Maddie Woodward había tardado unos cuarenta y siete minutos en llegar a casa desde la lejana playa y casi veinte en darse cuenta de que caminaba descalza por la calle. Estaba tan enfadada por lo ocurrido que la rabia le había impedido ver más allá de cualquier otra cosa.
No podía creer que Hashelee Withman la hermana mayor de su mejor amiga hubiese hecho una cosa así, y mucho menos aún sin motivo alguno para ello.
Detestaba esa clase de personas que para sentirse mejores consigo mismas necesitaban echar por tierra a los demás, y hasta ahora había tenido mucha paciencia y había dejado pasar muchas más cosas de las que debería solo por deferencia a Aranae, su amiga pero esta vez no. Esta vez Hashelee había cruzado una línea demasiado fina con ella y se había llevado una buena lección.
Y con razón.
Maddie conocía a Hashelee y a Aranae desde que eran unas niñas. Habían ido al colegio juntas, al instituto juntas y probablemente ninguna fuese a ir a la universidad, pero de haber podido ir alguna de ellas seguramente hubiesen coincidido también allí.
Ellas no siempre se habían llevado así.
De hecho hasta llegar al instituto un año después de hacerlo Hashelee, Maddie y Aranae no habían notado ese cambio tan brusco en ella. A Hashelee le gustaba ser constantemente el centro de todas las miradas y el foco de atención.
Que su hermana y su mejor amiga hubiesen entrado en el equipo de animadoras y hubiesen sido tan bien aceptadas de inmediato hizo estallar un profundo resquemor en su interior y desde entonces comenzó a intentar hacerles la vida imposible para hacerlas quedar mal con el resto y que las rechazasen.
No lo logro, y a la larga aquel resquemor, aquel recelo se convirtió en una clase de celo, de rencor que Maddie no comprendió.
Tampoco es que tuviese tiempo o intención de hacerlo. Bastante tenía con sus propios problemas como para detenerse a pensar o a analizar los de los demás aunque al principio, debía admitir que le dolió sentir ese desplante, ese rechazo por su parte al igual que lo sintió Aranae en los meses posteriores a su incorporación.
¿Pero ahora?...
Ahora mismo Hashelee solo representaba para ella un profundo odio, desprecio y decepción.
Por lo general a Maddie le daba igual lo que pudiese pensar el resto de ella o de su familia, ella sabía quien era y quienes eran sus hermanos para ella, solo le bastaba eso pero no sabía porque aquella falsa acusación frente a Treior y al resto de sus compañeros de equipo le había afectado tanto aún siendo mentira.
El hecho es que por una vez seriamente le afecto.
Mucho más que eso, la hirió de una forma en la que nunca antes Hashelee o ninguna otra persona había conseguido hacerlo.
Puede que hubiese sido el hecho de pasar meses un tanto apartada de todo, un tanto excluida del resto de la que hasta ahora había sido su rutina, su vida, por toda aquella situación actual la cual le había tocado vivir.
O puede que fuese por todo aquel cumulo de cosas, palabras y momentos vividos lo que hubiese encontrado en aquella última humillación por parte de Hashelee la coartada perfecta para salir ahora a la luz pero el hecho era que Maddie sentía que estaba llegando a su limite, que no podía más.
Hashelee había tenido suerte pero mucha, muchísima suerte de que Maddie supiese controlarse, de ser otra la hubiese arrastrado por la playa y enterrado en la arena sin siquiera pestañear pero por suerte para Hashelee, ella no.
En parte porque odiaría lastimar a Aranae de alguna manera, en parte porque su familia ya tenía suficientes problemas como para lidiar con uno más añadido por su parte.
Eso era lo que la había salvado, eso y su auto control, nada más.
Mierda, ahora no solo iba a tener que volver al equipo sin siquiera apetecerle sino que además iba a tener que lidiar con sus ademanes de arpía a diario.
Genial, gracias por tu ayuda Aden.
"Aden", se dijo recordando el golpe tan fuerte que le había dado en la cara. Oh dios, Lexa iba a matarla por pegarle de aquella manera cuando se enterase. Bueno, él se lo había buscado, no haberse metido.
Metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón, Maddie sacó sus llaves aún temblando de pura rabia, y cuando la introdujo en la cerradura disponiéndose a entrar en casa lo primero que hizo fue pisar un pedazo de cristal roto que crujió bajo su pie haciéndola sisear de dolor.
—¡Joder, Gustus! —le gritó ella desde la puerta levantando el descalzo pie parar mirarlo desincrustando con los dedos el pequeño y cortante cristalito del pie viendo brotar algo de sangre bajando el pie al suelo buscándole duramente con la mirada antes de dejar cerrar la puerta de un portazo.
Justo lo que no había conseguido hacer andando por la calle esquivando toda clase de piedras y obstáculos lo había conseguido llegando a casa por culpa de su padre, el cual ni se había molestado en barrer su mierda.
Aquello era el colmo de los colmos, y Maddie estaba precisamente hoy para poca broma.
Ya estaba harta de tanta mierda y tanta tontería por su parte, atravesando el pasillo se asomó viendo vacía la cocina, y se dirigió a las escaleras que la conectaban con el piso de arriba sintiendo algo de dolor al pisar, y dejando pequeñas manchas de sangre sobre el suelo en el camino.
