Cuando la mano de Russell volvió a deslizarse tácitamente por la desnuda y baja espalda de Octavia Blake en una sibilina caricia hasta posarse sobre la sedosa tela rubí que cubría del todo su trasero por cuarta o quinta vez aquella noche, Octavia sintió la bilis cosquillearle nuevamente en la garganta y desviando la mirada del plato que tenía delante se concentro en coger su copa y llevársela a los labios para beber, y que el burbujeante sabor acabase con aquella sensación de algún modo.
Una vez más, y Octavia estaba completa y absolutamente convencida de que terminaría vomitandole la cena que había logrado tomar por segunda vez aquella noche, justo encima sin importar que estuviese pasando o quienes estuviesen mirando.
El problema en si no era la comida la cual estaba bastante deliciosa por cierto, el problema era la repulsión que Russell conseguía que sintiese tanto por él como por si misma cuando hacía ese tipo de cosas.
En momentos así no podía dejar de pensar el porque demonios tenía que soportar algo así, como es que de algún extraño modo había acabado inmiscuida de aquella manera en algo como todo eso y si es que le merecía la pena aquella clase de sucio dinero.
De poder cambiar ese tipo de vida por algo mejor no lo dudaría ni siquiera un poco pero por desgracia el dinero se hacía de lo más necesario para esta vida.
El dinero pagaba sus facturas, le aportaba la tranquilidad necesaria para saber que no tendría que mendigar o matarse a trabajar alternando varios trabajos y haciendo complicadas peripecias para poder llegar a fin de mes, y a cambio solo debía tragarse un poquito el orgullo, las ganas de gritar y mostrase quizás mucho más amable y solicita de lo que convendría.
A veces se preguntaba como lo hacían el resto de las chicas que trabajaban en el club.
¿Sentirían ellas lo mismo? ¿sentirían al menos algo parecido a lo que sentía ella estando allí?
Fijándose en la escondida sonrisa que Nikki sentada junto a McCreary al otro lado de la mesa le daba a este al mismo tiempo que se llevaba la cucharilla del postre a los labios llamando su atención de una forma excesivamente intencional, sensual y provocativa, se permitió dudarlo y mucho.
Al contrario que a ella a Nikki se la veía realmente cómoda al lado de alguien como McCreary. Eso por no mencionar que parecía incluso interesada en él y en la conversación que se daba lugar en la mesa.
Las chicas habían entrado hacía algunos minutos para llevarse los platos y se habían encargado de traer los postres, algo helado y dulce quizás demasiado empalagoso para su gusto cuya imagen bien podría haber salido de una revista especializada de cocina.
En parte lo agradeció, así sus ojos tendría algo a lo que mirar, y no tendría que ver como Ilian Woodward la buscaba inconscientemente con la mirada mientras Raven Reyes, la chica de confianza de Sinclair y mecanica de los Talleres Nakaras, le metía mano descaradamente a cada pequeña oportunidad que tenía frente a ellos.
Se alegraba de que Lexa, no estuviese allí porque de haber estado se habría dado perfectamente cuenta de lo que había o había habido hasta ahora entre Ilian y ella, conociéndola tan bien como la conocía.
Debía admitir que se sentía herida con cada pequeña caricia, con cada espontanea sonrisa, con cada fugaz o entretenido beso, ¿pero qué derecho tenía ella a sentirse así después de todo?
No, no hacía falta que nadie contestase por ella, Octavia conocía perfectamente la respuesta correcta a esa pregunta, ninguno.
Ellos no eran nada el uno del otro, tan solo amigos. Un par de amigos que se habían visto igual un poco más involucrados de la cuenta en los últimos tiempos, pero solamente amigos.
Nada más.
Resultaba ridículo que le doliese la forma en la que sus ojos se habían encontrado aquella noche más de una vez cuando Ilian había sentido a Russell acercarse a ella mucho más de la cuenta o cuando Raven le había tomado del rostro inesperadamente para besarle.
Si, absoluta y tontamente ridículo por su parte.
Más aún si tenía en cuenta de que ella era quien le había rechazado una y otra vez alegando que la cosa no funcionaría entre ellos más allá de un apasionado encuentro o tal vez dos.
