66. Traspasar los límites
Edward volvió a soltar otra carcajada, casi cayéndose en el lateral del banco donde estaba. Sus amigos rieron otra vez por el detalle.
—¡Joder, Edward!
Y mientras el susodicho disfrutaba de ese momento de felicidad esporádica, pensó en que a cierta castaña algo así le vendría fenomenal.
—Tío, ¿estás soñando?
Edward parpadeó.
—¿Qué?
Tyler soltó otra pequeña risa junto a Matt, quien lo miró divertido.
—¿Hoy tampoco vendrá Papagena por aquí?
Últimamente estaba poniendo apodos a todo el mundo por la asignatura de música. Y había elegido una de las parejas protagonistas de La flauta mágica para referirse a Bella y a él… a pesar de que no tuvieran nada que ver.
Edward negó.
—Está estudiando.
—Pa-pa-pa-ge-na no está, Pa-pa-ge-na se fue.
—¡Matt! —exclamó Irina volviendo a reír. El gracioso se dio por alabado.
—La verdad es que ya no recuerdo la última vez que la vi. —Jessica lo dijo en buen plan, pero aún así, a Edward le tocó la fibra sensible.
—Pues yo la veo a menudo —se defendió él.
Todos sintieron la tensión en su voz.
—Como debe de ser —concordó Irina, arrimándose al hombro de Tyler. Eso pareció animar a su novio a hablar.
—Eso. Mientras salgáis y tal, todo bien —señaló el moreno con ánimo—. Porque hacer una sola cosa tampoco es que ayude mucho a mantener una relación, ¿no? Y si Bella y tú seguís juntos, pues, creo que sí lo haréis.
—Sí, claro —respondió Edward con la misma—. ¿Cómo no vamos a hacer más de una sola cosa cuando nos vemos?
—Pues me alegro por ti, tío.
Edward sonrió, aparentando que todo estaba bien. Aunque fue una de aquellas sonrisas que no le llegó a los ojos.
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—Bella.
Ella, que prefería quedarse sin dormir a que sin Edward, había empezado a sentir algunas pulsaciones molestas en su cabeza que iban y venían. Pero valía la pena por sentir el cosquilleo que la recorría cada vez en las que se dejaba caer sobre él y su firme miembro.
—Edward…
Él la besó para ahogar sus jadeos mientras sus torsos se presionaban. Probó a intensificar sus embestidas, pegándola aun más a él desde su trasero… hasta que finalmente ambos se corrieron casi al mismo tiempo.
Bella permaneció tumbada sobre él. Era la postura que menos le incomodaba cuando estaba arriba, aunque les costase ubicar un buen ángulo. Edward los sentó a ambos con suavidad y apartó una de las copas del sujetador de la castaña para meterse a la boca uno de sus pechos, con el propósito de alargar su orgasmo. Funcionó.
—¿Has dormido bien? —preguntó segundos después, observándola—. Te veo apagada.
—No es nada.
Él suspiró.
—Bella…
La castaña le dio un pico en los labios, luego besó su mandíbula y comenzó a distraerlo explorando los trozos libres de piel en su cuerpo a medida que descendía.
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—Si no sabes este ejercicio…
—Sí que lo sé.
El profesor calló y la dejó hacer.
Cuanto más cerca estaban de los próximos exámenes, Bella se ponía más y más exigente con sus repasos.
La castaña continuó rascándose la parte lateral del cuello a la vez que pensaba, con insistencia. Se había vuelto su nuevo tic nervioso. Y cuando por fin estaba escribiendo las variables del problema final, sintió un latido punzante en la cabeza.
El profesor particular se frotó las manos, preocupado.
—¿Te duele la cabeza?
—En el centro… —especificó ella, manteniendo los ojos cerrados con fuerza.
—A lo mejor deberías descansar…
Pero como pensaba, la adolescente hizo caso omiso a su advertencia.
—No, ya se pasará. —Volvió a posicionarse bien sobre la mesa—. Necesito continuar.
—¿Segura?
—Sí. —Volvió a sentir la misma punzada martilleándola con fuerza, pero descartó parar—. Todavía no acaba la hora, quiero hacerlo.
