67. Traspasar los límites II
Dedicado a selenne88
Gracias por tus comentarios en cada capítulo.
Ya sea sea para comentar acerca de lo más jugoso que ha pasado
en el cap jeje, o bien para reafirmarme tu apoyo :)
En un par de días, Bella había vuelto a recuperar aquella chispa de energía que la ayudaría a soportar la dura carga emocional que se imponía a sí misma.
La notable mejoría confortaba a Edward, aunque a cambio tuviera que compensar el tiempo extra que empezó a dedicarle de forma exclusiva a la castaña con sus amigos. Además, debía encargarse de intercambiar unos cuantos apuntes de diversas asignaturas con el grupito que tenía para eso. Luego debía completarlos con lo que él veía y volverlos a reenviar, ese era el trato. Una vez así, por fin se permitía adaptar todo a su gusto para estudiarse el contenido.
Y no como lo hacían los autores originales de esos apuntes, que ya eran alumnos que rayaban la excelencia, sino al nivel de dedicación que le ponía Bella.
Ella llevaba la ventaja y desventaja de no tener la presión social o de terceros añadida. Podía refrescar su mente, como también convertirse en un entretenimiento no oportuno en ciertas ocasiones.
Sobre las tres de la mañana, Edward había cambiado del papel a ordenador para hacer notas y esquemas para estudiar, después de notar un repentino calambre en su brazo derecho por apenas apoyarse en él.
"¿Tampoco es como si fuera algo al corazón, no?"
Él suspiró de alivio. Al menos, la posibilidad que Bella mencionó y que Edward también había temido en su momento, quedaba descartada.
Edward empezó con la bebida energética a las doce y media de la noche y tomó el último sorbo a las cinco y media. Se tomaba horas en preparar el combo de actividades prácticas combinadas con teóricas para poder lograr ese ritmo de trabajo.
Cuando la alarma de las seis lo hicieron querer levantarse de la silla para ir al colegio, no supo cómo detener lo tembloroso y acelerado que se sentía su cuerpo.
nnn
—¿Y bien?
Bella lo miró con una angustia que sumió a Edward en una gran tensión.
—Tengo una media por encima del 43 otra vez… —Le sacó la lengua seguido de una mueca burlona de "te engañé".
Edward dejó escapar el aire de los pulmones y la acercó para abrazarla, dejando que la alegría de la noticia los inundara a ambos.
—Pequeña bromista… —Besó el puente de su cabeza—. Sabía que lo conseguirías.
Bella no podía parar de sonreír, mientras se ponía a su lado para abrigarse del frío y caminaban en dirección al patio algo apartados de los otros estudiantes.
—Después de tantos días, por fin me siento… liberada —confesó—. Pero a la vez agotada.
—Menos mal que no te has dormido durante ningún examen.
—Por poco —concordó ella—. Mi vista se estaba distorsionando tanto que tuve que coger el papel y ponérmelo frente a los ojos para poder leer el ejercicio.
Y en eso, Edward casi se tropezó con sus pies.
—¡Cuidado! —Para su suerte, Bella lo sujetó a tiempo—. Parece que no soy la única casi ciega aquí.
Él rio.
—Creo que estamos en igualdad de condiciones en todo —afirmó con sinceridad—. Y a pesar de que necesitamos descansar, me alegro mucho por ti.
Bella puso ambas manos a los lados de su pecho mientras él se fue inclinando lentamente para besarla. Ella acarició sus gélidos labios con los suyos.
—También ha sido gracias a tu ayuda, por haber estado conmigo todo el tiempo. —Su mirada se volvió pícara—. ¿Quién diría que estudiar acabaría siendo la solución al sexo, cuando en su momento propusimos el sexo como solución al estudio porque sino nos distraíamos?
A ambos les divirtió por igual.
—Así de humanos somos —concluyó él—. La vida da muchas vueltas.
Aunque lo cierto era que estuvieron tan cansados y descuidados de sí mismos, que resultaba lógico que no se hubiesen sentido tentados a nada.
—Hablando de humanos —introdujo la castaña con una chispa de entusiasmo mientras reanudaban su caminata, con el aire chocándoles en la cara—. ¿Sabes que acabé los dos libros que me recomendó Ethan?
Edward alzó las cejas.
—Cuánto tiempo sin saber de él.
—Sí, estuvimos hablando por ratos. —Bella volvió a sacudir su hombro, lo que hizo reír a su acompañante—. ¿Sabes qué fue lo bueno que saqué?
—¿Qué?
