —le gritó Maddie furiosa como nunca antes lo había estado con ella—. ¿Quién coño te crees tú que eres para ir por ahí haciéndome eso?
Ivory una de las amigas de Hashelee se levantó de golpe en la arena queriendo dar un paso hacia ellas de lo más pillada en falta.
—¡Hashelee!
—¡Maddie! —le gritó Hashelee llevando las manos hacia atrás de su cabeza arañando su muñeca con fuerza al tratar que la soltase—. ¡Maddie, suéltame!
—¡Maddie! ¡Maddie suéltala! —le gritó Aden pálido aproximándose a ellas al ver la escena.
Muchos de los allí presentes volvieron sus cabeza para ver que tanto escándalo provenía de la orilla, ajenos completamente a la escena y algunos palidecieron al ver quienes estaban involucradas en ello.
La otra amiga de Hashelee retrocedió arrastrándose por la arena para evitar estar cerca de ellas y se puso en pie con ayuda de Ivory totalmente impactada por la escena.
—¡Eres una puta mentirosa y ya me tienes harta! —le gritó Maddie ignorando cualquier otra voz que no fuese la suya mientras clavaba sus ojos de lo más enfadada y dolida en ella sin soltarla del pelo arrastrándola hacia la orilla—. ¿Te crees graciosa? ¿Te hace gracia inventar esa clase de mentiras sobre mi?
—¡Maddie! —le gritó Aranae llegando corriendo donde ellas junto a Treior y a Keryon—. ¡Maddie, por favor, es mi hermana! —le suplicó su mejor amiga sabiendo que muy probablemente fuese lo que fuese lo que había ocurrido, Hashelee se lo mereciese—. ¡Por favor!
Aden que corrió hacia Maddie para apartarla por la cintura de Hashelee y lograr así que la soltará sintió a Maddie levantar el brazo con fuerza golpeándole con el codo en pleno rostro haciéndole caer de espaldas sobre la arena.
—¡Aden! —gritó Aranae yendo a dar con él.
Maddie que estaba mucho más allá del dolor, la indignación y la rabia por todas las mentiras y cosas que Hashelee llevaba haciéndole desde hacía ya tantísimo tiempo le dio igual todo y aún sintiendo como Hashelee la arañaba con sus uñas postizas en la muñeca hasta conseguir que alguna de estas se soltase, la arrastró con fuerza golpeándola en el pie hasta hacerla caer de bruces contra la arena.
—¡Ahora vas a contarles a todos la verdad sobre lo que has ido contando por ahí de mi! —le gritó arrastrando las palabras Maddie de lo más herida—. ¡Quiero oírtelo decir!
—¡Maddie, déjala ya! —gritó Treior que jamás y nunca antes la había visto así y ahora sentía que aquello estaba pasando por su culpa.
Hashelee intentó abrir la boca para gritar y para insultarla pero en cuanto Maddie le pego la cara con fuerza de la arena mojada y se hundió parte de su boca y su mejilla, gritó sintiendo como la menor de los Woodward la obligaba a arquear la espalda jalando hacia atrás de su cabello.
—¡Diles que has mentido sobre mi! ¡Dilo!
A esas alturas a Hashelee no le quedaba otra que reconocer todo cuanto había hecho o sabía que Maddie no la soltaría jamás.
—¡Vale, vale! —gritó ella al borde de las lágrimas más por una cuestión de dolor y orgullo herido que por vergüenza—. ¡He mentido! ¡He mentido a todos, os he mentido sobre Maddie!
Sabía que Maddie solo podía estar tan furiosa por una sola razón y eso era lo que había dicho respecto al equipo.
—¡No dejo el equipo por eso! ¡Lo dejo porque debía cuidar de sus hermanas! ¡Lo malentendí!
Maddie que tenía tantísima rabia acumulada dentro, tanto dolor no resuelto por haber tenido que dejar el equipo, lo que más le gustaba en el mundo para poder ocuparse de estar las primeras semanas de ingreso junto a Luna debido a que Ilian debía ocuparse de Lexa y trabajar, no podía creer que alguien como Hashelee pudiese inventar una mentira así sobre ella y lo peor de todo convencer de ello al resto.