El hecho de que la afilada punzada de la traición le atenazase el estomago, planeando sobre su mente en un mero recordatorio de lo que alguna vez pudo ser y nunca fue por su parte, solo le demostraba una vez más lo equivocada que estaba respecto a si misma y lo estúpida que se podía llegar a sentir al respecto.
Ilian estaba ahora con Raven, o eso había demostrado al aceptar que la despampanante mecánica le metiese la lengua hasta la garganta arrancándole un jadeo inusitado o dos y haciéndole enrojecer hasta limites insospechados con sus insinuaciones y sugerentes comentarios al oído durante el transcurso de la cena.
Se mentiría si dijese que se alegraba por él, pero en el fondo lo entendía.
No se le veía mal junto a ella, y tampoco era la primera vez que veía a Ilian así con una chica. Claro que de eso había pasado ya mucho tiempo, y que su forma de mirarle entonces había sido muy distinta.
Ahora se sentía autenticamente ridícula, insignificante, pequeñita.
Completamente fuera de lugar, y a la vez tan parte de la presumible decoración allí.
—Lo único que digo es que ahora más que nunca debemos tener cuidado —dijo Miles Shaw dirigiéndose directamente a Russell—. Tomarlo con más calma. La polí cada vez está más cerca de pillarnos, y a vosotros solo parece importaros una sola cosa, la pasta.
—¿Es que acaso hay algo más importante que el dinero? —escucho decir a Becca entrando en aquel momento a través de las negras y opacas cortinas dirigiéndose a la mesa donde ellos.
—¿La libertad? —replicó Shaw con cierta viéndola pasar por detrás de Ilian y Raven, McCreary y Nikki para sentarse teniendo a Maya, Shaw, Russell y Octavia frente a ella.
Vinson y Tarik que permanecían de pie alejados custodiando la puerta de la salida de emergencia no variaron su posición al verla pero si que inquietos con la mirada la siguieron.
—Tú deja que los mayores seamos quienes nos preocupemos por eso —comentó Becca ocupando su lugar sobre el aterciopelado y oscuro sofá al tiempo que tomaba una de las copas heladas dispuestas en el centro de la mesa para servirsela fijandose ahora en Ilian el cual ni se había apenas percatado de que estuviese allí—. Vaya, mi Woodward favorito —se sonrió Becca cogiendo una de las cucharillas mirándole bien
Octavia que no pudo evitar levantar la vista al oír a Becca se tenso ligeramente en el sitio bajo la mano de Russell que lo notó al instante mirándola.
—Cuanto tiempo sin verte por aquí —señalo Becca llevándose una cucharadita de helado y nata a la boca fijándose juguetonamente en él—. No tenía ni idea de que fueses a venir.
Ilian que conocía bien aquel adulador e interesado tono de Becca prefirió ignorarlo y fingir que no iba realmente con él.
—Yo tampoco.
—Está conmigo —le dejo bien claro Raven a Becca dibujando una sugerente y traviesa sonrisa en su rostro que resulto ser más una provocación para Becca que una aclaración.
Becca le devolvió la mirada con cierto recelo por su parte dándose
—Tu amiga es realmente encantadora, Russell —advirtió McCreary dándose cuenta también de aquella tensión poco resuelta entre ellas, teniendo que sonreír de lo más entretenido rodeando a Nikki por la cintura con su brazo entre bajas risitas que acabaron en el oído de la rubia.
Octavia que apartó su mirada un poco al escucharla comenzando a jugar distraídamente con algo de sirope del helado, sintió a Russell inclinarse sobre ella ligeramente a su lado haciéndola sentir un tanto incomoda.
—Todas mis amigas lo son.
Ilian que advirtió aquel gesto en la cara de Octavia se tensó un poco y clavo sus ojos en Russell sintiendo a Raven acariciar muy sensualmente la curva de su cara intentando visiblemente distraerle.
—Esta noche estás más callada de lo habitual —comentó Russell fijándose en que apenas había interactuado con el resto y dejado la comida más bien intacta—. Espero que nuestras pesadas conversaciones no te estén aburriendo demasiado.