Ella iba a hablar cuando de repente distinguieron a Jessica y Jen a lo lejos. Iban con los abrigos polares que también deberían haber llevado en clase, como la mayoría, viendo algo que las mantenían entretenidas con el móvil.
—Que según estos libros, ahora mismo estaríamos viendo a mentes absorbidas por la tecnología y el entretenimiento, con las pocas excepciones que se dan cuenta de esto —dijo con voz carismática, que llenó de curiosidad a Edward.
—¿Y qué opinas tú?
Irina estaba en una especie de círculo en el que hacía de oyente mientras Nina y Adele discutían a cada lado de manera energética y furiosa. Ella volvió a silenciar a ambas y, en eso, llegó Jessica con Jen ofreciéndoles ver en el teléfono lo que las tenía tan entretenidas. El gesto ayudó para romper el mal ambiente y entre todas acabaron riendo a carcajadas.
—Que esa idea de masas puede reflejar una concepción muy baja del ser humano —puntualizó Bella—. Sé que lo hacen con un propósito, pero mostrar a una población entera como manipulable e inepta excepto uno o dos "héroes" no me parece del todo justa. Todos tenemos algo bueno, valioso y único que ofrecer.
Edward resiguió el destino de su mirada hacia el grupo de chicas.
—Es curioso que defiendas esa perspectiva optimista hacia los demás, después de sentir que no encajases con el resto del mundo en muchos momentos de tu vida.
—No se los reprocho. —La castaña bajó la mirada—. Al menos no es lo que quiero.
—De todas formas, recuerda que en esas historias se intenta advertir sobre el riesgo a la adicción y deshumanización de las personas.
—Ya dije que conozco el propósito, yo solo hablo de elementos que me parecen interesantes. —Y relacionado con lo que él dijo, se le vino una nueva reflexión a la mente—. ¿Pero sabes que cosa puede relacionarse con el exterminio de un rasgo humano?
Edward hizo un esfuerzo por reprimir la risa ante sus veloces ocurrencias.
—Dime.
—La educación —exclamó ella con un fuerte toque emotivo—. Tantas horas de colegio, tratar impulsar el aburrimiento a aprender a través de inyectar toneladas de conocimiento en poco tiempo, conseguir mérito a base de la falta de errores, nos aparta desde pequeños de aspectos como el de libertad o crear…
—Aunque, tal vez, muchos estudiantes que no sigan tanto la normativa como tú no lo verían así… es interesante.
—El problema está justo en lo que acabas de decir —señaló Bella, acoplándose a su hombro—. ¿Me estás diciendo que para comportarte como un humano no debes ajustarte a la norma?
Él se detuvo, procesando la información con detalle.
—Sería como decir que algo que se muestra como bueno, en realidad es malo…
—Exacto.
Edward entrecerró los ojos.
—Según tu teoría, la perfección es como si fuese… sinónimo de esclavitud.
Ella asintió.
—Y el error uno de libertad —concluyó.
nnn
Un chico entró al pequeño local donde fue citado. Aquel que por fuera apenas destacaba, pero que siempre mantenía la placa negra con el nombre brillante.
Entró al lugar, más iluminado por la luz del exterior que del interior, hasta localizar al granduchón cincuentón que salió de una cortina de piedras transparentes en cuanto lo oyó entrar.
—Más le vale que sea urgente —dijo el joven con ligera molestia—. Hoy estaba ocupado.
—Era mi único momento libre —reclamó él con voz brusca—. Mañana… siempre puede ser tarde.
El chico suspiró. No quería perder más el tiempo discutiendo.
—¿Qué tiene para mí?
—Primero me pediste chicas, luego me amenazas con algo más importante… —Se hizo el desinteresado—. ¿A qué te refieres?
—Lo último que te dije.
—Y que le prometí, sí. —Mientras hablaba iba limpiando una copa de cristal con un trapo y luego lo dejó con otros en una parte de detrás de la barra y se reincorporó con dificultad—. ¿Traes el dinero?
—¿Aceptas tarjeta?
El granduchón cincuentón hizo una mueca de molestia.
—Para tu suerte, sí.
Pasó la tarjeta por la máquina, y luego se rio jovial, y no paró de lucir así hasta andar por la parte detrás del local.
—Lo he traído solo para ti.
—Me siento halagado —dijo con un tono amargo.
Lo llevó a la parte de atrás, donde tenía muchas películas que sacó de una bolsa negra grande opaca. Él los sacó con especial cuidado y admiración, a pesar de que todas las solapas estaban pintadas y solo se clasificaran por títulos marcados con letras chillonas. En cuatro de ellas se podía leer el título de "Zafiro" con color chillón.