Aunque ya había hecho una infinidad de ejercicios, seguía sin sentirse preparada para el examen de Business and Management y el de Economics. No era suficiente para asegurarse de poder resolver todas las posibles opciones que podían salir. Y de no hacerlo, jamás recuperaría la media de notas que tenía.
—¿Con qué quieres seguir? —preguntó él, reticente, puesto a que ya habían probado todos los ejercicios del libro.
Bella no necesitó pensarlo demasiado.
—Ejercicios de primero de carrera en economía y empresa.
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…Y el cansancio seguía abriéndose paso en ella.
—¿Estás bien de verdad?
—¡Sí! Sigue.
Él se confió y siguió recorriendo sus pezones con la lengua.
—Vale.
Enseguida bajó para ubicarse entre sus piernas y acomodarse para embestirla.
Ambos se movieron de manera acompasada al principio, pero poco a poco fueron dando paso a un choque de caderas cada vez más candente e insistente. Edward bajó una mano para lubricar sus dedos de la humedad que brotaba entre los pliegues de Bella. Jadeó al sentir lo deliciosamente apretados que estaban entorno a su erección, y luego subió su mano para rozar y acariciar la rojiza protuberancia de su clítoris. La castaña se retorció de gusto y, de pronto, las terribles pulsaciones en la cabeza nublaron todos sus sentidos. Se presionó la sien y trató de volver a concentrarse en el placer, pero ya estaba muy lejos de poder hacerlo. Edward estaba tan inmiscuido en el goce las acometidas que no se veía capaz de abrir los ojos. Pero en cuanto quiso darle una ojeada rápida, se dio cuenta de la expresión plasmada en el rostro de su compañera y paró.
—¿Por qué…? —preguntó Bella mientras Edward ponía distancia entre ellos.
—No lo estás disfrutando.
—¡Sí lo hago!
—No lo haces. —El rubio la observó preocupado—. Se te nota en la cara, Bella. Y no puedo continuar si estás pasándolo mal.
Él fue a buscar sus calzoncillos, aún a la espera que se le bajase la erección, y Bella suspiró.
—Es un dolor de cabeza momentáneo, Edward.
—No lo es —reiteró él, volviendo a sentarse en la esquina de la cama—. Es algo que ya vengo notando hace un tiempo y… que no quiero seguir prolongando.
La castaña frunció el ceño.
—¿De qué hablas?
—Necesitas descansar —señaló el rubio con obviedad—. Y utilizar el sexo para desahogarte un rato, está bien, Bella. ¡Pero es que se ha convertido en lo único que hacemos!
Ella tragó.
—Creía que a ambos nos relajaba.
—Lo hace —afirmó Edward con cariño—. Pero enfocarnos solo en eso, a la larga, no es sano.
Bella bajó la mirada a sus manos.
—Sabes que no tengo tiempo para hacer más cosas…
—Y por deberías aprovechar estos momentos para enfocarte en lo que tienes pendiente, ¿vale? —La animó—. Te hará bien.
—Estar contigo también me hace bien —replicó dolida.
Edward suspiró.
—A mí me hace bien verte en buen estado —respondió—. Pero las relaciones exigen tiempo, Bella. Y mientras tú no dispongas de él, creo que lo mejor será…
Toda clase de emociones la golpearon en media fracción de segundo.
—¿Qué?
La repentina palidez de Bella y el temblor en su voz lo pusieron en alarma. ¿Acaso estaba pensando que…?
—¡No! —exclamó Edward, alterado—. No me malinterpretes.
—Creo que lo has dejado muy claro. —Bella se forzó a retener las lágrimas—. No necesitas decir más.
—Cuando acabes los exámenes, todo estará bien. Hasta entonces yo me apartaré… —Y dicho esto, él volvió a analizar sus frases—. Vale, esto no me está saliendo como quería.
—Mejor llévame a casa, Edward.
La castaña se levantó de un salto y fue hacia donde estaban sus bragas, para ponérselas junto al sujetador.
—Bella…
—¡Que me lleves a casa! —gritó ella mientras acababa de colocarse bien el jersey y cogía los pantalones.
—¡No estoy cortando contigo! ¡Te quiero! —El rubio se pasó la mano por el pelo con fuerza—. ¡Solo digo que no puedo verte pasarlo mal!
—¿Y cómo te crees que me han sentado tus palabras, genio? —le echó en cara con la voz rota y sarcasmo en los ojos. Acabó de abrocharse el botón de los pantalones y salió por su lado—. Vete al infierno.