Tardó unos tres segundos en llegar arriba y otros tres en atravesar el largo pasillo dirigiéndose directamente a la habitación de Ilian donde Gustus solía quedarse cuando no dormía en el sofá y nada más entrar le encontró de pie allí junto a la cama de Ilian ojeando una de sus viejas revistas de coches.
Gustus se volvió al oír como la puerta se abría de golpe chocando contra la pared, y en cuanto los ojos de su hija más pequeña se cruzaron con los de él supo que estaba en serios problemas.
—¿Y tus llaves? —le preguntó Maddie al ir directamente hacia él extendiendo la mano para pedírselas.
Gustus que frunció el ceño contrariado parecía mucho más sobrio que de costumbre, en parte porque el Ice Azgeda era el único bar de la zona que le fiaba y el cual aquella tarde noche no había abierto, en parte por la satisfacción de hacerse tragar sus palabras a Roan.
—¡Las llaves! —le espetó Maddie con la mano aún extendida hacia él insistente.
Gustus miro a su alrededor desconcertado como buscando donde las había dejado y se llevo la mano al bolsillo de la camisa y después a los bolsillos tanteandolos hasta dar con ellas.
—¿Para qué las quieres? —preguntó él con cierta curiosidad e interés sintiendo como Maddie prácticamente se las arrebataba de la mano con brusquedad.
—¡Quiero que te largues de mi casa! —le espetó Maddie levantando la voz con firmeza y decisión señalando la puerta—. ¡Que salgas de una puta vez de nuestras vida, y que dejes de arruinarnosla a todos!.
Aquello tomó por sorpresa a Gustus que se sonrió indecisamente creyendo que se trataba de una especie de broma.
—Bromeas, ¿verdad?
Maddie que arqueo una ceja al oírle le miro con enfado y dureza.
—¿Tengo cara de estar de broma, Gustus? —replicó ella sintiendo bajo la piel toda aquella rabia y adrenalina—. ¡Te quiero fuera de aquí!
Él se dispuso a interrumpirla pero Maddie le cortó de lo más furiosa.
—¡No! ¡Ni una palabra! —le espetó ella señalandole aún con las llaves en la mano de lo más seria—. ¡No quiero oír ni una puta palabra salir de ti! ¡Ya me tienes harta! ¡Estoy harta de tener que aguantar todas tus mierdas, de tener que aguantarte a ti así que coge tus cosas y lárgate de aquí!
—¡De eso nada! ¡Esta también es mi casa! —le recordó él defendiéndose ya que a su entender hoy no había hecho nada para merecer un desplante así.
—¿Perdona, cómo has dicho? —replicó Maddie fingiendo no haber escuchado del todo bien—. ¡Dime cuando coño has pagado tú una puta factura de esta casa! ¿Cuándo? —le recriminó ella con dureza—. ¡Porque incluso Aden y yo ponemos dinero para ayudar a Lexa y a Ilian con los gastos! ¿Y qué es lo que haces tú? Dime, qué coño haces tú aparte de causarnos más problemas y ocasionarnos más gastos?
Gustus que se vio pillado en falta la señalo con el dedo en tono de advertencia.
—¡Cuida mucho ese tono que utilizas conmigo!
—Yo no soy Aden, ni te aguanto ni una sola de tus chorradas —le advirtió esta vez ella dando dos pasos hacia él para encararle—. Si a mi te atreves a ponerme un solo dedo encima, te entierro en el jardín.
Su amenaza fue tan inesperada, tan directa que Gustus que jamás y nunca antes la había visto así, no supo bien porque pero la creyó, se quedo de lo más parado al oírla.
—Ahora voy a ir a mi habitación. Voy a coger algo de ropa limpia y después voy a ir a darme una ducha y cuando salga te habrás ido —enumeró Maddie señalándose mientras hablaba y señalando hacia el pasillo sintiendo dolor bajo el pie y algo de dolor alrededor de los antebrazos allí donde Hashelee la había arañado—. Porque te juro por Luna que como salga, y sigas aquí os tiro a ti y a tus cosas por la ventana.
Gustus fue a decirle algo viéndola darse la vuelta e irse tan enfadada por la puerta alzo la voz tratando de defenderse quedamente.
—¡De todos modos no pensaba quedarme mucho más aquí!
El sonido de la puerta de Maddie al cerrarse y abrirse poco después le sobresaltó, y Gustus se quedo callado a la espera, esperando oír de la boca de su hija pequeña alguna clase de arrepentimiento o algo que indicase que aquello había sido un error.
Pero no lo hubo.
Acercándose al armario de Ilian pensó bien que hacer y sacando toda su ropa llevándose alguna que otra de Ilian la puso sobre la cama buscando alguna maleta o bolsa de viaje donde meterla, y cogiendo también alguna de las cosas que había ido dejando aquí y allá escuchando momentos después cerrarse con firmeza la puerta del baño.
Quizás pudiese quedarse donde Roan, él vivía solo o quizás en el Ice Azgeda. Puede que con algún conocido o conocida del bar que quisiese acogerle temporalmente hasta que las aguas se calmasen.
Aquel era un tonto arrebato, un vago capricho de su hija la cual recapacitaría y le pediría en algún momento perdón, suplicándole que volviese a casa, nada más.
Se sentía esplendido, generoso por cumplir sus deseos, total pronto regresaría, ¿qué más daba que creyese haber ganado o no?
Si, un tiempo sin él les vendría bien como escarmiento, le echarían de menos, si y todos querrían que volviese.
Solo era cuestión de esperar...
Continuara...