El problema es que todas estaban en cintas VHS.
—Solo tengo uno en formato moderno de lo que usáis ahora. Pero tendré que revisar algunos.
—Puedo esperar… mientras valga la pena hacerlo.
Tardó media hora en conectarlo con el ordenador, que estaba plagado de contenido que hacía rodar los ojos al joven, mientras diversos vídeos se probaban. Se llegó a preguntar si todo eso no había sido más que una pérdida de tiempo… hasta que de pronto puso play a otro vídeo… y el chico supo que había dado más de lo que jamás había imaginado.
nnn
Bella aceptó salir con Edward y los chicos al día siguiente. Trató de poner de su parte para disfrutar del momento y de la velada cuanto pudo. Aunque a veces, Edward notó cómo ella se pegaba a su hombro algo inquieta. Él le regalaba una sonrisa y, a cambio, la seguridad parecía recobrar en su interior si él fuera su foco de energía personal.
—Edward, ya no te comas más panecillos —le riñó Tyler en la esquina de la mesa en la que estaban—. Puedes engordar y perder a Bella.
—Por algo entrena —bromeó ella, a lo que Tyler contestó de forma desafiante.
—No será muy eficaz si sigues faltando a los entrenamientos.
Entonces Bella frunció el ceño hacia Edward.
—¿Tampoco fuiste ayer?
—Me dolía todo el cuerpo —se excusó. Y luego se dirigió a Tyler—. Pero después de descansar estoy un poco mejor, así que para la próxima no falto.
—Lo dices delante de testigos, eh. —El moreno juntó a su lado a Irina, quien alzó las cejas con cierto orgullo.
—Él sabe que me conozco muy bien el sistema judicial de este país.
Edward fingió cohibirse un poco y las carcajadas de todos inundaron el espacio.
Y aunque Edward apreció esos momentos, también tuvo otras salidas a solas con la castaña. Recuperó el tiempo perdido entre todas esas charlas, risas y pequeños besos furtivos entre ambos que, sin llegar a nada más, les hacía sentir unidos.
Edward repasó la fina cadena alrededor del cuello de Bella con suavidad.
—Vuelves a llevar el collar que te regalé.
—Hmm —murmuró como afirmación—. Había estado demasiado cansada para acordarme de ponérmelo los anteriores días. Sin embargo, ya he vuelto a tomarme un baño largo, exfoliar la piel, irme al centro de estética y todo lo que no me había dado tiempo de hacer.
—Me alegro.
Él la pegó a su lado y le acarició el hombro por encima del abrigo. Estaba algo húmedo a causa de la ligera lluvia de pequeños grumos de hielo que comenzó poco después de que saliesen de sus casas, pero por suerte, pasó rápido.
Edward aún no le había dicho nada a la castaña sobre donde tenía pensado llevarla aquella tarde. Pero en cuanto ambos pisaron el parque, cubierto con una ligera capa de nieve, ella reconoció el lugar de inmediato.
—Edward…—murmuró con emotividad—. Habíamos pasado mucho sin venir aquí.
—Demasiado —reconoció él.
La guió de la mano hasta la pequeña caseta jardín donde alguna vez se refugiaron de la lluvia. Y por suerte, el tejado resguardó bastante bien el interior de la nieve. Ambos se sentaron en la misma banca, una vez más, solos en aquel lugar.
Bella repasó el paisaje con visibles sentimientos encontrados. Y era comprensible, sobre todo porque habían pasado por muchas cosas desde la última vez que estuvieron allí.
—¿Cómo fue que se te ocurrió venir?
Edward se encogió de hombros.
—Tuve el presagio de que te gustaría.
Bella esbozó una sonrisa y él se inclinó para darle un pequeño beso inocente en los labios. Sin embargo, Bella continuó con otro, atraída a la calidez que emanaban… y las manos de ambos poco a poco se deslizaron por el abrigo sobre sus cuerpos, hasta atreverse meter las manos por debajo de ellos.
—Siempre me he sentido querida y comprendida al estar contigo… —Y tras el cosquilleo del aliento en su piel, Edward decidió darle un beso final y mantenerla abrazada entre sus brazos.
Y durante esto dulce, él tuvo un momento de reflexión sobre sus palabra.
—Bella…
—¿Sí?
Edward repasó su cabello con suavidad.