Y Edward no supo cómo arreglar el desastre que había hecho.
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—Necesitaré ir a Barksville para el siguiente paso —dijo la voz el investigador al otro lado del teléfono—. Me tendrás que pagar el billete.
—Está bien —aceptó Rose, frente a la sala de su casa que a esa hora estaba desierta—. Pero iré contigo.
—¿Para qué?
—Porque me estás pidiendo algo muy caro —dijo con altivez—. Solo quiero confirmar que es para hacer tu trabajo. Y tiene que ser un sábado.
—Cobro por día.
—Por eso, te conviene. —Se encogió de hombros—. Así que limítate a adaptarte a mi horario.
Colgó y tomó una respiración profunda. Sus ojo chocaron con los marcos en la repisa que había encima del televisor de la casa. En uno de ellos estaba una foto de Edward y Bella dulcemente abrazados en las navidades pasadas. Y junto a ella, otras de la familia. Alguna de Edward de perfil y, casi en el extremo opuesto, una en la que aparecían los tres hermanos juntos. Él junto a ella y Alice cuando apenas tendrían cuatro o cinco años. En aquel momento se desestabilizó por un segundo… Pero enseguida recobró la compostura y miró hacia su derecha.
Alice estaba observándola a unos metros de distancia. Como siempre, silenciosa como un fantasma.
—¿Qué ocurre?
—Nada —dijo sin importancia—. Me estaba preguntando que estarás tramando ahora.
—Puedo cuidar de mí misma.
—Solo recuerda que hasta ahora yo estaba ahí para aconsejarte y guiarte por un camino en el que no te sobreexpusieras a demasiados riesgos. —Entrecerró los ojos—. Pero ahora no estoy contigo, Rose.
—¡Entonces déjame en paz! —chilló ella, pasando a su lado para seguir a paso firme hasta el patio. Salió y se fue la banca a tomar aire.
Lo cierto, es que con ese plan estaba yendo lejos… en ambos sentidos. Era la primera vez que no tenía ningún tipo de límites sobre ella. Ni los paternos, ni los de su hermana. Podía retractarse o, bien, hacer su jugada maestra sin problema.
Y ante tal oportunidad… solo quería ver cuan lejos podía llegar sin ellos.
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Bella quiso empezar con libro que le recomendó Ethan. No pudo soportarlo. Así que optó por ver vídeos que le interesaban en YouTube durante los descansos de diez minutos en el reloj de su móvil. Al final, sintió que perdía el tiempo y volvió a llorar a mares por ello sumado a lo de Edward.
Tenía el corazón y la mente presionados con fuerza en un puño.
Por su parte, Edward no había logrado conciliar el sueño en absoluto. Se había pasado pensando cómo arreglar las cosas con Bella, ya que no quería arriesgarse a fastidiarla aún más. Así que tampoco había entablado ningún contacto con ella.
Tyler le había invitado a salir un rato para despejarse con los chicos. Y aunque en teoría, una persona en su situación necesitaba desconectar, Edward prefirió mil veces seguir comiéndose la cabeza por lo de Bella.
Cuando estuvo listo, cogió el coche y condujo hasta su casa. Aquellos trayectos se les había sido más sencillo desde que se había conseguido sacarse el carnet. Subió hasta la habitación de Bella, tocó la puerta antes de pasar y ella le abrió la puerta en pijama. Tenía manchas rojas alrededor de los ojos y el surco de las mejillas.
—¿Estabas llorando?
—He tenido una pequeña crisis de nervios y ansiedad.
También se fijó en cómo hizo amago de rascarse la zona entre el cuello y la clavícula que ya había adquirido un color rosa. Pero lo dejó cuando rozó una pequeña herida que parecía haberse hecho de tanto repetir ese gesto.
—¿Y tu padre?
—En el trabajo —respondió ella—. Llega en la noche.
Edward bufó. Luego echó una ojeada a Bella… O, más bien, a lo tan demacrada y débil que lucía.
—¿Puedo pasar?
—¿Por qué? —Entonces su voz se volvió demandante—. ¿Qué haces aquí, Edward?
—Reflexioné sobre lo que te dije. Dejarte sola hasta que acabaras con lo que peor te agobiaba —dejó escapar una risa ahogada—. Fui un idiota.