Becca que alargaba la mano para coger una de las copas de champan le dirigió una mirada a Octavia casi de inmediato y alargando su pierna por debajo de la mesa le piso el pie para que reaccionase.
Octavia que sintió aquel pisotón se dio cuenta de que Russell hablaba con ella y cuando se incorporó un poco mejor en el asiento vio como Becca le daba una mirada de advertencia para que se comportase de una buena vez.
—Para nada, es solo... es que me encuentro un poco cansada, ha sido un fin de semana largo para mi. Si me disculpas necesito ir al lavabo —se disculpó ella apartándose un poco para levantarse y salir de allí necesitando algo más que aire para tolerar esa clase de noche allí dentro.
Russell la vio alejarse de la mesa perdiéndose entre las oscuras cortinas y no fue el único en hacerlo, Paxton McCreary al igual que Miles Shaw e Ilian Woodward no pudieron evitar fijar su mirada en aquella belleza que desaparecía tan silenciosamente como había entrado allí.
Becca que la siguió con la mirada apretó ligeramente los dientes, y forzó una sonrisa dirigiendo su mirada al resto de la mesa para distraer su atención.
Nikki que también se dio cuenta de ello dirigió su mirada a Raven con cierto entendimiento, y Raven enseguida salió al paso interrumpiendo la conversación como solo alguien como ella haría, aprovechando cada pequeña ocasión para excarvar entre la mierda.
—Y dime McCreary, ¿qué hace un tipo como tú en un estercolero como Scranton Crow? —aquello captó la atención de McCreary pero aún más de Russell que se sintió ofendido de que se lo preguntase a McCreary y no a él—. En tu lugar yo hubiese escogido cualquier otra parte del mundo para perderme.
—Se me ocurren unas cuantas partes del mundo donde perderte —le sonrió Becca con sutileza pretendiendo que pareciese una broma.
Nikki sonrió escondidamente y felicitó a Raven mentalmente por una jugada tan buena.
—Si, yo me preguntaba justo lo mismo —dijo Maya Vie llevándose una cucharadita de helado a la boca mostrando algo de interés—. ¿Por qué meterte en algo así con la polí pisándote los talones?
—La vida es riesgo, y este es un riesgo que yo siempre he estado dispuesto a asumir —fanfarroneo McCreary levantando su copa para beber de ella un poco con una arrebatadora sonrisa triunfal—. Además me niego a llamar a este sitio estercolero, estando rodeado de tanta belleza como lo estoy aquí.
Nikki escuchó aquello y llevó la mano al rostro de McCreary fingidamente derretida por sus palabras antes de robarle un sutil y acaramelado beso que hizo que McCreary se estremeciese.
—Bien dicho —le susurró ella en los labios sin dejar de sonreírle traviesamente a los ojos.
—Y hablando de estercoleros y capullos sin clase —les interrumpió Russell clavando sus ojos en McCreary y luego en Becca—. He encontrado al tipo que os estaba causando tantos problemas dentro del club.
—¿Problemas? —quiso saber Maya ya que ella llevaba el Paradise y ambos clubs estaban conectados entre si—. ¿Qué clase de problemas?
—De esta clase de problemas —respondió Nikki con sutileza dándose pequeños toquecitos con el dedo a un lado de su nariz.
Maya que se dio cuenta de que hablaba de drogas miro directamente a Becca y a Russell de lo más consternada.
—¿Alguien nuevo en la ciudad?
Miles Shaw les miro y bajo la mirada al helado comiendo.
—No, de hecho no —repuso Russell tomando una servilleta de la mesa para limpiar su boca—. Uno de los nuestros es quien nos la ha estado jugando metiendo sus narices en asuntos de los que no entiende una mierda.
Ilian que prefería no estar al tanto ni verse metido en nada así miro a Raven a su lado colocando la mano sobre su pierna bajo la mesa para captar su atención.
—¿Podemos irnos ya?
Raven que ahora comenzaba a tirar de los adecuados hilos le sonrió atrapando sus labios en un largo beso, perdiendo su mano bajo la mesa para acariciarle sobre el pantalón logrando que Ilian diese un respingo.