El accidente había sido realmente duro para todos, pero especialmente para ella. Ilian había tenido incluso que pedir un permiso especial a sus profesores alegando que Gustus estaría fuera por trabajo algún tiempo más de lo esperado, mintiendo comos siempre que se le necesitaba y no estaba y que necesitaba algo de ayuda extra y como Maddie era una estudiante bastante buena había estado exenta de acudir a clase en lo que todo mejoraba dedicándose a hacer las tareas en casa y entregándolas por medio de Aden, que por ir algo peor no había podido turnarse con ella.
Nadie, absolutamente nadie sabía que el casi mes y medio que Maddie había pasado fuera de clase se había debido a esto y ahora que se enteraba de lo que todos habían estado creyendo acerca de ello por las mentiras vertidas por Hashelee aquello solo hacía que aumentase su frustración, su indignación y su rabia.
—Escuchame bien porque solo te lo voy a advertir una vez pequeña pecora... —comenzó advirtiéndola Maddie arrastrando las palabras entre lágrimas de rabia que comenzaban a llenar sus ojos por la vergüenza y el horror de que alguien como Treior creyese algo así sobre ella por dejarse llevar por mentiras tan crueles como las que Hashelee que no tenía límite alguno decía, y con la impotencia de no poder matarla allí mismo sacudió lentamente la cabeza.—...si vuelvo a oír que de tus labios ha salido una sola mentira más acerca de mi, si te oigo mencionarme lo más mínimo, si escuchó mi nombre una sola vez volver a salir de tu sucia boca Hashelee... —la amenazó duramente Maddie aumentando su agarre con fuerza hasta hacer que un grito escapase de sus labios por el dolor—. ...no sabes cuanto, lo vas a sentir.
Maddie la soltó con brusquedad con fuerza sobre la húmeda y mojada arena y pasándose el dorso de la mano por debajo de la nariz para contener sus lágrimas retrocedió de la orilla apartándose de ella y de sus amigas para marcharse de allí.
—Y eso va también por vosotras dos —le espetó Maddie a las chicas alejándose por la orilla de lo más dolida e indignada de que nadie, ni siquiera Aden le hubiese contado lo que desde hacía meses todos parecían saber como si de un secreto a voces se tratase y lo que todos pensaban de ella. Ahora entendía algunas de aquellas miradas, algunos comentarios e insinuaciones a lo largo de aquellos meses a los que no había prestado demasiada atención, algunos cuchicheos y cambios de actitud de la gente del equipo y aquella distancia que algunas de las chicas habían puesto con ella, y todo debido a Hashelee y a su boca plagada de mierdas y mentiras.
No, esta vez no.
No le iba a pasar ni una cayese quien cayese por el camino.
Aranae que vio a Aden llevarse la mano a la nariz sintiendo algo de sangre brotar de ella, se preocupo mucho al verle de aquella manera.
—Oh dios, ¿estás bien? —se preocupó ella viéndole asentir mientras veía alejarse a su hermana a lo lejos sin saber realmente a que había venido todo aquello que pasaba, Aranae miro después a su hermana mientras sus amigas en la orilla trataban de ayudarla a sentarse y a retirarle la arena mojada de la boca, el pelo y la cara y sacudió la cabeza con desaprobación no sabiendo qué era lo que había hecho ahora para merecer aquello pero había estado a punto de llevarse una buena lección—. Te dije que la dejases en paz, te lo dije.
Aquel reproche llego a una descontenta y desarreglada Hashelee que temblaba sentada sobre su trasero en la arena sintiendo buena parte de su pelo, su piel y su roja húmedas por la mojada tierra de la orilla y que le devolvió la mirada con verdadero orgullo, vergüenza e indignación.
Quizás y solo quizás puede que esta vez hubiese ido demasiado lejos, solo puede...
Continuara...