—¿No has pensado nunca que quisiste ir rápida en el sexo porque te sentías así? —Lo decía con tono cariñoso y suave, para reducir el impacto—. ¿Porque buscabas un refugio en el que sentirte lo más adorada, querida y segura posible incluso cuando estabas al límite de tu estrés?
Ella se quedó estática por un momento, aunque calmada por su toque.
—Tal vez. —reconoció con algo de inseguridad—. Pero con estos momentos ya me regalas tanto que…
Cuando la notó cohibida, Edward le regaló una sonrisa cálida.
—Creo que ya sé lo que nos vendría bien a ambos.
Y Bella estaba muy lejos de llegar a imaginar el plan que a Edward se le ocurriría.
Menos que fuera a suceder tan pronto, justo al día siguiente.
Reconoció el hotel, aunque no supo con certeza si se trataba de la misma habitación. Pero lo que volvieron a revivir allí fue un momento de unión recíproca tan fuerte, que Bella no puedo evitar derramar lágrimas en algún que otro momento. Hacer el amor con Edward la había llenado de placer y ternura muchas veces… pero nunca habían tenido una experiencia tan intensa en sus sentidos como aquella noche.
Cuando Edward alcanzó su rostro, ella pudo notar que sus ojos también estaban aguados mientras iba dando pequeños besos por donde pasaron sus lágrimas.
—Siento que nunca he encajado tan bien con nadie —comenzó a decir—. Y no importa lo que pase en un futuro. El significado que tienes para mí, ahora, siempre va permanecer ahí guardado. Vas a ser esa persona especial.
Bella frunció sus labios y cogió la palma de su mano con la que abrazó su mejilla.
—Lo sé —dijo con los ojos brillosos—. Tienes un gran corazón… lo sabes, ¿no?
Él cogió una de sus manos y la besó.
—Uno en el que ya te has hecho un espacio.
Bella rio y lo atrajo para besarlo aún más, antes de girarlos y ella situarse en su pecho. Poco a poco se adormiló escuchando sus latidos y sintiendo su calidez.
—Igual que tú en el mío.
Desde aquella noche, ella confirmó que no iba a amar a nadie de la manera tan especial en que lo amaba a él.
nnn
Para su mala suerte, el tiempo de calma no duraría mucho tiempo. Aquel fin de semana, Bella puso en su cabeza que a partir de ese lunes podrían empezar a responder de las solicitudes de los UCAS. Sobre todo las dos principales universidades en su lista. Y al amanecer del día siguiente al encuentro con Edward, regresaron los nervios a flor de piel que atosigaban a la castaña por la cercanía al inicio de semana. Y con ellos no tardaron en manifestarse los pensamientos negativos, el miedo y el familiar nudo en el estómago que desencadenó las náuseas y los vómitos que en todo el período de exámenes no habían aparecido.
Aquella misma mañana tuvo que tomar otra píldora media hora después de la que tomaba a diario. Todo por vomitar... Luego regresó a dormir y fue un proceso que repitió al día siguiente, esperando no tener más preocupaciones que las respuestas de la solicitudes.
—Bella, no te preocupes —insistió Edward una vez pasaron ambos por la puerta del colegio—. Siempre has estado preparada, te va a ir bien…
—Eso espero.
Él besó su frente.
—Confío en ti.
Y sus palabras la llenaron de una calidez especial.
—Es recíproco.
Bella continuó sonriendo mientras él la abrazaba por detrás. Buscaba acceso a su cuello para besárselo a la vez ella intentaba seguir caminando sin despegarse.
Poco a poco, de esa forma, se fueron acercando al círculo conformado por Irina, Jessica, y dos chicos más, además de Matt. El último levantó la vista de la pantalla de su móvil, emocionado al localizar al foco merecedor de mayor atención.
—¡Hey, Edward! —exclamó a lo lejos—. Acércate, anda.
Él frunció el ceño al ver sus caras.
—¿Qué pasa?
—¡Sales en un vídeo porno!
El rubio perdió el color del rostro y se giró hacia Bella, temeroso como nunca en su vida.
Información
UCAS: solicitud o registro que debes hacer en el Reino Unido para poder aplicar a una Universidad u otro tipo de estudios de educación post-secundaria.
💎 Y... 💣💣💣¡Empezaron las bombas! 💣💣💣 El capítulo siguiente será uno de los más poderosos e intensos vistos hasta ahora. 😁 Palabra de honor. ❤️ Y trataré de tardar lo menos posible.
💎 Muchísimas gracias por la paciencia y el apoyo en votos, comentarios, mensajes... Por todo. Os adoro. :')
Kisses! 😘😘😘😘