—Lo sé.
Él asintió.
—Pero mi intención era… evitarnos una costumbre malsana y no vernos hasta que acabases los exámenes para facilitarte las cosas.
—Eres libre de hablar cuando algo no funciona o de cortar conmigo. —Bella habló de forma clara y directa—. Pero solo yo elijo lo que es más fácil para mí.
—Ya…
Ella destensó los hombros.
—Eres lo único que me brinda algo de paz, Edward —remarcó con sinceridad—. Y ayer… me hiciste experimentar el peor dolor del mundo durante toda la tarde.
—Nos hice daño a los dos. —El rubio la miró a los ojos—. ¿Me perdonas?
Ella asintió.
—Está bien.
—Yo solo quería ayudar… —añadió a su disculpa—. Así que, me puse a pensar y descubrí que todo era tan simple como estar contigo para ahorrarte tiempo y no a quitártelo.
Bella frunció el ceño.
—¿Cómo pretendes hacer eso?
Edward esbozó una sonrisa.
—Ayudándote a estudiar.
Bella soltó una carcajada.
—Curiosa idea… —Ella negó con la cabeza y lo invitó a pasar, pero cuando quiso cerrar la puerta, él la detuvo.
—Esta vez no he entrado como incógnito. —Inclinó la cabeza hacia la derecha—. Rachel sabe que estoy aquí, así que hay que dejar la puerta abierta.
La castaña frunció los labios.
—De todos modos, este cuarto ya ha sido testigo de que cuando dos personas se quieren mucho…
—Shh, a estudiar.
Bella rio mientras él pasaba de largo al interior de su habitación.
Ella se ocupó de abrir la mesa blanca para que ambos tuvieran más espacio y se sentó mientras Edward traía los los libros, sus apuntes y el iPad. Cuando los organizaba sobre el espacio, se miró el brazo izquierdo de una forma un tanto extraña.
—¿Te duele?
—Un poco —dijo con incomodidad, mientras lo dejaba en reposo y acaba de hacer todo con el otro—. Pero ya se me pasará.
—Es raro. —Bella frunció el ceño—. Las agujetas no suelen aparecer si haces ejercicio de vez en cuando.
El rubio se posicionó detrás de ella en el suelo y la envolvió entre sus brazos. Era un gesto cariñoso, pero a la vez el pecho de Edward le servía de respaldo y tal vez Bella podía evitar el dolor de espalda.
—Te vas a cansar de mí —murmuró ella mientras se ponía a buscar las páginas que le tocaban.
—Eso no es posible…
—Soy muy tozuda para prepararme para los exámenes —insistió.
—Creo que podré lidiar con ello. —Edward escondió la cara en su pelo—. Tu también estuviste ahí para mí cuando lo necesité.
Ella se giró y él le dio un pequeño beso en los labios. Después otro, y así se convirtieron en unos cuantos en los que se expresaron demasiadas cosas. Edward le dio uno final en su mejilla y ambos se pusieron a repasar el material de estudio, con una sonrisa tranquila en sus caras.
Vocabulario
Referencia "Pa-pa-pa-ge-na no está, Pa-pa-ge-na se fue": es una mezcla entre la canción de este dúo de personajes en la Flauta mágica con la canción "Laura no está".
💎Llegó con retraso, pero ya está aquí. Todavía no empiezan a caer las bombas, pero ya están listos los preparativos. 😎 💣 Así que... ¡pronto comenzarán! 💣💣 Veo que muchas opináis sobre lo que está pasando Bella, pero ahora viene algo seguro con Rose y... ¿Edward? ¿Nadie se ha fijado en él en este capítulo? Humm...
💎 Fijaos bien en los detalles. 👻
💎Trataré de actualizar lo más pronto que pueda, pero las siguientes partes son complejas.❤️ Espero que no me tomen tanto tiempo.
💎Agradezco todo el apoyo que me podáis dar a través de comentarios. ❤️ Tal vez hay cosas a mejorar, pero por ahora me enfocaré en mi meta de acabar la historia. De verdad, gracias a cada una de las que habéis estado conmigo durante todo este tiempo.
💎 En la historia estamos en momentos cruciales, 🙈 agarraos.
Kisses! 😘😘