—Solo un poquito más y nos iremos, este postre está delicioso, ¿no crees? —le susurro ella en los labios viendo la cara de Shaw cambiar su expresión en el sitio palideciendo ligeramente.
La sonrisa de Raven iluminó su rostro e Ilian regreso a su postre a medio comer para continuar deleitándose con él sin demasiado apetito.
—Delicioso, si.
—Yo he oído que su mierda está pegando fuerte en las calles y eso nos está haciendo perder mucho dinero —comentó Maya con preocupación—. Y dices, ¿que esto es cosa de uno de los nuestros?
Russell que lo tomo con autentica calma la miro y dirigió justo después sus ojos a Miles Shaw.
—¿Sabes tú algo de eso Shaw?
Maya volvió la cabeza para verle sentado a su lado y Nikki que besaba el cuello de McCreary y este volvieron sus caras hacia él.
El joven piloto levantó la vista de su copa de helado y sacudió la cabeza torpemente, pálido y tácito a la expectativa de a donde pudiese conducir esa conversación.
En la pared alejada del fondo Vinson, pareció moverse de pura anticipación satisfecho de si mismo ya que había sido él quien había descubierto al traidor.
—¿Estás seguro de ello? —volvió a darle la oportunidad de retractarse Russell quedándosele viendo.
Shaw que en un primer instante no contestó sintiendo toda aquella tensión pesar sobre sus cargados hombros, meneo imperceptiblemente la cabeza conteniendo inconscientemente la respiración.
Octavia que llegaba del baño ajena a la conversación que estaba dándose lugar allí, se dirigió a sentarse junto a Russell en silencio con el rostro y el cuello algo húmedo por el agua con la que se acababa de refrescar.
Becca sonrió para si de lo más satisfecha tan centrada en Shaw que olvidó por completo cualquier otra presencia y ladeo ligeramente la cabeza con sutil expectación.
—Shaw, ven aquí —le pidió Russell haciendo un gesto con la mano de lo más suficiente—. Acércate.
Ilian que vio a Shaw tensarse en el sitio tuvo una mala sensación en el estomago y realmente quiso irse de allí.
Raven que lo sintió moverse a su lado quiso calmarle un poco con la misma expectación que el resto de los comensales, recordandole a Nikki con la mirada de que pasase lo que pasase no podían aún intervenir.
Octavia que sintió todas aquellas miradas posarse en el joven piloto que llevaba todo el asunto de las Racers Nights supuso que estarían hablando de la organización o de alguna otra cosa así en su ausencia, y se sirvió algo más de champan para beber algo sintiendo aún en su garganta el amargo sabor de las arcadas y las nauseas queriendo que este desapareciese del todo.
McCreary que miraba a Shaw miro después a Russell sonriéndose de anticipación sabiendo que solo intentaba demostrarle a él que aquella era su ciudad y que nadie se la jugaba y se salía indemne con la suya.
Los segundos pasaron y fingiendo una entereza que no tenía Miles Shaw se obligo a ponerse en pie controlando el temblor que amenazaba con apoderarse por entero de su cuerpo, sacando pecho y acercándose con falsa confianza hacia donde Russell permanecía sentado.
—No sé si sabes que no me gusta nada que crean que pueden jugar conmigo o en este caso con mi dinero —murmuró Russell cuando le tuvo realmente cerca a su lado captando ahora la atención de Octavia también que de pronto pareció sentir toda aquella tensión latente de la cual no se había percatado hasta ahora.
¿Acaso se había perdido algo?
Buscando los ojos de Nikki con la mirada al otro lado de la mesa preocupada los encontró clavados en Shaw y en Russell, y desconcertada volvió la cabeza hacia su lado.
—No, yo no he... —se interrumpió el joven piloto tratando de explicarse—. Sé lo que crees que ha pasado pero te lo puedo explicar.
—Me lo puedes explicar —murmuro de lo más satisfecho de si mismo Russell comenzando a desabotonarse el gemelo de la manga de su elegante camisa para poder retirársela un poco—. ¿Ah si?
—Russell... —se atrevió a decir el joven piloto nerviosamente viendo su intención—. Espera, no es lo que crees, por favor.
Ilian que se tensó aún más sentado al lado de Raven apretó ligeramente su muslo en ademán protector no queriendo que se encontrase allí para ver nada de eso.
Sin saberlo Raven les había metido en la boca de un lobo demasiado viejo y hambriento para saciar sus ansias de poder y gloria y revivirlas.
Por un momento sus ojos quisieron encontrar los de Octavia con la misma angustia y preocupación que con Raven, pero ella parecía centrada en lo que pasaba con Russell y Shaw a su lado sin parecer comprender nada de lo que estaba presenciando.
—Nos has mentido, Shaw —advirtió Russell con sus ojos fijos en su cara mientras soltaba ahora el otro gemelo de su puño para subir la tela de su camisa descubriendo buena parte de su antebrazo—. Y yo detesto que me mientan.
—Russell... —le suplicó Shaw nervioso retrocediendo un par de pasos.
—De haber acudido a mi, te habría ayudado pero la traición resulta algo absolutamente imperdonable que no puedo dejar pasar así como así —continuó explicándole Russell ignorando su tono de suplica sintiendo los ojos del resto posados sobre él—. Ven aquí, Shaw. Solo ven.
El instinto así como la larga experiencia de Nikki en el Departamento de Policía de Boston, le indicaba que lo que estaban a punto de presenciar no le iba a gustar.
Raven era joven, impulsiva y carente de prudencia y temía que se metiese en problemas al intentar intervenir.
Por muy duro que fuese, por muy impotente que aquello las hiciera sentir, lo cierto era que solo aumentaría los cargos y las pruebas contra Russell, Becca y McCreary así que era un riesgo asumible que estaba dispuesta a correr.
Además, se había ocupado de microfonear el reservado mientras lo acomodaba para recibirles y de instalar una pequeña cámara en la esquina superior del techo junto a la alarma de incendios, por esa parte estaba tranquila pues quedaría registrado todo cuanto ocurriese allí.
Miles Shaw trago con fuerza sintiendo su cuerpo avanzar hacia él mientras que su instinto le indicaba todo lo contrario y quedo de pie junto a Russell que sonrió con parsimonia al ver como las rodillas le temblaban.
—Tú solito no has podido causarnos todos estos problemas, ¿verdad que no? —planteó Russell escrutando sus ojos con cierta indulgencia—. No, lo tuyo no es pensar, es la acción.
Alargando la mano hacia tomar la muñeca de Shaw suave pero firmemente, Russell la llevo hacia la mesa apoyándola en ella sin soltarla fijándose en la limpia piel de su brazo.
—Así que dime, Shaw —murmuró Russell con diligente sospecha disponiéndose a coger uno de los cubiertos limpios de la cena de un lado de las servilletas para acariciar con su afilada punta su piel—. ¿Quién más está metido en todo esto?
Octavia que tembló a su lado sintiendo su estomago encogerse por los nervios no quiso mirar pero por más que lo intentase no podía apartar sus claros ojos de la escena cuya imagen había logrado hacer que desapareciese todo lo demás.
—Si... si te lo digo, me matarán.
Russell que se sonrió aún más para si mismo al escuchar aquello continuó deslizando la punta del afilado cuchillo por su tersa piel en una caricia tan lenta y suave como la que le haría a un niño sin apenas rozarle y sin apenas rencor.
McCreary que parecía estar disfrutando la escena casi tanto como él poso sus labios sobre el rubio pelo de Nikki aspirando su perfume, mientras sus ojos continuaban en la escena y le acariciaba el brazo de arriba a abajo con sus dedos en ademán tranquilizador.
Raven que inclinó ligeramente tensa su cuerpo hacia delante sintió a Ilian apretar su muslo para que no se hiciese notar conociendo a Russell como le conocía y conociendo el tipo de cosas que era capaz de hacer. Raven volvió la cabeza hacia Ilian, y este la miro a los ojos negando imperceptiblemente para que lo dejase estar.
Joder, por eso mismo había estado insistiendo tanto en que se largasen de allí.
—Y si no me lo dices, ¿qué crees que te haré yo? —insistió Russell observando como la punta del cuchillo se deslizaba nuevamente a lo largo de su brazo hasta acabar justo en el centro de la palma de su mano.
—Acaba ya con esto Russell —le interrumpió Becca con cierto hartazgo por lo ocurrido—. Quiero saber quién está metiendo la zarpa en nuestros asuntos y quiero saberlo ahora.
—Estoy de acuerdo con ella —comentó Russell sin más posando ahora sus ojos en los de Shaw con una indulgente sonrisa—. Contaré hasta tres y si no empiezas a decirme lo que quiero oír...
La tensión fue realmente en aumento y un frío sudor amenazo con empapar la camiseta del joven piloto el cual quiso hacer el intento de apartar su brazo de la mesa sintiendo el firme agarre de Russell sobre su piel.
—Uno...
—Es... escucha yo...
—Dos...
Shaw se dispuso a excusarse de nuevo pero la mano de Russell fue más rápida y clavó con tanta fuerza el cuchillo sobre el centro de la palma de su mano que su punta se incrustase sobre la mesa haciendo que el mármol se estallase y agrietase un poco.
Octavia que estaba justo a su lado sintió como la caliente sangre del chico la salpicaba de lleno, llenando su rostro pero más aún el de Russell con pequeñas y calientes gotitas de sangre que salieron disparadas en todas direcciones cercanas acabando en el rostro, el escote y parte del vestido de Octavia y en el brazo de Russell y su elegante camisa y se quedo absoluta y completamente paralizada en el sitio escuchando como un grito desgarrador escapaba de los labios de Shaw llenando el reservado de dolor.
—Parece ser que tu noche no va a terminar tan bien como querría que lo hiciese Shaw —siguió diciendo Russell sintiendo la inquietud y la tensión de todos crecer en la mesa—. Pero me temo que me estás obligando a que sea así.
Shaw se llevó la otra mano a la muñeca apretándosela con fuerza al sentir aquel dolor acuciante y cayó de rodillas junto a la mesa sintiendo la pesada mano de Russell aún sostener el cuchillo enterrado fuertemente en su piel.
Russell que pareció darse cuenta de la inquietud y el temor de algunos de los allí presentes, se dirigió a Shaw mirándoles a ellos.
—Te has puesto en evidencia, y lo peor es que nos has colocado en una incomoda posición a Becca y a mi ante nuestros invitados —prosiguió diciendo Russell fijándose nuevamente en Shaw quejándose y gritando de dolor en el suelo—. Por favor, discúlpate con ellos. Detestaría que se llevasen una impresión poco acertada de nosotros.
Nikki que se fijo en como Octavia que estaba junto a Russell apenas parecía poderse mover, sonrió a McCreary pegando su cuerpo del suyo con un gesto plausible de implorante deseo.
—Este tipo de cosas me ponen tan caliente, ¿y si tú y yo nos vamos de aquí? —le susurró al oído antes de buscar sus labios sabiendo que si McCreary se quedaba la cosa se pondría aún peor cuando Russell quisiese dar una nueva muestra de poder ante él.
McCreary que sonrió al devolverle aquel beso jugando con el colgante que caía entre sus pechos miro después a Becca y a Russell fingiendo estar poco impresionado por el imponente numerito.
—Si, me muero de ganas de poder ver el resto de placeres que ofrece este club.
Russell que le vio levantarse al otro lado de la mesa junto a Nikki agarrándose de su cintura hizo un gesto con la cabeza despidiendo la noche.
—Te llamaré mañana para ultimar los detalles de lo de los muelles, coge la llamada.
Más que una petición a Russell le sonó a orden y apretó el cuchillo fingiendo una pacifica sonrisa de aprobación.
—Lo haré, descuida.
Becca que le vio marcharse junto a Nikki cogió la copa para beber viéndoles salir de allí y poso sus ojos en Russell indicándole con la cabeza que aún el resto seguía allí.
Russell que reprimió aquel desprecio que McCreary le hacía sentir volvió la cabeza hacia el resto poniéndose en pie para separarse un poco de la mesa ignorando los gritos de dolor y las quejas que salían de la boca de Shaw aún de rodillas en el suelo intentando agarrar su muñeca con fuerza en un vago intento para detener el dolor.
—Parece ser que esto va a llevarme un buen rato, no quisiera ser descortés pero se me ocurre que podríais seguir la noche en otra parte —comentó Russell metiendo la mano en el bolsillo interior de su chaqueta sacando algunos cientos en efectivo antes de ponerlo sobre la mesa empujándolo hacia Raven—. ¿Por qué no coges esto y tú y tu chico os buscáis una buena habitación de hotel? Disfrutad un poco a mi salud.
Raven que llevo la mano al dinero le devolvió la sonrisa forzadamente pero pareciendo de lo más natural.
—Lo haremos, y le diré a Sinclair que estás satisfecho con la entrega —se levanto Raven volviéndose hacia Ilian que ahora miraba fijamente a Octavia no queriendo por nada del mundo dejarla allí—. Aunque se me ocurre que no tengo nada realmente apetecible que ponerme para él. Me preguntó si Octavia tendría algo que prestarme aquí en el club.
Russell que dirigió su satisfecha sonrisa hacia ella se volvió a mirar a Octavia que parecía no poder apartar sus ojos de la herida mano de Shaw, alargando su mano para limpiarle una pequeña manchita de sangre que resbalaba de su mejilla.
—Estoy seguro de que Octavia estará encantada de ayudarte con eso, ¿verdad que si?
En cuanto el pulgar de Russell se poso sobre la piel de Octavia para retirarle aquella manchita, Octavia apartó el rostro por puro instinto un tanto afectada dándose cuenta de lo que estaban hablando.
—Si, claro —murmuró ella costandole un poco ponerse en pie sin que el cuerpo le temblase para alejarse de lo que estaba ocurriendo allí bordeando la mesa para dirigirse a Raven—. Aquí tenemos... tenemos muchas cosas que te gustarían, acompáñame.
Maya que por su parte se levantó hizo un gesto abriendo su bolso para sacar una de sus tarjetas y ofrecérsela a Raven.
—Por si alguna vez te cansas de tener grasa de motor bajo las uñas y quieres aspirar a algo más —le propuso con cierta cortesía fijándose después en Russell y en Shaw en el suelo dándole un comentario de despedida—. Nunca me gusto.
Raven que hizo levantar a Ilian de la silla volviéndose hacia Octavia le sonrió a la chica fijándose en como temblaba como una pequeña hoja puesta al viento y se atrevió aún a ir más allá volviéndose hacia Russell.
—Oh Russell, dado que todo este te va a llevar tanto tiempo como dices, ¿te importaría que Octavia se viniese con nosotros? —se atrevió a preguntarle Raven con la picardía y el desparpajo que la caracterizaban sonriendole al hombre—. No conozco bien esta ciudad y me encantaría que Octavia nos la enseñase un poco, tú ya me entiendes.
Russell que de imaginarse la escenita de ellas dos juntas junto a alguien más se deleito, sonrió abiertamente cogiendo una de las servilletas de la mesa para limpiar bien otro de los cubiertos que estaba a punto de utilizar.
—Si, ¿por qué no? —contestó con un gesto dándole el resto de la noche libre a Octavia para que se fuese con ellos—. Que se divierta un poco, no le veo buen color.
Raven que le sonrió tomó a Octavia del brazo en un sugerente gesto que entendió que haría las delicias de Russell y se ocupó de no tardar en sacarla a ella y a Ilian de allí.
—Me aseguraré de que se lo pase en grande, te lo prometo.
En cuanto comenzaron a alejarse, algunos gritos nuevos retumbaron por debajo de la música resonando por el oscuro lugar y la sonrisa de Raven se borro un poco sabiendo que al contrario de lo que querría, tenía que dejar a aquel chico allí.
Las cosas se estaban volviendo más peligrosas a medida que la investigación avanzaba, eso lo sabía pero ahora sabía que de ningún modo debía haber llevado a Ilian allí para reforzar su tapadera.
Había sido un error hacerlo, un grave, gravisimo error involucrarle en la presencia de un tipo así.
Continuara...
